martes, 20 de septiembre de 2016


LOS FRANCISCANOS DE CHILLÁN Y LA INDEPENDENCIA: AVATARES DE UNA COMUNIDAD MONARQUISTA**


JAIME VALENZUELA MÁRQUEZ*
* Profesor del Instituto de Historia de la Pontificia Universidad Católica de Chile. Correo electrónico:jvalenzm@uc.cl


A partir de 1808, los cambios vertiginosos que ocurren en España y, luego, en Chile, traerán profundos quiebres ideológicos y definición de lealtades, en medio de una espiral de violencia verbal y física que enfrentará a monarquistas y patriotas. La Iglesia y la religión estarán íntimamente comprometidas en estos "avatares"1, con sectores que apoyarán a uno u otro bando, y en un contexto donde el rey y la patria asumen connotaciones sagradas o infernales, dependiendo del grupo eclesiástico que los evoque.
Los franciscanos del Colegio de Propaganda Fide de Chillán mantuvieron una férrea posición monarquista, manifestada en las variadas acciones, discursos y actitudes que son analizados en este artículo. Los triunfos patriotas de Chacabuco y Maipú no amilanaron este sentimiento y, si bien una parte de los misioneros huyó a Lima, otros pasaron al sur del río Biobío, manteniéndose en la clandestinidad o apoyando abiertamente a las guerrillas realistas. La consolidación de la República, no obstante, fue inevitable, y los franciscanos godos de Chillán tuvieron que sufrir el dramático "avatar" de acomodarse a la nueva realidad política y eclesiástica del país.
Palabras clave: Franciscanos, Independencia de Chile, Chillán, monarquismo.


As of 1808, the dizzying changes that take place in Spain and, then, in Chile, will bring deep ideological ruptures and definition of loyalties, in the middle of a spiral of verbal and physical violence that will pit monarchits against patriots. The Church and religión are intimately committed to these "vicissitudes", with factions that will support one group or the other, and in a context where king and country are tainted with sacred or devilish connotations, depending on the ecclesiastic group that invokes them.
The Franciscan friars of "El Colegio de Propaganda Fide" in Chillán keep a steely monarchic position, sustained by the various actions, speeches and attitudes that are analysed in this article. The patriots' victories of Chacabuco and Maipú do not intimidate this feeling and, even though part of the missionaries flees to Lima, others move south the Biobío river, going into hiding or overtly supporting the royalist guerrillas. The consolidation of the Republic, nevertheless, is inevitable, and the franciscan "godos" (royalists) of Chillán have to suffer the dramatic "vicissitude" of adapting to the new political and ecclesiastic reality of the country.
Key words: Franciscans, Chilean independence, Chillán, monarquism.


UN ENCLAVE DEL REGALISMO
Hacia fines del siglo XVI, el espíritu de la contrarreforma católica ya se hallaba suficientemente asentado y desplegado a través de la estructura eclesiástica europea. También los "nuevos mundos" y los territorios de misiones conocerían por esos años la incorporación de los planteamientos tridentinos en su funcionamiento pastoral. Un ejemplo de este renovado impulso fue la decisión tomada por el papado en 1597, en orden a crear un organismo orientado específicamente a difundir -"propagar"- la renovación de las creencias y de la propia Iglesia. La Congregatio de Propaganda Fide llegará a ser, a partir de 1622, la responsable de todos los asuntos referidos a la misión y consolidación de la religiosidad católica entre los laicos.
Los franciscanos se convertirán en adalides de esta empresa y, desde 1678, comenzarán a fundar en España los llamados "Colegios de Propaganda Fide", destinados a reunir y formar religiosos para misionar en América y Asia. Vinculados estrechamente a la política imperial de la península, estos colegios no estarán sujetos a la estructura ordinaria de los franciscanos, sino que dependerán directamente de la Congregación de Propaganda, en Roma, y, en materias propias de la Orden, del comisario general de Indias, instalado en España; es decir, y esto es sustancial para lo que veremos en las páginas siguientes, la administración de los colegios será independiente de la respectiva Provincia franciscana.
Así lo expresaba, en mayo de 1814, el guardián del Colegio de Chillán, indignado con el general realista que había firmado el tratado de Lircay, que estipulaba el retiro de las tropas monarquistas del territorio chileno:
"Nosotros -apuntaba fray Domingo González- componemos un cuerpo peculiar que subsiste por sí, sin relación alguna con las otras comunidades, y sin dependencia del ordinario, sino sujetos al padre reverendísimo de Indias, a la Sagrada Congregación de Propaganda Fide y al soberano que nos condujo de España a cuenta de su Real Hacienda [...]"2.
En la periferia del imperio, Chile recibirá tardíamente a los misioneros de Propaganda, pues recién en 1756 vemos el establecimiento oficial de uno de sus colegios, instalado en el edificio del convento franciscano existente en el villorrio de Chillán. Desde su llegada, la labor de los nuevos religiosos contempló la asistencia espiritual tanto en el espacio propiamente urbano como en el mundo rural cercano. Al poco tiempo vemos a los religiosos cruzando el río Biobío para ocuparse en la cristianización de la precordillera pehuenche, donde se fueron fundando diversas misiones3. Desde 1768 fueron ocupando, además, el espacio misional de la Araucanía abandonado por los jesuitas, recientemente expulsados por orden del rey4.
En las siguientes cuatro décadas, estos misioneros se transformaron en una de las piezas claves dentro de las nuevas estrategias imperiales hacia los indígenas "indómitos" del sur, dando un corolario más permanente a la veta persuasiva de parlamentos, negociaciones, regalos y promesas de las autoridades coloniales. Por ello, la Corona los mimaba y cuidaba, y los religiosos devolvían esta preocupación con la férrea fidelidad de súbditos españoles -casi no existían criollos entre sus filas- a toda prueba.
Fray Juan Ramón, guardián del Colegio de Chillán durante el período de la restauración monárquica -entre fines de 1814 y comienzos de 1817-, escribía al respecto, en medio de la felicidad que lo inundaba por el "feliz éxito de la justa causa":
"Jamás olvidaremos que para el ejercicio del ministerio a que nos llamó en España la Divina Providencia nos condujo el rey de su cuenta [...]; y que no satisfecha la Real piedad con proteger en todas partes nuestro ministerio, nos alimenta y viste mientras nos ocupamos en la conversión de los indios, socorre nuestras necesidades temporales y nos franquea liberalmente los auxilios posibles para facilitar estas expediciones y suavizar los trabajos de ejercicio tan penoso"5.
Frente a este apoyo permanente y generoso, no cabía otra opción que cerrar filas y oponer toda resistencia a quienes desafiaran a su real protector, manifestando, "en tan sagrada lid", el "amor y fidelidad que los distingue":
"Claro está que unos religiosos de carácter tan racional y cristiano, llegado el caso de manifestar su amor y fidelidad al Soberano, no se habían de dar por satisfechos con cualquiera sacrificio: así sucedió, y así lo hicieron, duplicando los esfuerzos a medida de la necesidad"6.
No debe extrañar, entonces, como veremos a continuación, que durante las turbulencias bélicas de la Independencia los franciscanos de Chillán se convirtieran en "la columna constante del ejército, la firmeza del pueblo y sus campañas, el muro de bronce donde se estrelló y quebrantó la soberbia del enemigo"7.
EN GUARDIA POR EL REY CAUTIVO
Al año siguiente de la usurpación francesa, el comisario general de Indias enviaba una circular a los franciscanos repartidos por América llamándolos a rechazar esta situación y defender la causa del rey"por todos los medios que les sean posibles"8. Esta actitud, sin embargo, ya había sido asumida por el Colegio de Chillán desde que se supo la tragedia, en octubre de 1808. En efecto, de inmediato habían comenzado allí las iniciativas de los misioneros, trabajando "con el mayor empeño para mantener fieles a las legítimas potestades a los habitantes de la provincia de Concepción, sin desmayar un punto su celo"9.
Todo partió con un novenario de rogativa a la Inmaculada Concepción, "patrona de la monarquía española"10. Algunos meses después se preparó una función de desagravio al Santísimo Sacramento contra los "sacrílegos franceses". Para la ocasión, los frailes compusieron loas alusivas al tema, las que debían ser declamadas por niños vestidos de ángeles. "Después de haber confesado y comulgado este día mucha gente", se cantó una solemne liturgia con sermón y se hizo una procesión llevando al Santísimo por las calles de Chillán, "en medio de un inmenso concurso que acompañaba devoto y mucha parte con antorchas en la mano que repartió la Comunidad"11.
Desde ese día, los frailes añadieron a sus mortificaciones diarias una disciplina especial "para obligar a la inmaculada Madre de Dios a favor de sus clientes"12, la que debía mantenerse "hasta ver libre de su duro cautiverio a nuestro inocentísimo y amantísimo soberano Fernando VII"13. En junio de ese mismo año (1809) se hizo otra novena, esta vez a san Antonio de Padua, con el fin de implorarle su patrocinio, y una misa solemne a san Miguel Arcángel, "Príncipe General de los Ejércitos del Cielo".
Cuando llegó la comunicación del comisario general, entonces, ella solo sirvió para reforzar la actitud vigilante y combativa de los frailes, siendo transmitida a todas las misiones repartidas por el territorio indígena para que allí también se ejecutasen las vigilias, misas especiales y sermones alusivos a "la justa lid en que estaba empeñada la nación"14.
Los frailes asumieron la coyuntura como una cruzada. Fieles a la concepción regalista, la propia religión católica dependía de los vaivenes políticos del monarca, cuyos "sagrados derechos" debían defender"generosamente". Y por más que confiasen en el "arbitrio de la Providencia", lo cierto es que los acontecimientos locales que derivaron de la insurgencia patriota los llevaron a agudizar su actitud,"determinados a morir antes que doblar la rodilla al oído de su abominable sistema"15.
"GODOS " Y " SARRACENOS" LA HOSTILIDAD PATRIOTA
Esta actitud se vio catalizada por la creciente hostilidad que comenzaron a vivir en carne propia los miembros de la comunidad chillaneja
El guardián Domingo González recordaba más tarde los oficios y cartas difamantes enviadas por los independentistas contra el colegio y los misioneros, "asociados de expresiones y términos escandalosos, impíos y denigrativos, nacidos precisamente de su antipatía a las monarquías y monasterios". Dichos informes, enviados a la Provincia y a las autoridades del reino, tenían el propósito "de hacernos odiosos a todos, inútiles para todos y sobre todo perjudiciales a la ejecución de sus depravados planes [...]"16.
El sucesor de González, fray Juan Ramón, señalaba:
"Frecuentemente se oían de noche en la plazuela de la iglesia voces desentonadas que pedían el destierro, y, algunas veces, la muerte de los religiosos ajándolos con el nombre de sarracenos. Decir en sus conversaciones que eran unos zánganos, supersticiosos y perjudiciales al estado, con otros dicterios semejantes, era bufonada de pura diversión; pero después de instalada la junta fueron de otra clase más injuriosa"17.
En efecto, luego de establecida la Junta de Gobierno, cuyos miembros más radicales estaban conscientes del papel negativo que, respecto de sus planes, estaban jugando los misioneros sureños, las agresiones fueron en aumento. Cuando se desencadenó la guerra y la opción política de los misioneros se galvanizó, lógicamente estos últimos fueron asimilados al enemigo realista, siendo tratados como tales y sufriendo
"[...] el deshonor de verse presos por los insurgentes y tratados como reos de Estado; faltándoles en sus tratamientos a la inmunidad que las leyes eclesiásticas conceden a personas de este carácter, llegando su insolente atrevimiento a tratarlos de palabra con las expresiones más insultantes e indecorosas; y de obra hasta el extremo de abocarles al pecho una pistola y amenazarlos con la muerte si no gritaban: muera el rey y viva la patria. El haber sido todos sin excepción amenazados de ser pasados a cuchillo, sin otro delito que favorecer y proteger a cara descubierta las sagradas causas de la religión católica apostólica romana y la del rey nuestro señor y declamar altamente contra su execrable sistema [...]"18.
En mayo de 1814, a poco de haberse firmado los pactos de Lircay, el guardián del Colegio escribía al general Gabino Gaínza fundamentando el rechazo de su comunidad al tratado, por la falsedad y el engaño que implicaba para la causa del rey. Allí también le informaba sobre el "odio formal" que había desencadenado la patria contra su comunidad, "en obras y palabras, en papeles públicos y secretos y en manuscritos e impresos que han difundido con las mayores calumnias que pudo inventar un corazón corrompido y poseído de un furor infernal"19.
La "propaganda" ofensiva que las autoridades patriotas desplegaron contra el Colegio y la propia actitud de fervoroso monarquismo de los frailes contribuyeron a alimentar un particular encono de las tropas insurgentes, que habrían llegado a amenazar con la destrucción total del colegio y de sus moradores durante el sitio de la ciudad, en 1813, "atribuyéndonos la causa de que la plaza no se rindiera y las tropas del rey se negaran a entregar las armas". La resistencia exitosa de las fuerzas leales al monarca"hizo subir de punto el fuego de su odio", llegando hasta "pintar con carbón en la puerta de los carros una horca con su víctima vestida de ropa talar"20.
LA "GUERRA" ESPIRITUAL CONTRA LOS INSURGENTES
La hostilidad patriota se acentuó luego de erigirse el gobierno de José Miguel Carrera, claramente independentista. En octubre de 1811, un decreto de la junta militar suprimió la asignación que la monarquía otorgaba para la manutención del Colegio de Naturales de Chillán, con lo cual también se dejaba agonizando la sección de jóvenes de élite que se educaban en él, y entre los cuales se había contado al propio Bernardo O'Higgins21.
Estando así las cosas, el obispo de Concepción, Martín de Villodres, proyectó una visita pastoral a toda la zona de la frontera, desde fines de 1811 hasta comienzos de 1813. Más que un recorrido evangélico, se trató de una verdadera misión política destinada a alimentar la fidelidad de los súbditos22. En esta perspectiva, no parece raro que el obispo Villodres haya escogido a fray Francisco Xavier de Alday, uno de los franciscanos más monarquistas de Chillán, para que lo acompañara y se encargara del púlpito y del confesionario, dos de las herramientas persuasivas más potentes,
"[...] recorriendo todas las plazas y doctrinas de la frontera, buscando a los habitantes de las campañas hasta en sus mismos ranchos, bautizando, confirmando, auxiliando a los moribundos, confesando y exhortando a todas aquellas gentes […], de lo que fue el alma el reverendo Alday; el púlpito y el confesionario fueron su ocupación ordinaria […]"23.
Villodres señalaba luego que fue gracias a la ayuda de Alday que "destruyeron también las maquinaciones y propaganda de los insurgentes contra los derechos del rey, como de la grande y eficaz influencia de los pp. del Colegio"24.
Mientras tanto, en el convento de Chillán continuaban las misas, novenas y procesiones "por la victoria decisiva de nuestras armas en España". Incluso los frailes llegaron a convencer a una partida de soldados del Batallón de Concepción -de tendencia insurgente-, que llegaron para custodiar la procesión del Jueves Santo, persuadiéndolos
"[...] que los traían malamente engañados sus jefes, porque solo pensaban en una verdadera rebelión contra el rey y la religión santa, siendo un delito, el más feo, volver contra S. M. las mismas armas que le entregó, honrándolos y alimentándolos tantos años, y un horribilísimo cargo dar contra la religión que les dejaron sus padres, y única que los podía salvar, exponiendo con esto a todo el Reyno a una pérdida temporal y eterna. Todos se mostraron sinceramente adictos al partido de la razón y confesaron con ingenuidad que por sus pocas luces eran engañados y sentían no hubiera en su cuerpo quien los ilustrara"25.
A toda esta labor atribuye fray Juan Ramón el hecho de que, al desembarcar el ejército realista de Pareja y ordenar el intendente patriota de que bajaran las milicias de la frontera para defender la ciudad, no acudió nadie26.
Ya en 1813, con la guerra desatada y las posiciones definidas a ultranza, el gobierno patriota comenzó a desmantelar los hospicios y misiones seráficas del sur, suspendiendo, además, la tradicional entrega estatal de recursos y de asistencia a todas ellas27.
El ataque directo y abierto apuntaba ahora a la existencia misma de la comunidad. Pero esta ya tenía plena conciencia de que, plegada al bando hispano, debía autosustentarse hasta que el "orden" fuese restablecido y la protección de la monarquía volviese a reinar por los pasillos del convento, de la mano de los soldados leales a su causa.
Fue natural, entonces, que en marzo de 1813, al desembarcar la expedición restauradora de Antonio Pareja, primero en Chiloé y luego en Valdivia y Talcahuano, este militar tomara contacto y generara una rápida amistad con fray Antonio Rocamora, viceprefecto de misiones del Colegio de Chillán. Rocamora envió de inmediato una circular a todos los asentamientos misionales de su jurisdicción, solicitando orar por el éxito de los enviados del virrey y subrayando que
"[...] del feliz logro del fin que se pretende, han de saber que depende el buen orden de las cosas, el alivio de tantos pobres oprimidos, la conservación de nuestras misiones, el consuelo de la Iglesia y en una palabra, la paz y felicidad de todo el reyno del Perú y Chile"28.
El destino de las instituciones y de las verdades cristianas estaba en las manos de estos soldados y de su triunfo dependía evitar la caída en los abismos de la impiedad y del caos patriota.
La esperanza y el regocijo cundió entre los frailes, y el guardián del Colegio chillanejo no tardó en colmar a Pareja de elogios y parabienes, comprometiendo la ayuda material y espiritual de su comunidad29.
Este compromiso no tardó en ponerse a prueba, pues a los pocos meses el ejército carrerista se acercaba a Chillán para atacarlo. Previendo que una casona muy bien dispuesta que existía a algunas leguas de la ciudad, y que gozaban como capellanía los franciscanos, podría beneficiar a los patriotas si caía en sus manos, la autoridad realista se lo hizo saber al prelado del convento, a lo que "toda la comunidad convino gustosa en que se arruinara prontamente, como hizo, para evitar los peligros"30.
Bajo el fuego enemigo y sin temor al martirio por su rey, los religiosos seguían cantando rogativas a la Virgen para implorar su intercesión. La divinidad parece que escuchó las plegarias a comienzos de agosto, durante el intento patriota por entrar a sangre y fuego en la ciudad. Los vecinos manifestaron un entusiasmo defensivo "muy extraño y como obra del Omnipotente", pues todos los habitantes, utilizando cualquier tipo de arma, "hicieron su deber en herir, matar, degollar y fugar al enemigo insurgente"31. En los días siguientes la comunidad franciscana no cesó de agradecer a los cielos con misas cantadas y un solemne Te Deum, liturgias que fueron acompañadas "con el estruendo de la artillería, festivos repiques de campana y repetidos mutuos parabienes"32.
A fines de 1813, ya superado el asedio patriota, el guardián Domingo González atribuía las victorias que se estaban observando en el campo monarquista a la intervención divina, accionada gracias a
"[...] los clamores y gemidos, sollozos y suspiros que a este fin dirigían incesantemente al cielo acompañados del silencio de la disciplina, del ayuno y otros sacrificios de mortificación y penitencia, promoviendo en todas partes estos ejercicios de piedad, culto y devoción, asociados de la heroicidad de socorrer, animar y dar valor a las tropas con bizarría más que varonil"33.
Su satisfacción religiosa actuaba paralelamente con su revanchismo antipatriota, actitud que se observa al proponer que se destinara, para financiar la erección de un monasterio femenino en el pueblo, alguna de las haciendas cercanas, "de las muchas que por justicia y necesidad serán secuestradas de los que se han declarado partidarios de los insurgentes o de los que han sido los principales agentes"34.
Intervención divina o no, lo cierto es que la febril actividad desplegada por los frailes durante todo aquel oscuro año de 1813 fue reconocida por todos como decisiva. El clero era un factor clave para legitimar las acciones bélicas y políticas, y así lo sentía el propio Gaínza quien, luego de firmar los pactos de Lircay, buscó el apoyo de los franciscanos para que utilizaran las mismas herramientas persuasivas anteriores a fin de tranquilizar a sus fieles y de convencerlos de las bondades de la nueva situación.
El guardián González no sólo se negó a la solicitud35, recriminándolo por haber traicionado la soberanía real en estas tierras, sino que incluso llegó a tomar una posición más activa en la coyuntura política de la guerra, escribiendo personalmente al virrey para informarle de esta situación, alarmarlo respecto a nuevas iniciativas de los patriotas y solicitarle el reemplazo del general negligente y pusilánime. De hecho, fue la actitud decidida de González y de la comunidad franciscana la que en buena medida evitó que Gaínza evacuara el territorio, según lo estipulaba el tratado, y la responsable, también, de que la autoridad limeña renovara su iniciativa restauradora en Chile36.
El convento de Chillán evidenciaba, con ello, una actitud plenamente congruente con sus ideas políticas y con la línea permanente que había mantenido durante el sitio de la ciudad y la convivencia estrecha con los militares del rey en la resistencia a los insurgentes.
LOS FRAILES AL SERVICIO DEL EJÉRCITO
El apoyo a las fuerzas realistas no solo se dio en el plano espiritual o pastoral, sino también en hechos y aportes materiales concretos, con informaciones, alimentos, logística y consuelo durante más de un año; a tal punto, que el guardián Juan Ramón llegó a afirmar que "el ejército y el Colegio se contemplaban y miraban como un solo cuerpo, unido para sostener con la mayor pujanza de la causa"37.
Su aporte se verificó ya desde la llegada de Pareja, pues este no tenía información del estado militar en que se hallaba Talcahuano y el resto de la costa araucana. El viceprefecto Rocamora escribió rápidamente una carta cifrada a fray Gregorio Eguiluz, misionero de la plaza de Arauco, enviándosela con un indígena de confianza. El misionero contestó dando amplias noticias de todo lo solicitado, "de manera que el ejército realista pudo darse a la vela seguro de no encontrar resistencia para desembarcar en San Vicente, y su jefe más persuadido que lo estaba de que Chillán debía ser el centro de sus operaciones y su baluarte inexpugnable"38.
La contribución de Eguiluz a las tropas realistas mantuvo este nivel de realismo y coraje. Así, cuando en septiembre de 1813 el ejército acantonado en Chillán no había recibido su paga por falta de dinero, y solo podía obtenerlo de Valdivia, dicho fraile acometió personalmente el viaje, valiéndose de su conocimiento del terreno y de sus habitantes, persuadiendo a los indígenas, avalando su desplazamiento con motivos pastorales y amparándose en su amistad con los caciques39.
Chillán fue, pues, cuartel general del ejército monarquista en la victoria y en la derrota. De hecho, después de la batalla de Yerbas Buenas, Pareja retrocedió y decidió acuartelarse en ese poblado pues, según Melchor Martínez, "no había lugar más a propósito ni capaz de proporcionar alojamiento y subsistencias al ejército [...]"40. Con altos y bajos, y un largo asedio patriota agujereado por crecientes y victoriosas guerrillas monarquistas, las tropas del rey y los franciscanos misioneros lograron construir un espacio de coexistencia humana e ideológica de gran cohesión y confianza.
Los religiosos pusieron toda su infraestructura y energía al servicio del ejército durante ese aciago invierno de 1813; y ello quedó estipulado, tanto en las palabras de agradecimiento de los beneficiados como en la relación detallada que hizo fray Domingo González41. Se destaca en primer lugar el auxilio espiritual, con veintiocho misas cantadas solemnemente desde la entrada de Pareja a la ciudad, implorando la protección del "Dios de los Ejércitos" "a favor de las sagradas y justas causas que defendemos". En este nivel se debe incluir "el haber exhortado pública y privadamente con energía apostólica el valor y la constancia a las tropas".
Luego, González destaca la labor del presidente del Colegio, fray Antonio Banciella, quien fue designado capellán de las fuerzas realistas allí acantonadas y en tal calidad acompañó al ejército hasta las riberas del río Maule, "suministrando de paso los conocimientos más útiles respecto del terreno y de los sujetos adictos o contrarios a la justa causa".
El informe agregaba la elaboración y reparto de comestibles, sobre todo galleta para la tropa, la asistencia de un sacerdote en el hospital, el aporte de más de noventa caballos en diferentes ocasiones y la entrega de libros impresos y manuscritos de la biblioteca del Colegio para fabricar cartuchos de municiones. Además, la manutención diaria de los prisioneros depositados en el Colegio de Naturales y de la cuarentena de soldados destinados a custodiarlos.
Destaca el hecho de que el convento de Chillán se había constituido en amparo de numerosos religiosos, eclesiásticos y seglares que "libres de las prisiones en que los tenían los enemigos como reos de Estado, se acogieron al amparo de este Colegio", recibiendo sustento diario de parte de los misioneros. En efecto, cinco clérigos de la región, doce religiosos franciscanos de la Provincia -entre los que se contaba al ex guardián de la Recoleta de Santiago, fray José Quiles- y veintiséis personas particulares, la mayoría peninsulares, fueron socorridos "con mesa, cama, cuarto y luz, [...] y permanecieron en él largo tiempo"42; ello, sin contar los muchos que paraban allí por algunos días, "de modo que un día con otro mantenía el Colegio a doscientas personas, inclusos los soldados"43.
Con respecto a casos de colaboración específica, destacamos el de fray Juan Almirall, nombrado como asesor y secretario privado del general Juan Francisco Sánchez, sucesor interino de Pareja -fallecido y sepultado en la cripta del Colegio de Propaganda-. El papel que cumplió este sacerdote fue mucho más allá que el de un secretario, a juzgar por el testimonio de un alto oficial monarquista. Según este, era Almirall quien en realidad dirigía las operaciones militares y articulaba las providencias para la defensa y aprovisionamiento44. De hecho, cuando Carrera propuso tratar la paz luego de los fallidos intentos por invadir Chillán, fue este franciscano quien negoció en representación de Sánchez, actuando como su secretario y como "vicario" del ejército realista45.
Volvemos a encontrar, también, a Francisco Xavier de Alday, el mismo que había acompañado al obispo Villodres durante su visita pastoral de 1812 por la región, exhortando con su palabra a la fidelidad de los súbditos. Al saber la llegada de Pareja y la toma de Talcahuano y Concepción por parte de las fuerzas monarquistas, y "conociendo el natural y cristiano temperamento de las tropas que acababan de llegar", este fraile consiguió algunas reliquias con las monjas del monasterio de Trinitarias de esa última ciudad. Con ellas y trozos de tela fabricó cerca de trescientos relicarios que repartió entre los soldados, a quienes citaba a su cuarto y "hacíales presente que la causa que iban a defender era la más justa y santa que se podía presentar en el mundo; que la patria, el rey y la religión confiaban la defensa de sus sagrados derechos a la pujanza de sus brazos y firmeza de su corazón"46. Su actuación fue tan decidida y exitosa, como lo revela el ejemplo anterior, que el gobierno patriota dictaría una orden de aprehensión específica en su contra, "y en todas partes estaban advertidos para prenderle"47.
Fray Juan Ramón, futuro sucesor de González en la guardianía del Colegio, pudo colaborar estratégicamente con el propio virrey desde su puesto de misionero en Arauco. En efecto, la autoridad había enviado una pequeña expedición para informarse de la situación del reino, y su barco llegó sigilosamente a las costas del sur en agosto de 1813. Uno de sus ocupantes, el cura de Talcahuano Juan de Dios Bulnes, se filtró disfrazado y logró enviar un mensaje para el general Sánchez a través de Ramón. Este último no solo cumplió con el encargo, sino que aportó información de primera mano sobre el estado del ejército real48.
No solo Ramón, sino todos los religiosos que se encontraban en la misión de Arauco prestaron valiosa cooperación a las tropas que contraatacaron y lograron restaurar la comunicación con Valdivia, Chiloé y Lima:
"Igualmente debe referirse la cooperación y esforzados oficios del respetado sacerdote don Manuel Martínez y de los padres misioneros residentes en Arauco, quienes sosteniendo y dirigiendo la opinión moral de aquellas gentes y el primero aún la física con sus exhortos y compañía en las principales acciones de la campaña, contribuyeron principalmente al buen éxito de los sucesos"49.
A comienzos de 1814 el nuevo general de las fuerzas monarquistas, Gabino Gaínza, llegó desde Lima con tropas frescas y se dirigió prontamente al cuartel central de Chillán, donde fue recibido con salvas de artillería y muestras de alegría. Dice Melchor Martínez:
"La sensación de un nuevo general con dinero y vestuario, con nuevas tropas de Lima y Chiloé aumentaba el influjo físico y moral, y el confesionario y púlpito de los misioneros eran banderas de enganche"50.
El guardián franciscano de inmediato ofreció colocar la comunidad "a sus órdenes, y poniendo a su disposición el Colegio y cuanto en él había", si bien Gaínza se mostró más bien indiferente51. La misma actitud manifestó González con Mariano Osorio, en agosto de 1814, cuando este se aproximaba desde Concepción, poniéndose "a su disposición y obediencia". Al manifestar el militar su intención de instalar el cuartel general en el convento chillanejo, la noticia "alegró mucho a los religiosos, viéndose compensados de los desvíos de su antecesor". En efecto, tanto la tropa como los oficiales y el propio Osorio fueron alojados en el Colegio franciscano, "que todos fueron recibidos con repiques de campana, Te Deum y mil abrazos de los religiosos, que tanto habían suspirado y clamado al Cielo por tan oportuno remedio" 52.
Fray Domingo, además de trabar amistad con el nuevo general, le informó en forma amplia y detallada de todo lo acontecido en el reino desde el comienzo de la insurgencia. Cuando Osorio salió para el norte a combatir, dejó encargada a los franciscanos una rogativa por el éxito de la empresa; encargo que estos ejecutaron sin cesar hasta que en octubre se supo de la victoria en Rancagua, "la que se celebró con el mayor regocijo, repiques de campanas y acción de gracias al Dios de los ejércitos" 53.
LOS USOS DE LA ORATORIA
El campo de batalla se trasladó también a la palabra, bajo el control hegemónico que tenían los franciscanos del púlpito chillanejo y fronterizo. Desde que se supo la usurpación francesa de la Corona, en octubre de 1808, comenzaron las iniciativas de los misioneros, partiendo, como hemos visto, con un novenario de rogativa a la Inmaculada Concepción. Allí se puso gran énfasis en el sermón de conclusión, "en que el predicador manifestó al numeroso concurso el peligro de la monarquía, y le exhortó de todos modos a desempeñar con fervor la obligación de pedir a Dios el remedio de tantos males por medio de la Santísima Virgen"54.
A comienzos del año siguiente, en la función de desagravio al Santísimo Sacramento, nuevamente le cupo un papel central al sermón, "en que el predicador manifestó los sentimientos religiosos propios de todo cristiano en tan funestas circunstancias, y exhortó al numeroso auditorio a implorar la Divina Clemencia en honor de su Santo Nombre, libertad del Monarca y victoria de la nación" 55.
Fray Juan Ramón, por su parte, subrayaba la continua exhortación que se hacía a los fieles:
"En los sermones, en las pláticas, en el confesionario y en todas las oraciones que se presentaban, [los religiosos] recordaban la obligación de todo vasallo a concurrir en el modo posible al remedio de esta urgente necesidad"56.
La oratoria persuasiva, encendida e histrionizada, cargada de fermento divino, de militancia política y de impulso belicista, pasó a formar una parte esencial de la liturgia cotidiana. Un testigo relataba cómo
"[...] los religiosos recoletos de Chillán que iban a Concepción, y la mayor parte de los padres y curas de Concepción, a toda hora del día y de la noche se lo pasaban predicando, haciéndoles ver a todos que no había otra obligación que obedecer a Dios y al Rey, morir por Dios y por el Rey. Meses enteros no predicaban otra cosa. Los primeros patriotas y ocultos que habían entonces, desesperaban en contra de estos religiosos por no predicar más que del Rey y morir por el Rey"57.
El contenido del mensaje, como vemos, apelaba fuertemente a la fidelidad obligatoriamente agradecida de los súbditos y a la regeneración de los lazos afectivos del cuerpo político, teniendo en vista "los bienes espirituales y temporales que de esto resultaban"58. Pero, sobre todo, el sentido profundo que se transmitía era la unión permanente entre la divinidad y la monarquía, puesto que la derrota de esta última acarrearía necesariamente la ruina de la fe y el triunfo de las tinieblas. En esta clásica lucha del "bien" contra el "mal", el deber de todo buen cristiano debía anclarse en la fidelidad al rey y el alejamiento del pecado, para lo cual los frailes "clamaban desde el púlpito contra la corrupción de las costumbres, persuadían en el confesionario la firmeza en la fe que debían a Dios y subordinación al soberano"59.
Durante el asedio de Carrera a Chillán, en 1813, como hemos visto en otros pasajes de la actitud franciscana, los frailes asumieron un compromiso activo con la guerra, exhortando a los soldados y"animándolos al mismo tiempo a continuar la lid hasta terminar cumplidamente la victoria", manifestando un "celo constante que inflamaba las tropas y las hacía victoriosas de los enemigos en todos los encuentros, grandes y pequeños" 60. Luego, con el impulso material y anímico que significó la llegada de Gaínza con nuevos refuerzos militares, el confesionario y el púlpito se transformaron en verdaderas "banderas de enganche"61.
Las autoridades patriotas tenía plena conciencia del papel central jugado por los franciscanos chillanejos en la contraofensiva realista. A comienzos de 1814, en forma paralela a la llegada de Gaínza, el gobierno patriota escribía al intendente de Concepción constatando el papel exitoso jugado por las estrategias persuasivas desplegadas por el clero monarquista entre sus fieles, calificándolas como su "principal arma":
"La principal arma con que nos han combatido los enemigos ha sido la opinión que han formado en los habitantes de las provincias que ocupan. A excepción de uno u otro hombre despreocupado y de mediana instrucción, lo que es muy escaso en las campiñas y lugares cortos; a los demás les han seducido con mil ilusiones y absurdos"62.
El escrito, luego de denostar a los frailes como "los más ignorantes y brutales", pone el acento en el abuso que habrían cometido con la mayoría de los habitantes de la zona sur, iletrados e ignorantes de la propuesta de los insurgentes. Los sacerdotes habrían aprovechado su investidura y el influjo que tenían sobre la población, absolutamente crédula de su palabra, "para pintar injusto y abominable nuestro sistema". Su capacidad de "seducción" -el término es utilizado por el documento- y de conmoción colectiva se concentraba en la oratoria culpabilizante, predicando a los fieles de Chillán
"[...] que todo el que sigue el sistema de la patria, peca mortalmente, y que si muere en este estado se condena. A prisioneros nuestros, que han tomado gravemente heridos, no se les ha querido absolver, hasta tanto que no han abjurado públicamente el amor a su patria, y protestando seguir y defender la tiranía"63.
Esta estrategia se habría reforzado con algunos métodos impresionistas que apuntaban, como en el Barroco, a generar tensiones psicológicas que llevaran a mover la voluntad del individuo en la línea requerida por sus autores. Así, los frailes habrían
organizado escenas teatrales en que por las noches aparecían luces en el lugar donde el año anterior se habían ubicado las tropas sitiadoras de la ciudad;
"[…] y escondiéndose disfrazados con figuras horrorosas, algunos de los mismos religiosos, empiezan a prorrumpir con un tono lastimero en las siguientes expresiones: `Maldita sea la patria; malditas las ocasiones en que yo pelié contra el ejército del rey, que por esto me veo sepultado en los infiernos […]'"64.
Otro mecanismo persuasivo al que apelaron los franciscanos, también muy propio de las fórmulas de legitimación utilizadas durante el Barroco, fue el uso de imágenes articuladas. En este caso, el documento nos habla de una imagen de la Virgen que habría sido utilizada para infundir valor y asegurar el sentimiento de protección divina en los soldados comisionados para salir a operaciones de guerrilla. De esta forma -si seguimos la denuncia patriota- la tropa entraba al templo, se hincaba frente al altar y el oficial superior ofrecía su bastón de mando a la Virgen, solicitándole que lo aceptara si consideraba que se defendía una causa justa. En ese momento, la imagen, articulada por resortes ocultos a la vista, extendía su brazo, tomando dicho bastón65.
LA DEMONIZACIÓN DEL ENEMIGO
Luego que comenzó la agitación interna "de la rebelión" -escribe fray Juan Ramón, guardián del Colegio durante los años de la restauración monárquica-,
"[...] puedo decir que los rebeldes, para afirmar su sistema, se coligaron con el infierno, prometiéndole aumentar sus víctimas con la protección del libertinaje para exterminio de la Santa Religión; y que el infierno concurría protegiéndolos con la mentira, y los ayudaba con una seducción tan íntima y obstinada que aún en el día apenas hay quien confiese con sencillez que erró como hombre. Así se abrazaban y estrechaban estos dos horrorosos monstruos, coligados para la más abominable y triste desolación"66.
El autor de este análisis escatológico está convencido de la instrumentalización que habría hecho Satán de los insurgentes -a la fecha, vencidos temporalmente- con el fin de destruir la obra de Dios en el reino de Chile. Más aún, el encono con que estos "títeres" patriotas habrían actuado contra los misioneros franciscanos de Chillán confirmaría que estos "soldados de Jesucristo" lograban hacer suficiente mella a las intenciones del maligno.
De esta manera, la influencia espiritual de los frailes del Colegio en la región, que se extendía desde el confesionario hasta las misiones circulares por el campo, así como en las misiones permanentes entre los indígenas, tendrían "irritado al común enemigo y deseoso de arruinar el baluarte que por todas partes le hace una guerra tan viva y permanente" 67. Y continúa Ramón:
"[…] ninguna ocasión se le pudo presentar tan oportuna como esta de la revolución en que, coligado con unos hombres desmoralizados, sin Rey y sin religión, hallaban los instrumentos más apropiados para sus horrorosas ideas"68.
Ello explicaría, según el autor, el hecho de que el primer golpe lanzado por la nueva junta de gobierno fuera contra el Colegio de Naturales, suspendiéndole los subsidios económicos.
Más adelante agrega que el encono de los juntistas "libertinos" no solo apuntaba a la comunidad franciscana, sino a la propia religión, demostrando así el siniestro trasfondo del racionalismo que iluminaba el movimiento:
"Tocar puntos de religión era para la mofa y el escarnio, y prorrumpir en blasfemias contra la fe santa era hacer gala de la ilustración a que la patria los había conducido, sacándolos del tenebroso caos de invenciones y antiguallas de frailes y curas ociosos por su particular interés. Las costumbres seguían este mismo nivel, con general trastorno de las familias que flaqueaban, observándose que aun las más moderadas y respetadas hasta entonces por su virtud y proceder, se portaban con el mayor desbarato desde el instante mismo que abrazaban el sistema"69.
Esta visión ideológica y teológica de la unión entre el enemigo sobrenatural y el terrenal no era exclusiva del autor citado sino que formaba parte del universo conceptual y retórico de todos los integrantes de la comunidad franciscana del sur. Sus sermones y pláticas morales estaban plagadas de referencias a este contubernio y a las desastrosas consecuencias que podía traer para los que siguieran su senda.
Para contrarrestar esta visión estigmatizadora y la oratoria apocalíptica de los misioneros, los patriotas recurrieron al despliegue de clérigos afines a sus ideas. Entre ellos, se contó con la entusiasta participación del obispo auxiliar Rafael Andreu y Guerrero, quien viajó a la zona desde la capital, en medio de la zozobra que cundía en su bando por la resistencia exitosa de Chillán y de las guerrillas realistas. En octubre de 1813 promulgó una proclama a favor de la independencia y contra el clero que apoyaba la restauración de la monarquía, refiriéndose implícitamente a los franciscanos del Colegio como "miserables sacerdotes"70. En ella, Andreu señalaba la tarea que Dios le había encomendado para"buscar y pretender […] no solo la salvación de vuestras almas, sino también vuestra felicidad, paz, sosiego y seguridad, para que con ella disfrutéis santamente de lo que el Padre de las misericordias os ofrece y proporciona en este dichoso reino"71.
Esta proclama fue respondida en forma detallada, metódica y agresiva por los franciscanos de Chillán, respuesta que fue prontamente remitida a Concepción por fray Francisco Xavier de Alday "con el fin de que corriera en esta ciudad y se entendiera su contenido"72.
Luego de autoculparse brevemente por el aparente escándalo que significaba el hecho de que unos sacerdotes levantasen su voz para criticar a un obispo mitrado, los franciscanos se lanzan directamente contra lo que califican de "operación diabólica", montada por los insurgentes. Estos, viendo "que con las armas no podían traer a su partido, ni rendir la parte de la provincia que se mantenía fiel al Rey y a la religión", trajeron a dicho obispo para que "con sus sermones y proclamas sorprendiese, como lo tenía costumbre, la simplicidad inocente y religiosa de estos fieles vasallos del rey".
Nuevamente vemos a los feligreses-súbditos rurales siendo manipulados por culpa de su ingenuidad y credulidad religiosa, aunque ahora por el otro bando en pugna.
Y si retomamos la idea de que es el demonio el que mueve los hilos patriotas, se hace evidente que los franciscanos monarquistas vean su causa como la única que defiende a la religión católica. La causa patriota, además, fomentaba la disolución de las normas sociales y morales que regían -y debían regir- entre dichos súbditos, convirtiéndolos en "libertinos agitados de las pasiones más vergonzosas, que quieren satisfacerlas impunemente sin el freno de la ley". Más adelante insisten sobre este punto, al justificar la existencia de un príncipe, aunque sea un mal gobernante, como algo "menos pernicioso que la impunidad de los delitos y la libertad, con que los impíos se arrojarían con audacia a las mayores maldades en un Estado donde no hubiera autoridad superior para contenerlos". Esta percepción se radicaliza, luego, al refutar los párrafos de Andreu sobre el derecho divino a la "libertad":
"Pero si a pesar de lo dicho insiste V. S. en que de todos modos es libre el hombre y facultado para obrar libremente, deberá también decir que cualquiera tiene facultad para incendiar, robar, matar y vivir como le diera la gana […], y todo esto por derecho divino".
Más adelante son más tajantes sobre la irreligiosidad y anticatolicismo que abrasaría al sistema insurgente, el cual, "por ley fundamental excluye la fe de la iglesia romana y resiste a la autoridad del supremo Pontífice" y, por ende, tendría entre sus principales objetivos "arrojar de este reino la religión católica, apostólica, romana, única y verdadera que hay sobre la tierra […]; un sistema, en fin, que larga las riendas al libertinaje, como lo tocamos con dolor, en cuantos por malicia o por engaño le han abrazado". Las consecuencias para sus seguidores no podrían ser otras que "la condenación de sus almas y la entera ruina de sus casas y familias. Enemigos de Dios, del Rey y de la religión ¿Qué otra cosa podrán esperar jamás?".
Es bajo esta perspectiva moral, en esta autopercepción de escudo protector de la fe y del único sistema político aprobado por la divinidad, que los "sacerdotes realistas" de la comunidad franciscana de Chillán -así se autodefinen en el título de su Contestación…- se atreven a calificar al obispo Andreu de"salteador inhumano y atrevido" y considera un deber ineludible hacer presente "su atroz audacia, su negra hipocresía, su doctrina errónea, sus notorias falsedades, su ignorancia y su entera inhabilidad por su ninguna virtud y jurisdicción".
La lista de calificativos morales y teológicos con que atacan y descalifican al obispo patriota se va haciendo cada vez más agresiva a medida que van desmenuzando la proclama de Andreu. Apoyándose en san Pablo, lo muestran revestido con el carácter de falso apóstol que entra a predicar fraudulentamente a los Corintios, "con engaños y de mala fe, haciendo su particular negocio y no la causa de Dios". De falso apóstol había solo un pequeño paso para incluirlo dentro de los "ministros de Satanás, que imitan a su maestro el Diablo, que sabe transfigurarse en el ángel de luz, para engañar y perder incautos". Este "monstruo", permitido por Dios "para que los buenos tengan más que sentir y llorar", formaría parte de esos hombres de los "tiempos peligrosos y llenos de calamidades" que anuncia el mismo san Pablo. La lista de calificativos para estos hombres incluye: perversos, avaros, soberbios, infieles, sin templanza, lujuriosos, inhumanos, enemigos de los buenos…
"Tales son, señor ilustrísimo, los hombres que anuncia san Pablo, y si se miran los horrorosos estragos que los Carrera con sus satélites y tropas han hecho en esta provincia, las torpezas, las ruinas de las familias, los incendios de las casas, los saqueos de los muebles y haciendas y el despojo de los templos; si se escuchan las blasfemias que han vomitado contra la religión, contra la Iglesia, contra los santos y contra el santo de los santos de la Eucaristía; si se observa finalmente la irreverencia con que asisten en el templo, la enormidad con que tratan a los más respetables ministros del santuario y su impiedad con las sagradas imágenes, truncándolas y arrastrándolas por los suelos, deberemos decir que los patriotas son los anunciados por el apóstol […]".
El obispo Andreu, por lo tanto sería "partícipe de su iniquidad""cómplice en sus enormes pecados". La comunidad franciscana de Chillán pregunta escandalizada:
"¿Cómo es posible que V. S. persuada a estas buenas gentes, la obligación de recibir como venido del cielo, el parto infernal que ha vomitado el abismo, con el nombre de Sistema de la Independencia? ¿Cómo pretende que estas almas cristianas se unan a unos insurgentes libertinos, impíos y sin religión? San Pablo, san Juan, el Evangelio y el mismo Dios en la ley antigua, mandan, como hemos visto, que huyan de ellos y de su trato y familiaridad; que no los admitan en sus casas, ni siquiera los saluden".
De hecho, sería la cercanía que tenía el obispo con "esos hombres de pecado" la que habría corrompido su corazón y llenado de "malignidad" su pecho. La gravedad de su proclama "pecaminosa" era mayor "y digna también de las llamas, por la mala doctrina, errores crasos y falsedades notorias con que pretende sorprender y seducir a los pobres ignorantes".
Es interesante constatar que los franciscanos juegan aquí con los mismos argumentos que utilizó anteriormente el propio Andreu para descalificarlos y desprestigiarlos entre la feligresía:
"Ha llegado a mí noticia que los enemigos de nuestra paz, envidiosos de la fortuna que os prepara y dispone el sistema del reino y causa de toda la América, os han hecho creer que dicha causa es contra la religión santa, valiéndose para ello de algunos sacerdotes miserables que, abandonando los más sagrados fundamentos del Evangelio, se valen del nombre de dicha religión santa, para despreciarla y abatirla y hacerla odiosa, con solo el malvado fin de engañar y sorprender vuestra inocencia para lograr sus fines particulares a costa de vuestra sangre […]". El obispo terminaba acusándolos de "verdaderos leones vestidos con cueros de corderos"73.
LA RESTAURACIÓN: ALEGRÍAS Y ESPERANZAS
El antagonismo de los bandos, incluso en el plano eclesiástico, había llegado a posiciones teológicas y morales tan dicotómicas que la derrota de uno de ellos necesariamente traería la confirmación de que la gracia divina estaba con los victoriosos. Así sucedió, de hecho, tras el triunfo de octubre de 1814. Como hemos visto, el regocijo de los franciscanos de Chillán fue explosivo, llenando los aires con campanadas y glorias al Altísimo. Por su parte, el prefecto de misiones, fray Pablo Serrano, escribía desde Santiago al viceprefecto Rocamora:
Dicha euforia se vio incrementada porque en esos mismos días se tenía conocimiento del regreso de Fernando VII al trono hispano.
Rocamora procede de inmediato a elaborar una circular dirigida a todos los asentamientos misionales, donde, junto con informar el triunfo de Osorio, repite las palabras de Serrano respecto al término del calvario que habían estado sufriendo hasta ese momento. Además, agradece a Dios la restauración de la soberanía real y se encarga de anotar las últimas manifestaciones del carácter negativo de los patriotas, confirmado por los destrozos, saqueos, muertes y sacrilegio de iglesias cometidos por los derrotados en su huida75.
La coincidencia del triunfo sobre los insurgentes y el restablecimiento en el trono de Fernando VII, así como las noticias que llegaban de otras partes de América sobre sucesivos triunfos de las armas hispanas, auguraban una coyuntura de restablecimiento del orden tradicional y el comienzo de una era de regeneración moral del reino que llenaba de exitismo a los franciscanos del sur de Chile.
En vista de ello, decidieron organizar una gran fiesta de acción de gracias que diera cuenta del nuevo espíritu que se vivía. Cuatro niños debían declamar loas alusivas a la coyuntura en el curso de la procesión, tres de ellos vestidos de ángeles y uno de militar. El pórtico de la iglesia se cubrió de palmas y en el centro del arco principal un gran cartel vitoreaba las glorias del monarca y de las tropas del reino. Se colgaron banderas desde su torre y se instalaron númerosos árboles en su plazoleta y calles inmediatas. En fin, a comienzos de noviembre estaba todo dispuesto, y la liturgia dio comienzo con campanadas, fuegos artificiales y disparos de artillería. Como toda fiesta heredera del Barroco, por la noche se iluminaron las casas de la ciudad y el ambiente se inundó con marchas de tambores militares, nuevos disparos de artillería y abundante pirotecnia. Al día siguiente se cantó el solemne Te Deum y por la tarde se efectuó la procesión por las calles de la ciudad, en la que participó un "inmenso concurso de gente de la ciudad y su partido"76.
Durante el período que duró la restauración monárquica, el guardián Juan Ramón y el viceprefecto Rocamora idearon un plan para repoblar el Colegio de Propaganda, solicitando el envío de misioneros desde España y contando para ello con el apoyo del obispo Villodres de Concepción77.
El monarca aprobó la solicitud en septiembre de 1818, cuando ya el Colegio había sido abandonado y la soberanía real en Chile se había diluido. En su decreto no solo concedía el financiamiento para un nuevo contingente de misioneros sino que colocaba al Colegio bajo su protección especial, asignándole el título de "convento real", como forma de distinguirlo "de un modo que acredite constantemente su fidelidad y adhesión a la justa causa de la Nación y los importantes servicios que hizo durante la insurrección de Chile". Como tal, habría podido colocar sobre sus puertas el escudo de armas de la monarquía, "para que se perpetúe así la memoria de sus señalados servicios y quede a la posteridad un modelo de lealtad digna de imitación"78.
LA DERROTA: PÁNICO Y ÉXODO
Febrero de 1817 marca el retorno definitivo y victorioso de los "diabólicos" insurgentes. Luego de Chacabuco, soldados, familias y sacerdotes monarquistas de la capital escaparon a Valparaíso con el fin de embarcarse hacia Lima. Entre ellos se contaban el provincial y trece religiosos franciscanos de la Provincia, además del prefecto de misiones, Pablo Serrano, que se encontraba en Santiago por razones de salud79. El propio gobernador Osorio escapó gracias a su capellán, el franciscano Melchor Martínez, que conocía la zona y logró llegar a la hacienda Bucalemu desde donde, con caballos frescos, pudo llegar a Talcahuano y embarcarse para el Perú80.
La noticia de la derrota de Chacabuco llegó a Chillán rápidamente y los veintidós franciscanos del Colegio, encabezados por Juan Ramón, escaparon a Talcahuano al día siguiente de conocer el desastre, en la perspectiva de conseguir un navío que los condujese al Callao. El abandono precipitado estuvo alimentado por la amenaza, bastante real, de eventuales venganzas por parte de los patriotas locales, resentidos por la ayuda que habían brindado al ejército monarquista y por el revanchismo experimentado sobre los vencidos de 1814. De hecho, el edificio fue incendiado y la iglesia saqueada al regreso de las tropas patriotas que habían sitiado el puerto aún realista de Talcahuano81. Los edificios que el fuego no alcanzó a destruir sirvieron posteriormente de prisión y cuartel general del ejército patriota82, reproduciendo así la misma fórmula ocupada anteriormente por los monarquistas. De hecho, hay que señalar que el edificio del Colegio de Propaganda había servido de prisión para muchos de los filopatriotas capturados en la zona después de Rancagua.
LA HERENCIA ANTIPATRIOTA Y EL CONTRAATAQUE PERSUASIVO
La influencia sólida, hegemónica y permanente que habían ejercido en la zona los franciscanos la experimentó personalmente Bernardo O'Higgins, en su viaje al sur posterior a Chacabuco. El caudillo se manifestó atónito al encontrar en Chillán una sociedad mayoritariamente monarquista y antipatriota, en relación a lo que había percibido en el resto del país. No le cupo duda de que ello se debía a la propaganda de los franciscanos, procediendo a calificarlos con fuertes denuncias. Desde la misma Chillán, establecida como su cuartel general -al igual que había hecho su enemigo realista-, expide un decreto que expresa claramente su indignación frente a la efectividad y profundidad con que la estrategia persuasiva de los franciscanos había calado en la sociedad local:
"Los frailes españoles que engordaba el Colegio de Chillán han dirigido exclusivamente la opinión de estos pueblos. Su doctrina mortífera fue oída con sumisión y deferencia; son raros los hombres que en este partido y sus comarcanos hayan tenido la audacia suficiente para no ceder a la superchería de aquellos impostores"83.
Frente a este panorama, O'Higgins está consciente de que el contraataque, destinado a extirpar el encono contra la patria y reconfigurar la fidelidad política en función del nuevo sistema, debía canalizarse a través de una estrategia similar:
"Pues, atáquese este mal por los mismos principios. Mande V. S. que inmediatamente vengan seis u ocho frailes franciscos, patriotas a toda prueba, a poseer este convento, con especialísimo encargo de que en el púlpito, el confesionario y cuantas ocasiones se presenten enseñen al pueblo el patriotismo"84.
O'Higgins demostraba plena conciencia de que el triunfo militar no tenía validez en el largo plazo si no iba acompañado de una intensa actividad persuasiva que lograse calar en las conciencias y convencer a los habitantes de las bondades del nuevo sistema en contraposición a las maldades del antiguo. En otras palabras, luchar con armas discursivas, en un registro de carácter moralista y con "soldados" espirituales similares a los franciscanos monarquistas que habían logrado una amplia adhesión a su causa.
Más explícito se muestra su ministro, José Ignacio Zenteno, quien, paralelamente a la emisión del decreto anterior, redactaba una circular dirigida a los curas y prelados de todos los conventos de Chillán:
"Es inconcebible el extravío que se observa en la opinión de estos habitantes; pero, no es admirable si la han formado hombres que, llevando por su ministerio el consentimiento de las gentes a lo más íntimo del corazón, les persuadían que el amor a la patria, independencia y libertad nacional que defendemos, contrariaban el dogma santo de nuestra religión. La perdonable inocencia de los pueblos escuchó como palabras evangélicas la inicua seducción de los impíos recoletos de propaganda, que ponían en juego lo más sagrado para alucinar a los incautos"85.
Zenteno descalifica la propuesta político-religiosa de los franciscanos apelando a la misma satanización con la que estos habían descalificado en su momento la proclama del obispo Andreu. Su crítica, que libera de responsabilidad a los feligreses, amparados, nuevamente, en el estigma de una supuesta ingenuidad estructural, propia de su condición rural, apunta en dos direcciones. Primero, el error plenamente consciente en que habrían incurrido los franciscanos al presentar a la ideología independentista como enemiga de la religión. Segundo, el contexto perverso en el que se habría trasmitido dicho error, revistiéndolo con ropaje teológico, marcándolo con estigmas moralizantes -en un plan de lucha del bien (monarquista) contra el mal (patriota)- y utilizando las capacidades oratorias destinadas a transmitir el evangelio.
Zenteno, por supuesto, no considera el hecho de que la manipulación que denuncia formaba parte de las estrategias persuasivas normales desplegadas durante la Colonia, por lo que los religiosos solo habrían tomado una posición de defensa de sus principios políticos -en un contexto de íntima relación entre Iglesia y Monarquía- en que, obviamente, según el maniqueísmo imperante, el mal y los agentes encubiertos de Satán estaban en el otro bando. Agentes que podían ser también sacerdotes, hasta de su propia orden e, incluso, un obispo, como hemos visto en el caso de Andreu.
Otra aparente contradicción de esta silenciosa "guerra de religión", es la evidente y amplia utilización que realiza el bando insurgente de las mismas herramientas y argumentos que criticaba en el bando contrario. En efecto, como ya lo hemos visto en la proclama de Andreu y en el decreto de O'Higgins, el clero patriota tendrá un peso activo y esencial en la "conversión" -utilizamos expresamente este concepto en su significación religiosa- de las creencias políticas de los ex súbditos y en la alimentación de un nuevo mapa de fidelidades y legitimaciones políticas. La circular de Zenteno es, en este sentido, más específica y doctrinaria que el decreto de O'Higgins:
"Pues ya que los ministros del Eterno han diseminado con su influjo tan perjudiciales errores, destrúyanse por los mismos principios, y los sacerdotes que se precian de conocer los deberes de la religión y de la patria y el íntimo enlace que hay entre ambas, prediquen estas verdades, empeñándose por cuantos medios son a sus alcances en sacar al pueblo del erróneo concepto a que lo abandonó la doctrina mortífera de los españoles franciscanos"86.
La satanización del monarquismo franciscano implicaba una inversión del eje del mal, desplazando maniqueamente el universo del bien hacia el sector triunfante en la guerra. El "íntimo enlace" que durante la Colonia existía entre la religión y el rey, ahora debía darse entre la religión y la patria… y los sacerdotes debían predicarlo como "verdad" evangélica.
Además, la circular, con un tono sutilmente amenazante, ampliaba el radio del clero comprometido, involucrando a todos los religiosos de la región en esta cruzada e incluyendo todas sus actuaciones públicas y privadas, con especial acento en el uso de la oratoria sagrada:
"Persuadido el Excmo. señor director supremo que no hay otro arbitrio que repare este mal, ha decretado que todo sacerdote de ambos cleros, indistintamente, en el púlpito, en el confesionario, en conversaciones familiares y en cuantos actos se presente, instruyan a los hombres en sus derechos, prediquen la obligación de amar a la patria y repeler con la fuerza a los que intentan esclavizarla, disponiendo S. E. con especialidad que no haya un sermón, sea de cualquiera clase o asunto, en que expresamente no se hable a favor de nuestro actual sistema político"87.
O'Higgins, en todo caso, mantenía un interés especial en el Colegio de Chillán. A los pocos días de emitir su decreto citado anteriormente, recibía respuesta de Hilarión de la Quintana, donde este le informaba haber ordenado al provincial de San Francisco que eligiese seis u ocho de los frailes "más idóneos a dirigir la opinión sana del público", destinados a "la subrogación de frailes patriotas en el convento que ocupaban los godos empecinados de Chillán"88.
La estrategia de contraataque persuasivo asignada al clero de la zona penquista recibió un nuevo impulso luego de la consolidación definitiva de la independencia en la zona central del país y la flagrante contradicción que, ante este panorama, presentaba la resistencia guerrillera y los enclaves monarquistas de Valdivia y Chiloé. A comienzos de 1819, el mismo día en que, "siendo de sumo interés a la causa pública", O'Higgins retomaba este asunto, solicitando al provincial seráfico le informase sobre los medios que le pareciesen adecuados para restablecer el Colegio de Chillán -si bien ahora pensado como un convento de recolección- el gobernante dictaba un decreto específico para los conventos de la provincia de Concepción que se encontrasen con un número insuficiente de religiosos en sus claustros. Allí encargaba a los provinciales de todas las órdenes que se nombrasen prontamente los prelados y conventuales que faltaban,
"[…] con conocimiento de que allá son mucho más necesarios que en lo restante del Estado, prefiriendo a los virtuosos, hábiles y patriotas decididos. Les impondrá la obligación de predicar en cada convento a lo menos dos pláticas semanales en que después de instruir a los pueblos en puntos de la doctrina cristiana, les manifestarán la justicia del sistema liberal, y la obligación de todo ciudadano a cooperar a la felicidad de la patria, por medio de la unión y del respeto a las autoridades constituidas"89.
Cumpliendo el cometido del director supremo, al año siguiente llegaron franciscanos de Santiago a hacerse cargo del abandonado y semidestruido establecimiento de Chillán. No obstante y como consecuencia del decreto de septiembre de 1824, que ordenaba que todo convento de menos de ocho religioso debía entregarse a la administración del obispado correspondiente, el Colegio de Chillán fue nuevamente abandonado; sobre todo, en la medida en que el obispado de Concepción se encontraba en sede vacante, lo que redundaría en una tutoría, lejana y formal, por parte del convento de Santiago90. Esta situación será superada recién en 1830, cuando el gobierno nombre a un nuevo presidente para el establecimiento: el antiguo y acendrado monarquista fray Domingo González.
LA MILITANCIA PERSISTENTE: ARAUCANÍA FRANCISCANA Y MONTONERAS REALISTAS
La semilla monarquista inculcada durante la labor pastoral de los franciscanos en la región de Chillán se había convertido en madera difícil de roer para el flamante gobierno republicano. Pero esta situación era mucho más marcada al sur de la tradicional frontera chilena del río Biobío, donde los misioneros seráficos habían tenido el monopolio de la cristianización de los indígenas desde la expulsión de los jesuitas, en 1767. En vísperas de la revolución existía una treintena de franciscanos de Propaganda repartidos en quince establecimientos misioneros, entre las cuales destacaban las ubicadas en territorio pehuenche91.
Su larga y permanente labor apostólica fue fundamental a la hora de definir las intenciones políticas de los indígenas y de los hispanocriollos que allí habitaban. De hecho, mucho antes de que comenzaran los primeros vientos que presagiaban la tempestad independentista, el entonces prefecto de misiones Francisco Xavier de Alday dejaba explícita la intencionalidad política que los frailes aplicaban a su acción pastoral:
"El ejercicio y solicitud de los misioneros no se limita a sola la instrucción y administración de sacramentos a los indios cristianos que expresa este estado, a la reducción de los gentiles y a mantenerlos en paz y en la debida subordinación a los ministros de nuestro soberano: se extiende también a beneficio de los españoles residentes en el distrito de las misiones"92.
A esta labor atribuye más tarde fray Juan Ramón el que "en todos los puntos que ocupan los misioneros tuvo poca fuerza la insurrección". Así, en Chiloé -cuyas misiones dependían del Colegio de Ocopa, en el Perú- la acción de los franciscanos habría contribuido a acrecentar el valor de las tropas que combatieron luego en el continente. En Valdivia "no contribuyó menos la prudencia y sagacidad activa de los Misioneros para que, con una contrarrevolución, se disipara luego la Junta"; mientras que en Arauco y Santa Bárbara la insurgencia demostró ser efímera93.
Según otro franciscano, misionero en la zona por más de veinte años, la presencia seráfica fue fundamental para mantener la fidelidad mapuche y pehuenche a partir del quiebre bélico de 1813,"conservando de este modo la adhesión de aquellos naturales a la justa causa del rey, y separándolos de la cooperación al sistema revolucionario [...]". Tanto así que, "si los indios se decidieran por el partido insurgente, fuera irremediable la pérdida total de Chile"94.
La principal etnia con la que habían trabajado apostólicamente los franciscanos era la pehuenche. De hecho, la misión-hospicio de Santa Bárbara contaba con uno de los más militantes frailes monarquistas en la persona de fray Gil Calvo. Por ello no parece extraño ver a estos indígenas como los principales e incondicionales aliados de las montoneras que tuvieron mayor persistencia y solidez en la contrarrevolución organizada luego de la derrota de las tropas regulares; aquellas que, dirigidas por Antonio Bocardo, los hermanos Pincheira y José María Zapata, atacaban desde la cordillera de Chillán hasta la costa de Arauco, logrando mantener bajo su control toda la faja montañosa desde el río Maule al sur95.
La actividad de los religiosos sin duda ayudó a que una parte considerable de los habitantes de esas regiones participase activamente en la violenta y generalizada guerra de guerrillas que se desencadenó por esos años contra la patria96. De hecho, la "guerra a muerte" de las diversas montoneras que invocaban la causa del rey, desde Vicente Benavides -en los llanos mapuches- hasta los bandidos Pincheira -en la precordillera pehuenche-, se extendió hasta bien entrada la República, cuando Manuel Bulnes logra aniquilar las últimas bandas en 1832.
Satanizando al enemigo, alimentando la incertidumbre frente a los nefastos cambios que se producirían en caso de triunfar la Independencia y valorando, en contraste, la bendición divina con la que contarían los fieles realistas, los frailes de Propaganda ayudaron a sostener la larga y dramática resistencia, arrastrando a numerosas parcialidades indígenas97. Se logró, entonces, una combinación funcional entre la fidelidad monárquica previamente inculcada por décadas de cristianización y la actuación posterior de los frailes que se quedaron circulando en la zona.
En efecto, los restos del ejército realista que en 1817 se atrincheraron en el puerto de Talcahuano y luego en Valdivia, para terminar en un último reducto de la isla de Chiloé -capitulando definitivamente en 1826- mantuvieron el aliento espiritual que desde 1813 venían brindando los franciscanos de Propaganda, fieles a su opción política. En este sentido, la huida precipitada de los religiosos del Colegio de Chillán a comienzos de 1817 y, posteriormente, el éxodo de buena parte de ellos a la capital virreinal, no significó la extinción de su presencia ni menos de su herencia ideológica en la zona. De hecho, parte de la comunidad optó por quedarse en Chile y tres de ellos fueron designados como capellanes de los soldados. Otros tres hermanos legos -"prácticos del país"- se asignaron al ejército"para servir en lo que ocurriese"98.
Lejos de la costa, en las tierras del interior y en la precordillera pehuenche, se mantenían intactos los enclaves misioneros y la labor realizada allí por los seráficos. Esto motivó a los franciscanos que no habían partido a Lima a internarse en la Araucanía y participar activamente en la resistencia contrarrevolucionaria, en forma similar a como habían actuado durante la guerra por la restauración. Junto a otros sacerdotes seculares de la región, los religiosos comenzaron a servir de emisarios, de secretarios para redactar las proclamas de los caudillos, de misioneros "para seducir a los indios", o de confesores para los prisioneros ejecutados y para sus propios soldados. "En casos necesarios [-anota Vicuña Mackenna-] sabían también ponerse al frente de las líneas y arengarlas, presentándoles crucifijos y otras imágenes"99.
Entre los muchos ejemplos individuales de este comportamiento político-religioso, queremos destacar dos de ellos que nos parecen significativos. El primero corresponde a fray Salvador Rasela, misionero en Nanihue y activo montonero de la guerrilla que organizó en 1820 un grupo de habitantes de Valdivia. Rasela fue un actor clave en la tarea de persuadir a los indígenas que habitaban en las cercanías del río Cruces, donde se instalaron, llegando a obtener la colaboración del cacique de Pitrufquén. El ejército patriota estaba consciente del papel que jugaba Rasela en este conflicto, llegando a considerarlo como el principal inspirador de las acciones de la montonera. De ahí que llegase a organizar una expedición nocturna destinada exclusivamente a su captura100.
El otro caso es el del misionero de Santa Bárbara y amigo de infancia de Bernardo O'Higgins, fray Gil Calvo, transformado en acompañante espiritual y agente diplomático de la guerrilla comandada por Vicente Bocardo, lugarteniente de Benavides y uno de los más importantes caudillos de la resistencia monarquista en el sur. A comienzos de 1822, en Quilapalo, a orillas del río Biobío, Bocardo se rendía ante las fuerzas patriotas comandadas por Clemente Lantaño, un antiguo realista, comandante de las milicias de Chillán, que había desertado a las filas patriotas. En la capitulación lo acompañaban cerca de 4.000 personas que componían su extenuado "campamento", la mayoría de los cuales eran civiles que habían permanecido fieles a su rey101. Entre estos, se contaba el propio cacique de Quila palo, Colimán, y seis sacerdotes, donde destacaba la figura de Calvo, quien actuó como intermediario en dicha rendición102.
En una carta que escribió a Lantaño, poco antes de que se acordara la capitulación, el sacerdote mantiene a firme su fidelidad política, alabando la acción de las montoneras como la verdadera encarnación de "nuestro gobierno", siendo sus jefes "los sabios y diestros pilotos que dirigen nuestra nacional nave en este reino"103. Al finalizar su misiva, Calvo define su papel en ese momento del conflicto. Allí acusa la fatiga previa a la claudicación, pues, subrayando su carácter de mediador de la divinidad, elimina de sus palabras la carga belicista de años anteriores y apunta más bien a la senda fatal de la paz independentista:
"Mientras nuestra contienda está pendiente yo no haré más que ser un mediador entre el cielo y la tierra para que calme el rigor de la divina justicia y se aplaque la ira del dios de las venganzas, franqueándonos el sosiego y reposo, según su beneplácito"104.
Resulta interesante observar el contrapunto que, a los casos de Rasela y de Calvo, presentan los frailes Inalicán y Millapichún, de origen mapuche. Las paradojas, en este sentido, son múltiples. Ambos indígenas se habían formado en el Colegio de Naturales que los franciscanos de Propaganda sostenían en Chillán, en el contexto del plan de atracción, cristianización y "civilización" de hijos de caciques105. Ambos, por lo tanto, fueron formados en una orientación ideológica de gran fidelidad a la monarquía y a las autoridades coloniales chilenas; orientación que funcionaba como un mecanismo persuasivo complementario a las acciones diplomáticas desplegadas por los gobernadores borbónicos en la Araucanía. Ambos indígenas, finalmente, tendrían el privilegio de ser parte de los escasos "chilenos" que accedieron al sacramento del sacerdocio, en una comunidad religiosa donde tradicionalmente predominaban los peninsulares.
No obstante, en la coyuntura de la Independencia Inalicán y Millapichún optarían por un camino diametralmente opuesto al de sus mentores. El caso del primero es el más temprano y radical pues en 1816, mientras se desempeñaba como un activo agente cristianizador en la zona de Mendoza, siendo maestro de gramática en la ciudad y capellán del fuerte establecido en territorio pechuenche, Inalicán colaboró abiertamente con el ejército insurgente de San Martín, cuando este se hallaba dispuesto a atravesar los Andes. El militar argentino consideraba indispensable contar con la amistad y el silencio discreto de los pehuenches para que la sorpresa de la invasión tuviese pleno éxito. San Martín los convocó ofreciéndoles regalos y bebida, preocupándose especialmente de la puntual asistencia del capellán Inalicán. El fraile, colocado en el lugar más visible, les habló largamente en su lengua, persuadiéndolos a que confiasen en la empresa patriota y en sus dirigentes, cuyo éxito solo les traería beneficios, y a que desconfiasen de los españoles, que eran unos extranjeros "cuyas miras e intenciones no se dirigían sino a despojarlos de sus pastos, robarles sus ganados y quitarles sus mujeres e hijos"106.
El padre Millapichún, por su parte, si bien no tuvo una participación tan destacada en el proceso independentista, manifestó un temprano distanciamiento de la comunidad de Chillán, al preferir incorporarse a la Provincia franciscana más que seguir los pasos de la congregación de Propaganda Fide. Esta actitud, que, como veremos más adelante, repugnaba profundamente a los misioneros del Colegio sureño, se traducirá en una participación decidida en el futuro gobierno republicano, que le encomendó hacerse cargo de la misión de Dallipulli, entre 1821 y 1826107.
¿RENEGADO DEL MONARCA? LOS AVATARES DE LA CONVERSIÓN REPUBLICANA
El desastre provocado en la comunidad de Propaganda por la consolidación de la Independencia chilena fue radical en más de un aspecto. En efecto, si bien la agudización de la resistencia guerrillera marcó un período de statu quo político en la zona, la suerte de los misioneros, tanto de los que se quedaron en Chile -al sur del Biobío- como de los que huyeron al Perú, los obligó a redefinir o acomodar drásticamente su posición.
En Lima, los frailes de Chillán intentaron mantener la independencia que les brindaban sus estatutos específicos en relación con la Orden. No obstante, estuvieron obligados a aceptar la hospitalidad del convento franciscano de esa ciudad, compartiendo con los frailes emigrados de la Provincia chilena. Fray Juan Ramón relataba que, luego de consumidos los recursos que habían traído desde Chile, "nos fue indispensable venir a buscar la subsistencia en esta capital al abrigo de esta santa comunidad, que piadosa nos alojó en su convento con las convenientes proporciones para seguir la vida común y distribuciones de nuestro instituto"108.
No obstante estas bondadosas palabras, lo cierto es que la convivencia al interior del convento limeño no fue lo esperado, recibiendo una creciente hostilidad por parte de los seráficos locales. De hecho, otro misionero chillanejo relataba cómo, luego del triunfo de las tropas chileno-argentinas, los propios franciscanos que los acogían se levantaron contra ellos:
"[...] los mismos que por fraternidad y otros mil títulos debían ser los defensores y protectores de estos religiosos, fueron los primeros que a carga cerrada entablaron la persecución. De un golpe vomitaron todo el veneno que tenían concebido en su negro corazón […]. Los primeros que levantaron la voz a la entrada del generalísimo San Martín, fueron los religiosos de aquel convento. Desde el provincial hasta el más ínfimo donado y pinche de cocina"109.
Los religiosos fueron sometidos a "indignos tratamientos […], ya con sarcasmos los más degradantes, ya con apodos los más insultantes, y con escarnios y contumelias las más negras e infames, ya en fin con acusaciones y vituperios los más denigrativos"110.
Por otra parte, las cartas y otros testimonios de este exilio expresaban el recuerdo permanente del Colegio y el convencimiento que tenían los misioneros, refugiados en la esperanza de restaurar un mundo perdido, de que su situación era transitoria. El retorno, sin embargo, no se produjo en los términos ni condiciones que se imaginaban. La hostilidad y delación protagonizada por los franciscanos del Perú se tradujo en hechos concretos desde que, en agosto de 1821, fueron privados de confesar y predicar. Luego, fueron puestos en el noviciado, incomunicados, con centinela permanente. A los pocos días se les expulsó del convento, previo registro y confiscación de todas sus pertenencias, y escoltados por soldados.
A comienzos de septiembre fueron embarcados rumbo a Talcahuano, donde quedaron recluidos en el cuartel de la ciudad. Un mes después la autoridad decidió trasladarlos a la capital, embarcándose con rumbo a Valparaíso. Su periplo carcelario continuó así en el convento franciscano de este puerto, donde quedaron incomunicados y privados de decir misa, confesar y predicar.
Algunas semanas más tarde su situación tendió a mejorar con la visita del provincial, quien arregló todo para que los misioneros pudiesen partir a Santiago y, luego, asignarles conventos donde pudiesen habitar con mayor comodidad111. No obstante, la atomización física que entonces vivió la comunidad de Propaganda fue otro golpe asestado por la ya republicana Provincia franciscana al otrora galvanizado monarquismo de los misioneros. Así, Juan Ramón y Juan López fueron destinados al convento de Quillota; Francisco Xavier Alday a San Francisco del Monte; el prefecto de misiones Pablo Serrano y los frailes José Navásquez y Antonio Banciella se quedaron en el convento de Santiago112.
Ahora bien, si cambiamos el escenario y fijamos la atención sobre los frailes que en 1817 se encontraban en sus misiones y que no partieron a Lima con los del Colegio, podremos observar notorios procesos adaptativos a la nueva realidad republicana. Al interior de este grupo destacaba el viceprefecto de misiones Antonio Rocamora, que había sido estrecho colaborador de Pareja y entusiasta promovedor del compromiso político de su comunidad con la tarea restauradora de Osorio. También tomaron la opción de quedarse fray Gil Calvo, el ya mencionado fray Antonio Banciella y el antiguo misionero de Tucapel, fray José María Sepúlveda. Todos ellos comenzaron a sufrir los embates de la guerra luego de la capitulación de Talcahuano, las derrotas de la montonera monarquista de Vicente Benavides en 1819 y la caída de Valdivia, al año siguiente. La mayor parte de los misioneros abandonó entonces los asentamientos ligados a esta plaza y a Osorno, emigrando a Chiloé. Otros, en cambio, se mantuvieron en sus misiones, como Calvo en Santa Bárbara, hasta que la derrota de Nacimiento lo obligó, junto con otros muchos emigrados, a refugiarse entre los pehuenches, de quienes conocía el idioma y era muy estimado.
Recordemos que este misionero se había mantenido como un acérrimo monarquista, incentivando la participación pehuenche en la resistencia a la Patria y llegando a ser una figura destacada en la montonera dirigida por Vicente Bocardo, hasta su rendición en 1822. Lo cierto es que a partir de esta capitulación Calvo sufrió un avatar ideológico profundo y rápido, auspiciado por la entrañable amistad que mantenía desde su juventud con el ahora director supremo.
En efecto, Bernardo O'Higgins había sido alumno durante tres años -1788 a 1791- del Colegio de Naturales que habían creado los seráficos de Chillán, y que tenía abiertas sus puertas a hijos de familias de la élite local. O'Higgins encontró en los frailes un referente paterno y un ambiente acogedor, brindado, entre otros, por el joven franciscano Gil Calvo, con quien hizo entrañable amistad. A su regreso de Inglaterra, en 1802, el futuro militar se estableció en su hacienda próxima a Los Ángeles, en cuyas inmediaciones los franciscanos tenían la misión de Santa Bárbara, lo que permitió un contacto estrecho y frecuente con Gil Calvo, capellán de la casa. La relación se mantendría pese a la barrera ideológica que surgió entre ambos a raíz del movimiento independentista. De hecho, en pleno sitio de Chillán, en 1813, O'Higgins enviaba una carta a su madre donde incorporaba saludos afectuosos para Calvo113.
Pues bien, luego de Quilapalo, fray Gil fue trasladado a Santiago junto con el resto de prisioneros; pero O'Higgins no solo lo puso en libertad, sino que incluso lo llevó a vivir al palacio de gobierno114. El ex realista se reincorporó rápidamente a las tareas pastorales en la zona penquista, pero ahora sin hábito franciscano. Como flamante clérigo secular, Calvo recibió varios nombramientos como cura de almas en la frontera, ejerciendo al mismo tiempo como capellán de las monjas trinitarias de Concepción y promotor fiscal del obispado. Más tarde llegaría incluso a ser nombrado rector del republicano Instituto Nacional, establecido en el convento mercedario de la ciudad penquista, donde se desempeñó hasta comienzos de 1835115.
Otro avatar singular fue el que protagonizó fray Antonio Banciella, quien había sido presidente del Colegio de Propaganda y, al momento de producirse el éxodo de 1817, se desempeñaba como misionero en Arauco. Recordemos que ya durante la expedición restauradora de Pareja este fraile se había destacado por su fidelidad política, siendo nombrado capellán de las fuerzas realistas y aportando sus conocimientos prácticos sobre la región y sus habitantes para el buen éxito de las operaciones tácticas del ejército.
Banciella no partió inmediatamente al Perú, sino que decidió quedarse en su misión. A fines de 1818, tras saberse en Concepción la derrota definitiva de Maipú, acompañó el éxodo de la población penquista hacia la otra banda del Biobío, iniciando un largo peregrinaje que lo llevaría hasta Valdivia, con el fin de reunirse con los otros franciscanos que estaban en aquellas misiones. Sin embargo, a poco de llegar se produjo la ocupación de dicha plaza por las fuerzas de Cochrane, en 1820, lo que obligó al fraile y a sus compañeros a partir a la isla de Chiloé. De ahí se embarcó a Lima, ciudad donde aparece como secretario del discretorio de su comunidad en la jura que esta hizo de la constitución de Cádiz. Luego de la caída de la capital virreinal, Banciella integró el grupo de frailes que "en calidad de desterrados", fueron enviados a Chile116. El lugar que se le asignó para establecerse, como vimos, fue el convento de Santiago, donde el fraile no tuvo problemas de aclimatación ideológica, llegando incluso a abandonar su congregación e incorporarse a la Provincia en 1828117.
Antonio Rocamora, por su parte, es otro caso notable de conversión republicana. De hecho, fue capturado luego de la entrada patriota en Valdivia, en 1820, y remitido bajo custodia al convento de la capital; pero mantuvo su cargo de viceprefecto de misiones -que ejercía desde 1812- hasta la fecha de su muerte, en 1829118. Dicho título no solo fue refrendado por las nuevas autoridades chilenas, sino que estas lo consideraron un interlocutor plenamente válido en la restauración de la normalidad misional del sur. De hecho, las misiones de Chiloé, que pertenecían a la jurisdicción del Colegio peruano de Ocopa, fueron entregadas a la administración del viceprefecto Rocamora tan pronto cayó la isla en manos de las fuerzas republicanas.
El gran avatar adaptativo de Rocamora se cristalizó gracias a la conjunción del deseo de los misioneros por restaurar el Colegio de Propaganda y su actividad misional, y la toma de conciencia de los políticos chilenos sobre la necesidad de llenar el peligroso vacío de orden cristiano en que se encontraban los indígenas.
Así, luego de la rendición de Chiloé, en 1826, comenzaron a retornar a la zona de Valdivia algunos de sus antiguos misioneros, encabezados, justamente, por el viceprefecto Rocamora, y gracias a las gestiones del gobernador patriota de esta plaza militar. De hecho, la misma autoridad valdiviana informaba al poco tiempo que también habían regresado a sus misiones frailes abiertamente conservadores, como José Martín Gil, Juan Guridi y Martín Fernández, "que a consecuencia de superior orden tuvieron prevención del gobernador de Chiloé para conducirse a sus antiguos destinos"119.
En este mismo grupo de retornados se encontraba Manuel Unzurrunzaga, experimentado misionero de la región valdiviana. La actividad político-pastoral que desplegó en la isla de Chiloé entre 1820 y su capitulación llevó al gobierno a incluirlo en la lista de perseguidos, por lo que tuvo que pasar a la clandestinidad ayudado por familias de la zona120. No obstante, el proceso de reconversión política que sufrió fue a tal nivel que a la muerte de Rocamora asumió como viceprefecto. Poco después, a la muerte del titular fray Pablo Serrano, llegaría a ser el primer prefecto apostólico que hubo en Chile republicano, aunque por la inestabilidad de la coyuntura su nombramiento papal recién se efectuó en 1837121.
Con respecto a los misioneros que se habían refugiado en el último bastión monarquista de Chiloé, el triunfo de Freire también conllevó su traslado y confinamiento en Santiago. Entre estos figuraban fray Zenón Badía y fray Andrés Carrasco. Este último, natural de Chillán, fue nombrado maestro de novicios en el convento de la capital, pero su experiencia distó mucho de ser un avatar beneficioso. Carrasco recibía constantes ataques no solo de sus propios alumnos, sino que incluso "de los que debían sostener y proteger sus santos designios en obsequio de la religión y honor del santo hábito". Insultos, sarcasmos y el apodo de "godo chillanejo" pasaron a formar parte de su vida cotidiana122.
Badía, en cambio, logró incorporarse rápida y cómodamente a la Provincia. Tan rápido fue su avatar que "en seguida, al Capítulo inmediato, al golpe, sin más actos y traslados", fue nombrado en los altos cargos de definidor y guardián del convento de Concepción. Al siguiente capítulo le nombraron guardián de otro convento, más cerca de Santiago. Trabó una estrecha amistad con Ramón Cisternas, rico e influyente clérigo de la capital, que llegó a ser elegido en tres oportunidades como diputado al Congreso Nacional123. Incluso, Badía sería comisionado luego por el gobierno para viajar a Italia a "colectar" misioneros para traerlos a Chile.
Los casos y formas de metamorfosis adaptativa son numerosos y variados. Sin duda, no deja de sorprender que aquellos misioneros que pocos años atrás denunciaran la impiedad de los patriotas, el caos que traería la Independencia y la clara intervención del Demonio en el comportamiento de sus actores políticos, decidieran, una vez normalizada su libertad de acción, quedarse e integrarse a un país gobernado por esos mismos actores e inspirado por aquellas "satánicas" ideas.
Personalidades como fray Juan Almirall, por ejemplo, quien, recordemos, había sido asesor y secretario privado del sucesor interino de Pareja, llegando a participar activamente en la planificación y dirección de la defensa militar de Chillán durante el asedio de 1813, llegan a ser conceptuadas por el propio O'Higgins. Y ello, en el mismo documento donde afirma que "por desgracia, son los religiosos los que más poderosamente han influido en contra de la causa de la América". El director supremo, al ordenar, luego de concretar el control del sur, que todos los religiosos que allí se encontrasen debían ser aprehendidos y enviados "en el primer buque que salga para Valparaíso", excluía explícitamente a Almirall… "por su talento y sentimientos liberales"124.
Permítasenos extendernos en un último caso que nos parece singularmente paradigmático y sobre el cual, además, poseemos abundante información autobiográfica. Nos referimos a fray Domingo González, quien había sido guardián del Colegio de Chillán entre 1811 y 1815, es decir, durante la coyuntura más crítica y, luego, más exitista, de la restauración monarquista. Recordemos que González no solo ayudó en todo lo que fuese menester al ejército del rey, aun después del triunfo de Rancagua, sino que participó personalmente en sus éxitos, como consejero de Pareja y luego de Sánchez. Fue uno de los principales sostenes espirituales de la tropa durante el sitio de Chillán de 1813 y más tarde criticó duramente a Gaínza por firmar el acuerdo de Lircay que los obligaba a abandonar el territorio. Incluso llegó a escribir al virrey para que lo reemplazase y enviase nuevas fuerzas para sofocar la insurgencia, cosa que efectivamente sucedió. Su apasionada defensa del régimen monárquico lo llevó a autoproclamarse "atlante de esta gloriosa empresa"125. González, en su cargo de guardián, facilitó el convento como cuartel general de las fuerzas realistas, además de alimentarlas y fortalecerlas psicológicamente durante toda su estadía.
Luego de saberse en Concepción la derrota definitiva de Maipú, en noviembre de 1818, el general monarquista Francisco Sánchez, a cargo de dichas fuerzas, ordenó a toda la población retirarse hacia la otra banda del Biobío, con lo cual comenzó para González un largo peregrinaje. A las pocas semanas los realistas sufrían una gran derrota en Nacimiento, lo que obligó a sacerdotes y pobladores migrantes a una vertiginosa huida hacia la inhóspita cordillera, amenazados por bandas de desertores y guerrilleros. La acogida de los pehuenches fue breve, ante la amenaza constante de las avanzadas patriotas. Luego de múltiples peripecias, decidieron dirigirse hacia la costa, a Ranquil, donde se encontraban refugiadas las monjas trinitarias. Allí estuvieron desde mediados de 1819 hasta fines de 1821. Extenuados, los fugitivos decidieron finalmente ponerse al amparo de las fuerzas patriotas que llegaron al lugar "y con este paso ponernos a cubierto de tantas desdichas". Pero fueron atacados por las montoneras indígeno-realistas, que ahora los veían como parte del enemigo patriota. Nuevamente, pues, tuvieron que huir, ahora siguiendo a los batallones del bando que hacía poco había sido el más oscuro de los enemigos. Además, a poco andar fueron abandonados por los soldados, que retrocedieron a fin de reencontrarse con el resto de la tropa que comandaba el general Joaquín Prieto. Finalmente lograron llegar nuevamente a Arauco y de allí pasar a la, ahora, patriota Concepción, completando aquel errante y peligroso periplo126.
El mismo González relata cómo, al poco tiempo de entrar a esta ciudad, se le conminó a dejar los hábitos de recoleto y vestir el azul de la Provincia,
"[...] porque era un sambenito por el que se habían dado a odiar los frailes del Colegio de Chillán. ¡A qué se llegaba el odioso título de español, y por consiguiente godo, que en aquella época era un dictado, mejor diremos apodo, de la más alta traición al sistema patriótico, y que, por lo mismo, los alumnos de aquel Colegio habían venido a ser el objeto de la abominación y execración pública"127.
Nuestro fraile fue entonces a rendir obediencia al entonces guardián del convento penquista, Miguel Fonseca, quien también ejercía como provisor interino, capellán mayor del ejército, cura rector de la catedral y cura párroco de Penco. Este le solicitó que lo ayudase en su próxima visita pastoral a la ciudad, administrando los sacramentos a la población. El camino hacia la metamorfosis reintegradora comenzaba con pasos decididos, pese a la silenciosa e inútil resistencia que aún abrigaba el franciscano. De hecho, González incluso participó activamente, siempre por encargo de Fonseca, en la bicelebración patriota del aniversario de la batalla de Chacabuco y de la proclamación oficial de la Virgen del Carmen como patrona de la patria. Incluso habría pronunciado un sermón al respecto. Si bien todo fue por encargo del provisor, lo cierto es que fray Domingo cumplió muy bien su cometido y, según sus propias palabras, mientras "todos estaban en espectación de alguna godada, en especial la oficialidad, todos quedaron contentos dando mil parabienes"128.
El provisor Fonseca quedó tan entusiasmado, que le encomendó luego las prédicas de la Cuaresma, a lo que González accedió, según él, "más por contemplación que por ejercer el oficio de misionero apostólico". No obstante, aún se pensaba que podía utilizar estas ocasiones para deslizar un mensaje antipatriota y se le seguía atacando con los términos -ahora injuriosos- de "europeo, misionero de Chillán y, por remate de cuentas, sarraceno y godo". Por ello tuvo que soportar la presencia de centinelas que escuchaban su oratoria y observaban todas sus actuaciones.
"A esto se llegó que a cuanto empleo de alguna pena se ofrecía practicar, todo venía a caer sobre sus espaldas: rector de terceros, sacristán,… Todo era para el godo, para el chillanejo, como si no hubiera tenido otros oficios en la Orden. El fin era sacarlo de sus casillas para tener algún motivo para zaherirlo o insultarlo, como sucedía no pocas veces"129.
En 1824, a raíz del decreto de secularización de los regulares, tuvo que emprender la marcha hacia Santiago130. No obstante, al llegar a Talca, en marzo del año siguiente, ya se había promulgado la revocación de dicha disposición con respecto a la orden franciscana, por lo que pudo encontrar asilo en el convento de la orden que allí existía. En este momento de su relato, González reflexiona sobre lo infructuoso de estas medidas gubernativas en relación con la búsqueda de un cambio de ideología política de los afectados:
"En lo que no cabe duda es que el que era godo decidido por sistema, en hábito de un color, no dejará de serlo por la mutación de este; como tampoco el que era godo religioso pasará a ser patriota por secularizarse; el que lo es en una provincia, o pueblo, no dejará de serlo en otra. Sin la mudanza del corazón nada se consigue en puntos de sistema. La mudanza de este no está vinculada en la simple o violenta mudanza de nombre, de ropaje o de lugar"131.
No obstante, durante los cerca de cinco años que estuvo en Talca, participando en todas las tareas y obligaciones del convento, González fue viviendo esa "mudanza" en su propia persona. De hecho, a poco de llegar, nuestro fray Domingo escribe una carta al entonces nuevamente provincial, José Javier Guzmán -el mismo que había estado recluso en Chillán entre 1814 y 1815- confesándole que "ha sido tan extraordinaria la consternación que me ha causado la salida de la provincia de Concepción, que casi me ha tenido a punto de perder el juicio". Su actitud ahora era de plena humildad; sus palabras estaban desprovistas de la agresividad política, de la descalificación moral y de la actitud belicista que habían caracterizado los despliegues discursivos y materiales de otrora. González ni siquiera hace referencia a la situación carcelaria vivida por Guzmán y otros franciscanos patriotas en el Colegio de Propaganda y donde él mismo hubo de tener un rol protagónico, considerando su peso en dicho establecimiento. El ex guardián se concentra en comunicar la desazón por la ruina y abandono de su Colegio, "que es lo que ha tenido, tiene y tendrá mi corazón traspasado de pena y dolor"132.
La Provincia no reaccionó con venganza ni resentimiento. Antes bien, decidió aprovechar la experiencia y conocimientos de González para ponerlos a su servicio en la formación de novicios en Talca, tarea que realizó entre 1827 y 1829. Ni él nilos otros misioneros de Propaganda que se habían quedado en el territorio independiente de Chile tenían otra alternativa que ser considerados administrativamente como religiosos de la Provincia, toda vez que las propias autoridades del Estado les mantenían una prohibición estricta de ejercer sus ministerios sacerdotales y educacionales sobre los laicos, bajo el estigma de antipatriotas.
La Provincia usufructuó de toda esta situación, permitiendo que los misioneros, como González, sirviesen las labores educativas de los futuros franciscanos. Así, fray Andrés Carrasco, como hemos señalado con anterioridad, fue por largos años maestro de novicios en Santiago, fray Antonio Rolán maestro de ceremonias y fray José Barrutia profesor de gramática.
De hecho, la incorporación de numerosos misioneros a la Provincia franciscana de Chile fue muchas veces una decisión permanente, inscrita dentro de las estrategias de adaptación de los ex realistas a la nueva realidad de la Iglesia republicana. Ya hemos visto numerosos ejemplos de ello, entre los cuales conviene destacar a figuras de anclado y probado monarquismo, como Antonio Banciella y Francisco Xavier de Alday, que terminaron dejando sus hábitos y adoptando los de la Provincia. Otros, como Baltazar Simó, siguieron sendas más tortuosas133. El avatar de Simó incluyó un primer paso a la jurisdicción provincial, luego su secularización, "y después dejó la sotana y volvió a tomar el hábito azul" de la Provincia, falleciendo en Concepción en 1850134. El propio prefecto de misiones, Pablo Serrano, que lo vimos recluido en el convento de Santiago luego de su retorno forzado de 1821, terminó sus días residiendo en ese mismo establecimiento, en 1836.
Volviendo a fray Domingo González, vemos que su "mudanza" ideológica o, al menos, de actitud, fue tan notoria, que en 1830, y a solicitud de algunos vecinos de Chillán que contaban con el apoyo del intendente de Concepción y del Congreso Nacional, el entonces provincial le solicitaba nada menos que retornar a Chillán, nombrándolo presidente interino para hacerse cargo de restablecer su anhelado convento. Nuestro fraile no dudó mucho en aceptar, aunque poniendo sus condiciones: uso del hábito gris -de los misioneros de Propaganda-, evacuación de las tropas que ocupaban parte del Colegio y que los prelados y el gobierno ayudasen en la restauración de dicha comunidad135. Si bien estas exigencias apuntaban, lógicamente, a recrear condiciones mínimas para el restablecimiento de la comunidad, lo cierto es que la última de ellas consideraba aceptar en toda su magnitud la legitimidad del nuevo sistema político del país -claudicando definitivamente de su posición de godo empedernido- y la legitimidad, también, de la injerencia de la Provincia en dicha restauración.
EL"NUEVO" COLEGIO DE PROPAGANDA FIDE… AL SERVICIO DE LA REPÚBLICA
La necesidad de restablecer la paz y el orden en la zona sur, trastornada con la llamada "guerra a muerte", y de regenerar el tejido de fidelidades políticas de los indígenas en torno al nuevo sistema republicano, llevó a las autoridades a replantear el trato con la Araucanía en el marco tradicional y relativamente exitoso de los parlamentos y las misiones eclesiásticas136.
El propio O'Higgins se preocupó también por la restauración de su antiguo Colegio de niñez. En febrero de 1819 había dispuesto su restablecimiento, solicitando al provincial que le informara los medios más adecuados para lograr este objetivo. Más aún, Jaime Eyzaguirre reproduce el texto de lo que aparentemente habría sido el discurso pronunciado por el gobernante en la ceremonia de reapertura del Colegio franciscano:
"Después de una ausencia de muchos años les dirijo la palabra en el lugar de mi nacimiento. El evocar mi juventud encierra para mí un encanto difícil de describir […].
"Estas murallas encerraban en su tiempo una hermandad de hombres piadosos, que se dedicaron en plácido aislamiento a una vida de meditación religiosa y literaria. Mi idea es resucitar dentro de este venerable recinto la misma piedad y sabiduría, dándole un campo de acción más vasto. Es mi deseo establecer aquí un cuerpo de hombres dedicados al culto de Dios, de Chile y de la humanidad"137.
Son palabras nostálgicas que, sin duda, aparecen demasiado conciliadoras si las comparamos con aquellos textos en que dicho militar se refería a los mismos frailes y a otros religiosos antipatriotas del sur chileno, y que hemos visto en párrafos anteriores. En la última frase, en todo caso, aparece enunciado el objetivo político que la autoridad ya asignaba a esta acción misionera, y que no era otro que la reorientación republicana del enfoque monarquista tradicional.
No obstante esta voluntad política, lo cierto es que muy poco se avanzó en dicho objetivo. En mayo de ese mismo año el gobierno oficiaba al intendente de Concepción, encargándole se preocupase de facilitar los medios disponibles para restaurar el convento y Colegio franciscanos de Chillán, cuyo estado calamitoso se le había informado a través de una carta de su prelado138.
Pero la reactivación provino más bien de la propia actividad misional. En efecto, como vimos más atrás, fue en 1826, al poco tiempo de concretarse la caída de Chiloé, que el gobernador patriota de Valdivia escribía a Santiago instando a preocuparse por la reapertura de las misiones de la zona, dado el abandono espiritual en que se encontraban los indígenas.
Las desconfianzas y sospechas políticas, sin embargo, estaban aún candentes respecto a los frailes de Propaganda, por lo que la autoridad no necesariamente pensaba en ellos para hacerse cargo de la tarea. Así, al transcribirle el oficio anterior al viceprefecto Rocamora, el gobernador valdiviano ponía el acento en que este retorno progresivo a la normalidad religiosa y un eventual cambio de actitud de las autoridades republicanas que pudiese beneficiar a la atomizada comunidad franciscana de Propaganda requería, como condición previa, un cambio radical y explícito en su posición política:
"Me veo en el preciso caso de anunciar a V. P. que los expresados religiosos están muy mal opinados ante el supremo gobierno sobre la causa de la independencia según estoy comunicado, y es muy conveniente que V. P. los induzca a que después del cumplimiento de las obligaciones de su ministerio, traten de corresponder a la confianza del gobierno con respecto a la causa de América; lo que después de desvanecer aquel concepto les labrará un mérito muy recomendable. Yo estoy penetrado de que el carácter de los referidos religiosos es digno de la mayor aceptación; pero la mayor responsabilidad de mi cargo me llama a hacer esta insinuación […]"139.
La autoridad necesitaba gestos y estos se fueron dando en los años sucesivos, tanto por parte de la Provincia, que acogió y olvidó las rencillas anteriores, como de los propios misioneros de Propaganda.
Entre el exilio y la aceptación del nuevo sistema, la incorporación se hacía inevitable para los franciscanos monarquistas. En términos jurisdiccionales, la situación, como hemos dicho, conllevaba una supremacía de la Provincia por sobre la anterior dependencia peninsular de los misioneros y ello, unido a la situación desvalida en que se encontraban luego de años de privaciones y limitaciones, los llevó a entablar relaciones comunitarias con dicha Provincia. Los franciscanos que formaban esta, por su parte, fueron superando los resentimientos propios del alto grado de tensión maniqueísta y de compromiso político que significó la guerra por la Independencia. De hecho, en 1827, el viceprefecto Rocamora, enfermo, viajaba a Santiago a medicinarse, siendo hospedado en el convento de la capital. Allí fue acogido "con la satisfacción de que viene al seno de su madre la religión y a vivir entre sus hermanos"140.
De hecho, el siguiente paso hacia la restauración del Colegio de Chillán lo dio el propio provincial de la Orden, al nombrar a fray Domingo González como presidente interino del establecimiento. Como hemos visto, parte de las condiciones que manifestó González para aceptar apuntaban a la posibilidad de restaurar el carácter de Propaganda Fide del Colegio, separándolo de la tutela de la Provincia que tenía hasta ese momento, mediante la observancia de sus propias reglas, hábitos y autoridades internas. El provincial no tuvo reparos en apoyarlo, instando a las autoridades locales y nacionales a generar las condiciones propicias para favorecer "tan santa empresa de que pueden esperar crecidas ventajas a la religión y al Estado"141.
González llegó a Chillán a comienzos de 1831, comunicando de inmediato su designación al general Joaquín Prieto, ahora intendente de Concepción. El flamante presidente aprovechó para señalarle el estado ruinoso en que había encontrado al Colegio y las necesidades para restaurarlo142. No obstante, ni la Orden ni el Estado le dieron un apoyo material sustantivo, por lo que la tarea de González se desarrolló a pasos muy lentos. Entre sus primeras preocupaciones estuvo la de reintegrar los bienes y propiedades que habían sido expropiadas en 1824 a todos los conventos de regulares y que un nuevo decreto, de 24 de septiembre de 1830, había ordenado devolver.
Conviene detenernos un instante para señalar la relación que se creó entre el ex monarquista González y el futuro presidente de la República Joaquín Prieto, y que podemos destacarla como corolario en el proceso mutativo experimentado por el sacerdote. Fue en Talca donde fray Domingo había conocido al ahora intendente penquista. Durante la conversación sostenida en vísperas de la batalla de Lircay, Prieto habría prometido a González que si lograba triunfar restauraría el Colegio, por lo que ahora este lo conminaba a cumplir con su palabra. El intendente respondió a los requerimientos ordenando despejar el establecimiento de las tropas allí alojadas y restituir todos los objetos que habían pertenecido al establecimiento. Asimismo, Prieto se autodeclaró "protector de su convento y que tendrá sumo placer en contribuir en cuanto sea asequible a su completo restablecimiento"143.
En septiembre del mismo año en que escribía esta carta, Prieto asumía la Presidencia de la República y a los pocos meses firmaba un decreto en que estipulaba la importancia de incorporar a los indígenas "bárbaros" del sur al Estado nacional, siendo para ello importante la presencia y acción de los frailes para atraerlos a vivir en forma "civilizada" y concretar su integración a la República. Por ello se hacía necesario tener un Colegio "en que se eduquen jóvenes que atraerán a estos mismos indios para que cultivando su razón y prosiguiendo los principios de la sana moral puedan transmitirlo a sus familias y compañeros y lograr así su civilización"144.
El método propuesto, como vemos, era similar al que habían utilizado los misioneros franciscanos a través del Colegio de Naturales -o de hijos de caciques- de Chillán. En este sentido, el decreto apuntaba efectivamente a refundar el antiguo establecimiento, pero no según la norma de la Propaganda Fide, sino sujeto a la jurisdicción del provincial de la Orden, quien debía realizar la elección del presidente del convento. En esta misma línea, si bien la disposición gubernativa retomaba como objetivo central de la actividad misional el "mandar misioneros entre los indios bárbaros para iniciarlos en los principios de nuestra sagrada religión y procurar su civilización", subrayaba explícitamente, como resabio de desconfianza, la obligación que pesaba sobre lo religiosos de no transgredir la constitución política de la República145.
Fray Domingo González escribió agradecidamente al gobernante, declarando abiertamente su emergente fidelidad republicana al especificar que "no ha habido en mí otro interés y otro objeto que la mayor gloria de Dios [...y ] la felicidad y prosperidad del Estado en todos los ramos que abraza"146.
Por la misma época, el prefecto Serrano, ya convencido de las bondades del nuevo sistema de gobierno, señalaba en carta a fray Manuel Unzurrunzaga la enorme ayuda que las misiones podrían prestar a los objetivos del Estado, pues "los padres de Chillán no son útiles, sino necesarios, que con ellos tiene el gobierno unos centinelas avanzados y fieles"147.
Tanto González como Serrano, si bien se mostraban reconocidos por el restablecimiento del Colegio, mantenían su empeño en que este volviese a ser de Propaganda Fide. Y sabían que solo podrían lograrlo en la medida en que mostraran que ello no constituiría amenaza al sistema republicano -disolviendo el fantasma del reducto promonarquista- y que la dependencia administrativa del establecimiento podría ligarse al Estado de Chile, adscribiéndose a la tendencia de continuidad republicana del Patronato colonial. De hecho, González, el más enérgico impulsor de esta iniciativa, proponía que una vez restituido el Colegio a las reglas y disposiciones de Propaganda, sería el gobierno de Chile, a través de los ministerios y órganos de administración pública, el que regularía todo lo contingente al establecimiento148.
A mediados de 1832 fray Domingo conseguía finalmente el decreto supremo por medio del cual se autorizaba el restablecimiento del Colegio en calidad de Propaganda Fide. El documento invocaba las bulas y cédulas respectivas, aunque haciendo hincapié en que el Estado chileno se reservaba el derecho de patronato independiente de España. Allí también se autorizaba que los religiosos de la comunidad que estuviesen en territorio chileno pudiesen -y debiesen- volver al convento de Chillán. La alegría del prefecto Serrano terminó por borrar todo atisbo de su ahora añejo antirrepublicanismo, manifestando por escrito lo agradecido que estaba de "este superior gobierno" por haber tomado la decisión, "por ser útiles y necesarios -dichos religiosos- así a los españoles de aquel obispado de Concepción como para restablecer las misiones entre los indios, atrayéndoles al pie como se manejaba en los tiempos del rey". Como vemos en la última frase, el prefecto incluso se permitió valorar la relación de continuidad que él veía entre ambos sistemas, hasta hace pocos años antagónicos149.
El agradecimiento de la comunidad del Colegio y su adhesión al sistema político tuvo su corolario simbólico en el gesto definitivo de proclamar al presidente Prieto -uno de esos "agentes de Satanás" denunciados por los frailes durante la coyuntura independentista- como patrono del Colegio, el 15 de junio de 1833150.
Pronto comienzan a retornar los antiguos misioneros que se encontraban dispersos; entre ellos, José María Sepúlveda y José Navásquez. Este último, que en 1821 lo vimos confinado al convento de Santiago a su regreso forzado del Perú, regresará a Chillán en 1834, cuando ya se estaba asentando la reapertura del Colegio. Sepúlveda, por su parte, había optado por secularizarse a raíz del decreto de 1824, desempeñándose desde entonces como profesor de latinidad en el republicanísimo Instituto Nacional de Concepción. Pero tan pronto supo "que por orden del Supremo Gobierno" el Colegio había sido restituido a su antigua regla de Propaganda Fide, "se despojó de los hábitos clericales y se vistió de los religiosos", llegando a ser guardián en 1843151.
El gobierno chileno, que veía en las misiones religiosas al sur del Biobío una gran posibilidad "regalista" para extender la acción estatal sobre las poblaciones que allí habitaban, de la mano con la cristianización y la educación occidental152, fue acrisolando la funcionalidad tradicional del Colegio con dichos objetivos. De ahí que a mediados de 1835 el intendente de Valdivia se hacía eco de un decreto del Ministerio del Interior que ordenaba establecer en cada una de las misiones de la región una escuela de primeras letras "para la educación de los indios o de los hijos de los españoles que quisieran concurrir a ellas"153. Estas escuelas estarían bajo la supervisión directa de los misioneros seráficos. El ya viceprefecto Unzurrunzaga se plegará de inmediato al proyecto, solicitando a todos los religiosos que apoyaran la iniciativa, "para lo que será muy conveniente usen con ellos [-los indígenas-] todos los medios suaves de persuasión para atraerlos a esta importante obra"154.
Los religiosos incluso retomaron su antiguo papel de interlocutores válidos del Estado -ahora republicano- ante los indígenas, pues el gobierno, en espera del nombramiento de los funcionarios respectivos, les asignó la tarea de servir de protectores en causas judiciales donde aquellos se vieran involucrados155. Sus servicios a la República se extenderán incluso a nivel estratégico-militar, pues el intendente de Valdivia no trepidará en oficiar al viceprefecto Unzurrunzaga para que sus misioneros estén atentos ante cualquier actitud hostil y alzada que pudieran observar entre los indígenas. Unzurrunzaga, al transmitir esta inquietud a los religiosos, los conminará a que "indaguen y observen con sagacidad y cautela la conducta y movimiento de los indios de sus respectivas misiones o dándoles parte oportunamente y con la mayor precisión de cualquier ocurrencia que pueda dar motivo de sospechas"156.
Con respecto a Chiloé, último reducto del monarquismo y antigua dependencia del Perú, el gobierno republicano se mostró especialmente sensible a la necesidad de generar allí un polo de persuasión religioso-política que sirviera para construir lazos de identidad y de fidelidad con el sistema imperante en el continente. Ya a mediados de 1835, el ministro Diego Portales escribía al provincial de la Orden en Santiago para manifestarle la necesidad urgente que existía, a juicio del gobierno, de procurar misioneros que fuesen a trabajar a la isla, debido a "los gravísimos males que se están siguiendo a la religión y al Estado". El gobierno manifestaba su deseo de que cada una de las comunidades de regulares establecidas en el país proporcionasen individuos a este fin, "dotados de virtud, instrucción y patriotismo"157, los que quedarían bajo la dirección del viceprefecto de misiones de la Congregación de Propaganda.
Ese mismo año, como hemos visto más arriba, partía a Europa una comisión encabezada por el antiguo fraile monarquista Zenón Badía, con el objetivo de traer misioneros para ocuparse prioritariamente de dicha zona. Entre los puntos del plan presentado y aprobado por el gobierno en 1835, se indicaba:
"Si el número de sacerdotes fuere mayor a doce, serán destinados al Colegio de Chillán, y costeados desde entonces por el gobierno, para las misiones de los indios infieles; o serán destinados a otros puntos donde lo exija el bien espiritual de los fieles; o al Colegio de Chillán, para que vayan a los indios por cuenta del Estado"158.
Dos años más tarde llegaba una treintena de franciscanos españoles e italianos, y el flamante ministro de Justicia, Culto e Instrucción Pública, Mariano Egaña, se apresuraba a oficiar al entonces guardián de Chillán, nuestro conocido fray Domingo González, para que acelerase el traslado de los inmigrantes a sus destinos en la isla grande159. Se cerraba así el ciclo de avatares individuales e institucionales que llevó al "renacimiento" de la comunidad franciscana del sur, adaptando a las nuevas orientaciones estatales sus tareas y objetivos tradicionales.
NOTAS
** Este artículo forma parte del proyecto de investigación "Religión y República en Chile (1810-1850). Los mecanismos de sacralización de la vida política en la República temprana", financiado por FONDECYT (Nº 1030867), y recoge, en forma ampliada, la ponencia presentada en el simposio 450 años de presencia franciscana en Chile, Santiago, Academia Chilena de la Historia, octubre de 2003. Agradecemos la generosa y metódica colaboración de Juan Luis Ossa Santa Cruz.
1 Utilizamos el concepto "avatar" apelando analógicamente al significado que le asigna la cosmología hindú. En esta, Vishnu, una de sus principales divinidades, es responsable del orden del universo, cuyo equilibrio es precario debido a los esfuerzos de los demonios por destruirlo. Para preservar dicho orden y evitar estos ataques, Vishnu sufre un "avatar" metamorfósico cada vez que es necesario, adoptando una encarnación diferente a la anterior. El orden del universo, entonces, retoma su normal equilibrio.
2 Carta del guardián del Colegio de Chillán al general Gabino Gaínza, 16 de mayo de 1814, en fray Melchor Martínez, Memoria histórica sobre la revolución de Chile desde el cautiverio de Fernando VII hasta 1814 [1815], Santiago, Ediciones de la Biblioteca Nacional, 1964, tomo II, 310;         [ Links ]también reproducida en la Colección de historiadores y documentos relativos a la Independencia de Chile (en adelante, C.H.D.I.Ch.), vol. XVII, 115-119.
3 Roberto Lagos, Historia de las misiones del Colegio de Chillán, Barcelona, Herederos de Juan Gili, 1908, 91 y siguientes.         [ Links ]
4 Ibid., 181 y siguientes. Sobre la acción misionera franciscana en la Araucanía, véase Holdenis Casanova, "Presencia franciscana en la Araucanía. Las misiones del Colegio de Propaganda Fide de Chillán (1756-1818)", en Jorge Pinto (et al.), Misioneros en la Araucanía. 1600-1900, Temuco, Universidad de La Frontera, 1988.         [ Links ] Sobre la relación estrecha que se dio entre dicho Colegio y los proyectos políticos de las autoridades borbónicas locales, en especial con la figura del gobernador Ambrosio O'Higgins, véase nuestro "Estudio preliminar" a la obra de fray Francisco Xavier Ramírez, Coronicón sacro-imperial de Chile, Santiago, DIBAM, Centro Barros Arana, 1994.        [ Links ]
5 "Relación que de la conducta observada por los padres misioneros del Colegio de Propaganda Fide de la ciudad de Chillán desde el año de mil ochocientos catorce hace su prelado el Rdo. Padre Fr. Juan Ramón", Santiago, Publicaciones del Archivo Franciscano, 1997, 8. El texto de Ramón revela el tono triunfalista del momento que estaban viviendo los defensores de la monarquía -en plena restauración- confiado en la protección que Dios había dado a su causa y radical en su tratamiento del bando revolucionario. Sus apuntes no pudieron ser terminados debido a la vertiginosa huida de los frailes luego de la derrota militar de 1817.
6 Ibid., 9.
7 Ibid., 40.
8 Circular reproducida en Lagos, Historia de las misiones..., 433-435.
9 Palabras escritas en 1815 por el guardián del Colegio de Chillán, fray Juan Ramón, relatando a Osorio los estragos que la revolución insurgente había dejado en dicho establecimiento: Martínez, Memoria histórica..., II, 323-324.
10 Fray Juan Ramón, "Relación…", 11.
11 Ibidem.
12 Ibid., 12.
13 Carta del guardián del Colegio de Chillán, fray Antonio Rocamora, en que da cuenta de la patente que recibió del comisario general de la Orden, 27 de diciembre de 1809, cit. en Martínez, Memoria histórica..., II, 294.
14 Ibid., 293; Ramón, "Relación…", 13.
15 Ramón, "Relación…", 9.
16 Carta del guardián del Colegio de Chillán, fray Domingo González, al general Juan Francisco Sánchez, 8 de noviembre de 1813, Martínez, Memoria histórica..., II, 306-307.
17 Ramón, "Relación…", 17.
18 Carta del guardián del Colegio al general Sánchez, 8 de noviembre de 1813, loc. cit.
19 Carta de 16 de mayo de 1814, passim.
20 Ibidem.
21 Lagos, Historia de las misiones..., 437. Sobre la estadía del hijo natural del gobernador Ambrosio O'Higgins en dicho Colegio, véanse los documentos publicados en el Archivo de don Bernardo O'Higgins(en adelante, A.O.), vol. I, 9 y 195; también el trabajo de Jaime Eyzaguirre, "Los maestros franciscanos de don Bernardo O'Higgins", Estudios, Santiago, N° 235-236, 1954;         [ Links ] del mismo Eyzaguirre, "La actitud religiosa de don Bernardo O'Higgins", Historia, Santiago, P. Universidad Católica de Chile, 1, 1961; Ricardo Donoso, El Marqués de Osorno don Ambrosio Higgins, 1720-1801, Santiago, Universidad de Chile, 1941, 384-388;         [ Links ] y el artículo mimeografiado de fray Rigoberto Iturriaga, "El paso del niño Bernardo O'Higgins por el Seminario de Naturales de Chillán".         [ Links ]
22 Fray Juan Ramón, "Relación…", 21.
23 Informe del obispo de Concepción al gobernador Marcó del Pont, 11 de septiembre de 1816, cit. en Lagos, Historia de las misiones…, 488-489.
24 Ibidem.
25 Ramón, "Relación…", 22.
26 Ibid., 23.
27 Martínez, Memoria histórica..., II, 112-113.
28 Circular de 23 de marzo de 1813, cit. en Lagos, Historia de las misiones…, 440-441.
29 "[…] puedo asegurarle que aún no he vuelto en mí de los tiernos sentimientos que me han causado sus bien vertidas expresiones", señalaba Pareja a fray Domingo González: carta de 2 de abril de 1813, cit. en Martínez, Memoria histórica..., II, 303.
30 Ramón, "Relación…", 34.
31 Ibid., 36.
32 Ibid., 37.
33 Carta de 12 de noviembre de 1813, cit. en Martínez, Memoria histórica..., II, 321-322. La misma opinión expresa el general Sánchez, sucesor de Pareja al mando de las fuerzas leales al rey: "De modo que a sus interesantes oraciones públicas y privadas deben atribuirse las repetidas victorias de las armas del rey contra los insurgentes": oficio de 7 de julio de 1813, cit. en Ibid., 303.
34 Ibidem.
35 González le habría dicho "que ni él ni sus súbditos debían ni podían persuadir al pueblo a recibir unos tratados que envolvían su ruina y la de todo el reyno; que eran unos tratados contrarios a la fidelidad que todo vasallo cristiano debe a su Dios y a su Rey": fray Juan Ramón, "Relación…", 44.
36 Lagos, Historia de las misiones…, 459.
37 Ramón, "Relación…", 29.
38 Lagos, Historia de las misiones…, 440.
39 Ibid., 450.
40 Martínez, Memoria histórica..., II, 142. En la batalla de San Carlos, en mayo de 1813, el clérigo patriota Pedro José Eleicegui se puso a "llamar por su nombre a muchos soldados penquista y valdivianos" con el fin de provocar su deserción a favor de las tropas patriotas: Leonardo León, "Reclutas forzados y desertores de la Patria: el bajo pueblo chileno en la guerra de la Independencia, 1810-1814", Historia, Santiago, P. Universidad Católica de Chile, 35, 2002, 277.         [ Links ]
41 Carta del guardián del Colegio de Chillán, fray Domingo González, al general Juan Francisco Sánchez, 8 de noviembre de 1813, passim. Existe otro documento, elaborado en forma de lista y para un período más amplio, que enumera detalladamente todos los "auxilios espirituales y temporales" brindados por los franciscanos de Chillán al ejército monarquista entre 1808 y fines de 1814: Martínez, Memoria histórica..., II, 308-309. De esta última lista existe una versión manuscrita y con ligeras variaciones que hemos consultado en el Archivo General de la Orden (Roma), Fondi Misti, sección "Missioni", vol. M/36, pza. 6, fjs. 91r-v.
42 La lista de estas personas se reproduce en Martínez, Memoria histórica..., II, 304-305; y en Lagos,Historia de las misiones…, 568-569.
43 Fray Juan Ramón, "Relación…", 37.
44 Lagos, Historia de las misiones…, 444.
45 Ibid., 447-448.
46 Ramón, "Relación…", 26.
47 Ibid., 32.
48 Martínez, Memoria histórica..., II, 185.
49 Ibid., 191 (el destacado es nuestro).
50 Ibid., 225 (el destacado es nuestro).
51 Ramón, "Relación…", 43.
52 Ibid., 46; oficio al guardián del Convento de Chillán, fray Domingo González, 22 de agosto de 1814, cit. en Martínez, Memoria histórica..., II, 314.
53 Ramón, "Relación…", 47-48.
54 Ibid., 11.
55 Ibidem.
56 Ibid., 12; Martínez, Memoria histórica..., II, 323-324.
57 Manuel Gregorio García, "Razón de lo que he presenciado y mucha parte que no e bisto mean contado personas honrradas de una y otra parte, desde el año dies", Revista chilena de historia y geografía, Santiago, Sociedad Chilena de Historia y Geografía, 53, 1924, 45.         [ Links ]
58 Ramón, "Relación…", 41.
59 Ibid., 20.
60 Ibid., 41.
61 Martínez, Memoria histórica..., II, 225.
62 "Extracto de un oficio del supremo gobierno del 12 de enero al gobernador intendente", publicado enEl Monitor Araucano, C.H.D.I.Ch., XXVII, 264-265.
63 Ibidem.
64 Ibidem. La misma impresión la recoge Juan Egaña, desterrado a la isla de Juan Fernández luego del triunfo de la restauración monárquica, afirmando que él habría sido testigo "del irreverente y supersticioso escándalo con que en la misma provincia de Chillán, los misioneros de propaganda, y el general don Francisco Sánchez, aparentaban en la medianoche espectros que con cadenas y horrísonos gemidos, clamasen que eran las almas de los insurgentes que estaban excomulgadas y condenadas [...]": Juan Egaña, El chileno consolado en los presidios, A.O., XX, 183.
65 "Extracto de un oficio…", loc. cit.; esta estrategia también la recoge Egaña, El chileno consolado…,passim.
66 Ramón, "Relación…", 13. Sobre el uso de la "satanización" del enemigo durante la coyuntura de la independencia, utilizada tanto por el clero realista como por el patriota, véase el trabajo de Maximiliano Salinas, "La reflexión teológica en torno a la revolución y al papel de la Iglesia en la naciente república", en Juan Noemí (ed.), Pensamiento teológico en Chile, I: "Época de la Independencia nacional, 1810-1840", Santiago, Anales de la Facultad de Teología, P. Universidad Católica de Chile, 1978, 16 y siguientes.         [ Links ]
67 Ibid., 14.
68 Ibidem.
69 Ibid., 19.
70 En la "Contestación…" redactada para refutar a Andreu, los franciscanos hacen mofa del apelativo firmando, justamente, como "Los miserables sacerdotes".
71 La proclama de Andreu se encuentra retomada al interior del texto elaborado por los franciscanos de Chillán para criticarla: "Contestación que el Colegio de Misioneros de Chillán dio a la proclama que hizo circular el Illmo. Señor Obispo de Epifanía en Chillán y la frontera", C.H.D.I.Ch., XXII, 315-384.
72 "Contestación…", Ibidem. También se refiere a ella fray Melchor Martínez en su Memoria histórica…, II, 208.
73 Fragmento del texto de Andreu recogido en la "Contestación…" de los franciscanos, passim"[...] bendita sea su misericordia, pues casi no creímos lo que nos pasa, tal es el gusto que ocupa en nuestros corazones que no es posible explicarlo con lo acaecido el día 1 y 2 del presente en la completa victoria para las armas del rey en la villa de Rancagua. En estos memorables días se acabaron las angustias, aflicciones y opresiones que tenía un sinnúmero de almas casi en continua agonía"74.
74 Carta de 11 de octubre de 1814, cit. en Fernando Arriagada Cortés, Los franciscanos de Chillán ante el proceso emancipador, Santiago, Publicaciones del Archivo Franciscano, 24, 1992, 15.
75 Circular emitida en Valdivia, de 14 de noviembre de 1814, cit. en Arriagada, Los franciscanos..., 16. Al año siguiente, el flamante guardián fray Juan Ramón relataba el incendio del Colegio, "que devoró todas las habitaciones y claustros causado por los insurgentes, después de haber saqueado y robado la librería entera, las celdas, la iglesia y sacristía": Martínez, Memoria histórica..., II, 323-324.
76 Fray Juan Ramón, "Relación…", 49-50. En el pórtico de la iglesia franciscana, por su parte, se colocaron en forma permanente restos de cañones enemigos, "para testimonio y memoria de que esta casa fue el muro donde se estrelló la soberbia de los rebeldes".
77 Informe cit. en Lagos, Historia de las misiones…, 489.
78 Decreto real de 3 de septiembre de 1818, cit. en Ibid., 491.
79 Ibid., 502.
80 Ibid., 512. La fidelidad monarquista de Martínez, que durante dos décadas se había desempeñado como misionero del Colegio de Propaganda en el sur, fue aprovechada por el mismo Osorio ya desde el triunfo de Rancagua, tres años antes, comisionándolo para escribir unas memorias históricas sobre los sucesos revolucionarios de Chile, cumpliendo con una cédula real emitida en este sentido por el ministro de Indias. Martínez participaría activamente durante el período de la restauración, lo que le atrajo la persecución del gobierno republicano y su posterior destierro, dejando su obra incompleta: Martínez, Memoria histórica…, passim.
81 Carta de fray Domingo González al síndico del Colegio, marzo de 1834, cit. en Arriagada, Los franciscanos..., 20. En el discurso de los vencedores aparecen los mismos monarquistas como los ejecutores de estos atentados. Así lo recoge un oficio enviado por el gobierno central al intendente de Concepción, donde dejaba constancia de "la impía ferocidad del español [que] en su fuga demolió todos los edificios de ese magnífico convento. La iglesia quedó despojada de todas sus alhajas, custodia, vasos sagrados, ornamentos, las imágenes desnudas sin cabezas ni manos. Todo lo demás del edificio, incluso el colegio que llamaban de los indios fue entregado a las llamas": oficio de 19 de mayo de 1819, A.O., XII, 221-222.
82 Casanova, "Presencia franciscana…", 171.
83 Decreto enviado al director delegado, 3 de mayo de 1817, A.O., XVIII, 243.
84 Ibidem.
85 Circular de 2 de mayo de 1817, A.O., XVIII, 243-244.
86 Ibidem.
87 Ibidem.
88 Comunicación de 12 de mayo de 1817, A.O., XVIII, 244.
89 Ambos decretos fueron expedidos en 15 de febrero de 1819, A.O., XII, 77-78. Se indicaba también que, luego de efectuar los nombramientos respectivos, los provinciales debían remitir al gobierno una lista completa de los religiosos que nombrasen para cada convento.
90 Arriagada, Los franciscanos..., 21.
91 Las misiones eran: Valdivia, Mariquina, Arique, Niebla, Nanihue, Quinchilca, Riobueno, Dallipulli, Cudico, Quilacahuin, Cuyunco, Costa, Arauco, Tucapel y Santa Bárbara. Cada una de ellas contaba con dos o tres religiosos, siendo todas misiones, excepto Santa Bárbara, destinada a hospicio de los establecimientos destinados a los pehuenches. En Valdivia se encontraba el prefecto de todas ellas.
92 "En los que están dentro de poblado [-continuaba el informe-], o en sus inmediaciones, llevan casi todo el peso del confesionario y asistencia de enfermos y moribundos. En Riobueno y Quinchilca, a más de algunos españoles cimentados en sus distritos, administran el pasto espiritual a la tropa de sus respectivos fuertes: y los de tierra adentro a cerca de 800 personas españolas establecidas en sus distritos, ejerciendo con ellas todos los ministerios parroquiales, tanto en vida como en muerte, por la distancia de los párrocos […]": "Estado general de las misiones del Colegio de Propaganda Fide […]" (1807), en Lagos, Historia de las misiones…, 429-431 (el destacado es nuestro). En otro "Estado general de las misiones […]", de 1815, elaborado por el guardián Juan Ramón, se señalaba en nota al margen:"Con motivo de haber abandonado su curato el cura de la plaza de Valdivia D. Isidro Pineda y los capellanes sus capellanías del hospital y los castillos por seguir la insurrección del año de 1812 y haber venido después en el año siguiente de 13 el único que quedaba realista D. José María de Lorca a esta provincia de Concepción en calidad de capellán del batallón de dicha plaza, quedó toda aquella jurisdicción sin clérigo alguno que cuidara a su feligresía; y así fue preciso que los misioneros corrieran con el cargo de administrarla el pasto espiritual […]": Lagos, op. cit., 496-497.
93 Ramón, "Relación…", 40.
94 Martínez, Memoria histórica..., II, 112-113.
95 Sergio Villalobos, Los pehuenches en la vida fronteriza, Santiago, Ediciones de la Universidad Católica, 1989, 235.         [ Links ] Los pehuenches comenzaron por dar asilo a las fuerzas de Sánchez en el antiguo fuerte de Tucapel que se levantaba en el paso de Antuco, tradicional vía utilizada por los naturales cuando bajaban al valle central chileno: Benjamín Vicuña Mackenna, La guerra a muerte, Buenos Aires, Francisco de Aguirre, 1972, 113.         [ Links ]
96 Una síntesis de este proceso se encuentra en Jorge Pinto Rodríguez, El Estado y la nación, y el pueblo mapuche. De la inclusión a la exclusión, Santiago, DIBAM, Centro Barros Arana, 2003, 69-78.         [ Links ] Véase también el clásico libro de Diego Barros Arana, Estudios históricos sobre Vicente Benavides i las campañas del sur, 1812-1822, Santiago, Imprenta de Julio Belin i Compañía, 1850.         [ Links ] Para una visión contrapuesta, respecto de las consecuencias de la resistencia realista en la zona penquista, véase el trabajo de Leonardo León, "La otra guerra de la Independencia en Chile: el éxodo patriota de Penco, 1817-1818", en Julio Retamal Ávila (coord.), Estudios coloniales III, Santiago, Universidad Andrés Bello, 2004.         [ Links ]
97 Véase el análisis que hace al respecto Tomás Guevara, en su obra Los araucanos en la revolución de la Independencia, Santiago, Imprenta Cervantes, 1911.         [ Links ]
98 Cit. en Lagos, Historia de las misiones…, 505.
99 Vicuña Mackenna, La guerra a muerte, 64.
100 Ibid., 643-647. Un testigo, de la misma comunidad de Propaganda Fide de Chillán, relata que Rasela fue conducido a Santiago "con una carreta de grillos, que solo se los quitaron el día que, por estar gravemente enfermo, lo llevaron al hospital de San Juan de Dios, donde el mismo día murió. De la cárcel al hospital, y de aquí a la sepultura, todo fue en un día": fray Domingo González, "Algunos sucesos acaecidos a los misioneros de Chillán después de la migración", Anuario de historia de la Iglesia en Chile, Santiago, 14, 1996, 119-122         [ Links ]
101 Vicuña Mackenna, La guerra a muerte, 674.
102 Lantaño y Calvo hablaron la víspera de la rendición, teniendo el río Biobío de por medio. El franciscano le señaló que su propósito no era otro que el de proteger la salida de las personas y por eso habría acordado la entrevista. Lantaño, por su parte, le solicitó que convenciera los habitantes para que no huyeran, pues no venía a atacarlos sino solo a pacificar la región. Fray Gil finalmente logró persuadir a esta fragilizada muchedumbre que terminó por rendirse junto a Bocardo: "Conversaciones con el coronel Clemente Lantaño", en Guillermo Feliú Cruz, Conversaciones históricas de Claudio Gay con algunos de los testigos y actores de la Independencia de Chile, 1808-1826, Santiago, Andrés Bello, 1965, 75-76.         [ Links ]
103 Carta de 12 de enero de 1822, cit. en Vicuña Mackenna, La guerra a muerte, 851.
104 Ibid., 852.
105 Al respecto, véase Karin Pereira Contardo, El Real Colegio de Naturales, Santiago, Publicaciones del Archivo Franciscano, 2002.         [ Links ]
106 Rodríguez Ballesteros, "Revista de la guerra de la independencia",         [ Links ] cit. en Lagos,Historia de las misiones…, 475. Luego de la Independencia, Inalicán se acogería a la Provincia franciscana, falleciendo en 1825.
107 Lagos, Historia de las misiones…, 475-476. Millapichún fallecería al año siguiente de dejar la misión.
108 Carta del guardián fray Juan Ramón al ministro provincial de Lima, Juan Ponce, informándole haber solicitado licencia al virrey y al arzobispo de esa ciudad para pedir limosna con el fin de reconstruir su Colegio (Lima, 3 de abril de 1818), en Martínez, Memoria histórica..., II, 331.
109 Fray Domingo González, "Algunos sucesos…", 134.
110 Ibid., 135.
111 Ibid., 135-137.
112 "Los padres de la Casa Grande [-relata fray Domingo González-] todos se portaron con mucha caridad fraternal con los confinados en aquel convento, sin haber experimentado por modo alguno ni la menor palabra ni obra de que pudieran formar el menor sentimiento"Ibid., 137.
113 Eyzaguirre, "La actitud religiosa…", 9.
114 Ibid., 33.
115 González, "Algunos sucesos…", 133; Vicuña Mackenna, La guerra a muerte, 674.
116 González, "Algunos sucesos…", 132 y 134.
117 Ibid., 138; Lagos, Historia de las misiones…, 515.
118 Lagos, Historia de las misiones…, 582.
119 Carta del gobernador de Valdivia al viceprefecto de misiones, 30 de abril de 1826, cit. en Ibid., 522; Arriagada, Los franciscanos..., 21. José Martín Gil, que se había incorporado al Colegio de Chillán en 1802, practicó su actividad misional casi sin interrupciones y falleció en el mismo lugar en 1840. Algo similar ocurrió con Guridi, quien desde su llegada, en 1804 y durante los años del conflicto armado, mantuvo su misión en la región de Valdivia. En esta ciudad falleció en 1832. Martín Fernández, que se había mantenido en su misión de Valdivia, emigró a Chiloé con los restos del ejército monarquista en 1820. Su reinserción no solo lo llevó a retornar a su misión, sino que incluso llegaría a ejercer como superior del Colegio de Propaganda hacia 1842: Lagos, passim, 577.
120 Lagos, Historia de las misiones…, 521.
121 Ibid., 525 y 585.
122 González, "Algunos sucesos…", 124; Lagos, Historia de las misiones…, 574.
123 Ibidem.
124 Instrucciones reservadas dadas por Bernardo O'Higgins al coronel Jorge Beauchef para concretar el control de Chiloé y Valdivia, 18 de marzo de 1822, reproducidas en Vicuña Mackenna, La guerra a muerte, 858-859.
125 González, "Algunos sucesos…", 151.
126 Ibid., 126-131.
127 Ibid., 143.
128 Ibid., 144.
129 Ibid., 145.
130 Esta disposición establecía la secularización, clausura o reubicación del clero regular cuyos conventos contaran con menos de ocho individuos. Es decir, los religiosos que no quisieran secularizarse, debían someterse a los conventos principales de la capital. El texto del decreto de 6 de septiembre de 1824, firmado por Ramón Freire, se encuentra reproducido en Lagos, Historia de las misiones…, 518-519.
131 González, "Algunos sucesos…", 148 (el destacado es nuestro).
132 Carta de 20 de abril de 1825, cit. en Lagos, Historia de las misiones…, 509.
133 Entre 1818 y 1822 Simó había acompañado como capellán a las monjas trinitarias de Concepción durante su periplo migratorio de huida y regreso a dicha ciudad, escapando aterrorizadas por los rumores, difundidos por los mismos sacerdotes, acerca de los sacrilegios, atrocidades, libertinaje e irreligiosidad de los patriotas. Véase, al respecto, la relación escrita por sor Juana María de San José, "Emigración de las monjas trinitarias de Concepción desde el 24 de septiembre de 1818 hasta el 22 de diciembre de 1822", Revista chilena de historia y geografía, Santiago, 13, 1914.         [ Links ]
134 González, "Algunos sucesos…", 132; Lagos, Historia de las misiones…, 584.
135 González, "Algunos sucesos…", 148.
136 Pinto, El Estado y la nación…, 80.
137 Cit. en Eyzaguirre, "La actitud religiosa…", 33.
138 Oficio de 19 de mayo de 1819, A.O., XII, 221-222.
139 Carta del gobernador de Valdivia al viceprefecto de misiones, 30 de abril de 1826, cit. en Lagos,Historia de las misiones…, 522.
140 Carta del P. Provincial al P. Rocamora, 9 de octubre de 1827, cit. en Arriagada, Los franciscanos..., 22.
141 Carta de 16 de diciembre de 1830, cit. en Lagos, Historia de las misiones…, 527. Véase también el oficio enviado por González al Cabildo de Chillán, cit. en Arriagada, Los franciscanos..., 24.
142 González, "Algunos sucesos…", 149. Sobre su recepción oficial como prelado del convento por parte del gobernador de Chillán, véase el oficio de 12 de enero de 1831, cit. en Arriagada, Los franciscanos..., 24.
143 Carta de Prieto a González, 21 de enero de 1831, cit. en Arriagada, Los franciscanos..., 25.
144 Decreto supremo, 11 de enero de 1832, cit. en Ibidem.
145 Ibidem.
146 Ver oficio de 13 de enero de 1832 y carta de 1 de marzo 1832, cit. en Ibid., 27 (el destacado es nuestro).
147 Carta de 23 de febrero de 1832, cit. en Ibidem (el destacado es nuestro).
148 Ibidem.
149 Carta del prefecto Serrano a las monjas de la Santísima Trinidad, Santiago, 6 de marzo de 1833, cit. en Ibid., 29; González, "Algunos sucesos…", 150-151.
150 Arriagada, Los franciscanos..., 29.
151 Lagos, Historia de las misiones…, 581; González, "Algunos sucesos…", 121 y 133.
152 Cf. Horacio Aránguiz, Julio Retamal y Javier González, "El gobierno chileno y el concepto misionero del Estado (1832-1861)", Historia, Santiago, P. Universidad Católica de Chile, 5, 1966.
153 Oficio de 7 de julio de 1835, cit. en Fernando Arriagada, Reorganización de las misiones franciscanas en Araucanía y Chiloé, Santiago, Publicaciones del Archivo Franciscano, 1993, 6.
154 Circular a los misioneros, 29 de marzo de 1835, cit. en Ibid., 7.
155 Ibid., 11.
156 Circular del viceprefecto a los misioneros, 8 de agosto de 1835, cit. en Ibidem.
157 Portales informaba al provincial que ya se habían escogido los dos franciscanos que debían encabezar el aporte de su comunidad -Antonio Gallardo y Pedro Castro- y se despedía confiado "del celo evangélico y patriótico" del prelado y de su Provincia, "que el gobierno sabrá apreciar como merece": carta de 23 de noviembre de 1835, Archivo de la Provincia Franciscana, "Asuntos varios", vol. 8, fj. 154.
158 González, "Algunos sucesos…", 139-140.
159 Arriagada, Reorganización…, 16-17. Esta actitud "misionera" del Estado se vería reforzada en 1849, al contratar capuchinos, también italianos, para las misiones que se ubicaban al sur del río Cautín: Sergio Uribe Gutiérrez, "Las misiones capuchinas de Araucanía en la segunda mitad del siglo XIX (1848-1901)", en Jorge Pinto (et al.), Misioneros en la Araucanía…, op. cit.         [ Links ] Véase también el trabajo de Sol Serrano, "De escuelas indígenas sin pueblos a pueblos sin escuelas indígenas: la educación en la Araucanía en el siglo XIX", Historia, Santiago, P. Universidad Católica de Chile, 29, 1995-1996.         [ Links ]
Fecha de recepción: octubre de 2004. 
Fecha de publicación: junio de 2005.
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Fiestas y celebraciones tipicas de Chile

Fiestas y Celebraciones
de la Republica de Chile

Fiestas Patrias:

Se celebran durante todo el mes de septiembre, pero especialmente los días 18 y 19, con ramadas, juegos populares y desfiles; entre éstos el más importante es la Parada Militar que se realiza en Santiago, en la elipse del Parque O’Higgins el día 19 de septiembre, Día del Ejército.
En algunas localidades se celebra el llamado “18 chico” el fin de semana siguiente a las Fiestas Patrias; en estas fechas es también tradicional la fiesta de la Pampilla en Coquimbo.

Fiesta de la Vendimia:

Al final de la temporada de cosecha de uvas se reúnen hombres y mujeres vendimiadores en una gran fiesta. En ella se mencionan España y Francia, tanto en los brindis como en las canciones que los acompañan; ello se entiende al relacionarlo con la llegada de las primeras cepas de origen español y los primeros técnicos franceses.

Putre:

Carnaval de Putre: Esta celebración se realiza en los últimos días de febrero, antes de cuaresma. Acuden a ella habitantes aimaras de los poblados altiplánicos. Además de música y comida, hay bailes, máscaras y disfraces que representan la cosmovisión andina.

Codpa:

Fiesta de la vendimia de Codpa: Entre marzo y abril se realiza, en la localidad de Codpa, la fiesta de la vendimia de las uvas con las cuales se elabora el vino pintatani, grueso y frutoso.

Caspana:

Enfloramiento del ganado: Entre enero y marzo, se realiza en todos los corrales familiares del poblado andino de Caspana una particular ceremonia que incluye bailes, cantos y rogativas, en la cual se coloca lana a los animales.

Chiu Chiu:

Via crucis en Chiu Chiu: Entre marzo y abril, para Viernes Santo, se realiza en el pueblo altiplánico de Chiu Chiu un tradicional via crucis español que incorpora elementos criollos haciendo de la celebración un interesante espectáculo.

La Tirana:

Fiesta de la Tirana: Esta fiesta religiosa se lleva a cabo cada 16 de julio en la localidad nortina de La Tirana. La celebración se realiza en honor a la Virgen del Carmen y es una de las más importantes y conocidas del país. Destaca por los bailes, los cantos, la gran cantidad de fieles venidos de todo el país y en especial por las máscaras y disfraces de múltiples colores.

Pica:

Fiesta de Reyes: Se realiza en la localidad de Pica, a 117 km. al sureste de Iquique a 1.300 m. sobre el nivel del mar. Su celebración se extiende a grandes ciudades como Arica e Iquique, en las cuales los adornos navideños de casas y locales comerciales se mantienen hasta dicha fecha.

Aiquina:

Virgen de Guadalupe de Aiquina, 8 de septiembre. Se celebra en el poblado de Aiquina, ubicado a 75 km. al noreste de Calama y a 2.980 m. de altura. La fiesta tiene una duración de cinco días y se inicia tres días antes de la fecha indicada.

San Pedro de Atacama:

Carnaval atacameño: Durante la segunda semana de febrero, tanto en San Pedro de Atacama, como en Chiu Chiu, Caspana y los demás pueblos atacameños de la zona, se celebra un carnaval con disfraces, bailes típicos y degustación de gastronomía y bebidas típicas de la región.

Vallenar:

Fiesta del Roto Chileno: El fin de semana más cercano al 20 de enero se celebra en la quebrada de Pinte, hacia el interior de Vallenar, un festival costumbrista organizado por la junta de vecinos en el que se realizan competencias típicas chilenas.

El Tránsito:

Fiesta huasa de El Tránsito: Durante la segunda semana de febrero el club de huasos de la localidad de El Tránsito realiza una fiesta que consiste en competencias campesinas y espectáculos folclóricos.

San Félix:

Fiesta de la vendimia de San Félix: Durante todo febrero en el pueblo de San Félix, a doscientos kilómetros de Copiapó, en el valle del río El Carmen, se realiza la principal fiesta de la zona, que es organizada por la junta de vecinos. A los bailes en la plaza los fines de semana acuden habitantes de todo el valle y culmina con un festival gastronómico y un concurso de artesanías locales.

San Fernando/Copiapó:

La Candelaria, primer domingo de febrero. Su celebración se efectúa en la localidad de San Fernando, a 4 km. al este de Copiapó. También es venerada en otros puntos del país. La Virgen de la Candelaria se representa con una vela en las manos como símbolo de la purificación de la mujer. Es una de las fiestas más antiguas del norte y reúne a fieles de todo el país y de naciones limítrofes.

Tierra Amarilla:

Fiesta del Toro Pullay: En la localidad de Tierra Amarilla se celebra, a finales de febrero, esta antigua fiesta costumbrista con comparsas por las calles que acompañan a personajes disfrazados que representan el bien y el mal.

Los Choros:

San José Obrero: El santo carpintero es celebrado el 19 de marzo en Los Choros con una fiesta religiosa que cuenta con bailes chinos de la zona y de otras localidades y regiones.

La Serena:

Virgen del Rosario: Con cantos antiguos y tradicionales se manifiesta el 8 de enero en la localidad de Diaguitas, en La Serena, la devoción a la Virgen del Rosario. Una fiesta y una procesión cierran esta celebración.

Salamanca:

Señor de la Tierra: El segundo domingo del mes de enero se celebra en la localidad precordillerana de Cunlagua, cercana a Salamanca, la Fiesta del Señor de la Tierra, la más importante de la comuna y en la cual se pueden apreciar las faenas agrícolas y ganaderas.

Monte Patria:

Festival de Tulahuén: A 45 minutos hacia la cordillera desde Monte Patria se realiza, durante la segunda semana de febrero, una exposición de vinos, quesos y tejidos.

Vicuña:

Fiesta de la vendimia en el Valle del Elqui: Durante todo febrero en Vicuña se celebra la vendimia con bailes, música y actividades campestres. En Paihuano se realizan fiestas típicas, como la pampilla de verano, la noche de estrellas y el Festival de la Voz de la Uva.

Sotaquí:

Fiesta del Niño Dios, 6 de enero. Se celebra en el pueblo de Sotaquí, ubicado a 8 km. de Ovalle. En ella toman parte creyentes chilenos y argentinos. Destacan las hermandades de danzantes ataviados con vistosos trajes de vivos colores y muy adornados.

Combarbalá:

Encuentro artístico de Combarbalá: Durante semana santa en la localidad de Combarbalá, pueblo dedicado a la explotación de la piedra combarbalita, en la Región de Coquimbo, se realiza un encuentro de pintores y escultores nacionales y regionales.

La Ligua:

Tejidos de La Ligua: Cada mes de enero, durante una semana se realiza una feria de los tradicionales tejidos de La Ligua, organizada por la Municipalidad en la Plaza de Armas.

Calle Larga:

Fiesta en Calle Larga: En el mes de enero, en la localidad de Calle Larga se realiza una fiesta en torno a la cosecha del trigo. La actividad se inicia acumulando las gavillas y seleccionando las yeguas. Durante la trilla hay bailes campesinos, competencias, actuación de conjuntos folclóricos y gastronomía típica.

Olmué:

Festival del Huaso de Olmué: A fines de enero se realiza en Olmué este tradicional festival de la canción folclórica, uno de los más importantes del país, organizado por la Municipalidad.

San Bernardo:

Festival de San Bernardo: La última semana de enero tiene lugar el Festival Nacional de Folclor de San Bernardo, la competencia musical más importante en este género. Durante cinco días se presentan grupos nacionales y extranjeros en el anfiteatro de San Bernardo.

Culiprán:

Festival del choclo cabello rubio: Esta festividad que se realiza durante febrero en la localidad de Culiprán, famosa por su producción de choclos, reúne a las familias de los campesinos para la compra de productos agrícolas. Este es uno de los eventos más importantes de la zona para los agricultores de la comuna de Melipilla.

Los Andes:

Fiesta huasa y trilla a yeguas: En la primera semana de febrero, en San Esteban, Los Andes, se realiza un festival folclórico que se festeja con trilla de yeguas, carreras a la chilena y otras competencias campesinas, además de comidas típicas. Gran cantidad de público se reune en el Parque Municipal La Hermita.

Limache:

Virgen de las Cuarenta Horas: En el último domingo de febrero, gran cantidad de fieles se dirige a la parroquia Santa Cruz de Limache, donde, durante cuarenta horas, se celebra esta fiesta religiosa en honor a la virgen.

Casablanca:

Encuentro Nacional de Payadores: A mediados de marzo, durante dos días, se celebra en Casablanca, un encuentro nacional de payadores, al cual acuden cultores y estudiosos de esta expresión folclórica de todo el país.

Virgen de Lo Vásquez:

Virgen de Lo Vásquez, 8 de diciembre. Esta festividad se realiza en el Santuario de Lo Vásquez, a 32 km. de Valparaíso. Es la más significativa de las fiestas de V Región. Gran cantidad de peregrinos llegan a ella a pagar sus mandas.

San Felipe:

Fiesta de la vendimia en San Felipe: Con motivo de la vendimia, durante marzo se desarrolla en San Felipe una fiesta tradicional con actividades culturales y folclore, en la que participa un numeroso público.

Zona Central:

Fiesta de Cuasimodo: La fiesta de Cuasimodo, que se celebra entre marzo y abril, adquiere gran colorido y masividad en las localidades de Lo Abarca, Cuncumén, Lo Barnechea, Llay Llay, Casablanca, Maipú, Talagante, Conchalí e Isla de Maipo. En esta celebración religiosa callejera, que se realiza el domingo siguiente a la Pascua de Resurrección, el sacerdote lleva la comunión a los enfermos, acompañado por huasos en carros, caballos y bicicletas, adornados con flores, papeles, banderas chilenas y otras estampas.

San Clemente:

Encuentro chileno-argentino: Durante la primera quincena de enero se realiza el Encuentro chileno-argentino en el límite fronterizo Paso Pehuenche, en San Clemente. Se trata de un evento organizado por las municipalidades de ambos lados de la cordillera (San Clemente en Chile y Malargue en Argentina). Incluye música folclórica, bailes y competencias deportivas.

Cauquenes:

Fiesta de San Sebastián: Entre el 15 y el 21 de enero se celebra en Colbún la Fiesta de San Sebastián, en la que fieles y devotos peregrinan durante una semana para pagar favores y mandas al santo en la localidad de Panimávida. El 20 de enero se celebra al mismo santo en una peregrinación hasta Pelluhue, en Cauquenes.

Cachivo:

San Sebastián de Cachivo: El 20 de enero y el 20 de marzo, en Cachivo, camino a Las Lomas, se celebra a San Sebastián con una fiesta de gran colorido en la que intervienen gran cantidad de tradiciones locales. Miles de personas llegan a pagar sus mandas hasta el santuario, ya sea caminando, en carretelas o a caballo.

Pelluhue:

Festival de la Trilla: La última semana de enero, en el gimnasio municipal de Pelluhue, se celebra un festival de la canción con la participación de destacados folcloristas nacionales. Se trata de un certamen competitivo de gran nivel y trayectoria.

Quiñipeumo:

Festival de la Sandía: La última semana de enero se realiza en el pueblo de Quiñipeumo, Maule, este festival que reúne a agricultores y campesinos en torno al folclor. Juegos criollos, competencias deportivas y musicales, además de la elección de reina, forman parte de la celebración.

Pelluhue:

Trillas a yegua suelta en Pelluhue: A fines de enero y principios de febrero en la localidad de Pelluhue se realiza la trilla a yegua suelta con encuentros campesinos costumbristas, amenizados por grupos folclóricos y cantores populares. El dueño de casa, con apoyo de la municipalidad, ofrece comida y tragos típicos.

Amerillo:

Carnaval del agua: A fines de enero e inicios de febrero, en la localidad de Amerillo, por la ruta internacional El Pehuenche, se realiza una fiesta tradicional que incluye elección de reina, juegos criollos y un espectáculo artístico bailable.

Licantén:

Rodeo oficial de Licantén: El rodeo de Licantén, que se celebra la primera semana de febrero es el más importante del sector. De él salen representantes para la competencia nacional y regional. Hay demostraciones de riendas y amansaduras.

Linares:

Feria internacional de artesanía de Linares: Durante la segunda quincena de febrero se realiza en Linares una feria de artesanía que reúne exponentes seleccionados de la artesanía tradicional de diferentes países.

Coihueco:

Coihueco y sus raíces criollas: Durante la primera quincena de enero se realiza en Coihueco, Chillán, una fiesta de tres días para mostrar la música, el baile, la gastronomía y las actividades campesinas tradicionales de la zona. El evento se realiza en un escenario flotante en el embalse de Coihueco.

Yumbel:

San Sebastián de Yumbel: El 20 de enero y el 20 de marzo se celebra a San Sebastián en Yumbel. Miles de peregrinos, que recorren largas distancias caminando, e incluso de rodillas, llegan de todo el país a rezar y a pagar sus mandas a la iglesia parroquial, donde se encuentra la imagen del santo, en una muestra impresionante de devoción religiosa popular.

Santa Cruz:

Fiesta de la vendimia en Santa Cruz: Con motivo de la vendimia, durante marzo se desarrolla en Santa Cruz una fiesta tradicional con actividades culturales y folclore, en la que participa un numeroso público.

San Ignacio:

Rodeo oficial de San Ignacio: El primer fin de semana de febrero, en la medialuna de San Ignacio, se realiza un rodeo de alto nivel, que cuenta con la participación de destacadas colleras a nivel regional y nacional. Es organizado por el Club de Huasos Rodeo Chileno.

Yungay:

Fiesta de la Candelaria en Yungay: En la capilla de Yungay, a 69 kilómetros de Chillán, se celebra el 2 de febrero una misa en honor a la Virgen de la Candelaria, en la que se bendice la imagen de la divinidad. En la cercana localidad de Pangal del Bajo se realiza una fiesta criolla con ramadas, vinos y comidas típicas.

Tirúa:

Feria costumbrista de Tirúa: En la comuna de Tirúa se realiza, durante la primera quincena de febrero, una feria costumbrista con actividades culturales, muestra de artesanías, productos agrícolas y degustación de comidas típicas.

Puerto Saavedra:

Fiesta de San Sebastián en Puerto Saavedra: El 20 de enero se celebra en la localidad de Puerto Saavedra una fiesta religiosa en honor a San Sebastián con abundante comercio.

Carahue:

Semana de Trovolhue: La cuarta semana de enero se celebra la semana de Trovolhue, en la localidad cercana a Carahue. La celebración incluye gastronomía, folclor y recreación.

Villarrica:

Muestra mapuche de Villarrica: Durante el verano se realiza una exposición en la feria mapuche de Villarrica. Allí se pueden encontrar trabajos de importantes artesanos, además de la reproducción a escala real de una ruca construida en totora y junquillo.

Futrono:

Nguillatún en Futrono: En la localidad de Futrono, a orillas del Lago Ranco, en la Región de los Lagos, desde el 12 hasta el 14 de febrero se realiza un nguillatún mapuche. Se trata de un ritual colectivo de acción de gracias y petición por las cosechas y el bienestar de la comunidad.

Niebla:

Encuentro costumbrista de la Costa: A 20 minutos de Valdivia, en Niebla, se realiza durante la segunda y la tercera semana de febrero un encuentro cultural, costumbrista y gastronómico en el cual se venden comidas típicas y artesanía.

Frutillar:

Exposición de artesanía local de Frutillar: Entre el 15 de enero y el 15 de febrero se realiza en el Colegio Bernardo Phillippi de Frutillar una muestra de artesanía local organizada por la Municipalidad.

Frutillar:

Fiesta criolla de los colonos en Frutillar: El primer domingo de febrero tiene lugar en la Colonia La Radio, en Frutillar, una festividad que incluye carreras a la chilena, juegos criollos, cabalgatas, paseos en carretón y espectáculos folclóricos. Hay un gran despliegue de comidas típicas: asados al palo de cerdo, de cordero y de vacuno, anticuchos, cazuelas, curanto, empanadas, sopaipillas, pastel de choclo, tortillas, kuchen, tortas, mote con huesillos, entre otras cosas.

Carelmapu:

Fiesta de la Candelaria en Carelmapu: El 2 de febrero se realiza, en honor a la Virgen de la Candelaria, una peregrinación de feligreses en la localidad de Carelmapu. Llegan allí gran cantidad de embarcaciones engalanadas, provenientes de la Isla de Chiloé. La celebración dura un día entero.

Caulín:

Festival santuario de las aves Caulín: Durante todos los fines de semana del verano, en la localidad de Caulín, a 9 kilómetros del Canal de Chacao, se lleva a cabo una fiesta costumbrista incorporada dentro de las actividades turísticas de Ancud que incluye artesanía, folclor y gastronomía.

Castro:

Fiesta tradicional de Nercón: Gastronomía, folclor y faenas tradicionales forman parte de la fiesta campesina que el 5 de febrero tiene lugar en Nercón, a pocos minutos de Castro. Al otro dia la celebración se repite en La Estancia, a 5 kilómetros de Castro.

Llau Llau:

Maja chilota: El 13 de febrero en la localidad chilota de Llau Llau, se realizan faenas tradicionales y una fiesta campesina para la elaboración y degustación de la chicha de manzana.

Quemchi:

Festivales costumbristas chilotes: A mediados de febrero, durante el fin de semana, en la localidad de Quemchi, a 60 kilómetros de Ancud, se organiza un festival musical que incluye gastronomía y artesania. En tanto, el tercer fin de semana del mes se realiza en el Parque Municipal de Castro el Festival Costumbrista Chilote, que incluye muestra cultural, folclor, faenas típicas, artesanía, gastronomía, y exposición de las distintas variedades de papas nativas. En Puerto Natales todos los años, en febrero, el Centro Hijos de Chiloé, que agrupa a inmigrantes de la isla, organiza un encuentro musical que busca preservar las costumbres chilotas.

Punta Arenas:

Ganado de Punta Arenas: La primera semana de febrero, durante tres días se realiza la Feria Ganadera Expogama en Punta Arenas, organizada por la Asociación de Ganaderos de Magallanes. Incluye exposición de ganado y gastronomía local.

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Batallas y combates en la Historia de Chile

1485:
Batalla del río Maule: Los mapuches detienen el avance de los incas que lleguen en su dominación hasta las márgenes del río Maule. Tal acción hace que los habitantes del sur del Maule sean conocidos por los incas como "poromaucas, palabra que se españolizó como promaucaes. Existe una duda razonable sobre la fecha, que bien podría ser hacia 1520.

Septiembre 1536:

Batalla de Reinohuelén: Combate librado en 1536 entre conquistadores españoles al mando de Gómez de Alvarado y guerreros mapuches, en la confluencia de los ríos Ñuble e Itata, en Chile.
Enero 1541:
Combate del Mapocho: Don Pedro de Valdivia se puso en contacto con el cacique Vitacura, principal representante de los incas en estas tierras, manifestándole la intención de levantar una ciudad en la isla del cerro Huelen. El consentimiento de Vitacura provocó la indignación del cacique Michimalonco.

Enero 1541:

Escaramuzas en Aconcagua: Diversos enfrentamientos contra las fuerzas de Michimalonco, quien tendió variadas emboscadas a los expedicionarios y lo mismo hicieron Catiputo, Tanjalongo y otros caciques subalternos.
Mayo 1541:
Conquista de la fortaleza de Paidahuén: Pedro de Valdivia se dirige contra Michimalonco, Como rescate para recuperar la libertad, este ofrece los lavaderos de oro de Marga-Marga.
Agosto 1541:
Desastre de Con Con: Los caciques Trangolonco y Chigalmanga, queman un bergantín en construcción en la desembocadura del Estero Marga-Marga, matan a los españoles, negros e indios peruanos, escapando sólo Gonzalo de los Ríos con un esclavo negro.. Se desata un levantamiento general que comprende los valles de Aconcagua y Cachapoal.

11 de Septiembre 1541:

Destrucción de Santiago: Michimalonco, como caudillo (toqui) general de los indios de la comarca, encabezó contra la recién fundada ciudad de Santiago del Nuevo Extremo, un asalto el 11 de septiembre de 1541 que terminó en fracaso, merced a la sostenida resistencia de los españoles que guarnecían la plaza. En la defensa de la ciudad, se señaló particularmente doña Inés de Suárez que no dudó en dar muerte a Quilicanta y a siete caciques picunches entre los que se contaba el Cacique Apoquindo, prisioneros de los españoles que el ejército indígena pugnaba por libertar. De lo desigual del combate da fe la desproporción en el número de los combatientes, que fue de unos 10.000, por parte de los picunches, y de 55 soldados, más 5.000 yanaconas auxiliares, por los españoles.
Febrero 1544:
Combates en el Cachapoal y en el Maipo: Hasta esta fecha, Valdivia no había podido reconocer su gobernación más allá del Cachapoal, y su dominio efectivo sólo abarcaba los alrededores de Santiago, y con menor seguridad, el valle de Quillota. Con los refuerzos que le trajo Monroy, resolvió extenderlo hasta el sur sin trazarse límites y hacia el norte, hasta La Serena.

Agosto 1544:

Combate en el Limari: Pero Gómez se había encaminado al valle de Aconcagua con el propósito de someter a los indios radicados en él. Michimalongo lo obligó a retroceder hasta Santiago y el gobernador tuvo que dirigirse personalmente contra el célebre cacique.

20 de Febrero 1546:

Combate de Quilacura: Fue una batalla en la guerra de Arauco, combate nocturno, a cuatro leguas del Río Biobío, entre la expedición española de Pedro de Valdivia y una fuerza de guerreros mapuches, liderada por el toqui Malloquete. En este enfrentamiento fue capturado un mozalbete llamado Lautaro.

11 de Enero 1549:

Destrucción de La Serena: Cuando recién comenzaba a cimentar su historia, una sublevación de los indígenas provoca la muerte a casi todos los españoles (escapando, al parecer sólo un sobreviviente llamado Juan Cisternas), destruyendo e incendiando el poblado como represalia del mal trato recibido por los diaguitas de parte de los conquistadores españoles.

24 de Enero 1550:

Expedición a Arauco: Iba a empezar la guerra de Arauco. Cuarenta mil guerreros mapuches van a luchar durante tres siglos por el predominio y la supervivencia contra el invasor español y sus descendientes y contra los antiguos señores del suelo los representantes del pueblo chincha-chileno ahora aliado del nuevo invasor.

22 de Febrero 1550:

Combate de Andalién: Pedro de Valdivia, en su avance al sur, desea fundar una ciudad en la zona de Penco. En su intento es detenido por los mapuches y después de duro combate, los derrota. El ataque ocurrió en la noche y sólo se alcanzó la victoria una vez dejar los caballos y pelear aquí en lucha cuerpo a cuerpo.
12 de Marzo 1550:
Batalla de Penco: Fue una batalla entre 60.000 Mapuches bajo comando de su toqui Ainavillo con sus aliados de Arauco y de Tucapel y contra 200 españoles de Pedro de Valdivia con una gran cantidad de Yanaconas incluyendo 300 auxiliares de Mapochoes bsjo ordenes de su líder Michimalonco que defendía la fortaleza recosntruida en Penco.

14 Diciembre 1553:

Combate de Purén: Los indios se dieron cuenta del debilitamiento de los españoles y que, a pesar de su disimulo, no sabían ocultar su contento ante la proximidad de la venganza. La forma como se desarrolló la rebelión, manifiesta que venía preparándose desde hacía tiempo, pero los detalles nos son desconocidos.

25 de Diciembre 1553:

Batalla de Tucapel: Pedro de Valdivia muere a los 51 años, el conquistador español y sus soldados son derrotados y todos muertos por las huestes araucanas de Lautaro.
26 de Diciembre 1553:.
Los 14 de la Fama: Se conoce con este nombre al grupo de trece soldados españoles más su capitán, Juan Gómez de Almagro, que sostuvieron una dura resistencia en la cordillera de Nahuelbuta al ataque del fuerte San Diego de Tucapel en Cañete, provincia de Arauco por el toqui Lautaro y sus huestes.

26 de Febrero 1554:

Batalla de Marihueñu: Victoria mapuche bajo el mando de Lautaro. El sur de Chile queda en manos de los mapuches. Los españoles abandonan la ciudad de Concepción.
27 de Febrero 1554:
Destrucción de Concepción: Luego de la derrota de Marihueno, el espanto y la desazón se apoderaron de los habitantes de Concepción que sólo atinaron a huir. Los caminos que conducían a Santiago, comenzaron a llenarse de la gente que escapaba en medio de una confusión indescriptible.
02 de Noviembre 1555:
Expedición de Villagra y Defensa de La Imperial: Pedro de Villagra, que había quedado en La Imperial con 150 hombres empezó por fortificar y pertrechar la ciudad. La rodeó de fosos y de parapetos, y distribuyó la, gente en cuadrillas, cada una Con su caudillo y con la orden precisa de lo que debía hacer en caso de asalto. Pero los indios, distraídos con el triunfo de Marigüeñu o no sintiéndose capaces de atacar a los españoles dentro de la ciudad, no la asaltaron ni establecieron un sitio en regla.
12 de Diciembre 1555:
Segundo ataque a Concepción: A pesar de la mortandad, Lautaro pudo reunir un ejército que, po¬siblemente, fluctuaba alrededor de unos 4.000 mapuches, y atacó a Los Confines (Angol). Los españoles huyeron a La Imperial sin intentar si¬quiera la resistencia. Inmediatamente, el generalísimo mapuche dirigió su ejército sobre Concepción.
14 de Noviembre 1556:
Acción de Mataquito: Lautaro, habiendo cruzado el Maule, acampa en Mataquito. Diego Cano, enviado por el cabildo de Santiago sostiene contra él y es derrotado.

01 de Abril 1557:

Muere el cacique Lautaro en el combate de Peteroa. El y sus hombres fueron atacados por sorpresa en el pucará de Petorca.
09 de Agosto 1557:
Ataque al Fuerte San Luis: Tras la victoria de Peteroa, los españoles procedieron a levantar un fuerte que llamaron San Luis el que estuvo mandado por don Garcia Hurtado de Mendoza en las cercanías de la destruida Concepción, es decir donde hoy se levanta el puerto de Talcahuano. Ahí fueron atacados por tres escuadrones araucanos que estaban al mando de los toqui Grecolano, Petegolen y Tucapel.

08 de Noviembre 1557:

Batalla de Lagunillas: Fue la primera batalla en que las tropas del virrey Andrés Hurtado de Mendoza libraron contra los araucanos del cacique Caupolicán..En este enfrentamiento fue tomado prisionero el caudillo Galvarino, que, como castigo, sufrió la amputación de ambas manos.

30 de Noviembre 1557:

Batalla de Millarapue. El caudillo mapuche Caupolicán es derrotado por los españoles. Galvarino cae nuevamente prisionero y es ahorcado. Las fuerzas realistas acamparon en Millarapue, al interior de la Araucanía el 29 de noviembre. Los mapuches al mando de Caupolicán intentaron un ataque en la alborada del 30 de noviembre, por sorpresa al campamento enemigo. El número de atacantes era de 3.000 a 10.000 al frente de ellos venía Galvarino, que se mostraba con sus dos brazos cortados azuzando las pasiones de sus camaradas.
20 de Enero 1558:
Batalla de Cayucupil: Aquella mañana del 20 de enero lentamente ingresaban al desfiladero de Cayucupil o Quebrada de Puren llevando grandes cantidades de pertrechos. Cuando se hallaban a mitad de la Quebrada de Puren fueron atacados por cientos de mapuches que desde una altura superior arrojaban descumunales piedras y cuanto objeto ofensivo encontraban, causando numerosas bajas.

05 de Febrero 1558:

Sitio y Batalla del Fuerte de Cañete: Cañete fue rodeado y sitiado por más de 15.000 mapuches que establecieron un sitio al fuerte. La idea de Caupolicán era dejar morir de hambre a los sitiados. Andresillo abrió las puertas del fuerte y se introdujó una masa de mapuches en forma silenciosa, cuando ya casi estaban todos al interior del fuerte fueron recibidos por descargas de fusilería en forma alternada que dejaron una gran mortandad entre los atacantes que fugaron en desbandada.

13 de Diciembre 1558:

Batalla de Quiapo: Unos mil quinientos mapuches al mando del cacique Petegolen se dieron a la tarea de levantar un fuerte en los llanos de Quiapo ubicado en las cercanías de la Ensenada del Carnero, al norte de Lebu y muy próximo de donde los españoles tenían levantado un formidable recinto militar desde el cual como punta de lanza clavado en el pecho de los mapuche apoyaban las incursiones que en forma continua realizaban a las tribus para desalentarlos.

30 de Diciembre 1558:

Batalla del Fuerte de Arauco: La brillante victoria conseguida en Lincoya gracias a las especiales condiciones de estratega que tenía el toqui Petegolen, digno émulo de Lautaro, lo entusiasmaron para seguir en la lucha levantando un fuerte frente al de los españoles. Mas estos con la trágica experiencia de Lincoya, no hicieron movimiento bélico alguno y aceptaron con resignación la provocación de los indios. Hasta que un dia cansados de ser insultados desafiaron a los aborígenes a una batalla de caballería a muerte. En una planicie situada entre ambas fuerzas se libraría la primera batalla de caballería entre peninsulares y araucanos.

16 de Enero 1563:

Batalla Del Fuerte Lincoya: Un grupo de batidores exploró el terreno y comprobó que la fortificación mapuche adolecía de un grave defecto que facilitaba un ataque de caballería. Además que al ser de madera sería fácil incendiarla. Participó la artillería que con su cañoneo causo un incendio y bajas entre los indios. Tras el ablandamiento que fue brutal entró en acción la caballería al mando de don Pedro de Villagra.

Enero 1563:

Derrota de Catiray o Mareguano: Don Pedro de Villagra al llegar a Catiray fueron interceptados por una numerosa guerrilla araucana, trabándose en un sangrienta lucha donde los españoles perdieron 42 hombres debiendo emprender la retirada en franca derrota hacia el fuerte de Arauco llevando varios heridos.
24 de Enero 1563:
Asalto de Angol: Ese día llegó la primera a la vista de Angol. Avendaño, que mandaba en la Ciudad, dejó en ella a los soldados más heridos para que la defendieran de la más pequeña de las dos columnas que la amagaban.
03 de Febrero 1563:
Asalto a la Plaza de Arauco: Los mapuches se presentaron frente a Arauco. Pedro de Villagrá intentó repetir la defensa de La Imperial en 1554, dando golpes contundentes a los asaltantes. El y sus capitanes los derrotaron repetidas veces, pero al día siguiente amanecían más cerca de las murallas y más numerosos.
15 de Abril 1563:
Segundo Sitio de Arauco: Terminada la recolección de las cosechas, los mapuches se presentaron delante de Arauco en abril de 1563. Esta vez venían preparados para poner en la plaza un sitio en regla.

22 de Enero 1564:

Combate del pucará de Lebotacal: Los mapuches construyeron un pucará en Lebotacala a algunos kilómetros de Concepción. Luego de un breve combate logró desbaratarlo, pero fue informado de una concentración de 3.000 indios comarcanos al mando de un cacique de nombre Loble que estaba casi a las puertas de Concepción.

24 de Enero 1564:

Combate de Angol: Los mapuches, entusiasmados con la alianza de los indios de la zona comprendida entre Itata y el Maule, resolvieron destruir a Angol antes de iniciar el sitio de Concepción.
Febrero 1564:
Cerco de Concepción: Los caciques Millalelmu y Loble establecieron el cerco al fuerte de Concepción, encerrando a Villagra y toda la población en las empalizadas. El sitio duró alrededor de dos meses de continuas escaramuzas.
17 de Febrero 1565:
Segunda Combate de Reinohuelen: En el mismo lugar donde 29 años antes las fuerzas promaucaes (indios que Vivian al norte del Biobio) pero igualmente buenos guerreros que rechazaron la avanzada enviada por don Diego de Almagro al mando de Gómez de Alvarado en 1536 impidiéndole seguir al sur. Tres décadas después a mediados de febrero de 1565 una columna compuesta por 152 hombres de caballería y 700 indios amigos al mando de don Pedro de Villagra y de don Pedro Fernández de Córdova atacaron un fuerte que tenían los indios promaucaes.
19 de Febrero 1565:
Combate de Tolmillan: Dos días después de la batalla de Reinohuelen llegaba a marcha forzada el cacique Loble que venía a socorrer a sus compañeros que combatían en Reinohuelen, ignorando que estos habían sido derrotados y que los españoles le tenían tendida una emboscada en las cercanías del actual pueblo de Tormillan.
Marzo 1567:
Ataque al pucara de Cañete: Los indios habían construido un pucará en los cerros vecinos a Cañete, y el general comprendía que una rebelión se aproximaba. Sin consultar a la Audiencia, resolvió destruirlo antes que la concentración de los indígenas hiciera el asalto más difícil.
07 de Enero 1569:
2da Batalla de Catiray o Mareguano: En esta segunda contienda librada en este punto de la cordillera oriental de Nahuelbuta entre 220 soldados españoles y 600 yanaconas al mando del gobernador Melchor Bravo de Saravia, contra dos mil indios al mando de los caciques Lonconaval y Millalemo que unieron sus fuerzas para enfrentar al invasor.
Septiembre 1570:
Derrota de Purén: A toda prisa se dirigian 200 soldados españoles al mando de don Miguel Avendaño de Velasco a socorrer a los castellanos amenazados por los mapuches de ser arrollados en cualquier momento en Angol. No se habían alejado mucho del río Puren cuando fueron atacados por un batallón al mando del cacique Pailacar, que entró violentamente en batalla, poniendo en serios aprietos a los conquistadores.
08 de Marzo 1577:
Primera Campaña de Quiroga: El plan de pacificación que se iba a poner en práctica era obra del virrey del Perú, y Quiroga lo había aceptado con entusiasmo. Consistía en una enérgica campaña a través de Arauco, llevando el ejército concentrado. Se tomaría prisioneros a los indios más belicosos; se ejecutaría a uno que otro cabecilla, y los demás serían "trasladados a la provincia de Coquimbo, desgobernándolos.
27 de Noviembre 1578:
Segunda Campaña de Quiroga: A pesar de la extraordinaria crudeza del invierno de 1578, las hostilidades de los indígenas no cesaron. Amagaban el campamento en canoas y caían sobre los caballos durante el pastoreo y sobre los grupos que iban al campo a recoger comida.
20 de Diciembre 1584:
Campaña de Sotomayor: Estas fuerzas hicieron algunas campeadas sin importancia, que ni siquiera merecerían mencionarse, a no mediar la trampa en que estuvo a punto de perecer Bernal de! Mercado.
10 de Enero 1597:
Campaña de Oñez de Loyola: El nuevo mandatario se encontró imposibilitado para reabrir la campaña de Arauco. Logró, sin embargo, enviar al sur unos doscientos arcabuceros, al mando de su hermano Luis y dé Lorenzo Bernal del Mercado.

23 de Diciembre 1598:

Batalla de Curalaba: Esta batalla se convirtió en el inicio efectivo de la Rebelión Mapuche de 1598 que terminó finalmente con todas las ciudades al sur del río Biobío, excepto Concepción.
22 de Enero 1599:
Rebelión General del pueblo Mapuche: La sublevación se propagó con la rapidez del fuego que ha hecho por largo tiempo su camino subterráneo. El espíritu de rebeldía asomó casi instantáneamente desde el Maule hasta Osorno. Los españoles se encontraron pronto encerrados en las ciudades y fuertes, sin poder auxiliarse unos a otros.
06 de Abril 1599:
Batalla de Quilacoya: En Quilacoya junto al río Biobio pelentaro fue interceptado por las fuerzas españolas del recién designado gobernador don Pedro de Vizcarra, quien cayó por sorpresa sobre los mapuches, propinándole una contundente derrota.
09 de Octubre 1599:
Ataque a Chillán: Chillán fue atacada resultando muertos 4 españoles y llevándose los indios 30 mujeres y niños. La cifra total de muertos ascendía ya a 200 españoles, siete ciudades arrasadas, sitiadas o despobladas.
26 de Noviembre 1599:
Asalto de Valdivia: La derrota sufrida en Quilacoya no amilanó al cacique Pelantaro y decidió rehabilitarse y vengarse de esa derrota. Para ello cambio su estrategia en noventa grados, decidiendo no atacar Concepción y dirigir su accionar hacia Valdivia que por mucho tiempo vivía en paz. Pelantaro planificó el ataque a esta última ciudad con toda calma, sin dejar pasar un solo detalle, al igual como lo hubiera hecho el mas sagaz estratega moderno.
Noviembre 1601:
Muerte del coronel Francisco del Campo: El coronel resolvió trasladarse a Castro con todos los pobladores. Se dirigió personalmente con 60 soldados a la isla, a disponer los auxilios y las comidas "para llevar tantas mujeres, niños y trastes de casas y haciendas como tenían, y llegando a la primera bahía se alojó y repartió la gente a buscar algunas piraguas en que pasar aquel brazo de mar", quedando él con muy pocos soldados.
07 de Febrero 1602:
Destrucción de la ciudad de Villarrica: Los defensores de Villarrica al mando del capitán Rodrigo de Bastidas decidieron vender cara su existencia, cuando supieron que los indios lanzarían el ataque final antes que llegaran los refuerzos españoles. Los heroicos defensores resistieron los primeros ataques indígenas y lo harían hasta la muerte.
Enero 1603:
Campaña de 1603: En la campaña del verano de 1602: se construyó diversos fuertes en las márgenes del Biobío, en lugares bien escogidos y dispuestos en forma de poderlos socorrer. En la misma temporada procuró afianzar el dominio español, al norte de ese río, con numerosas expediciones; de suerte que al llegar el gobernador a Santiago, en junio de 1602, ya se consideraba definitivamente salvada esta parte del territorio.
Febrero 1603:
Asalto del Fuerte Santa Fe: Cuando llegó el momento de destruir el odiado fuerte de Santa Fe una noche silenciosamente lo indios se aproximaron al fuerte, pero fueron descubierto por un centinela que dio la alarma. Desde ese instante la batalla fue general, los mapuches fueron rechazados, pero volvieron con mas furia emprendiendo un sangriento asalto que resultó estéril. Mas toda la noche pujaron por ingresar y fueron rechazados. Comprendieron entonces que había que someter al fuerte a un durísimo sitio. Así se hizo y una hambruna que tuvo a muy mal traer a los sitiados.
Diciembre 1603:
Batalla Ciénagas De Lumaco: Después de sembrar el terror en las tribus retornó Alonso de Ribera al norte, siendo interceptado en un lugar cenagoso en Lumaco, donde los indios le presentaron un plan estratégico enseñado por Lautaro con excelentes resultados. Este consistía en internarse en el pantano donde la caballería no podía llegar porque se hundía en el barro. Pero olvidaron que el Gobernador Ribera era experto en el arte de la guerra, ordenando entonces que los yanaconas cubrieran con totora el camino y mandó la infantería, que con sus arcabuces dejó la mortandad.

Enero 1604:

Campaña de 1604 y 1605: En su penúltima campaña, la de la primavera de 1603 y verano de 1604, Ribera fundó un nuevo fuerte en el vado de Chepe, a la desembocadura del Biobío, que bautizó con el nombre de San Pedro de la Paz; y el 24 de diciembre fundó otro que denominó Nacimiento.
Diciembre 1605:
Campaña de 1606: García Ramón abrió su primera campaña en la primavera de 1605. Habla partido de Santiago el 6 de diciembre al frente de mil doscientos hombres, enterados con el contingente de España y los militares de los términos de la capital. En el sur le aguardaba otro ejército vecino a mil hombres, distribuidos en los fuertes. En Concepción recibió el socorro remitido por el virrey del Perú, con el cual pagó sus cuentas y atendió a los primeros gastos de la campaña.
Marzo 1606:
Desastre de Angol: Núñez de Pineda tenía orden de sacar de los fuertes hasta trescientos soldados, si los refuerzos de México no llegaban; pero temió debilitar mucho las guarniciones y se limitó a retirar ciento cuarenta y tres, para enterar doscientos.
Septiembre 1606:
Batalla de Boroa o de Palo Seco: La batalla se produjo cuando una guarnición española al mando del capitán Juan Rodulfo Lísperguer fue emboscada al salir del fuerte por entre 3.000 a 6.000 guerreros mapuches ocultos en los bosques ceranos muriendo todos los hispanos.
Febrero 1608:
Campaña de 1608: En las correrías del verano de 1608, García Ramón había contado con el recurso de unas mil lanzas amigas y había devastado los campos de los enemigos hasta reducirlos por la miseria a venir de paz y a establecerse en las inmediaciones de los fuertes, sin traspasar el radio de acción de estos establecimientos.
Diciembre 1610:
La Guerra defensiva de Luis de Valdivia: El padre Valdivia llegó al Callao a mediados de 1611, trayendo los despachos del gobernador para Alonso de Ribera y la real cédula de 8 de diciembre de 1610, que dejaba al criterio del virrey del Perú ensayar por tres a cuatro años la guerra defenslva.
1621:
Campaña Militar de Osores de Ulloa: Osores de Ulloa empezó por restablecer la disciplina en el ejército condenando a muerte a los desertores que logró capturar, y expurgando la oficialidad. Cuando creyó estar preparado, pasando por sobre las órdenes del rey dispuso una expedición, cuyo mando confió al maestre de campo Núñez de Pineda, a las ciénagas de Purén.
24 de Enero 1626:
Cesación de la guerra defensiva: En efecto, el 24 de enero de 1626, recibía Fernández de Córdoba una real cédula expedida en Madrid el 13 de abril de 1625, por la cual Felipe IV ordenaba reanudar la guerra con los mapuches y someter a esclavitud a los prisioneros.
1627:
Contraofensiva mapuche dirigida por Lientur: Como era de esperarlo, la contraofensiva araucana no tardó en de­sencadenarse. La dirigió un indio llamado Lientur, que hasta ese momento habla peleado como amigo en el campo español.
15 de Mayo 1629:
Desastre de Las Cangrejeras: Lientur jefe militar mapuche que luchó en la Guerra de Arauco. Su mayor victoria fue la Batalla de las Cangrejeras. Su actividad bélica concluyó cuando llevó a que los españoles firmaran paces temporales con la nación mapuche en el Parlamento de Quillín.
14 de Mayo 1630:
Sorpresa de Los Robles: Lazo de la Vega logró reclutar unos 150 españoles voluntarios en Santiago que pensaba sumarlos a los ya 1.600 soldados acantonados en el sur. Su idea era internarse en el mismo corazón de Arauco y dar una batalla armagedónica a los mapuches para terminar de una vez por todas con la guerra. El pánico general cundió cuando la población supo de las osadas intenciones del gobernador y el Cabildo le rogó que desisitiese de hacer ese tipo de guerra, pero fue inútil, Lazo de la Vega quería esa batalla decisiva.
13 de Enero 1631:
Batalla de La Albarrada: Lazo de la Vega salió del fuerte y eligiendo cuidadosamente el terreno fue a tender su línea de batalla en Petaco. La acción se inició con una carga de un escuadrón de indígenas que fueron contenidos con fusileros alternados protegidos por lanceros. Una vigorosa carga de caballería fue contenida por los escuadrones mapuches y el combate por unos instantes se tornó indeciso.
1632:
Campañas militares de 1631-1632-1633-1634: A la salida del invierno de 1631 las armas españolas habían tenido algunos éxitos locales de cierta importancia. Los indios auxiliares dieron muerte en el valle de Elicura a Quempuante.
06 de Enero 1641:
Parlamento de Quillin: El gobernador de Chile, Francisco López de Zúñiga, se reúnen en el llano de Quilín con los mapuches para firmar los acuerdos que reconocían la independencia de los indios, la devolución de cautivos españoles, el permiso para evangelizar el territorio indígena y sellar una alianza contra los enemigos del exterior. En favor de los mapuches se pactan la despoblación de Angol y la vuelta de la frontera a la línea del Biobío.
Enero 1651:
Las paces de Boroa: Acuña Y Cabrera, como la mayoría de sus predecesores, no tenia siquiera idea de los problemas que le aguardaban en su gobierno, y, a diferencia de ellos, tampoco era capaz de formársela.
14 de Febrero 1654:
Batalla de Río Bueno: Casi medio siglo de relativa calma vivieron los conquistadores, cuando en 1654 el ambicioso gobernador Antonio de Acuña y Cabrera envió a su cuñado, el maestre de campo don Juan Salazar con una fuerza de 900 españoles y 3.000 yanaconas atacaron al sur del río Bueno donde fueron rechazados por los huilliches, que los obligaron a repasar el citado río donde hicieron un puente de balsas para cruzarlo hacia el norte.
14 de Enero 1656:
Campaña mapuche del mestizo Alejo: Un soldado mestizo, que servía en el ejército español, generalmente conocido con el nombre de "el mestizo Alejo", había manifestado mucha viveza intelectual, valor, iniciativa y deseos de surgir. Solicitó que se le ascendiera a oficial, y como se le contestara con una repulsa, abandonó las filas y se pasó a los indios.
20 de Enero 1656:
Victoria de Conuco: Al sur del Biobío resistían las guarniciones de Valdivia y de Boroa. Los defensores de Valdivia recibieron provisiones por mar, y no sólo lograron rechazar los ataques de los roncos, sino que pudieron alejarlos de los alrededores de la ciudad.
Abril 1664:
Campaña militar de 1664: Tomás Calderón, que sucedió a Carrera como cuartel maestre, hizo una correría por Ilicura y Cayucupil, al llegar la primavera, y regresó con 300 cautivos, que se vendieron como esclavos, sin haber librado verdadero combate.
13 de Diciembre 1680:
Bartolomé Sharp incendia La Serena: En la mañana Sharp desembarcaba con 35 hombres en el puerto de Coquimbo para hacer agua y leña. Hecha la provisión, se encaminó a La Serena al frente de su pelotón.
1692:
Rebelión de Millapán: González de Poveda tenía prohibición real de hacer la guerra militar contra los mapuches a causa de la influencia de los mismos jesuitas ante la corte. Sin embargo, se alzó un cacique de la región de Maquegua, llamado Millapán quien realizó varios asesinatos a españoles. Poveda viendo que la insurrección iba creciendo se dio cuenta que si no actuaba pronto, la situación se desbordaría, así que después de negociar con autoridades eclesiásticas y con el apoyo de la población, sacó hacia el sur, una fuerza expedicionaria de 1.600 hombres, más 2.000 auxiliares. Viendo la determinación española, y la fuerza que se sustentaba, los indios corrieron a dar la paz en el Parlamento de Choque-Choque.
09 de Marzo 1723:
Abandono de los Fuertes al sur del río Bio-Bio: La rebelión se inició el 9 de marzo de 1723 con el asesinato del capitán de amigos Pascual Delgado en Quechereguas. Delgado era considerado uno de los máximos exponentes del sistema monopólico, odiado por su soberbia y los castigos "crueles y arbitrarios" que aplicaba.
Tras este suceso se generalizó el alzamiento, multiplicándose por toda la frontera del Biobío las incursiones de saqueo, el abijeato y el incendio de haciendas. Los fuertes españoles se hallaron de pronto incomunicados unos con otros. La rebelión terminó con el Parlamento de Negrete de 1726, en el que ambas partes firmaron la paces y establecieron un sistema de ferias regladas.
1766:
Levantamiento mapuche de 1766: Se produce una gran rebelión de los mapuche por oposición a la idea de reducirlos como pueblos.
1769:
Batalla de Laja:
1770:
Batalla de Negrete:
Marzo 1793:
Parlamento de Negrete, entre el Gobernador Ambrosio O´Higgins y 161 Toquis Araucanos.
01 de Abril 1811:
Motín de Figueroa: Ese día, las tropas del cuartel de San Pablo se insubordinaron y desconocieron el mando de Juan de Dios Vial y Juan Miguel Benavente. A los gritos de ¡Viva el Rey!, ¡Muera la Junta!, los soldados declararon que solamente obedecerían las órdenes de Figueroa.
01 de Abril 1813:
Toma de Concepción: A las 9 de la mañana del 2 de abril, supo en el camino que Antonio Pareja había desembarcado, y se había apoderado de Concepción. Carrera continuó su marcha. Por donde quiera que pasaba, organizaba tropas, buscaba pertrechos y víveres; y por medio de confinaciones, limpiaba la tierra de sarracenos, como entonces se denominaba a los partidarios de España. A las 8 de la noche del 5, estaba en Talca, y establecía allí su cuartel general.
24 de Abril 1813:
Combate de Linares: Las fuerzas de Pareja son rechazadas por las de Carrera. Elorreaga, cuya inteligente iniciativa se exteriorizó desde sus primeros actos en el servicio, intentó un reconocimiento, trabándose en un combate a distancia con las avanzadas patriotas, a las cuales hizo dos bajas. Atacado por fuerzas muy superiores, se retiró al sur.
26 de Abril 1813:
Batalla o Desastre de Yerbas Buenas: También se le denomina Sorpresa de Yerbas Buenas. En la batalla se enfrentaron las fuerzas chilenas al mando del coronel Juan de Dios Puga y las fuerzas españolas al mando del brigadier Antonio Pareja.
15 de Mayo 1813:
Combate de San Carlos: Tuvo como lugar San Carlos, en las cercanías de Chillán. En el se enfrentaron las tropas patriotas al mando de José Miguel Carrera contra las realistas al mando de Juan Francisco Sánchez. La batalla finalizo con la victoria realista.
28 de Mayo 1813:
Combate de Talcahuano: José Miguel Carrera, general del ejercito patriota, derrota a los realistas.
08 de Junio 1813:
Captura de la fragata española "Thomas": Poco más tarde, el 7 de junio, apareció en la bahía la fragata "Thomas", que venía del Callao, conduciendo algunos jefes y oficiales, pertrechos y dinero para Pareja. Ignorando la caída de la plaza en poder de los patriotas, fondeó en el puerto de Tomé. Al amanecer del día 8, los oficiales Nicolás García y Ramón Freire, con dos lanchas cañoneras y algunos botes, se apoderaron de ella, sin que opusieran la menor resistencia.
Julio - Agosto 1813:
Sitio de Chillán: Los patriotas chilenos iniciaron el sitio de Chillán procurando expulsar a los realistas. No lo consiguieron.
Agosto 1813:
Combate de Huilquilemu: El comandante Elorreaga, al frente de 350 fusileros montados, se apoderó de Los Angeles, de Nacimiento y de toda la Isla del Laja, y desbarató a O'Higgins, quien le salió al encuentro con unos 300 hombres, cerca de Huilquilemu. El propio O'Higgins fue derribado del caballo con su mon­tura. El capitán Agustín López Alcázar, más tarde comandante del batallón número 3 en Maipo, logró rescatarlo, y, montando el caballo que le cedió el soldado Gabino Guardia, prosiguió la fuga.
Agosto 1813:
Combate de Quilacoya: Días más tarde O'Higgins, convenientemente reforzado, derrotó en Quilacoya a las mismas fuerzas de Elorreaga y Quintanilla. Tuvo que replegarse otra vez a Concepción, pero en octubre, el frente de más de 500 hombres, obligó a Elorreaga a evacuar las fronteras y volverse a Chillán.
17 de Agosto 1813:
Combate de Quirihue: Tuvo lugar la villa de Villa de Quirihue, actual Región del Biobío. En el se enfrentaron las tropas patriotas al mando de José Joaquín Prieto contra las realistas al mando de Juan Antonio Olate. El combate finalizo con la victoria patriota.
23 de Agosto 1813:
Combate de Cauquenes: Fue un enfrentamiento llevado a cabo entre las fuerzas realistas del chileno Juan Antonio Olate y las fuerzas patriotas chilenas al mando del coronel Juan de Dios Vial. El combate finalizo con la victoria patriota.
24 de Agosto 1813:
Sublevación de Arauco: Los habitantes de Arauco estaban desesperados con las prorratas y exacciones. Sánchez, desde Chillán, y el franciscano fray Juan Ramón, misionero de la plaza, explotaron el descontento.
17 de Octubre 1813:
Batalla de El Roble. Luego del sitio de Chillán, las tropas patriotas al mando del General en Jefe, José Miguel Carrera y del, por entonces, Coronel Bernardo O'Higgins, se guarecieron en el paso de El Roble, en el río Itata en la tarde del 17 de octubre. En total, eran 800 soldados de las tres armas. Pasaron al reposo en la ribera sur, con la intención de cruzar el obstáculo en la mañana del día siguiente y se extremaron las medidas de seguridad contra una posible sorpresa de los guerrilleros realistas.
29 de Octubre 1813:
Combate de Santa Rosa de Trancoyan: Un pequeño desastre, ocurrido días más tarde, acabó con las ilusiones de los pocos entusiasmados con la victoria del Roble.
23 de Febrero 1814:
Resistencia en Cucha Cucha: El oficial chileno Santiago Bueras, contiene al enemigo con si intrepidez y coraje, hasta que unos 100 efectivos del cuerpo auxiliar de Buenos Aires, al mando de Juan Gregorio Las Heras, cargaron en un ejemplar orden y empuje que despertaron la emulación de las tropas chilenas.
Marzo 1814:
Desastre de Urizar: En un intento por sorprender a un destacamento realista, en un ataque nocturno sorpresa, el coronel Fernando Urizar tuvo una derrota inesperada perdiendo tropa y 2 cañones.
03 de Marzo 1814:
Derrota del Gomero: Fue efectuada por las tropas realistas de Gabino Gaínza al mando de Ildefonso Elorreaga, en contra de los patriotas que sólo en número de 300 deberían defender la ciudad al mando de Carlos Spano.
04 de Marzo 1814:
Toma de Talca: El comandante realista Ildefonso Elorregada se apodera de Talca, la cual estaba bajo el mando del español pasado a las tropas patriotas, Carlos Spano, quien murió en el centro de la plaza abrazado a la bandera chilena diciendo: "Muero por la patria, por la patria que me adoptó entre sus hijos".
19 de Marzo 1814:
Combate de El Quilo: Tuvo como lugar Ránquil, Región del Biobío, cerca de Ñipas, en la ribera sur del río Itata. En el se enfrentaron las tropas patriotas al mando de Bernardo O’Higgins contra las realistas al mando de Manuel Barañao. La batalla finalizo con la victoria patriota.
20 de Marzo 1814:
Combate de Membrillar. Fue librado en la ribera norte del río Itata. En ella se enfrentaron la división del ejército patriota chileno comandada por el coronel de ingenieros jefe de Estado Mayor, Juan Mackenna, y el ejército realista al mando de Gabino Gaínza.
29 de Marzo 1814:
Los realistas triunfan en Cancha Rayada. Durante la guerras de la independencia, Talca fue tres veces ocupada por los ejércitos enfrentados y en sus inmediaciones se libraron importantes batallas. Un destacamento patriota comando por Manuel Blanco Encalada atacó por error al grueso del ejército realista en Yerbas Buenas, arrastrando, en su huida a la capital, al resto de las fuerzas chilenas. Ello fuerza la firma de una tregua en Lircay y permite la retirada de los realistas a Concepción, donde podrán recuperar su poderío.
03 de Abril 1814:
Bernardo O'Higgins efectúa frente a las fuerzas patriotas el llamado "Paso del Maule". y Combate de Tres Montes del 7 de Abril, pequeña victoria patriota dirigida por Enrique Campino.
08 de Abril 1814:
Toma de Quechereguas: Tuvo como lugar el fundo Quechereguas. En el se enfrentaron las tropas patriotas al mando de Bernardo O’Higgins contra las tropas realistas de Gabino Gaínza. La batalla finalizo con la victoria patriota.
26 de Agosto 1814:
Combate de las Tres Acequias. Se enfrentaron los ejércitos de Bernardo O'Higgins Riquelme con los de José Miguel Carrera Verdugo, obteniendo este último el triunfo. O'Higgins derrotado se retiró a buscar más soldados, pero al saber de la llegada el país del realista Mariano Osorio, reconoció a Carrera como general en jefe del ejército.
1 y 2 de Octubre de 1814:
Batalla de Rancagua. Enfrentó a las fuerzas independentistas chilenas, al mando del general Bernardo O`Higgins, y a las tropas realistas españolas, a cargo de Mariano Osorio, a la cabeza de 5 mil soldados, se dirigía a Santiago. Bernardo O'Higgins y José Miguel Carrera lograron reunir más de tres mil hombres, pero no soldados. Con la mitad de ellos O'Higgins se encerró en la plaza de Rancagua.
10 de Octubre de 1814:
Combate de Los Papeles: Enfrentó la retaguardia patriota, que resguardaba en esos momentos a los últimos grupos de civiles que emprendieron el cruce de la cordillera con destino a Mendoza, de la persecución y seguro apresamiento por parte de la caballería realista enviada en su persecución.
Enero 1817:
Manuel Rodríguez sorprende a los españoles que resguardan Melipilla y se apodera de la ciudad, confiscando para la causa patriota, los fondos acumulados por los recaudadores de Marcó del Pont y llevándose las armas de la guarnición.
12 de Enero 1817:
Salas y Silva se apoderan de San Fernando: ciento cincuenta de sus hombres al mando de Francisco Salas asaltan de noche a San Fernando. La guarnición realista resiste el ataque; entonces Inmediatamente los montoneros pusieron en movimiento unas rastras de cueros con piedras que producían un ruido idéntico al rodado de cañones. Los realistas, creyéndose atacados por una gran fuerza militar, huyeron. Así, Salas se apoderó de San Fernando.

22 de Enero 1817:

Primer enfrentamiento de una avanzada patriota con un destacamento de los Talaveras.

25 de Enero 1817:

Un destacamento de Las Heras, se enfrenta a una unidad realista.
04 de Febrero 1817:
Combate de Achupallas: El mayor Arcos, desprendiéndose de la división de So­ler, al frente de otros 200 hombres, dispersaba a la guarnición de Las Achupallas y le hacía 3 prisioneros.
04 de Febrero 1817:
Combate de Guardia Vieja: Al ponerse el sol, el mayor Enrique Martínez atacó el puesto español de Guardia Vieja con 150 fusileros y 30 jinetes. El combate duró una hora y media a sable y bayoneta, los españoles en número de 94, tuvieron 25 muertos y 43 prisioneros.

04 de Febrero 1817:

Combate de Cumpeo: Freire ataca a un destacamento realista de 100 soldados, dirigidos por el coronel Morgado, causándole la baja de 18 hombres y la captura de otros 20.
07 de Febrero 1817:
Combate de Las Coimas: Enfrentamiento entre el realista Atero y un destacamento de Necochea.
12 de Febrero 1817:
Batalla de Chacabuco: Se llevo a cabo en la hacienda Chacabuco, el 12 de febrero de 1817, donde combatieron el Ejército de los Andes y el Ejército Realista. Finalizo con la victoria patriota y que trajo como consecuencia la recuperación de Chile a manos patriotas, de ese modo finalizo la reconquista y comenzó la Patria Nueva. El capitán San Bruno, odiado jefe de los talaveras, es capturado y fusilado menos de 24 horas después.
12 de Febrero 1817:
Liberación del Norte: Las tropas del comandante Juan Manuel Cabot, toman Copiapo, La Serena y Coquimbo.
26 de Febrero 1817:
Captura del bergantín español "Aguila": Primer barco de nuestra Escuadra. Los patriotas apresaron en Valparaíso al bergantín de comercio español "Aguila", mediante el ardid de mantener izada la bandera española en tierra; fue armado y puesto al mando del oficial irlandés de Artillería, don Raimundo Morris.
04 de Abril 1817:
Combate de Curapalihue: En este combate se enfrentaron las tropas de Juan Gregorio Las Heras por el lado de los patriotas y las tropas de Juan José Campillo por lado de los realistas. El combate finalizo con la victoria patriota.
11 de Mayo 1817:
Asalto y Toma de Nacimiento: Mientras se practicaban los reconocimientos de las fortificaciones de Talcahuano y se acumulaban los elementos para el asalto, O'Higgins dispuso la ocupación del territorio español que quedaba al sur del Biobío y de la plaza de Arauco, a fin de privar de recursos a Ordóñez. El capitán José Cienfuegos, partiendo de la villa de Los Angeles, se dirigió a la plaza de Nacimiento, que era la fortaleza más inexpugnable. El asalto empezó el 12 de mayo, y la plaza tuvo 20 bajas entre muertos y heridos. La guarnición de Nacimiento se retiró a Arauco. San Pedro se rindió sin disparar un tiro.
27 de Mayo 1817:
Toma de la plaza fortificada de Arauco: Los patriotas comandados por Ramón Freire se toman la plaza fortificada de Arauco, en Talcahuano, la cual era el centro de abastecimiento de los realistas ubicados en la zona.
01 de Junio 1817:
Combate del Cerro Gavilán: Se desarrollo en las cercanías de concepción. Por lado de los patriotas liberaban los generales Bernardo O’Higgins y Juan Gregorio Las Heras y por lado de los realistas el comandante José Ordóñez. La batalla finalizo con la victoria patriota.
23 de Julio 1817:
Asalto a Talcahuano: El coronel José M. Ordoñez rechaza el intento del general Juan Gregorio Las Heras.
10 de Septiembre 1817:
Combate de Cerro Manzano: En el cerro Manzano (al Sudeste de Talcahuano), en dos acciones sorpresivas el cuarto escuadrón de granaderos a caballo, aniquiló a una fracción enemiga de 30 hombres, de los cuales se salvó sólo uno, y a otra de 25 hombres le causó 4 muertos y le tomó 3 prisioneros.
06 de Diciembre 1817:
Sitio y Asalto de Talcahuano: Tuvo como lugar Talcahuano. En el se enfrentaron las tropas patriotas al mando de Bernardo O’Higgins contra las realistas alo mando de José Ordóñez. La batalla finalizo con la victoria realista.
15 de Marzo 1818:
Combate de Quechereguas: Tuvo como lugar Quechereguas, cerca de Molina. En el se enfrentaron las tropas patriotas al mando de Ramón Freire contra las realistas al mando de Joaquín Primo de Rivera. El combate termino con la victoria Realista.
19 de Marzo 1818:
Sorpresa de Cancha Rayada: Batalla que pone en peligro la Independencia de Chile. La fuerzas patriotas acampaban en el llano de Cancha Rayada, al norte de Talca, cuando en la noche cayeron sobre ellas los realistas y derrotaron a las fuerzas del general San Martín.
05 de Abril 1818:
Batalla de Maipú. Diecisiete días después de Cancha Rayada, en los llanos del río Maipo, el ejército dirigido por San Martín venció completamente a los realistas. Desde ese momento, la Independencia de Chile quedó definitivamente consolidada. O’Higgins había salido de la capital esa misma mañana y se dirigía hacia Maipú con unos mil milicianos alcanzando a participar en el desenlace final de la batalla. Al llegar al campo de batalla O'Higgins se abraza con San Martín dialogando lo siguiente. "O'Higgins: ¡Gloria al salvador de Chile! - San Martín: General, Chile no olvidará jamás al ilustre inválido que se presenta herido al campo de batalla".
27 de Abril 1818:
Combate Naval de Valparaíso: Entre la fragata chilena "Lautaro" y la fragata española "Esmeralda". En esta acción, por una desinteligencia, muere el comandante contratado por el gobierno de Chile, Jorge O'Brien.
28 de Octubre 1818:
Captura de la fragata "María Isabel": En este combate se enfrentaron las tropas patriotas al mando de Manuel Blanco Encalada contra las realistas, en Talcahuano. La batalla finalizo con la victoria patriota.
14 de Noviembre 1818:
Captura de cinco transportes: El comandante Blanco Encalada captura cinco transportes españoles en Talcahuano.
21 de Febrero 1819:
Inicio de la Guerra a Muerte, Combate de Santa Juana: El montonero realista Vicente Benavides derrota al teniente José A. Rivero. Se inicia la "Guerra a Muerte".
28 de Febrero 1819:
La fragata O´Higgins ataca El Callao: La escuadra chilena al mando de Cochrane, ataca el puerto de El Callao, en Perú.
01 de Marzo 1819:
Asalto de Los Angeles: Intentado por las fuerzas realistas quienes tenían una fuerza auxiliar de 3.000 indios que tomaron parte en este sitio. En la ciudad sólo había el batallón patriota "Coquimbo" sin armamentos suficientes para su defensa. Los sitiadores habían tomado el fuerte, si no hubiese sido por la oportuna intervención del mariscal Andrés Alcázar y Zapata, quien llegó con su caballería. Entró en Los Angeles el 10 de marzo, después de batir a los sitiadores, salvando la situación que ya era desesperada.
11 de Abril 1819:
Sublevación de los Prieto: Entre las turbulencias que logró provocar la propaganda carrerina, la más importante es, sin disputa, la de los hermanos Prieto, en las cordilleras de Talca.
01 de Mayo 1819:
Combate de Curalí: Fue una batalla ocurrida en el marco de la llamada Guerra a Muerte, entre tropas realistas españolas dirigidas por Vicente Benavides y patriotas del gobierno provisorio chileno liderados por el coronel Ramón Freire, desarrollado en los campos de Curalí, cerca de la ribera norte del río Biobío. Fue una sorpresa y derrota total de Benavides, quien terminó escapando hacia La Araucanía.
Marzo a Septiembre 1819:
Diversas acciones de la Guerra a Muerte: Armadas todas aquellas partidas, que rara vez pasaban de un centenar de hombres por cada parte, comenzaron a salir las urnas contra las otras y con tal brío y rapidez que durante los seis primeros meses de la guerra (de marzo a septiembre de 1819) todo el sur de Chile no parecía sino un vasto palenque de matanzas.
19 de Septiembre 1819:
Combate de Quilmo: Al saber Victoriano en Tucapel la inesperada pérdida de Chillan, sin vacilar un instante, corrió al encuentro del enemigo, no tomando acuerdo de su número y seguido del puñado de hombres que tenía a sus órdenes.
01 de Noviembre 1819:
Combate de Tritalco: Irritado Benavides por el descalabro de Quilmo, inexplicable después de las ventajas conseguidas, y por el número de muertos de los suyos, resolvió vengar la derrota de Elizondo enviando a Bocardo con sus indios para atacar a Victoriano en Chillan y quitarle de nuevo a que el pueblo y su comarca.
20 de Noviembre 1819:
Combate de Hualqui: Tuvo como lugar Hualqui, cerca de Concepción. Por lado de los patriotas estaban las tropas de José Tomás Huerta y por lado de los realistas Vicente Benavides. La batalla finalizo con la victoria patriota.
06 de Diciembre 1819:
Combate de Pileo: Fue una batalla ocurrida en el marco de la llamada Guerra a Muerte, entre realistas españoles y patriotas chilenos desarrollado en la subdelegación de Pileo.
09 de Diciembre 1819:
Asalto de Yumbel: Realizado contra la ciudad de Yumbel al atacar las tropas realistas la plaza defendida por los patriotas al mando de Quintana, quién disponía de 100 hombres y los realistas de 658. Hay noticias de que en realidad las fuerzas realistas eran de 300 fusileros y 700 indios. El ataque duró 5 horas y terminó al aparecer una partida de 200 hombres en el cerro de la Parra. En este encuentro estaba Manuel Bulnes, de 19 años de edad, que entonces tenía el grado de subteniente de Cazadores.
10 de Diciembre 1819:
Combate de El Avellano: Fue una batalla ocurrida en el marco de la llamada Guerra a Muerte, entre montoneras realistas españolas y patriotas chilenos comandadas por Pedro Andrés Alcázar en las cercanías de Los Ángeles.
29 de Diciembre 1819:
Combate de San Pedro: Tuvo como lugar el fuerte de San Pedro en las cercanías de Concepción. En el se enfrentaron las tropas patriotas al mando de Pedro Agustín Elizondo contra las realistas al mando de Vicente Benavides. La batalla finalizo con la victoria patriota.
05 de Enero 1820:
Ataque a San Carlos: Los Pincheira ignorantes de que hubiesen llegado tropas de Santiago, descendieron en la noche del 4 enero de su malal del Roble huacho, y atacaron de sorpresa la indefensa villa de San Carlos.
30 de Enero 1820:
Acciones de Palpal y Coihueco: La matanza de Monte Blanco no escarmentó a los salteadores de la montaña. Era preciso que el infatigable Victoriano, seguido como siempre de la muerte, penetrase de nuevo en sus guaridas y les persiguiese hasta en sus últimos asilos.
02 de Febrero 1820:
Toma de los fuertes de la Aguada, San Carlos y el Castillo: Lord Cochrane aparece en Corral con tres buques y se toma los fuertes de la Aguada, San Carlos y el Castillo y, después, toma a Valdivia.
03 de Febrero 1820:
Asalto y Toma de Valdivia: En este combate se enfrentaron las tropas patriotas al mando de Thomas Cochrane contra las realistas al mando de Manuelo Montoya. La batalla finalizo con la victoria patriota lo que conllevo a la recuperación de Valdivia.
18 de Febrero 1820:
Combate de Agüi: El combate de Agüi fue un enfrentamiento bélico, el cual se desarrollo entre fuerzas realistas y patriotas en la isla de Chiloé. En el los patriotas dispusieron sus fuerzas para derrotar a los Españoles que dominaban la isla de Chiloé, ya que su permanencia en la isla fue considerada por los patriotas una amenaza para la independencia de Chile.
06 de Marzo 1820:
Combate de El Toro: Tuvo como lugar la hacienda El Toro, en el se enfrentaron las tropas patriotas contra las tropas realistas al mando de Gaspar Fernández de Bobadilla. La batalla finalizo con la victoria patriota.
22 de Junio 1820:
2do Combate de Quilmo: El 22 junio se presentó en la colina de Quilmo, en el mismo sitio en que Victoriano había escarmentado a Elizondo un año atrás, el jefe de partidas Gervasio Alarcón.
20 de Agosto 1820:
Expedición Libertadora del Perú. Zarpa de Valparaíso la escuadra con 17 transportes, 9 buques de guerra y 11 lanchas cañoneras, comandados por el vicealmirante británico Lord Thomas Cochrane. Una salva de 21 cañonazos anunció la partida de la Escuadra y el director supremo Bernardo O’Higgins Riquelme, la despidió con estas palabras: “De estas cuatro tablas dependen los destinos de América”.
23 de Septiembre 1820:
Combate de El Pangal: Desarrollado en el lugar llamado Pangal, en la rivera norte del Laja, los contendientes eran las tropas de Benavides comandadas por su lugarteniente Juan Manuel Picó con un total aproximado de 1.700 hombres, y las fuerzas patriotas en número de 500 soldados al mando de Benjamín Viel Gomets y Carlos María O´Carroll.
25 de Septiembre 1820:
Combate de Tarpellanca: Tuvo lugar en Tarpellanca, en el río Laja. En el se enfrentaron las tropas patriotas al mando de Pedro Andrés Alcánzar contra las tropas realistas al mando de Vicente Benavides. La batalla finalizo con la victoria realista.
05 de Noviembre 1820:
Captura de la corbeta española "Esmeralda": Recién pasada la medianoche, Lord Cochrane se apoderó de la corbeta española "Esmeralda", en la rada de El Callao. El buque tenía 44 cañones y su conquista fue una hazaña de valor y astucia.
25 de Noviembre 1820:
Combate de Las Vegas de Talcahuano: Tuvo como lugar en las cercanías de Talcahuano. En el se enfrentaron las tropas patriotas al mando de Ramón Freire contra las tropas realistas al mando de Vicente Benavides. Finalizo con la victoria patriota.
27 de Noviembre 1820:
Combate de la Alameda de Concepción: El combate de la Alameda de Concepción fue una batalla entre patriotas y realistas. Ramón Freire se dirigió a la ciudad de concepción donde Benavides presentó batalla en el lugar. La batalla finalizo con la victoria Patriota.
27 de Noviembre 1820:
Combate de Cocharcas: La vanguardia de la Segunda División derrota a las fuerzas del guerrillero José María Zapata.
12 de Enero 1821:
Combate de Lumaco: Los indios de Venancio Coihuepán y las tropas del capitán Salazar derrotan a las montoneras realistas de Carrero y Catrileo.
10 de Octubre 1821:
Combate Vegas de Saldías: Las fuerzas revolucionarias del realista Vicente Benavides Llanos, se enfrentaron al Ejército de Chile al mando de José Joaquín Prieto Vial y comandado por Manuel Bulnes Prieto en la Batalla de Vegas de Saldías en el contexto de la Guerra a Muerte, batalla que finalizó al día siguiente con el triunfo patriota. Sin embargo, esta guerra continuó por dos años más, dirigida por Juan Manuel Picó.

15 de Noviembre 1821:

Motín de Osorno: Unos cuantos sargentos las sublevaron. El mayor Letelíer. los capitanes Baldovinos y Cartes y los tenientes Anguita. Vial, Cavallo y Alfonso que intentaron sofocar el motin, fueron muertos por los soldados.

26 de Noviembre 1821:

Combate de Hualehuaico: Las tropas de Manuel Bulnes vencen a un cuerpo realista apoyado por indigenas.

27 de Noviembre 1821:

Combate de Niblinto: Las tropas de Manuel Bulnes vencen a montoneras realistas apoyadas por indigenas.
12 de Diciembre 1821:
José Joaquín Prieto recupera Chillan: Con la formación de un nuevo regimiento y la dirección de Prieto se logra controlar el sur de Chile.
26 de Diciembre 1821:
Combate de La Imperial: No han quedado demasiados detalles de aquel terrible hecho de armas, lo que demuestra con evidencias que fue un desastre para los patriotas, dirigidos por el capitán Bulnes.
Diciembre 1821:

Nueva fisonomía de la lucha en Arauco: Campañas de Prieto, de Ruines y de Lantaño

09 de Abril 1822:
Combate de Pile: Las tropas de Clemente Lantaño y de Manuel Bulnes vencen a grupos indigenas.
Mayo 1822:

La expedición de Beauchef a Boroa: La guerra del sur hacia 1822 y 1823.

08 de Octubre 1822:
Asedio de Arauco: A las cuatro de la tarde del 8 octubre el recinto de Arauco estaba completamente rodeado por tres divisiones de indios que mandaba Ferrebú en persona.
23 de Octubre 1822:
Acción de Pitrufquén: El teniente coronel Beauchef derrota al guerrillero Palacios.
14 de Diciembre 1822:
Acción de Río Diguillín: El teniente coronel Torres derrota a las montoneras de Bocardo y Zapata.
26 de Marzo 1823:
Acción de Linares: Los Pincheira dan muerte al gobernador Sotomayor en dicha población.
21 de Febrero 1824:
Acción de Tucapel: Las bandas del cacique Venancio Coihuipán dispersan a las fuerzas que en los campos de Tucapel había reunido el cura Ferrebú.
24 de Marzo 1824:
Fracaso del canal de Chacao: La expedición del General Ramón Freire Serrano entra al canal de Chacao en su intento para la liberación de Chiloé. La expedición fracasa.
10 de Abril 1824:
Batalla de Mocopulli: En esta batalla se enfrentaron las tropas patriotas al mando del comandante Jorge Beauchef contra las tropas realistas al mando de José Rodríguez Ballesteros. La batalla finalizo con la victoria realista.
11 de Abril 1824:
Combate de Albarrada: El sargento mayor Gaspar derrota al cura Ferrebú.
20 de Abril 1824:
Acción de Colcura: Una partida proveniente del fuerte de Colcura cae sobre el campamento de una columna realista enviada por el cura Ferrebú y la dispersa.
30 de Agosto 1824:
Acción de Laraquete: Una partida proveniente del fuerte de Colcura, mandada por el comandante Gaspar, cae sobre el rancho donde dormía el cura Ferrebú y lo captura.
28 de Octubre 1824:
Acción de Coronado: Una columna patriota mandada por Lorenzo Coronado y Angel Salazar, cae sobre el rancho donde dormía el comandante Pico.
02 de Septiembre 1824:
Fusilamiento de Ferrebú y muerte de Pico: En la guerra de la frontera del Maule.
30 de Septiembre 1825:
Acción en el río Bureo: Un destacamento enviado desde Yumbel por el coronel Barnechea ataca a la montonera del comandante Senosiaín, causandole numerosas bajas.
27 de Noviembre 1825:
Sorpresa de Parral: Los Pincheira y Senosiaín caen con su montonera unida sobre el pueblo de Parral, donde había un destacamento de soldados bajo el mando del capitán Agustín Casanueva. Dicho destacamento pudo rechazar ese ataque.
27 de Noviembre 1825:
Acción de Longaví: Un destacamento patriota de dragonesal mando del comandante Manuel Jordán, trata de cerrar el paso a la montonera realista que se retiraba de Parral; perecieron el comandante jordano y 51 de sus hombres.
11 de Enero 1826:
Manuel Blanco Encalada en Ancud: Durante la Expedición de Liberación de Chiloé, aún en posesión de la corona española, el Vicealmirante Manuel Blanco Encalada entra al puerto de San Carlos de Ancud, bajo los fuegos de las baterías del Coronel español Antonio de Quintanilla.
13 de Enero 1826:
Batalla de Pudeto: Tuvo logar en Chiloé. En el se enfrentaron las tropas patriotas contra las realistas. El fin de este combate era la expulsión de los Españoles de Chiloé. La batalla finalizo con la victoria patriota.
14 de Enero 1826:
Combate de Poquillihue: Las fuerzas chilenas de Freire obligan a las realistas de Quintanilla a abandonar el fuerte de Poquillihue.
14 de Enero 1826:
Batalla de Bellavista: El Combate tuvo como lugar Chiloé. Se llevo a cabo entre el general Ramón Freire y los españoles. Su propósito fue el de incorporar la provincia de Chiloé al territorio Chileno. La batalla finalizo con la victoria patriota.
19 de Enero 1826:
Liberación de Chiloé: Con el propósito de incorporar la provincia de Chiloé al territorio de la República de Chile. Triunfan los chilenos sobre los españoles, logrando además, abrir el paso para la toma de la ciudad de San Carlos de Ancud. Las tropas chilenas encuentran dura oposición de los lugareños que son, en su mayoría absoluta, partidarios de la monarquía.
25 de Febrero 1826:
Acción de Neuqén: un destacamento mandado por el coronel Barnecheacae sobre el campamento de montoneros e indígenas de Senosiaín y de uno de los hermanos Pincheira, dispersando los y rescatando a numerosas mujeres cautivas.
31 de Agosto 1826:
Acción de Antuco: una montonera realista caer sobre el villorrio de Antuco y ejecuta al oficial Herquíñigo y a su guarnición de siete hombres.
Enero 1827:
Operaciones militares contra los Pincheira y las bandas de Senosiaín.
25 de Enero 1827:
Levantamiento de Enrique Campino: El coronel Enrique Campino ingresó a caballo al Congreso Nacional con intenciones de dar un Golpe Militar.
21 de Julio 1827:
Motín de Talca: Un escuadrón de Cazadores se sublevo, comandado por algunos cabos y sargentos.
31 de Diciembre 1827:
Acciones en San Fernando: El gobernador Silva apresó a algunos individuos afectos a la asamblea. El comandante Francisco Porras se colocó al frente de los partidarios del bando vejado, organizó algunas compañías de milicianos y aventureros y se dirigió a San Fernando.
Enero 1828:
Campaña contra Los Pincheira de 1828: El ministro de la Guerra repitió en el verano de 1828 la expedición que había realizado el año anterior contra los Pincheira, con menos fuerzas. Las pequeñas columnas comandadas por Viel y Bulnes no lograron dar alcance a los bandidos.
18 de Julio 1828:
Sublevación de Colchagua: Revolución federalista-o'higginista de Urriola. Los estanqueros y los pelucones salvan el gobierno.
25 de Agosto 1828:
Motín del Maule: Manuel Bulnes al frente de la guarnición de Parral, somete a los insurgentes al mando de Gregorio Murillo.
06 de Junio 1829:
Motín Militar: Un estrafalario motín, que debe considerarse más como incidente del proceso electoral que como pronunciamiento militar, acabó de exacerbar las pasiones, ya muy enconadas.
06 de Diciembre 1829:
Toma de Valparaíso: Portales y Rodríguez Aldea descubrieron e! plan de Novoa, y a fin de desbaratarlo, resolvieron impedir la salida de! "Aquiles", apoderándose de Valparaíso.
14 de Diciembre 1829:
Batalla de Ochagavía. La Acción de Ochagavía fue el primer choque armado producido entre tropas gubernamentales del bando pipiolo o liberal, y las del bando pelucón o conservador, acaecida durante la Guerra Civil de 1829-1830.
15 de Diciembre 1829:
La Revolución de Coquimbo: Pedro Uriarte y algunos hacendados se alzan contra el gobierno.
03 de Enero 1830:
Contrarrevolución de Sur: El coronel Cruz recupera Concepción.
02 de Marzo 1830:
Toma de Concepción: Viel se apodera de Concepción y pone sitio a Chillan y exige la rendición de Cruz.
17 de Abril 1830:
Batalla de Lircay. Este combate tuvo lugar a orillas del río Lircay, en el marco de la Guerra Civil chilena comenzada un año antes con la denominada revolución de 1829. Dicha revolución corresponde al enfrentamiento definitivo entre los estanqueros, o’higginistas y pelucones ("fuerzas conservadoras"), contra los pipiolos (liberales). Esta etapa, y con ello la denominada "anarquía chilena" (1823-1830), finalizó con la batalla de Lircay.
14 de Enero 1832:
Combate de Coyahuelo-Lagunas de Pulán: Las tropas de Manuel Bulnes caen sobre la montonera de los hermanos Pincheira, derrotando las completamente.
21 de Agosto 1836:
Captura de Buques de la Confederación: El ministro Portales envía a Victorino Garrido a tomar por asalto durante la noche el puerto de el Callao, logrando capturar tres de los seis barcos peruanos. Los botes del bergatín "Aquiles" capturaron la barca "Santa Cruz", el bergatín "Arequipeño" y la goleta "Peruviana" en el puerto peruano de El Callao, movimientos previos a la guerra contra la Confederación peruanaboliviana..Garrido se entrevista con Santa Cruz, acordando la devolución de las naves peruanas después de firmado un tratado de paz.
29 de Agosto 1836:
Sublevación de Freire: Las fuerzas chilenas lograron controlar a las sublevadas en el sur del territorio nacional, comandadas por el general Ramón Freire Serrano, quien tenía intenciones de derrocar el gobierno del presidente José Joaquín Prieto Vial y reconstruir el virreinato del Perú.
03 de Junio 1837:
Motín de Quillota: Es apresado por el Regimiento Maipo, el ministro Diego Portales, mientras pasaba revista a las tropas acantonadas en Quillota. Este hecho es conocido por la historia como el "Motín de Quillota".
06 de Junio 1837:
Combate de Cerro Barón y asesinato del Ministro Diego Portales: El Ministro se dirigió a Quillota, para revistar un cuerpo de ejército acantonado allí. De un instante a otro la oficialidad lo apresó y se amotinó contra el estadista. El coronel José Antonio Vidaurre dirigió el movimiento. Los amotinados se trasladaron a Valparaíso y se llevaron a Portales en un pequeño carruaje. En la madrugada del 6 de junio tras un combate en el cerro Barón, se escucharon los primeros disparos. El oficial Santiago Florín, que custodiaba al Ministro, le ordenó a un subordinado: ¡Baje el Ministro!. Este se arrodilló y de inmediato disparó sobre él.

11 de Septiembre 1837:

Inicio de la primera expedición; Durante la guerra contra la Confederación peruana-boliviana, zarpó la Escuadra Nacional comandada por el almirante Manuel Blanco Encalada.

29 de Septiembre 1837:

Desembarco en Quilca: Se inicia la marcha hacia Arequipa.
07 de Agosto 1838:
Segunda expedición chilena: Al mando del general Manuel Bulnes Prieto, las fuerzas chilenas se apoderaron del puerto de El Callao, durante la guerra contra la Confederación peruana - boliviana. Bulnes impuso a Perú una indemnización de 20 millones de pesos de la época, pero como los peruanos no accedieron a la petición, el general se apoderó de Lima, luego de una sangrienta batalla.
17 de Agosto 1838:
Captura de la corbeta "Socabaya": En el puerto peruano de El Callao, por las naves de la escuadra del capitán de navío Carlos García del Postigo Bulnes, durante la guerra contra la Confederación peruanaboliviana.
21 de Agosto 1838:
Combate de Portada de Guías. Luego de desembarcar la escuadra chilena, a cargo del Almirante Simpson, se llevó a cabo el combate de Portadas de Guía, adueñándose el ejército chileno de la ciudad de Lima el 21 de agosto de 1838. El General Bulnes cita un cabildo abierto, el que proclama un gobierno provisional en Perú a cargo de Agustín de Gamarra.
18 de Septiembre 1838:
Combate de Matucana. Las tropas chilenas avanzan hacia el interior del Perú, enfrentando y venciendo a las tropas de Santa Cruz.
17 de Diciembre 1838:
Combate del puente de Llac Lla: El ejercito confederado ocupó el pueblo de Recuay y a la vez el “chilenoperuano” estaba en Huaraz de donde salió mas al interior llevando centenares de enfermos, en busca de climas benignos. Al llegar al puente LlacLla fueron alcanzados por las tropas Confederadas y mientras Torraco apresuraba el paso de los enfermos, el soldado Lorenzo Colipí con 10 compañeros del batallón Carampangue, lucharon sin descanso permitiendo la evacuación desde Chiquian.
06 de Enero 1839:
Combate de Buin: En la Guerra entre la Confederación Perú-Boliviana y el Ejército Restaurador Chile-Perú. Hacia el norte de la ciudad de Lima, las tropas de la confederación se baten en un combate con el ejército chileno, desarrollándose la batalla de Huaras.
12 de Enero 1839:
Combate Naval de Casma: Ambas armadas se enfrentaron en el Combate Naval de Casma, convirtiéndose en el último con buques a velas. El triunfo chileno nos permitió el dominio del mar.
20 de Enero 1839:
Batalla de Yungay. A orillas del río Santa ocurre la decisiva en la Guerra contra la Guerra entre la Confederación Perú-Boliviana y el Ejército Restaurador Chile-Perú. El presidente Santa Cruz había fortificado el fuerte de Yungay y el cerro Pan de Azúcar, el cual fue asaltado por la infantería chilena, desatándose la Batalla de Yungay. Este día, el 20 de enero de 1839, las tropas chilenas vencen a las de la Confederación, declarándose disuelta. Las tropas del General Bulnes llegaron el 18 de febrero a Lima, dando fin a la guerra.
20 de Abril 1851:
Motín de Urriola: Un motín cívico militar estalla en las calles de Santiago de Chile, por oposición al gobierno de Bulnes y a la candidatura presidencial de Manuel Montt. Urriola y cinco mil revolucionarios se tomaron las principales calles de Santiago, mientras que el gobierno preparó una contraofensiva desde la Alameda y el Cerro Santa Lucía. El combate duró cerca de 5 horas, tras las cuales fue abatido Urriola y hubo más de 200 muertos.
25 de Septiembre 1851:
Operaciones sobre Huasco, Vallenar e Illapel: Con erogaciones forzosas de los vecinos y prorratas de caballos y elementos de transporte, logró Vicuña Mackenna reunir una partida o montonera, que llegó a contar con 150 fusileros y 172 jinetes, que, en su inconsciencia militar, creía capaces de arrollar las fuerzas que el gobierno le opusiera.
28 de Septiembre 1851:
Revolución de La Serena y Captura del "Fire Flay": La necesidad de procurarse armas y municiones, para organizar un ejército eficiente de unas dos mil plazas, se imponía al más elemental sentido común. Carrera concibió el proyecto, de dudoso éxito inmediato, de adquirirlas en Lima. Con este objeto, se apoderó a viva fuerza del pequeño vapor "Fire Flay", de propiedad de Carlos Lambert, que navegaba con bandera inglesa, sin prever las complicaciones que el acto iba a ocasionar.
14 de Octubre 1851:
Batalla de Petorca: Mientras el ejército de Vicuña Mackenna operaba en Illapel. Carrera y Arteaga, informados de que Santiago estaba desguarnecido, después del envío de las tropas al sur, resolvieron operar sobre Aconcagua, reforzarse con los cívicos de San Felipe y proseguir a la capital.
14 de Octubre 1851:
Combate de Peñuelas: En el norte, la revolución seguía prendida. No obstante, la derrota de los liberales en Petorca los hace mantenerse en la provincia de Coquimbo, al tiempo que algunos empresarios mineros proclives al gobierno deciden crear un ejército contrarrevolucionario al mando de Ignacio José Prieto, quien logra derrotarlos en Peñuelas el 14 de octubre.
28 de Octubre 1851:
Sublevaciones de Aconcagua y Valparaíso: Los caudillos de La Serena exigían a los revolucionarios de Aconcagua, Santiago y Valparaiso, que aliviaran la presión de las fuerzas que los amagaban, intentando sublevaciones en el centro mismo de los recursos del gobierno.
07 de Noviembre 1851:
Sitio de La Serena: En el momento de iniciarse el sitio, La Serena contaba con unos 600 soldados: 300 cívicos, 200 mineros, que se organizaron-en un batallón intitulado "Defensores de La Serena", y una brigada de artillería.
19 de Noviembre 1851:
Combate de Monte de Urra: El 13 de septiembre, cinco días antes de la asunción de Montt, se declaró una asonada al mando del ex candidato Cruz, quien no aceptando la derrota electoral, y temiendo que las familias conservadoras de Concepción perdieran protagonismo en la dirección del país, consiguió armar un grupo de cinco mil hombres, entre partidarios y mapuches del cacique Colipí.
24 de Noviembre 1851:
Motín de Cambiaso: Durante la noche estalló en la ciudad de Punta Arenas, XII Región, el "Motín de Cambiaso", como consecuencia de la Guerra Civil de ese año. Luego de una gran masacre, su líder el teniente Miguel José Cambiaso Tapia, organizó su huida, pero fue detenido, condenado a muerte y ajusticiado el 4 de abril de 1852.
08 de Diciembre 1851:
Sublevación de Copiapó: La provincia de Atacama había sido objeto de un largo y activo trabajo de zapa contra el orden y las autoridades, realizado por una verdadera legión de agentes enviados desde el vigoroso foco pipiolo de La Serena.
08 de Diciembre 1851:
Batalla de Loncomilla: La batalla se desarrolló en el llano cercano al río del mismo nombre, cerca de donde después se fundaría San Javier, en la provincia de Linares. El bando leal al gobierno fue dirigido por Manuel Bulnes, mientras que el bando opositor estuvo a cargo de José María de la Cruz.
08 de Enero 1852:
Acción de Linderos de Ramadilla: El teniente coronel Victorino Garrido derrota a los revolucionarios mandados por Bernardo Barahona y ocupa Copiapó el 9 de enero, poniendo fin a las acciones armadas de la revolución.
06 de Enero 1859:
Toma de Copiapó: El militar retirado Pedro Pablo Zapata se presentó, seguido de 20 hombres, a las puertas del cuartel de policía. Urrutia, quien estaba a cargo de él, lo entregó, después de un simulacro de defensa.
19 de Enero 1859:
Toma de Talca: A las doce del día, el teniente retirado Samuel Vargas y el ex sargento Valenzuela, encargados de capturar al comandante de cívicos, sargento mayor José Antonio Bustamante, se acercaron a él, en los momentos en que se dirigía al cuartel.
02 de Febrero 1859:
Asonada de Concepción: El teniente coronel Basilio Urrutia derrota a los montoneros al mando de don Juan José Alemparte.
28 de Febrero 1859:
Sitio y Toma de San Felipe: Las tropas gobiernistas, al mando del teniente coronel Tristán Valdés asaltan y derrotan a los revolucionarios que mantenían en su poder la ciudad de este el 12 de febrero.
28 de Febrero 1859:
Asonada de Valparaíso: El general Juan Vidaurre-Leal somete a los insurrectos que intentaron asaltar la intendencia y los almacenes de la aduana.
14 de Marzo 1859:
Batalla de Los Loros: En el contexto de la Guerra Civil del '59. En este episodio, las fuerzas revolucionarias de Pedro León Gallo vencen a las del gobierno.
12 de Abril 1859:
Combate de Maipón: Nicolás Tirapegui logró sublevar la guarnición de la plaza de Arauco; y con las armas que se procuró en ella, organizo una nueva montonera de 400 hombres, y se reunió con Videla en Santa Juana.
20 de Abril 1859:
Combate de Pichidegua: Las montoneras de Colchagua, Talca y Maule cesaron de constituir un peligro para las ciudades bien guarnecidas, desde que el ministro Rafael Sotomayor organizó fuertes divisiones de milicias cívicas
29 de Abril 1859:
Batalla de Cerro Grande: A 5 Kilómetros al sur de la Serena, entre las fuerzas del Gobierno y las revolucionarías de Gallo, siendo éstas derrotadas.
12 de Mayo 1859:
Recuperación de Copiapó: el teniente coronel José Antonio Villagrán derrota en las últimas fuerzas revolucionarias que mantenían la ciudad en su poder desde el 4 de enero.
04 de Enero 1862:
Captura del "Rey de la Araucanía": El Comandante Cornelio Saavedra capturó a Antoine de Tounens, el "Rey de la Araucanía". A fines de 1861, Orelie Antoine de Tounens, de nacionalidad francesa, se asentó en la Araucanía y se autoproclamó rey de la zona y de la Patagonia. Aprovechando la escasa presencia de chilenos en la zona, que abarcaba entre los ríos Biobío y Toltén, el aventurero logró convencer a algunos caciques que aún resistían la autoridad chilena, y organizó una especie de reino en la zona.

26 de Noviembre 1865:

Combate Naval de Papudo. Durante este episodio de la "guerra con España", el almirante Juan Williams Rebolledo, al mando de la Esmeralda, se apodera de la corbeta española Covadonga, frente a la rada de Valparaíso. Juan Williams Rebolledo, logró capturar a la goleta española Covadonga. Ante esta derrota, el almirante español José Manuel Pareja, líder de las fuerzas hispanas, se suicidó. Fue reemplazado por Casto Méndez Núñez.

07 de Febrero 1866:

Combate Naval de Abtao. Sostenido entre la Escuadra aliada chileno-peruana y la Escuadra Española en el canal de Chayahué, provincia de Chiloé.
02 de Marzo 1866:
Combate Naval de Huito: Los jefes peruanos temían que las fragatas lograran forzar la boca de la ensenada de Huito, y en este evento bastaban los cañones de la "Numancia" para destruir impunemente toda la escuadra aliada.

31 de Marzo 1866:

Bombardeo a Valparaíso. Fue un episodio de la Guerra Hispano-Sudamericana, durante el cual el puerto de Valparaiso fue bombardeado y parcialmente destruido por ordenes del almirante español Casto Méndez Núñez.

11 de Noviembre 1877:

Motín y Destrucción de Punta Arenas: Se ha atribuido a esta rivalidad influencia casi decisiva en el motín de los artilleros. Dublé Almeida murió en el convencimiento de que el padre Matulski fue su principal o uno de sus principales instigadores. Los cronistas, por su lado, dando de mano a esta imputación desmentida por el desarrollo y las finalidades del motín, creen que el fanatismo antirreligioso envolvió al gobernador "en vahos de infierno y olores a Lucifer".

14 de Febrero 1879:

Se inició la Guerra del Pacífico con la toma de Antofagasta -que en ese tiempo era una ciudad boliviana-, por el ejército chileno, se inició la Guerra del Pacífico (1879-1883). Este conflicto bélico, que enfrentó a Chile con Perú y Bolivia, se debió a problemas territoriales y al interés por controlar la producción del salitre -nitrato usado como fertilizante y para la fabricación de pólvora-, que era u muy buen negocio en esa época. Como Bolivia procurara apropiarse de las salitreras de Antofagasta, el Gobierno chileno ordena ocupar esa plaza. Las tropas chilenas ocupan Antofagasta: Desembarcan dos Compañías, 1 de Artillería y 1 de Artillería de marina (198 hombres) las que bajo el mando del Coronel Emilio Sotomayor y ocupan la ciudad. A partir de ese momento Antofagasta queda en poder de Chile.
16 de Febrero 1879:
La Corbeta O'Higgins ocupa Mejillones: Los buques Blanco Encalada y O'Higgins marcharon el primero a Tocopilla y Cobija en protección de los chilenos, y el segundo a Mejillones.
16 de Febrero 1879:
Ocupación de Caracoles. Un destacamento de 70 hombres de la Artillería de Marina, al mando del Capitán Francisco Carvallo, ocupa Caracoles.

20 de Marzo 1879:

Ocupación de Cobija: Las tropas chilenas toman Cobija, al mando de William Rebolledo. Los buques Blanco Encalada y O'Higgins marcharon el primero a Tocopilla y Cobija en protección de los chilenos.

21 de Marzo 1879:

Ocupación de Tocopilla: Las tropas chilenas toman control de Tocopilla. Ese día desembarca en Tocopilla la tripulación del Cochrane al mando de Enrique Simpson.

23 de Marzo 1879:

Combate de Calama Fue el primer hecho de armas de la Guerra del Pacífico. Tropas chilenas al mando del Comandante Eleuterio Ramírez se enfrentaron contra las fuerzas bolivianas comandadas por el Coronel Ladislao Cabrera, obteniendo el triunfo el Ejército chileno...Por lo anterior, se fijó este día como: "El Día de Calama". Las tropas chilenas sufren 12 bajas, 7 muertos y 5 heridos, los Bolivianos 52, 20 muertos y 32 prisioneros (entre estos últimos se encuentra un ciudadano chileno de apellido Alfaro).
25 de Marzo 1879:
Un destacamento chileno llega a Chiu Chiu.
05 de Abril 1879:
Bloqueo de Iquique: El Bloqueo al Puerto de Iquique marca la primera acción ofensiva de Chile sobre territorio peruano.

12 de Abril 1879:

Combate Naval de Chipana: Fue el primer enfrentamiento naval, entre la cañonera chilena "Magallanes" y la corbeta peruana "Unión" y la cañonera "Pilcomayo". Las naves peruanas a raíz del bloqueo y por presión popular, Prado les ordena salir como estén a practicar operaciones "inteligentes y de consecuencia" entre Antofagasta e Iquique.
18 de Abril 1879:
Bombardeo de Pisagua: Este acto más que servir para un objetivo táctico o importante, fue más que nada en represalia por el ataque a sus embarcaciones menores.
01 de Mayo 1879:
Combate de Mejillones: El Cochrane y la O’Higgins combaten con los defensores de tierra, 10 hombres bajo el mando del Teniente Coronel Graduado Luis Reina dos marinos chilenos resultan heridos por un accidente.

21 de Mayo 1879:

Combate Naval en la rada de Iquique. Mueren heroicamente el comandante de la Esmeralda, Arturo Prat, y gran parte de la tripulación. Luego de un épico combate el Huáscar hunde a la Esmeralda, mueren 146 marinos chilenos y otros 57 caen prisioneros, por el lado peruano muere un oficial y salen heridos 7 tripulantes.

21 de Mayo 1879:

Combate Naval de Punta Gruesa. En Punta Gruesa en tanto la habilidad del Comandante Condell y una buena cuota de suerte terminan con la Independencia encallada y perdida totalmente, mueren 3 chilenos y resultan heridos 6, por el lado peruano, mueren 5 y salen heridos 23 tripulantes.
26 de Mayo 1879:
Combate Naval de Antofagasta: Fue el primer bombardeo naval nocturno de la guerra. Este combate se dio durante la primera correría del blindado peruano Huáscar.
28 de Mayo 1879:
El Huáscar recaptura a la goleta "Coqueta": La nave había sido recientemente capturada por los chilenos, la embarcación marchaba rumbo a Antofagasta, son capturados tres marinos chilenos, la goleta es enviada a Arica, con tripulación de presa.
06 de Julio 1879:
La Unión en Tocopilla hunde a la barca "Matilde": Después es perseguida por el Blanco Encalada.
09 de Julio 1879:
Segundo Combate Naval frente a Iquique: No pudiendo encontrar al Abtao (que ya había solucionado sus problemas de maquinaria y cambiado su fondeadero por seguridad) intenta hundir al Matías Cousiño, pero los disparos dirigidos contra este transporte atrajeron a la cañonera "Magallanes", la que se midió valientemente contra el Huáscar a pesar de su inferioridad, la llegada del Blanco determinó que Grau emprendiera la huida. Resultan heridos 3 marinos chilenos.
18 de Julio 1879:
Incursiones del Huáscar: El Huáscar inicia una serie de incursiones contra puertos y caletas chilenos del norte (Chañaral, Carrizal, Pan de Azúcar y Huasco).
23 de Julio 1879:
El Huáscar y la Unión capturan al transporte Rimac: En el buque estaba el Regimiento Carabineros de Yungay que estaba embarcado en la nave chilena, constaba de 250 jinetes, armados y municionados; todos ellos pertenecientes a las mejores familias de Santiago.
28 de Agosto 1879:
Segundo Combate de Antofagasta: El Huáscar se acerco al puerto de Antofagasta con la intención de cortar el cable submarino para evitar la comunicación del centro de operaciones enemigas con el resto de Chile sin darse cuenta que el Abtao se encontraba entre los buques neutrales.
10 de Septiembre 1879:
Combate de Río Grande: Un destacamento del Regimiento de Caballería Chilenos "Cazadores" destroza una montonera boliviana en las cercanías de San Pedro de Atacama, muere una docena de bolivianos, y salen heridos 5 chilenos.

08 de Octubre 1879:

Combate Naval de Punta Angamos. Se enfrentaron el blindado chileno "Almirante Cochrane" al mando de Juan José Latorre Benavente, y el monitor peruano "Huáscar", comandado por el contraalmirante Miguel Grau Serrano. Fue capturado el "Huáscar", la embarcación enemiga más poderosa. Sin embargo, falleció Grau, llamado el "caballero de los mares". Perú sufre 33 muertos y 26 heridos en un épico combate.
10 de Octubre 1879:
Combate de Quillagua.
02 de Noviembre 1879:
Tropas chilenas asaltaron y se apoderaron de Pisagua. Nuestros soldados se dividieron en dos grupos, uno por la playa y otro por los cerros, así tomaron entre dos fuegos a las tropas peruanas y bolivianas. Luego de un sangriento combate, los chilenos se apoderaron de la ciudad. El Estado Mayor evalúa en un centenar los muertos aliados y 56 prisioneros.
06 de Noviembre 1879:
Combate de Agua Santa o Pampa Germanía. Después de un corto tiroteo los chilenos quedaron dueños del campo y de la línea del ferrocarril de Pisagua a Agua Santa. Los "Cazadores" despedazan el destacamento de retaguardia aliado en Pampa Germanía, los aliados pierden unos 60 hombres muertos, entre ellos el Teniente Coronel Sepúlveda, los chilenos 3 muertos y 6 heridos.
18 de Noviembre 1879:
El "Blanco Encalada" captura al barco peruano "Pilcomayo"
19 de Noviembre 1879:
Batalla de Dolores o San Francisco. Luego de diversos vaivenes el Coronel Emilio Sotomayor concentra y atrinchera sus 6.500 soldados en el Cerro San Francisco, donde es atacado por Buendia con 11 mil peruanos, venciendo los chilenos en la Batalla de Dolores o San Francisco, las tropas peruanas se retiran hacía Tarapacá.
22 de Noviembre 1879:
Las tropas chilenas ocuparon Iquique, mientras que las autoridades peruanas abandonaban la plaza, sin quemar ningún cartucho.
27 de Noviembre 1879:
Batalla de Tarapacá. La Campaña de Tarapacá, fue una de las fases de la Guerra del Pacífico, finalizó con la Batalla de Tarapacá, la que se desarrolló en la quebrada del mismo nombre. Esta campaña tenía como objetivo la posesión de la Provincia de Tarapacá. La hazaña de los soldados chilenos, permitió una victoria impensada. Chile se adueñó de la región, y la gesta tuvo un hondo efecto en la población. La valentía demostrada por Eleuterio Ramírez en el combate, lo llevó a ser elevado a héroe nacional. En el centro de San Lorenzo de Tarapacá, un monumento conmemora la contienda del 27 de noviembre de 1879; en una cripta están enterrados los soldados chilenos y un busto recuerda a Eleuterio Ramírez.
06 de Diciembre 1879:
Combate de Tambillo (San Pedro de Atacama): Un destacamento de 25 Granaderos es atacado, mueren 8 y otros 11 son tomados prisioneros, los bolivianos del "Francotiradores" sufren 2 muertos y 1 herido.
01 de Enero 1880:
Combate de Camarones: Muere un granadero y es capturado otro.
27 de Febrero 1880:
Combate Naval de Arica: Lo cierto es que más que un combate, se trata de tres acciones que ocurrieron el mismo día. En el muere el comandante del Huáscar Manuel Thompson.
09 de Marzo 1880:
El Blanco Encalada y el Loa en las islas Lobos: Hunden seis lanchas y capturan 29 animales, llevándose además prisioneros al Capitán de Corbeta Rosas y al Coronel Alaiza.
14 de Marzo 1880:
Fuerte escaramuza entre Chilenos y Peruanos en el frente de Moquegua, resultan heridos 2 soldados del regimiento "Buin" 1º de Línea y muerto 1 Gendarme de Moquegua.
21 de Marzo 1880:
Durante la noche un destacamento de 20 soldados de la Compañía de Cazadores del batallón peruano Grau incursiona sobre el campamento del regimiento de caballería chileno "Cazadores" dando muerte a 3 soldados, mientras tanto las tropas chilenas ya se han puesto en marcha para asaltar la excelente posición peruana.
22 de Marzo 1880:
Batalla de Los Angeles: Las tropas chilenas atacan y se apoderan del cerro de Los Angeles, considerado como inexpugnable. Las fuerzas peruanas estaban bajo las órdenes de Coronel Agustín Gamarra. Antes del medio día, gracias especialmente a una espectacular ascensión por senderos inaccesibles del batallón "Atacama" Nº1 las tropas chilenas derrotan completamente a las peruanas, las que sufren no menos de 28 muertos y 64 prisioneros.
01 de Abril 1880:
Ocupación de Locumba: La Patrulla de Duble Almeida ocupa el pueblo de Locumba, donde son atacados por las tropas del Coronel Albarracin, quienes matan a 3 chilenos y capturan 10, a cambio muere 1 soldado peruano y otro resulta herido.
18 de Abril 1880:
Combate de Buena Vista: Un fuerte destacamento de Caballería Chileno, bajo el mando de José Francisco Vergara destruye un grupo de milicianos peruanos y obliga al Coronel Albarracín a retirarse con los restos de su Escuadrón "Gendarmes de Tacna".
23 de Abril 1880:
Combate Naval de Torpederas en el Callao: Resulta herido el Teniente Manuel Señoret.
10 de Mayo 1880:
Segundo bombardeo del Callao: Los buques chilenos intentan sin éxito un segundo bombardeo del Callao, el monitor Huáscar resulta averiado, en tierra mueren 2 cantineras y 1 soldado, a la vez que salen heridos 24 personas. durante la Guerra del Pacífico.
25 de Mayo 1880:
Combate de torpederas en el puerto de El Callao: Hundimiento de la torpedera peruana "Independencia" y de la chilena "Janequeo", además mueren 2 marinos chilenos y 3 peruanos, salen heridos dos marinos chilenos y son capturados 7 marineros peruanos.
26 de Mayo 1880:
Batalla de Tacna o del Alto de la Alianza: El 1º Ejército del Sur Peruano y el ejército Boliviano (unos 10.000 hombres agrupados en 9 divisiones) son derrotados por el ejército chileno (14.147 hombres agrupados en 4 divisiones) los bolivianos no volverán a participar en una gran batalla contra Chile, mueren más de 500 chilenos y entre 1.000 y 1.200 aliados.
06 de Junio 1880:
Bombardeo de Arica: Se inicia el bombardeo chileno desde las baterías de tierra así como por el mar por los buques Loa, Covadonga, Magallanes y Cochrane. Las defensas peruanas utilizan la Batería Norte, Batería del Morro, Batería del Este y los cañones del monitor BAP Manco Cápac. El Cochrane recibió un impacto de un cañón Voruz de las baterías del morro, que lo hizo explotar provoncado 27 heridos, de los cuales murieron 7 después.
07 de Junio 1880:
Asalto y Toma del Morro de Arica: Las tropas chilenas toman por asalto el Morro de Arica. Ultimo reducto de los peruanos, desde entonces esta ciudad pertenece al territorio nacional. Luego de un cruento combate de alrededor de una hora y media, las tropas chilenas derrotan a la guarnición de esta plaza fuerte, mueren más del 30% de los defensores de la plaza, cumpliendo lo señalado por el Coronel Bolognesi de "luchar hasta quemar el último cartucho"
16 de Julio 1880:
Combate de Palca: Después de la Batalla de Arica, las fuerzas chilenas organizan expediciones a la sierra de Tacna, en donde se encuentra organizada las guerrillas de Pacheco Céspedes, Leoncio Prado y Gregorio Albarracin. Así se realiza el combate entre la guerrilla de Pacheco Céspedes contra el Regimiento Lautaro.
19 de Julio 1880:
Expedición de Salvo a Moquegua: Baquedano despachó contra ellos una expedición a Tarata, al mando de Barbosa, y otra a Moquegua, a las órdenes del sargento mayor Wenceslao Bulnes.
22 de Julio 1880:
Combate de Tarata: Las tropas chilenas del Coronel Barboza despedazan a los guerrilleros peruanos del Coronel Leoncio Prado, quienes sufren 26 muertos, 3 heridos y 21 Prisioneros, los chilenos por su parte sufren 1 muerto.
04 de Septiembre 1880:
La expedición Lynch: Lynch debía desembarcar en los puertos peruanos, empezando en el norte por Paita, para terminar en Quilca; internarse en los valles feraces; imponer contribuciones en dinero o en especies a la propiedad particular; inutilizar los ferrocarriles, y destruir las propiedades, cuyos dueños rehusaran pagar los cupos, teniendo cuidado de no perjudicar a los neutrales.
13 de Septiembre 1880:
Hundimiento de la "Covadonga": Alrededor de las 15:15 estalló el artefacto explosivo, que un marinero sobreviviente comparaba al estallido de cuarenta cañonazos a un tiempo, hundiéndose la Covadonga en dos minutos.
16 de Septiembre 1880:
Nuevo combate de Torpederas en el Callao: Resulta 1 herido en la chilena "Guacolda" y 1 muerto en la peruana "Urcos".
22 de Septiembre 1880:
El Cochrane bombardea Chorrillos: Buques de la escuadra chilena bombardearon los puertos peruanos de Ancón y Chancay, en represalia de la celada que hizo volar la "Covadonga", en el contexto de la Guerra del Pacífico.
23 de Septiembre 1880:
El Blanco Encalada bombardea Ancón.
23 de Septiembre 1880:
La Pilcomayo bombardea Chancay.
05 de Diciembre 1880:
Combate de lanchas en El Callao: Donde murió el aspirante a marina Juan Antonio Morel Zegers.
11 de Diciembre 1880:
Bombardeo del puerto de El Callao: Por el transporte "Angamos". Falleció el teniente Tomás Pérez al explotar un cañón.
24 de Diciembre 1880:
Combate de Pachacamac: A las 2 de la mañana un destacamento compuesto por dos compañías del “Buin”, 2 del “Esmeralda” y 200 “Cazadores” salen hacía Machay a marchas forzadas, a las 4 de la mañana llegan a Pachacamac, poco después sostienen un intenso combate con tropas peruanas emboscadas, sufriendo un muerto, un herido y con el Sargento Mayor Silva Contuso la tropa se repliega llevándose 3 soldados peruanos prisioneros.
27 de Diciembre 1880:
Combate de El Manzano o Pueblo Viejo: Entre tropas chilenas y peruanas, donde murieron los comandantes de ambos ejércitos, en el contexto de la Guerra del Pacífico. El Regimiento Curicó sorprende y prácticamente destruye a la I Brigada de Caballería “Rimac”, en el Manzano por la parte chilena muere el 2º Comandante del Curicó Teniente Coronel José Olano y son heridos 4 soldados, por la parte peruana mueren 16 soldados y son capturados 112 soldados peruanos, entre ellos el Comandante de la Brigada, Coronel Sevilla. Para celebrar el acontecimiento, por orden del día se ordena que todas las bandas de las unidades chilenas toquen el Himno Nacional inmediatamente frente a sus campamentos.
02 de Enero 1881:
Combate de Humay: Las Tropas del Comandante Echevarria atacan y causan serios daños a una montonera peruana en Humay, los chilenos pierden 5 hombres, 2 muertos y 3 heridos, entre los primeros 1 capitán.
09 de Enero 1881:
Combate de Ate: Un destacamento chileno de la II/2ª División bajo el mando del Coronel Barboza, asalta el sector escasamente defendido por los peruanos, luego de un corto combate desalojan a los defensores y quedan dueños del campo, los chilenos se retiran poco después, han sufrido 1 muerto y unos 20 heridos.
13 de Enero 1881:
Batalla de Chorrillos: Las tropas chilenas asaltan las posiciones peruanas, tras un sangriento encuentro capturan una tras otra las posiciones de Villa Santa Teresa, San Juan, Chorrillos y el Morro Solar, mueren más de 2000 hombres por bando en tal ves la batalla más grande de la historia de Latinoamérica.
15 de Enero 1881:
Batalla de Miraflores: Transcurre esta batalla en las proximidades de Lima, donde las tropas chilenas, al mando del general Baquedano, vencen a las peruanas consiguiendo de esta forma el triunfo de la guerra que se iniciara en 1879.
16 de Enero 1881:
Combate de Lurín: Una partida de caballería peruana ataca en las cercanías de Lurín a un destacamento de “Cazadores”, pero estos últimos les vencen, causandoles varias bajas.
07 de Abril 1881:
Combate de San Jeronimo: Lagos envía al Comandante José Miguel Alcérreca, al mando de una fuerza compuesta por tropas del Carabineros de Yungay y del Buin al interior. Ese mes en San Jerónimo, cerca a Santa Eulalia, se inicia la campaña de la Breña con las fuerzas organizadas por el coronel José Agustín Bedoya que se enfrentan a las fuerzas de Alcérreca, las cuales luego de un tiroteo dispersan a los hombres de Bedoya, para luego incendiar el lugar y retornar a Lima.
27 de Junio 1881:
Combate de Sangra: En la sierra peruana, las fuerzas chilenas comandadas por el capitán José Luis Araneda Carrasco, se enfrentaron al enemigo y luego de 13 horas de lucha, se retiró el ejército peruano. De los 36 "buines" que iniciaron el desigual combate, sólo 10 quedaron con vida, a los que la historia reconoce como: "Los diez de Araneda", "Los diez de Sangra".
08 de Agosto 1881:
Combate del puente Verrugas: Las guerrillas de sargento mayor José Osambela obtienen otra victoria en el puente Verrugas.
15 de Agosto 1881:
Combate del puente Purguay: Se libra el combate del puente Purhuay, saliendo de Chosica donde el nuevo batallón Zepita comandado por el teniente coronel Villegas y las guerrillas del coronel Manuel Tafur triunfan sobre las fuerzas chilenas.
02 de Septiembre 1881:
Combate de Calientes: Se produce en la región de Tacna.
03 de Septiembre 1881:
Combate de Pachía: En la región de Tacna se produce el combate, en donde las tropas chilenas derrotan a las guerrillas peruanas, dominando la región.
10 de Octubre 1881:
Combate de Motupe.
21 de Octubre 1881:
Combate de Cienaguilla.
26 de Octubre 1881:
Combate de Guadalupe.
05 de Febrero 1882:
Primer Combate de Pucará: Cáceres pasa por Tarma y Jauja y ocurre el combate con las fuerzas chilenas al mando de Del Canto. Cáceres continúa su marcha ocupando Izcuchaca, Acostambo, Huancavelica, Acobamba.
22 de Febrero 1882:
Combate de Acuchimay: Cáceres vence a las fuerzas rebeldes del coronel Arnaldo Panizo que contaba con 1.500 hombres, tomando sus tropas. Luego de este suceso Cáceres ingresa a Ayacucho.
06 de Marzo 1882:
Combate de Comas.
29 de Marzo 1882:
Combate de Pazos.
31 de Marzo 1882:
Segundo Combate de Pazos.
Marzo a Mayo 1882:
Suceden diversos enfrentamientos como los combates de: Sierralumi, Huaripampa, Huancaní, Llocllapampa, Sicaya, Chupaca, Pazos, Acostambo, Ñahuimpuquio. Las fuerzas chilenas estaban diezmadas por el tifus y la viruela, así Lynch autoriza a Del Canto a volver a Lima con el 2º de Línea trayendo a los heridos y a los enfermos. Los batallones "Pisagua" 3º de Línea y "Santiago" 5º de Línea son enviados como refuerzos.
03 de Junio 1882:
Combate de Marcavalle: Se enfrentan guerrillas peruanas con el batallón chileno Santiago destacado en Marcavalle.
28 de Junio 1882:
Nuevamente se enfrentan guerrillas peruanas con el batallón chileno Santiago destacado en Marcavalle.
09 de Julio 1882:
Segundo Combate de Pucará: Después de que los chilenos se retiran de Marcavalle, fueron perseguidos por dos compañías del Tarapacá, “Fueron empujadas sobre pucará, donde reforzados (los chilenos) por las restantes compañías de su batallón opusieron nueva resistencia.
09 y 10 de Julio 1882:
Combate de la Concepción. A las dos y media de la tarde de este día comienza el combate, considerado por el pueblo chileno, uno de los hechos más dramáticos de la Guerra del Pacífico. Se desarrolló los días 9 y 10 de julio de 1882 en el pueblo peruano de La Concepción. La guarnición completa del regimiento Chacabuco, compuesta por 77 jóvenes entre 16 y 18 años, resistió durante dos días el ataque de dos mil soldados peruanos, que tuvo como resultado la muerte de todo el contingente chileno. La valentía demostrada por los jóvenes, que mantuvo heroicamente alzada nuestra bandera, hizo que el 9 de julio fuera establecido como el día oficial de nuestro emblema patrio.
10 de Julio 1882:
Segundo Combate de La Oroya. Se enfrentan las fuerzas peruanas de Máximo Tafur y las chilenas del 3º de Línea, al mando del Teniente Francisco Meyer en el puente de La Oroya. La guarnición chilena mantiene el control del lugar.
15 de Julio 1882:
Combate de Tarmatambo. La compañía del batallón Lautaro se enfrenta en el caserío de Tarmatambo a las fuerzas dirigidas por el Coronel Juan Gastó y Máximo Tafur en el Combate de Tarmatambo.
16 de Julio 1882:
Combate de San Juan Cruz: Las fuerzas de Cáceres se enfrentan con una compañía del batallón 2° de Línea. Cáceres decide no atacar el pueblo, sino apostar la segunda división y los guerrilleros de San Jerónimo en las alturas cercanas a Tarma.
Febrero 1883:
Combate de Ungatá: Una compañía del Lautaro se enfrenta en Ungará al sur de Lima a guerrilleros locales, los chilenos son apoyados por un escuadrón de Granaderos y mantienen su posición.
14 de Marzo 1883:
Combate de Puruguay.
03 de Abril 1883:
Cáceres llega a la costa de Chancay, para luego atacar a la guarnición del Aconcagua. El coronel Urriola se retira de Chancay y se embarca en la Corbeta Chacabuco recibiendo luego refuerzos desde Lima del 3º de Línea y del Coquimbo por lo cual Cáceres se retira hacia Canta.
20 de Abril 1883:
Segundo Combate de Purhuay. Antes de ordenar una nueva ofensiva contra el ejército de Cáceres, Lynch ordenó la reparación del puente de Purhuay y la línea telegráfica que los montoneros de Chosica habían destruido lo que impedía el transito de las tropas chilenas hacia las zonas ocupadas por la resistencia peruana. Con tal misión partió de Lima el mayor Julio Quintavalla quien arribó a Chosica el 14 de abril, en los días siguientes la fuerza chilena fue constantemente hostilizada por las montoneras peruanas formadas por el batallón Guerrilleros del Rimac al mando del mayor Wenceslao Inchaústegui. El 20 de abril tuvo lugar el combate de Purhuay, a dos millas y media del puente del mismo nombre, tras el cual Quintavalla tuvo que retirarse sin haber logrado cumplir su misión y habiendo tenido 29 bajas entre muertos y heridos y 17 dispersos.
10 de Julio 1883:
Batalla de Huamachuco: Le correspondió ser el último hecho de armas que puso fin a la Guerra del Pacífico. Al ver a las fuerzas de Cáceres en el cerro Cuyulga, Gorostiaga deja el poblado de Huamachuco y se posiciona en el cerro Sazón al norte del pueblo. Se enfrentan ambos ejércitos, Gorostiaga vence a las tropas de Cáceres, quien pierde la mitad de sus hombres. Cáceres retorna a Ayacucho con el fin de organizar un nuevo ejército.
01 de Agosto 1883:
Combate de Coari: Enfrentamiento en el sur del Perú.
02 de Agosto 1883:
Combate de Mirave: Pacheco Céspedes se enfrenta al destacamento chileno al mando del Mayor Duberli de Oyarzun.
20 de Octubre 1883:
Tratado de Ancón: Tratado que pone fin a la guerra del Pacífico, de Chile contra Perú y Bolivia. Perú cede a Chile las provincias de Tacna, Arica y Tarapacá y Bolivia pierde la provincia de Antofagasta.
06 de Enero 1891:
Sublevación de la Escuadra: La Escuadra se levanta contra el Presidente José Manuel Balmaceda.
08 de Enero 1891:
Operaciones de la Escuadra en el sur: Para reunir contingentes y armas para los batallones, se emprendieron diversas expediciones. La "Esmeralda" ancló en Talcahuano e! día 8 de enero y tomó los elementos que había en el buque•escuela N° 2.
12 de Enero 1891:
Acciones en Coquimbo y La Serena: Primeras acciones de la Armada durante la Guerra Civil de 1891.
19 de Enero 1891:
Acciones en Pisagua, Zapiga, Alto Hospicio y Taltal: Primeras acciones de la Armada en el norte, durante la Guerra Civil de 1891.Conocido como el "Combate de los Abrazos", por la confusión que tuvieron los contrincantes en uno de los primeros enfrentamientos de esa guerra.
06 de Febrero 1891:
Captura de Pisagua. Los congresistas tenían su Cuartel General en la zona norte del país, tratando de avanzar hacia el centro del país. Los balmacedista intentaron frenar en esta zona a los congresistas, razón por la cual desarrollaron una serie de combates y batallas en esta región.
15 de Febrero 1891:
Batalla del Cerro Dolores o San Francisco: Las fuerzas gobiernistas afines al Presidente José Manuel Balmaceda fueron derrotadas por los congresistas, en el Cerro Dolores o San Francisco, cerca de Pisagua, provincia de Tarapacá.
17 de Febrero 1891:
Combate de Huara: Entre las tropas gobiernistas contra las congresistas en la estación de ferrocarril de Huara, que unía Iquique con Pisagua, en la I Región.
19 de Febrero 1891:
Combate de la Aduana de Iquique. Desde Iquique fueron enviadas fuerzas balmacedistas hacia el interior, por lo que esta ciudad quedó desprotegida. Aprovechando esta situación, las naves congresistas avanzaron hacia el puerto, llegando alrededor de las 05:00 hr.. A seis kilómetros de Iquique, se pudo divisar a cuatro embarcaciones congresistas alumbrando con sus proyectores los cerros para disparar sobre la tropa balmacedista que intentara descender al puerto.
07 de Marzo 1891:
Batalla de Pozo Almonte: Los balmacedistas habían perdido la mayoría de sus hombres y municiones, lo que sumado a la alta deserción de sus partidarios, generó el envío de 1.000 hombres desde Santiago.
19 de Marzo 1891:
Ocupación de Antofagasta Tacna y Arica: Apenas la provincia de Tarapacá estuvo libre de fuerzas enemigas, se planteó a los congresistas la necesidad de adueñarse inmediatamente de las provincias de Tacna y Arica, Antofagasta y Atacama.
23 de Abril 1891:
Hundimiento en Caldera del "Blanco Encalada": Los balmacedistas hunden en la rada de Caldera el barco "Blanco Encalada".
07 de Julio 1891:
Combate de Vallenar: El coronel Orrego, jefe de la división de Coquimbo, ignorando que venían en camino tropas constitucionales de infantería, dio orden al teniente coronel Almarza que atacara por sorpresa.
18 de Agosto 1891:
Desembarco en Quintero: Las fuerzas congresistas desembarcan en Quintero. 300 soldados del Pisagua N° 3, conducidos por botes que se desprendieron del "Biobio", se posesionaban sin oposición del pueblecito de Quintero.
21 de Agosto 1891:
Batalla de Concón: Fue la penúltima acción de la Guerra Civil de ese año y el primer enfrentamiento de las fuerzas revolucionarias o congresistas, comandadas por el coronel Estanislao del Canto Arteaga. Las fuerzas congresistas se concentraron en la bahía de Quintero y estaban al mando del General Estanislao del Canto.
28 de Agosto 1891:
Batalla de Placilla. La Guerra Civil de 1891 finalizó el 28 de agosto de 1891 en la Batalla de Placilla, pequeño pueblo situado a la bajada del Alto del Puerto, en el camino de Casablanca, lugar donde se enfrentaron las fuerzas que apoyaban al gobierno del presidente José Manuel Balmaceda Fernández, con las fuerzas de los congresistas o revolucionarias, obteniendo el triunfo estos últimos.

Bernardo O´Higgins

Bernardo O´Higgins

Ramon Freire

Ramon Freire

Joaquin Prieto

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Mujeres Destacadas de la Historia de Chile


Paula Jaraquemada Alquizar: (Santiago junio de 1768 - † falleció el 7 de septiembre de 1851). Hija de Domingo de Jaraquemada y Cecilia de Alquizar, fue uno de los personajes femeninos más importantes en la lucha por la independencia de Chile. ir a Bio,,,

Francisca Javiera Eudoxia Rudecinda Carmen de los Dolores de la Carrera y Verdugo (Santiago, 1 de marzo de 1781 - † ibídem, 20 de agosto de 1862), más conocida como Javiera Carrera, fue una patriota chilena que destacó por el apoyo a la lucha por la Independencia de Chile y por bordar la primera bandera patria del país, llamada actualmente bandera de la "Patria Vieja". Los Carrera eran descendientes de vascos. ir a Bio...

Catalina de los Ríos y Lisperguer: (*Santiago de Chile, 1604 - † 1665), más conocida como La Quintrala, fue una terrateniente chilena de la época colonial, famosa por su belleza y la crueldad con la que trataba a sus inquilinos. Se convirtió en un ícono del abuso y la opresión colonial. Su figura, fuertemente mitificada, pervive en la cultura popular de Chile como el epítome de la mujer perversa y abusadora. Para tildar a una mujer de abusadora en Chile se le dice "Quintrala". ir a Bio...

Candelaria Pérez: (* Santiago de Chile, 1810 - † 28 de marzo de 1870), también conocida como Sargento Candelaria, fue una militar chilena que participó en la Guerra contra la Confederación Perú-Boliviana. ir a Bio...

Irene Morales Infante (La Chimba, Santiago, 1 de abril de 1865 — † Santiago, 25 de agosto de 1890) Militar chilena, Sargento segundo y Cantinera del Ejército de Chile durante la Guerra del Pacífico. ir a Bio...

Janequeo o Yanequén: Fue una mujer lonco, de origen mapuche-pehuenche. Esposa del Lonco Hueputan, quien murió bajo tormentos por mandato del gobernador Alonso de Sotomayor. Su preparación militar y cualidades de líder, hicieron que se ganara el apoyo de los estrategas militares de su pueblo. ir a Bio...

María Isabel Riquelme y Meza: (* Chillán Viejo, Región del Biobío, Chile 1758 - † Lima, Perú 21 de abril de 1839), fue la madre del Libertador General de Chile, Bernardo O'Higgins. ir a Bio...

Rosa O'Higgins: (* Chillán Viejo, Región del Biobío, Chile 1781 - † Lima, Perú 1850), chilena hija de Isabel Riquelme y Félix Rodríguez Rojas. En los años de la lucha de la independencia chilena adoptó el apellido de su medio hermano Bernardo O'Higgins con quien viviese sus primeros años de su niñez. ir a Bio...

Eloísa Díaz Insunza: (* Santiago de Chile, Chile, 25 de junio de 1866, † Id. 1 de noviembre de 1950), primera mujer estudiante de medicina de la Universidad de Chile y primera médica de Chile y América del Sur. ír a Bio...

Guacolda: La existencia de Guacolda, mujer de Lautaro, así como la de Fresia, mujer de Caupolicán, es materia de discusión puesto que mientras para unos es sólo una leyenda, para otros se trata de una persona real. ir a Bio...

Fresia: La existencia de Fresia, mujer de Caupolicán, así como la de Guacolda, mujer de Lautaro, es materia de discusión, puesto que sólo aparece en el poema épico "La Araucana", escrito por Alonso de Ercilla y Zúñiga (1533-1594) durante su estadía en Chile y publicado en Madrid en tres partes (1569, 1578 y 1589). ir a Bio...

Inés de Suárez o Inés Suárez: (Plasencia, Extremadura, España, 1507 - Chile, 1580) fue una mujer española reconocida en el período de la conquista de Chile y compañera del conquistador Pedro de Valdivia. ir a Bio...

Lucila de María del Perpetuo Socorro Godoy Alcayaga: Conocida por su seudónimo Gabriela Mistral (Vicuña, 7 de abril de 1889 – Nueva York, 10 de enero de 1957), fue una destacada poetisa, diplomática y pedagoga chilena. ir a Bio...

HITOS:

1865 Mujeres de Clases alta y católicas se expresan en el Periódico “El Eco de las Señoras de Santiago”

1875 Clotilde Garretón se inscribe en los registros electorales, porque cumple con las exigencias de la ley.

1877 Promulgación del Decreto Amunategui, da derecho a las mujeres para que ingresan a la Universidad.

1884 Martina Barros intelectual que comienza a dar discursos sobre el voto femenino.

armón de un cañon de 1810

armón de un cañon de 1810

Eric Hobsbawm: "El SigloXX"

El Choque de las Civilizaciones. Samuel Huntington

El Fin de la Historia. Francis Fukuyama