domingo, 9 de octubre de 2016

José Miguel Carrera: Diario Militar
Capítulo VI. 10 de Agosto de 1813 - 27 de Noviembre de 1813.

VI. Acciones posteriores al sitio de Chillán. Toma de Santa Juana. Preparativos para una nueva campaña. Combate de El Roble. Viaje de la Junta de Gobierno a talca. Deja el mando del ejército.

Agosto 10 de 1813. A las siete de la mañana salió el enemigo de la plaza, presentó sobre el Maipón una línea como de 800 fusileros, y al sur del estero, como de 400 de caballería. El parlamentario don José Hurtado se adelantó con el oficio de intimación Nº 41. [Juan Francisco] Sánchez había llegado a saber que no teníamos municiones, según pude comprender de algunas expresiones de Hurtado; por eso cobró tanto ánimo en circunstancias que me consta estaban muy satisfechos con sólo mi retirada; retirada que los alejaba de un peligro del que no habrían escapado a no ser [por] tantas casualidades que acudieron en su favor.
Como era tan insolente la intimación del gallego [1] , conocí que no había otro arbitrio que la decisión. Contesté [con] el oficio Nº 42. En presencia del parlamentario di la orden de no dar cuartel, y presenció él mismo el entusiasmo con que se disponía el ejército a la defensa. Le advertí que cualquier otro enviado del jefe realista sería ahorcado. Tardó un poco Hurtado en volver, y fue el Capitán Pasquel a exigir la res­puesta; ambos se la llevaron al señor General.
Inmediatamente se formó el ejército, se enarboló el pabellón tricolor y se hizo salva de veintiún cañonazos a bala.
Cuando se trató de que bebiese la tropa, no quiso admitir, a causa de la insubordinación que decía hubo en otra ocasión dimanada del aguardiente, y que no lo necesitaban para batirse con soldados tan ridículos. La posición, como he dicho anteriormente, era fuertísima, y nos aseguraba la victoria, sobre todo cuando el entusiasmo de la tropa era extraordinario. Nuestros flancos estaban sostenidos por la artillería gruesa, y alcanzaban a dieciocho las piezas que defendían la línea.
Sánchez mudó de dictamen y apeló a la prudencia, encerrándose con su ejército en la plaza. Algunos oficiales fueron a burlar al enemigo tirándole voladores, pero ni sus guerrillas se movían. Mi Ayudante, don Juan de Dios Martínez, tomó prisionero a un soldado de milicias, natural del Parral, del modo más gracio­so. El Brigadier [Juan José] Carrera le dio libertad sin mi conocimiento, para que en su nombre fuese a decir a Sánchez que saliese a batirse. El Teniente don Juan Nicolás Carrera, cuya alma feroz se complace en la destrucción de sus semejantes, estaba avanzando con una guerrilla, encontró al infeliz miliciano que acababa de man­darse y le cortó la cabeza; como por triunfo le cortó las orejas, según supe después.
En la tarde fui con Mr. [Joel Roberts] Poinsett a reconocer el paso del río Chillán cerca de dos leguas hacia el Ñu­ble. En la noche nos retiramos al mismo punto. Cuatro o seis viajes hicieron los bueyes y las mulas para conducirlo todo; la noche fue lluviosa.
Agosto 11 de 1813. De 10 a 11 de la mañana llegó el ejército a orillas del río y empezó a pasarlo. El jefe de la segunda división fue el primero para esperar a sus Granaderos. Creció el río antes de anochecer, y ocurrimos [recurrimos] a las balsas. La luna nos favoreció, y en toda la noche trabajé sin cesar.
El cañón de a 24 que nos quedaba se atajó en un pantano y no se pudo sacar; lo hice reventar, sacar los herrajes de la cureña y se le dio fuego. Lo mismo se hizo con los palos de las carpas y algunas otras co­sas que no se pudieron transportar. Nada le quedaba al enemigo.
Agosto 12 de 1813. Con gran trabajo alcanzó el ejército a pasar el río cerca de las tres de la tarde. No ha [no habiendo transcurrido] mucho tiempo se presentó una guerrilla enemiga, que se retiró a los primeros tiros. Pasamos la no­che acampados en casa de la Ormeño. Se recogían algunos bueyes que nos facilitaban algo más el transporte
Mandé de espía a Chillán a... [2] a quien le di 100 pesos para sus gastos y 25 para que le llevase a un sol­dado herido que se quedó en un rancho y me mandó pedir auxilios para curarse. El espía llevaba en­cargo de hacer quemar los almacenes de pólvora, por lo que le di 60 pesos.
Agosto 13 de 1813. Al marchar el ejército, y cuando yo había montado a caballo, vi arder las casas de la Ormeño y que la tropa corría a saquearlas. Mandé al Coronel [Juan] Mackenna para que contuviese aquel desorden, y lo consiguió, volviendo la tropa a su formación y evitando que acabase de incendiar el case­río; me informó Mackenna que había sido obra del Comandante General de la segunda división, por no sé qué expresiones sarracénicas [3] de la Ormeño. Le mandé a la infeliz 200 pesos para que remediase el daño, dicién­dole me avisase si alcanzaba a más.
El ejército durmió en las orillas del [río] Itata, casas de Fontalba y de Arias. El Teniente don Juan Calde­rón, con cien fusileros y dos cañones volantes, recibió orden de situarse en las orillas del Itata para prote­ger los pertrechos y equipajes. Calderón, por no mojarse y poder beber con abrigo, se alojó a media le­gua del río. En la noche una pequeña guerrilla sorprendió a los arrieros y se llevó más de cien carpas.
Agosto 14 de 1813. Luego que supe este robo mandé una guerrilla montada en nuestros caballos para que lo recobrasen, mas no fue posible porque habían andado ligero.
Llegué a [al río] Itata y el ejército empezó a pasarlo por Quinelamalí. Aquí supe que otra guerrilla se había sacado el 12 [a] los reos de la Florida. Mi Mayor de Órdenes Calderón, encargado de llevar de Concepción los auxilios a Chillán, llegó con ellos al Troncón, y lejos de avanzar, cuando supo el suceso de la Florida, se vol­vió a Concepción y tras él su desordenada división; así me protegió este buen oficial en el paso del río. Qué bien me habría sucedido si me resuelvo a esperar los refuerzos en las alturas de Coyanco. El señor Mendiburu aún no resollaba y llevaba diez días en su comisión. Observen con atención los imparciales, quiénes trabajaban entonces.
Agosto 15 de 1813. Se acercó todo el ejército al [río] Itata. Los cañones de a 18 se conducían a brazo. Barrueta admiraba por su empeño.
Agosto 16 de 1813. Don Bartolo Araos llegó con oficios del Gobierno y con órdenes de llevar noti­cias de nuestra situación. Me avisó que el Capitán Prieto con los caudales estaba en Quirihue con una gue­rrilla que alcanzaría a 60 hombres. Mandé cien fusileros en su auxilio.
Oficié al Gobierno, dándole confianza en nuestro buen estado y pidiéndole los 400 hom­bres que tantas veces le había suplicado me mandase.
Cuando estaba casi todo el ejército al sur del [río] Itata, tuve aviso del Coronel [Carlos] Spano desde Caimaco, ase­gurándome que aquella noche sería atacado. Siguieron trabajando las balsas, y tomamos posesión con las pocas fuerzas que quedaban al norte. Se tocó generala y se puso sobre las armas; así pasamos hasta el amanecer. El Coronel [Bernardo] O’Higgins y el Capitán don José María Benavente salieron a reconocer con sus guerrillas; no hubo novedad.
Agosto 17 de 1813. Acabamos de pasar el río. Dispuse que 400 hombres marchasen a Concepción a las órdenes de O’Higgins, y el resto del ejército a Quirihue con el objeto de defender la capi­tal y los auxilios que debían venir a Concepción.
El Cónsul [Joel Roberts] Poinsett y el Coronel [Luis] Carrera pasaron a Santiago a manifestar al Gobierno el estado del ejército y lo que necesitábamos para volver en octubre a Chillán.
Atacó el enemigo con más de cien hombres al Capitán Prieto. Olate era el Comandante que fue recha­zado vergonzosamente. El americano Benítez manifestó su valor y entusiasmo. Antes de empezar el ata­que, la tropa fue a la cárcel y pasó por las armas a Mariano Alarcón, sobrino de don Matías. Estaba preso porque con una partida enemiga había aprisionado a don Manuel Díaz que de mi orden andaba buscando bueyes y víveres. Díaz con sus compañeros en un momento de descuido, se echaron sobre las armas y bien amarrados los llevaron a Quirihue.
Prieto temió que el enemigo volviese con fuerzas superiores. Se retiró a Cauquenes donde se incor­poró al [a la partida del] Coronel Vial y [de] Mendiburu que traían poquísimos auxilios de Talca. Atrincheraron la plaza, y asis­tieron perfectamente [a] los enfermos.
La división de O’Higgins durmió en casa de doña Victoria Vargas, y yo con una corta guerrilla en el campo de Coyanco.
Agosto 18 de 1813. La división durmió en Coyanco, hacienda de Manzano. Llegué a Concepción a las once de la noche. Encontré la plaza cubierta de artillería, por los fundados recelos de una conspiración de sarracenos [4] ; al ejecutarse fue descubierta por el Capitán Vidal, pero, como huyeron los cómplices, nada pudo averiguarse. Se redobló la vigilancia y se evitó todo mal [5] . La Junta había hecho [mandado a hacer] fosos en las boca­calles, porque una partida enemiga se había acercado hasta Hualqui, y tenía muy poca confianza en la guarnición.
Se movió la fuerza del Itata, y llegó a las alturas del Ñuble. La división de O’Higgins alcanzó a la Flo­rida. El Capitán don José María Benavente con su guerrilla, se dirigió a Pichaco en persecución de otra enemiga que se decía estar en aquel lugar. Eran huasos que habían tomado aquella investidura por robar.
Entró en Hualqui la guerrilla enemiga a las órdenes del cura que fue de aquella villa, don Gregorio Valle; este sacerdote es uno de los que merecen la horca con preferencia. Hice [envié un] propio a O’Higgins, para que dejando la división a las órdenes del Teniente Coronel don Juan Antonio Díaz, viniese a tomar el mando de la fuerza destinada a destruir al cura, quien venía con el objeto de proteger la revolución de Concepción; así lo supe por los espías, y posteriormente por una carta interceptada a García Molino, en la que habla, entre otras muchas cosas, lo siguiente: “Para su satisfacción le digo que a esta hora se trata de aprehender a [en] Concepción, a la Junta y a don Francisco Calderón que fue a traer 200 hombres de refuerzo para el ejército exterminador, que se le sublevaron antes de llegar a la Florida, con la noticia de haber sido de­rrotado el ejército chileno y de que ya estaban en ésta los prisioneros que allí había entre ellos 19 sacerdotes”, etc., etc. La carta es de Chillán fecha 19 de agosto, anónima.
Hice sacar [a] todos los sarracenos presos, para que llenasen los fosos. Después del susto los mandé retirar, pero se llenaron en el día. Esta determinación persuadió al enemigo de que contaba [contábamos] con mucha fuerza, y renunció al proyecto de atacar [a] la [ciudad de] Concepción como lo había pensado. Si lo hace entonces el señor [Juan Francisco] Sánchez, ciertamente habría triunfado. No tenía más que 6.000 cartuchos de fusil, y no había pólvora, ni balero en que hacer las balas.
La artillería y los fusiles, destruidos; todo en un estado lamentable.
Agosto 20 de 1813. La división del Brigadier [Juan José] Carrera pasó el [río] Itata. El Coronel O’Higgins con 60 hombres montados en caballos de la oficialidad salieron para Hualqui.
El Teniente don Juan Felipe Cárdenas, con 20 Dragones quedó sobre el Itata y Coyanco, para ob­servar al enemigo, reunir milicias y proteger los correos.
Agosto 21 de 1813. El Capitán don José María Benavente llegó con su guerrilla. La división de Díaz Muñoz pasó la noche en el Troncón.
Agosto 22 de 1813. La división llegó a Concepción. La del centro marchaba para Quirihue y dejó en clase de destacamento en el barco del Itata al Capitán Calderón con los 60 infantes de Concepción.
O’Higgins persiguió al enemigo hasta Paso Hondo, y como había ganado mucho terreno, desespera­do de alcanzarlo, regresó a Yumbel y pasó la noche en la hacienda de don Juan Ramos.
Agosto 23 de 1813. O’Higgins se acuarteló en Yumbel. En la noche salió de Yumbel el Teniente Coronel don José Antonio Fernández con veinte fusileros para Tucapel.
El Coronel Vial reunía en Cauquenes ciento cincuenta fusileros y fue atacado por Olate, que man­daba 400 hombres entre fusileros y milicianos de lanza, y dos piezas [de artillería] de a 4. La acción duró siete horas, pero fue tan desordenado el ataque como la defensa. Olate se retiró sin ningún provecho a pesar de su insolente intimación.
Agosto 24 de 1813. Llegó a Quirihue la segunda división. Arauco se sublevó y se declaró por [Juan Francisco] Sánchez. Mandé salir al Coronel Urízar con veinticinco hombres para que lo contuviese y tomase el mando de la plaza; ésta no tenía armas ningunas y bastaba aquella fuerza. Se hallaba en ella el parlamentario don Jai­me Guarda y su compañero Rengifo; ambos fueron presos por los insurgentes.
Agosto 25 de 1813. La segunda división se fortificaba en Quirihue. El Coronel Urízar, receloso de las fuerzas de los araucanos, se retiró de Coronel a San Pedro y pidió refuerzos.
En la noche salió de Yumbel el Coronel O’Higgins, con el objeto de proteger al Teniente Coronel Fer­nández, que se retiraba de Tucapel con su familia, amenazado por la milicia que se había sublevado por el influjo de Padilla, Juez de aquel lugar. Doscientos [hombres] perseguían a Fernández, de los que siete murieron. De los nuestros fue prisionero un negro llamado Juan, criado del canónigo Andrade, a quien llevaron a Chillán y le remacharon dos barras de grillos. Unido O’Higgins a Fernández volvieron a Yumbel. Padilla fue remi­tido a Concepción y ahorcado a los pocos días.
Agosto 26 de 1813. O’Higgins se puso en marcha para castigar a los insurgentes de Tucapel. No­ticioso de que el enemigo ocupaba a Yumbel, volvió sobre él. Era guerrilla nuestra a la que se unió, y pasa­ron a Huilquilemu, donde fueron bien recibidos. O’Higgins tenía orden de reclutar cuanta gente pudiese y de aumentar su división con las milicias, mientras se reorganizaban los veteranos que lo reforzaban.
Agosto 27 de 1813. Mandé 40 Húsares Nacionales y 9 artilleros con 2 pedreros, a reforzar a Urízar. Con 64 hombres no podía recelar el señor Coronel de Húsares de Arauco. El Comandante de este refuerzo fue don Gregorio Allende.
La segunda división se reponía en Quirihue, y se aumentaba considerablemente.
Vial se retiró a Talca con sus enfermos, y los fusileros se reunieron a la segunda división, o siguieron con el Coronel Mendiburu, escoltando los auxilios de pólvora y dinero para Concepción por el camino de la costa.
Agosto 28 de 1813. O’Higgins se dirigió a Talcamávida, sabedor de haberse insurreccionado Santa Juana, e intentar los insurgentes pasar el río; llegó a ella en la noche. Yo había mandado doce fusileros a las órdenes del Ayudante don Félix Antonio Novoa.
Agosto 29 de 1813. Se presentó el enemigo a la vista de Huilquilemu. Su partida avanzada fue ba­tida por el Teniente don Ramón Freire con sólo seis Dragones y le mató un oficial y dos soldados [6] .  Descu­brió el enemigo 300 hombres, y no siendo prudente comprometer acción con fuerza tan superior determinó O’Higgins retirarse. Se dispersó parte de nuestra tropa, pero los pocos valientes que quedaron sostuvieron la retirada ordenadamente. La cincha del caballo de O’Higgins se reventó, y [él] habría [hubiese] sido presa del enemigo si no lo salva, dándole su caballo, el artillero Gabino González, que escapó dentro del monte.
El Coronel Urízar alcanzó a Coronel y repetía sus peticiones de nuevo auxilio. Conocí que no era el hombre que necesitaba para el efecto. Como me constase que en Arauco sólo había catorce malos fusi­leros, y sin municiones, le di orden terminante para que tomase la plaza.
Mandé al Capitán don Juan Luna con cuarenta Granaderos a las órdenes del Alférez don Pablo Vargas, para que tomase el mando de toda la fuerza, haciendo volver a Urízar.
Ya habían salido para la costa dos lanchones, y el bote del resguardo con un cañón para proteger el paso del Carampangue, a las órdenes del Alférez don Rafael Freire.
Agosto 30 de 1813. Llegó Urízar a Colcura. El Capitán don José María Benavente [7] se incorpo­ró a [las fuerzas de] O’Higgins en los altos de Tubunquén y le entregó ochenta fusileros y dos cañones. O’Higgins fue perseguido por el enemigo hasta Gomero, y se replegó aquella noche hasta las Barrancas Juntas.
Agosto 31 de 1813. O’Higgins salió para Hualqui y acampó en la entrada de las Angosturas, por la parte de esta villa. La posición ofrecía ventajas para la defensa.
Septiembre 1º de 1813. Luna, con el refuerzo, se incorporó a Urízar en Colcura. Este nuevo jefe era tan maula como el anterior. Se avinieron y ambos quedaron como jefes sin subordinarse uno al otro. ¿Quién no estaría cierto de que Arauco sería reducido por 114 buenos soldados y valien­tes subalternos?
No recuerdo si este día llegó Mendiburu con los auxilios de Talca. El Brigadier [Juan José] Carrera, usando de aquella autoridad e insubordinación acostumbradas, tomó la mitad de los caballos que mandaba Vial, siendo constante que en la Concepción eran mucho más crecidos los gastos.
Septiembre 2 de 1813. Repetía mis órdenes por la pronta toma de Arauco, que tanto interesaba a los progresos del ejército; pero los jefes unidos caminaban con pies de plomo. Todo era consultas y na­da obedecían. En aquellas circunstancias era indispensable el disimulo.
Septiembre 3 de 1813. Se acercaron los jefes al Carampangue, y de la parte del sur de este río se presentaron los insurgentes, sin otra defensa que un cañón de a 4 empotrado, 14 fusileros y como 200 huasos. Los subalternos y la tropa hicieron completa burla del ridículo fuego de los enemigos; pero los jefes le dieron toda la importancia de modo que satisficiese su temor. Olvidaron las órdenes del General, para correr precipitadamente en la plaza, y la arrogante intimación que había hecho el señor Urízar a unos miserables indefensos. Se retiraron vergonzosamente, dejando al Teniente Allende con pocos soldados para que detuviese al enemigo, sin decirle que se retiraban a Santa Juana, ni lo que debía practicar. Allende per­siguió cuanto quiso al enemigo con doce hombres, y a su vuelta, como no encontrase a la división, tomó el partido de buscarla, hasta que la pudo hallar, marchando para Laraquete.
Septiembre 4 de 1813. En la noche dispusieron los jefes el ataque a la plaza de Santa Juana. Se veri­ficó a discreción, y la tomaron los subalternos y la tropa, de los que murieron un Granadero y un Nacional. Cuando entraron los jefes estaban nuestros soldados cansados de saquear y de cometer excesos; muy a tiempo para acabar de hacer enemigos todos los pueblos. Cuando esperaba el parte de la rendición de Arauco, recibí el de la toma de Santa Juana. Yo mandé a Arauco un correo y un Sargento para que comprase caballos; apenas llegaron a San Pedro, los araucanos sorprenden este pueblo; tomaron y rom­pieron el barco del Biobío y se retiraron sin haber tomado a los que llevaban mi comisión, porque pasa­ron escondidos en una casa.
El Alférez Freire se volvió porque no encontró a los nuestros en el río Carampangue.
Murieron en Santa Juana catorce enemigos, y fueron prisioneros siete soldados de nuestro ejército que habían desertado y tomado parte con los insurgentes.
Septiembre 5 de 1813. Mandé a O’Higgins refuerzo de 25 veteranos y carpas para su divi­sión.
Septiembre 6 de 1813. Los jefes unidos mandaron al Teniente Allende a reconocer el campo por el camino del Barco de Nacimiento, por el que se avisó intentaba pasar el enemigo; no ocurrió novedad.
Septiembre 7 de 1813. Se aumentaron los recelos de los jefes y determinaron retirarse a San Pedro. Para verificarlo, dispusieron que Allende saliese a entretener al enemigo con doce fusileros, mientras ellos embarcaban. El enemigo era imaginario. Allende y Vargas no quisieron obedecer, Urízar se embarcó en la noche y Luna siguió por tierra a San Pedro. Urízar, que no tenía el menor peligro, se llevó los pedreros y alguna gente. Dejaron los jefes en la cárcel los 5 prisioneros, 4 cañones de a 4 y 2 de a 2, con un barril de municiones. Para no dejar estos auxilios al enemigo que estaba muy lejos, bastaba que lo hubiesen tirado al río, que pasa junto a la plaza. De todos modos quisieron lucir su disposición y ta­lentos militares estos indecentísimos jefes. ¡Cuántos al verlos impunes me acusan de tolerante! Los ami­gos de la justicia me defenderán. Después los hemos visto empleados por O’Higgins con preferencia y co­mo para humillar a los que habían dado gloria a su patria.
O’Higgins con 100 fusileros salió a la media noche con el objeto de sorprender al traidor Fernando Cruz, que estaba por las orillas de Quilacoya con una guerrilla.
Septiembre 8 de 1813. Nada consiguió O’Higgins, porque Cruz tomó con tiempo su camino. Se dio sí su casa al saqueo, y se volvieron a Hualqui, situando su campo en el camino real, porque llegó el refuer­zo de 50 Nacionales y otros tantos Granaderos que mandé con el Capitán don Diego Benavente.
Urízar llegó a Concepción y Luna a San Pedro, dando las disculpas más descabelladas y con tanto despejo, como si viniesen de ganar una campaña con brillantes acciones.
La tropa de San Pedro pasó a Concepción con el destino de atender a puntos más interesantes ocu­pados por el enemigo.
Le llegaron a O’Higgins 2 cañones de a 4 y 8 artilleros que le mandé por el río. Ya tenía bas­tante fuerza y le ordené atacase al enemigo.
Oficié al Comandante General de la segunda división, para que desamparase a Quirihue y viniese a Bullu­quín, dejando una partida de 150 fusileros para que, en la parte del norte del [río] Itata, protegie­se los convoyes de Talca y los pueblos. Ejecutado este movimiento, [Ildefonso] Elorriaga, que observaba a O’Higgins, o perecía con su división que había sido atacada por su frente y retaguardia, o huía a Chillán, dejando libre la frontera toda y a mí tranquilo para tomar a Arauco, Santa Juana y Nacimiento; esta última plaza, mandada por don José Alcázar, fue tomada junto con los rebeldes de Arauco, luego que vieron la conduc­ta de Urízar, que les dio campo para seguir en la insurrección. El jefe de la segunda división, siempre amigo de [Juan] Mackenna, no quiso moverse, como le ordené; todo era disculpa y enmendarme los planes.
Septiembre 13 de 1813. Los araucanos se presentaron en San Pedro, y, a nuestra vista, se llevaron gran rato en formación y revolviendo los caballos, como para burlarnos, confiados sin duda en que no te­níamos barco.
En la noche embarqué 100 hombres en botes de Talcahuano y en los que vinieron de Santa Juana, a las órdenes del Teniente Allende y del Alférez Vargas. Fueron sorprendidos los araucanos, que escaparon en sus buenos caballos, dejando 12 compañeros en el campo. De nuestra parte no hubo pérdidas.
Septiembre 14 de 1813. Se volvió a abandonar a San Pedro, pero se aprontaba desde este día una fuerza de 300 hombres para aquietar las plazas del sur del Biobío.
Septiembre 16 de 1813. O’Higgins había marchado el 14 a Barrancas Juntas, y el 15 a Quilacoya. Salió este día a reconocer el campo con 50 hombres. Los batidores encontraron cerca de Gomero al enemigo con el que rompieron el fuego; huyó la partida enemiga y fue socorrida muy luego por el grue­so de su fuerza, que estaba en Huilquilemu. Trató de cortar a los nuestros acometiéndolos en tres trozos; pero no lo consiguieron porque se retiraron como por escalones, y con algún orden, hasta cerca de nues­tro campamento, del que salió auxilio y deshizo al enemigo que huyó precipitadamente, con pérdida de 15 a 20 muertos. De nuestra parte murieron 2, uno de ellos degollado por el infame Quinta­nilla después de prisionero, porque no andaba a pie como ellos a caballo. Tengamos muy presentes es­tos servicios para corresponderlos.
Septiembre 17 de 1813. Don Femando Urízar y Luna habían ido a Rere después de su brillante campaña, para reclutar gente y llevar sus familias a Concepción. Todo salió falso. Sin embargo, mandé un refuerzo de 46 Nacionales. O’Higgins se retiró a Hualqui por escasez de municiones, de las que fue provisto.
Septiembre 18 de 1813. Celebramos con todo el aparato posible el aniversario de nuestra regenera­ción. Misa de gracia en la Catedral, y en la noche baile y cena en casa del General, donde concurrió un número considerable de patriotas. Las señoras manifestaron un verdadero contento, y mantuvieron la di­versión hasta las 8 de la mañana siguiente.
El Teniente Barrueta con 40 fusileros salió a reforzar a Cárdenas, que se había retirado a Dihueno, porque el enemigo se posesionó de la Florida. Cárdenas me había mandado 2 prisioneros, uno chilote y otro penquista, que tomó con su guerrilla en una carrera que dio a otra enemiga.
Septiembre 19 de 1813. Salió el Capitán don José María Benavente con 130 infantes y un cañón, con orden de poner bajo su mando las guerrillas de Barrueta y Cárdenas, para atacar la Florida.
Septiembre 20 de 1813. Situado Benavente en la quebrada de los Rifes, mandó a Barrueta y a Var­gas con 53 hombres a reconocer la Florida, para caer al anochecer sobre el enemigo. Barrue­ta, poco militar [8] , se entretuvo en sacar caballos de un potrero inmediato a la población, con tal despacio [lentitud] y seguridad, que dio lugar a que el enemigo lo observase; y viendo la poca fuerza de los nuestros, los atacó con toda la suya, que constaba de 300 hombres, y les cortó la retirada. Los nuestros atacaron valerosamente y se abrieron camino. Los bravos Barrueta y Vargas se hicieron respetar, escarmentaron a al­gunos de sus enemigos, y salvaron el todo de sus fuerzas con pérdida de 17 muertos y un herido. El intrépido Cárdenas llegó a tiempo de proteger a sus compañeros que se hallaban heridos: Barrueta en una nalga, de cuya herida padece aún, y Vargas en una pierna. Se retiró el enemigo, y no volvió a salir, hasta que se retiró a Chillán, sabedor de la fuerza de Benavente, que no avanzó porque esperaba el reemplazo del cañón que se había descompuesto.
Septiembre 22 de 1813. Se retiró Benavente a Dihueno, para buscar comodidad para los caballos. El Coronel O’Higgins seguía su posición, y la tropa se disciplinaba diariamente.
La segunda división llegó al barco del Itata, y pasó a situarse al Membrillar, donde se fortificó.
Cuando llegué a Concepción el 28 de agosto, he dicho el mal estado en que se hallaba aquella plaza, y por mi diario hasta el 22, se conoce el estado de insurrección en que estaba toda la provincia. Acudí a to­dos los puntos insurreccionados oportunamente, y si en todos no fue sofocada, es constante que los oficia­les comisionados causaron este mal por su poca pericia e insubordinación, particularmente en el sur del Biobío. Conteste a este cargo el señor Urízar, y cuando quiera disculparse, con la insolencia que le es característica, escuche a Vargas y Allende, que sirvieron a sus órdenes en la vergonzosa jornada de Arau­co y Santa Juana.
Las pocas fuerzas que llevé de Chillán a Concepción iban rendidas del trabajo, desnudas y enfermas. No podía volverlas a las fatigas sin atender a estas faltas; por eso se ve que salían sucesivamente en parti­das de tanta fuerza cuanta alcanzaba a disponer; regularmente me detenía más la recomposición del armamento, cuyo estado era pésimo por los muchos años de servicio.
El enemigo se creía victorioso porque nos vieron retirar de Chillán, obligados por la estación y por la necesidad, pero en orden y con una energía que nos hizo mirar aquel servicio como preferente al de toda la campaña. Fuimos dueños de retirarnos, a vista del enemigo, a pie, sin municiones y conduciendo nuestros pertrechos y equipajes en diferentes viajes y con los mismos bagajes. Nunca fue osado el enemigo de atacarnos, bien lo acreditan la intimación del 10 de agosto y nuestra contestación. Nuestro Gobierno y nuestros pueblos, que por primera vez veían la guerra, ayudados de la seducción de los facciosos, creyeron que el ejército debía siempre y de todos modos vencer. El Gobierno, desde ese momento, formó plan de ataque contra mí, para quitarme el mando y sostener la facción que estaba abatida desde la conspiración de noviembre y enero. Lejos S.E. de mandar los auxilios necesarios al ejército, ofició a Vial a Talca para que detuviese los que allí había; por fortuna el Obispo [José Ignacio Cienfuegos] con 100 Dragones, salió con ellos para Concep­ción, acompañado del Coronel Sotta. Nada de esto me quitaba el tiempo ni minoraba mi entusiasmo.
Apenas llegué de Chillán a Concepción, puse en obra cuanto necesitaba para la campaña de octubre.
Se reclutaba gente y se completaban los cuerpos. Carecía absolutamente de pólvora, pero se com­pró alguna a particulares. No había plomo para balas, ni balero en que hacerlas; lo primero se remedió sa­cando de los buques las bombas, escandallos [9] y varios aforros; lo segundo, obligando al Maltés, con terri­bles penas, para que hiciese cuatro baleros, como lo ejecutó. Las primeras balas, mientras se hacían los ba­leros, se trabajaban en moldes de barro, comprando la munición de caza y cuanta pieza de plomo había en la provincia. Se hicieron 900 vestuarios, y gran número de camisas, zapatos y hojotas para todo el ejército. Se construyeron con perfección 17 cureñas para artillería volante con sus correspondien­tes armazones. Se hicieron municiones de cañón y de fusil en abundancia. Se recompusieron más de 1.000 fusiles y todas las tiendas de campaña. Se levantó el nuevo cuerpo de Húsares de la Victoria, bajo el mismo pie y fuerza que el de la Guardia Nacional, con el objeto de reformar el de Dragones, absolutamente corrompido. Se organizaron, y se dio [dieron] reglamentos para la buena administración de hospitales y pro­visiones.
Para los hospitales se hizo cuanto exige la comodidad del soldado, y desde el cuartel de la sangre has­ta Concepción (el de la sangre debía situarse en las lomas de Coyanco) habían de ser tres, situados en pun­tos proporcionados y con suficiente escolta a las órdenes de buenos oficiales, con el doble objeto de correr [recorrer] las inmediaciones de sus puestos para evitar los robos en la campaña. Varias otras partidas estaban dispues­tas para esto mismo en diferentes puntos de la provincia, porque así solamente podía haberse contenido la insurrección.
Estaba dispuesta la división que había de pacificar el [territorio ubicado al] sur del Biobío hasta Nacimiento y después caer sobre el Diguillín, para comenzar el sitio de Chillán. Para esto se habían aprontado buques menores con artillería para proteger el paso del [río] Carampangue. Se construyó un barco para el Biobío capaz de un cañón, 100 hombres, 100 balsas de [confeccionadas con cuero de] lobo y víveres. La división estaba en el mejor orden, y no había duda del buen éxito; pero no podía marchar sin que llegase el Obispo [Cienfuegos] con los auxilios que traía de Talca y sin que pasase la segunda división el [río] Itata para contener al enemigo que a cada momento se acercaba hasta la Florida (doce leguas de Concepción) y corría [recorría] la campaña a su placer, sin poderlo evitar por falta de caba­llos, porque los que habían servido en el invierno estaban reponiéndose en diferentes potreros y en la [isla] Qui­riquina, o eran destinados a la expedición de Arauco.
Por otra parte, la [ciudad de] Concepción y todos los pueblos de la provincia, encerraban mucho sarracenismo y era preciso una guarnición de confianza. No bastó [bastaron] para tranquilizar [a] aquel pueblo las muchas prisiones, hasta de señoras. Continuamente se tomaban espías y correspondencia con el enemigo, a pesar de que pagaban en la horca este delito. Para que se conozca la imparcialidad con que se procedía en la persecu­ción de los enemigos de la causa, véase la lista de sus nombres, delitos y castigos señalados con el documento Nº 43.
Octubre 5 de 1813. Llegó el Obispo [Cienfuegos] con los auxilios, protegido por el Capitán Prieto con una gue­rrilla de 40 Nacionales. Una división enemiga de 400 hombres montados, a las órdenes del traidor Clemente Lantaño, llegó a las vegas del [río] Itata con ánimo de tomarse el convoy, pero temió a la es­colta y a la división de Dihueno, que estaba dispuesta para tomarle los puntos de la retirada.
El Coronel Sotta me dio parte de que al pasar el [río] Itata le había obligado el Brigadier don Juan José Carrera a dejarle 14.000 pesos, vestuario, tiendas y cuanto quiso pedir; no era éste el primer atentado. Recibí al mismo tiempo oficios y cartas del mismo jefe quejándose de Sotta porque no le había dejado todo el convoy o poco menos. En la carta me insulta y me amenaza con retirarse a Curicó con toda la división, pidiéndome que no volviese a escribirle confidencialmente. Todo esto lo hacía en los momentos en que el enemigo aprovechaba para atacarlo, le contesté en el instante que recibí sus oficios diciéndole que pa­sase luego el [río] Itata para evitar que el enemigo lo destruyese, o que hiciese lo que se le antojase si no que­ría obedecer. Al día siguiente volvió el correo avisándome que el enemigo tenía sitiado el Membrillar. El Coronel Merino me ofició lo mismo desde Quirihue, y que el Comandante de la división había escrito a Tal­ca para que le auxiliasen las fuerzas de aquel cantón, a las órdenes de Alcázar y Garretón. Estos jefes, de­masiado conocidos en Chile y Buenos Aires, no se movieron y miraban tranquilos la destrucción de las principales fuerzas del Estado. Se disculparon con que no tenían orden del Gobierno para pasar el [río] Maule, procedimiento muy propio de semejantes cabezas. Es la primera vez que se ha visto sacrificar por capri­cho, temor, ignorancia o intriga, la principal parte de un ejército, sin que se hubiere dado ni una pequeña reprensión por el Gobierno a semejantes criminales; bien es que escuchando a los acusados tal vez resulten reos los señores gobernantes.
Determiné auxiliar la división sitiada y atacar al mismo tiempo [a] la división de [comandada por Ildefonso] Elorriaga que estaba en Rere. Para sacrificarlo con toda seguridad, encargué esta empresa al Coronel O’Higgins y lo reforcé con 150 fusileros y un cañón. Con esto la división era fuerte de 500 fusileros, 5 cañones muy bien servidos y alguna caballería. Para proteger la división sitiada se destinó una fuerza de 300 hombres, compuesta de los 100 Dragones que acompañaron al Obispo, de 130 fusileros de la división de Dihueno y de la Guardia Ge­neral con 2 pedreros. Esta fuerza debía atacar al enemigo situado al sur del [río] Itata, al mismo tiempo que O’Higgins destrozase a Elorriaga para reunir las fuerzas en las orillas de aquel río, dejarlas allí para el si­tio mientras se pacificaba Arauco.
Octubre 7 de 1813. Nombré Gobernador de Concepción y Talcahuano al Coronel [Carlos] Spano, y le dejé instrucciones reservadas y cerradas para los diferentes casos que podían ocurrir. Véanse las instrucciones reservadas que remití a O’Higgins, [en el documento Nº 44]. Estas mismas instrucciones, que dijo O’Higgins las había quema­do en la acción del Roble, [a]parecieron en su equipaje, que tomamos el 26 de agosto [de 1814], en los llanos de Mai­po.
En la noche salió Muñoz con el refuerzo para O’Higgins; los dos capitanes Benaventes con la divi­sión para Ranquíl.
Octubre 8 de 1813. Al amanecer salí a alcanzar la división de Benavente, con la que dormí en Gra­nerillo. En aquella noche avanzó la guerrilla de Cárdenas hasta los altos de Ranquíl, en donde fue sorpren­dida por el enemigo, superior en número, pero no sacó la menor ventaja porque Cárdenas se portó con arrogancia. Esta sorpresa fue antes del amanecer del 9.
Octubre 9 de 1813. Avanzó la división hasta los altos del Quilo, y las guerrillas hasta las casas de Basso; el enemigo, que ocupaba el sur del [río] Itata, en las juntas del Ñuble, se retiró y, según las noticias de los espías, se unió con otra fuerza que estaba al norte del río para repasarlo por Quinchamalí, y cortar nuestra división, que constaba solamente de 230 hombres. Tomé el partido de retirarme a la Florida, seguro de que ya no corría riesgo la segunda división de Benavente, y de hacer traer artillería pa­ra ella. Se ejecutó la retirada a las diez de la noche. Este día, según mis órdenes y combinaciones, debía haber atacado a Elorriaga el Coronel O’Higgins; pero apenas salió, durmió en Barrancas Juntas. Semejan­te abandono pudo muy bien haber causado la ruina de la división de Benavente, que a las 36 ho­ras de haber salido de Concepción estaba sobre el Itata.
Octubre 10 de 1813. Al amanecer llegamos a la Florida, y en la tarde me fui a Concepción a dis­poner la artillería y cuanto necesitaba en las divisiones que habían dando principio a la campaña.
El Coronel O’Higgins llegó a Gomero, sin otra novedad que un corto tiroteo de la guerrilla de Allen­de con otra enemiga que huyó precipitadamente. A las 10 de la noche se presentó a O’Higgins con Pa­blo de la Cruz que fugó de la prisión en que le tenía el enemigo en Huilquilemu. El enemigo corrió la voz de que se emboscaba en la Quebrada Honda para sorprender la división; pero sólo pensó en la fuga que si­guió hasta Chillán.
Octubre 11 de 1813. O’Higgins salió en seguimiento del enemigo y se dirigió a Yumbel, a cuya plaza decían se retiraba. No habiéndolo encontrado, salió el mismo O’Higgins con 20 fusileros a quitar las cargas del enemigo que había seguido su retirada a Chillán. Cerca del Itata tuvo un corto tiroteo y se volvió a Yumbel.
Octubre 12 de 1813. Permaneció O’Higgins en Yumbel y Benavente en la Florida. La detención de O’Higgins era contraria a mis órdenes, y exponía a las divisiones de Benavente y del Membrillar.
Octubre 13 de 1813. Alcanzó O’Higgins cerca [las cercanías] de Paso Hondo. La segunda división se mantenía en su posición del Membrillar sin ser incomodada por el enemigo, que tenía las trincheras y los dos cañones de a 18.
Octubre 14 de 1813. La división de O’Higgins llegó a Cerro Negro. Yo salí de Concepción después de haber mandado la artillería, municiones y caballos que necesitaba la división de Benavente. Dormí en la Florida. Este día recibió Benavente [un] aviso del Comandante de la segunda división, encargándole viviese [estuviese] caute­loso porque creía que el enemigo trataba de sorprenderlo.
Oficié a O’Higgins para que se me uniese al día siguiente; ignoraba su situación y todo era incerti­dumbre y peligros.
Octubre 15 de 1813. Se incorporó O’Higgins a mi división en los Pantanillos y acampamos en aquellas inmediaciones. Tenía 800 hombres y no había ya que temer de los enemigos. El Teniente Cárdenas quedó en la Florida, para proteger con su guerrilla la artillería que venía de Concepción para la división.
O’Higgins se disculpó por su tardanza de modo que no satisfizo. Callar era el único recurso.
Octubre 16 de 1813. Las dos divisiones componían una sola con el título de Observadora. Con ella llegué al paso del Roble en el [río] Itata, a las 4 de la tarde. Las guerrillas avanzadas se batieron con las enemigas en el vado de las Piedras, y tomaron un espía de Lantaño que buscaba la guerrilla de Barril para que se retirase.
[A]campamos en las alturas que dominan el paso del río. Un cañón de a 4 y cuarenta fusileros guarda­ban el paso, y eran sostenidos por un retén de 150 Granaderos y voluntarios. La Guardia Nacional, que hacía servicio de infantería, ocupaba la izquierda de la línea y era sostenida por la caballería del Capitán Benavente, que se situó en la arboleda que está al pie de la altura. La artillería se situó en el centro de la infantería. Todo el campo se rodeó de guardias, y se apostaron muchas partidas desde la hacienda de Mardones hasta el vado del Peñasco, que distaba una legua de nuestro campamento. El ene­migo pasó el río legua y media más arriba.
El Teniente don Ramón Freire condujo aquella noche a mi alojamiento a un espía de los enemigos, que creyéndolo de los suyos le contestó que había estado otras ocasiones en Concepción, y conducido car­tas de [desde] Chillán, escritas por [Juan Francisco] Sánchez y [Matías de] Lafuente a las señoras Reyes y don Julián Urmeneta. Una soba de azotes que llevó, atado a un árbol, le hizo confesar que era sirviente de don José Ormeño, y que de sus ór­denes había desempeñado varias ocasiones el espionaje. En Concepción se careó después con los cómplices y quedaron convictos.
Octubre 17 de 1813. A las tres de la mañana recibí oficio del Comandante de la segunda división, avi­sándome que había pasado el [río] Itata y que se hallaba en... [10] sobre el vado de Quinchamalí.
Al rayar el alba sentí que se hacían descargas y oí que se alarmaba el campo. Salí de mi carpa que distaría seis cuadras de la línea, y empezaron las descargas sobre nosotros. Al Capitán don Diego Benaven­te, que estaba junto a mí, le mataron su caballo y se fue a pie a la altura; lo mismo hicieron algunos Dragones que no tenían ensillados los caballos. Rompió el fuego la artillería y aún no aprontaba el asistente mi caballo. Tomé el partido de irme a pie, cuando llegó el Capitán Barnechea advirtiéndome que me tomaban los enemigos si no montaba a caballo. Volví, tomé mi caballo y subí a la altura acompañado del Capitán don José María Benavente. Al llegar al cañón que mandaba el Capitán Morla, me hirieron el caballo; dispu­se que Morla, despreciando el fuego de 2 cañones que tenía el enemigo al norte del río, se avanzase a proteger nuestra línea que había sido sorprendida por retaguardia. Marchando hacia ella, encontré al Capitán Bustamante, que [quien] huía con los Granaderos, lo exhorté y le hice volver. En medio de aquella confusión ignoraba qué clase de enemigo atacaba y dónde se hallaba. El Capitán Barnechea me dijo que bajásemos la altura, por la parte de la Florida, para reconocer el campo enemigo que allí estaba. Bajé efectivamente, acompañado del Mayor de Órdenes don Francisco Calderón y de un Ordenanza; no bien habíamos bajado divisamos al enemigo. El Mayor Calderón me pedía con instancia que me ocultase, porque de lo contrario nos perseguirían. No lo hice y tomé el anteojo para reconocer. En el instante cargó sobre nosotros una partida de caballería y nos obligó a huir. Como el camino por donde habíamos bajado tuviese varias vuel­tas y cercos, nos vimos en la precisión de saltar uno, porque el enemigo estaba sobre nosotros. Barnechea lo hizo primero y cayó con su caballo; lo pasé yo felizmente y esperé que montase Barnechea; así que [tan pronto] lo hizo, me dijo por dónde debíamos seguir; mas como yo no sabía el camino, apenas había andado cuarenta varas sujeté mi caballo para esperar a Barnechea que creí venía, porque oía ruido de carrera: me estorba­ban la vista unos pequeños árboles, y al llegar a mi los que corrían, conocí que había esperado a mis ene­migos. Se me presentó una partida como de 50 fusileros y lanceros y a su frente uno que por su traje parecía el jefe. Mi caballo herido no permitía una fuga segura. Determiné atacar al jefe y me resolví a la muerte, prefiriéndola a mi prisión. La agitación acompañada del susto, o el andar la tropa de caballe­ría de uno y otro ejército vestida del mismo traje, o quizás el deseo de ser auxiliado, me persuadió de que la partida podría ser de nuestro ejército. Le pregunté al jefe quién era y en tres ocasiones no me contestó; él aprontaba el fusil y sus soldados estaban como en expectación; entonces desarrajé mi caballo y le di un tiro de pistola en la cara; le vi soltar el fusil y torcerse, por lo que le juzgué muerto; al revolver mi caballo sobre los soldados que me atacaban, llevé un atroz golpe en la pierna y no aproveché el otro tiro de mi pis­tola porque erró el fuego. Entonces tomé el partido de huir, porque me vi muy oprimido por algunos lan­ceros, dándome uno de ellos un golpe de lanza en el costado izquierdo, que habría sido mortal si no es tan ligero mi caballo y mi brazo para evitarlo en parte. Aquel campo debió ser mi sepulcro, pero me salvó la cobardía de mis enemigos y los esfuerzos de dos que me acompañaban: el Nacional Uribe y un miliciano del regimiento de Talca, José Antonio Oróstica. Veía el terrible fuego con que se defendían los valientes de nuestra división, a pesar de la completa sorpresa; pero veía también con dolor que no podía unirme a ellos porque el enemigo tenía el paso y yo no era capaz de abrirlo. Me tenía cercado y no había otra fuga que atravesar el [río] Itata; pero, ¿cómo hacerlo cuando de la banda del norte tenía el enemigo dos cañones y mucha gente? Me decidí a ahogarme en las corrientes de aquel caudaloso río, o a escapar por el otro lado si podía. Me entré en el río y el enemigo me hacía fuego desde la orilla sin atreverse a perseguirme; no fui visto de los del otro lado, porque me cubría la vuelta de la barranca y el humo de sus fuegos. A nado pa­sé al norte y me fui por la orilla del río abajo, al paso del caballo, porque, con haberse mojado las heridas, se imposibilitó. A las cuatro cuadras repasé el río y me incorporé a la segunda división que estaba en Bulluquín.
Continuaba el fuego de la resuelta división, y dispuse que saliese la segunda en su auxilio; ésta había ade­lantado 200 hombres del regimiento de Granaderos a las órdenes del digno Capitán Valenzuela [11] ; luego que me mudé ropa monté otro caballo y marché con la segunda división. Me adelanté y no habría andado una legua cuando encontré al Capitán Barnechea que me buscaba y llevaba noticia de la completa victoria que habíamos obtenido. Como los vencedores ignoraban mi suerte, me hicieron el honor de sofocar el jú­bilo hasta saber mi paradero. Diferentes partidas salieron en mi busca y, por aquietarlos, mandé [que] un correo avisase había escapado. Al recibir la noticia, llenaron los oficiales al correo de dinero, y toda la división hizo demostraciones de la mayor alegría. Llegué muy luego a la división y me impuse de todo el suceso. El enemigo, dando una vuelta extraordinaria, nos sorprendió la retaguardia por el abandono del Teniente de Húsares Nacionales don Manuel Valenzuela, que estando de gran guardia se desnudó y echó a dormir con to­dos sus soldados, de los que murieron casi todos, escapando los demás con Valenzuela. El valor y vigilancia de los centinelas de nuestro campo evitaron que la sorpresa hubiese sido más completa: entre éstos se cuenta el soldado Nacional Miguel Bravo, que no perdió un palmo de terreno, y defendió su puesto valero­samente hasta que con cuatro o cinco heridas que recibió cayó como muerto y por tal fue tenido hasta la noche que volviendo en sí salió de entre los demás muertos, y se presentó desnudo a su jefe pidiéndole vestuario. Véase el parte Nº 45 copiado del Monitor [Araucano] del 30 de octubre. Al pie de él añado algunas notas que esclarecen más las verdaderas ocurrencias de aquel día y particularmente el mérito de algunos oficia­les.
La segunda división se acercó a una legua y pasamos la noche en nuestra posición.
Octubre 18 de 1813. Dispuse que la división de observación, a las órdenes de O’Higgins, se situase en las juntas del Diguillín y la segunda en Bulluquín.
Llegó el Teniente Cárdenas con la artillería y los palos para [las] balsas. En la tarde me marché a Concep­ción, acompañado del Capitán don José María Benavente y de una guerrilla a las órdenes del Teniente Cár­denas, quien había apresado a un hijo del traidor Martín Reyes, que se había pasado al enemigo. Me acom­pañaba también el Mayor de Órdenes don Francisco Calderón. Este hombre, que se tenía a caballo menos que nosotros, se escondió en el lance apurado del 17 entre unos peñascos o árboles. Dice que el enemigo lo tomó prisionero y lo amarró. Alguno me aseguró que por librarse dijo al enemigo: “El que corre adelan­te es el General en Jefe”, y que lo dejaron libre para agarrarme; lo cierto es que el pobrecito sacó muestra de los aprietos en que se vio. Don José María Benavente es testigo ocular de este suceso.
Dormimos en la Florida.
Octubre 19 de 1813. Llegué a Concepción y también llegaron los prisioneros hechos en el Roble.
Se situaron las divisiones en las posiciones de Bulluquín y juntas de Diguillín (6 leguas distantes) y fortificaron su campo por [bajo la] dirección de [Juan] Mackenna. Se puede decir que se encerraron en corrales.
Octubre 22 de 1813. Una guerrilla de 100 Granaderos, a las órdenes del Capitán Valenzuela, salió a reconocer la ribera norte del [río] Ñuble para evitar que el enemigo se posesionase libremente de los partidos de San Carlos y Parral, y para proteger los convoyes de víveres que se esperaban de Talca. Cuando regresaba con uno de estos convoyes, la segunda división, a la que pertenecía dicha guerrilla, alojó en Trocoyán cerca del barco del Itata. Inmediatamente fue atacada por fuerzas superiores en número a las órdenes del hua­cho Olate. La defensa fue heroica; duró cuatro horas la acción. El enemigo se vio precisado a retirarse, y los nuestros abandonaron el campo por habérseles concluido las municiones. Tuvimos el dolor de perder al Capitán Valenzuela[,] don Pedro, joven digno por su honor y valor y otras muy recomendables cualidades, al Alférez Valverde y al honrado Ortiz, 10 soldados muertos y 23 heridos. El enemigo dejó en el campo 27 muertos. Estoy persuadido de que si no hubiesen muerto los dignos Valenzuela y Valver­de, hubieran obtenido una victoria completa. Quedó con el mando de la guerrilla el Alférez Manterola, y se retiró a Cauquenes. Posteriormente recibió órdenes del Gobierno, y siguió hasta Talca, dejando [a] los heri­dos en Quirihue al cuidado del Coronel Merino.
El 20 de este mes llegó el Gobierno superior a Talca. No llevaba otro objeto que el de obligarme a dejar el mando del ejército y separar de él a mis hermanos y aún a mis amigos. Prueba era para mí la re­nuncia que había hecho en junta de corporaciones el 6 del mismo mes a S.E. para que el Senado y corpo­raciones los confirmasen en sus empleos y, si era posible me desnudasen a mí del de vocal para evitar que en el caso de que dejase el ejército fuese a acompañarlos en la silla [12] . Véanse el acta de ese día extractada del Semanario [Republicano] del 16 de octubre, señalada con el Nº 46 y el voto del Senador fray Camilo Henríquez, que lo publicó en el Monitor [Araucano] del 21 de octubre.
Estos acontecimientos bastaban para conocer a fondo las ideas de un Gobierno que, olvidado de sus deberes y activo por su engrandecimiento, trataba de atacarme con perjuicio de la libertad del Estado, para que no repitiese algún día los golpes del 4 de septiembre, 16 de noviembre y 2 de diciembre de 1811. Cuan­do yo fui nombrado vocal del Gobierno en noviembre de 1812, lo fui por los mismos y con la misma le­gitimidad que el Senado y [el] Cabildo. Estos cuerpos, que se confesaron ilegítimos, crearon otro más ilegíti­mo, en circunstancias las más críticas y sin más intereses que el de entronizar [a] la familia de los Larraines, en los únicos momentos en que creyeron que podían realizarlo con ventajas. En otra parte probaré esta verdad.
El Gobierno, durante toda la campaña, lejos de atender [a] las necesidades del ejército, gastaba el tiem­po en formalizar el plan de la destrucción de los Carreras, y de cuantos estaban comprometidos con ellos en la empresa de salvar a la patria, amenazada de un modo terrible. Llenaron los papeles públicos para pre­venir a los pueblos en contra nuestra. Pusieron en libertad a todos los que yo había mandado a la capital por enemigos declarados del sistema, publicando por este paso el decreto de 7 de septiembre en el Monitor [Araucano] del 9, señalado con el Nº 47. Este papel encierra mucho veneno en mi contra; pero me consuela saber que los verdaderos patriotas, y aún los mismos perseguidos, conocen la buena fe y justicia con que oprimía a los enemigos de la causa; enemigos que lo han sido después y lo serán hasta que paguen en un cadalso los grandes males que han causado a Chile; aún más criminal es el que por fines particulares supo tolerar­los. Léanse las listas de los presos desterrados y muertos de mi orden, y los que los conozcan decidan, si el Gobierno o yo procedieron de buena fe.
En la sorpresa de los Dragones, el 7 de abril por O’Higgins en Linares, se ve que los comandaba don José María Rivera, oficial de las tropas de Concepción. Este vino a seguir los caudales que traían los patrio­tas de aquella ciudad; distaba 16 leguas de Talca, y sabiendo que yo estaba en aquel punto como jefe del ejército que había de oponerse al invasor, se retiraba para Concepción el mismo día que lo sorprendie­ron. ¿Debía yo considerar a este chileno como enemigo de la causa o no? Lo remití preso a la capital. El Gobierno, siguiendo la máxima de formar partido con los mismos que yo perseguía por contrarios al sistema, lo puso en libertad, publicando en el Monitor [Araucano] de 23 de septiembre el decreto del 14, Nº 48; hace honor al delincuente y desacredita al General del ejército que supo salvar a la patria.
¡Pago de Chile!
Cuando ocurrió la revolución de los Andes [liderada] por [José Antonio] Ezeiza, revolución que debía estar combinada con la de Concepción, que en agosto evitó el Capitán Vidal, [el Gobierno] apenas tuvo energía para colgar a dos personas, perdonando a porción de reos convictos. Uno de ellos fue el cirujano Zapata, a quien yo había mandado con un grillete desde el ejército, porque seducía con sus conversaciones contrarias al sistema, y a éste se le mandó a Mendoza, perdonándole la vida porque asistía a la mujer del vocal Pérez.
Todo lo que S.E. mandó al ejército quedó hecho por mí cuando salí a campaña, y por más que gri­ten en sus Monitores grandes remesas, Instituto Nacional, etc., etc., todo es obra mía, y no de aquellos ineptos pelucones. Son tan insolentes que se atrevieron a apropiar la obra de los obuses al Capitán Blanco, siendo público que cuando salí de Santiago quedaron los moldes hechos por dirección de Goycolea, y sólo se esperaba la estación del verano para fundir los metales. Así era todo.
Confiado el Gobierno en la absoluta libertad que le dio el Senado, emprendió su marcha con grande aparato de escolta, coches, edecanes y cuanto podía proporcionarles el respeto de los pueblos por la ex­terioridad. La hipocresía era la máxima favorita. Con este mismo plan se dirigió S.E. a [Juan Francisco] Sánchez, intimán­dole rendición, sin contar con el General para lo menor, y sin averiguar siquiera antes el estado de las res­petables divisiones de Concepción. La corta división que había llevado de Santiago, en la que estaba inclu­sa [incluida] la auxiliar de Milicianos de Mendoza, armados de viejas carabinas y de 150 hombres de fuerza; éste era todo el escudo de S.E. para rendir a Sánchez y para exigir dejase el mando.
Por el 24 de octubre me ofició S.E., por el Capitán Letelier, acompañándome copia del oficio de in­timación hecha a Sánchez. Era este oficio muy disparatado, tanto por el modo como lo remitieron, como por su contenido. Amenazaban al enemigo con 100 vestuarios remitidos a la compañía de artillería de Valparaíso, con 6.000 salchichones para trincheras y le detallaban la fuerza repartida en las guarniciones del norte de Talca, hasta Copiapó. Le pronostiqué a S.E. en contestación, que la de Sánchez sería una bur­la completa. Efectivamente sucedió así. Despreció Sánchez a S.E., poco caso hizo de las precisas guarnicio­nes que distaban de 100 a 300 leguas; no le importaba estuviesen bien o mal vestidas. Admiró sí el proyecto de conducir 6.000 salchichones desde Santiago, habiendo en los campos inmediatos a Chillán, fajina suficiente para sitiar todas las plazas del mundo. No fue Sánchez tan torpe, que no conociese el obje­to principal de la ida del Gobierno a Talca; apercibió la oportunidad, para atizar el fuego de la discordia. En la contestación que dio a S.E. vibraba su lengua contra mí, como persuadiendo de que yo causaba su obstinación, para decidir mejor a S.E. a mi separación. Decía que yo era inmoral, que quería entregar el reino a los franceses, como constaba de documentos que me había [habían] interceptado, y podía manifestar cuando gustase S.E. mandar una persona que los examinase. Que sería Chile desgraciado si tenía yo la fortuna de vencerlo, y que no dudase que mis primeros tiros debían dirigirse contra el Gobierno, como le era cons­tante, etc., etc.
El Gobierno manifestó despreciar cuanto le decía Sánchez; pero como todo estuviese en favor de su proyecto, no dejó de lisonjearlo cuanto decía en mi contra. No así la negativa de rendirse, pues creía que no podía haber llegado este caso. Me atrevería a jurar lo que el Gobierno encerraba en sus huecas cabezas. Vamos a Talca, dirían, a nuestra intimación se rinde el enemigo, y como en el mismo momento quitamos el mando a Carrera, resulta nuestra toda la obra de la libertad de Chile. Pobres tontos, no advertían lo que fraguaba la Casa Otomana [13] .
Me remitió el Gobierno la contestación de Sánchez, asegurándome que le exaltaba en la parte que se expresaba en mi contra, y que todos los hombres sensatos despreciaban aquellas invectivas [14] . Yo supliqué a S.E. que, por su honor y el mío, admitiese la oferta del infame Sánchez, haciendo que un oficial de su confianza fuese a Chillán a sacar copia de los documentos interceptados. S.E. conocía la falsedad de la acusación y no quiso mandar [hacerlo], porque así dejaba campo para opinar mal de nuestro patriotismo.
Noviembre 9 de 1813. Este día me ofició S.E. aconsejándome que dejase el mando del ejército porque los pueblos vivían celosos de ver todas las armas en manos de una sola familia [15] . Yo estaba cansado de sufrir atentados de diferentes clases contra una familia que no tenía otras miras que salvar a la patria; no ignoraba yo que en recompensa de mis fatigas debía esperar una traición o cosa que se le pareciese [16] ; así se lo dije al Capitán don Diego Benavente la noche [en] que salimos de Santiago para Talca, el 1º de abril. Sin embargo, creí que dejar el mando en manos de unos intrusos e ignorantes gobernantes, era lo mismo que entregar el ejército y el sistema al sacrificio. Resolví en mi interior no ceder sin asegurar antes las fuerzas; trabajando para que recayese el mando del ejército en una persona que, al mismo tiempo que fuese capaz de continuar sus progresos, nos pusiese a cubierto de las bajezas e infamias de la facción que volvía a entronizarse.
Pasé oficio a la Junta de Concepción, acompañándole el del Gobierno, para que en unión del ejér­cito, libremente expusiese su dictamen. Contestó acompañando el de todos los jefes y el del ejército ente­ro. Decididamente me piden no deje el mando, y que remita al Gobierno todos aquellos documentos para persuadirlo a desistir de un proyecto que presentaba los peores resultados.
Noviembre 11 de 1813. El Capitán Freire con una guerrilla de 90 hombres, destinada a proteger la conducción de vinos de varias haciendas inmediatas al [río] Itata, se batió en el vado de Cuca, con otra enemiga de igual fuerza. Pasó el río y le persiguió hasta cerca de Larquí. El resultado fue hacer 3 prisio­neros, matar 3, pasarse otros 3 a nosotros; estos últimos eran soldados de nuestro ejército, que toma­ron partido con el enemigo por salir de la prisión.
No cesaba de activar las disposiciones necesarias para efectuar la expedición de Arauco, que era de absoluta necesidad para evitar que el enemigo introdujese sus auxilios por aquella parte; sólo me faltaban [los] caballos que esperaba de Talca, con otros muchos auxilios que había pedido.
Mandé al Coronel Urízar a Rere, para que, tomando el mando de 100 fusileros, pasase la Laja y se apoderase de Los Ángeles. Esta expedición fue muy parecida a la de Arauco; hizo marchas y contramar­chas tan innecesarias, como perjudiciales; se acercó a la Laja y no la pasó, porque hasta los árboles se vol­vían a sus ojos cañones. Últimamente hasta sus soldados lo abandonaron, a pretexto de que su jefe era un traidor que quería rendirlos.
Los prisioneros que tenía Sánchez en Chillán fueron mandados a Arauco por Los Ángeles, y aunque la división de Diguillín pudo haberlos quitado, no lo hizo por falta de caballos, y el Coronel Cruz [17] , con diez oficiales más, fueron embarcados en el Potrillo y remitidos a Lima. Allí gimieron en [las] casamatas, y aunque el Monitor [Araucano] del 13 de noviembre publica el maltrato de nuestros prisioneros, no por eso dejaban de disfrutar en Santiago de las primeras atenciones los de la fragata Thomas: ya se ve que había patriotas de primer orden que pedían a Rábago cartas de recomendación para el caso de vencer el enemigo. ¿Qué po­díamos esperar de estas gentes?
El Teniente de Dragones don Esteban Manzano con una guerrilla de 25 hombres, hizo prisioneros [a] 30 milicianos que a las órdenes de don Dámaso Fontalba corrían [recorrían] la campiña, y mataban cuan­tos correos y soldados sueltos encontraban pertenecientes al ejército restaurador. En días anteriores habían degolla­do algunos, y cometido toda clase de atentados. Hice diezmar a estos perversos, y al día siguiente murieron en el banquillo don Dámaso Fontalba, su yerno y su sobrino. Los demás llevaron 200 azotes cada uno y se destinaron con grilletes al presidio durante la guerra.
Viendo que el Gobierno demoraba los auxilios y que estaba decidido porque [yo] dejase el ejército, dis­puse que la división de observación y la segunda abandonasen sus posiciones y se replegasen a la Florida y a Curapalihue; porque, estando absolutamente sin caballería, podía muy bien el enemigo atacar a Concep­ción, sin que pudiesen las divisiones proteger aquella ciudad por la distancia a que se hallaban.
Cuando el Coronel O’Higgins llegó a Concepción, fue citado por el Gobierno de la provincia para que expusiese su dictamen sobre la tentativa que había hecho el Gobierno para separarme del mando. O’Hig­gins protestó que de ningún modo debía consentirse, y que en tal caso, se separaría él también porque conocía la injusticia y veía la destrucción del ejército.
El Cuartel Maestre don Juan Mackenna estaba entonces en Concepción, haciendo algunos reductos en las alturas que dominan la ciudad y fortificando a Talcahuano, cuya obra la hacía con la ventaja de sus grandes conocimientos. ¡Malditos sean ellos! No hay uno que haya visto sus obras sin risa. Este intrigante y sanguinario extranjero estaba enterado de los proyectos del Gobierno, como que el plan que ejecutaba era el mismo que él había mandado a su primo don Francisco [Antonio] Pérez, vocal de la Junta, en junio; así es que mostraba un interés decidido porque accediese a la insinuación de S.E., insinuación muy extraña, porque teniendo la calidad de reservada y amigable, concluía con terribles amenazas si no ponía en ejecución sus consejos, reducidos, en sustancia, a la renuncia del mando. Cosa graciosa ¡querer hacer forzoso un acto tan voluntario! Mackenna, asociado de los Mediburus y del cura don Isidro Pineda, ex vocal de la Junta de Valdivia, esparcieron en el pueblo y en el ejército la doctrina que les convenía, y últimamente, Mackenna, seduciendo al Capitán García, se desertó del ejército, embarcándose en Talcahuano en la falúa del resguar­do, protegido por don Juan Pablo Ramírez, encargado de todos los buques de aquella bahía. García, que posee grandes conocimientos náuticos, muy pronto lo puso en la boca del [río] Maule.
La llegada de este señor Coronel a Talca se elogió en el Monitor [Araucano] del 30 de noviembre, en estos tér­minos: “Han aportado a la boca del [río] Maule y han entrado en Talca, el Coronel don Juan Mackenna y el ofi­cial de artillería don Nicolás García, hombres incomparables por su lealtad, valor y talentos, y tan amados del pueblo”. Este discurso de Cayo Horacio [18] , amigo de Terraza (Terraza es [Antonio José de] Irisarri, primo de Mackenna), fue un verdadero manifiesto para excitar el [al] ejército a la deserción. Efectivamente surtió buen efecto, como veremos después. Mackenna agitó con su llegada al Gobierno para que no perdiese momento en mandarme expresamente que dejase el mando y que, para que no hubiese resistencia, nombrase de General en Jefe a O’Higgins, y le dio una idea de todos los sujetos que debía elegir para reemplazar los empleos de todos los separados. El Gobierno que, tocando los inconvenientes que ofrecía la mudanza de General, había oficiado a O’Higgins reservadamente el 22 de noviembre para oír su dictamen en el particular, reanimado con las promesas y falsedades de Mackenna, sin esperar contestación, siguió la obra de destrucción.
Noviembre 27 de 1813. S.E., por sus comisionados Echagüe y Teniente Gaona, me pasó el oficio Nº 49, para que entregase el mando del ejército a O’Higgins, y a éste, para que se recibiese de él, le remitió los dos oficios y el decreto Nº 50. Contento convine en obedecer y como en la actualidad estuviese O’Higgins alojado en casa, le propuse que en el día sería dado a reconocer. No quiso admitir de ningún mo­do, y a fuerza de repetidas instancias se resolvió, con la precisa condición que antes había de ir a Talca para enterar al Gobierno de la verdad, desengañándolo así para que no expusiese la causa; que a su vuelta tomaría el mando, pero que estuviese seguro de que si se hacía de las armas, era por mi resolución a dejar­las, y para evitar que puestas en otras manos sirviesen para nuestra ruina.
Con los mismos comisionados [, el gobierno] ofició al Cabildo secular, al Obispo [Andreu y] Guerrero y a todos los jefes de los cuerpos y demás oficiales de graduación que había en el ejército, para que cooperasen a aquel paso; les habla en los mismos términos que al Coronel don Estanislao Portales, cuyo oficio se señala con el Nº 51. Este lenguaje prueba que S.E. estaba penetrado del disgusto que causaba mi separación a todo el ejército, y que sabía la determinación de la Junta de Concepción y de todos los jefes. Más claramente lo habría conocido si yo hubiese mandado las enérgicas representaciones de los jefes y los acuerdos de todos los cuerpos para que de ningún modo accediese. Estaba cansado de ingratitudes y no quería más disgustos, disgustos que no podía evitar sin tomar ciertas medidas o providencias a [las] que no se resolvía mi corazón sensible, porque pedían la sangre de mis compatriotas, sangre que quizás se habría multiplicado envol­viendo el [al] Estado en una guerra desoladora. Con todo mi corazón abracé el plan de separarme de Chile, acabada que fuese la guerra, alejándome por algunos años a los Estados Unidos. Durante la guerra pensaba permanecer al lado de O’Higgins, porque juzgué que mi ayuda le era necesaria. Conservé sí todas las repre­sentaciones para que en algún tiempo me sirviesen de escudo contra los tiros de mis enemigos. Estos documentos y 2.500 guerreros que me amaban, era bastante para haber acabado a los asesinos y a los intrusos, si, más reflexivo y verdadero amante de mi patria, no hubiese temido funestas consecuencias. Creí que O’Higgins salvaría a la patria y pondría freno a los sediciosos; si hubiese previsto que este hom­bre era cual se ha manifestado posteriormente, estoy muy cierto que las bayonetas habrían puesto silen­cio, a poca costa, a la Casa Otomana [19] . Ella sola y sus secuaces eran los que ocasionaban tales movimientos, y en prueba de ello, examinemos cuáles eran sus autores. [José Miguel] Infante y [Agustín de] Eyzaguirre, aunque enemigos declarados de los Larraines, fueron puestos por ellos y formaron su liga con [Francisco Antonio] Pérez mientras estuvo en el Gobierno; verdad es que Infante, autor de una facción media, esperaba el momento favorable para destruir el poder de la gran familia; pero también es verdad que la gran familia, aprovechándose de la ignorancia de estos dos pelucones, los sufría mientras los juzgaba precisos para persuadir al pueblo de su desinterés, y por si eran malos los resultados del proyecto, sacar libre su bulto como lo tienen de costumbre; y no menos porque se diese ascenso a los Semanarios Republicanos que empezaron a publicarse el 7 de agosto por fray Camilo Henríquez e Irisarri. Mostraba en este período el tal Irisarri ideas muy liberales para que no temiesen a su familia y por esto mismo separaron a Pérez del Gobierno. Irisarri dijo en su Semanario [Republicano] de 16 de octubre de 1813, después de hacerse un elogio muy regular: “Juro desde ahora, por lo más sagrado que hay en el cielo y en la tierra, no admitir jamás destino público de honor, ni de renta”; él ha renunciado los que tenía y sólo pretende escribir, bien o mal, como Dios le ayude, sus pobrecillos Semanarios, que no dejan de ha­cer alguna mella en su labor. No pasaron cuatro meses de este juramento cuando vimos al tal Irisarri de Director Supremo interino, Gobernador, Intendente y Comandante de cívicos. El Coronel Mackenna, Comandante de la división del Membrillar, don Francisco Vicuña, miembro del Senado; Fray Joaquín La­rraín, nombrado por Coquimbo para lo mismo; don Joaquín Echeverría, Gobernador Intendente de Santia­go, con la misma autoridad del Gobierno Supremo. A esto se agregaba que los Huicis y Pérez, individuos de la familia y cómplices en la conspiración de noviembre, se paseaban en Santiago y eran empleados lo mismo que los de la de enero de 1813. ¿Qué más se necesita para probar hasta la evidencia que todo era obra de la Casa Otomana?
Aunque Irisarri, en su Semanario [Republicano], elogiaba a don Juan José Carrera, y aunque ese fuese quizás el apo­yo sobre el que fundaron su proyecto, no por eso se escapó de ser separado del mando de su batallón de Granaderos; como se ve en el oficio del Gobierno, [documento Nº 52], don Juan José sintió entonces sus locuras antiguas, y por su voluntad había empleado la fuerza para contener a los mismos que se atrevieron por sus prome­sas. El Coronel Mackenna luego que supo (estando él en Talcahuano) [20] que había llegado a mis ma­nos la insinuación del Gobierno, escribió a don Juan José una carta reservada, diciéndole era llegado el tiempo de cumplir con su palabra, y de sostener con energía los derechos de los pueblos. Cuando Mackenna se atrevió a este paso, es prueba de que don Juan [José Carrera] le había dado confianza para ello; pero don Juan, que vio cerca el golpe le contestó, tratándolo de embustero y negándose a ceder. Este acontecimiento hizo que el Gobierno, al tiempo de separarme a mí, separase a don Juan; sin esto lo habrían tolerado algún tiempo más.
Como don Juan Antonio Díaz Salcedo fuese amigo nuestro, fue igualmente separado del mando de los escuadrones de Húsares Nacionales, y don Luis Carrera de la Artillería, a pretexto de necesitarlo S.E. cerca de su persona. Díaz Salcedo tenía sobre sí el gran delito de no haber permitido la conspiración de enero, para la que lo convidaron. Su honor y la amistad lo obligaron a delatármelo.
O’Higgins, escoltado de una guerrilla a las órdenes del Teniente Molina, y de otra a las de Serrano y Manzano, salió para Talca a tratar con el Gobierno, con promesa de volver a los ocho días. Salió a princi­pios de diciembre.
Ninguna de estas ocurrencias minoró [aminoró] el entusiasmo ni atrasó el buen servicio de las divisiones de mi mando. Situadas éstas en las inmediaciones de Concepción, se mantuvieron en un orden que no correspon­día a la conducta escandalosa con que el intruso Gobierno procuraba introducir una completa anarquía.
El Teniente don Juan Felipe Cárdenas, con una corta guerrilla, mantenía en tranquilidad y por nues­tros los campos de Hualqui y Rere. En los choques que tuvo con el enemigo, siempre muy superior en número, acreditó su valor poco común y escarmentó a los que sabían burlarse de Urízar. Díganlo las accio­nes de los altos de los Robles, Tarpellanca y Hualqui. En la primera tenía el enemigo 80 fusileros y algunos milicianos, y Cárdenas sólo 35 fusileros y 6 milicianos, de los que le mataron 2 y le hirieron igual núme­ro; el enemigo perdió 7 hombres y abandonó el campo de batalla.
Los enemigos del sistema, que no perdonaban ocasión para perjudicarlo o destruirlo, creyeron que la persecución del Gobierno les daba campo para cometer crímenes sin temor del castigo. Don Santiago Tira­pegui, Capitán retirado de Dragones de la Frontera, aunque fue conducido a Talcahuano y puesto a bordo de un buque por sospechoso, a instancias de su familia obtuvo la gracia de seguir arrestado en su casa, para curarse de una enfermedad de consideración. Este obstinado sarraceno fraguaba una horrorosa conspira­ción, para sorprender mi persona, al Gobierno de Concepción, Cabildo, jefes militares y a otros patriotas, para asegurar las divisiones y entregarlo todo al ejército enemigo. Contaba para esto con las fuerzas de San Pedro y con una división que debía mandar [Juan Francisco] Sánchez, de [desde] Chillán. Parte de la milicia de infantería estaba corrompida, y la guardia de aquel cuartel debía servir para la ejecución. Don Javier Solar, Teniente Coronel de milicias de caballería, a quien hasta entonces reputábamos [por] sarraceno, habiéndose encontrado en una ocurrencia el 21 de diciembre, me citó por recado, que allí mismo dio a don Manuel Novoa, para que nos viésemos, tarde de la noche, detrás de la iglesia de San Agustín. Lo verifiqué a las dos de la mañana del 22, y me descubrió que había sido convidado por su bodegonero, para la conspiración, nombrándome todas las personas con que decía contaba. A las once de la mañana y, a un mismo tiempo, fueron todos apresados y se dio principio a la causa. Nombré para seguirla tres asesores, a don Manuel Novoa, don Juan Esteban Manzano y don José Vicente Aguirre. Nuevas delaciones de un miliciano llamado Narciso Sigarra, confir­maron la revolución, y cómo fue agente de ella Juan Alvarado, se le ofreció no quitarle la vida si decía con verdad cuanto supiese. Quiso conservarse y explicó por menor todo el plan. Concluida la causa resultó que fueron pasados por las armas don Santiago Tirapegui [21] , don José María Reyes, don Tadeo Rebolledo, Mateo Carrillo, Antonio Lobato, Hilario Vallejos, y se escaparon de igual suerte José María Carreño y otro más, por haberse fugado de la prisión Juan Alvarado que fue condenado a expatriación perpetua. La misma pena salió para doña Dolores San Martín, mujer de don Francisco Fajardo; para doña Catalina Se­púlveda y un señor Melo; doña Aurelia San Martín, por 2 años a la [isla] Quiriquina. Los expatriados fueron remitidos a Valparaíso a disposición del Gobierno, quien muy luego les dio completa libertad. [A] Don José Zapatero y don Manuel Zañartu, iniciados en la causa, aunque en la sentencia se les declaró inocentes, por las vehementes sospechas que resultaron contra ambos, se les destinó a bordo de un buque. Todo fue aprobado por S.E. El General enemigo don Francisco Sánchez, luego que supo que se ejecutaba la sentencia, pasó oficio al Gobierno, diciendo que si se verificaba, usaría de represalias en la familia de O’Higgins, Alcá­zar y cuantos patriotas tenía en su poder. El Gobierno le contestó enérgicamente que estaba cierto que el General Carrera obraría con arreglo a las leyes.
La mujer de Sánchez y sus hijos estaban en mi poder; hice saber a la señora que si Sánchez no entra­ba por el partido de canjearla por las familias patriotas, la embarcaría en Talcahuano, en un falucho que daría muy luego a la vela para Valparaíso; que le daba 6 días de término para resolverse y un correo para que llevase a su marido la carta que debía escribirle en el momento. Todo lo hizo con prontitud.
Las señoras que fueron indultadas el 18 de septiembre, dieron nuevos motivos para castigarlas. Vol­vieron a ser presas y las remití a Tumbes, de donde no salieron hasta que yo dejé el mando.
El Teniente Coronel Serrano y el Teniente Manzano, que acompañaron a O’Higgins hasta Talca, fue­ron apresados por el [por orden del] Gobierno porque no sufrían los insultos de la oficialidad de aquella división; pero O’Higgins lo impidió haciendo que ambos volviesen a Concepción con su guerrilla. Al pasar el [río] Itata, y cuando Serrano con parte de la fuerza estaba al sur del río, atacó el enemigo con fuerza muy superior al Teniente Manzano; hizo este oficial una defensa obstinada con 16 Dragones, y, cuando se vio derrota­do, se metió a pie en el río, a pesar de estar muy crecido y no saber nadar; lo persiguieron y le dieron dos balazos en el muslo, haciéndolo prisionero con diez soldados y un Sargento. Ni Serrano ni Molina, que es­taban con él, pudieron auxiliarlo.
Apenas llegó Serrano a Concepción, me entregó cartas de O’Higgins, y me dijo a su nombre que el Gobierno era compuesto de unos bárbaros sarracenos; que luego que se recibiese del mando de la división, los había de acabar, que guardase silencio y que no tuviese cuidado.
Contestó Sánchez a su mujer, y me pasó oficio conviniendo en el canje, que se verificó en las Juntas del Diguillín. Yo mandé a la mujer de Sánchez y sus tres hijos, y él me dio [a] la mujer del Coronel Alcázar, la madre y dos hermanas del General O’Higgins, dos hijos y dos hijas de don José Alcázar, don Cirilo Cárde­nas, al Alférez don José Almanche y al Sargento Sánchez. Luego que llegaron a Concepción, se les dio casa a las señoras y 500 pesos a cada una de las familias.
El obispo [Andreu y] Guerrero se embarcó en una lancha y se fue a San Antonio, de [desde] donde se dirigió a Quillota. Conocía, el inocente, el mal estado del país; se fue a Santiago y renunció del obispado para marcharse a Ingla­terra.
Seguía la escasez de víveres y dinero para socorrer [a] las tropas; O’Higgins no aparecía, y la división de Talca no avanzaba; y algunos oficiales, seducidos por los facciosos, seguían el ejemplo de [Juan] Mackenna. Me vi precisado a hacer una Junta de varias de las principales personas de aquella ciudad para pedirles que me auxiliasen con dinero y víveres, o que tuviesen entendido que de no hacerlo, formaría mi columna y mar­charía con ella a Talca, abandonando la provincia antes que pereciese el ejército. Para que discurriesen libremente los arbitrios de que podían valerse, me retiré, dejando la Junta para que procediese. Al poco tiempo me llamaron, diciéndome que el pueblo quería representar. Luego que tomé mi asiento, se me pre­sentó don Miguel Zañartu como su representante. El soberano pueblo, que llamaban ellos, se componía de doce individuos de los que concurrieron por mi llamado. Tomó, pues, la palabra el señor representante, y me dijo: “Es voluntad del pueblo soberano que US. deponga el mando en manos de la Junta de esta pro­vincia, y para alejar los recelos que tiene el Supremo Gobierno de que US. no le entregará el mando al nue­vo general nombrado, por cuya razón no recibe los auxilios de que carecemos”. No bien había dicho estas palabras, se adelantan una porción de concurrentes que le dicen, que no había tal, que aquélla era una suposición, y que tal lo probarían examinando la voluntad de los concurrentes. En verdad era así, y a esto se agregaba que, el supuesto representante, era hermano de don Manuel Zañartu, condenado sarraceno, hijo y sobrino de las señoras Santa María [22] , preso en Yumbel, por la misma razón que don Manuel a bordo. Contesté a don Miguel en estos términos: “Mi empleo y autoridad, como jefe que soy de un ejército recon­quistador de esta provincia, no puede someterse sino al Gobierno superior del Estado. La Junta de esta pro­vincia y los pueblos, han de sujetarse a mis órdenes en la parte que corresponde. Yo sólo soy responsable del ejército y sería criminal si, por debilidad, accediese a tan locas pretensiones. Si mando aún el [al] ejército, es a solicitud del nuevo general y con la voluntad del Supremo Gobierno. Si es usted, señor don Miguel, tan celoso del bien de su patria, vaya usted a emplear el tiempo en persuadir a su numerosa familia a que deje de ser enemiga de la santa causa que defendemos, para que, siendo menos los enemigos, podamos con­cluir más pronto nuestra empresa”. Se retiró Zañartu muy avergonzado y uno de sus representados, don Fernando Urízar, trató de introducir desorden y se expresaba con insolencia. Impuse silencio, diciéndoles que las bayonetas contendrían a los díscolos. Llamados todos a juicio, acordaron darme algún dinero, mientras que un vocal de la Junta pasaba a Talca a representar al Gobierno el estado de escasez a que se veía reducido el ejército. Al día siguiente volvió Urízar a verme sólo para decirme que la noche antes no se había contenido por mi amenaza, que la reunión que había hecho era de facciosos, y no tengo presente qué otras insolencias. En el instante llamé [a] un Ayudante, le hice poner preso y lo remití al castillo de Penco, en el que estuvo un mes.
O’Higgins ni escribía, ni sabíamos cuándo debíamos esperarlo. Todo era disgusto, escasez y trabajo. No cesaba la disciplina de la tropa, y se aprontaba todo en disposición de que, al llegar el nuevo General, no tuviese que hacer otra cosa que abrir la campaña para concluirla.
Mandé cargar los buques mercantes que tomé en Talcahuano con todo el salitre que pudiesen llevar a Valparaíso, y oficié al Gobierno, pidiéndole algunos marineros, de los que absolutamente carecía. Para que esta vez no se extraviase mi correspondencia, la tripliqué, mandando una por mar; toda llegó a manos de S.E.
Sabía yo que mi hermano don Luis estaba como detenido en Talca, y este proceder me daba a cono­cer las malas intenciones del Gobierno, aún en el caso de dejar el mando, y por esto no pocas veces, inte­riormente, estuve resuelto a ponerlos en sosiego.
Recibí avisos de O’Higgins, prometiéndome su pronta ida a Concepción, y asegurándome que el señor [José Ignacio] Cienfuegos había sido nombrado Plenipotenciario para Concepción e [y José Miguel] Infante para la división auxiliar, para conferenciar ambos con los jefes militares, y dirigir las operaciones de la guerra; que muy pronto tendría el gusto de ver a Luis que acompañaba al señor Cienfuegos; que se embarcaba en la boca del [río] Mau­le en un falucho para Talcahuano. Viendo yo la imposibilidad que tenían para llegar y que iban expuestos, hice salir botes ingleses bien tripulados a recibirlos. Cienfuegos no se atrevió a embarcarse y siguió su cami­no por la costa [23] ; llegó a Concepción el 24 de enero de 1814. Para que pasase con seguridad el General en Jefe y este señor Cienfuegos, situé sobre el Itata una división de 300 y más fusileros, a las órdenes del Capitán don Diego Benavente. Cienfuegos experimentó un recibimiento generoso; en la noche lo visité y hablamos sobre el estado de nuestras fuerzas. Extrañando yo la tardanza de O’Higgins, me aseguró que era originada de la necesidad de su presencia en la división auxiliadora; que quedaba en Quirihue esperan­do los víveres que estaban en camino de Talca.
Convidé a comer a S.E, el padre, y se le trató con el mayor cariño. Al otro día mandó llamar [a] los habilitados de los cuerpos para que le presentasen un estado o, como él decía, “una razoncita”, para darles algún dinero: había llevado como 20 mil pesos. Fueron los habilitados a casa a preguntarme si irían, y dispuse que no. Entré en contestaciones oficiales con aquel santo, y vi que jamás nos entenderíamos. Estaba en Chile próximo a entregar el mando y no quise mortificarme. Pasé en la noche a su casa y me enseñó el nombramiento de su comisión,[documento Nº 53]. Díjele, señor Plenipotenciario: “Mi honor se compromete con el ridículo manejo que quiere usted entablar en el ejército que aún mando. Supuesto que usted trae tan amplios poderes, disponga que otro se reciba el [del] mando mientras llega O’Higgins”.  Díjome que él man­daría mientras y que desde luego podía proceder a la entrega. Me retiré a disponerla [24] ; y, a poco tiempo, me vuelve a llamar para pedirme que siga con el mando “porque el enemigo estaba muy cerca, porque no entendía aquellas cosas[25] y porque no tenía a quién confiarlo”. Que añadiese aquel sacrificio a los muchos que había hecho, y que escribiésemos a O’Higgins para que no tardase más tiempo. Así se hizo; el doctor don Julián Uribe fue el conductor de las cartas para agitar a O’Higgins todo lo posible. Me propu­so después Cienfuegos que se pusiese en libertad [a] las mujeres presas en Tumbes y los 150 pre­sos a bordo de los buques, haciéndoles prestar juramento de fidelidad, porque estaba cierto que se ade­lantaría más con la dulzura. Respondí que para eso era necesario que yo no tuviese la fuerza, y que estaba seguro de los gravísimos males que causarían a la patria si se les ponía en libertad, en circunstancia de ha­llarse el enemigo a una legua de la ciudad. Tuvo que callar.
Supe, a poco tiempo de haber dejado la casa aquel señor, que Campino, Urízar (éste había sido puesto en libertad por petición que me hizo el Coronel Alcázar, por mi hermano Luis [26] ), Vargas, sobrino de Cienfuegos, Bezanilla y algún otro, intentaban echarse sobre las armas y apresarnos. Campino estuvo en casa, averiguando del Sargento la fuerza que tenía mi guardia. Mandé tocar generala, a pretexto de recelos del enemigo, y di orden para que se apresase a los revoltosos. Cienfuegos, sobrino del Plenipotenciario, a quien de conductor de equipajes, elevaron a Teniente Coronel, se fugó a Quirihue, conduciendo cartas de su tío llenas de temor por el movimiento que vio la noche antes. O’Higgins creyó mucho y lo ofició al Gobierno, que contestó en los términos que manifiesta el oficio Nº 55.
__________
[1]Se refiere a Sánchez, natural de Betanzos, Galicia.Volver
[2]En blanco en el original. (N. del E).Volver
[3]Proclives al realismo. (N. del E).Volver
[4]Realistas. (N. del E).Volver
[5]El Coronel Uribe impidió la conspiración. Vidal ayudó solamente a sofocarla. (N del A).Volver
[6]
Huilquilemu fue saqueado, por cuyo motivo abandonó O’Higgins el proyecto de pasar a Santa Juana, y salió en busca del enemigo. La acción no sucedió ese día, y sí al siguiente. (N del A).Volver
[7] Llegó Luis [Carrera] a Santiago y fue muy bien recibido por todos, aun por los del plancito. .. (N del A).Volver
[8]Léase “de poca experiencia militar”. (N. del E).Volver
[9]
Según el Diccionario de la Real Academia Española un escandallo es la “parte de la sonda que lleva en su base una cavidad rellena de sebo, y sirve para reconocer la calidad del fondo del agua, mediante las partículas u objetos que se sacan adheridos”. (N. del E).Volver
[10]En blanco en el original. (N. del E)Volver
[11]
Los Nacionales enfurecidos al creerme en poder del enemigo, quisieron pasar el río y emplear sus bayonetas en mi libertad. Trabajo costó a O’Higgins el contenerlos, asegurándoles estaría en la segunda división. (N del A).Volver
[12]“La silla”, es una expresión usada como sinónimo de “Gobierno”. (N. del E).Volver
[13]Familia Larraín. (N. del E).Volver
[14]
Aquí de reflexiones. Desde ese momento se vio que perecía la defensa del país. O’Higgins fue el primero que representó para que no lo dejase. En el examen de estos sucesos, mucha escrupulosidad. (N del A).Volver
[15]Es decir, la familia Carrera. (N. del E).Volver
[16]
Entre otras muchas cosas, decía S.E. que pondría el mando del ejército en un militar de conocimientos, patriota, sin parentesco ni intereses en el país, y separado de toda facción. Este era el Coronel Marcos Balcarce, jefe de los auxiliares de Buenos Aires a quien el Gobierno había elogiado mucho en sus oficios anteriores, para prevenir los ánimos. (N del A).Volver 
[17]
Como no pudiese libertar a estos desgraciados compañeros, mandé por medio de don Carlos Spano una libranza de 700 pesos que le debía un fraile de Chillán que estaba en Arauco, para que se los entregase, y aunque hice esfuerzos por darles otra para Lima, no lo conseguí de ninguno de los comerciantes de Concepción que tenían intereses en aquella capital. (N del A).Volver
[18]Cayo Horacio era uno de los pseudónimos de Camilo Henríquez. (N. del E).Volver 
[19]Familia Larraín. (N. del E).Volver
[20]Examínese escrupulosamente el diario de los dos meses y el de enero. (N del A).Volver
[21]
La ejecución fue en la plaza mayor de Concepción. La división de Chepe formó el cuadro. Las músicas y canciones patrióticas entretuvieron un rato a la numerosa concurrencia. El Capellán Meneses predicó un sermón muy enérgico. Las tropas y el pueblo manifestaron grande entusiasmo. (N del A).Volver
[22]Aunque las señoras Santa María estuvieron en la casa de ejercicios no fueron a Tumbes. (N del A).Volver
[23]
En la anotación correspondiente al día 2 de marzo de 1814 Carrera escribió lo siguiente: “Cuando el señor Plenipotenciario fue a Concepción, llevó por primera vez 100 caballos de repuesto”. Esto, de por sí parece ser razón más que suficiente, a no ser que medie otra, para que Cienfuegos no se haya embarcado. (N. del E.).Volver
[24]
Ofrece cuidado la conducta de O’Higgins, que después de sus desaciertos quiso, por consejo de [Juan] Mackenna, decir que sus atrasos fueron fundados en mi negativa a dejar el ejército. Examinando el diario y documentos de diciembre, enero y febrero, se ve lo contrario y puede confundírseles. (N del A).Volver
[25]Véase las cartas que escribimos a O’Higgins señaladas con  el Nº 54. (N del A).Volver
[26]Los empleos y conducta de estos revolucionarios, véase en la lista general de oficiales. (N del A).Volver

No hay comentarios:

Fiestas y celebraciones tipicas de Chile

Fiestas y Celebraciones
de la Republica de Chile

Fiestas Patrias:

Se celebran durante todo el mes de septiembre, pero especialmente los días 18 y 19, con ramadas, juegos populares y desfiles; entre éstos el más importante es la Parada Militar que se realiza en Santiago, en la elipse del Parque O’Higgins el día 19 de septiembre, Día del Ejército.
En algunas localidades se celebra el llamado “18 chico” el fin de semana siguiente a las Fiestas Patrias; en estas fechas es también tradicional la fiesta de la Pampilla en Coquimbo.

Fiesta de la Vendimia:

Al final de la temporada de cosecha de uvas se reúnen hombres y mujeres vendimiadores en una gran fiesta. En ella se mencionan España y Francia, tanto en los brindis como en las canciones que los acompañan; ello se entiende al relacionarlo con la llegada de las primeras cepas de origen español y los primeros técnicos franceses.

Putre:

Carnaval de Putre: Esta celebración se realiza en los últimos días de febrero, antes de cuaresma. Acuden a ella habitantes aimaras de los poblados altiplánicos. Además de música y comida, hay bailes, máscaras y disfraces que representan la cosmovisión andina.

Codpa:

Fiesta de la vendimia de Codpa: Entre marzo y abril se realiza, en la localidad de Codpa, la fiesta de la vendimia de las uvas con las cuales se elabora el vino pintatani, grueso y frutoso.

Caspana:

Enfloramiento del ganado: Entre enero y marzo, se realiza en todos los corrales familiares del poblado andino de Caspana una particular ceremonia que incluye bailes, cantos y rogativas, en la cual se coloca lana a los animales.

Chiu Chiu:

Via crucis en Chiu Chiu: Entre marzo y abril, para Viernes Santo, se realiza en el pueblo altiplánico de Chiu Chiu un tradicional via crucis español que incorpora elementos criollos haciendo de la celebración un interesante espectáculo.

La Tirana:

Fiesta de la Tirana: Esta fiesta religiosa se lleva a cabo cada 16 de julio en la localidad nortina de La Tirana. La celebración se realiza en honor a la Virgen del Carmen y es una de las más importantes y conocidas del país. Destaca por los bailes, los cantos, la gran cantidad de fieles venidos de todo el país y en especial por las máscaras y disfraces de múltiples colores.

Pica:

Fiesta de Reyes: Se realiza en la localidad de Pica, a 117 km. al sureste de Iquique a 1.300 m. sobre el nivel del mar. Su celebración se extiende a grandes ciudades como Arica e Iquique, en las cuales los adornos navideños de casas y locales comerciales se mantienen hasta dicha fecha.

Aiquina:

Virgen de Guadalupe de Aiquina, 8 de septiembre. Se celebra en el poblado de Aiquina, ubicado a 75 km. al noreste de Calama y a 2.980 m. de altura. La fiesta tiene una duración de cinco días y se inicia tres días antes de la fecha indicada.

San Pedro de Atacama:

Carnaval atacameño: Durante la segunda semana de febrero, tanto en San Pedro de Atacama, como en Chiu Chiu, Caspana y los demás pueblos atacameños de la zona, se celebra un carnaval con disfraces, bailes típicos y degustación de gastronomía y bebidas típicas de la región.

Vallenar:

Fiesta del Roto Chileno: El fin de semana más cercano al 20 de enero se celebra en la quebrada de Pinte, hacia el interior de Vallenar, un festival costumbrista organizado por la junta de vecinos en el que se realizan competencias típicas chilenas.

El Tránsito:

Fiesta huasa de El Tránsito: Durante la segunda semana de febrero el club de huasos de la localidad de El Tránsito realiza una fiesta que consiste en competencias campesinas y espectáculos folclóricos.

San Félix:

Fiesta de la vendimia de San Félix: Durante todo febrero en el pueblo de San Félix, a doscientos kilómetros de Copiapó, en el valle del río El Carmen, se realiza la principal fiesta de la zona, que es organizada por la junta de vecinos. A los bailes en la plaza los fines de semana acuden habitantes de todo el valle y culmina con un festival gastronómico y un concurso de artesanías locales.

San Fernando/Copiapó:

La Candelaria, primer domingo de febrero. Su celebración se efectúa en la localidad de San Fernando, a 4 km. al este de Copiapó. También es venerada en otros puntos del país. La Virgen de la Candelaria se representa con una vela en las manos como símbolo de la purificación de la mujer. Es una de las fiestas más antiguas del norte y reúne a fieles de todo el país y de naciones limítrofes.

Tierra Amarilla:

Fiesta del Toro Pullay: En la localidad de Tierra Amarilla se celebra, a finales de febrero, esta antigua fiesta costumbrista con comparsas por las calles que acompañan a personajes disfrazados que representan el bien y el mal.

Los Choros:

San José Obrero: El santo carpintero es celebrado el 19 de marzo en Los Choros con una fiesta religiosa que cuenta con bailes chinos de la zona y de otras localidades y regiones.

La Serena:

Virgen del Rosario: Con cantos antiguos y tradicionales se manifiesta el 8 de enero en la localidad de Diaguitas, en La Serena, la devoción a la Virgen del Rosario. Una fiesta y una procesión cierran esta celebración.

Salamanca:

Señor de la Tierra: El segundo domingo del mes de enero se celebra en la localidad precordillerana de Cunlagua, cercana a Salamanca, la Fiesta del Señor de la Tierra, la más importante de la comuna y en la cual se pueden apreciar las faenas agrícolas y ganaderas.

Monte Patria:

Festival de Tulahuén: A 45 minutos hacia la cordillera desde Monte Patria se realiza, durante la segunda semana de febrero, una exposición de vinos, quesos y tejidos.

Vicuña:

Fiesta de la vendimia en el Valle del Elqui: Durante todo febrero en Vicuña se celebra la vendimia con bailes, música y actividades campestres. En Paihuano se realizan fiestas típicas, como la pampilla de verano, la noche de estrellas y el Festival de la Voz de la Uva.

Sotaquí:

Fiesta del Niño Dios, 6 de enero. Se celebra en el pueblo de Sotaquí, ubicado a 8 km. de Ovalle. En ella toman parte creyentes chilenos y argentinos. Destacan las hermandades de danzantes ataviados con vistosos trajes de vivos colores y muy adornados.

Combarbalá:

Encuentro artístico de Combarbalá: Durante semana santa en la localidad de Combarbalá, pueblo dedicado a la explotación de la piedra combarbalita, en la Región de Coquimbo, se realiza un encuentro de pintores y escultores nacionales y regionales.

La Ligua:

Tejidos de La Ligua: Cada mes de enero, durante una semana se realiza una feria de los tradicionales tejidos de La Ligua, organizada por la Municipalidad en la Plaza de Armas.

Calle Larga:

Fiesta en Calle Larga: En el mes de enero, en la localidad de Calle Larga se realiza una fiesta en torno a la cosecha del trigo. La actividad se inicia acumulando las gavillas y seleccionando las yeguas. Durante la trilla hay bailes campesinos, competencias, actuación de conjuntos folclóricos y gastronomía típica.

Olmué:

Festival del Huaso de Olmué: A fines de enero se realiza en Olmué este tradicional festival de la canción folclórica, uno de los más importantes del país, organizado por la Municipalidad.

San Bernardo:

Festival de San Bernardo: La última semana de enero tiene lugar el Festival Nacional de Folclor de San Bernardo, la competencia musical más importante en este género. Durante cinco días se presentan grupos nacionales y extranjeros en el anfiteatro de San Bernardo.

Culiprán:

Festival del choclo cabello rubio: Esta festividad que se realiza durante febrero en la localidad de Culiprán, famosa por su producción de choclos, reúne a las familias de los campesinos para la compra de productos agrícolas. Este es uno de los eventos más importantes de la zona para los agricultores de la comuna de Melipilla.

Los Andes:

Fiesta huasa y trilla a yeguas: En la primera semana de febrero, en San Esteban, Los Andes, se realiza un festival folclórico que se festeja con trilla de yeguas, carreras a la chilena y otras competencias campesinas, además de comidas típicas. Gran cantidad de público se reune en el Parque Municipal La Hermita.

Limache:

Virgen de las Cuarenta Horas: En el último domingo de febrero, gran cantidad de fieles se dirige a la parroquia Santa Cruz de Limache, donde, durante cuarenta horas, se celebra esta fiesta religiosa en honor a la virgen.

Casablanca:

Encuentro Nacional de Payadores: A mediados de marzo, durante dos días, se celebra en Casablanca, un encuentro nacional de payadores, al cual acuden cultores y estudiosos de esta expresión folclórica de todo el país.

Virgen de Lo Vásquez:

Virgen de Lo Vásquez, 8 de diciembre. Esta festividad se realiza en el Santuario de Lo Vásquez, a 32 km. de Valparaíso. Es la más significativa de las fiestas de V Región. Gran cantidad de peregrinos llegan a ella a pagar sus mandas.

San Felipe:

Fiesta de la vendimia en San Felipe: Con motivo de la vendimia, durante marzo se desarrolla en San Felipe una fiesta tradicional con actividades culturales y folclore, en la que participa un numeroso público.

Zona Central:

Fiesta de Cuasimodo: La fiesta de Cuasimodo, que se celebra entre marzo y abril, adquiere gran colorido y masividad en las localidades de Lo Abarca, Cuncumén, Lo Barnechea, Llay Llay, Casablanca, Maipú, Talagante, Conchalí e Isla de Maipo. En esta celebración religiosa callejera, que se realiza el domingo siguiente a la Pascua de Resurrección, el sacerdote lleva la comunión a los enfermos, acompañado por huasos en carros, caballos y bicicletas, adornados con flores, papeles, banderas chilenas y otras estampas.

San Clemente:

Encuentro chileno-argentino: Durante la primera quincena de enero se realiza el Encuentro chileno-argentino en el límite fronterizo Paso Pehuenche, en San Clemente. Se trata de un evento organizado por las municipalidades de ambos lados de la cordillera (San Clemente en Chile y Malargue en Argentina). Incluye música folclórica, bailes y competencias deportivas.

Cauquenes:

Fiesta de San Sebastián: Entre el 15 y el 21 de enero se celebra en Colbún la Fiesta de San Sebastián, en la que fieles y devotos peregrinan durante una semana para pagar favores y mandas al santo en la localidad de Panimávida. El 20 de enero se celebra al mismo santo en una peregrinación hasta Pelluhue, en Cauquenes.

Cachivo:

San Sebastián de Cachivo: El 20 de enero y el 20 de marzo, en Cachivo, camino a Las Lomas, se celebra a San Sebastián con una fiesta de gran colorido en la que intervienen gran cantidad de tradiciones locales. Miles de personas llegan a pagar sus mandas hasta el santuario, ya sea caminando, en carretelas o a caballo.

Pelluhue:

Festival de la Trilla: La última semana de enero, en el gimnasio municipal de Pelluhue, se celebra un festival de la canción con la participación de destacados folcloristas nacionales. Se trata de un certamen competitivo de gran nivel y trayectoria.

Quiñipeumo:

Festival de la Sandía: La última semana de enero se realiza en el pueblo de Quiñipeumo, Maule, este festival que reúne a agricultores y campesinos en torno al folclor. Juegos criollos, competencias deportivas y musicales, además de la elección de reina, forman parte de la celebración.

Pelluhue:

Trillas a yegua suelta en Pelluhue: A fines de enero y principios de febrero en la localidad de Pelluhue se realiza la trilla a yegua suelta con encuentros campesinos costumbristas, amenizados por grupos folclóricos y cantores populares. El dueño de casa, con apoyo de la municipalidad, ofrece comida y tragos típicos.

Amerillo:

Carnaval del agua: A fines de enero e inicios de febrero, en la localidad de Amerillo, por la ruta internacional El Pehuenche, se realiza una fiesta tradicional que incluye elección de reina, juegos criollos y un espectáculo artístico bailable.

Licantén:

Rodeo oficial de Licantén: El rodeo de Licantén, que se celebra la primera semana de febrero es el más importante del sector. De él salen representantes para la competencia nacional y regional. Hay demostraciones de riendas y amansaduras.

Linares:

Feria internacional de artesanía de Linares: Durante la segunda quincena de febrero se realiza en Linares una feria de artesanía que reúne exponentes seleccionados de la artesanía tradicional de diferentes países.

Coihueco:

Coihueco y sus raíces criollas: Durante la primera quincena de enero se realiza en Coihueco, Chillán, una fiesta de tres días para mostrar la música, el baile, la gastronomía y las actividades campesinas tradicionales de la zona. El evento se realiza en un escenario flotante en el embalse de Coihueco.

Yumbel:

San Sebastián de Yumbel: El 20 de enero y el 20 de marzo se celebra a San Sebastián en Yumbel. Miles de peregrinos, que recorren largas distancias caminando, e incluso de rodillas, llegan de todo el país a rezar y a pagar sus mandas a la iglesia parroquial, donde se encuentra la imagen del santo, en una muestra impresionante de devoción religiosa popular.

Santa Cruz:

Fiesta de la vendimia en Santa Cruz: Con motivo de la vendimia, durante marzo se desarrolla en Santa Cruz una fiesta tradicional con actividades culturales y folclore, en la que participa un numeroso público.

San Ignacio:

Rodeo oficial de San Ignacio: El primer fin de semana de febrero, en la medialuna de San Ignacio, se realiza un rodeo de alto nivel, que cuenta con la participación de destacadas colleras a nivel regional y nacional. Es organizado por el Club de Huasos Rodeo Chileno.

Yungay:

Fiesta de la Candelaria en Yungay: En la capilla de Yungay, a 69 kilómetros de Chillán, se celebra el 2 de febrero una misa en honor a la Virgen de la Candelaria, en la que se bendice la imagen de la divinidad. En la cercana localidad de Pangal del Bajo se realiza una fiesta criolla con ramadas, vinos y comidas típicas.

Tirúa:

Feria costumbrista de Tirúa: En la comuna de Tirúa se realiza, durante la primera quincena de febrero, una feria costumbrista con actividades culturales, muestra de artesanías, productos agrícolas y degustación de comidas típicas.

Puerto Saavedra:

Fiesta de San Sebastián en Puerto Saavedra: El 20 de enero se celebra en la localidad de Puerto Saavedra una fiesta religiosa en honor a San Sebastián con abundante comercio.

Carahue:

Semana de Trovolhue: La cuarta semana de enero se celebra la semana de Trovolhue, en la localidad cercana a Carahue. La celebración incluye gastronomía, folclor y recreación.

Villarrica:

Muestra mapuche de Villarrica: Durante el verano se realiza una exposición en la feria mapuche de Villarrica. Allí se pueden encontrar trabajos de importantes artesanos, además de la reproducción a escala real de una ruca construida en totora y junquillo.

Futrono:

Nguillatún en Futrono: En la localidad de Futrono, a orillas del Lago Ranco, en la Región de los Lagos, desde el 12 hasta el 14 de febrero se realiza un nguillatún mapuche. Se trata de un ritual colectivo de acción de gracias y petición por las cosechas y el bienestar de la comunidad.

Niebla:

Encuentro costumbrista de la Costa: A 20 minutos de Valdivia, en Niebla, se realiza durante la segunda y la tercera semana de febrero un encuentro cultural, costumbrista y gastronómico en el cual se venden comidas típicas y artesanía.

Frutillar:

Exposición de artesanía local de Frutillar: Entre el 15 de enero y el 15 de febrero se realiza en el Colegio Bernardo Phillippi de Frutillar una muestra de artesanía local organizada por la Municipalidad.

Frutillar:

Fiesta criolla de los colonos en Frutillar: El primer domingo de febrero tiene lugar en la Colonia La Radio, en Frutillar, una festividad que incluye carreras a la chilena, juegos criollos, cabalgatas, paseos en carretón y espectáculos folclóricos. Hay un gran despliegue de comidas típicas: asados al palo de cerdo, de cordero y de vacuno, anticuchos, cazuelas, curanto, empanadas, sopaipillas, pastel de choclo, tortillas, kuchen, tortas, mote con huesillos, entre otras cosas.

Carelmapu:

Fiesta de la Candelaria en Carelmapu: El 2 de febrero se realiza, en honor a la Virgen de la Candelaria, una peregrinación de feligreses en la localidad de Carelmapu. Llegan allí gran cantidad de embarcaciones engalanadas, provenientes de la Isla de Chiloé. La celebración dura un día entero.

Caulín:

Festival santuario de las aves Caulín: Durante todos los fines de semana del verano, en la localidad de Caulín, a 9 kilómetros del Canal de Chacao, se lleva a cabo una fiesta costumbrista incorporada dentro de las actividades turísticas de Ancud que incluye artesanía, folclor y gastronomía.

Castro:

Fiesta tradicional de Nercón: Gastronomía, folclor y faenas tradicionales forman parte de la fiesta campesina que el 5 de febrero tiene lugar en Nercón, a pocos minutos de Castro. Al otro dia la celebración se repite en La Estancia, a 5 kilómetros de Castro.

Llau Llau:

Maja chilota: El 13 de febrero en la localidad chilota de Llau Llau, se realizan faenas tradicionales y una fiesta campesina para la elaboración y degustación de la chicha de manzana.

Quemchi:

Festivales costumbristas chilotes: A mediados de febrero, durante el fin de semana, en la localidad de Quemchi, a 60 kilómetros de Ancud, se organiza un festival musical que incluye gastronomía y artesania. En tanto, el tercer fin de semana del mes se realiza en el Parque Municipal de Castro el Festival Costumbrista Chilote, que incluye muestra cultural, folclor, faenas típicas, artesanía, gastronomía, y exposición de las distintas variedades de papas nativas. En Puerto Natales todos los años, en febrero, el Centro Hijos de Chiloé, que agrupa a inmigrantes de la isla, organiza un encuentro musical que busca preservar las costumbres chilotas.

Punta Arenas:

Ganado de Punta Arenas: La primera semana de febrero, durante tres días se realiza la Feria Ganadera Expogama en Punta Arenas, organizada por la Asociación de Ganaderos de Magallanes. Incluye exposición de ganado y gastronomía local.

banderas y escudos de Chile

banderas y escudos de Chile

cuatro siglos de uniformes en chile

Batallas y combates en la Historia de Chile

1485:
Batalla del río Maule: Los mapuches detienen el avance de los incas que lleguen en su dominación hasta las márgenes del río Maule. Tal acción hace que los habitantes del sur del Maule sean conocidos por los incas como "poromaucas, palabra que se españolizó como promaucaes. Existe una duda razonable sobre la fecha, que bien podría ser hacia 1520.

Septiembre 1536:

Batalla de Reinohuelén: Combate librado en 1536 entre conquistadores españoles al mando de Gómez de Alvarado y guerreros mapuches, en la confluencia de los ríos Ñuble e Itata, en Chile.
Enero 1541:
Combate del Mapocho: Don Pedro de Valdivia se puso en contacto con el cacique Vitacura, principal representante de los incas en estas tierras, manifestándole la intención de levantar una ciudad en la isla del cerro Huelen. El consentimiento de Vitacura provocó la indignación del cacique Michimalonco.

Enero 1541:

Escaramuzas en Aconcagua: Diversos enfrentamientos contra las fuerzas de Michimalonco, quien tendió variadas emboscadas a los expedicionarios y lo mismo hicieron Catiputo, Tanjalongo y otros caciques subalternos.
Mayo 1541:
Conquista de la fortaleza de Paidahuén: Pedro de Valdivia se dirige contra Michimalonco, Como rescate para recuperar la libertad, este ofrece los lavaderos de oro de Marga-Marga.
Agosto 1541:
Desastre de Con Con: Los caciques Trangolonco y Chigalmanga, queman un bergantín en construcción en la desembocadura del Estero Marga-Marga, matan a los españoles, negros e indios peruanos, escapando sólo Gonzalo de los Ríos con un esclavo negro.. Se desata un levantamiento general que comprende los valles de Aconcagua y Cachapoal.

11 de Septiembre 1541:

Destrucción de Santiago: Michimalonco, como caudillo (toqui) general de los indios de la comarca, encabezó contra la recién fundada ciudad de Santiago del Nuevo Extremo, un asalto el 11 de septiembre de 1541 que terminó en fracaso, merced a la sostenida resistencia de los españoles que guarnecían la plaza. En la defensa de la ciudad, se señaló particularmente doña Inés de Suárez que no dudó en dar muerte a Quilicanta y a siete caciques picunches entre los que se contaba el Cacique Apoquindo, prisioneros de los españoles que el ejército indígena pugnaba por libertar. De lo desigual del combate da fe la desproporción en el número de los combatientes, que fue de unos 10.000, por parte de los picunches, y de 55 soldados, más 5.000 yanaconas auxiliares, por los españoles.
Febrero 1544:
Combates en el Cachapoal y en el Maipo: Hasta esta fecha, Valdivia no había podido reconocer su gobernación más allá del Cachapoal, y su dominio efectivo sólo abarcaba los alrededores de Santiago, y con menor seguridad, el valle de Quillota. Con los refuerzos que le trajo Monroy, resolvió extenderlo hasta el sur sin trazarse límites y hacia el norte, hasta La Serena.

Agosto 1544:

Combate en el Limari: Pero Gómez se había encaminado al valle de Aconcagua con el propósito de someter a los indios radicados en él. Michimalongo lo obligó a retroceder hasta Santiago y el gobernador tuvo que dirigirse personalmente contra el célebre cacique.

20 de Febrero 1546:

Combate de Quilacura: Fue una batalla en la guerra de Arauco, combate nocturno, a cuatro leguas del Río Biobío, entre la expedición española de Pedro de Valdivia y una fuerza de guerreros mapuches, liderada por el toqui Malloquete. En este enfrentamiento fue capturado un mozalbete llamado Lautaro.

11 de Enero 1549:

Destrucción de La Serena: Cuando recién comenzaba a cimentar su historia, una sublevación de los indígenas provoca la muerte a casi todos los españoles (escapando, al parecer sólo un sobreviviente llamado Juan Cisternas), destruyendo e incendiando el poblado como represalia del mal trato recibido por los diaguitas de parte de los conquistadores españoles.

24 de Enero 1550:

Expedición a Arauco: Iba a empezar la guerra de Arauco. Cuarenta mil guerreros mapuches van a luchar durante tres siglos por el predominio y la supervivencia contra el invasor español y sus descendientes y contra los antiguos señores del suelo los representantes del pueblo chincha-chileno ahora aliado del nuevo invasor.

22 de Febrero 1550:

Combate de Andalién: Pedro de Valdivia, en su avance al sur, desea fundar una ciudad en la zona de Penco. En su intento es detenido por los mapuches y después de duro combate, los derrota. El ataque ocurrió en la noche y sólo se alcanzó la victoria una vez dejar los caballos y pelear aquí en lucha cuerpo a cuerpo.
12 de Marzo 1550:
Batalla de Penco: Fue una batalla entre 60.000 Mapuches bajo comando de su toqui Ainavillo con sus aliados de Arauco y de Tucapel y contra 200 españoles de Pedro de Valdivia con una gran cantidad de Yanaconas incluyendo 300 auxiliares de Mapochoes bsjo ordenes de su líder Michimalonco que defendía la fortaleza recosntruida en Penco.

14 Diciembre 1553:

Combate de Purén: Los indios se dieron cuenta del debilitamiento de los españoles y que, a pesar de su disimulo, no sabían ocultar su contento ante la proximidad de la venganza. La forma como se desarrolló la rebelión, manifiesta que venía preparándose desde hacía tiempo, pero los detalles nos son desconocidos.

25 de Diciembre 1553:

Batalla de Tucapel: Pedro de Valdivia muere a los 51 años, el conquistador español y sus soldados son derrotados y todos muertos por las huestes araucanas de Lautaro.
26 de Diciembre 1553:.
Los 14 de la Fama: Se conoce con este nombre al grupo de trece soldados españoles más su capitán, Juan Gómez de Almagro, que sostuvieron una dura resistencia en la cordillera de Nahuelbuta al ataque del fuerte San Diego de Tucapel en Cañete, provincia de Arauco por el toqui Lautaro y sus huestes.

26 de Febrero 1554:

Batalla de Marihueñu: Victoria mapuche bajo el mando de Lautaro. El sur de Chile queda en manos de los mapuches. Los españoles abandonan la ciudad de Concepción.
27 de Febrero 1554:
Destrucción de Concepción: Luego de la derrota de Marihueno, el espanto y la desazón se apoderaron de los habitantes de Concepción que sólo atinaron a huir. Los caminos que conducían a Santiago, comenzaron a llenarse de la gente que escapaba en medio de una confusión indescriptible.
02 de Noviembre 1555:
Expedición de Villagra y Defensa de La Imperial: Pedro de Villagra, que había quedado en La Imperial con 150 hombres empezó por fortificar y pertrechar la ciudad. La rodeó de fosos y de parapetos, y distribuyó la, gente en cuadrillas, cada una Con su caudillo y con la orden precisa de lo que debía hacer en caso de asalto. Pero los indios, distraídos con el triunfo de Marigüeñu o no sintiéndose capaces de atacar a los españoles dentro de la ciudad, no la asaltaron ni establecieron un sitio en regla.
12 de Diciembre 1555:
Segundo ataque a Concepción: A pesar de la mortandad, Lautaro pudo reunir un ejército que, po¬siblemente, fluctuaba alrededor de unos 4.000 mapuches, y atacó a Los Confines (Angol). Los españoles huyeron a La Imperial sin intentar si¬quiera la resistencia. Inmediatamente, el generalísimo mapuche dirigió su ejército sobre Concepción.
14 de Noviembre 1556:
Acción de Mataquito: Lautaro, habiendo cruzado el Maule, acampa en Mataquito. Diego Cano, enviado por el cabildo de Santiago sostiene contra él y es derrotado.

01 de Abril 1557:

Muere el cacique Lautaro en el combate de Peteroa. El y sus hombres fueron atacados por sorpresa en el pucará de Petorca.
09 de Agosto 1557:
Ataque al Fuerte San Luis: Tras la victoria de Peteroa, los españoles procedieron a levantar un fuerte que llamaron San Luis el que estuvo mandado por don Garcia Hurtado de Mendoza en las cercanías de la destruida Concepción, es decir donde hoy se levanta el puerto de Talcahuano. Ahí fueron atacados por tres escuadrones araucanos que estaban al mando de los toqui Grecolano, Petegolen y Tucapel.

08 de Noviembre 1557:

Batalla de Lagunillas: Fue la primera batalla en que las tropas del virrey Andrés Hurtado de Mendoza libraron contra los araucanos del cacique Caupolicán..En este enfrentamiento fue tomado prisionero el caudillo Galvarino, que, como castigo, sufrió la amputación de ambas manos.

30 de Noviembre 1557:

Batalla de Millarapue. El caudillo mapuche Caupolicán es derrotado por los españoles. Galvarino cae nuevamente prisionero y es ahorcado. Las fuerzas realistas acamparon en Millarapue, al interior de la Araucanía el 29 de noviembre. Los mapuches al mando de Caupolicán intentaron un ataque en la alborada del 30 de noviembre, por sorpresa al campamento enemigo. El número de atacantes era de 3.000 a 10.000 al frente de ellos venía Galvarino, que se mostraba con sus dos brazos cortados azuzando las pasiones de sus camaradas.
20 de Enero 1558:
Batalla de Cayucupil: Aquella mañana del 20 de enero lentamente ingresaban al desfiladero de Cayucupil o Quebrada de Puren llevando grandes cantidades de pertrechos. Cuando se hallaban a mitad de la Quebrada de Puren fueron atacados por cientos de mapuches que desde una altura superior arrojaban descumunales piedras y cuanto objeto ofensivo encontraban, causando numerosas bajas.

05 de Febrero 1558:

Sitio y Batalla del Fuerte de Cañete: Cañete fue rodeado y sitiado por más de 15.000 mapuches que establecieron un sitio al fuerte. La idea de Caupolicán era dejar morir de hambre a los sitiados. Andresillo abrió las puertas del fuerte y se introdujó una masa de mapuches en forma silenciosa, cuando ya casi estaban todos al interior del fuerte fueron recibidos por descargas de fusilería en forma alternada que dejaron una gran mortandad entre los atacantes que fugaron en desbandada.

13 de Diciembre 1558:

Batalla de Quiapo: Unos mil quinientos mapuches al mando del cacique Petegolen se dieron a la tarea de levantar un fuerte en los llanos de Quiapo ubicado en las cercanías de la Ensenada del Carnero, al norte de Lebu y muy próximo de donde los españoles tenían levantado un formidable recinto militar desde el cual como punta de lanza clavado en el pecho de los mapuche apoyaban las incursiones que en forma continua realizaban a las tribus para desalentarlos.

30 de Diciembre 1558:

Batalla del Fuerte de Arauco: La brillante victoria conseguida en Lincoya gracias a las especiales condiciones de estratega que tenía el toqui Petegolen, digno émulo de Lautaro, lo entusiasmaron para seguir en la lucha levantando un fuerte frente al de los españoles. Mas estos con la trágica experiencia de Lincoya, no hicieron movimiento bélico alguno y aceptaron con resignación la provocación de los indios. Hasta que un dia cansados de ser insultados desafiaron a los aborígenes a una batalla de caballería a muerte. En una planicie situada entre ambas fuerzas se libraría la primera batalla de caballería entre peninsulares y araucanos.

16 de Enero 1563:

Batalla Del Fuerte Lincoya: Un grupo de batidores exploró el terreno y comprobó que la fortificación mapuche adolecía de un grave defecto que facilitaba un ataque de caballería. Además que al ser de madera sería fácil incendiarla. Participó la artillería que con su cañoneo causo un incendio y bajas entre los indios. Tras el ablandamiento que fue brutal entró en acción la caballería al mando de don Pedro de Villagra.

Enero 1563:

Derrota de Catiray o Mareguano: Don Pedro de Villagra al llegar a Catiray fueron interceptados por una numerosa guerrilla araucana, trabándose en un sangrienta lucha donde los españoles perdieron 42 hombres debiendo emprender la retirada en franca derrota hacia el fuerte de Arauco llevando varios heridos.
24 de Enero 1563:
Asalto de Angol: Ese día llegó la primera a la vista de Angol. Avendaño, que mandaba en la Ciudad, dejó en ella a los soldados más heridos para que la defendieran de la más pequeña de las dos columnas que la amagaban.
03 de Febrero 1563:
Asalto a la Plaza de Arauco: Los mapuches se presentaron frente a Arauco. Pedro de Villagrá intentó repetir la defensa de La Imperial en 1554, dando golpes contundentes a los asaltantes. El y sus capitanes los derrotaron repetidas veces, pero al día siguiente amanecían más cerca de las murallas y más numerosos.
15 de Abril 1563:
Segundo Sitio de Arauco: Terminada la recolección de las cosechas, los mapuches se presentaron delante de Arauco en abril de 1563. Esta vez venían preparados para poner en la plaza un sitio en regla.

22 de Enero 1564:

Combate del pucará de Lebotacal: Los mapuches construyeron un pucará en Lebotacala a algunos kilómetros de Concepción. Luego de un breve combate logró desbaratarlo, pero fue informado de una concentración de 3.000 indios comarcanos al mando de un cacique de nombre Loble que estaba casi a las puertas de Concepción.

24 de Enero 1564:

Combate de Angol: Los mapuches, entusiasmados con la alianza de los indios de la zona comprendida entre Itata y el Maule, resolvieron destruir a Angol antes de iniciar el sitio de Concepción.
Febrero 1564:
Cerco de Concepción: Los caciques Millalelmu y Loble establecieron el cerco al fuerte de Concepción, encerrando a Villagra y toda la población en las empalizadas. El sitio duró alrededor de dos meses de continuas escaramuzas.
17 de Febrero 1565:
Segunda Combate de Reinohuelen: En el mismo lugar donde 29 años antes las fuerzas promaucaes (indios que Vivian al norte del Biobio) pero igualmente buenos guerreros que rechazaron la avanzada enviada por don Diego de Almagro al mando de Gómez de Alvarado en 1536 impidiéndole seguir al sur. Tres décadas después a mediados de febrero de 1565 una columna compuesta por 152 hombres de caballería y 700 indios amigos al mando de don Pedro de Villagra y de don Pedro Fernández de Córdova atacaron un fuerte que tenían los indios promaucaes.
19 de Febrero 1565:
Combate de Tolmillan: Dos días después de la batalla de Reinohuelen llegaba a marcha forzada el cacique Loble que venía a socorrer a sus compañeros que combatían en Reinohuelen, ignorando que estos habían sido derrotados y que los españoles le tenían tendida una emboscada en las cercanías del actual pueblo de Tormillan.
Marzo 1567:
Ataque al pucara de Cañete: Los indios habían construido un pucará en los cerros vecinos a Cañete, y el general comprendía que una rebelión se aproximaba. Sin consultar a la Audiencia, resolvió destruirlo antes que la concentración de los indígenas hiciera el asalto más difícil.
07 de Enero 1569:
2da Batalla de Catiray o Mareguano: En esta segunda contienda librada en este punto de la cordillera oriental de Nahuelbuta entre 220 soldados españoles y 600 yanaconas al mando del gobernador Melchor Bravo de Saravia, contra dos mil indios al mando de los caciques Lonconaval y Millalemo que unieron sus fuerzas para enfrentar al invasor.
Septiembre 1570:
Derrota de Purén: A toda prisa se dirigian 200 soldados españoles al mando de don Miguel Avendaño de Velasco a socorrer a los castellanos amenazados por los mapuches de ser arrollados en cualquier momento en Angol. No se habían alejado mucho del río Puren cuando fueron atacados por un batallón al mando del cacique Pailacar, que entró violentamente en batalla, poniendo en serios aprietos a los conquistadores.
08 de Marzo 1577:
Primera Campaña de Quiroga: El plan de pacificación que se iba a poner en práctica era obra del virrey del Perú, y Quiroga lo había aceptado con entusiasmo. Consistía en una enérgica campaña a través de Arauco, llevando el ejército concentrado. Se tomaría prisioneros a los indios más belicosos; se ejecutaría a uno que otro cabecilla, y los demás serían "trasladados a la provincia de Coquimbo, desgobernándolos.
27 de Noviembre 1578:
Segunda Campaña de Quiroga: A pesar de la extraordinaria crudeza del invierno de 1578, las hostilidades de los indígenas no cesaron. Amagaban el campamento en canoas y caían sobre los caballos durante el pastoreo y sobre los grupos que iban al campo a recoger comida.
20 de Diciembre 1584:
Campaña de Sotomayor: Estas fuerzas hicieron algunas campeadas sin importancia, que ni siquiera merecerían mencionarse, a no mediar la trampa en que estuvo a punto de perecer Bernal de! Mercado.
10 de Enero 1597:
Campaña de Oñez de Loyola: El nuevo mandatario se encontró imposibilitado para reabrir la campaña de Arauco. Logró, sin embargo, enviar al sur unos doscientos arcabuceros, al mando de su hermano Luis y dé Lorenzo Bernal del Mercado.

23 de Diciembre 1598:

Batalla de Curalaba: Esta batalla se convirtió en el inicio efectivo de la Rebelión Mapuche de 1598 que terminó finalmente con todas las ciudades al sur del río Biobío, excepto Concepción.
22 de Enero 1599:
Rebelión General del pueblo Mapuche: La sublevación se propagó con la rapidez del fuego que ha hecho por largo tiempo su camino subterráneo. El espíritu de rebeldía asomó casi instantáneamente desde el Maule hasta Osorno. Los españoles se encontraron pronto encerrados en las ciudades y fuertes, sin poder auxiliarse unos a otros.
06 de Abril 1599:
Batalla de Quilacoya: En Quilacoya junto al río Biobio pelentaro fue interceptado por las fuerzas españolas del recién designado gobernador don Pedro de Vizcarra, quien cayó por sorpresa sobre los mapuches, propinándole una contundente derrota.
09 de Octubre 1599:
Ataque a Chillán: Chillán fue atacada resultando muertos 4 españoles y llevándose los indios 30 mujeres y niños. La cifra total de muertos ascendía ya a 200 españoles, siete ciudades arrasadas, sitiadas o despobladas.
26 de Noviembre 1599:
Asalto de Valdivia: La derrota sufrida en Quilacoya no amilanó al cacique Pelantaro y decidió rehabilitarse y vengarse de esa derrota. Para ello cambio su estrategia en noventa grados, decidiendo no atacar Concepción y dirigir su accionar hacia Valdivia que por mucho tiempo vivía en paz. Pelantaro planificó el ataque a esta última ciudad con toda calma, sin dejar pasar un solo detalle, al igual como lo hubiera hecho el mas sagaz estratega moderno.
Noviembre 1601:
Muerte del coronel Francisco del Campo: El coronel resolvió trasladarse a Castro con todos los pobladores. Se dirigió personalmente con 60 soldados a la isla, a disponer los auxilios y las comidas "para llevar tantas mujeres, niños y trastes de casas y haciendas como tenían, y llegando a la primera bahía se alojó y repartió la gente a buscar algunas piraguas en que pasar aquel brazo de mar", quedando él con muy pocos soldados.
07 de Febrero 1602:
Destrucción de la ciudad de Villarrica: Los defensores de Villarrica al mando del capitán Rodrigo de Bastidas decidieron vender cara su existencia, cuando supieron que los indios lanzarían el ataque final antes que llegaran los refuerzos españoles. Los heroicos defensores resistieron los primeros ataques indígenas y lo harían hasta la muerte.
Enero 1603:
Campaña de 1603: En la campaña del verano de 1602: se construyó diversos fuertes en las márgenes del Biobío, en lugares bien escogidos y dispuestos en forma de poderlos socorrer. En la misma temporada procuró afianzar el dominio español, al norte de ese río, con numerosas expediciones; de suerte que al llegar el gobernador a Santiago, en junio de 1602, ya se consideraba definitivamente salvada esta parte del territorio.
Febrero 1603:
Asalto del Fuerte Santa Fe: Cuando llegó el momento de destruir el odiado fuerte de Santa Fe una noche silenciosamente lo indios se aproximaron al fuerte, pero fueron descubierto por un centinela que dio la alarma. Desde ese instante la batalla fue general, los mapuches fueron rechazados, pero volvieron con mas furia emprendiendo un sangriento asalto que resultó estéril. Mas toda la noche pujaron por ingresar y fueron rechazados. Comprendieron entonces que había que someter al fuerte a un durísimo sitio. Así se hizo y una hambruna que tuvo a muy mal traer a los sitiados.
Diciembre 1603:
Batalla Ciénagas De Lumaco: Después de sembrar el terror en las tribus retornó Alonso de Ribera al norte, siendo interceptado en un lugar cenagoso en Lumaco, donde los indios le presentaron un plan estratégico enseñado por Lautaro con excelentes resultados. Este consistía en internarse en el pantano donde la caballería no podía llegar porque se hundía en el barro. Pero olvidaron que el Gobernador Ribera era experto en el arte de la guerra, ordenando entonces que los yanaconas cubrieran con totora el camino y mandó la infantería, que con sus arcabuces dejó la mortandad.

Enero 1604:

Campaña de 1604 y 1605: En su penúltima campaña, la de la primavera de 1603 y verano de 1604, Ribera fundó un nuevo fuerte en el vado de Chepe, a la desembocadura del Biobío, que bautizó con el nombre de San Pedro de la Paz; y el 24 de diciembre fundó otro que denominó Nacimiento.
Diciembre 1605:
Campaña de 1606: García Ramón abrió su primera campaña en la primavera de 1605. Habla partido de Santiago el 6 de diciembre al frente de mil doscientos hombres, enterados con el contingente de España y los militares de los términos de la capital. En el sur le aguardaba otro ejército vecino a mil hombres, distribuidos en los fuertes. En Concepción recibió el socorro remitido por el virrey del Perú, con el cual pagó sus cuentas y atendió a los primeros gastos de la campaña.
Marzo 1606:
Desastre de Angol: Núñez de Pineda tenía orden de sacar de los fuertes hasta trescientos soldados, si los refuerzos de México no llegaban; pero temió debilitar mucho las guarniciones y se limitó a retirar ciento cuarenta y tres, para enterar doscientos.
Septiembre 1606:
Batalla de Boroa o de Palo Seco: La batalla se produjo cuando una guarnición española al mando del capitán Juan Rodulfo Lísperguer fue emboscada al salir del fuerte por entre 3.000 a 6.000 guerreros mapuches ocultos en los bosques ceranos muriendo todos los hispanos.
Febrero 1608:
Campaña de 1608: En las correrías del verano de 1608, García Ramón había contado con el recurso de unas mil lanzas amigas y había devastado los campos de los enemigos hasta reducirlos por la miseria a venir de paz y a establecerse en las inmediaciones de los fuertes, sin traspasar el radio de acción de estos establecimientos.
Diciembre 1610:
La Guerra defensiva de Luis de Valdivia: El padre Valdivia llegó al Callao a mediados de 1611, trayendo los despachos del gobernador para Alonso de Ribera y la real cédula de 8 de diciembre de 1610, que dejaba al criterio del virrey del Perú ensayar por tres a cuatro años la guerra defenslva.
1621:
Campaña Militar de Osores de Ulloa: Osores de Ulloa empezó por restablecer la disciplina en el ejército condenando a muerte a los desertores que logró capturar, y expurgando la oficialidad. Cuando creyó estar preparado, pasando por sobre las órdenes del rey dispuso una expedición, cuyo mando confió al maestre de campo Núñez de Pineda, a las ciénagas de Purén.
24 de Enero 1626:
Cesación de la guerra defensiva: En efecto, el 24 de enero de 1626, recibía Fernández de Córdoba una real cédula expedida en Madrid el 13 de abril de 1625, por la cual Felipe IV ordenaba reanudar la guerra con los mapuches y someter a esclavitud a los prisioneros.
1627:
Contraofensiva mapuche dirigida por Lientur: Como era de esperarlo, la contraofensiva araucana no tardó en de­sencadenarse. La dirigió un indio llamado Lientur, que hasta ese momento habla peleado como amigo en el campo español.
15 de Mayo 1629:
Desastre de Las Cangrejeras: Lientur jefe militar mapuche que luchó en la Guerra de Arauco. Su mayor victoria fue la Batalla de las Cangrejeras. Su actividad bélica concluyó cuando llevó a que los españoles firmaran paces temporales con la nación mapuche en el Parlamento de Quillín.
14 de Mayo 1630:
Sorpresa de Los Robles: Lazo de la Vega logró reclutar unos 150 españoles voluntarios en Santiago que pensaba sumarlos a los ya 1.600 soldados acantonados en el sur. Su idea era internarse en el mismo corazón de Arauco y dar una batalla armagedónica a los mapuches para terminar de una vez por todas con la guerra. El pánico general cundió cuando la población supo de las osadas intenciones del gobernador y el Cabildo le rogó que desisitiese de hacer ese tipo de guerra, pero fue inútil, Lazo de la Vega quería esa batalla decisiva.
13 de Enero 1631:
Batalla de La Albarrada: Lazo de la Vega salió del fuerte y eligiendo cuidadosamente el terreno fue a tender su línea de batalla en Petaco. La acción se inició con una carga de un escuadrón de indígenas que fueron contenidos con fusileros alternados protegidos por lanceros. Una vigorosa carga de caballería fue contenida por los escuadrones mapuches y el combate por unos instantes se tornó indeciso.
1632:
Campañas militares de 1631-1632-1633-1634: A la salida del invierno de 1631 las armas españolas habían tenido algunos éxitos locales de cierta importancia. Los indios auxiliares dieron muerte en el valle de Elicura a Quempuante.
06 de Enero 1641:
Parlamento de Quillin: El gobernador de Chile, Francisco López de Zúñiga, se reúnen en el llano de Quilín con los mapuches para firmar los acuerdos que reconocían la independencia de los indios, la devolución de cautivos españoles, el permiso para evangelizar el territorio indígena y sellar una alianza contra los enemigos del exterior. En favor de los mapuches se pactan la despoblación de Angol y la vuelta de la frontera a la línea del Biobío.
Enero 1651:
Las paces de Boroa: Acuña Y Cabrera, como la mayoría de sus predecesores, no tenia siquiera idea de los problemas que le aguardaban en su gobierno, y, a diferencia de ellos, tampoco era capaz de formársela.
14 de Febrero 1654:
Batalla de Río Bueno: Casi medio siglo de relativa calma vivieron los conquistadores, cuando en 1654 el ambicioso gobernador Antonio de Acuña y Cabrera envió a su cuñado, el maestre de campo don Juan Salazar con una fuerza de 900 españoles y 3.000 yanaconas atacaron al sur del río Bueno donde fueron rechazados por los huilliches, que los obligaron a repasar el citado río donde hicieron un puente de balsas para cruzarlo hacia el norte.
14 de Enero 1656:
Campaña mapuche del mestizo Alejo: Un soldado mestizo, que servía en el ejército español, generalmente conocido con el nombre de "el mestizo Alejo", había manifestado mucha viveza intelectual, valor, iniciativa y deseos de surgir. Solicitó que se le ascendiera a oficial, y como se le contestara con una repulsa, abandonó las filas y se pasó a los indios.
20 de Enero 1656:
Victoria de Conuco: Al sur del Biobío resistían las guarniciones de Valdivia y de Boroa. Los defensores de Valdivia recibieron provisiones por mar, y no sólo lograron rechazar los ataques de los roncos, sino que pudieron alejarlos de los alrededores de la ciudad.
Abril 1664:
Campaña militar de 1664: Tomás Calderón, que sucedió a Carrera como cuartel maestre, hizo una correría por Ilicura y Cayucupil, al llegar la primavera, y regresó con 300 cautivos, que se vendieron como esclavos, sin haber librado verdadero combate.
13 de Diciembre 1680:
Bartolomé Sharp incendia La Serena: En la mañana Sharp desembarcaba con 35 hombres en el puerto de Coquimbo para hacer agua y leña. Hecha la provisión, se encaminó a La Serena al frente de su pelotón.
1692:
Rebelión de Millapán: González de Poveda tenía prohibición real de hacer la guerra militar contra los mapuches a causa de la influencia de los mismos jesuitas ante la corte. Sin embargo, se alzó un cacique de la región de Maquegua, llamado Millapán quien realizó varios asesinatos a españoles. Poveda viendo que la insurrección iba creciendo se dio cuenta que si no actuaba pronto, la situación se desbordaría, así que después de negociar con autoridades eclesiásticas y con el apoyo de la población, sacó hacia el sur, una fuerza expedicionaria de 1.600 hombres, más 2.000 auxiliares. Viendo la determinación española, y la fuerza que se sustentaba, los indios corrieron a dar la paz en el Parlamento de Choque-Choque.
09 de Marzo 1723:
Abandono de los Fuertes al sur del río Bio-Bio: La rebelión se inició el 9 de marzo de 1723 con el asesinato del capitán de amigos Pascual Delgado en Quechereguas. Delgado era considerado uno de los máximos exponentes del sistema monopólico, odiado por su soberbia y los castigos "crueles y arbitrarios" que aplicaba.
Tras este suceso se generalizó el alzamiento, multiplicándose por toda la frontera del Biobío las incursiones de saqueo, el abijeato y el incendio de haciendas. Los fuertes españoles se hallaron de pronto incomunicados unos con otros. La rebelión terminó con el Parlamento de Negrete de 1726, en el que ambas partes firmaron la paces y establecieron un sistema de ferias regladas.
1766:
Levantamiento mapuche de 1766: Se produce una gran rebelión de los mapuche por oposición a la idea de reducirlos como pueblos.
1769:
Batalla de Laja:
1770:
Batalla de Negrete:
Marzo 1793:
Parlamento de Negrete, entre el Gobernador Ambrosio O´Higgins y 161 Toquis Araucanos.
01 de Abril 1811:
Motín de Figueroa: Ese día, las tropas del cuartel de San Pablo se insubordinaron y desconocieron el mando de Juan de Dios Vial y Juan Miguel Benavente. A los gritos de ¡Viva el Rey!, ¡Muera la Junta!, los soldados declararon que solamente obedecerían las órdenes de Figueroa.
01 de Abril 1813:
Toma de Concepción: A las 9 de la mañana del 2 de abril, supo en el camino que Antonio Pareja había desembarcado, y se había apoderado de Concepción. Carrera continuó su marcha. Por donde quiera que pasaba, organizaba tropas, buscaba pertrechos y víveres; y por medio de confinaciones, limpiaba la tierra de sarracenos, como entonces se denominaba a los partidarios de España. A las 8 de la noche del 5, estaba en Talca, y establecía allí su cuartel general.
24 de Abril 1813:
Combate de Linares: Las fuerzas de Pareja son rechazadas por las de Carrera. Elorreaga, cuya inteligente iniciativa se exteriorizó desde sus primeros actos en el servicio, intentó un reconocimiento, trabándose en un combate a distancia con las avanzadas patriotas, a las cuales hizo dos bajas. Atacado por fuerzas muy superiores, se retiró al sur.
26 de Abril 1813:
Batalla o Desastre de Yerbas Buenas: También se le denomina Sorpresa de Yerbas Buenas. En la batalla se enfrentaron las fuerzas chilenas al mando del coronel Juan de Dios Puga y las fuerzas españolas al mando del brigadier Antonio Pareja.
15 de Mayo 1813:
Combate de San Carlos: Tuvo como lugar San Carlos, en las cercanías de Chillán. En el se enfrentaron las tropas patriotas al mando de José Miguel Carrera contra las realistas al mando de Juan Francisco Sánchez. La batalla finalizo con la victoria realista.
28 de Mayo 1813:
Combate de Talcahuano: José Miguel Carrera, general del ejercito patriota, derrota a los realistas.
08 de Junio 1813:
Captura de la fragata española "Thomas": Poco más tarde, el 7 de junio, apareció en la bahía la fragata "Thomas", que venía del Callao, conduciendo algunos jefes y oficiales, pertrechos y dinero para Pareja. Ignorando la caída de la plaza en poder de los patriotas, fondeó en el puerto de Tomé. Al amanecer del día 8, los oficiales Nicolás García y Ramón Freire, con dos lanchas cañoneras y algunos botes, se apoderaron de ella, sin que opusieran la menor resistencia.
Julio - Agosto 1813:
Sitio de Chillán: Los patriotas chilenos iniciaron el sitio de Chillán procurando expulsar a los realistas. No lo consiguieron.
Agosto 1813:
Combate de Huilquilemu: El comandante Elorreaga, al frente de 350 fusileros montados, se apoderó de Los Angeles, de Nacimiento y de toda la Isla del Laja, y desbarató a O'Higgins, quien le salió al encuentro con unos 300 hombres, cerca de Huilquilemu. El propio O'Higgins fue derribado del caballo con su mon­tura. El capitán Agustín López Alcázar, más tarde comandante del batallón número 3 en Maipo, logró rescatarlo, y, montando el caballo que le cedió el soldado Gabino Guardia, prosiguió la fuga.
Agosto 1813:
Combate de Quilacoya: Días más tarde O'Higgins, convenientemente reforzado, derrotó en Quilacoya a las mismas fuerzas de Elorreaga y Quintanilla. Tuvo que replegarse otra vez a Concepción, pero en octubre, el frente de más de 500 hombres, obligó a Elorreaga a evacuar las fronteras y volverse a Chillán.
17 de Agosto 1813:
Combate de Quirihue: Tuvo lugar la villa de Villa de Quirihue, actual Región del Biobío. En el se enfrentaron las tropas patriotas al mando de José Joaquín Prieto contra las realistas al mando de Juan Antonio Olate. El combate finalizo con la victoria patriota.
23 de Agosto 1813:
Combate de Cauquenes: Fue un enfrentamiento llevado a cabo entre las fuerzas realistas del chileno Juan Antonio Olate y las fuerzas patriotas chilenas al mando del coronel Juan de Dios Vial. El combate finalizo con la victoria patriota.
24 de Agosto 1813:
Sublevación de Arauco: Los habitantes de Arauco estaban desesperados con las prorratas y exacciones. Sánchez, desde Chillán, y el franciscano fray Juan Ramón, misionero de la plaza, explotaron el descontento.
17 de Octubre 1813:
Batalla de El Roble. Luego del sitio de Chillán, las tropas patriotas al mando del General en Jefe, José Miguel Carrera y del, por entonces, Coronel Bernardo O'Higgins, se guarecieron en el paso de El Roble, en el río Itata en la tarde del 17 de octubre. En total, eran 800 soldados de las tres armas. Pasaron al reposo en la ribera sur, con la intención de cruzar el obstáculo en la mañana del día siguiente y se extremaron las medidas de seguridad contra una posible sorpresa de los guerrilleros realistas.
29 de Octubre 1813:
Combate de Santa Rosa de Trancoyan: Un pequeño desastre, ocurrido días más tarde, acabó con las ilusiones de los pocos entusiasmados con la victoria del Roble.
23 de Febrero 1814:
Resistencia en Cucha Cucha: El oficial chileno Santiago Bueras, contiene al enemigo con si intrepidez y coraje, hasta que unos 100 efectivos del cuerpo auxiliar de Buenos Aires, al mando de Juan Gregorio Las Heras, cargaron en un ejemplar orden y empuje que despertaron la emulación de las tropas chilenas.
Marzo 1814:
Desastre de Urizar: En un intento por sorprender a un destacamento realista, en un ataque nocturno sorpresa, el coronel Fernando Urizar tuvo una derrota inesperada perdiendo tropa y 2 cañones.
03 de Marzo 1814:
Derrota del Gomero: Fue efectuada por las tropas realistas de Gabino Gaínza al mando de Ildefonso Elorreaga, en contra de los patriotas que sólo en número de 300 deberían defender la ciudad al mando de Carlos Spano.
04 de Marzo 1814:
Toma de Talca: El comandante realista Ildefonso Elorregada se apodera de Talca, la cual estaba bajo el mando del español pasado a las tropas patriotas, Carlos Spano, quien murió en el centro de la plaza abrazado a la bandera chilena diciendo: "Muero por la patria, por la patria que me adoptó entre sus hijos".
19 de Marzo 1814:
Combate de El Quilo: Tuvo como lugar Ránquil, Región del Biobío, cerca de Ñipas, en la ribera sur del río Itata. En el se enfrentaron las tropas patriotas al mando de Bernardo O’Higgins contra las realistas al mando de Manuel Barañao. La batalla finalizo con la victoria patriota.
20 de Marzo 1814:
Combate de Membrillar. Fue librado en la ribera norte del río Itata. En ella se enfrentaron la división del ejército patriota chileno comandada por el coronel de ingenieros jefe de Estado Mayor, Juan Mackenna, y el ejército realista al mando de Gabino Gaínza.
29 de Marzo 1814:
Los realistas triunfan en Cancha Rayada. Durante la guerras de la independencia, Talca fue tres veces ocupada por los ejércitos enfrentados y en sus inmediaciones se libraron importantes batallas. Un destacamento patriota comando por Manuel Blanco Encalada atacó por error al grueso del ejército realista en Yerbas Buenas, arrastrando, en su huida a la capital, al resto de las fuerzas chilenas. Ello fuerza la firma de una tregua en Lircay y permite la retirada de los realistas a Concepción, donde podrán recuperar su poderío.
03 de Abril 1814:
Bernardo O'Higgins efectúa frente a las fuerzas patriotas el llamado "Paso del Maule". y Combate de Tres Montes del 7 de Abril, pequeña victoria patriota dirigida por Enrique Campino.
08 de Abril 1814:
Toma de Quechereguas: Tuvo como lugar el fundo Quechereguas. En el se enfrentaron las tropas patriotas al mando de Bernardo O’Higgins contra las tropas realistas de Gabino Gaínza. La batalla finalizo con la victoria patriota.
26 de Agosto 1814:
Combate de las Tres Acequias. Se enfrentaron los ejércitos de Bernardo O'Higgins Riquelme con los de José Miguel Carrera Verdugo, obteniendo este último el triunfo. O'Higgins derrotado se retiró a buscar más soldados, pero al saber de la llegada el país del realista Mariano Osorio, reconoció a Carrera como general en jefe del ejército.
1 y 2 de Octubre de 1814:
Batalla de Rancagua. Enfrentó a las fuerzas independentistas chilenas, al mando del general Bernardo O`Higgins, y a las tropas realistas españolas, a cargo de Mariano Osorio, a la cabeza de 5 mil soldados, se dirigía a Santiago. Bernardo O'Higgins y José Miguel Carrera lograron reunir más de tres mil hombres, pero no soldados. Con la mitad de ellos O'Higgins se encerró en la plaza de Rancagua.
10 de Octubre de 1814:
Combate de Los Papeles: Enfrentó la retaguardia patriota, que resguardaba en esos momentos a los últimos grupos de civiles que emprendieron el cruce de la cordillera con destino a Mendoza, de la persecución y seguro apresamiento por parte de la caballería realista enviada en su persecución.
Enero 1817:
Manuel Rodríguez sorprende a los españoles que resguardan Melipilla y se apodera de la ciudad, confiscando para la causa patriota, los fondos acumulados por los recaudadores de Marcó del Pont y llevándose las armas de la guarnición.
12 de Enero 1817:
Salas y Silva se apoderan de San Fernando: ciento cincuenta de sus hombres al mando de Francisco Salas asaltan de noche a San Fernando. La guarnición realista resiste el ataque; entonces Inmediatamente los montoneros pusieron en movimiento unas rastras de cueros con piedras que producían un ruido idéntico al rodado de cañones. Los realistas, creyéndose atacados por una gran fuerza militar, huyeron. Así, Salas se apoderó de San Fernando.

22 de Enero 1817:

Primer enfrentamiento de una avanzada patriota con un destacamento de los Talaveras.

25 de Enero 1817:

Un destacamento de Las Heras, se enfrenta a una unidad realista.
04 de Febrero 1817:
Combate de Achupallas: El mayor Arcos, desprendiéndose de la división de So­ler, al frente de otros 200 hombres, dispersaba a la guarnición de Las Achupallas y le hacía 3 prisioneros.
04 de Febrero 1817:
Combate de Guardia Vieja: Al ponerse el sol, el mayor Enrique Martínez atacó el puesto español de Guardia Vieja con 150 fusileros y 30 jinetes. El combate duró una hora y media a sable y bayoneta, los españoles en número de 94, tuvieron 25 muertos y 43 prisioneros.

04 de Febrero 1817:

Combate de Cumpeo: Freire ataca a un destacamento realista de 100 soldados, dirigidos por el coronel Morgado, causándole la baja de 18 hombres y la captura de otros 20.
07 de Febrero 1817:
Combate de Las Coimas: Enfrentamiento entre el realista Atero y un destacamento de Necochea.
12 de Febrero 1817:
Batalla de Chacabuco: Se llevo a cabo en la hacienda Chacabuco, el 12 de febrero de 1817, donde combatieron el Ejército de los Andes y el Ejército Realista. Finalizo con la victoria patriota y que trajo como consecuencia la recuperación de Chile a manos patriotas, de ese modo finalizo la reconquista y comenzó la Patria Nueva. El capitán San Bruno, odiado jefe de los talaveras, es capturado y fusilado menos de 24 horas después.
12 de Febrero 1817:
Liberación del Norte: Las tropas del comandante Juan Manuel Cabot, toman Copiapo, La Serena y Coquimbo.
26 de Febrero 1817:
Captura del bergantín español "Aguila": Primer barco de nuestra Escuadra. Los patriotas apresaron en Valparaíso al bergantín de comercio español "Aguila", mediante el ardid de mantener izada la bandera española en tierra; fue armado y puesto al mando del oficial irlandés de Artillería, don Raimundo Morris.
04 de Abril 1817:
Combate de Curapalihue: En este combate se enfrentaron las tropas de Juan Gregorio Las Heras por el lado de los patriotas y las tropas de Juan José Campillo por lado de los realistas. El combate finalizo con la victoria patriota.
11 de Mayo 1817:
Asalto y Toma de Nacimiento: Mientras se practicaban los reconocimientos de las fortificaciones de Talcahuano y se acumulaban los elementos para el asalto, O'Higgins dispuso la ocupación del territorio español que quedaba al sur del Biobío y de la plaza de Arauco, a fin de privar de recursos a Ordóñez. El capitán José Cienfuegos, partiendo de la villa de Los Angeles, se dirigió a la plaza de Nacimiento, que era la fortaleza más inexpugnable. El asalto empezó el 12 de mayo, y la plaza tuvo 20 bajas entre muertos y heridos. La guarnición de Nacimiento se retiró a Arauco. San Pedro se rindió sin disparar un tiro.
27 de Mayo 1817:
Toma de la plaza fortificada de Arauco: Los patriotas comandados por Ramón Freire se toman la plaza fortificada de Arauco, en Talcahuano, la cual era el centro de abastecimiento de los realistas ubicados en la zona.
01 de Junio 1817:
Combate del Cerro Gavilán: Se desarrollo en las cercanías de concepción. Por lado de los patriotas liberaban los generales Bernardo O’Higgins y Juan Gregorio Las Heras y por lado de los realistas el comandante José Ordóñez. La batalla finalizo con la victoria patriota.
23 de Julio 1817:
Asalto a Talcahuano: El coronel José M. Ordoñez rechaza el intento del general Juan Gregorio Las Heras.
10 de Septiembre 1817:
Combate de Cerro Manzano: En el cerro Manzano (al Sudeste de Talcahuano), en dos acciones sorpresivas el cuarto escuadrón de granaderos a caballo, aniquiló a una fracción enemiga de 30 hombres, de los cuales se salvó sólo uno, y a otra de 25 hombres le causó 4 muertos y le tomó 3 prisioneros.
06 de Diciembre 1817:
Sitio y Asalto de Talcahuano: Tuvo como lugar Talcahuano. En el se enfrentaron las tropas patriotas al mando de Bernardo O’Higgins contra las realistas alo mando de José Ordóñez. La batalla finalizo con la victoria realista.
15 de Marzo 1818:
Combate de Quechereguas: Tuvo como lugar Quechereguas, cerca de Molina. En el se enfrentaron las tropas patriotas al mando de Ramón Freire contra las realistas al mando de Joaquín Primo de Rivera. El combate termino con la victoria Realista.
19 de Marzo 1818:
Sorpresa de Cancha Rayada: Batalla que pone en peligro la Independencia de Chile. La fuerzas patriotas acampaban en el llano de Cancha Rayada, al norte de Talca, cuando en la noche cayeron sobre ellas los realistas y derrotaron a las fuerzas del general San Martín.
05 de Abril 1818:
Batalla de Maipú. Diecisiete días después de Cancha Rayada, en los llanos del río Maipo, el ejército dirigido por San Martín venció completamente a los realistas. Desde ese momento, la Independencia de Chile quedó definitivamente consolidada. O’Higgins había salido de la capital esa misma mañana y se dirigía hacia Maipú con unos mil milicianos alcanzando a participar en el desenlace final de la batalla. Al llegar al campo de batalla O'Higgins se abraza con San Martín dialogando lo siguiente. "O'Higgins: ¡Gloria al salvador de Chile! - San Martín: General, Chile no olvidará jamás al ilustre inválido que se presenta herido al campo de batalla".
27 de Abril 1818:
Combate Naval de Valparaíso: Entre la fragata chilena "Lautaro" y la fragata española "Esmeralda". En esta acción, por una desinteligencia, muere el comandante contratado por el gobierno de Chile, Jorge O'Brien.
28 de Octubre 1818:
Captura de la fragata "María Isabel": En este combate se enfrentaron las tropas patriotas al mando de Manuel Blanco Encalada contra las realistas, en Talcahuano. La batalla finalizo con la victoria patriota.
14 de Noviembre 1818:
Captura de cinco transportes: El comandante Blanco Encalada captura cinco transportes españoles en Talcahuano.
21 de Febrero 1819:
Inicio de la Guerra a Muerte, Combate de Santa Juana: El montonero realista Vicente Benavides derrota al teniente José A. Rivero. Se inicia la "Guerra a Muerte".
28 de Febrero 1819:
La fragata O´Higgins ataca El Callao: La escuadra chilena al mando de Cochrane, ataca el puerto de El Callao, en Perú.
01 de Marzo 1819:
Asalto de Los Angeles: Intentado por las fuerzas realistas quienes tenían una fuerza auxiliar de 3.000 indios que tomaron parte en este sitio. En la ciudad sólo había el batallón patriota "Coquimbo" sin armamentos suficientes para su defensa. Los sitiadores habían tomado el fuerte, si no hubiese sido por la oportuna intervención del mariscal Andrés Alcázar y Zapata, quien llegó con su caballería. Entró en Los Angeles el 10 de marzo, después de batir a los sitiadores, salvando la situación que ya era desesperada.
11 de Abril 1819:
Sublevación de los Prieto: Entre las turbulencias que logró provocar la propaganda carrerina, la más importante es, sin disputa, la de los hermanos Prieto, en las cordilleras de Talca.
01 de Mayo 1819:
Combate de Curalí: Fue una batalla ocurrida en el marco de la llamada Guerra a Muerte, entre tropas realistas españolas dirigidas por Vicente Benavides y patriotas del gobierno provisorio chileno liderados por el coronel Ramón Freire, desarrollado en los campos de Curalí, cerca de la ribera norte del río Biobío. Fue una sorpresa y derrota total de Benavides, quien terminó escapando hacia La Araucanía.
Marzo a Septiembre 1819:
Diversas acciones de la Guerra a Muerte: Armadas todas aquellas partidas, que rara vez pasaban de un centenar de hombres por cada parte, comenzaron a salir las urnas contra las otras y con tal brío y rapidez que durante los seis primeros meses de la guerra (de marzo a septiembre de 1819) todo el sur de Chile no parecía sino un vasto palenque de matanzas.
19 de Septiembre 1819:
Combate de Quilmo: Al saber Victoriano en Tucapel la inesperada pérdida de Chillan, sin vacilar un instante, corrió al encuentro del enemigo, no tomando acuerdo de su número y seguido del puñado de hombres que tenía a sus órdenes.
01 de Noviembre 1819:
Combate de Tritalco: Irritado Benavides por el descalabro de Quilmo, inexplicable después de las ventajas conseguidas, y por el número de muertos de los suyos, resolvió vengar la derrota de Elizondo enviando a Bocardo con sus indios para atacar a Victoriano en Chillan y quitarle de nuevo a que el pueblo y su comarca.
20 de Noviembre 1819:
Combate de Hualqui: Tuvo como lugar Hualqui, cerca de Concepción. Por lado de los patriotas estaban las tropas de José Tomás Huerta y por lado de los realistas Vicente Benavides. La batalla finalizo con la victoria patriota.
06 de Diciembre 1819:
Combate de Pileo: Fue una batalla ocurrida en el marco de la llamada Guerra a Muerte, entre realistas españoles y patriotas chilenos desarrollado en la subdelegación de Pileo.
09 de Diciembre 1819:
Asalto de Yumbel: Realizado contra la ciudad de Yumbel al atacar las tropas realistas la plaza defendida por los patriotas al mando de Quintana, quién disponía de 100 hombres y los realistas de 658. Hay noticias de que en realidad las fuerzas realistas eran de 300 fusileros y 700 indios. El ataque duró 5 horas y terminó al aparecer una partida de 200 hombres en el cerro de la Parra. En este encuentro estaba Manuel Bulnes, de 19 años de edad, que entonces tenía el grado de subteniente de Cazadores.
10 de Diciembre 1819:
Combate de El Avellano: Fue una batalla ocurrida en el marco de la llamada Guerra a Muerte, entre montoneras realistas españolas y patriotas chilenos comandadas por Pedro Andrés Alcázar en las cercanías de Los Ángeles.
29 de Diciembre 1819:
Combate de San Pedro: Tuvo como lugar el fuerte de San Pedro en las cercanías de Concepción. En el se enfrentaron las tropas patriotas al mando de Pedro Agustín Elizondo contra las realistas al mando de Vicente Benavides. La batalla finalizo con la victoria patriota.
05 de Enero 1820:
Ataque a San Carlos: Los Pincheira ignorantes de que hubiesen llegado tropas de Santiago, descendieron en la noche del 4 enero de su malal del Roble huacho, y atacaron de sorpresa la indefensa villa de San Carlos.
30 de Enero 1820:
Acciones de Palpal y Coihueco: La matanza de Monte Blanco no escarmentó a los salteadores de la montaña. Era preciso que el infatigable Victoriano, seguido como siempre de la muerte, penetrase de nuevo en sus guaridas y les persiguiese hasta en sus últimos asilos.
02 de Febrero 1820:
Toma de los fuertes de la Aguada, San Carlos y el Castillo: Lord Cochrane aparece en Corral con tres buques y se toma los fuertes de la Aguada, San Carlos y el Castillo y, después, toma a Valdivia.
03 de Febrero 1820:
Asalto y Toma de Valdivia: En este combate se enfrentaron las tropas patriotas al mando de Thomas Cochrane contra las realistas al mando de Manuelo Montoya. La batalla finalizo con la victoria patriota lo que conllevo a la recuperación de Valdivia.
18 de Febrero 1820:
Combate de Agüi: El combate de Agüi fue un enfrentamiento bélico, el cual se desarrollo entre fuerzas realistas y patriotas en la isla de Chiloé. En el los patriotas dispusieron sus fuerzas para derrotar a los Españoles que dominaban la isla de Chiloé, ya que su permanencia en la isla fue considerada por los patriotas una amenaza para la independencia de Chile.
06 de Marzo 1820:
Combate de El Toro: Tuvo como lugar la hacienda El Toro, en el se enfrentaron las tropas patriotas contra las tropas realistas al mando de Gaspar Fernández de Bobadilla. La batalla finalizo con la victoria patriota.
22 de Junio 1820:
2do Combate de Quilmo: El 22 junio se presentó en la colina de Quilmo, en el mismo sitio en que Victoriano había escarmentado a Elizondo un año atrás, el jefe de partidas Gervasio Alarcón.
20 de Agosto 1820:
Expedición Libertadora del Perú. Zarpa de Valparaíso la escuadra con 17 transportes, 9 buques de guerra y 11 lanchas cañoneras, comandados por el vicealmirante británico Lord Thomas Cochrane. Una salva de 21 cañonazos anunció la partida de la Escuadra y el director supremo Bernardo O’Higgins Riquelme, la despidió con estas palabras: “De estas cuatro tablas dependen los destinos de América”.
23 de Septiembre 1820:
Combate de El Pangal: Desarrollado en el lugar llamado Pangal, en la rivera norte del Laja, los contendientes eran las tropas de Benavides comandadas por su lugarteniente Juan Manuel Picó con un total aproximado de 1.700 hombres, y las fuerzas patriotas en número de 500 soldados al mando de Benjamín Viel Gomets y Carlos María O´Carroll.
25 de Septiembre 1820:
Combate de Tarpellanca: Tuvo lugar en Tarpellanca, en el río Laja. En el se enfrentaron las tropas patriotas al mando de Pedro Andrés Alcánzar contra las tropas realistas al mando de Vicente Benavides. La batalla finalizo con la victoria realista.
05 de Noviembre 1820:
Captura de la corbeta española "Esmeralda": Recién pasada la medianoche, Lord Cochrane se apoderó de la corbeta española "Esmeralda", en la rada de El Callao. El buque tenía 44 cañones y su conquista fue una hazaña de valor y astucia.
25 de Noviembre 1820:
Combate de Las Vegas de Talcahuano: Tuvo como lugar en las cercanías de Talcahuano. En el se enfrentaron las tropas patriotas al mando de Ramón Freire contra las tropas realistas al mando de Vicente Benavides. Finalizo con la victoria patriota.
27 de Noviembre 1820:
Combate de la Alameda de Concepción: El combate de la Alameda de Concepción fue una batalla entre patriotas y realistas. Ramón Freire se dirigió a la ciudad de concepción donde Benavides presentó batalla en el lugar. La batalla finalizo con la victoria Patriota.
27 de Noviembre 1820:
Combate de Cocharcas: La vanguardia de la Segunda División derrota a las fuerzas del guerrillero José María Zapata.
12 de Enero 1821:
Combate de Lumaco: Los indios de Venancio Coihuepán y las tropas del capitán Salazar derrotan a las montoneras realistas de Carrero y Catrileo.
10 de Octubre 1821:
Combate Vegas de Saldías: Las fuerzas revolucionarias del realista Vicente Benavides Llanos, se enfrentaron al Ejército de Chile al mando de José Joaquín Prieto Vial y comandado por Manuel Bulnes Prieto en la Batalla de Vegas de Saldías en el contexto de la Guerra a Muerte, batalla que finalizó al día siguiente con el triunfo patriota. Sin embargo, esta guerra continuó por dos años más, dirigida por Juan Manuel Picó.

15 de Noviembre 1821:

Motín de Osorno: Unos cuantos sargentos las sublevaron. El mayor Letelíer. los capitanes Baldovinos y Cartes y los tenientes Anguita. Vial, Cavallo y Alfonso que intentaron sofocar el motin, fueron muertos por los soldados.

26 de Noviembre 1821:

Combate de Hualehuaico: Las tropas de Manuel Bulnes vencen a un cuerpo realista apoyado por indigenas.

27 de Noviembre 1821:

Combate de Niblinto: Las tropas de Manuel Bulnes vencen a montoneras realistas apoyadas por indigenas.
12 de Diciembre 1821:
José Joaquín Prieto recupera Chillan: Con la formación de un nuevo regimiento y la dirección de Prieto se logra controlar el sur de Chile.
26 de Diciembre 1821:
Combate de La Imperial: No han quedado demasiados detalles de aquel terrible hecho de armas, lo que demuestra con evidencias que fue un desastre para los patriotas, dirigidos por el capitán Bulnes.
Diciembre 1821:

Nueva fisonomía de la lucha en Arauco: Campañas de Prieto, de Ruines y de Lantaño

09 de Abril 1822:
Combate de Pile: Las tropas de Clemente Lantaño y de Manuel Bulnes vencen a grupos indigenas.
Mayo 1822:

La expedición de Beauchef a Boroa: La guerra del sur hacia 1822 y 1823.

08 de Octubre 1822:
Asedio de Arauco: A las cuatro de la tarde del 8 octubre el recinto de Arauco estaba completamente rodeado por tres divisiones de indios que mandaba Ferrebú en persona.
23 de Octubre 1822:
Acción de Pitrufquén: El teniente coronel Beauchef derrota al guerrillero Palacios.
14 de Diciembre 1822:
Acción de Río Diguillín: El teniente coronel Torres derrota a las montoneras de Bocardo y Zapata.
26 de Marzo 1823:
Acción de Linares: Los Pincheira dan muerte al gobernador Sotomayor en dicha población.
21 de Febrero 1824:
Acción de Tucapel: Las bandas del cacique Venancio Coihuipán dispersan a las fuerzas que en los campos de Tucapel había reunido el cura Ferrebú.
24 de Marzo 1824:
Fracaso del canal de Chacao: La expedición del General Ramón Freire Serrano entra al canal de Chacao en su intento para la liberación de Chiloé. La expedición fracasa.
10 de Abril 1824:
Batalla de Mocopulli: En esta batalla se enfrentaron las tropas patriotas al mando del comandante Jorge Beauchef contra las tropas realistas al mando de José Rodríguez Ballesteros. La batalla finalizo con la victoria realista.
11 de Abril 1824:
Combate de Albarrada: El sargento mayor Gaspar derrota al cura Ferrebú.
20 de Abril 1824:
Acción de Colcura: Una partida proveniente del fuerte de Colcura cae sobre el campamento de una columna realista enviada por el cura Ferrebú y la dispersa.
30 de Agosto 1824:
Acción de Laraquete: Una partida proveniente del fuerte de Colcura, mandada por el comandante Gaspar, cae sobre el rancho donde dormía el cura Ferrebú y lo captura.
28 de Octubre 1824:
Acción de Coronado: Una columna patriota mandada por Lorenzo Coronado y Angel Salazar, cae sobre el rancho donde dormía el comandante Pico.
02 de Septiembre 1824:
Fusilamiento de Ferrebú y muerte de Pico: En la guerra de la frontera del Maule.
30 de Septiembre 1825:
Acción en el río Bureo: Un destacamento enviado desde Yumbel por el coronel Barnechea ataca a la montonera del comandante Senosiaín, causandole numerosas bajas.
27 de Noviembre 1825:
Sorpresa de Parral: Los Pincheira y Senosiaín caen con su montonera unida sobre el pueblo de Parral, donde había un destacamento de soldados bajo el mando del capitán Agustín Casanueva. Dicho destacamento pudo rechazar ese ataque.
27 de Noviembre 1825:
Acción de Longaví: Un destacamento patriota de dragonesal mando del comandante Manuel Jordán, trata de cerrar el paso a la montonera realista que se retiraba de Parral; perecieron el comandante jordano y 51 de sus hombres.
11 de Enero 1826:
Manuel Blanco Encalada en Ancud: Durante la Expedición de Liberación de Chiloé, aún en posesión de la corona española, el Vicealmirante Manuel Blanco Encalada entra al puerto de San Carlos de Ancud, bajo los fuegos de las baterías del Coronel español Antonio de Quintanilla.
13 de Enero 1826:
Batalla de Pudeto: Tuvo logar en Chiloé. En el se enfrentaron las tropas patriotas contra las realistas. El fin de este combate era la expulsión de los Españoles de Chiloé. La batalla finalizo con la victoria patriota.
14 de Enero 1826:
Combate de Poquillihue: Las fuerzas chilenas de Freire obligan a las realistas de Quintanilla a abandonar el fuerte de Poquillihue.
14 de Enero 1826:
Batalla de Bellavista: El Combate tuvo como lugar Chiloé. Se llevo a cabo entre el general Ramón Freire y los españoles. Su propósito fue el de incorporar la provincia de Chiloé al territorio Chileno. La batalla finalizo con la victoria patriota.
19 de Enero 1826:
Liberación de Chiloé: Con el propósito de incorporar la provincia de Chiloé al territorio de la República de Chile. Triunfan los chilenos sobre los españoles, logrando además, abrir el paso para la toma de la ciudad de San Carlos de Ancud. Las tropas chilenas encuentran dura oposición de los lugareños que son, en su mayoría absoluta, partidarios de la monarquía.
25 de Febrero 1826:
Acción de Neuqén: un destacamento mandado por el coronel Barnecheacae sobre el campamento de montoneros e indígenas de Senosiaín y de uno de los hermanos Pincheira, dispersando los y rescatando a numerosas mujeres cautivas.
31 de Agosto 1826:
Acción de Antuco: una montonera realista caer sobre el villorrio de Antuco y ejecuta al oficial Herquíñigo y a su guarnición de siete hombres.
Enero 1827:
Operaciones militares contra los Pincheira y las bandas de Senosiaín.
25 de Enero 1827:
Levantamiento de Enrique Campino: El coronel Enrique Campino ingresó a caballo al Congreso Nacional con intenciones de dar un Golpe Militar.
21 de Julio 1827:
Motín de Talca: Un escuadrón de Cazadores se sublevo, comandado por algunos cabos y sargentos.
31 de Diciembre 1827:
Acciones en San Fernando: El gobernador Silva apresó a algunos individuos afectos a la asamblea. El comandante Francisco Porras se colocó al frente de los partidarios del bando vejado, organizó algunas compañías de milicianos y aventureros y se dirigió a San Fernando.
Enero 1828:
Campaña contra Los Pincheira de 1828: El ministro de la Guerra repitió en el verano de 1828 la expedición que había realizado el año anterior contra los Pincheira, con menos fuerzas. Las pequeñas columnas comandadas por Viel y Bulnes no lograron dar alcance a los bandidos.
18 de Julio 1828:
Sublevación de Colchagua: Revolución federalista-o'higginista de Urriola. Los estanqueros y los pelucones salvan el gobierno.
25 de Agosto 1828:
Motín del Maule: Manuel Bulnes al frente de la guarnición de Parral, somete a los insurgentes al mando de Gregorio Murillo.
06 de Junio 1829:
Motín Militar: Un estrafalario motín, que debe considerarse más como incidente del proceso electoral que como pronunciamiento militar, acabó de exacerbar las pasiones, ya muy enconadas.
06 de Diciembre 1829:
Toma de Valparaíso: Portales y Rodríguez Aldea descubrieron e! plan de Novoa, y a fin de desbaratarlo, resolvieron impedir la salida de! "Aquiles", apoderándose de Valparaíso.
14 de Diciembre 1829:
Batalla de Ochagavía. La Acción de Ochagavía fue el primer choque armado producido entre tropas gubernamentales del bando pipiolo o liberal, y las del bando pelucón o conservador, acaecida durante la Guerra Civil de 1829-1830.
15 de Diciembre 1829:
La Revolución de Coquimbo: Pedro Uriarte y algunos hacendados se alzan contra el gobierno.
03 de Enero 1830:
Contrarrevolución de Sur: El coronel Cruz recupera Concepción.
02 de Marzo 1830:
Toma de Concepción: Viel se apodera de Concepción y pone sitio a Chillan y exige la rendición de Cruz.
17 de Abril 1830:
Batalla de Lircay. Este combate tuvo lugar a orillas del río Lircay, en el marco de la Guerra Civil chilena comenzada un año antes con la denominada revolución de 1829. Dicha revolución corresponde al enfrentamiento definitivo entre los estanqueros, o’higginistas y pelucones ("fuerzas conservadoras"), contra los pipiolos (liberales). Esta etapa, y con ello la denominada "anarquía chilena" (1823-1830), finalizó con la batalla de Lircay.
14 de Enero 1832:
Combate de Coyahuelo-Lagunas de Pulán: Las tropas de Manuel Bulnes caen sobre la montonera de los hermanos Pincheira, derrotando las completamente.
21 de Agosto 1836:
Captura de Buques de la Confederación: El ministro Portales envía a Victorino Garrido a tomar por asalto durante la noche el puerto de el Callao, logrando capturar tres de los seis barcos peruanos. Los botes del bergatín "Aquiles" capturaron la barca "Santa Cruz", el bergatín "Arequipeño" y la goleta "Peruviana" en el puerto peruano de El Callao, movimientos previos a la guerra contra la Confederación peruanaboliviana..Garrido se entrevista con Santa Cruz, acordando la devolución de las naves peruanas después de firmado un tratado de paz.
29 de Agosto 1836:
Sublevación de Freire: Las fuerzas chilenas lograron controlar a las sublevadas en el sur del territorio nacional, comandadas por el general Ramón Freire Serrano, quien tenía intenciones de derrocar el gobierno del presidente José Joaquín Prieto Vial y reconstruir el virreinato del Perú.
03 de Junio 1837:
Motín de Quillota: Es apresado por el Regimiento Maipo, el ministro Diego Portales, mientras pasaba revista a las tropas acantonadas en Quillota. Este hecho es conocido por la historia como el "Motín de Quillota".
06 de Junio 1837:
Combate de Cerro Barón y asesinato del Ministro Diego Portales: El Ministro se dirigió a Quillota, para revistar un cuerpo de ejército acantonado allí. De un instante a otro la oficialidad lo apresó y se amotinó contra el estadista. El coronel José Antonio Vidaurre dirigió el movimiento. Los amotinados se trasladaron a Valparaíso y se llevaron a Portales en un pequeño carruaje. En la madrugada del 6 de junio tras un combate en el cerro Barón, se escucharon los primeros disparos. El oficial Santiago Florín, que custodiaba al Ministro, le ordenó a un subordinado: ¡Baje el Ministro!. Este se arrodilló y de inmediato disparó sobre él.

11 de Septiembre 1837:

Inicio de la primera expedición; Durante la guerra contra la Confederación peruana-boliviana, zarpó la Escuadra Nacional comandada por el almirante Manuel Blanco Encalada.

29 de Septiembre 1837:

Desembarco en Quilca: Se inicia la marcha hacia Arequipa.
07 de Agosto 1838:
Segunda expedición chilena: Al mando del general Manuel Bulnes Prieto, las fuerzas chilenas se apoderaron del puerto de El Callao, durante la guerra contra la Confederación peruana - boliviana. Bulnes impuso a Perú una indemnización de 20 millones de pesos de la época, pero como los peruanos no accedieron a la petición, el general se apoderó de Lima, luego de una sangrienta batalla.
17 de Agosto 1838:
Captura de la corbeta "Socabaya": En el puerto peruano de El Callao, por las naves de la escuadra del capitán de navío Carlos García del Postigo Bulnes, durante la guerra contra la Confederación peruanaboliviana.
21 de Agosto 1838:
Combate de Portada de Guías. Luego de desembarcar la escuadra chilena, a cargo del Almirante Simpson, se llevó a cabo el combate de Portadas de Guía, adueñándose el ejército chileno de la ciudad de Lima el 21 de agosto de 1838. El General Bulnes cita un cabildo abierto, el que proclama un gobierno provisional en Perú a cargo de Agustín de Gamarra.
18 de Septiembre 1838:
Combate de Matucana. Las tropas chilenas avanzan hacia el interior del Perú, enfrentando y venciendo a las tropas de Santa Cruz.
17 de Diciembre 1838:
Combate del puente de Llac Lla: El ejercito confederado ocupó el pueblo de Recuay y a la vez el “chilenoperuano” estaba en Huaraz de donde salió mas al interior llevando centenares de enfermos, en busca de climas benignos. Al llegar al puente LlacLla fueron alcanzados por las tropas Confederadas y mientras Torraco apresuraba el paso de los enfermos, el soldado Lorenzo Colipí con 10 compañeros del batallón Carampangue, lucharon sin descanso permitiendo la evacuación desde Chiquian.
06 de Enero 1839:
Combate de Buin: En la Guerra entre la Confederación Perú-Boliviana y el Ejército Restaurador Chile-Perú. Hacia el norte de la ciudad de Lima, las tropas de la confederación se baten en un combate con el ejército chileno, desarrollándose la batalla de Huaras.
12 de Enero 1839:
Combate Naval de Casma: Ambas armadas se enfrentaron en el Combate Naval de Casma, convirtiéndose en el último con buques a velas. El triunfo chileno nos permitió el dominio del mar.
20 de Enero 1839:
Batalla de Yungay. A orillas del río Santa ocurre la decisiva en la Guerra contra la Guerra entre la Confederación Perú-Boliviana y el Ejército Restaurador Chile-Perú. El presidente Santa Cruz había fortificado el fuerte de Yungay y el cerro Pan de Azúcar, el cual fue asaltado por la infantería chilena, desatándose la Batalla de Yungay. Este día, el 20 de enero de 1839, las tropas chilenas vencen a las de la Confederación, declarándose disuelta. Las tropas del General Bulnes llegaron el 18 de febrero a Lima, dando fin a la guerra.
20 de Abril 1851:
Motín de Urriola: Un motín cívico militar estalla en las calles de Santiago de Chile, por oposición al gobierno de Bulnes y a la candidatura presidencial de Manuel Montt. Urriola y cinco mil revolucionarios se tomaron las principales calles de Santiago, mientras que el gobierno preparó una contraofensiva desde la Alameda y el Cerro Santa Lucía. El combate duró cerca de 5 horas, tras las cuales fue abatido Urriola y hubo más de 200 muertos.
25 de Septiembre 1851:
Operaciones sobre Huasco, Vallenar e Illapel: Con erogaciones forzosas de los vecinos y prorratas de caballos y elementos de transporte, logró Vicuña Mackenna reunir una partida o montonera, que llegó a contar con 150 fusileros y 172 jinetes, que, en su inconsciencia militar, creía capaces de arrollar las fuerzas que el gobierno le opusiera.
28 de Septiembre 1851:
Revolución de La Serena y Captura del "Fire Flay": La necesidad de procurarse armas y municiones, para organizar un ejército eficiente de unas dos mil plazas, se imponía al más elemental sentido común. Carrera concibió el proyecto, de dudoso éxito inmediato, de adquirirlas en Lima. Con este objeto, se apoderó a viva fuerza del pequeño vapor "Fire Flay", de propiedad de Carlos Lambert, que navegaba con bandera inglesa, sin prever las complicaciones que el acto iba a ocasionar.
14 de Octubre 1851:
Batalla de Petorca: Mientras el ejército de Vicuña Mackenna operaba en Illapel. Carrera y Arteaga, informados de que Santiago estaba desguarnecido, después del envío de las tropas al sur, resolvieron operar sobre Aconcagua, reforzarse con los cívicos de San Felipe y proseguir a la capital.
14 de Octubre 1851:
Combate de Peñuelas: En el norte, la revolución seguía prendida. No obstante, la derrota de los liberales en Petorca los hace mantenerse en la provincia de Coquimbo, al tiempo que algunos empresarios mineros proclives al gobierno deciden crear un ejército contrarrevolucionario al mando de Ignacio José Prieto, quien logra derrotarlos en Peñuelas el 14 de octubre.
28 de Octubre 1851:
Sublevaciones de Aconcagua y Valparaíso: Los caudillos de La Serena exigían a los revolucionarios de Aconcagua, Santiago y Valparaiso, que aliviaran la presión de las fuerzas que los amagaban, intentando sublevaciones en el centro mismo de los recursos del gobierno.
07 de Noviembre 1851:
Sitio de La Serena: En el momento de iniciarse el sitio, La Serena contaba con unos 600 soldados: 300 cívicos, 200 mineros, que se organizaron-en un batallón intitulado "Defensores de La Serena", y una brigada de artillería.
19 de Noviembre 1851:
Combate de Monte de Urra: El 13 de septiembre, cinco días antes de la asunción de Montt, se declaró una asonada al mando del ex candidato Cruz, quien no aceptando la derrota electoral, y temiendo que las familias conservadoras de Concepción perdieran protagonismo en la dirección del país, consiguió armar un grupo de cinco mil hombres, entre partidarios y mapuches del cacique Colipí.
24 de Noviembre 1851:
Motín de Cambiaso: Durante la noche estalló en la ciudad de Punta Arenas, XII Región, el "Motín de Cambiaso", como consecuencia de la Guerra Civil de ese año. Luego de una gran masacre, su líder el teniente Miguel José Cambiaso Tapia, organizó su huida, pero fue detenido, condenado a muerte y ajusticiado el 4 de abril de 1852.
08 de Diciembre 1851:
Sublevación de Copiapó: La provincia de Atacama había sido objeto de un largo y activo trabajo de zapa contra el orden y las autoridades, realizado por una verdadera legión de agentes enviados desde el vigoroso foco pipiolo de La Serena.
08 de Diciembre 1851:
Batalla de Loncomilla: La batalla se desarrolló en el llano cercano al río del mismo nombre, cerca de donde después se fundaría San Javier, en la provincia de Linares. El bando leal al gobierno fue dirigido por Manuel Bulnes, mientras que el bando opositor estuvo a cargo de José María de la Cruz.
08 de Enero 1852:
Acción de Linderos de Ramadilla: El teniente coronel Victorino Garrido derrota a los revolucionarios mandados por Bernardo Barahona y ocupa Copiapó el 9 de enero, poniendo fin a las acciones armadas de la revolución.
06 de Enero 1859:
Toma de Copiapó: El militar retirado Pedro Pablo Zapata se presentó, seguido de 20 hombres, a las puertas del cuartel de policía. Urrutia, quien estaba a cargo de él, lo entregó, después de un simulacro de defensa.
19 de Enero 1859:
Toma de Talca: A las doce del día, el teniente retirado Samuel Vargas y el ex sargento Valenzuela, encargados de capturar al comandante de cívicos, sargento mayor José Antonio Bustamante, se acercaron a él, en los momentos en que se dirigía al cuartel.
02 de Febrero 1859:
Asonada de Concepción: El teniente coronel Basilio Urrutia derrota a los montoneros al mando de don Juan José Alemparte.
28 de Febrero 1859:
Sitio y Toma de San Felipe: Las tropas gobiernistas, al mando del teniente coronel Tristán Valdés asaltan y derrotan a los revolucionarios que mantenían en su poder la ciudad de este el 12 de febrero.
28 de Febrero 1859:
Asonada de Valparaíso: El general Juan Vidaurre-Leal somete a los insurrectos que intentaron asaltar la intendencia y los almacenes de la aduana.
14 de Marzo 1859:
Batalla de Los Loros: En el contexto de la Guerra Civil del '59. En este episodio, las fuerzas revolucionarias de Pedro León Gallo vencen a las del gobierno.
12 de Abril 1859:
Combate de Maipón: Nicolás Tirapegui logró sublevar la guarnición de la plaza de Arauco; y con las armas que se procuró en ella, organizo una nueva montonera de 400 hombres, y se reunió con Videla en Santa Juana.
20 de Abril 1859:
Combate de Pichidegua: Las montoneras de Colchagua, Talca y Maule cesaron de constituir un peligro para las ciudades bien guarnecidas, desde que el ministro Rafael Sotomayor organizó fuertes divisiones de milicias cívicas
29 de Abril 1859:
Batalla de Cerro Grande: A 5 Kilómetros al sur de la Serena, entre las fuerzas del Gobierno y las revolucionarías de Gallo, siendo éstas derrotadas.
12 de Mayo 1859:
Recuperación de Copiapó: el teniente coronel José Antonio Villagrán derrota en las últimas fuerzas revolucionarias que mantenían la ciudad en su poder desde el 4 de enero.
04 de Enero 1862:
Captura del "Rey de la Araucanía": El Comandante Cornelio Saavedra capturó a Antoine de Tounens, el "Rey de la Araucanía". A fines de 1861, Orelie Antoine de Tounens, de nacionalidad francesa, se asentó en la Araucanía y se autoproclamó rey de la zona y de la Patagonia. Aprovechando la escasa presencia de chilenos en la zona, que abarcaba entre los ríos Biobío y Toltén, el aventurero logró convencer a algunos caciques que aún resistían la autoridad chilena, y organizó una especie de reino en la zona.

26 de Noviembre 1865:

Combate Naval de Papudo. Durante este episodio de la "guerra con España", el almirante Juan Williams Rebolledo, al mando de la Esmeralda, se apodera de la corbeta española Covadonga, frente a la rada de Valparaíso. Juan Williams Rebolledo, logró capturar a la goleta española Covadonga. Ante esta derrota, el almirante español José Manuel Pareja, líder de las fuerzas hispanas, se suicidó. Fue reemplazado por Casto Méndez Núñez.

07 de Febrero 1866:

Combate Naval de Abtao. Sostenido entre la Escuadra aliada chileno-peruana y la Escuadra Española en el canal de Chayahué, provincia de Chiloé.
02 de Marzo 1866:
Combate Naval de Huito: Los jefes peruanos temían que las fragatas lograran forzar la boca de la ensenada de Huito, y en este evento bastaban los cañones de la "Numancia" para destruir impunemente toda la escuadra aliada.

31 de Marzo 1866:

Bombardeo a Valparaíso. Fue un episodio de la Guerra Hispano-Sudamericana, durante el cual el puerto de Valparaiso fue bombardeado y parcialmente destruido por ordenes del almirante español Casto Méndez Núñez.

11 de Noviembre 1877:

Motín y Destrucción de Punta Arenas: Se ha atribuido a esta rivalidad influencia casi decisiva en el motín de los artilleros. Dublé Almeida murió en el convencimiento de que el padre Matulski fue su principal o uno de sus principales instigadores. Los cronistas, por su lado, dando de mano a esta imputación desmentida por el desarrollo y las finalidades del motín, creen que el fanatismo antirreligioso envolvió al gobernador "en vahos de infierno y olores a Lucifer".

14 de Febrero 1879:

Se inició la Guerra del Pacífico con la toma de Antofagasta -que en ese tiempo era una ciudad boliviana-, por el ejército chileno, se inició la Guerra del Pacífico (1879-1883). Este conflicto bélico, que enfrentó a Chile con Perú y Bolivia, se debió a problemas territoriales y al interés por controlar la producción del salitre -nitrato usado como fertilizante y para la fabricación de pólvora-, que era u muy buen negocio en esa época. Como Bolivia procurara apropiarse de las salitreras de Antofagasta, el Gobierno chileno ordena ocupar esa plaza. Las tropas chilenas ocupan Antofagasta: Desembarcan dos Compañías, 1 de Artillería y 1 de Artillería de marina (198 hombres) las que bajo el mando del Coronel Emilio Sotomayor y ocupan la ciudad. A partir de ese momento Antofagasta queda en poder de Chile.
16 de Febrero 1879:
La Corbeta O'Higgins ocupa Mejillones: Los buques Blanco Encalada y O'Higgins marcharon el primero a Tocopilla y Cobija en protección de los chilenos, y el segundo a Mejillones.
16 de Febrero 1879:
Ocupación de Caracoles. Un destacamento de 70 hombres de la Artillería de Marina, al mando del Capitán Francisco Carvallo, ocupa Caracoles.

20 de Marzo 1879:

Ocupación de Cobija: Las tropas chilenas toman Cobija, al mando de William Rebolledo. Los buques Blanco Encalada y O'Higgins marcharon el primero a Tocopilla y Cobija en protección de los chilenos.

21 de Marzo 1879:

Ocupación de Tocopilla: Las tropas chilenas toman control de Tocopilla. Ese día desembarca en Tocopilla la tripulación del Cochrane al mando de Enrique Simpson.

23 de Marzo 1879:

Combate de Calama Fue el primer hecho de armas de la Guerra del Pacífico. Tropas chilenas al mando del Comandante Eleuterio Ramírez se enfrentaron contra las fuerzas bolivianas comandadas por el Coronel Ladislao Cabrera, obteniendo el triunfo el Ejército chileno...Por lo anterior, se fijó este día como: "El Día de Calama". Las tropas chilenas sufren 12 bajas, 7 muertos y 5 heridos, los Bolivianos 52, 20 muertos y 32 prisioneros (entre estos últimos se encuentra un ciudadano chileno de apellido Alfaro).
25 de Marzo 1879:
Un destacamento chileno llega a Chiu Chiu.
05 de Abril 1879:
Bloqueo de Iquique: El Bloqueo al Puerto de Iquique marca la primera acción ofensiva de Chile sobre territorio peruano.

12 de Abril 1879:

Combate Naval de Chipana: Fue el primer enfrentamiento naval, entre la cañonera chilena "Magallanes" y la corbeta peruana "Unión" y la cañonera "Pilcomayo". Las naves peruanas a raíz del bloqueo y por presión popular, Prado les ordena salir como estén a practicar operaciones "inteligentes y de consecuencia" entre Antofagasta e Iquique.
18 de Abril 1879:
Bombardeo de Pisagua: Este acto más que servir para un objetivo táctico o importante, fue más que nada en represalia por el ataque a sus embarcaciones menores.
01 de Mayo 1879:
Combate de Mejillones: El Cochrane y la O’Higgins combaten con los defensores de tierra, 10 hombres bajo el mando del Teniente Coronel Graduado Luis Reina dos marinos chilenos resultan heridos por un accidente.

21 de Mayo 1879:

Combate Naval en la rada de Iquique. Mueren heroicamente el comandante de la Esmeralda, Arturo Prat, y gran parte de la tripulación. Luego de un épico combate el Huáscar hunde a la Esmeralda, mueren 146 marinos chilenos y otros 57 caen prisioneros, por el lado peruano muere un oficial y salen heridos 7 tripulantes.

21 de Mayo 1879:

Combate Naval de Punta Gruesa. En Punta Gruesa en tanto la habilidad del Comandante Condell y una buena cuota de suerte terminan con la Independencia encallada y perdida totalmente, mueren 3 chilenos y resultan heridos 6, por el lado peruano, mueren 5 y salen heridos 23 tripulantes.
26 de Mayo 1879:
Combate Naval de Antofagasta: Fue el primer bombardeo naval nocturno de la guerra. Este combate se dio durante la primera correría del blindado peruano Huáscar.
28 de Mayo 1879:
El Huáscar recaptura a la goleta "Coqueta": La nave había sido recientemente capturada por los chilenos, la embarcación marchaba rumbo a Antofagasta, son capturados tres marinos chilenos, la goleta es enviada a Arica, con tripulación de presa.
06 de Julio 1879:
La Unión en Tocopilla hunde a la barca "Matilde": Después es perseguida por el Blanco Encalada.
09 de Julio 1879:
Segundo Combate Naval frente a Iquique: No pudiendo encontrar al Abtao (que ya había solucionado sus problemas de maquinaria y cambiado su fondeadero por seguridad) intenta hundir al Matías Cousiño, pero los disparos dirigidos contra este transporte atrajeron a la cañonera "Magallanes", la que se midió valientemente contra el Huáscar a pesar de su inferioridad, la llegada del Blanco determinó que Grau emprendiera la huida. Resultan heridos 3 marinos chilenos.
18 de Julio 1879:
Incursiones del Huáscar: El Huáscar inicia una serie de incursiones contra puertos y caletas chilenos del norte (Chañaral, Carrizal, Pan de Azúcar y Huasco).
23 de Julio 1879:
El Huáscar y la Unión capturan al transporte Rimac: En el buque estaba el Regimiento Carabineros de Yungay que estaba embarcado en la nave chilena, constaba de 250 jinetes, armados y municionados; todos ellos pertenecientes a las mejores familias de Santiago.
28 de Agosto 1879:
Segundo Combate de Antofagasta: El Huáscar se acerco al puerto de Antofagasta con la intención de cortar el cable submarino para evitar la comunicación del centro de operaciones enemigas con el resto de Chile sin darse cuenta que el Abtao se encontraba entre los buques neutrales.
10 de Septiembre 1879:
Combate de Río Grande: Un destacamento del Regimiento de Caballería Chilenos "Cazadores" destroza una montonera boliviana en las cercanías de San Pedro de Atacama, muere una docena de bolivianos, y salen heridos 5 chilenos.

08 de Octubre 1879:

Combate Naval de Punta Angamos. Se enfrentaron el blindado chileno "Almirante Cochrane" al mando de Juan José Latorre Benavente, y el monitor peruano "Huáscar", comandado por el contraalmirante Miguel Grau Serrano. Fue capturado el "Huáscar", la embarcación enemiga más poderosa. Sin embargo, falleció Grau, llamado el "caballero de los mares". Perú sufre 33 muertos y 26 heridos en un épico combate.
10 de Octubre 1879:
Combate de Quillagua.
02 de Noviembre 1879:
Tropas chilenas asaltaron y se apoderaron de Pisagua. Nuestros soldados se dividieron en dos grupos, uno por la playa y otro por los cerros, así tomaron entre dos fuegos a las tropas peruanas y bolivianas. Luego de un sangriento combate, los chilenos se apoderaron de la ciudad. El Estado Mayor evalúa en un centenar los muertos aliados y 56 prisioneros.
06 de Noviembre 1879:
Combate de Agua Santa o Pampa Germanía. Después de un corto tiroteo los chilenos quedaron dueños del campo y de la línea del ferrocarril de Pisagua a Agua Santa. Los "Cazadores" despedazan el destacamento de retaguardia aliado en Pampa Germanía, los aliados pierden unos 60 hombres muertos, entre ellos el Teniente Coronel Sepúlveda, los chilenos 3 muertos y 6 heridos.
18 de Noviembre 1879:
El "Blanco Encalada" captura al barco peruano "Pilcomayo"
19 de Noviembre 1879:
Batalla de Dolores o San Francisco. Luego de diversos vaivenes el Coronel Emilio Sotomayor concentra y atrinchera sus 6.500 soldados en el Cerro San Francisco, donde es atacado por Buendia con 11 mil peruanos, venciendo los chilenos en la Batalla de Dolores o San Francisco, las tropas peruanas se retiran hacía Tarapacá.
22 de Noviembre 1879:
Las tropas chilenas ocuparon Iquique, mientras que las autoridades peruanas abandonaban la plaza, sin quemar ningún cartucho.
27 de Noviembre 1879:
Batalla de Tarapacá. La Campaña de Tarapacá, fue una de las fases de la Guerra del Pacífico, finalizó con la Batalla de Tarapacá, la que se desarrolló en la quebrada del mismo nombre. Esta campaña tenía como objetivo la posesión de la Provincia de Tarapacá. La hazaña de los soldados chilenos, permitió una victoria impensada. Chile se adueñó de la región, y la gesta tuvo un hondo efecto en la población. La valentía demostrada por Eleuterio Ramírez en el combate, lo llevó a ser elevado a héroe nacional. En el centro de San Lorenzo de Tarapacá, un monumento conmemora la contienda del 27 de noviembre de 1879; en una cripta están enterrados los soldados chilenos y un busto recuerda a Eleuterio Ramírez.
06 de Diciembre 1879:
Combate de Tambillo (San Pedro de Atacama): Un destacamento de 25 Granaderos es atacado, mueren 8 y otros 11 son tomados prisioneros, los bolivianos del "Francotiradores" sufren 2 muertos y 1 herido.
01 de Enero 1880:
Combate de Camarones: Muere un granadero y es capturado otro.
27 de Febrero 1880:
Combate Naval de Arica: Lo cierto es que más que un combate, se trata de tres acciones que ocurrieron el mismo día. En el muere el comandante del Huáscar Manuel Thompson.
09 de Marzo 1880:
El Blanco Encalada y el Loa en las islas Lobos: Hunden seis lanchas y capturan 29 animales, llevándose además prisioneros al Capitán de Corbeta Rosas y al Coronel Alaiza.
14 de Marzo 1880:
Fuerte escaramuza entre Chilenos y Peruanos en el frente de Moquegua, resultan heridos 2 soldados del regimiento "Buin" 1º de Línea y muerto 1 Gendarme de Moquegua.
21 de Marzo 1880:
Durante la noche un destacamento de 20 soldados de la Compañía de Cazadores del batallón peruano Grau incursiona sobre el campamento del regimiento de caballería chileno "Cazadores" dando muerte a 3 soldados, mientras tanto las tropas chilenas ya se han puesto en marcha para asaltar la excelente posición peruana.
22 de Marzo 1880:
Batalla de Los Angeles: Las tropas chilenas atacan y se apoderan del cerro de Los Angeles, considerado como inexpugnable. Las fuerzas peruanas estaban bajo las órdenes de Coronel Agustín Gamarra. Antes del medio día, gracias especialmente a una espectacular ascensión por senderos inaccesibles del batallón "Atacama" Nº1 las tropas chilenas derrotan completamente a las peruanas, las que sufren no menos de 28 muertos y 64 prisioneros.
01 de Abril 1880:
Ocupación de Locumba: La Patrulla de Duble Almeida ocupa el pueblo de Locumba, donde son atacados por las tropas del Coronel Albarracin, quienes matan a 3 chilenos y capturan 10, a cambio muere 1 soldado peruano y otro resulta herido.
18 de Abril 1880:
Combate de Buena Vista: Un fuerte destacamento de Caballería Chileno, bajo el mando de José Francisco Vergara destruye un grupo de milicianos peruanos y obliga al Coronel Albarracín a retirarse con los restos de su Escuadrón "Gendarmes de Tacna".
23 de Abril 1880:
Combate Naval de Torpederas en el Callao: Resulta herido el Teniente Manuel Señoret.
10 de Mayo 1880:
Segundo bombardeo del Callao: Los buques chilenos intentan sin éxito un segundo bombardeo del Callao, el monitor Huáscar resulta averiado, en tierra mueren 2 cantineras y 1 soldado, a la vez que salen heridos 24 personas. durante la Guerra del Pacífico.
25 de Mayo 1880:
Combate de torpederas en el puerto de El Callao: Hundimiento de la torpedera peruana "Independencia" y de la chilena "Janequeo", además mueren 2 marinos chilenos y 3 peruanos, salen heridos dos marinos chilenos y son capturados 7 marineros peruanos.
26 de Mayo 1880:
Batalla de Tacna o del Alto de la Alianza: El 1º Ejército del Sur Peruano y el ejército Boliviano (unos 10.000 hombres agrupados en 9 divisiones) son derrotados por el ejército chileno (14.147 hombres agrupados en 4 divisiones) los bolivianos no volverán a participar en una gran batalla contra Chile, mueren más de 500 chilenos y entre 1.000 y 1.200 aliados.
06 de Junio 1880:
Bombardeo de Arica: Se inicia el bombardeo chileno desde las baterías de tierra así como por el mar por los buques Loa, Covadonga, Magallanes y Cochrane. Las defensas peruanas utilizan la Batería Norte, Batería del Morro, Batería del Este y los cañones del monitor BAP Manco Cápac. El Cochrane recibió un impacto de un cañón Voruz de las baterías del morro, que lo hizo explotar provoncado 27 heridos, de los cuales murieron 7 después.
07 de Junio 1880:
Asalto y Toma del Morro de Arica: Las tropas chilenas toman por asalto el Morro de Arica. Ultimo reducto de los peruanos, desde entonces esta ciudad pertenece al territorio nacional. Luego de un cruento combate de alrededor de una hora y media, las tropas chilenas derrotan a la guarnición de esta plaza fuerte, mueren más del 30% de los defensores de la plaza, cumpliendo lo señalado por el Coronel Bolognesi de "luchar hasta quemar el último cartucho"
16 de Julio 1880:
Combate de Palca: Después de la Batalla de Arica, las fuerzas chilenas organizan expediciones a la sierra de Tacna, en donde se encuentra organizada las guerrillas de Pacheco Céspedes, Leoncio Prado y Gregorio Albarracin. Así se realiza el combate entre la guerrilla de Pacheco Céspedes contra el Regimiento Lautaro.
19 de Julio 1880:
Expedición de Salvo a Moquegua: Baquedano despachó contra ellos una expedición a Tarata, al mando de Barbosa, y otra a Moquegua, a las órdenes del sargento mayor Wenceslao Bulnes.
22 de Julio 1880:
Combate de Tarata: Las tropas chilenas del Coronel Barboza despedazan a los guerrilleros peruanos del Coronel Leoncio Prado, quienes sufren 26 muertos, 3 heridos y 21 Prisioneros, los chilenos por su parte sufren 1 muerto.
04 de Septiembre 1880:
La expedición Lynch: Lynch debía desembarcar en los puertos peruanos, empezando en el norte por Paita, para terminar en Quilca; internarse en los valles feraces; imponer contribuciones en dinero o en especies a la propiedad particular; inutilizar los ferrocarriles, y destruir las propiedades, cuyos dueños rehusaran pagar los cupos, teniendo cuidado de no perjudicar a los neutrales.
13 de Septiembre 1880:
Hundimiento de la "Covadonga": Alrededor de las 15:15 estalló el artefacto explosivo, que un marinero sobreviviente comparaba al estallido de cuarenta cañonazos a un tiempo, hundiéndose la Covadonga en dos minutos.
16 de Septiembre 1880:
Nuevo combate de Torpederas en el Callao: Resulta 1 herido en la chilena "Guacolda" y 1 muerto en la peruana "Urcos".
22 de Septiembre 1880:
El Cochrane bombardea Chorrillos: Buques de la escuadra chilena bombardearon los puertos peruanos de Ancón y Chancay, en represalia de la celada que hizo volar la "Covadonga", en el contexto de la Guerra del Pacífico.
23 de Septiembre 1880:
El Blanco Encalada bombardea Ancón.
23 de Septiembre 1880:
La Pilcomayo bombardea Chancay.
05 de Diciembre 1880:
Combate de lanchas en El Callao: Donde murió el aspirante a marina Juan Antonio Morel Zegers.
11 de Diciembre 1880:
Bombardeo del puerto de El Callao: Por el transporte "Angamos". Falleció el teniente Tomás Pérez al explotar un cañón.
24 de Diciembre 1880:
Combate de Pachacamac: A las 2 de la mañana un destacamento compuesto por dos compañías del “Buin”, 2 del “Esmeralda” y 200 “Cazadores” salen hacía Machay a marchas forzadas, a las 4 de la mañana llegan a Pachacamac, poco después sostienen un intenso combate con tropas peruanas emboscadas, sufriendo un muerto, un herido y con el Sargento Mayor Silva Contuso la tropa se repliega llevándose 3 soldados peruanos prisioneros.
27 de Diciembre 1880:
Combate de El Manzano o Pueblo Viejo: Entre tropas chilenas y peruanas, donde murieron los comandantes de ambos ejércitos, en el contexto de la Guerra del Pacífico. El Regimiento Curicó sorprende y prácticamente destruye a la I Brigada de Caballería “Rimac”, en el Manzano por la parte chilena muere el 2º Comandante del Curicó Teniente Coronel José Olano y son heridos 4 soldados, por la parte peruana mueren 16 soldados y son capturados 112 soldados peruanos, entre ellos el Comandante de la Brigada, Coronel Sevilla. Para celebrar el acontecimiento, por orden del día se ordena que todas las bandas de las unidades chilenas toquen el Himno Nacional inmediatamente frente a sus campamentos.
02 de Enero 1881:
Combate de Humay: Las Tropas del Comandante Echevarria atacan y causan serios daños a una montonera peruana en Humay, los chilenos pierden 5 hombres, 2 muertos y 3 heridos, entre los primeros 1 capitán.
09 de Enero 1881:
Combate de Ate: Un destacamento chileno de la II/2ª División bajo el mando del Coronel Barboza, asalta el sector escasamente defendido por los peruanos, luego de un corto combate desalojan a los defensores y quedan dueños del campo, los chilenos se retiran poco después, han sufrido 1 muerto y unos 20 heridos.
13 de Enero 1881:
Batalla de Chorrillos: Las tropas chilenas asaltan las posiciones peruanas, tras un sangriento encuentro capturan una tras otra las posiciones de Villa Santa Teresa, San Juan, Chorrillos y el Morro Solar, mueren más de 2000 hombres por bando en tal ves la batalla más grande de la historia de Latinoamérica.
15 de Enero 1881:
Batalla de Miraflores: Transcurre esta batalla en las proximidades de Lima, donde las tropas chilenas, al mando del general Baquedano, vencen a las peruanas consiguiendo de esta forma el triunfo de la guerra que se iniciara en 1879.
16 de Enero 1881:
Combate de Lurín: Una partida de caballería peruana ataca en las cercanías de Lurín a un destacamento de “Cazadores”, pero estos últimos les vencen, causandoles varias bajas.
07 de Abril 1881:
Combate de San Jeronimo: Lagos envía al Comandante José Miguel Alcérreca, al mando de una fuerza compuesta por tropas del Carabineros de Yungay y del Buin al interior. Ese mes en San Jerónimo, cerca a Santa Eulalia, se inicia la campaña de la Breña con las fuerzas organizadas por el coronel José Agustín Bedoya que se enfrentan a las fuerzas de Alcérreca, las cuales luego de un tiroteo dispersan a los hombres de Bedoya, para luego incendiar el lugar y retornar a Lima.
27 de Junio 1881:
Combate de Sangra: En la sierra peruana, las fuerzas chilenas comandadas por el capitán José Luis Araneda Carrasco, se enfrentaron al enemigo y luego de 13 horas de lucha, se retiró el ejército peruano. De los 36 "buines" que iniciaron el desigual combate, sólo 10 quedaron con vida, a los que la historia reconoce como: "Los diez de Araneda", "Los diez de Sangra".
08 de Agosto 1881:
Combate del puente Verrugas: Las guerrillas de sargento mayor José Osambela obtienen otra victoria en el puente Verrugas.
15 de Agosto 1881:
Combate del puente Purguay: Se libra el combate del puente Purhuay, saliendo de Chosica donde el nuevo batallón Zepita comandado por el teniente coronel Villegas y las guerrillas del coronel Manuel Tafur triunfan sobre las fuerzas chilenas.
02 de Septiembre 1881:
Combate de Calientes: Se produce en la región de Tacna.
03 de Septiembre 1881:
Combate de Pachía: En la región de Tacna se produce el combate, en donde las tropas chilenas derrotan a las guerrillas peruanas, dominando la región.
10 de Octubre 1881:
Combate de Motupe.
21 de Octubre 1881:
Combate de Cienaguilla.
26 de Octubre 1881:
Combate de Guadalupe.
05 de Febrero 1882:
Primer Combate de Pucará: Cáceres pasa por Tarma y Jauja y ocurre el combate con las fuerzas chilenas al mando de Del Canto. Cáceres continúa su marcha ocupando Izcuchaca, Acostambo, Huancavelica, Acobamba.
22 de Febrero 1882:
Combate de Acuchimay: Cáceres vence a las fuerzas rebeldes del coronel Arnaldo Panizo que contaba con 1.500 hombres, tomando sus tropas. Luego de este suceso Cáceres ingresa a Ayacucho.
06 de Marzo 1882:
Combate de Comas.
29 de Marzo 1882:
Combate de Pazos.
31 de Marzo 1882:
Segundo Combate de Pazos.
Marzo a Mayo 1882:
Suceden diversos enfrentamientos como los combates de: Sierralumi, Huaripampa, Huancaní, Llocllapampa, Sicaya, Chupaca, Pazos, Acostambo, Ñahuimpuquio. Las fuerzas chilenas estaban diezmadas por el tifus y la viruela, así Lynch autoriza a Del Canto a volver a Lima con el 2º de Línea trayendo a los heridos y a los enfermos. Los batallones "Pisagua" 3º de Línea y "Santiago" 5º de Línea son enviados como refuerzos.
03 de Junio 1882:
Combate de Marcavalle: Se enfrentan guerrillas peruanas con el batallón chileno Santiago destacado en Marcavalle.
28 de Junio 1882:
Nuevamente se enfrentan guerrillas peruanas con el batallón chileno Santiago destacado en Marcavalle.
09 de Julio 1882:
Segundo Combate de Pucará: Después de que los chilenos se retiran de Marcavalle, fueron perseguidos por dos compañías del Tarapacá, “Fueron empujadas sobre pucará, donde reforzados (los chilenos) por las restantes compañías de su batallón opusieron nueva resistencia.
09 y 10 de Julio 1882:
Combate de la Concepción. A las dos y media de la tarde de este día comienza el combate, considerado por el pueblo chileno, uno de los hechos más dramáticos de la Guerra del Pacífico. Se desarrolló los días 9 y 10 de julio de 1882 en el pueblo peruano de La Concepción. La guarnición completa del regimiento Chacabuco, compuesta por 77 jóvenes entre 16 y 18 años, resistió durante dos días el ataque de dos mil soldados peruanos, que tuvo como resultado la muerte de todo el contingente chileno. La valentía demostrada por los jóvenes, que mantuvo heroicamente alzada nuestra bandera, hizo que el 9 de julio fuera establecido como el día oficial de nuestro emblema patrio.
10 de Julio 1882:
Segundo Combate de La Oroya. Se enfrentan las fuerzas peruanas de Máximo Tafur y las chilenas del 3º de Línea, al mando del Teniente Francisco Meyer en el puente de La Oroya. La guarnición chilena mantiene el control del lugar.
15 de Julio 1882:
Combate de Tarmatambo. La compañía del batallón Lautaro se enfrenta en el caserío de Tarmatambo a las fuerzas dirigidas por el Coronel Juan Gastó y Máximo Tafur en el Combate de Tarmatambo.
16 de Julio 1882:
Combate de San Juan Cruz: Las fuerzas de Cáceres se enfrentan con una compañía del batallón 2° de Línea. Cáceres decide no atacar el pueblo, sino apostar la segunda división y los guerrilleros de San Jerónimo en las alturas cercanas a Tarma.
Febrero 1883:
Combate de Ungatá: Una compañía del Lautaro se enfrenta en Ungará al sur de Lima a guerrilleros locales, los chilenos son apoyados por un escuadrón de Granaderos y mantienen su posición.
14 de Marzo 1883:
Combate de Puruguay.
03 de Abril 1883:
Cáceres llega a la costa de Chancay, para luego atacar a la guarnición del Aconcagua. El coronel Urriola se retira de Chancay y se embarca en la Corbeta Chacabuco recibiendo luego refuerzos desde Lima del 3º de Línea y del Coquimbo por lo cual Cáceres se retira hacia Canta.
20 de Abril 1883:
Segundo Combate de Purhuay. Antes de ordenar una nueva ofensiva contra el ejército de Cáceres, Lynch ordenó la reparación del puente de Purhuay y la línea telegráfica que los montoneros de Chosica habían destruido lo que impedía el transito de las tropas chilenas hacia las zonas ocupadas por la resistencia peruana. Con tal misión partió de Lima el mayor Julio Quintavalla quien arribó a Chosica el 14 de abril, en los días siguientes la fuerza chilena fue constantemente hostilizada por las montoneras peruanas formadas por el batallón Guerrilleros del Rimac al mando del mayor Wenceslao Inchaústegui. El 20 de abril tuvo lugar el combate de Purhuay, a dos millas y media del puente del mismo nombre, tras el cual Quintavalla tuvo que retirarse sin haber logrado cumplir su misión y habiendo tenido 29 bajas entre muertos y heridos y 17 dispersos.
10 de Julio 1883:
Batalla de Huamachuco: Le correspondió ser el último hecho de armas que puso fin a la Guerra del Pacífico. Al ver a las fuerzas de Cáceres en el cerro Cuyulga, Gorostiaga deja el poblado de Huamachuco y se posiciona en el cerro Sazón al norte del pueblo. Se enfrentan ambos ejércitos, Gorostiaga vence a las tropas de Cáceres, quien pierde la mitad de sus hombres. Cáceres retorna a Ayacucho con el fin de organizar un nuevo ejército.
01 de Agosto 1883:
Combate de Coari: Enfrentamiento en el sur del Perú.
02 de Agosto 1883:
Combate de Mirave: Pacheco Céspedes se enfrenta al destacamento chileno al mando del Mayor Duberli de Oyarzun.
20 de Octubre 1883:
Tratado de Ancón: Tratado que pone fin a la guerra del Pacífico, de Chile contra Perú y Bolivia. Perú cede a Chile las provincias de Tacna, Arica y Tarapacá y Bolivia pierde la provincia de Antofagasta.
06 de Enero 1891:
Sublevación de la Escuadra: La Escuadra se levanta contra el Presidente José Manuel Balmaceda.
08 de Enero 1891:
Operaciones de la Escuadra en el sur: Para reunir contingentes y armas para los batallones, se emprendieron diversas expediciones. La "Esmeralda" ancló en Talcahuano e! día 8 de enero y tomó los elementos que había en el buque•escuela N° 2.
12 de Enero 1891:
Acciones en Coquimbo y La Serena: Primeras acciones de la Armada durante la Guerra Civil de 1891.
19 de Enero 1891:
Acciones en Pisagua, Zapiga, Alto Hospicio y Taltal: Primeras acciones de la Armada en el norte, durante la Guerra Civil de 1891.Conocido como el "Combate de los Abrazos", por la confusión que tuvieron los contrincantes en uno de los primeros enfrentamientos de esa guerra.
06 de Febrero 1891:
Captura de Pisagua. Los congresistas tenían su Cuartel General en la zona norte del país, tratando de avanzar hacia el centro del país. Los balmacedista intentaron frenar en esta zona a los congresistas, razón por la cual desarrollaron una serie de combates y batallas en esta región.
15 de Febrero 1891:
Batalla del Cerro Dolores o San Francisco: Las fuerzas gobiernistas afines al Presidente José Manuel Balmaceda fueron derrotadas por los congresistas, en el Cerro Dolores o San Francisco, cerca de Pisagua, provincia de Tarapacá.
17 de Febrero 1891:
Combate de Huara: Entre las tropas gobiernistas contra las congresistas en la estación de ferrocarril de Huara, que unía Iquique con Pisagua, en la I Región.
19 de Febrero 1891:
Combate de la Aduana de Iquique. Desde Iquique fueron enviadas fuerzas balmacedistas hacia el interior, por lo que esta ciudad quedó desprotegida. Aprovechando esta situación, las naves congresistas avanzaron hacia el puerto, llegando alrededor de las 05:00 hr.. A seis kilómetros de Iquique, se pudo divisar a cuatro embarcaciones congresistas alumbrando con sus proyectores los cerros para disparar sobre la tropa balmacedista que intentara descender al puerto.
07 de Marzo 1891:
Batalla de Pozo Almonte: Los balmacedistas habían perdido la mayoría de sus hombres y municiones, lo que sumado a la alta deserción de sus partidarios, generó el envío de 1.000 hombres desde Santiago.
19 de Marzo 1891:
Ocupación de Antofagasta Tacna y Arica: Apenas la provincia de Tarapacá estuvo libre de fuerzas enemigas, se planteó a los congresistas la necesidad de adueñarse inmediatamente de las provincias de Tacna y Arica, Antofagasta y Atacama.
23 de Abril 1891:
Hundimiento en Caldera del "Blanco Encalada": Los balmacedistas hunden en la rada de Caldera el barco "Blanco Encalada".
07 de Julio 1891:
Combate de Vallenar: El coronel Orrego, jefe de la división de Coquimbo, ignorando que venían en camino tropas constitucionales de infantería, dio orden al teniente coronel Almarza que atacara por sorpresa.
18 de Agosto 1891:
Desembarco en Quintero: Las fuerzas congresistas desembarcan en Quintero. 300 soldados del Pisagua N° 3, conducidos por botes que se desprendieron del "Biobio", se posesionaban sin oposición del pueblecito de Quintero.
21 de Agosto 1891:
Batalla de Concón: Fue la penúltima acción de la Guerra Civil de ese año y el primer enfrentamiento de las fuerzas revolucionarias o congresistas, comandadas por el coronel Estanislao del Canto Arteaga. Las fuerzas congresistas se concentraron en la bahía de Quintero y estaban al mando del General Estanislao del Canto.
28 de Agosto 1891:
Batalla de Placilla. La Guerra Civil de 1891 finalizó el 28 de agosto de 1891 en la Batalla de Placilla, pequeño pueblo situado a la bajada del Alto del Puerto, en el camino de Casablanca, lugar donde se enfrentaron las fuerzas que apoyaban al gobierno del presidente José Manuel Balmaceda Fernández, con las fuerzas de los congresistas o revolucionarias, obteniendo el triunfo estos últimos.

Bernardo O´Higgins

Bernardo O´Higgins

Ramon Freire

Ramon Freire

Joaquin Prieto

Joaquin Prieto

Mujeres Destacadas de la Historia de Chile


Paula Jaraquemada Alquizar: (Santiago junio de 1768 - † falleció el 7 de septiembre de 1851). Hija de Domingo de Jaraquemada y Cecilia de Alquizar, fue uno de los personajes femeninos más importantes en la lucha por la independencia de Chile. ir a Bio,,,

Francisca Javiera Eudoxia Rudecinda Carmen de los Dolores de la Carrera y Verdugo (Santiago, 1 de marzo de 1781 - † ibídem, 20 de agosto de 1862), más conocida como Javiera Carrera, fue una patriota chilena que destacó por el apoyo a la lucha por la Independencia de Chile y por bordar la primera bandera patria del país, llamada actualmente bandera de la "Patria Vieja". Los Carrera eran descendientes de vascos. ir a Bio...

Catalina de los Ríos y Lisperguer: (*Santiago de Chile, 1604 - † 1665), más conocida como La Quintrala, fue una terrateniente chilena de la época colonial, famosa por su belleza y la crueldad con la que trataba a sus inquilinos. Se convirtió en un ícono del abuso y la opresión colonial. Su figura, fuertemente mitificada, pervive en la cultura popular de Chile como el epítome de la mujer perversa y abusadora. Para tildar a una mujer de abusadora en Chile se le dice "Quintrala". ir a Bio...

Candelaria Pérez: (* Santiago de Chile, 1810 - † 28 de marzo de 1870), también conocida como Sargento Candelaria, fue una militar chilena que participó en la Guerra contra la Confederación Perú-Boliviana. ir a Bio...

Irene Morales Infante (La Chimba, Santiago, 1 de abril de 1865 — † Santiago, 25 de agosto de 1890) Militar chilena, Sargento segundo y Cantinera del Ejército de Chile durante la Guerra del Pacífico. ir a Bio...

Janequeo o Yanequén: Fue una mujer lonco, de origen mapuche-pehuenche. Esposa del Lonco Hueputan, quien murió bajo tormentos por mandato del gobernador Alonso de Sotomayor. Su preparación militar y cualidades de líder, hicieron que se ganara el apoyo de los estrategas militares de su pueblo. ir a Bio...

María Isabel Riquelme y Meza: (* Chillán Viejo, Región del Biobío, Chile 1758 - † Lima, Perú 21 de abril de 1839), fue la madre del Libertador General de Chile, Bernardo O'Higgins. ir a Bio...

Rosa O'Higgins: (* Chillán Viejo, Región del Biobío, Chile 1781 - † Lima, Perú 1850), chilena hija de Isabel Riquelme y Félix Rodríguez Rojas. En los años de la lucha de la independencia chilena adoptó el apellido de su medio hermano Bernardo O'Higgins con quien viviese sus primeros años de su niñez. ir a Bio...

Eloísa Díaz Insunza: (* Santiago de Chile, Chile, 25 de junio de 1866, † Id. 1 de noviembre de 1950), primera mujer estudiante de medicina de la Universidad de Chile y primera médica de Chile y América del Sur. ír a Bio...

Guacolda: La existencia de Guacolda, mujer de Lautaro, así como la de Fresia, mujer de Caupolicán, es materia de discusión puesto que mientras para unos es sólo una leyenda, para otros se trata de una persona real. ir a Bio...

Fresia: La existencia de Fresia, mujer de Caupolicán, así como la de Guacolda, mujer de Lautaro, es materia de discusión, puesto que sólo aparece en el poema épico "La Araucana", escrito por Alonso de Ercilla y Zúñiga (1533-1594) durante su estadía en Chile y publicado en Madrid en tres partes (1569, 1578 y 1589). ir a Bio...

Inés de Suárez o Inés Suárez: (Plasencia, Extremadura, España, 1507 - Chile, 1580) fue una mujer española reconocida en el período de la conquista de Chile y compañera del conquistador Pedro de Valdivia. ir a Bio...

Lucila de María del Perpetuo Socorro Godoy Alcayaga: Conocida por su seudónimo Gabriela Mistral (Vicuña, 7 de abril de 1889 – Nueva York, 10 de enero de 1957), fue una destacada poetisa, diplomática y pedagoga chilena. ir a Bio...

HITOS:

1865 Mujeres de Clases alta y católicas se expresan en el Periódico “El Eco de las Señoras de Santiago”

1875 Clotilde Garretón se inscribe en los registros electorales, porque cumple con las exigencias de la ley.

1877 Promulgación del Decreto Amunategui, da derecho a las mujeres para que ingresan a la Universidad.

1884 Martina Barros intelectual que comienza a dar discursos sobre el voto femenino.

armón de un cañon de 1810

armón de un cañon de 1810










Eric Hobsbawm: "El SigloXX"

El Choque de las Civilizaciones. Samuel Huntington

El Fin de la Historia. Francis Fukuyama