lunes, 10 de octubre de 2016

EL EJÉRCITO CHILENO Y LA INDUSTRIALIZACIÓN DE LA GUERRA: 1885-1930. REVOLUCIÓN DE LA TÁCTICA DE ACUERDO A LOS PARADIGMAS EUROPEOS

Enrique Brahm García

HISTORIA Nº34, Santiago 2001., 5-38

ABSTRACT

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Starting from the central decades of the XIX Century a series of technical advances took place concerning the developemtn of fire arms wich gave the defensive a clear advantage on the tactical field. Nevertheless the strong nations faced the First World War convinced that the offensive tactics still were the strongest form of fighting, therefore originating the "holocaust" in the trenches. The present paper seeks to determine how the evolution of the European tactical thought was acknowledged before the problem created by the industrializadion of the war in the Chilean army during the years of the German influence.
Keywords: .
 
EL EJERCITO CHILENO Y LA INDUSTRIALIZACION
DE LA GUERRA, 1885-1930. REVOLUCION DE LA TACTICA
DE ACUERDO A LOS PARADIGMAS EUROPEOS
1
ENRIQUE BRAHM GARCIA
INTRODUCCÍON
El año 1882 la empresa británica Armstrong terminaba la construcción de un crucero para Chile que, en cuanto a velocidad y armamento, superaba a cualquiera de los navíos de guerra de la armada inglesa, en esa época, sin duda, la más poderosa del mundo 2
. Es un ejemplo ilustrativo de la velocidad con que se estaban sucediendo los cambios en la industria militar en las décadas finales del siglo XIX y en los años que anteceden al estallido de la Primera Guerra Mundial.
Según un historiador militar británico “los cuarenta años comprendidos entre 1830 y 1870 fueron testigos de un cambio en el modo de hacer la guerra, tanto en tierra como en el mar, mucho mayor que el experimentado en toda la historia moderna anterior, o en toda la historia previa” 3. Mientras que William Mc Neill ha sostenido que los inicios de la industrialización de la guerra pueden datarse en los años cuarenta, cuando la aparición de los ferrocarriles, la producción masiva, semiindustrializada de armas, la aparición de los fusiles de retrocarga alemanes y los esfuerzos franceses por utilizar la fuerza del vapor para terminar con la supremacía británica en el mar, comenzaron a transformar de raíz las estructuras militares de los países europeos4.
Entre el siglo XV y hasta las primeras décadas del siglo XIX la evolución de los armamentos había sido mínima; apenas si se había progresado en lo que se refiere a la precisión y alcance de las armas de fuego 5. Hacia 1830 el arma típica de la infantería seguía siendo el mosquetón de chispa de ánima lisa, cargado por la boca, mediante el uso de una baqueta con la que se empujaba la bala de plomo y su cartucho por el cañón. Tan engorroso sistema traía como consecuencia el que rara vez pudieran dispararse más de dos tiros por minuto, los que además eran tan imprecisos que con dificultad se podía acertar a un blanco ubicado a más de cuarenta metros de distancia. De ahí que la infantería operara siempre a través de descargas cerradas y a muy corta distancia, única forma en que armas tan rudimentarias podían ser efectivas.
Pero a partir de fines de la década de los treinta estas condiciones empezaron rápidamente a cambiar, al introducirse el fusil de percusión, que usaba como cebo una pólvora explosiva, que reducía a un mínimo el fallo en los disparos, especialmente en épocas de humedad. Más importante aun fue la introducción del fusil rayado o estriado, perfeccionado a fines de la misma década por el capitán francés Minié. Esta nueva técnica trajo como resultado un gran aumento de precisión y de alcance del arma básica de la infantería. “A una distancia de 365 metros lograba más de un cincuenta por ciento de disparos sobre el blanco, mientras que el fusil de percusión, arma que había sido adoptada solo diez años antes, conseguía menos del 5 por ciento. Incluso a la distancia de 730 metros los tiradores lograban alrededor del 40 por ciento de blancos”6. El fusil Minié y el algo más perfeccionado fusil estriado Enfield serían las armas con las que las potencias europeas enfrentarían la Guerra de Crimea.
Paralelamente, en Alemania se daba otro avance clave al adoptar el ejército prusiano en 1841 el “fusil de Aguja”, Dreyse, de retrocarga. Aunque su alcance era menor que los anteriores, su velocidad de fuego era tres veces superior (7 disparos por minuto en lugar de dos), permitiendo además el cargar y disparar sin levantarse del suelo, con lo que se ofrecía un mucho menor blanco al enemigo. Y ya durante la guerra civil americana se introducirían los fusiles de repetición, que se generalizarían en los ejércitos europeos durante la década de los ochenta.
La retrocarga posibilitó a su vez el invento de las ametralladoras por Gatling, tambien en Norteamérica durante la década de los sesenta.
Como consecuencia de este revolucionario aumento de eficacia de los infantes, la caballería iría perdiendo importancia, obligada a luchar desmontada o viendo reducido su papel al de la observación.
Por su parte, si bien el progreso de la artillería fue algo más lento que el del armamento de los infantes, la construcción de cañones estriados posibilitó un considerable avance en el alcance y precisión de sus tiros a lo que se agregaría la retrocarga, combinación que daría una clara superioridad a los alemanes sobre los franceses en la guerra franco-prusiana de 1870.
Debe considerarse además que el proceso de construcción de armas se aceleró y se fue haciendo masivo en la medida que a partir de esos años dejaron de ser un producto artesanal al industrializarse su proceso de fabricación. La revolución industrial y, sobre todo, la automatización y la fabricación en serie se impondrían también en el ámbito militar7.
A todo lo anterior se uniría la revolución que tuvo lugar en el plano de los transportes y las comunicaciones. El impulso lo daría en este ámbito el explosivo desarrollo de los ferrocarriles desde la década de los treinta. La primera guerra europea que dejaría en evidencia el valor militar de los ferrocarriles sería aquella que enfrentó a franceses y austríacos en el norte de Italia en el año 1859. Un ejército francés de 120.000 hombres que trasladándose a pie hubiera demorado dos meses en dirigirse al campo de batalla, demoró solo 11 días utilizando el ferrocarril. Pero además de la velocidad que imprimía a las operaciones, el uso de las vías ferreas traía consigo otra serie de ventajas. Por ejemplo facilitaba el aprovisionamiento de las tropas, posibilitaba el que estas llegaran descansadas al lugar del combate, como también el que los enfermos y heridos pudieran ser retirados con rapidez a retaguardia.
En cuanto a las comunicaciones, la utilización del telégrafo eléctrico desde los años cincuenta, facilitaría la conducción de las tropas por los líderes políticos y los altos mandos y estados mayores de los ejércitos –paradigmático sería el caso del jefe del Estado Mayor prusiano Helmuth von Moltke8– como también la información diaria de los corresponsales de guerra, lo que daría a la opinión pública de los países en conflicto una participación mucho más directa en los avatares de la guerra que la que habían tenido sus antepasados cuando los conflictos parecían ser una pura cuestión estatal9.
La mayor parte de estos adelantos demostrarían su poder transformador del arte de la guerra en el conflicto de Crimea de 1854-1855. Si Francia e Inglaterra, pese a sus numerosos errores en la conducción de la campaña, terminaron por imponerse, ello se debió a la superioridad técnica que habían alcanzado sobre el ejército ruso, gran potencia mundial luego de terminadas las guerras napoleónicas. En efecto, la flota de buques a vapor de los aliados europeos occidentales les permitió abastecer a sus tropas de una manera muchísimo más eficiente que las carretas tiradas por bueyes de los rusos, los que todavía no entraban a la era del ferrocarril10.
Más todavía, el sitio se Sebastopol fue de alguna manera un adelanto de lo que sería la lucha en el frente occidental durante la Primera Guerra Mundial. En consecuencia, complejos sistemas de trincheras y fortificaciones de campo, junto al fuego de barrera de la artillería, fueron los factores decisivos en la definición del conflicto. Solo faltaron las ametralladoras11.
Pero quizá si la primera gran guerra de la era industrial fue la guerra civil americana. Ella dejó de manifiesto que las nuevas armas con que contaba la infantería terminaron por obligar a los soldados a protegerse en trincheras y parapetos, quedando en ventaja la defensa sobre el ataque, de una manera que no se había conocido hasta ese momento en la historia. Pero estas enseñanzas casi no fueron tomadas en cuenta por los orgullosos militares profesionales del viejo mundo quienes se consideraban muy superiores a los americanos12.
En cambio, muchos se engañarían con los resultados del enfrentamiento entre franceses y austríacos del año 1859, que terminó con el triunfo de los primeros, cuya infantería, cargando en forma masiva, arrolló al ejército de los Habsburgo. Ello los llevaría a concluir que, pese al perfeccionamiento de las armas de fuego, la llave para alcanzar el triunfo seguía estando en el valor y en el arrojo y que por tanto el soldado francés debía seguir siendo fiel al espíritu ofensivo y al ataque en masa que había caracterizado a los gloriosos ejércitos del primer Napoleón, conclusión que los llevaría al fracaso en la guerra franco-prusiana de 1870-71.
En el último tercio del siglo XIX sería el modelo prusiano el que se impondría como paradigma para todos los ejércitos del mundo. Los triunfos rápidos y decisivos que obtendrían las tropas de los Hohenzollern sobre los daneses, austríacos y franceses, en contraste con la lentitud que caracterizó las acciones de la guerra civil norteamericana, parecían ser una convincente demostración de la superioridad militar de Europa o por lo menos de Prusia sobre los americanos. No se vio o no se quiso ver que las razones del rápido triunfo sobre los austro-húngaros se podían encontrar en la tradición de los Habsburgo de negociar rápidamente la paz luego de la primera derrota importante. Mientras que en el caso de la guerra con Francia, si bien Napoleón III fue derrotado ya al comienzo de la guerra, en una perfecta batalla de aniquilamiento como lo fue Sedán, los prusianos debieron seguir combatiendo varios meses en territorio francés13.
En todo caso, no cabía duda de que el ejército prusiano conducido por Helmuth von Moltke había asimilado y desarrollado al máximo los elementos de la guerra moderna: organización y conducción de las operaciones por el Estado Mayor General, conformado por oficiales con un grado de formación superior, y utilizando ese nuevo medio técnico que era el telegrafo; ejércitos de masas gracias al sistema de conscripción; rapidísima movilización haciendo uso de los ferrocarriles; empleo de las armas más modernas como fusiles de retrocarga y piezas de artillería Krupp de última generación utilizadas de la forma más eficiente.
La conclusión de dichos conflictos, en lo que a la táctica de combate se refiere, sería el reconocimiento definitivo de la importancia que tenía el fuego en el combate moderno, con lo cual la defensiva se veía reforzada de tal manera que obligaría a los atacantes a eliminar el orden cerrado, el ataque en columnas, y diluir sus tropas para evitar los efectos mortíferos tanto de la fusilería como de las granadas de la artillería de campaña. Esta última arma alcanzó una gran importancia (los cañones Krupp neutralizaron la superioridad de los fusiles Chapessot franceses en Sedán y otorgaron el triunfo prusiano), no siendo ya posible alcanzar la victoria sin su apoyo, por lo que se requería su presencia adelantada en el campo de batalla para apoyar a la infantería propia y neutralizar las defensas enemigas. En definitiva, el fuego se imponía terminantemente sobre la táctica de choque, dominante desde las guerras napoleónicas14.
Con todo ello la más antigua y prestigiosa de las armas, la caballería, perdía mucho de su importancia. Su razón de ser que era el choque, la carga contra la línea enemiga, pasaba a ser suicida, aunque los jinetes se negaran a reconocerlo; la doctrina oficial de la caballería no aceptaba en ninguna parte la conclusión de que no había lugar para ella en un campo de batalla dominado por las armas modernas. Mantenía en cambio y hasta acrecentaba su importancia para la exploración y en el desarrollo de operaciones rápidas dirigidas a cortar las líneas de comunicación enemigas, en los cada vez más extensos campos de batalla, como había quedado demostrado en la Guerra de Secesión norteamericana15.
Las experiencias obtenidas por los militares profesionales en las guerras de unificación de Alemania se verían confirmadas en las guerras posteriores, como la ruso-turca de 1877-78, la de los Boers de 1899-1901 y la ruso-japonesa de 1904-05. Pese a que no todos lo quisieron ver, dichos conflictos mostraron con claridad que la infantería protegida por trincheras y fortificaciones y convenientemente armada con armamento moderno era capaz de provocar cuantiosísimas bajas a un ejército atacante. Más todavía si se considera que las armas habían seguido perfeccionándose al introducirse nuevos explosivos y generalizarse el uso del acero para la artillería la que, gracias a la introducción de carros que rectificaban el retroceso, había aumentado su velocidad de tiro.
Ejemplo notable de la superioridad de la defensa por sobre el ataque nos lo proporciona la guerra ruso-turca. El año 1877, en Plevna, las tropas de Osman Pachá impidieron el avance ruso durante cinco meses mediante fortificaciones realizadas sobre la marcha16. Plevna enseñó al ejército ruso que la respuesta eficaz al rifle de retrocarga era la pala y la zapa, y al terminar la guerra toda su infantería iba equipada con las herramientas de hacer trincheras17. La respuesta de los atacantes sería el uso de granadas, obuses y morteros, los que, sin embargo, no lograrían revertir la situación. Pese a todo, muchos especialistas seguirían desconociendo esas enseñanzas18.
Otro llamado de atención para los ejércitos europeos lo daría la guerra de los Boers, en el sur de Africa, que ya por su duración –31 meses– no dejaría de sorprenderlos. Ello era una nueva demostración de las ventajas de la defensiva: los ataques masivos de los ingleses en la primera fase del conflicto fueron rechazados por los Mauser de los más débiles Boers, con el agravante de ocacionar fuertes bajas a los atacantes.
Ello llevaría a que el año 1902 los alemanes modificaran su reglamento de infantería en el sentido de que ella debía distribuirse aprovechando mejor el terreno, lo que sería criticado por quienes temían se perdiera así la unidad del mando. Mientras que el reglamento de infantería francés de 1904 dividió la táctica en dos fases: una inicial, cuidadosa, de aprovechamiento del terreno, para terminar con ataques masivos y compactos cuando se hubiera reconocido el punto clave de la defensa enemiga. En general los tácticos alemanes confiaban más en el fuego mientras que los franceses en el movimiento y la bayoneta19.
La derrota final de los antiguos colonos holandeses fue atribuida a su estrategia defensiva: sin ataque la victoria se hacía imposible. Mientras que su tenaz resistencia frente a la primera potencia mundial se explicó por su vitalidad primitiva, por su fuerza moral, por el hecho de que eran un pueblo libre que luchaba por su patria, frente a los ingleses debilitados por la civilización y que luchaban solo por un sueldo.
La guerra ruso-japonesa de 1904-05, con todavía mayor realismo, al enfrentarse en ella dos ejércitos masivos, dotados del armamento más moderno y entrenados a la europea, vino a confirmar la mayor parte de las enseñanzas del conflicto anterior. El triunfo japonés fue atribuido a su espíritu ofensivo: los ataques japoneses, incluso en algunos casos con inferioridad numérica, y pese a sufrir fuertes pérdidas, habían sido capaces de doblegar las defensas rusas, a pesar del uso generalizado que estos habían hecho de trincheras y fortificaciones y que ya habían entrado en operación las ametralladoras20.
Los instructores de la infantería francesa se preocuparían de vencer la natural inclinación de los soldados a refugiarse en el terreno, manteniéndolos en movimiento para que no sucumbieran al miedo y el ataque se hiciera imposible. Paradójicamente se incentivaba el espíritu ofensivo, no en razón del desconocimiento del poder de las modernas armas de fuego, sino como reacción a su reconocido poderío21.
La insistencia de los principales ejércitos europeos, franceses y alemanes, por ejemplo, en destacar las bondades de la ofensiva, contra la evidencia del terrible poder destructivo de las armas de fuego, tiene su explicación en la central importancia que se daba a los factores morales. El coronel Lombard, observador directo del conflicto ruso-japonés, afirmaba: “Estoy profundamente convencido de que el secreto del triunfo japonés radica en el factor moral. Todo lo demás es secundario”. Mientras que su similar alemán podía señalar que la clave había estado en “el buen espíritu de la tropa, capaz de soportar grandes pérdidas sin tambalear”22. No en vano ya en 1903 el general francés Langlois había afirmado que en la conducción de la guerra la moral tenía más importancia que el armamento; mientras que para el general Foch la ecuación correcta era “triunfo = voluntad”; y ya llevando las cosas al extremo Grandmaison podía afirmar: “Los factores morales no son los más importantes; ellos son los únicos que cuentan en la guerra. Los demás tienen valor solo en la medida en que afectan a la moral”. El Presidente francés Falliéres, por su parte, decía en enero de 1912, resumiendo el consenso al que se había llegado en su país: “Estamos decididos a marchar directamente y sin reservas hacia el enemigo; el temperamento de nuestros soldados se identifica con la ofensiva y debe asegurarnos el triunfo”23.
En el mismo sentido se interpretó la victoria que los pueblos balcánicos obtuvieron sobre los turcos en la primera Guerra de los Balcanes de 1912. El secreto de la victoria del ejército considerado más débil (el Imperio Turco seguía contándose entre las grandes potencias y su ejército había recibido la influencia de instructores alemanes) habría estado en los temerarios ataques de los búlgaros. La derrota de los turcos ocultó a los europeos las fortísimas pérdidas con que este se consiguió. Más todavía, se dio muy poca atención a la segunda parte del conflicto, cuando las tropas turcas, siguiendo las prescripciones de los reglamentos alemanes, se fortificaron en torno a su capital, rechazando todos los ataques de los aliados balcánicos. Pese a esta última evidencia, la conclusión del observador alemán sería que para obtener la victoria había que aferrarse al espíritu ofensivo que buscaba la aniquilación del enemigo24.
Era evidente que, en general, las elites militares de los países europeos no lograban, o no querían, imaginarse a cabalidad, lo que debía ser la guerra del futuro; la Primera Guerra Mundial que se acercaba a pasos agigantados. Y ello pese a que la profesionalización de las fuerzas armadas, que había tenido lugar en los últimos decenios del siglo XIX, las había dotado de un nivel de formación muy superior al de sus antecesores de comienzos de siglo. Sin embargo, el desafío que enfrentaban era gigantesco, pues nunca antes se habían dado cambios tan rápidos y radicales en la tecnología militar como los ocurridos en los años que antecedieron al gran conflicto europeo. De ahí que, ante la magnitud de los problemas, se los enfrentara de una forma indirecta, a través del elemento moral.
En la ofensiva a ultranza llevada adelante por el impulso del patriotismo exacerbado de las masas, estaría la receta para alcanzar un rápido triunfo. Esta parecía ser la opinión dominante. Pero también existían quienes podían imaginarse algo distinto.
En su último discurso ante el Reichstag, pronunciado el 14 de mayo del año 1890, señalaba el Mariscal Helmuth von Moltke, la figura militar más influyente de Europa en la segunda mitad del siglo XIX y forjador del paradigma militar dominante: “Señores, si la guerra, si esa guerra que desde hace más de 10 años pende sobre nuestras cabezas cual espada de Damocles, llega a estallar, no se vislumbra ni su duración ni su fin. Se enfrentarán en esta guerra las más grandes potencias europeas, armadas como nunca antes en la historia; ninguna de ellas puede ser derrotada totalmente en una o dos campañas, de tal manera que no se pueda recuperar y renovar la lucha. Señores, puede ser esta una guerra de 7 o de 30 años”. Mientras que en 1887 Federico Engels anunciaba una guerra mundial de una extensión y ferocidad que no era posible imaginar y el banquero suizo Ivan Bloch, en su monumental obra en 6 tomos “Der Krieg“, predecía con singular exactitud el carácter catastrófico de una gran guerra europea 25.
Incluso en vísperas mismas del estallido de la guerra, escribía el jefe del Estado Mayor alemán, sobrino del héroe de las guerras de unificación, Helmuth von Moltke: “Debemos prepararnos para una larga campaña con duros y largos combates, hasta que podamos derrotar a alguno de nuestros enemigos”; campañas que además terminarían por desangrar a la cultura europea26.
La realidad, a partir del año 1914 sobrepasaría todo lo previsible, iniciándose una carnicería que demostró que los profesionales de las armas en Europa no estaban a la altura de las circunstancias27.
A modo de epílogo de esta introducción, debe recordarse que recién en el último período de la guerra los profesionales de la misma descubrieron las fórmulas que a la larga permitirían superar el empate de las trincheras, y devolver a la ofensiva la iniciativa en los campos de batalla. En efecto, los ingleses desarrollaron los tanques, cuyo uso en el campo de batalla sería teorizado por los oficiales británicos J.F.C. Fuller y B. Liddell Hart. El ejército alemán, por su parte, perfeccionaría las tácticas de infiltración a través de fuerzas especiales, las que demostrarían su eficacia en la última gran ofensiva ordenada por Ludendorff en el mes de marzo de 1918, aunque terminarían fracasando ante la superioridad de las fuerzas de la Entente.
Tras la guerra, sin embargo, los ingleses tendieron a descuidar el arma blindada, mientras que en Francia se impuso una doctrina militar defensiva a ultranza, expresada de manera paradigmática en la construcción de la Línea Maginot. Solo los alemanes, sacando experiencias de la derrota, y aplicando a la guerra mecanizada la experiencia obtenida con su táctica de infiltración y sumándole el apoyo aéreo, alcanzarían la fórmula definitiva para imponer la ofensiva como la forma más fuerte en la guerra. De ahí que la Segunda Guerra Mundial tuviera desde un comienzo un carácter tan distinto a la Primera28.
Si tantas dificultades de adaptación, asimilación y comprensión ocasionaba a los ejércitos europeos la verdadera revolución que había tenido lugar en el ámbito tecnológico militar a partir de la segunda mitad del siglo XIX, ¿cómo reaccionó frente a dichos cambios el pensamiento militar chileno? ¿Qué lecciones sacaron de la observación de las guerras que se sucedieron en Europa y el mundo hasta la Primera Guerra Mundial y de la doctrina militar que se generó en torno a ellas?
I. LA MIRADA HACIA EUROPA
En otro lugar29
 ya hemos señalado cómo tras la Guerra del Pacífico se dio un proceso de autocrítica dentro del ejército chileno, nacido de comparar la forma como se había conducido dicho conflicto con las más recientes guerras europeas. El resultado fue un encandilarse con el modelo prusiano vencedor de Francia y de las tradiciones napoleónicas, que se convertiría en el nuevo paradigma y en un impulso y acicate para reformar nuestro propio ejército 30. La llegada de Körner y de los primeros instructores alemanes, el envío permanente de misiones militares chilenas a Europa, la suscripción a un sinnúmero de revistas militares extranjeras, las profundas reformas que se introdujeron en la instrucción de la oficialidad a partir de la creción de la Academia de Guerra, todo provocó un remezón en nuestros soldados que los hizo practicamente mimetizarse con sus congéneres del otro lado del Atlántico y centrarse en el estudio y análisis de prácticamente los mismos problemas 31.
También seguirían con particular interés los distintos conflictos bélicos del período, por lejano que estuviera su escenario, así como también la forma como reaccionaban frente a ellos las potencias europeas a las que consideraban como modelos.
Guerras en principio tan lejanas y ajenas a nuestros intereses, como la ruso-turca, eran analizadas con detalle. En este caso concreto ella habría confirmado “las experiencias obtenidas por nosotros en nuestra reciente guerra, y coloca la herramienta de trinchera casi al mismo nivel que el fusil” 32.
Por ejemplo, a propósito del nuevo reglamento de ejercicios para la infantería del Ejército japonés, publicado en el mes de noviembre del año 1906, en el Memorial del Estado Mayor General del Ejército de 1908 se señalaba que este era de especial interés para el Ejército de Chile, pues, “tanto el Japón como Chile han imitado y copiado los principios de los reglamentos alemanes; y puede decirse que el triunfo de los japoneses en la guerra última es también un nuevo triunfo para el sistema y táctica alemanas. Por otra parte, la infantería chilena acaba de adoptar como reglamento de ejercicios la traducción fiel y exacta del nuevo reglamento de ejercicios para la infantería alemana, del 29 de mayo de 1906. Tiene por lo tanto un doble interés el hacer un estudio de ese reglamento y ver hasta dónde han acompañado hoy los japoneses, después de su última experiencia guerrera, a su primer maestro, el modelo alemán” 33.
En otros artículos del mismo Memorial se analizaban aspectos particulares de las modificaciones tácticas exigidas por el uso de las nuevas armas en la guerra ruso-japonesa. Es el caso de las ametralladoras, cuya efectividad se destacaba, pero haciendo ver, por el lado negativo, que consumían muchas municiones. De ahí que se concluyera que su intervención debía reservarse “para fases decisivas del combate, esto es, en la ofensiva para quebrantar puntos importantes de la resistencia y para repeler un contraataque; en la defensiva para preparar un contraataque y para reforzar puntos especialmente amenazados”34.
También se destacaba, en el campo de la artillería, la importancia que había demostrado tener en la guerra ruso-japonesa, el tiro indirecto. Así, el mayor Medina ponía el énfasis en el éxito con que había actuado la artillería japonesa “debido no tanto a la preponderancia sino que muy especialmente a sus buenos procedimientos de tiro. Las baterías dirigían sus fuegos desde posiciones cubiertas, pero el capitán tenía en su mano todos los elementos para la dirección de su tiro; aunque lejos de la batería, él elegía un buen observatorio y con la ayuda de sus observadores auxiliares y del teléfono impartía las órdenes a las baterías”35.
Gran interés despertó también en el ejército chileno la primera Guerra de los Balcanes. Como bien se sabe, en ella los papeles se invirtieron: ahora fueron las tropas formadas de acuerdo al modelo germano, los turcos, las derrotadas. Como consecuencia, los oficiales chilenos y sus instructores alemanes trataron de justificar la victoria de los pueblos balcánicos tomando en consideración factores que no fueran atribuibles a la formación ni a la aplicación de los reglamentos alemanes. De ahí que se insistiera en el atraso del imperio turco otomano, en factores culturales, en su falta de preparación36.
Hans von Kiesling, por su parte, teniente coronel asimilado al Ejército chileno, centraba su defensa del modelo alemán destacando el espíritu ofensivo de los aliados como factor fundamental de la victoria, conclusión similar a la que llegaron los observadores europeos. “Es el empuje irresistible del infante, secundado por cierto por la potente eficacia de la artillería, el que obtiene la victoria con los más sangrientos sacrificios (…) El que aprecia debidamente las grandes pérdidas jamás superadas de esta última guerra, sacará inmediatamente la única conclusión lógicamente posible para un profesional militar, de que fueron los siempre repetidos ataques brutales de la infantería búlgara, los que dieron por resultado sus rápidos éxitos, aunque a costa de inmensos sacrificios”37.
Pero, sin duda, el conflicto bélico que sería seguido con mayor interés por la oficialidad del ejército chileno fue la Primera Guerra Mundial. En efecto, en ella durante cuatro años, de manera total y haciendo un uso masivo de tropas y de las más modernas armas, se enfrentaron las principales potencias europeas y luego del mundo, entre ellas aquellas que habían servido de modelo inspirador a las fuerzas armadas chilenas. De esta forma no puede extrañar que hayan sido muchos los oficiales chilenos destinados al viejo mundo con el objetivo de observar directamente los combates, que se leyera con fruición la literatura militar extranjera relativa a la guerra y que las revistas militares chilenas estuvieran plagadas de artículos que la analizaban tratando de sacar las conclusiones más adecuadas para aplicar en Chile.
De partida, se tendería a cuestionar el modelo alemán seguido por nuestro ejército, sobre todo desde el momento en que Alemania terminó por perder la guerra. Sin embargo, en general, la línea dominante entre los militares intérpretes del conflicto, buscaría exculpar a los reglamentos alemanes, manteniendo su fidelidad a los mismos38.
Lo verdaderamente complejo, en cambio, se daría en el hecho de que la derrota alemana llevó a que su ejército fuera reducido por los vencedores, en el Tratado de Versalles, a su mínima expresión. Ello hacía difícil, considerando las características necesariamente especiales que tendría este ejército alemán profesional de solo 100.000 hombres y al que se prohibía tener armamento pesado, que pudiera seguir siendo un modelo adecuado. De ahí que pudiera concluir un conocido autor militar: “Alemania ha cesado en su actividad militar y nosotros que nos habíamos acostumbrado a imitar pacientemente todo lo que tenía etiqueta alemana, nos encontramos ahora frente a una situación nueva, que nos obliga a emplear facultades que habíamos dejado de ejercitar. De la simple y ciega adopción debemos tratar de pasar hoy a la adaptación inteligente, producto de un estudio concienzudo de nuestras verdaderas necesidades y de los medios de que podemos echar mano para satisfacerlas. De las esperiencias de la guerra europea debemos tratar de deducir, nosotros mismos lecciones útiles para nosotros, seguros de que en Europa nadie se ha de preocupar de buscar soluciones que sean de interés para nuestro ejército”39. En todo caso, más allá del pretexto buscado, la situación del ejército alemán tras el Tratado de Versalles, es obvio que se estaba criticando también la excesiva sumisión que se había tenido frente al modelo alemán.
En aspectos propios de la táctica, naturalmente que lo que más llamó la atención a los oficiales chilenos fue la guerra de trincheras. Respecto a ella, aunque se reconoció el problema de fondo que la explicaba, el rápido progreso de las armas de fuego40 tendió a predominar la opinión de que ella no se daría o por lo menos no de la misma forma, en los teatros de guerra sudamericanos. En efecto, se pensaba que la enorme extensión de nuestros territorios y su variedad, unido a la pequeñez, por lo menos en comparación a los europeos, de los ejércitos americanos, unidos a la debilidad económica de estos países, harían imposible se diera una repetición del estancamiento tan característico del frente occidental durante la guerra mundial. Por ejemplo, el adicto militar en Autria-Hungría, sostendría que “esta clase de guerra de trincheras en vasta escala, será siempre la excepción en las posibles contiendas militares que puedan desarrollarse en el continente sudamericano, debiendo continuarse, por consiguiente, la educación de nuestro ejército antes que todo para ser empleado en la guerra de movimiento, que será la norma en países como los nuestros, de mucha extensión territorial y de poca densidad de población y, por consiguiente, de relativamente pequeños contingentes armados”41.
Como consecuencia, se siguió considerando a la ofensiva como la forma fuerte en el combate. “Por encima de las opiniones de los soñadores que estiman que la guerra moderna es solo cuestión de material, el rol preponderante de la infantería es y será siempre el mismo: conquistar y conservar el terreno por la combinación del fuego con el movimiento”. “El espíritu ofensivo debe primar al perseguir cualquier objetivo, aun cuando se esté en inferioridad de medios bélicos con respecto al enemigo”42.
Por lo tanto, en general la tendencia sería, contra la experiencia europea, desestimar la importancia de la artillería pesada para los eventuales teatros de guerra latinoamericanos, donde no se pensaba como posible el que los frentes se estabilizaran en complejos de fortificaciones inexpugnables43. Si de alguna manera llegara a darse algo parecido, la artillería nunca sería decisiva. “El único secreto de la victoria descansa, como antes y como siempre, en la sorpresa del ataque de la infantería y en la capacidad maniobrera de esta arma, completada por cierto material de acompañamiento que ella necesita”44.
Si esta era la posición de infantes y artilleros, no puede llamar la atención que el arma de caballería tampoco se hubiera dejado impresionar por la experiencia de la guerra mundial. Sus oficiales consideraban que no había nada fundamental que cambiar en los reglamentos vigentes, sin perjuicio de que pudieran introducirse algunas mejoras. Consideraban que no había que dejarse “impresionar por esta larga guerra de trincheras, que solo se debe a factores y circunstancias especiales, que ambos adversarios deberán hacer cesar si quieren llegar a una decisión (…) Aquí no veremos esos enormes ejércitos que abarcan toda una frontera y que apoyan sus alas en países neutrales o en el mar, ni la aviación alcanzará el desarrollo ni encontrará las mismas facilidades que en los teatros de guerra europeos (…) El espíritu de nuestros reglamentos, bien poco ha tenido que cambiar en la presente guerra”45.
Más todavía, se llegaba a considerar, incluso, que “las cargas legendarias de la caballería en las grandes unidades han perdido –es cierto– gran parte de su prestigio; pero de ahí a consagrar definitivamente la frase en boga de que la aparatosa teatralidad de los choques en masa a carrera tendida ha pasado a la historia hay alguna diferencia”; sin perjuicio de que debiera mejorarse la formación de las fuerzas de caballería para el combate a pie46.
Por último debe señalarse que sí se supo reconocer de inmediato la importancia creciente que tendrían las ametralladoras en las guerras del porvenir47.
Interesa ahora destacar la forma como, durante el período en estudio, fue evolucionando el pensamiento táctico del ejército chileno en las distintas armas, cómo reacción a la evolución del armamento y de las técnicas militares y como fruto de la atenta observación de los modelos extranjeros, sobre todo europeos.
II. LA INFANTERÍA ANTE LOS NUEVOS DESAFÍOS
DE LA INDUSTRALIZACIÓN DE LA GUERRA
Finalizada la Guerra del Pacífico, ciertos sectores del Ejército de Chile iniciaron un proceso de creciente autocrítica. Pese al triunfo obtenido ante Perú y Bolivia, no se estaba conforme con la forma como se había conducido la guerra. La razón de ello es que se contrastaba dicho conflicto con los que se habían dado contemporáneamente en Europa –en particular los triunfos del modelo prusiano en las guerras de unificación de Alemania–, y las rudimentarias formas de combatir de nuestros valientes soldados salían malparadas. Debían reformarse las formas de combatir de acuerdo a los modelos europeos de fines de siglo, parecía ser la conclusión que se imponía48.
En lo que se refiere específicamente a la táctica de infantería, el primer problema que se planteó y tema obligado de las revistas militares que empezaron a circular en Chile en la década de los ochenta del siglo XIX49, fue el de la conveniencia de introducir el orden disperso como forma de enfrentar el problema causado por el creciente poder de las armas de fuego. Lo que por lo demás denota que, al menos en teoría, se entendía lo que iba a ser el problema clave en las guerras del porvenir y que, al no asimilarse en plenitud por los ejércitos europeos, terminaría por tener tan trágicas consecuencias durante el primer gran conflicto mundial.
El papel de la infantería en las batallas, se decía en uno de los primeros números de la Revista Militar de Chile, “se reduce en la actualidad a combatir en orden disperso haciendo sus fuegos con rapidez y oportunidad; a aprovechar todos los accidentes del terreno para ofender con ventaja al enemigo, y a evitar, en cuanto se pueda, los fuegos del contrario”. De tal forma que los movimientos en masas compactas debían pasar a ser la excepción. A ellos debía recurrirse solo para defenderse de una carga de la caballería enemiga o cuando se tratara de cargar a la balloneta. “Estos dos casos cada día tendrán que hacerse más y más raros por el perfeccionamiento de las armas y rapidez de los fuegos”. Por último, se consideraba que este nuevo orden táctico de combate de la infantería coincidía con “la tendencia y la inclinación nacional del soldado chileno”. “El espíritu de las tácticas modernas se amolda perfectamente a la propensión de nuestros soldados a combatir en orden disperso y en pequeños grupos. Durante la última guerra ha habido repetidas ocasiones para observar esa propensión natural”50.
Esta última conclusión llevaba a que algunos oficiales chilenos, sin perjuicio de adherir al nuevo esquema de combate (“necesidad absoluta que hay de suprimir la profundidad de las formaciones, o lo que es lo mismo, la adopción del orden disperso”), siguieran sin embargo aferrados a fórmulas que, teniendo en consideración la precisión, velocidad de tiro y alcance de las nuevas armas, podían resultar suicidas. “Para el soldado chileno, afirmaba Juan Carlos Salvo, nos lo dice la experiencia, el fuego más nutrido que pueda producir con su arma, es solo un medio, su fin es la bayoneta”51.
Toda la discusión en torno a la introducción en Chile del orden disperso estaba motivada, como ya se ha señalado, en la observación de la experiencia europea. En general, quienes propiciaban la introducción de la nueva forma de combatir, tendían a copiar los reglamentos extranjeros que la contenían. Ello generó importantes discusiones dentro de las filas del ejército, pues hubo quienes miraban con recelo esta sumisión a las fórmulas europeas.
“No tenemos por qué ceñirnos muy ciegamente a los sistemas extranjeros en lo tocante a organización y táctica militar”, decía Jorge Wood en la Revista Militar. “No somos franceses, ingleses ni prusianos”52.
Fundamentando la posición anterior, otro oficial chileno señalaba que “la idea de introducir entre nosotros una táctica moderna de una nación extranjera”, no podía aceptarse “ni por un instante en vista de las siguientes razones: para que esa introducción surtiera el efecto que se persigue en el servicio militar sería preciso que hubiera sido escrita en vista del territorio, en virtud del carácter y costumbres de sus habitantes, de los medios de que se puede disponer, de la fuerza numérica que hay que armar, de la topografía del terreno y sus fronteras, etc.”.
Frente a ellos, y desde el momento en que ya teníamos en Chile instructores extranjeros trabajando en el ejército, se imponía la posición que dirigía esperanzada su mirada al viejo mundo. Uno de sus exponentes más representativos, traductor de alguno de los reglamentos de infantería fraceses, era el famoso general Estanislao del Canto, quien consideraba que ya los “hombres de la ciencia y arte militar” habían dicho sobre el nuevo orden de combate todo lo que era necesario. “¿Y qué podría uno decir tendiente a ilustrar o criticar las obras de aquellos verdaderos sabios en milicia y que constantemente se están ocupando de la profesión? Nada, absolutamente nada. Somos, comparados con ellos, muy chicos, verdaderos pigmeos. Nuestra cordura y franqueza está en reconocerlo, y de ninguna manera en seguir las huellas extraviadas y ridículas de algunos pretenciosos que, con su vanidad, llegan hasta a creerse de que son capaces de marchar a la vanguardia en la dirección de los nuevos inventos, ya sean de armas o ya de tácticas”53.
Por lo demás, en esos momentos en Chile la influencia europea era algo que se materializaba de manera muy concreta por la presencia de los instructores alemanes. El mismo Emilio Körner se encargaría de analizar en detalle –en las revistas militares chilenas– los efectos que la introducción de armas más efectivas traerían aparejada para la táctica militar. Al respecto, el punto de partida de su análisis estaría dado por la afirmación de que en la táctica moderna, “en primer lugar se trata de utilizar la potencia de fuego contra el enemigo; en segundo, de sustraerse a la acción del fuego de este. Y a las dos condiciones habrá que obedecer a la vez: eso es lo que dificulta la cuestión”54. Respecto a lo primero, resultaría clave asegurar la precisión “tiro por tiro”55. Para ambos efectos se imponía el orden disperso como forma de ordenar a las tropas en el campo de batalla. Ello sin perjuicio de que siempre debía conservarse parte de la tropa en formación cerrada. “Esta tropa cerrada tiene por objeto formar la base segura de los movimientos de las guerrillas, el centro sólido del vaivén tan líquido de su combate, el punto de reunión y último sostén de la compañía en las angustias de la lucha infeliz”56. Ella sería la base para resguardar los flancos y para conseguir la decisión en el momento clave de la batalla.
Las nuevas armas de fuego cuyo uso se estaba generalizando en el último tercio del siglo XIX hacían concluir a Körner que la infantería debía actuar de formas muy distintas en el campo de batalla, según si actuaba en función ofensiva o a la defensiva. “En la última, la infantería se desviste casi absolutamente de su índole como arma independiente del terreno, allegándose estrechamente a este y aprovechando de sus abrigos, hasta transformarlos, por medio de las construcciones de la fortificación pasajera, en fortalezas improvisadas, con el fin de asegurarse de todos modos su posesión”.
Frente a ella, la ofensiva aparecía en dificultades pues el infante que ataca “tiene que recorrer largas distancias antes de llegar al empleo de su fuerza de combate, y si la defensiva no ha dejado de reconocer y preparar debidamente su posición para el combate, tienen que ejecutarse estos movimientos bajo su vista y bajo sus fuegos más concentrados”. Según Körner, “la acción de las modernas armas de fuego es tan destructora, que hay solo dos medios de paralizarlas: el aprovechamiento del terreno y la mayor abreviación posible del tiempo en que se puede ejercerla. El primero de estos dos medios se puede y se tiene que aplicar sin perjuicio a la tendencia principal del ataque”, sostenía con razón el instructor prusiano, pues esa era la única forma de reducir el número de bajas. “El segundo, continuaba, es materialmente irreconciliable con una precipitación del fuego”, porque al disparar se reduce la velocidad del ataque. De ahí que el agresor debía “tratar de disminuir en lo posible el tiempo que transcurre entre su entrada a la vista del enemigo y el ataque al arma blanca, excluyéndose, por eso mismo, cada tiro que no fuera indispensable. La tendencia de acercarse sin fuego a la posición del enemigo sería la consecuencia más estricta de esta deducción”, lo que naturalmente sería imposible e iría en contra de la misma naturaleza humana. Körner se encargaba incluso de señalar cuál era la oportunidad precisa para iniciar el fuego, “el momento en que las pérdidas causadas por el fuego del defensor principien a influir sobre el orden y la rapidez del movimiento hacia adelante”57. Parece todavía no se captaba en su plenitud el mortífero poder destructor de las armas de fuego. Por lo demás este pronto quedaría en evidencia en los campos de batalla de Concón y Placilla58.
Sin perjuicio de ello, otro de los temas tácticos que aparece con relativa frecuencia en nuestras primeras revistas militares, es el de la importancia que estaban tomando las trincheras en la guerra moderna. Más todavía, y en directa relación a lo anterior, se destacaba la fuerza que había ido adquiriendo la defensiva como forma de lucha. Ya en el año 1886 se destacaba “el papel más y más preponderante que tiende a representar la fortificación en la guerra moderna”, “pues la acción siempre creciente de las armas de fuego hace casi imposible el combate a pecho descubierto e impone la necesidad de proteger a las tropas mediante abrigos metódicamente improvisados”59.
Ello llevaba a pensar a los oficiales del ejército chileno “que las guerras del porvenir” serían “caracterizadas por una ofensiva estratégica enérgica y una defensa táctica activa”. Lo anterior se deducía del análisis de los reglamentos europeos, en los cuales había tomado un gran desarrollo el combate a pie de la caballería, el énfasis que se ponía en la fortificación pasajera y “las distancias asignadas al empleo de los fuegos de artillería”60.
En los años posteriores, durante la guerra mundial y luego del término de esta, la discusión entre los oficiales de infantería se centraría fundamentalmente en dos temas. Por una parte, la influencia que sobre la forma de combatir de los infantes ejercerían las nuevas armas, los nuevos adelantos técnicos aplicados en el campo de batalla y, por otra, y ya que debían reformarse los reglamentos de la infantería, si con ese objeto debían seguirse copiando los modelos alemanes o si correspondía separarse definitivamente de ellos para dar forma a una “táctica nacional”.
Respecto a lo primero, se dio particular importancia al creciente papel que estaban jugando las ametralladoras en la guerra moderna61. El general Körner, gran promotor de su introducción en nuestro ejército señalaba que el fusil-ametrallador, “representa la acción más concentrada” del antiguo fusil, “hasta el extremo de poder reemplazar con ventaja a un pelotón de infantería”. Desde el punto de vista operativo, la conclusión del instructor prusiano era que ellas debían integrarse a todas las unidades y no reunirse y operar en forma autónoma62.
Frente a las trincheras y, en general, a la superioridad que estaba demostrando tener la defensa en los últimos conflictos bélicos, los oficiales del ejército chileno impulsaban diversas soluciones alternativas para romper el empate en beneficio de la ofensiva. Así se destacaba el papel que debían cumplir las tropas técnicas a través del uso de minas y contraminas, granadas de mano, etc. 63. Frente a las líneas de tiradores, típicas de la infantería del siglo XIX, se insistía en la necesidad de recurrir al “grupo de combate”, tal cual se había introducido en los ejércitos europeos –sobre todo en el alemán– en los años finales de la Guerra Mundial. “Esta formación de combate ha impreso a la batalla de nuestros días una fisonomía muy particular: en vez de esas grandes líneas paralelas que se estabilizaban eternamente una frente a la otra, lo que ahora se observa es un conjunto de mil pequeñas acciones parciales que se traban en diferentes sectores, con frentes diversos, con suerte variable”64. Por último, también se discutía, sobre cuál debía ser el arma más apropiada para el acompañamiento de la infantería: un cañón liviano, que algunos estimaban no sería necesario fuera capaz de enfrentar a los tanques “pues, según he oído decir a jefes de reconocida preparación, los tankes (sic) no tendrán en Sudamérica el mismo desarrollo que en Europa”65.
Con todo ello se seguía pensando que la ofensiva táctica, pese al desarrollo de las armas y la experiencia de las últimas guerras, seguía siendo posible y hasta necesaria66.
En los años que siguen inmediatamente al fin de la Primera Guerra Mundial se desarrollaría una gran discusión que tenía por objeto determinar la forma como debían ser reformados nuestros reglamentos, particularmente el de infantería, en vista de las enseñanzas que ese conflicto había dejado. Ella no quedaría limitada a un mero análisis técnico, apoyado en las experiencias de la guerra europea, sino que tendría un componente más pasional, relacionado con el hecho de que el Imperio Alemán, el gran derrotado, había sido nuestra fuente de inspiración en materia militar desde fines del siglo anterior. Ello llevaría a que hubiera quienes quisieran aprovechar la oportunidad para safarse de ese modelo.
Ya en el Memorial del año 1921 se insistía en que no se debía volver “a caer en el enorme yerro de copiar a fardo cerrado los reglamentos de otros Ejércitos”. Y agregaba: “Nos hemos limitado por espacio de muchos años a copiar servilmente los reglamentos alemanes, que si eran buenos y aun óptimos para ellos, no podían ser lo mismo para nosotros. Nunca se ha hecho, siquiera, una labor de adaptación al implantar en nuestro Ejército esos reglamentos; jamás se tomó en cuenta ni siquiera la idiosincrasia de nuestro pueblo, nuestras condiciones étnicas, la diferencia de cultura; las disposiciones de nuestras leyes, y ni siquiera los factores geográficos o topográficos de nuestro país, sus vías de comunicación, y así, mil otros factores que debieron contemplarse en nuestra variada reglamentación”67.
El teniente-coronel Téllez, por su parte, en el Memorial de 1923, afirmaba con énfasis: “Lucho, desde hace muchos años, contra lo que yo considero funesta tendencia de copiar servilmente los reglamentos estranjeros, en vez de adoptarlos a nuestra especial situación de país pequeño, pobre y de poca población. Pero de aquí a suponer que yo pretendo inventar una táctica local, hay la misma distancia que entre creerme normal y creerme desequilibrado”68.
El enfrentamiento definitivo en estas materias se daría, ya en la década de los treinta, entre los generales en retiro Francisco Javier Díaz, de reconocida y constante tendencia germanófila, y Carlos Sáez.
Díaz dedicaría una serie de artículos, publicados originalmente en El Mercurio, a defender la conveniencia de seguir fieles al modelo germano, “escuela que hemos seguido en más de cincuenta años, escuela que ya conocemos a fondo, que está incorporada a nuestras costumbres, que en ninguna forma choca con nuestro carácter nacional y que otros ejércitos hispanoamericanos han introducido en vista de los buenos resultados que nosotros abrazamos mediante su aplicación”69. En otro lugar agregaba: “No hemos tenido que arrepentirnos de haber seguido durante ese tiempo las normas alemanas, porque estas han probado su eficacia en los campos de batalla y porque su aplicación en otros ejércitos, de variadas condiciones, ha dado los mejores resultados, debido a que ellas permiten adaptarlas a las circunstancias tácticas, geográficas y topográficas y hasta al carácter de las personas. No hay pues ningún motivo que aconseje desviarnos de ellos; lo importante es introducir cuanto antes las modificaciones que han experimentado”70.
Frente a él se levantaría la figura del general Carlos Sáez: “yo estoy con los que piensan que es posible crear una táctica nacional”, diría con fuerza; “más aún creo que esto es indispensable. ¿De qué se trata al fin y al cabo? De que los procedimientos de combate consultados en los reglamentos correspondan a los medios de acción disponibles”71.
No se renegaba de los reglamentos alemanes que habían servido de base a la modernización de nuestro ejército, pero ya que era imperioso reformarlos, se quería ahora se tuviera en consideración la realidad nacional: geografía, armamentos, educación de los soldados, etc. 72.
III. LA CABALLERÍA Y SU TENAZ DEFENSA DE LA
TRADICIÓN FRENTE A LOS AVANCES DE LA TÉCNICA
Si hubo un arma que resultó afectada por el rápido progreso que tuvieron las armas de fuego en el último tercio del siglo XIX, esa fue la caballería. En efecto, mientras los vertiginosos adelantos técnicos que menudearon en el período que antecedió al estallido de la Primera Guerra Mundial obligaron a infantes y artilleros a modificar radicalmente sus tácticas de combate, la caballería empezó a vislumbrar su posible desaparición. Resulta evidente, hasta para un lego, que los fusiles de repetición y las ametralladoras, sin contar a los tanques y a los aviones, parecen poco compatibles con las bizarras cargas de caballería, tan comunes todavía durante las guerras napoleónicas.
Para los estudiosos del arma de caballería chilena, el punto de quiebre en la evolución de esa rama del ejército aparece representada por la guerra franco-prusiana de 1870. Recién con ese ejemplo se hizo evidente que estaba pasando la época más gloriosa y romántica de la caballería; que debía cambiar su forma de luchar, sus funciones dentro del campo de batalla. “Dando una mirada a la guerra franco-prusiana, se decía en la Revista Militar,encontraremos a la caballería, conservando su favorita formación de ataque, batiéndose con la infantería que ya había cambiado el suyo por el disperso, en cuyos repetidos y terribles encuentros la primera de estas armas no pudo alcanzar sobre la segunda resultados verdaderamente de consideración, sino que por el contrario, en casi todas fue rechazada o por lo menos tuvo que experimentar numerosas pérdidas; en una palabra, no pudo de ninguna manera obtener sobre la infantería, ni aun con superioridad numérica (Sadowa), las ventajas de otros tiempos”73.
De manera similar a como ya lo hemos destacado para la infantería, paradójicamente en la década de los ochenta y noventa se observa entre los oficiales de caballería un mayor realismo para reconocer la real situación de su arma que en los años posteriores. En vista de que resultaba evidente que las antiguas cargas que le habían dado su gloria ya eran cosa del pasado, se trataba de descubrir misiones alternativas que la siguieran haciendo indispensable: la conclusión era que mientras disminuía su importancia táctica se acrecentaba su utilidad en el plano estratégico.
“La caballería dirige ahora el objetivo de sus esfuerzos no tanto al ataque por medio de las grandes cargas en masa como a la esploración de los contornos de su propio ejército, a las sorpresas de los convoyes, y en general, a la investigación de todo lo concerniente al enemigo”, decía en la Revista Militar de Chile, J.C. Salvo74. Por consiguiente, el rol de la caballería no ha sido restringido en la táctica moderna sino que ha desarrollado su acción con más amplitud en otra esfera de vital importancia para los ejércitos”75.
El papel estratégico de la caballería incluía, según señalaban los oficiales especialistas, observar los primeros avances del enemigo, apreciar sus fuerzas e intentar detener las cabezas de sus columnas, cortarle sus vías de comunicación o retirada y perseguir a la caballería enemiga. Se destacaba por ello que en su nueva faceta, sobre todo de exploración, se debía dejar a la caballería una gran libertad de acción76.
Sin perjuicio de lo anterior, había también quienes se resistían a abandonar el papel decisivo que tradicionalmente había correspondido en los combates a las cargas de caballería. “Creer que la caballería no podrá intentar ya nada contra la infantería, a pretexto de que esta está armada de un fusil de tiro rápido y de largo alcance, señalaba el sargento mayor de caballería Francisco Flórez, es suponer gratuitamente que las sorpresas no serán ya posibles, que los jefes no cometerán ya errores, que las tropas se mantendrán siempre sólidas, llenas de sangre fría, inaccesibles al pánico y a las emociones de un combate desgraciado” 77.
En un detallado artículo publicado en el Memorial del Estado Mayor General del año 1908 se analizaban las distintas formas como debía pasar a la ofensiva la caballería en el campo de batalla, denotándose una clara falta de realismo frente al creciente poder ya demostrado a cabalidad, en distintas guerras, por las modernas armas de fuego. Por ejemplo, en el caso de que se ataque a la caballería enemiga, debía sacar ventajas “aquella masa que, avanzando en magnífico orden, en absoluta cohesión, sin que se produzca en sus filas el más pequeño claro, con perfecto dominio de sus cabalgaduras, aun cuando no avance más que al elegante aire del trote. Será aquella en cuyas almas predomine el inquebrantable propósito de llegar en esta forma difícil y de serenidad a toda prueba, contra la muralla erizada de penetrantes aceros”. En el caso del ataque a la infantería se creía este todavía era posible al inicio del combate, aun cuando conservara sus posiciones y orden inalterable, avanzando derechamente contra su frente. Además de aprovechar el terreno, se debía “tratar de disminuir en lo posible el efecto mortífero del fuego, desplegándose para ello lo más temprano que se pueda, tomando el galope a gran distancia y alargando este aire gradualmente”. Para concluir agregaba: “se ha dicho con insistencia que la infantería nada debe temer de la caballería, gracias a su arma poderosa de repetición. A pesar de lo dicho, esta infantería verá su moral quebrantada por las bajas que le ocasionará la infantería y artillería contrarias y es en esos precisos y fugaces momentos en los cuales la caballería manejada diestra y enérgicamente” podrá terminar de derrotar a los infantes enemigos78.
Todavía en el Reglamento de ejercicios para la caballería del año 1909 se seguía considerando el choque, como forma de combate, aunque fuera tan solo para enfrentar a la caballería enemiga: “En el combate de caballería, es la carga o ataque conducida en orden compacto la que da la victoria por medio de la potencia de su choque. Cada jinete debe tener la firme voluntad de penetrar en las filas enemigas sin consideración de ninguna especie y tratar de desmontar a los jinetes enemigos por medio de la lanza. Los oficiales son los primeros en penetrar en las filas enemigas”79.
Llama la atención el que, ya iniciado el siglo XX, y cuando se contaba con la experiencia de guerras sangrientísimas, en las que había quedado demostrado sin lugar a dudas, el inmenso poder destructivo de las armas de fuego –la ruso-japonesa y luego la Primera Guerra Mundial, por ejemplo– se siguiera pensando en la posibilidad de que la caballería pudiera todavía cumplir sus roles tradicionales[80 Cfr. Echavarría, Agustín, "La caballería alemana en las maniobras imperiales de 1912", Memorial. 1913, 912. "Los alemanes tienen una profunda y viva fe en su Caballería. Más positivos y con mayor reflexión que aquellos que tienden a no considerar a la Caballería sino como una institución de lujo y ya en desuso, piensan, por el contrario, en reforzarla aún más por medio de la creación de nuevos regimientos".]
“Cualquiera que sean los progresos de las armas de fuego”, se señalaba en el Memorial en un momento en que ya se vivía una carnicería de dimensiones gigantescas en las trincheras del frente occidental durante la gran guerra, “no lograrán descartar en absoluto los terribles ataques de una caballería enérgica y bien mandada, sobre todo cuando el terreno –que es factor decisivo– se ponga de su parte”80.
En 1926, cuando las enseñanzas de la guerra mundial ya estaban suficientemente decantadas, un mayor de la caballería chilena insistía en “probar a mis compañeros que no solo en la guerra ruso-japonesa sino también en la última gran guerra ha habido cargas de caballería con éxitos muy alagadores”81.
El gran defensor del arma de caballería en estos años fue el coronel Ortiz Wolmald, quien en innumerables artículos y libros buscó demostrar que esta mantenía y hasta había acrecentado su vigencia. Para el oficial chileno, “ataques de caballería como los dados por nuestra propia caballería por ejemplo en Chorrillos, estarán en condiciones de efectuarlos siempre las caballerías del vencedor”82. Haciendo unos cálculos cuyo origen es difícil reconocer, afirmaba con gran seguridad que “si nos fijamos bien, siempre el mayor porcentaje de las bajas le ha correspondido al defensor y no al ofensor, y la caballería en su combate como tal es netamente ofensiva y no defensiva”83.
Consideraba, por ejemplo, que los japoneses no habían obtenido todo el provecho que correspondía de su victoria frente al imperio de los zares, debido a que no dispusieron de una caballería suficientemente poderosa; por ejemplo, de haber dispuesto de las fuerzas adecuadas hubieran podido cortar el transiberiano, aislando a las tropas rusas en el frente de operaciones84.
Su optimista conclusión era que “la circunstancia de ser múltiples las misiones de la caballería le permiten adueñarse del futuro, ya que esta multiplicidad de funciones: encubrir, taponear, combatir, proteger, perseguir, etc., le crean la consideración de que si es verdad que uno u otro de esos roles puede decaer, nada permite pensar que todos puedan desaparecer”85.
La verdad es que, ya en la década de los veinte, la tendencia dominante sería destacar estos nuevos papeles de la caballería; tratar de justificar su existencia y funcionalidad en medio de la guerra mecanizada en los campos de batalla de Chile y América. “Fuera de las montañas, fuera de la guerra de posiciones o de trincheras”, se sostendría en el Memorial, “en la guerra de movimiento, que es la que deberá ocurrir como etapa final, ya que dos beligerantes estacionados no resolverán nada decisivo, especialmente en la América hispánica donde los extensos frentes inamovibles son inverosímiles por escasez de efectivos, la caballería ha enriquecido sus roles, y para el cumplimiento y cabal ejercicio de ellos, habrá que dotarla de armamentos que antes no requería (…) Hoy la caballería en terreno llano, dotada de material aéreo, bandadas de aviación de observación y escuadrillas de bombardeo, de caza, etc.; armada con carabinas alargadas; acompañada por infantería a tracción mecánica (camiones, motocicletas, sidecar, etc.); con fusiles automáticos; con ametralladoras pesadas y livianas; con cañones de acompañamiento arrastrados a lomo, de montaña y de campaña; con armas blancas, etc. constituye un organismo de acción táctica y estratégica, completo y único, totalmente desconocido en la preguerra 1914-1918″86.
Esa modernización del armamento debía ir en contra de la tradicional lanza, aunque también hubo discusión al respecto, que debía dejar de ser arma de combate para pasar a adornar los casinos de los regimientos87.
En definitiva, y más allá de los problemas que se presentaban para su empleo debido a la evolución de las armas de fuego, al desarrollo de la aviación y de los vehículos motorizados, todavía en la década de los veinte se confiaba en que la caballería debía cumplir un papel importante en las guerras del porvenir: exploración estratégica y táctica, ocupación y mantenimiento de líneas adelantadas, acciones contra las comunicaciones enemigas, movimientos envolventes contra las alas y espaldas del enemigo, perseguirlo en su retirada. No se pensaba en la posibilidad de desaparición de esta tradicional arma del ejército 88.
IV. LOS NUEVOS MEDIOS TÉCNICOS DE LA GUERRA
Como se ha venido señalando en estas páginas, en el período en torno al cambio de siglo los ejércitos del mundo se vieron enfrentados a la aparición de una serie de armas destinadas a tener un efecto revolucionario en el futuro de las guerras. Particularmente importantes lo serían aquellas que dicen relación con el desarrollo de la guerra aérea y la aplicación bélica del motor de combustión interna, lo que se concreta en el uso cada vez mayor que se hará de los vehículos motorizados y de los tanques. ¿Qué actitud adoptó el ejército chileno en estos ámbitos?
Del análisis de las revistas militares del período se desprende que fueron los aparatos aéreos los que causaron mayor impacto. En efecto, desde muy temprano, y mucho antes que estos se dieran a conocer de manera definitiva en el transcurso de la Primera Guerra Mundial, ya había quienes llamaban la atención sobre su importancia y perspectivas.
En forma casi premonitoria se señalaba en la Revista Militar el año 1887 que era “indudable el hecho de que todos los inconvenientes que hasta la fecha puede haber presentado o presenta la navegación aérea por medio de globos, tiene por causa el no poder ser dirigidos a voluntad por el que los gobierna; pudiéndose en consecuencia, asegurar que no solo se subsanarían todos esos inconvenientes sino que los usos de ellos se multiplicarían si algún día se llega a conseguir su dirección” 89.
También se destacaba la importancia que tenía el medio aéreo en tareas de reconocimiento (se citaba la experiencia española en la guerra de Melilla), aunque sin desconocer que con el tiempo sus tareas podrían llegar a ser mucho más decisivas. Por ejemplo, al alertar ante la adquisición de un “parque aerostático” por parte de Brasil y Argentina, un oficial de Estado Mayor señalaba que “es nuestro deber hacer notar el progreso que significa el poseer estos medios, aunque por el momento sean solamente de reconocimientos, pues no dudamos que más tarde serán elementos de combate”90.
Dentro de los medios de navegación aérea, ya en 1910 se destacaban las ventajas que estaba adquiriendo el avión por sobre globos y dirigibles, pese a que de momento estos últimos eran de mayor utilidad práctica. Así podía afirmarse en el Memorial que si “miramos a un futuro próximo, sobre la base de las leyes físicas que toman parte en ella, no vacilamos en asegurar con íntima convicción que el cuerpo pesado triunfará sobre el liviano; que el aeroplano –ya que así podrá llamarse todo aparato aéreo pesado, puesto que ninguno dejará de poseer planos– triunfará sobre el globo, y que en época muy próxima será el único medio usado. El reinado del globo toca a su fin, a pesar de los poderosos motores con que se pretende contrariar su propia naturaleza, queriendo imprimirle gran velocidad”91.
Como en todos los otros ámbitos antes descritos, también en el de la guerra en el aire la experiencia de la guerra mundial fue recepcionada con avidez por el estamento militar. “En esta guerra ha quedado completamente evidenciado, se afirmaba en el Memorial el año 1919, que un Ejército organizado a la moderna, no puede prescindir de los aeroplanos para la exploración estratégica y táctica y dirección del fuego de la artillería”. En cambio se dudaba de su eficacia en el combate y para provocar grandes destrucciones de valor militar92.
Pero muy pronto se descubriría también el valor que podía tener la aviación en estos aspectos de la guerra y su función estratégica. “La alta finalidad de esta nueva arma, se señalaba en el Memorial, no es la defensiva sino la ofensiva. Por su extraordinaria rapidez está en condiciones de llevar a corto plazo una acción potente hacia el corazón del territorio enemigo y no sería raro que en las guerras del porvenir la aviación trate de liquidar la campaña antes que los ejércitos hayan llegado al teatro de operaciones. Más aún, no sería raro que la verdadera declaratoria de guerra sea un bombardeo potente sobre las fuentes vitales del país enemigo, que lo dejen imposibilitado para iniciar las operaciones”93. ¡Parecía un preanuncio del ataque japonés a Pearl Harbor, al comenzar la Segunda Guerra Mundial en el Pacífico!
En todo caso, entre la oficialidad chilena del período de entre guerras parecía predominar la opinión de que en materia de guerra aérea a Chile le correspondería desarrollar una acción defensiva más que ofensiva, por lo que su preocupación central debía ser el desarrollar un adecuado sistema antiaéreo94.
Ante una posible guerra con Argentina, por ejemplo, se pensaba que a la aviación chilena solo correspondería vigilar y bombardear algunos pasos cordilleranos; destruir las líneas férreas cercanas a la frontera y atacar posibles concentraciones de fuerzas cerca de la misma. Mientras que las características geográficas de nuestro país y el hecho de estar nuestros complejos industriales concentrados mayoritariamente en Santiago, nos dejaban fácilmente expuestos al bombardeo de la aviación enemiga. “De aquí la imperiosa necesidad de darle amplio desarrollo a la defensa antiaérea, aparte de la posesión de una numerosa aviación de caza”95.
Llama la atención, en cambio, que el interés por el uso de los vehículos motorizados, incluyendo los tanques, para fines bélicos, se despertó mucho más tarde, y, en general, el juicio que se dio sobre la utilidad de los mismos, fue más bien negativo.
Todavía el año 1938, cuando quedaban solo algunos meses para que el ejército alemán empezara a demostrar de lo que eran capacez los tanques actuando en forma masiva para dar una fuerza y velocidad absolutamente revolucionaria a la guerra, en lo que daría en llamarse la Blitzkrieg, se afirmaba en el Memorial: “Mientras los carros de combate y los tanques blindados fracasan allí donde se les emplee, desvaneciendo las positivas esperanzas de buen éxito que en ellos cifraban los técnicos, la aviación sobrepasa lo que de ella se esperaba, despertando la atención del elemento militar de todo el mundo”96. Luego, y en directa contradicción a lo que sería la experiencia de la Segunda Guerra Mundial, se afirmaba: “El curso de la campaña española ha sentado principios que parecen llevar el sello de lo inamovible: es a la infantería a quien corresponde señalar la victoria o marcar la derrota en el empleo de estos elementos mecanizados”97.
Esta opinión más bien negativa sobre la utilidad e importancia de los tanques en la guerra moderna, había ido tomando forma desde muy temprano dentro de la oficialidad del ejército chileno. Comentando el que había sido su papel durante el primer conflicto mundial, se concluía que el tanque tenía “grandes inconvenientes para su empleo en la guerra de movimiento, pues exige frentes definidos y estables. La escasa movilidad con que se mueven los tanques, aun en terrenos llanos, no permite que las tropas marchen junto a ellos durante el ataque, puesto que los infantes deben avanzar desde largas distancias a un aire vivo. Si se les adelanta demasiado para abrir las brechas a los asaltantes, puede llegar a constituir un peligro serio para ellos, viéndose aislados y fuera de la ayuda de sus propias tropas”98.
En general, la tracción mecánica era mirada con cierta desconfianza por la oficialidad del ejército chileno en las primeras décadas del siglo99. La verdad es que en esos años no dejaban de ser razonables los argumentos utilizados, en vista de que los vehículos motorizados disponibles eran todavía artilugios muy primitivos y que en países como el nuestro se carecía de la infraestructura adecuada para sacarles el máximo de provecho. Lo que funcionaba en Europa no tenía por qué resultar en Chile. “En nuestro país el caso es diferente y basta solo estudiar el hecho de que los automóviles blindados son esclavos de los buenos caminos, para deducir desde luego que no hay todavía oportunidad en su adopción”100. A la falta de caminos adecuados se agregaba la consideración de que no solo no se estaba en condiciones de fabricar vehículos motorizados en Chile, sino que se carecía hasta del respaldo mecánico y de las piezas de recambio que estos necesitaban
101.
CONCLUSIÓN
No resultaba fácil adaptarse a los vertiginosos cambios que sufrió la técnica militar en torno al cambio de siglo. De hecho hubo países europeos, como por ejemplo Francia, que debieron pagar con una humillante derrota en el inicio de la Segunda Guerra Mundial, su resistencia a aceptar las reformas tácticas que imponía el uso de los nuevos armamentos102; ello sin contar el estrepitoso fracaso que para la conducción militar de todos los países involucrados, significó el desarrollo de la Primera Guerra Mundial. En ese sentido el razonamiento de los militares chilenos no era muy diferente al de sus congéneres europeos, aunque algunas de sus afirmaciones puedan resultar chocantes hoy día cuando la experiencia posterior demostró que estaban errados. Al igual que en el viejo mundo, el perfeccionamiento de las armas de fuego no aminoró la preferencia que se tenía por la ofensiva como forma de lucha, ni la consideración de que lo fundamental en una cualquier guerra seguirían siendo los factores morales. La gran diferencia está en que –¡gracias a Dios!– las tropas chilenas no tuvieron que probar en la práctica lo errado o acertado de sus teorías.
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Notas
  1. Este artículo es parte de la prometida y demorada continuación de: Brahm García, Enrique. “Del soldado romántico al soldado profesional. Revolución en el pensamiento militar chileno 1885-1940″.Historia. 25, 1990, 5-37. 
  2. Cfr. McNeill, William, Krieg und Macht. Militär, Wirtschaft und Gesellschaft von Altertum bis heute, München, 1984, 234. Fue el primer crucero protegido del mundo y el más rápido de su época. Su diseño del ingeniero y constructor naval Georg Rendel constituyó una revolución en la construcción naval que trajo enormes utilidades al astillero, ya que en él se basaron todos los cruceros construidos posteriormente por Armstrong, que dieron al final con el diseño de los acorazados. Con él se estableció la velocidad como requisito básico de un buque de guerra y fue el primer buque de guerra en el mundo que abandonó la vela como sistema de propulsión”.”Durante la Guerra Civil de 1891, fue el buque clave en los desembarcos de tropas y de apoyo artillero a las acciones terrestres. Vendido durante la guerra chino-japonesa, en 1895, al gobierno de Meiji de Japón, para lo cual se le trasladó a las Islas Galápagos donde se cambió bandera a la de Ecuador, país que hizo de intermediario para esta venta, el 15 de noviembre de 1894. Arribó a Yokosuka el 5 de febrero de 1895 donde se le bautizó con el nombre de “Idzumi”. “En mayo de 1905, durante la guerra ruso-japonesa, al mando del capitán de navío Ichiro Ishida se encontraba en la Tercera Escuadra del Vicealmirante Shichiro Kataoka. A las 06.55 horas del día 27, el “Idzumi” divisó a la escuadra Báltica rusa. Durante la batalla naval de Tsushima mantuvo permanentemente informado al Almirante Togo, a bordo del buque insignia “Mikasa”, de todos los movimientos del enemigo, quien pudo planear las operaciones que le dieron una aplastante victoria, gracias a los informes detallados que se le enviaban”. Cfr. Página webb de la Armada de Chile(www.armada.cl/armadhistor/unidadesnav/233.htm).
    Antecedentes sobre la negociación con Japón se pueden encontrar en la Sesión Extraordinaria Secreta de la Cámara de Diputados de 8 de noviembre de 1894, la que se dedicó exclusivamente a analizar dicha cuestión. 
  3. Cambrigde University Press, Historia del Mundo Moderno, Barcelona, 1979, Tomo X, 221. 
  4. Cfr. op. cit. 199 y 234. 
  5. Cfr. Howard, Michael, Der Krieg in der europäischen Geschichte, München, 1981, 136. 
  6. Cambrigde, op. cit, Tomo X, 222. 
  7. Cfr. McNeill, op. cit. 206 ss. 
  8. Cfr. Foerster, Roland, Generalfeldmarschall von Moltke. Bedeutung und Wirkung, München, 1991.
  9. Cfr. Howard, op. cit. 131ss. 
  10. Por ejemplo, según McNeill, op. cit. 204, en un solo día los aliados fueron capaces de disparar no menos de 52.000 granadas sobre la fortaleza de Sebastopol. 
  11. McNeill, op. cit. 205. 
  12. Cfr. McNeill, op. cit. 215. Y en la Historia de Cambrigde se afirma (Tomo X, p. 241): “Si los soldados europeos hubieran estudiado durante el medio siglo siguiente a la guerra civil americana con tanta dedicación como dedicaron a la guerra de 1870, hubieran comprendido mejor las condiciones básicas de la movilidad estratégica y táctica, y no hubieran racionalizado tanto sus esperanzas como lo hicieron en 1914″. Luego agrega: “Hubieran aprendido también a esperar y prepararse para una larga guerra, aun cuando pensaran que pudiera ser corta; a contar con los factores económico y social, a ampliar la instrucción militar de acuerdo con ellos, a facilitar la movilización sicológica y económica de la nación, y a prestar más atención a los nuevos inventos que pudieran ofrecer una posibilidad de cambiar el orden de cosas en una guerra prolongada”. 
  13. Cfr. Nipperdey, Thomas, Deutsche Geschichte 1866-1918. Bd. II Machtstaat vor der Demokratie, München, 1993. 
  14. Cfr. Müller, Christian, “Anmerkungen zur Enrwicklung von Kriegsbild und operativ-strategischem Szenario im preussisch-deutschen Heer vor dem Ersten Weltkrieg”, Militárgeschichtliche Mitteilungen 57 (1998), 394ss. 
  15. Cfr. Howard, op. cit., 140. 
  16. Cfr. Palmer, Alan, Verfall und Untergang des Osmanischen Reiches, München, 1992, 219. 
  17. Cambrigde, op. cit., Tomo XI, 148. 
  18. Cfr. Ibid, 150. Mientras la reglamentación de la infantería alemana vio la respuesta a la nueva situación “en un avance tan lento, paciente y bien preparado que pudiera durar varios días y se pareciera más a una operación de sitio que a una maniobra en campo abierto”, los franceses “estaban dispuestos a confiar en la tradicional moral y élan de su infantería para superar todos los obstáculos”. “El reglamento francés de infantería de 1894 abandonó las formaciones dispersas para el asalto en favor de las cerradas líneas de las compañías marchando codo con codo, sobre la base de que únicamente tales agrupaciones mantendrían la moral de los asaltantes y conseguirían un adecuado volumen de fuego”. 
  19. Storz, Dieter, “Die Schlacht der Zukunft. Die Vorbereitungen der Armeen Deutschlands und Frankreichs auf den Landkrieg des 20. Jahrhunderts”, en Michalka, Wolfgang (Ed.), Der Erste Weltkrieg. Wirkung – Wahrnehmung – Analyse, Weyarn (Austria), 1997, 264. 
  20. Cfr. Müller, op. cit. 400. 
  21. Cfr. Storz, op. cit. 267. 
  22. Citas según Storz, op. cit., 268. 
  23. Ibid., 258. 
  24. Ibid., 269. 
  25. Cfr. Förster, Stig, “Der deutsche Generalstab und die Illusion des kurzen Krieges, 1871-1914. Metakritik eines Mythos”, en Militärgeschichtliche Mitteilungen 54 (1995), 66. 
  26. Ibid. 86 y 88. 
  27. La realidad de la guerra mundial se muestra con particular crudeza en obras como las de Ferro, Marc, La Gran Guerra (1914-1918), Madrid, 1994; Ferguson, Niall, Der falsche Krieg. Der Erste Weltkrieg und das 20. Jahrhundert, Sttutgart, 1999 y Keegan, John, Die Schlacht, München, 1981. 
  28. Cfr. Ferguson, op. cit., Keegan, op. cit. Geyer, Michael, “La estrategia alemana en la era de la guerra mecanizada, 1914-1945″, en Paret, Peter, Creadores de la estrategia moderna. Desde Maquiavelo a la era nuclear, Madrid, 1992, 543ss. Band, Brian y Alexander, Martín, “Liddell Hart y De Gaulle: Las Doctrinas del Riesgo Limitado y de la Defensa Móvil”, en Paret, op. cit., 613ss. Teoría y práctica de la táctica ofensiva alemana y defensiva francesa en los comienzos de la Segunda Guerra Mundial, aparecen particularmente bien tratadas en: Frieser, Karl-Heinz, Blitzkrieg-Legende. Der Westfeldzug 1940, München, 1996. 
  29. Cfr. Brahm, Enrique, “Del soldado romántico al soldado profesional. Revolución en el pensamiento militar chileno 1885-1940″, en Historia Nº 25, 1990, 5ss. 
  30. “El ejército alemán”, decía, por ejemplo, un conocido oficial chileno, “el más perfeccionado elemento de guerra que existe, probó al mundo en su famosa campaña contra Francia, que la dirección de una guerra estaba también sujeta a operaciones y cálculos de precisión matemática”. Bulnes, Manuel. Revista Militar. 1.12.1885, 567 
  31. Cfr. Brahm, op. cit.; Fischer, Ferenc, El modelo militar prusiano y las Fuerzas Armadas de Chile 1885-1945 (Ensayos), Pecs, Hungría, 1999; Blancpain, Jean Pierre, “Larmée chilienne et les instructeurs allemands en Amérique latine (1885-1914)”, Revue historique, CCLXXXV/2, 347ss., Schaefer, Jürgen, Deutsche Militärhilfe an Südamerika. Militär-und Rüstungsinteressen in Argentinien, Bolivien und Chile vor 1914, Düsseldorf, 1974. 
  32. Uribe, Rodolfo, “Atrincheramientos”, Memorial. 1889, 320. 
  33. Palacios, Javier, “El nuevo reglamento de ejercicios para la infantería japonesa”, Memorial, 3. 
  34. “La cuestión ametralladoras”, Memorial. 1906, 152. Cfr. Barbosa, Quintiliano, “Recientes modificaciones introducidas en el reglamento de evoluciones de infantería del Ejército Alemán”,Memorial. 1910, donde por ejemplo, se dice: “Es sabido que después de la guerra de la Manchuria casi todas las grandes potencias de Europa han reconocido la importancia de los servicios que, tanto a los rusos como a los japoneses, prestaron las ametralladoras en los campos de batalla y debido a esta circunstancia le han dedicado a ellas una atención preferente, ya sea perfeccionando su mecanismo o mejorando su organización”. 
  35. Medina, Ernesto, “Tiro de la Artillería Campal. ¿Directo o indirecto?”, Memorial. 1908, 256. 
  36. Mayor Ortiz Wormald, “Breves reflexiones acerca de la guerra de los Balkánicos”, Memorial. 1913, 100 ss. 
  37. Von Kiesling, Hans, A propósito de la guerra en los Balkanes, Memorial. 1913, 92. Y en la 99, concluía que, los oficiales chilenos, “no titubearán tampoco en demostrar, en el caso de un encuentro con cualquier adversario del continente sudamericano, que su ofensiva enérgica, impulsada por el firme propósito de vencer, sabrá dar cuenta también de la táctica maniobrera peruana. La nación que ataque a Chile no se encontrará con turcos”. Cfr. Maillard, Arturo, “La guerra turco-balkánica y sus enseñanzas”, Memorial. 1915, 449ss.  Allí también se insistiría en las mismas ideas que resultarían cruelmente desmentidas por la ya muy próxima Primera Guerra Mundial: “También se ha venido a poner de relieve la importancia del ataque. Esta forma de combatir, que impone la ley al enemigo, da gran fuerza moral a las tropas y solo su empleo puede dar el éxito”. Luego agregaba: “Del mismo modo que en la guerra ruso-japonesa, las fortificaciones han jugado aquí también un gran rol, pero no han demostrado que puedan imprimir rumbos en la guerra del porvenir”. Solo se era más certero al concluir que “por ambos lados se ha demostrado la caballería como un arma superflua”. 
  38. Cfr., por ejemplo, Díaz, F.J., “Los ejercicios doctrinales y la guerra europea”, Memorial. 1916, 879ss. Este oficial, aunque sus opiniones puedan relativizarse por ser reconocidamente germanófilo, señalaba: “Creo que las líneas anteriores nos han de servir como estimulante para mantener incólumes nuestros actuales métodos de instrucción, sin dejarnos alucinar por falsas experiencias, convenciéndonos de que la actual guerra europea ha venido a demostrar una vez más la eficiencia de esos métodos, que en hora feliz fueron introducidos en nuestro Ejército”. 
  39. Sáez, Carlos, “Deducciones de la Guerra Mundial”, Memorial. 1921, 314. 
  40. “La diferencia fundamental está en que en la guerra del 70/71, 77 y 79 no hubo apegamiento al terreno, porque el efecto de las armas era sensiblemente menor que en el momento presente, haciéndose posible, en esa época, el avance a pecho descubierto sin esponerse a un peligro serio. En la campaña de Manchuria comenzó el apegamiento al terreno, originado por el grado de perfeccionamiento técnico que habían alcanzado las armas y los medios de destrucción. En la guerra actual este apegamiento al suelo ha ido mucho más lejos, porque los mejoramientos técnicos alcanzados por los medios de guerra, son también mucho mayores”. “El problema de la munición y del material de guerra en la guerra próxima”, Memorial. 1917, 4. 
  41. Moreno, Agustín, Memorial. 1917, p. 538. Cfr. Ahumada, Arturo, “Las tropas de zapadores y la fortificación de campaña”, Memorial. 1919, 18. 
  42. González, Rafael, “Nuestro futuro reglamento de infantería y las experiencias de la Gran Guerra”,Memorial. 1924, 317. En otro artículo del Memorial (1926, 41) se señalaba: “La defensa debe ser móvil, y solo en muy limitados casos será eficaz la defensa pasiva. Por otra parte, el carácter impulsivo de nuestra raza no se aviene con esta clase de defensa”. 
  43. Cfr. Sáez, Carlos, “Importancia de la artillería en la guerra moderna”, Memorial. 1916, 756. 
  44. Banderas, H., adicto militar en París, “La táctica en las grandes batallas de 1918″, Memorial. 1919, 190. Aunque también es posible encontrar alguna posición más realista. Cfr. “Algunas experiencias sobre artillería en la guerra europea”, Memorial. 1919, 371.El aumento del material de grueso calibre, que antes no formaba parte de las tropas de campaña, el gran consumo de municiones, el empleo de mucha artillería de diferentes calibres en el punto decisivo y la íntima relación en el combate de esta arma con la infantería, constituyen, a mi juicio, una de las principales novedades comprobadas en casi dos años de guerra”. 
  45. “Algo sobre la caballería” (según los datos suministrados por nuestros adictos militares), Memorial. 1918, 346. 
  46. “Empleo de las ametralladoras en la guerra europea”, Memorial. 1919, 367. Cfr. Ibáñez, E., “La caballería en la Guerra Europea”, Memorial. 1917, 303. 
  47. Cfr. “La guerra de trincheras”, Memorial. 1916, 550. Los que negaban a la ametralladora, antes de esta guerra, su valor colosal, deben sentir ahora un gran remordimiento. Conviene recordar que nuestro Ejército fue uno de los primeros en adoptar esta arma en gran escala –dentro de nuestras proporciones– y conviene también hacer justicia al general Körner, que nos dotó de ella, criticado por casi todos nosotros”. 
  48. Cfr. Brahm, op. cit. 5 y 6. 
  49. Cfr. ibid., 7. 
  50. Revista Militar de Chile. N° 18. 15.8.1885, 293. Cfr. ibid. 1.12.1886, 468 ss. Allí se señala: “En resumen, las tropas de infantería que están en la primera línea del orden general de batalla deben componerse de una línea de tiradores y de fracciones en orden cerrado, escalonadas a retaguardia en el sentido de la profundidad, formadas de manera que no estén espuestas al fuego enemigo. A esta disposición de las tropas se le ha dado el nombre de orden disperso”. En el número de 1.10.1887, 168 se decía que el orden disperso “es precisamente el que debe adaptarse en nuestro ejército, para recoger así o aprovechar las tendencias naturales de impetuosidad y de intrepidez de nuestras tropas”. 
  51. “El orden disperso”, Revista Militar de Chile. 1.3.1888, 101. 
  52. Revista Militar. 1.8.1888, 71. 
  53. Revista Militar. 1.11.1889, 303. Cfr. El Ensayo Militar. 1889, 199: “No se crea por un momento que deseamos copiar servilmente algún reglamento europeo; no, lo que queremos es que inspirados en los principios y fines que los dictaron, se componga uno que venga a satisfacer nuestras necesidades”. De alguna manera durante la guerra mundial esta tendencia se vería reforzada. Por ejemplo Del Canto, Julio, “¿Cómo debe estar armada nuestra caballería?”, Memorial. 1915, 918, decía: “Finalmente, la guerra europea en que se hayan empeñadas las más grandes potencias militares de la tierra, nos dará, sin duda, las soluciones de tantas incógnitas militares que acaloran los cerebros de los oficiales sudamericanos (…) Esperemos, pues, el desenlace de la guerra más colosal que haya presenciado la humanidad y que nosotros desde el punto de vista militar, hemos tenido la feliz oportunidad de que se haya producido en nuestros días, para encuadrar las enseñanzas que nos deje, dentro del marco que exigen las circunstancias y condiciones en que viven y se desarrollan las naciones de este continente sudamericano”. 
  54. Körner, Emilio. “Las exigencias del combate moderno en la táctica”, Revista Militar. 1.5.1889, 328-9.
  55. Ibid. 335. 
  56. Ibid., Revista Militar. 1.6.1889, 427. 
  57. Ibid., Revista Militar.1.8.1889, 43ss. Cfr. Körner, Emilio, “Reglamentos modernos de infantería“, El Ensayo Militar. 1889, 412 ss 
  58. Cfr. Blancpain, Jean Pierre, Les Allemands au Chili (1816-1945), Köln, 1974, 729ss. 
  59. De la Cruz, A., “Bibliografía Militar”, Revista Militar. 1.11.1886, 242ss. Cfr. Fuenzalida, Aníbal, “Conveniencia de dotar a los cuerpos de infantería con algunos útiles de “zapa”, Revista Militar. 1.7.1888, 532 ss. Cfr. también Revista Militar. 1.8.1892 donde se analiza un simulacro de combate, señalándose al respecto: “Se nos olvidaba decir que este ejercicio tenía además el doble interés de ser la primera vez que en Chile se hacían por la tropa de ingenieros militares, trabajos de fortificación de campaña, zanjas para tiradores y trincheras para artillería”. 
  60. Revista Militar. 1895, 134. 
  61. Cfr., por ejemplo, Rojas Sotomayor, Luis, “Las ametralladoras de nuestro ejército”, Memorial. 1909, 285ss. 
  62. Körner, “La ametralladora”, Memorial. 1910, 76. Cfr. Toledo, Miguel, “El fusil ametralladora y su introducción en nuestro ejército”, Memorial. 1919, 615ss. 
  63. Cfr. Castro, Santiago, “La táctica y las tropas técnicas”, Memorial. 1911, 233ss. 
  64. González, Aníbal, “Reorganicemos nuestra infantería”, Memorial. 1921, 318. 
  65. Marín, Guillermo, “El problema del acompañamiento de la infantería en Chile, especialmente del cañón de infantería”, Memorial. 1926, 659. Cfr. Poblete, Rafael, “Los elementos de acompañamiento del porvenir”, Memorial de 1925, 420ss. 
  66. La defensiva “se presenta a nuestro espíritu como la forma más débil de la acción de las armas, como la cantidad únicamente indispensable que impone el instinto de conservación y la lucha por la existencia personal. La ofensiva exige una superabundancia de esfuerzos, que solo un carácter entero puede hacer realizar a los subordinados. El hecho de adoptar la ofensiva aumentará, además, la responsabilidad que incumbe a los jefes, a causa de las mayores pérdidas que padecerán las tropas durante su ejecución y la mayor parte de los hombres retroceden ante una responsabilidad de esta clase”. Illanes, M., “Conferencia Táctica”, Memorial. 1912, 198. Cfr. Navarrete, Mariano, “El refuerzo en el combate ofensivo de la infantería”, Memorial. 1917, 394 ss. 
  67. Memorial. 1921, 561. “El nuevo reglamento de ejercicios para la infantería del ejército francés aprobado con fecha 20 de febrero de 1920″. 
  68. Memorial. 1923, 116. “Táctica Nacional”.  Cfr. Kretzschmar, W.J., “Las misiones militares extranjeras”, Memorial. 1927, 333. “Los Ejércitos americanos nunca deberían ser imitadores de otros europeos”. 
  69. Díaz V., Francisco Javier, A propósito de nuestra política militar, Santiago, 1938, 54. 
  70. Díaz., ibid., 58. 
  71. Sáez, Carlos, Estudios militares, Santiago, 1933, 186. 
  72. Sáez, ibid. “Los reglamentos tácticos deben basarse en una justa apreciación de las posibilidades. Ellos deben ser un resumen de la experiencia de la guerra, pero de la experiencia interpretada con criterio nacional. Ellos deben también interpretar la evolución de la técnica, pero no de la técnica en general sino en aquello que guarde relación con los medios de que el ejército dispone”. 202. 
  73. Fuenzalida, A., “Principios fundamentales de táctica de combate y formaciones de ataque que la guerra moderna exige a la caballería”, Revista Militar. 1.1.1889, 495. Cfr. Revista Militar. 1.7.1892, 47, “La supresión del sable”. 
  74. Revista Militar. 1.4.1888, 177. 
  75. Y agregaba: “En efecto, qué sería de estos sin el reconocimiento de las posiciones que ocupa el enemigo, de los caminos, de las aguadas y demás recursos del país en que se opera; ¿qué sería de la salvaguardia de las retiradas que suelen efectuarse después de un combate iniciado o en presencia de un enemigo cercano sin el auxilio de la caballería? (…) Dedúcese de esto que la importancia estratégica de esta arma ha crecido en vez de disminuir”. Cfr. Fuenzalida, Aníbal, “Utilidad y manera de servirse de las armas de fuego en los cuerpos de caballería y conveniencia de organizar un servicio de zapadores en los mismos”, Revista Militar. 1.10.1888, 260ss. “Ligeros apuntes sobre la caballería”, Boletín Militar. 15.3.1896, 371ss. 
  76. Cfr. Fuenzalida, Aníbal, “Necesidad de reformar el reglamento de la caballería y funciones de esta arma en campaña y al frente del enemigo”, Revista Militar. 1.11.1889, 340ss. “La caballería en el servicio de exploración”, Memorial. 1899, 17ss. 
  77. Memorial. 1899, 78. Para luego agregar: “… mientras el hombre sea una mezcla de carne, de hueso y de nervios, la aparición de improviso de la caballería será de un efecto desastroso para la moral de los individuos, y su tiro, bajo la influencia de estas circunstancias, tendrá una eficacia muy problemática”. Cfr. Anrique, Ventura, “La instrucción militar del día y algunas reflexiones sobre la táctica actual de la caballería”, Boletín Militar. 1896, 537. “Se ha tenido razón al proclamar que los combates contra la infantería y la artillería son a menudo heroicos; pero, al mismo tiempo, hay que decirlo, son sencillos; la victoria está en la sorpresa, en las marchas rápidas devorando, por decirlo así, la distancia, en las disposiciones que se tomen para disminuir las pérdidas. En el choque ya ha pasado el momento crítico, está hecho lo más, esto es, el avance bajo el mortífero fuego de la infantería y artillería”. 
  78. Del Canto, Julio César, “Breves comentarios sobre la tercera parte del Reglamento de ejercicios para la caballería”, Memorial. 1908, 49ss. 
  79. Reglamento de ejercicios para la caballería, Santiago, 1909, 138. 
  80. Téllez, I, “La infantería ante un ataque de la caballería”, Memorial. 1916, 173. 
  81. Gómez, H., “El combate a caballo no ha pasado a la historia”, Memorial. 1926, 635. Cfr. Memorial1926, 844ss. y 892ss. 
  82. Ortiz Wormald, E., Nuestra caballería, Santiago, 1911, 19. 
  83. Ibid., 20. Cfr. Ortiz Wormald, “Cuatro líneas en favor de nuestra caballería”, Memorial. 1921, 34. ” Esta gran guerra ha evidenciado una vez más que es la ofensiva la que vence, y cosa curiosa –la que ha sufrido menos bajas–. Ofensivas sin movimiento no son concebibles, y la caballería es herramienta para el movimiento”. 
  84. Cfr. Ortiz Wormald, Enrique, Papel de la caballería en la guerra del porvenir y necesidad de reorganizar nuestra caballería, Santiago, 1921, 37. 
  85. Ibid. 74. 
  86. Medina, Ernesto, “Armamento de la caballería”, Memorial. 1925, 1056. 
  87. Cfr. Ahumada, A., “Cañones a lomo para nuestra caballería”, Memorial. 1926, 744. 
  88. Cfr. Salinas, “¿Choque o fuego?”, Memorial. 1924, 244; Bravo, Bolívar, “Empleo estratégico de la caballería en las guerras modernas”, Memorial. 1919, 434ss. 
  89. Arredondo, N., “Los globos. Su aplicación al arte militar”. Revista Militar. 1.12.1887, 472
  90. Viaux, A., “Reconocimientos aéreos”. Memorial. 1909, 242. 
  91. Urzúa, Benjamín, “Algo sobre aeronáutica”. Memorial. 1910, 38. El Adicto Militar de la Legación en Francia, escribía en 1910 que “la navegación aérea, este nuevo factor de que dispone el organismo militar para el cumplimiento de su honrosa y difícil misión, toma cada día mayor importancia y preocupa vivamente la atención de los gobiernos y del comando superior de los ejércitos, pues él está llamado a producir, en un porvenir no lejano, una verdadera revolución en el arte de la guerra”.Memorial 1911, 47. 
  92. “Aeroestación y aviación”. (Informe del Adicto Militar de Chile en Alemania, en marzo de 1917).Memorial. 1919, 577. 
  93. Moreno, Angel, “El problema antiaéreo frente a la aviación”. Memorial. 1928, 36. 
  94. Cfr. Memorial. 1926, 492ss. y 897ss. 
  95. “La aviación de combate y sus posibilidades en nuestro país”. Memorial. 1926, 762. 
  96. Fuentes Rabé, Arturo. “Reflexiones y enseñanzas que se desprenden del estudio de la batalla de Brunete (Guerra de España). Memorial. 1938, 253. 
  97. Ibid., 270. En un artículo anterior se había señalado en la misma revista: “No sabría, pues, combatir solo. Por otra parte, no procede más allá de la primera línea adversaria, ya que no dispara sino a corta distancia. Es por lo tanto un arma esencialmente de apoyo cercano de la infantería y de neutralización de las ametralladoras adversarias. Tiene necesidad de ser seguido muy de cerca por el infante a quien le incumbe el rol de apoderarse de las defensas enemigas que el fuego de los carros ha neutralizado”. Memorial. 1930, 255. 
  98. Barros Calvo, Pedro. “Algunos adelantos técnicos en la guerra mundial”. Memorial. 1921, 512. En otro lugar se decía de forma todavía más drástica: “Por lo que influyen en su empleo el terreno y la moral de las tropas, los tanques jamás podrán llevarse a todos los teatros de guerra e intervenir en todos los campos de batalla; lo costoso de su construcción, su efímera vida, tan efímera que no se prolonga más allá de tres meses, cuando más, y las mudanzas a que los sujeta la industria automovilística, los convierte en máquinas caras, que obligan a una incesante reparación y no se prestan a tenerlas apartadas años y años; la coraza que hoy protege será inútil mañana, y lo mismo puede decirse de los mecanismos. Para guerras irregulares y mostrándose favorables las circunstancias están muy indicados, al igual que si los frentes se estabilizan, o bien en los sitios de plazas para romper la resistencia en los intervalos de las obras. Fuera de estas ocasiones, muy raras en la guerra regular –que cada día más tenderán a la maniobra y al movimiento– los tanques no tendrán aplicación y no pasarán de ser recuerdos históricos de las más grande y terrible guerra que jamás haya asolado al mundo”. Poblete, Alfonso. “Carros de asalto o tanques”. Memorial. 1922, 44.
  99. La excepción podría ser Arturo Merino Benítez, quien afirmaba en 1918: “El principio del movimiento en los ejércitos, algo perdido por el aminoramiento progresivo de su caballería, en relación con las demás armas, cobrará nuevos bríos gracias al automóvil”. Memorial 1918, 80. 
  100. Clavel, Caupolicán. “Los automóviles ametralladoras de caballería”. Memorial. 1926, 589. 
  101. Tagle, J. “La motorización en nuestro ejército”. Memorial. 1931, 13ss. Una visión más matizada, aunque también terminaba por no recomendar su uso inmediato y generalizado en Chile, es la que daba el influyente general (R) Carlos Sáez. “Indiscutiblemente, la tracción mecánica ofrece ventajas considerables. Ella permite aumentar –sin más límite que el impuesto por la resistencia de los materiales de construcción– la potencia de la artillería, la capacidad de transporte de las columnas de acarreo y el radio de acción de las formaciones motorizadas, las que, gracias a su mayor movilidad, pueden hacer jornadas de cien y más kilómetros. Estas ventajas bastan para justificar el estudio atento de todo lo relacionado con este nuevo sistema de tracción. Hay quienes creen que ni aun este estudio es necesario, pues, consideran llegado el momento de motorizar todas las formaciones que hoy emplean la tracción animal, a fin de aumentar su rendimiento, disminuyendo al mismo tiempo la impedimenta que embaraza la marcha de los ejércitos en campaña (…). Vemos en esto la manifestación de una tendencia a primera vista, justificada; pero cuya plena realización debemos situar en un futuro más o menos alejado. Hemos dicho que la tracción mecánica ofrece grandes ventajas; mas es preciso advertir también que estas ventajas se adquieren a costa de inconvenientes que, para países como el nuestro, pueden revestir un carácter de suma gravedad”. Sáez, Carlos. “Tracción mecánica”. Memorial. 1933. 745ss. 
  102. Cfr. Frieser, Karl-Heinz, Blitzkrieg-Legende. Der Westfeldzug 1940, München, 1996. 
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Fiestas y celebraciones tipicas de Chile

Fiestas y Celebraciones
de la Republica de Chile

Fiestas Patrias:

Se celebran durante todo el mes de septiembre, pero especialmente los días 18 y 19, con ramadas, juegos populares y desfiles; entre éstos el más importante es la Parada Militar que se realiza en Santiago, en la elipse del Parque O’Higgins el día 19 de septiembre, Día del Ejército.
En algunas localidades se celebra el llamado “18 chico” el fin de semana siguiente a las Fiestas Patrias; en estas fechas es también tradicional la fiesta de la Pampilla en Coquimbo.

Fiesta de la Vendimia:

Al final de la temporada de cosecha de uvas se reúnen hombres y mujeres vendimiadores en una gran fiesta. En ella se mencionan España y Francia, tanto en los brindis como en las canciones que los acompañan; ello se entiende al relacionarlo con la llegada de las primeras cepas de origen español y los primeros técnicos franceses.

Putre:

Carnaval de Putre: Esta celebración se realiza en los últimos días de febrero, antes de cuaresma. Acuden a ella habitantes aimaras de los poblados altiplánicos. Además de música y comida, hay bailes, máscaras y disfraces que representan la cosmovisión andina.

Codpa:

Fiesta de la vendimia de Codpa: Entre marzo y abril se realiza, en la localidad de Codpa, la fiesta de la vendimia de las uvas con las cuales se elabora el vino pintatani, grueso y frutoso.

Caspana:

Enfloramiento del ganado: Entre enero y marzo, se realiza en todos los corrales familiares del poblado andino de Caspana una particular ceremonia que incluye bailes, cantos y rogativas, en la cual se coloca lana a los animales.

Chiu Chiu:

Via crucis en Chiu Chiu: Entre marzo y abril, para Viernes Santo, se realiza en el pueblo altiplánico de Chiu Chiu un tradicional via crucis español que incorpora elementos criollos haciendo de la celebración un interesante espectáculo.

La Tirana:

Fiesta de la Tirana: Esta fiesta religiosa se lleva a cabo cada 16 de julio en la localidad nortina de La Tirana. La celebración se realiza en honor a la Virgen del Carmen y es una de las más importantes y conocidas del país. Destaca por los bailes, los cantos, la gran cantidad de fieles venidos de todo el país y en especial por las máscaras y disfraces de múltiples colores.

Pica:

Fiesta de Reyes: Se realiza en la localidad de Pica, a 117 km. al sureste de Iquique a 1.300 m. sobre el nivel del mar. Su celebración se extiende a grandes ciudades como Arica e Iquique, en las cuales los adornos navideños de casas y locales comerciales se mantienen hasta dicha fecha.

Aiquina:

Virgen de Guadalupe de Aiquina, 8 de septiembre. Se celebra en el poblado de Aiquina, ubicado a 75 km. al noreste de Calama y a 2.980 m. de altura. La fiesta tiene una duración de cinco días y se inicia tres días antes de la fecha indicada.

San Pedro de Atacama:

Carnaval atacameño: Durante la segunda semana de febrero, tanto en San Pedro de Atacama, como en Chiu Chiu, Caspana y los demás pueblos atacameños de la zona, se celebra un carnaval con disfraces, bailes típicos y degustación de gastronomía y bebidas típicas de la región.

Vallenar:

Fiesta del Roto Chileno: El fin de semana más cercano al 20 de enero se celebra en la quebrada de Pinte, hacia el interior de Vallenar, un festival costumbrista organizado por la junta de vecinos en el que se realizan competencias típicas chilenas.

El Tránsito:

Fiesta huasa de El Tránsito: Durante la segunda semana de febrero el club de huasos de la localidad de El Tránsito realiza una fiesta que consiste en competencias campesinas y espectáculos folclóricos.

San Félix:

Fiesta de la vendimia de San Félix: Durante todo febrero en el pueblo de San Félix, a doscientos kilómetros de Copiapó, en el valle del río El Carmen, se realiza la principal fiesta de la zona, que es organizada por la junta de vecinos. A los bailes en la plaza los fines de semana acuden habitantes de todo el valle y culmina con un festival gastronómico y un concurso de artesanías locales.

San Fernando/Copiapó:

La Candelaria, primer domingo de febrero. Su celebración se efectúa en la localidad de San Fernando, a 4 km. al este de Copiapó. También es venerada en otros puntos del país. La Virgen de la Candelaria se representa con una vela en las manos como símbolo de la purificación de la mujer. Es una de las fiestas más antiguas del norte y reúne a fieles de todo el país y de naciones limítrofes.

Tierra Amarilla:

Fiesta del Toro Pullay: En la localidad de Tierra Amarilla se celebra, a finales de febrero, esta antigua fiesta costumbrista con comparsas por las calles que acompañan a personajes disfrazados que representan el bien y el mal.

Los Choros:

San José Obrero: El santo carpintero es celebrado el 19 de marzo en Los Choros con una fiesta religiosa que cuenta con bailes chinos de la zona y de otras localidades y regiones.

La Serena:

Virgen del Rosario: Con cantos antiguos y tradicionales se manifiesta el 8 de enero en la localidad de Diaguitas, en La Serena, la devoción a la Virgen del Rosario. Una fiesta y una procesión cierran esta celebración.

Salamanca:

Señor de la Tierra: El segundo domingo del mes de enero se celebra en la localidad precordillerana de Cunlagua, cercana a Salamanca, la Fiesta del Señor de la Tierra, la más importante de la comuna y en la cual se pueden apreciar las faenas agrícolas y ganaderas.

Monte Patria:

Festival de Tulahuén: A 45 minutos hacia la cordillera desde Monte Patria se realiza, durante la segunda semana de febrero, una exposición de vinos, quesos y tejidos.

Vicuña:

Fiesta de la vendimia en el Valle del Elqui: Durante todo febrero en Vicuña se celebra la vendimia con bailes, música y actividades campestres. En Paihuano se realizan fiestas típicas, como la pampilla de verano, la noche de estrellas y el Festival de la Voz de la Uva.

Sotaquí:

Fiesta del Niño Dios, 6 de enero. Se celebra en el pueblo de Sotaquí, ubicado a 8 km. de Ovalle. En ella toman parte creyentes chilenos y argentinos. Destacan las hermandades de danzantes ataviados con vistosos trajes de vivos colores y muy adornados.

Combarbalá:

Encuentro artístico de Combarbalá: Durante semana santa en la localidad de Combarbalá, pueblo dedicado a la explotación de la piedra combarbalita, en la Región de Coquimbo, se realiza un encuentro de pintores y escultores nacionales y regionales.

La Ligua:

Tejidos de La Ligua: Cada mes de enero, durante una semana se realiza una feria de los tradicionales tejidos de La Ligua, organizada por la Municipalidad en la Plaza de Armas.

Calle Larga:

Fiesta en Calle Larga: En el mes de enero, en la localidad de Calle Larga se realiza una fiesta en torno a la cosecha del trigo. La actividad se inicia acumulando las gavillas y seleccionando las yeguas. Durante la trilla hay bailes campesinos, competencias, actuación de conjuntos folclóricos y gastronomía típica.

Olmué:

Festival del Huaso de Olmué: A fines de enero se realiza en Olmué este tradicional festival de la canción folclórica, uno de los más importantes del país, organizado por la Municipalidad.

San Bernardo:

Festival de San Bernardo: La última semana de enero tiene lugar el Festival Nacional de Folclor de San Bernardo, la competencia musical más importante en este género. Durante cinco días se presentan grupos nacionales y extranjeros en el anfiteatro de San Bernardo.

Culiprán:

Festival del choclo cabello rubio: Esta festividad que se realiza durante febrero en la localidad de Culiprán, famosa por su producción de choclos, reúne a las familias de los campesinos para la compra de productos agrícolas. Este es uno de los eventos más importantes de la zona para los agricultores de la comuna de Melipilla.

Los Andes:

Fiesta huasa y trilla a yeguas: En la primera semana de febrero, en San Esteban, Los Andes, se realiza un festival folclórico que se festeja con trilla de yeguas, carreras a la chilena y otras competencias campesinas, además de comidas típicas. Gran cantidad de público se reune en el Parque Municipal La Hermita.

Limache:

Virgen de las Cuarenta Horas: En el último domingo de febrero, gran cantidad de fieles se dirige a la parroquia Santa Cruz de Limache, donde, durante cuarenta horas, se celebra esta fiesta religiosa en honor a la virgen.

Casablanca:

Encuentro Nacional de Payadores: A mediados de marzo, durante dos días, se celebra en Casablanca, un encuentro nacional de payadores, al cual acuden cultores y estudiosos de esta expresión folclórica de todo el país.

Virgen de Lo Vásquez:

Virgen de Lo Vásquez, 8 de diciembre. Esta festividad se realiza en el Santuario de Lo Vásquez, a 32 km. de Valparaíso. Es la más significativa de las fiestas de V Región. Gran cantidad de peregrinos llegan a ella a pagar sus mandas.

San Felipe:

Fiesta de la vendimia en San Felipe: Con motivo de la vendimia, durante marzo se desarrolla en San Felipe una fiesta tradicional con actividades culturales y folclore, en la que participa un numeroso público.

Zona Central:

Fiesta de Cuasimodo: La fiesta de Cuasimodo, que se celebra entre marzo y abril, adquiere gran colorido y masividad en las localidades de Lo Abarca, Cuncumén, Lo Barnechea, Llay Llay, Casablanca, Maipú, Talagante, Conchalí e Isla de Maipo. En esta celebración religiosa callejera, que se realiza el domingo siguiente a la Pascua de Resurrección, el sacerdote lleva la comunión a los enfermos, acompañado por huasos en carros, caballos y bicicletas, adornados con flores, papeles, banderas chilenas y otras estampas.

San Clemente:

Encuentro chileno-argentino: Durante la primera quincena de enero se realiza el Encuentro chileno-argentino en el límite fronterizo Paso Pehuenche, en San Clemente. Se trata de un evento organizado por las municipalidades de ambos lados de la cordillera (San Clemente en Chile y Malargue en Argentina). Incluye música folclórica, bailes y competencias deportivas.

Cauquenes:

Fiesta de San Sebastián: Entre el 15 y el 21 de enero se celebra en Colbún la Fiesta de San Sebastián, en la que fieles y devotos peregrinan durante una semana para pagar favores y mandas al santo en la localidad de Panimávida. El 20 de enero se celebra al mismo santo en una peregrinación hasta Pelluhue, en Cauquenes.

Cachivo:

San Sebastián de Cachivo: El 20 de enero y el 20 de marzo, en Cachivo, camino a Las Lomas, se celebra a San Sebastián con una fiesta de gran colorido en la que intervienen gran cantidad de tradiciones locales. Miles de personas llegan a pagar sus mandas hasta el santuario, ya sea caminando, en carretelas o a caballo.

Pelluhue:

Festival de la Trilla: La última semana de enero, en el gimnasio municipal de Pelluhue, se celebra un festival de la canción con la participación de destacados folcloristas nacionales. Se trata de un certamen competitivo de gran nivel y trayectoria.

Quiñipeumo:

Festival de la Sandía: La última semana de enero se realiza en el pueblo de Quiñipeumo, Maule, este festival que reúne a agricultores y campesinos en torno al folclor. Juegos criollos, competencias deportivas y musicales, además de la elección de reina, forman parte de la celebración.

Pelluhue:

Trillas a yegua suelta en Pelluhue: A fines de enero y principios de febrero en la localidad de Pelluhue se realiza la trilla a yegua suelta con encuentros campesinos costumbristas, amenizados por grupos folclóricos y cantores populares. El dueño de casa, con apoyo de la municipalidad, ofrece comida y tragos típicos.

Amerillo:

Carnaval del agua: A fines de enero e inicios de febrero, en la localidad de Amerillo, por la ruta internacional El Pehuenche, se realiza una fiesta tradicional que incluye elección de reina, juegos criollos y un espectáculo artístico bailable.

Licantén:

Rodeo oficial de Licantén: El rodeo de Licantén, que se celebra la primera semana de febrero es el más importante del sector. De él salen representantes para la competencia nacional y regional. Hay demostraciones de riendas y amansaduras.

Linares:

Feria internacional de artesanía de Linares: Durante la segunda quincena de febrero se realiza en Linares una feria de artesanía que reúne exponentes seleccionados de la artesanía tradicional de diferentes países.

Coihueco:

Coihueco y sus raíces criollas: Durante la primera quincena de enero se realiza en Coihueco, Chillán, una fiesta de tres días para mostrar la música, el baile, la gastronomía y las actividades campesinas tradicionales de la zona. El evento se realiza en un escenario flotante en el embalse de Coihueco.

Yumbel:

San Sebastián de Yumbel: El 20 de enero y el 20 de marzo se celebra a San Sebastián en Yumbel. Miles de peregrinos, que recorren largas distancias caminando, e incluso de rodillas, llegan de todo el país a rezar y a pagar sus mandas a la iglesia parroquial, donde se encuentra la imagen del santo, en una muestra impresionante de devoción religiosa popular.

Santa Cruz:

Fiesta de la vendimia en Santa Cruz: Con motivo de la vendimia, durante marzo se desarrolla en Santa Cruz una fiesta tradicional con actividades culturales y folclore, en la que participa un numeroso público.

San Ignacio:

Rodeo oficial de San Ignacio: El primer fin de semana de febrero, en la medialuna de San Ignacio, se realiza un rodeo de alto nivel, que cuenta con la participación de destacadas colleras a nivel regional y nacional. Es organizado por el Club de Huasos Rodeo Chileno.

Yungay:

Fiesta de la Candelaria en Yungay: En la capilla de Yungay, a 69 kilómetros de Chillán, se celebra el 2 de febrero una misa en honor a la Virgen de la Candelaria, en la que se bendice la imagen de la divinidad. En la cercana localidad de Pangal del Bajo se realiza una fiesta criolla con ramadas, vinos y comidas típicas.

Tirúa:

Feria costumbrista de Tirúa: En la comuna de Tirúa se realiza, durante la primera quincena de febrero, una feria costumbrista con actividades culturales, muestra de artesanías, productos agrícolas y degustación de comidas típicas.

Puerto Saavedra:

Fiesta de San Sebastián en Puerto Saavedra: El 20 de enero se celebra en la localidad de Puerto Saavedra una fiesta religiosa en honor a San Sebastián con abundante comercio.

Carahue:

Semana de Trovolhue: La cuarta semana de enero se celebra la semana de Trovolhue, en la localidad cercana a Carahue. La celebración incluye gastronomía, folclor y recreación.

Villarrica:

Muestra mapuche de Villarrica: Durante el verano se realiza una exposición en la feria mapuche de Villarrica. Allí se pueden encontrar trabajos de importantes artesanos, además de la reproducción a escala real de una ruca construida en totora y junquillo.

Futrono:

Nguillatún en Futrono: En la localidad de Futrono, a orillas del Lago Ranco, en la Región de los Lagos, desde el 12 hasta el 14 de febrero se realiza un nguillatún mapuche. Se trata de un ritual colectivo de acción de gracias y petición por las cosechas y el bienestar de la comunidad.

Niebla:

Encuentro costumbrista de la Costa: A 20 minutos de Valdivia, en Niebla, se realiza durante la segunda y la tercera semana de febrero un encuentro cultural, costumbrista y gastronómico en el cual se venden comidas típicas y artesanía.

Frutillar:

Exposición de artesanía local de Frutillar: Entre el 15 de enero y el 15 de febrero se realiza en el Colegio Bernardo Phillippi de Frutillar una muestra de artesanía local organizada por la Municipalidad.

Frutillar:

Fiesta criolla de los colonos en Frutillar: El primer domingo de febrero tiene lugar en la Colonia La Radio, en Frutillar, una festividad que incluye carreras a la chilena, juegos criollos, cabalgatas, paseos en carretón y espectáculos folclóricos. Hay un gran despliegue de comidas típicas: asados al palo de cerdo, de cordero y de vacuno, anticuchos, cazuelas, curanto, empanadas, sopaipillas, pastel de choclo, tortillas, kuchen, tortas, mote con huesillos, entre otras cosas.

Carelmapu:

Fiesta de la Candelaria en Carelmapu: El 2 de febrero se realiza, en honor a la Virgen de la Candelaria, una peregrinación de feligreses en la localidad de Carelmapu. Llegan allí gran cantidad de embarcaciones engalanadas, provenientes de la Isla de Chiloé. La celebración dura un día entero.

Caulín:

Festival santuario de las aves Caulín: Durante todos los fines de semana del verano, en la localidad de Caulín, a 9 kilómetros del Canal de Chacao, se lleva a cabo una fiesta costumbrista incorporada dentro de las actividades turísticas de Ancud que incluye artesanía, folclor y gastronomía.

Castro:

Fiesta tradicional de Nercón: Gastronomía, folclor y faenas tradicionales forman parte de la fiesta campesina que el 5 de febrero tiene lugar en Nercón, a pocos minutos de Castro. Al otro dia la celebración se repite en La Estancia, a 5 kilómetros de Castro.

Llau Llau:

Maja chilota: El 13 de febrero en la localidad chilota de Llau Llau, se realizan faenas tradicionales y una fiesta campesina para la elaboración y degustación de la chicha de manzana.

Quemchi:

Festivales costumbristas chilotes: A mediados de febrero, durante el fin de semana, en la localidad de Quemchi, a 60 kilómetros de Ancud, se organiza un festival musical que incluye gastronomía y artesania. En tanto, el tercer fin de semana del mes se realiza en el Parque Municipal de Castro el Festival Costumbrista Chilote, que incluye muestra cultural, folclor, faenas típicas, artesanía, gastronomía, y exposición de las distintas variedades de papas nativas. En Puerto Natales todos los años, en febrero, el Centro Hijos de Chiloé, que agrupa a inmigrantes de la isla, organiza un encuentro musical que busca preservar las costumbres chilotas.

Punta Arenas:

Ganado de Punta Arenas: La primera semana de febrero, durante tres días se realiza la Feria Ganadera Expogama en Punta Arenas, organizada por la Asociación de Ganaderos de Magallanes. Incluye exposición de ganado y gastronomía local.

banderas y escudos de Chile

banderas y escudos de Chile

cuatro siglos de uniformes en chile

Batallas y combates en la Historia de Chile

1485:
Batalla del río Maule: Los mapuches detienen el avance de los incas que lleguen en su dominación hasta las márgenes del río Maule. Tal acción hace que los habitantes del sur del Maule sean conocidos por los incas como "poromaucas, palabra que se españolizó como promaucaes. Existe una duda razonable sobre la fecha, que bien podría ser hacia 1520.

Septiembre 1536:

Batalla de Reinohuelén: Combate librado en 1536 entre conquistadores españoles al mando de Gómez de Alvarado y guerreros mapuches, en la confluencia de los ríos Ñuble e Itata, en Chile.
Enero 1541:
Combate del Mapocho: Don Pedro de Valdivia se puso en contacto con el cacique Vitacura, principal representante de los incas en estas tierras, manifestándole la intención de levantar una ciudad en la isla del cerro Huelen. El consentimiento de Vitacura provocó la indignación del cacique Michimalonco.

Enero 1541:

Escaramuzas en Aconcagua: Diversos enfrentamientos contra las fuerzas de Michimalonco, quien tendió variadas emboscadas a los expedicionarios y lo mismo hicieron Catiputo, Tanjalongo y otros caciques subalternos.
Mayo 1541:
Conquista de la fortaleza de Paidahuén: Pedro de Valdivia se dirige contra Michimalonco, Como rescate para recuperar la libertad, este ofrece los lavaderos de oro de Marga-Marga.
Agosto 1541:
Desastre de Con Con: Los caciques Trangolonco y Chigalmanga, queman un bergantín en construcción en la desembocadura del Estero Marga-Marga, matan a los españoles, negros e indios peruanos, escapando sólo Gonzalo de los Ríos con un esclavo negro.. Se desata un levantamiento general que comprende los valles de Aconcagua y Cachapoal.

11 de Septiembre 1541:

Destrucción de Santiago: Michimalonco, como caudillo (toqui) general de los indios de la comarca, encabezó contra la recién fundada ciudad de Santiago del Nuevo Extremo, un asalto el 11 de septiembre de 1541 que terminó en fracaso, merced a la sostenida resistencia de los españoles que guarnecían la plaza. En la defensa de la ciudad, se señaló particularmente doña Inés de Suárez que no dudó en dar muerte a Quilicanta y a siete caciques picunches entre los que se contaba el Cacique Apoquindo, prisioneros de los españoles que el ejército indígena pugnaba por libertar. De lo desigual del combate da fe la desproporción en el número de los combatientes, que fue de unos 10.000, por parte de los picunches, y de 55 soldados, más 5.000 yanaconas auxiliares, por los españoles.
Febrero 1544:
Combates en el Cachapoal y en el Maipo: Hasta esta fecha, Valdivia no había podido reconocer su gobernación más allá del Cachapoal, y su dominio efectivo sólo abarcaba los alrededores de Santiago, y con menor seguridad, el valle de Quillota. Con los refuerzos que le trajo Monroy, resolvió extenderlo hasta el sur sin trazarse límites y hacia el norte, hasta La Serena.

Agosto 1544:

Combate en el Limari: Pero Gómez se había encaminado al valle de Aconcagua con el propósito de someter a los indios radicados en él. Michimalongo lo obligó a retroceder hasta Santiago y el gobernador tuvo que dirigirse personalmente contra el célebre cacique.

20 de Febrero 1546:

Combate de Quilacura: Fue una batalla en la guerra de Arauco, combate nocturno, a cuatro leguas del Río Biobío, entre la expedición española de Pedro de Valdivia y una fuerza de guerreros mapuches, liderada por el toqui Malloquete. En este enfrentamiento fue capturado un mozalbete llamado Lautaro.

11 de Enero 1549:

Destrucción de La Serena: Cuando recién comenzaba a cimentar su historia, una sublevación de los indígenas provoca la muerte a casi todos los españoles (escapando, al parecer sólo un sobreviviente llamado Juan Cisternas), destruyendo e incendiando el poblado como represalia del mal trato recibido por los diaguitas de parte de los conquistadores españoles.

24 de Enero 1550:

Expedición a Arauco: Iba a empezar la guerra de Arauco. Cuarenta mil guerreros mapuches van a luchar durante tres siglos por el predominio y la supervivencia contra el invasor español y sus descendientes y contra los antiguos señores del suelo los representantes del pueblo chincha-chileno ahora aliado del nuevo invasor.

22 de Febrero 1550:

Combate de Andalién: Pedro de Valdivia, en su avance al sur, desea fundar una ciudad en la zona de Penco. En su intento es detenido por los mapuches y después de duro combate, los derrota. El ataque ocurrió en la noche y sólo se alcanzó la victoria una vez dejar los caballos y pelear aquí en lucha cuerpo a cuerpo.
12 de Marzo 1550:
Batalla de Penco: Fue una batalla entre 60.000 Mapuches bajo comando de su toqui Ainavillo con sus aliados de Arauco y de Tucapel y contra 200 españoles de Pedro de Valdivia con una gran cantidad de Yanaconas incluyendo 300 auxiliares de Mapochoes bsjo ordenes de su líder Michimalonco que defendía la fortaleza recosntruida en Penco.

14 Diciembre 1553:

Combate de Purén: Los indios se dieron cuenta del debilitamiento de los españoles y que, a pesar de su disimulo, no sabían ocultar su contento ante la proximidad de la venganza. La forma como se desarrolló la rebelión, manifiesta que venía preparándose desde hacía tiempo, pero los detalles nos son desconocidos.

25 de Diciembre 1553:

Batalla de Tucapel: Pedro de Valdivia muere a los 51 años, el conquistador español y sus soldados son derrotados y todos muertos por las huestes araucanas de Lautaro.
26 de Diciembre 1553:.
Los 14 de la Fama: Se conoce con este nombre al grupo de trece soldados españoles más su capitán, Juan Gómez de Almagro, que sostuvieron una dura resistencia en la cordillera de Nahuelbuta al ataque del fuerte San Diego de Tucapel en Cañete, provincia de Arauco por el toqui Lautaro y sus huestes.

26 de Febrero 1554:

Batalla de Marihueñu: Victoria mapuche bajo el mando de Lautaro. El sur de Chile queda en manos de los mapuches. Los españoles abandonan la ciudad de Concepción.
27 de Febrero 1554:
Destrucción de Concepción: Luego de la derrota de Marihueno, el espanto y la desazón se apoderaron de los habitantes de Concepción que sólo atinaron a huir. Los caminos que conducían a Santiago, comenzaron a llenarse de la gente que escapaba en medio de una confusión indescriptible.
02 de Noviembre 1555:
Expedición de Villagra y Defensa de La Imperial: Pedro de Villagra, que había quedado en La Imperial con 150 hombres empezó por fortificar y pertrechar la ciudad. La rodeó de fosos y de parapetos, y distribuyó la, gente en cuadrillas, cada una Con su caudillo y con la orden precisa de lo que debía hacer en caso de asalto. Pero los indios, distraídos con el triunfo de Marigüeñu o no sintiéndose capaces de atacar a los españoles dentro de la ciudad, no la asaltaron ni establecieron un sitio en regla.
12 de Diciembre 1555:
Segundo ataque a Concepción: A pesar de la mortandad, Lautaro pudo reunir un ejército que, po¬siblemente, fluctuaba alrededor de unos 4.000 mapuches, y atacó a Los Confines (Angol). Los españoles huyeron a La Imperial sin intentar si¬quiera la resistencia. Inmediatamente, el generalísimo mapuche dirigió su ejército sobre Concepción.
14 de Noviembre 1556:
Acción de Mataquito: Lautaro, habiendo cruzado el Maule, acampa en Mataquito. Diego Cano, enviado por el cabildo de Santiago sostiene contra él y es derrotado.

01 de Abril 1557:

Muere el cacique Lautaro en el combate de Peteroa. El y sus hombres fueron atacados por sorpresa en el pucará de Petorca.
09 de Agosto 1557:
Ataque al Fuerte San Luis: Tras la victoria de Peteroa, los españoles procedieron a levantar un fuerte que llamaron San Luis el que estuvo mandado por don Garcia Hurtado de Mendoza en las cercanías de la destruida Concepción, es decir donde hoy se levanta el puerto de Talcahuano. Ahí fueron atacados por tres escuadrones araucanos que estaban al mando de los toqui Grecolano, Petegolen y Tucapel.

08 de Noviembre 1557:

Batalla de Lagunillas: Fue la primera batalla en que las tropas del virrey Andrés Hurtado de Mendoza libraron contra los araucanos del cacique Caupolicán..En este enfrentamiento fue tomado prisionero el caudillo Galvarino, que, como castigo, sufrió la amputación de ambas manos.

30 de Noviembre 1557:

Batalla de Millarapue. El caudillo mapuche Caupolicán es derrotado por los españoles. Galvarino cae nuevamente prisionero y es ahorcado. Las fuerzas realistas acamparon en Millarapue, al interior de la Araucanía el 29 de noviembre. Los mapuches al mando de Caupolicán intentaron un ataque en la alborada del 30 de noviembre, por sorpresa al campamento enemigo. El número de atacantes era de 3.000 a 10.000 al frente de ellos venía Galvarino, que se mostraba con sus dos brazos cortados azuzando las pasiones de sus camaradas.
20 de Enero 1558:
Batalla de Cayucupil: Aquella mañana del 20 de enero lentamente ingresaban al desfiladero de Cayucupil o Quebrada de Puren llevando grandes cantidades de pertrechos. Cuando se hallaban a mitad de la Quebrada de Puren fueron atacados por cientos de mapuches que desde una altura superior arrojaban descumunales piedras y cuanto objeto ofensivo encontraban, causando numerosas bajas.

05 de Febrero 1558:

Sitio y Batalla del Fuerte de Cañete: Cañete fue rodeado y sitiado por más de 15.000 mapuches que establecieron un sitio al fuerte. La idea de Caupolicán era dejar morir de hambre a los sitiados. Andresillo abrió las puertas del fuerte y se introdujó una masa de mapuches en forma silenciosa, cuando ya casi estaban todos al interior del fuerte fueron recibidos por descargas de fusilería en forma alternada que dejaron una gran mortandad entre los atacantes que fugaron en desbandada.

13 de Diciembre 1558:

Batalla de Quiapo: Unos mil quinientos mapuches al mando del cacique Petegolen se dieron a la tarea de levantar un fuerte en los llanos de Quiapo ubicado en las cercanías de la Ensenada del Carnero, al norte de Lebu y muy próximo de donde los españoles tenían levantado un formidable recinto militar desde el cual como punta de lanza clavado en el pecho de los mapuche apoyaban las incursiones que en forma continua realizaban a las tribus para desalentarlos.

30 de Diciembre 1558:

Batalla del Fuerte de Arauco: La brillante victoria conseguida en Lincoya gracias a las especiales condiciones de estratega que tenía el toqui Petegolen, digno émulo de Lautaro, lo entusiasmaron para seguir en la lucha levantando un fuerte frente al de los españoles. Mas estos con la trágica experiencia de Lincoya, no hicieron movimiento bélico alguno y aceptaron con resignación la provocación de los indios. Hasta que un dia cansados de ser insultados desafiaron a los aborígenes a una batalla de caballería a muerte. En una planicie situada entre ambas fuerzas se libraría la primera batalla de caballería entre peninsulares y araucanos.

16 de Enero 1563:

Batalla Del Fuerte Lincoya: Un grupo de batidores exploró el terreno y comprobó que la fortificación mapuche adolecía de un grave defecto que facilitaba un ataque de caballería. Además que al ser de madera sería fácil incendiarla. Participó la artillería que con su cañoneo causo un incendio y bajas entre los indios. Tras el ablandamiento que fue brutal entró en acción la caballería al mando de don Pedro de Villagra.

Enero 1563:

Derrota de Catiray o Mareguano: Don Pedro de Villagra al llegar a Catiray fueron interceptados por una numerosa guerrilla araucana, trabándose en un sangrienta lucha donde los españoles perdieron 42 hombres debiendo emprender la retirada en franca derrota hacia el fuerte de Arauco llevando varios heridos.
24 de Enero 1563:
Asalto de Angol: Ese día llegó la primera a la vista de Angol. Avendaño, que mandaba en la Ciudad, dejó en ella a los soldados más heridos para que la defendieran de la más pequeña de las dos columnas que la amagaban.
03 de Febrero 1563:
Asalto a la Plaza de Arauco: Los mapuches se presentaron frente a Arauco. Pedro de Villagrá intentó repetir la defensa de La Imperial en 1554, dando golpes contundentes a los asaltantes. El y sus capitanes los derrotaron repetidas veces, pero al día siguiente amanecían más cerca de las murallas y más numerosos.
15 de Abril 1563:
Segundo Sitio de Arauco: Terminada la recolección de las cosechas, los mapuches se presentaron delante de Arauco en abril de 1563. Esta vez venían preparados para poner en la plaza un sitio en regla.

22 de Enero 1564:

Combate del pucará de Lebotacal: Los mapuches construyeron un pucará en Lebotacala a algunos kilómetros de Concepción. Luego de un breve combate logró desbaratarlo, pero fue informado de una concentración de 3.000 indios comarcanos al mando de un cacique de nombre Loble que estaba casi a las puertas de Concepción.

24 de Enero 1564:

Combate de Angol: Los mapuches, entusiasmados con la alianza de los indios de la zona comprendida entre Itata y el Maule, resolvieron destruir a Angol antes de iniciar el sitio de Concepción.
Febrero 1564:
Cerco de Concepción: Los caciques Millalelmu y Loble establecieron el cerco al fuerte de Concepción, encerrando a Villagra y toda la población en las empalizadas. El sitio duró alrededor de dos meses de continuas escaramuzas.
17 de Febrero 1565:
Segunda Combate de Reinohuelen: En el mismo lugar donde 29 años antes las fuerzas promaucaes (indios que Vivian al norte del Biobio) pero igualmente buenos guerreros que rechazaron la avanzada enviada por don Diego de Almagro al mando de Gómez de Alvarado en 1536 impidiéndole seguir al sur. Tres décadas después a mediados de febrero de 1565 una columna compuesta por 152 hombres de caballería y 700 indios amigos al mando de don Pedro de Villagra y de don Pedro Fernández de Córdova atacaron un fuerte que tenían los indios promaucaes.
19 de Febrero 1565:
Combate de Tolmillan: Dos días después de la batalla de Reinohuelen llegaba a marcha forzada el cacique Loble que venía a socorrer a sus compañeros que combatían en Reinohuelen, ignorando que estos habían sido derrotados y que los españoles le tenían tendida una emboscada en las cercanías del actual pueblo de Tormillan.
Marzo 1567:
Ataque al pucara de Cañete: Los indios habían construido un pucará en los cerros vecinos a Cañete, y el general comprendía que una rebelión se aproximaba. Sin consultar a la Audiencia, resolvió destruirlo antes que la concentración de los indígenas hiciera el asalto más difícil.
07 de Enero 1569:
2da Batalla de Catiray o Mareguano: En esta segunda contienda librada en este punto de la cordillera oriental de Nahuelbuta entre 220 soldados españoles y 600 yanaconas al mando del gobernador Melchor Bravo de Saravia, contra dos mil indios al mando de los caciques Lonconaval y Millalemo que unieron sus fuerzas para enfrentar al invasor.
Septiembre 1570:
Derrota de Purén: A toda prisa se dirigian 200 soldados españoles al mando de don Miguel Avendaño de Velasco a socorrer a los castellanos amenazados por los mapuches de ser arrollados en cualquier momento en Angol. No se habían alejado mucho del río Puren cuando fueron atacados por un batallón al mando del cacique Pailacar, que entró violentamente en batalla, poniendo en serios aprietos a los conquistadores.
08 de Marzo 1577:
Primera Campaña de Quiroga: El plan de pacificación que se iba a poner en práctica era obra del virrey del Perú, y Quiroga lo había aceptado con entusiasmo. Consistía en una enérgica campaña a través de Arauco, llevando el ejército concentrado. Se tomaría prisioneros a los indios más belicosos; se ejecutaría a uno que otro cabecilla, y los demás serían "trasladados a la provincia de Coquimbo, desgobernándolos.
27 de Noviembre 1578:
Segunda Campaña de Quiroga: A pesar de la extraordinaria crudeza del invierno de 1578, las hostilidades de los indígenas no cesaron. Amagaban el campamento en canoas y caían sobre los caballos durante el pastoreo y sobre los grupos que iban al campo a recoger comida.
20 de Diciembre 1584:
Campaña de Sotomayor: Estas fuerzas hicieron algunas campeadas sin importancia, que ni siquiera merecerían mencionarse, a no mediar la trampa en que estuvo a punto de perecer Bernal de! Mercado.
10 de Enero 1597:
Campaña de Oñez de Loyola: El nuevo mandatario se encontró imposibilitado para reabrir la campaña de Arauco. Logró, sin embargo, enviar al sur unos doscientos arcabuceros, al mando de su hermano Luis y dé Lorenzo Bernal del Mercado.

23 de Diciembre 1598:

Batalla de Curalaba: Esta batalla se convirtió en el inicio efectivo de la Rebelión Mapuche de 1598 que terminó finalmente con todas las ciudades al sur del río Biobío, excepto Concepción.
22 de Enero 1599:
Rebelión General del pueblo Mapuche: La sublevación se propagó con la rapidez del fuego que ha hecho por largo tiempo su camino subterráneo. El espíritu de rebeldía asomó casi instantáneamente desde el Maule hasta Osorno. Los españoles se encontraron pronto encerrados en las ciudades y fuertes, sin poder auxiliarse unos a otros.
06 de Abril 1599:
Batalla de Quilacoya: En Quilacoya junto al río Biobio pelentaro fue interceptado por las fuerzas españolas del recién designado gobernador don Pedro de Vizcarra, quien cayó por sorpresa sobre los mapuches, propinándole una contundente derrota.
09 de Octubre 1599:
Ataque a Chillán: Chillán fue atacada resultando muertos 4 españoles y llevándose los indios 30 mujeres y niños. La cifra total de muertos ascendía ya a 200 españoles, siete ciudades arrasadas, sitiadas o despobladas.
26 de Noviembre 1599:
Asalto de Valdivia: La derrota sufrida en Quilacoya no amilanó al cacique Pelantaro y decidió rehabilitarse y vengarse de esa derrota. Para ello cambio su estrategia en noventa grados, decidiendo no atacar Concepción y dirigir su accionar hacia Valdivia que por mucho tiempo vivía en paz. Pelantaro planificó el ataque a esta última ciudad con toda calma, sin dejar pasar un solo detalle, al igual como lo hubiera hecho el mas sagaz estratega moderno.
Noviembre 1601:
Muerte del coronel Francisco del Campo: El coronel resolvió trasladarse a Castro con todos los pobladores. Se dirigió personalmente con 60 soldados a la isla, a disponer los auxilios y las comidas "para llevar tantas mujeres, niños y trastes de casas y haciendas como tenían, y llegando a la primera bahía se alojó y repartió la gente a buscar algunas piraguas en que pasar aquel brazo de mar", quedando él con muy pocos soldados.
07 de Febrero 1602:
Destrucción de la ciudad de Villarrica: Los defensores de Villarrica al mando del capitán Rodrigo de Bastidas decidieron vender cara su existencia, cuando supieron que los indios lanzarían el ataque final antes que llegaran los refuerzos españoles. Los heroicos defensores resistieron los primeros ataques indígenas y lo harían hasta la muerte.
Enero 1603:
Campaña de 1603: En la campaña del verano de 1602: se construyó diversos fuertes en las márgenes del Biobío, en lugares bien escogidos y dispuestos en forma de poderlos socorrer. En la misma temporada procuró afianzar el dominio español, al norte de ese río, con numerosas expediciones; de suerte que al llegar el gobernador a Santiago, en junio de 1602, ya se consideraba definitivamente salvada esta parte del territorio.
Febrero 1603:
Asalto del Fuerte Santa Fe: Cuando llegó el momento de destruir el odiado fuerte de Santa Fe una noche silenciosamente lo indios se aproximaron al fuerte, pero fueron descubierto por un centinela que dio la alarma. Desde ese instante la batalla fue general, los mapuches fueron rechazados, pero volvieron con mas furia emprendiendo un sangriento asalto que resultó estéril. Mas toda la noche pujaron por ingresar y fueron rechazados. Comprendieron entonces que había que someter al fuerte a un durísimo sitio. Así se hizo y una hambruna que tuvo a muy mal traer a los sitiados.
Diciembre 1603:
Batalla Ciénagas De Lumaco: Después de sembrar el terror en las tribus retornó Alonso de Ribera al norte, siendo interceptado en un lugar cenagoso en Lumaco, donde los indios le presentaron un plan estratégico enseñado por Lautaro con excelentes resultados. Este consistía en internarse en el pantano donde la caballería no podía llegar porque se hundía en el barro. Pero olvidaron que el Gobernador Ribera era experto en el arte de la guerra, ordenando entonces que los yanaconas cubrieran con totora el camino y mandó la infantería, que con sus arcabuces dejó la mortandad.

Enero 1604:

Campaña de 1604 y 1605: En su penúltima campaña, la de la primavera de 1603 y verano de 1604, Ribera fundó un nuevo fuerte en el vado de Chepe, a la desembocadura del Biobío, que bautizó con el nombre de San Pedro de la Paz; y el 24 de diciembre fundó otro que denominó Nacimiento.
Diciembre 1605:
Campaña de 1606: García Ramón abrió su primera campaña en la primavera de 1605. Habla partido de Santiago el 6 de diciembre al frente de mil doscientos hombres, enterados con el contingente de España y los militares de los términos de la capital. En el sur le aguardaba otro ejército vecino a mil hombres, distribuidos en los fuertes. En Concepción recibió el socorro remitido por el virrey del Perú, con el cual pagó sus cuentas y atendió a los primeros gastos de la campaña.
Marzo 1606:
Desastre de Angol: Núñez de Pineda tenía orden de sacar de los fuertes hasta trescientos soldados, si los refuerzos de México no llegaban; pero temió debilitar mucho las guarniciones y se limitó a retirar ciento cuarenta y tres, para enterar doscientos.
Septiembre 1606:
Batalla de Boroa o de Palo Seco: La batalla se produjo cuando una guarnición española al mando del capitán Juan Rodulfo Lísperguer fue emboscada al salir del fuerte por entre 3.000 a 6.000 guerreros mapuches ocultos en los bosques ceranos muriendo todos los hispanos.
Febrero 1608:
Campaña de 1608: En las correrías del verano de 1608, García Ramón había contado con el recurso de unas mil lanzas amigas y había devastado los campos de los enemigos hasta reducirlos por la miseria a venir de paz y a establecerse en las inmediaciones de los fuertes, sin traspasar el radio de acción de estos establecimientos.
Diciembre 1610:
La Guerra defensiva de Luis de Valdivia: El padre Valdivia llegó al Callao a mediados de 1611, trayendo los despachos del gobernador para Alonso de Ribera y la real cédula de 8 de diciembre de 1610, que dejaba al criterio del virrey del Perú ensayar por tres a cuatro años la guerra defenslva.
1621:
Campaña Militar de Osores de Ulloa: Osores de Ulloa empezó por restablecer la disciplina en el ejército condenando a muerte a los desertores que logró capturar, y expurgando la oficialidad. Cuando creyó estar preparado, pasando por sobre las órdenes del rey dispuso una expedición, cuyo mando confió al maestre de campo Núñez de Pineda, a las ciénagas de Purén.
24 de Enero 1626:
Cesación de la guerra defensiva: En efecto, el 24 de enero de 1626, recibía Fernández de Córdoba una real cédula expedida en Madrid el 13 de abril de 1625, por la cual Felipe IV ordenaba reanudar la guerra con los mapuches y someter a esclavitud a los prisioneros.
1627:
Contraofensiva mapuche dirigida por Lientur: Como era de esperarlo, la contraofensiva araucana no tardó en de­sencadenarse. La dirigió un indio llamado Lientur, que hasta ese momento habla peleado como amigo en el campo español.
15 de Mayo 1629:
Desastre de Las Cangrejeras: Lientur jefe militar mapuche que luchó en la Guerra de Arauco. Su mayor victoria fue la Batalla de las Cangrejeras. Su actividad bélica concluyó cuando llevó a que los españoles firmaran paces temporales con la nación mapuche en el Parlamento de Quillín.
14 de Mayo 1630:
Sorpresa de Los Robles: Lazo de la Vega logró reclutar unos 150 españoles voluntarios en Santiago que pensaba sumarlos a los ya 1.600 soldados acantonados en el sur. Su idea era internarse en el mismo corazón de Arauco y dar una batalla armagedónica a los mapuches para terminar de una vez por todas con la guerra. El pánico general cundió cuando la población supo de las osadas intenciones del gobernador y el Cabildo le rogó que desisitiese de hacer ese tipo de guerra, pero fue inútil, Lazo de la Vega quería esa batalla decisiva.
13 de Enero 1631:
Batalla de La Albarrada: Lazo de la Vega salió del fuerte y eligiendo cuidadosamente el terreno fue a tender su línea de batalla en Petaco. La acción se inició con una carga de un escuadrón de indígenas que fueron contenidos con fusileros alternados protegidos por lanceros. Una vigorosa carga de caballería fue contenida por los escuadrones mapuches y el combate por unos instantes se tornó indeciso.
1632:
Campañas militares de 1631-1632-1633-1634: A la salida del invierno de 1631 las armas españolas habían tenido algunos éxitos locales de cierta importancia. Los indios auxiliares dieron muerte en el valle de Elicura a Quempuante.
06 de Enero 1641:
Parlamento de Quillin: El gobernador de Chile, Francisco López de Zúñiga, se reúnen en el llano de Quilín con los mapuches para firmar los acuerdos que reconocían la independencia de los indios, la devolución de cautivos españoles, el permiso para evangelizar el territorio indígena y sellar una alianza contra los enemigos del exterior. En favor de los mapuches se pactan la despoblación de Angol y la vuelta de la frontera a la línea del Biobío.
Enero 1651:
Las paces de Boroa: Acuña Y Cabrera, como la mayoría de sus predecesores, no tenia siquiera idea de los problemas que le aguardaban en su gobierno, y, a diferencia de ellos, tampoco era capaz de formársela.
14 de Febrero 1654:
Batalla de Río Bueno: Casi medio siglo de relativa calma vivieron los conquistadores, cuando en 1654 el ambicioso gobernador Antonio de Acuña y Cabrera envió a su cuñado, el maestre de campo don Juan Salazar con una fuerza de 900 españoles y 3.000 yanaconas atacaron al sur del río Bueno donde fueron rechazados por los huilliches, que los obligaron a repasar el citado río donde hicieron un puente de balsas para cruzarlo hacia el norte.
14 de Enero 1656:
Campaña mapuche del mestizo Alejo: Un soldado mestizo, que servía en el ejército español, generalmente conocido con el nombre de "el mestizo Alejo", había manifestado mucha viveza intelectual, valor, iniciativa y deseos de surgir. Solicitó que se le ascendiera a oficial, y como se le contestara con una repulsa, abandonó las filas y se pasó a los indios.
20 de Enero 1656:
Victoria de Conuco: Al sur del Biobío resistían las guarniciones de Valdivia y de Boroa. Los defensores de Valdivia recibieron provisiones por mar, y no sólo lograron rechazar los ataques de los roncos, sino que pudieron alejarlos de los alrededores de la ciudad.
Abril 1664:
Campaña militar de 1664: Tomás Calderón, que sucedió a Carrera como cuartel maestre, hizo una correría por Ilicura y Cayucupil, al llegar la primavera, y regresó con 300 cautivos, que se vendieron como esclavos, sin haber librado verdadero combate.
13 de Diciembre 1680:
Bartolomé Sharp incendia La Serena: En la mañana Sharp desembarcaba con 35 hombres en el puerto de Coquimbo para hacer agua y leña. Hecha la provisión, se encaminó a La Serena al frente de su pelotón.
1692:
Rebelión de Millapán: González de Poveda tenía prohibición real de hacer la guerra militar contra los mapuches a causa de la influencia de los mismos jesuitas ante la corte. Sin embargo, se alzó un cacique de la región de Maquegua, llamado Millapán quien realizó varios asesinatos a españoles. Poveda viendo que la insurrección iba creciendo se dio cuenta que si no actuaba pronto, la situación se desbordaría, así que después de negociar con autoridades eclesiásticas y con el apoyo de la población, sacó hacia el sur, una fuerza expedicionaria de 1.600 hombres, más 2.000 auxiliares. Viendo la determinación española, y la fuerza que se sustentaba, los indios corrieron a dar la paz en el Parlamento de Choque-Choque.
09 de Marzo 1723:
Abandono de los Fuertes al sur del río Bio-Bio: La rebelión se inició el 9 de marzo de 1723 con el asesinato del capitán de amigos Pascual Delgado en Quechereguas. Delgado era considerado uno de los máximos exponentes del sistema monopólico, odiado por su soberbia y los castigos "crueles y arbitrarios" que aplicaba.
Tras este suceso se generalizó el alzamiento, multiplicándose por toda la frontera del Biobío las incursiones de saqueo, el abijeato y el incendio de haciendas. Los fuertes españoles se hallaron de pronto incomunicados unos con otros. La rebelión terminó con el Parlamento de Negrete de 1726, en el que ambas partes firmaron la paces y establecieron un sistema de ferias regladas.
1766:
Levantamiento mapuche de 1766: Se produce una gran rebelión de los mapuche por oposición a la idea de reducirlos como pueblos.
1769:
Batalla de Laja:
1770:
Batalla de Negrete:
Marzo 1793:
Parlamento de Negrete, entre el Gobernador Ambrosio O´Higgins y 161 Toquis Araucanos.
01 de Abril 1811:
Motín de Figueroa: Ese día, las tropas del cuartel de San Pablo se insubordinaron y desconocieron el mando de Juan de Dios Vial y Juan Miguel Benavente. A los gritos de ¡Viva el Rey!, ¡Muera la Junta!, los soldados declararon que solamente obedecerían las órdenes de Figueroa.
01 de Abril 1813:
Toma de Concepción: A las 9 de la mañana del 2 de abril, supo en el camino que Antonio Pareja había desembarcado, y se había apoderado de Concepción. Carrera continuó su marcha. Por donde quiera que pasaba, organizaba tropas, buscaba pertrechos y víveres; y por medio de confinaciones, limpiaba la tierra de sarracenos, como entonces se denominaba a los partidarios de España. A las 8 de la noche del 5, estaba en Talca, y establecía allí su cuartel general.
24 de Abril 1813:
Combate de Linares: Las fuerzas de Pareja son rechazadas por las de Carrera. Elorreaga, cuya inteligente iniciativa se exteriorizó desde sus primeros actos en el servicio, intentó un reconocimiento, trabándose en un combate a distancia con las avanzadas patriotas, a las cuales hizo dos bajas. Atacado por fuerzas muy superiores, se retiró al sur.
26 de Abril 1813:
Batalla o Desastre de Yerbas Buenas: También se le denomina Sorpresa de Yerbas Buenas. En la batalla se enfrentaron las fuerzas chilenas al mando del coronel Juan de Dios Puga y las fuerzas españolas al mando del brigadier Antonio Pareja.
15 de Mayo 1813:
Combate de San Carlos: Tuvo como lugar San Carlos, en las cercanías de Chillán. En el se enfrentaron las tropas patriotas al mando de José Miguel Carrera contra las realistas al mando de Juan Francisco Sánchez. La batalla finalizo con la victoria realista.
28 de Mayo 1813:
Combate de Talcahuano: José Miguel Carrera, general del ejercito patriota, derrota a los realistas.
08 de Junio 1813:
Captura de la fragata española "Thomas": Poco más tarde, el 7 de junio, apareció en la bahía la fragata "Thomas", que venía del Callao, conduciendo algunos jefes y oficiales, pertrechos y dinero para Pareja. Ignorando la caída de la plaza en poder de los patriotas, fondeó en el puerto de Tomé. Al amanecer del día 8, los oficiales Nicolás García y Ramón Freire, con dos lanchas cañoneras y algunos botes, se apoderaron de ella, sin que opusieran la menor resistencia.
Julio - Agosto 1813:
Sitio de Chillán: Los patriotas chilenos iniciaron el sitio de Chillán procurando expulsar a los realistas. No lo consiguieron.
Agosto 1813:
Combate de Huilquilemu: El comandante Elorreaga, al frente de 350 fusileros montados, se apoderó de Los Angeles, de Nacimiento y de toda la Isla del Laja, y desbarató a O'Higgins, quien le salió al encuentro con unos 300 hombres, cerca de Huilquilemu. El propio O'Higgins fue derribado del caballo con su mon­tura. El capitán Agustín López Alcázar, más tarde comandante del batallón número 3 en Maipo, logró rescatarlo, y, montando el caballo que le cedió el soldado Gabino Guardia, prosiguió la fuga.
Agosto 1813:
Combate de Quilacoya: Días más tarde O'Higgins, convenientemente reforzado, derrotó en Quilacoya a las mismas fuerzas de Elorreaga y Quintanilla. Tuvo que replegarse otra vez a Concepción, pero en octubre, el frente de más de 500 hombres, obligó a Elorreaga a evacuar las fronteras y volverse a Chillán.
17 de Agosto 1813:
Combate de Quirihue: Tuvo lugar la villa de Villa de Quirihue, actual Región del Biobío. En el se enfrentaron las tropas patriotas al mando de José Joaquín Prieto contra las realistas al mando de Juan Antonio Olate. El combate finalizo con la victoria patriota.
23 de Agosto 1813:
Combate de Cauquenes: Fue un enfrentamiento llevado a cabo entre las fuerzas realistas del chileno Juan Antonio Olate y las fuerzas patriotas chilenas al mando del coronel Juan de Dios Vial. El combate finalizo con la victoria patriota.
24 de Agosto 1813:
Sublevación de Arauco: Los habitantes de Arauco estaban desesperados con las prorratas y exacciones. Sánchez, desde Chillán, y el franciscano fray Juan Ramón, misionero de la plaza, explotaron el descontento.
17 de Octubre 1813:
Batalla de El Roble. Luego del sitio de Chillán, las tropas patriotas al mando del General en Jefe, José Miguel Carrera y del, por entonces, Coronel Bernardo O'Higgins, se guarecieron en el paso de El Roble, en el río Itata en la tarde del 17 de octubre. En total, eran 800 soldados de las tres armas. Pasaron al reposo en la ribera sur, con la intención de cruzar el obstáculo en la mañana del día siguiente y se extremaron las medidas de seguridad contra una posible sorpresa de los guerrilleros realistas.
29 de Octubre 1813:
Combate de Santa Rosa de Trancoyan: Un pequeño desastre, ocurrido días más tarde, acabó con las ilusiones de los pocos entusiasmados con la victoria del Roble.
23 de Febrero 1814:
Resistencia en Cucha Cucha: El oficial chileno Santiago Bueras, contiene al enemigo con si intrepidez y coraje, hasta que unos 100 efectivos del cuerpo auxiliar de Buenos Aires, al mando de Juan Gregorio Las Heras, cargaron en un ejemplar orden y empuje que despertaron la emulación de las tropas chilenas.
Marzo 1814:
Desastre de Urizar: En un intento por sorprender a un destacamento realista, en un ataque nocturno sorpresa, el coronel Fernando Urizar tuvo una derrota inesperada perdiendo tropa y 2 cañones.
03 de Marzo 1814:
Derrota del Gomero: Fue efectuada por las tropas realistas de Gabino Gaínza al mando de Ildefonso Elorreaga, en contra de los patriotas que sólo en número de 300 deberían defender la ciudad al mando de Carlos Spano.
04 de Marzo 1814:
Toma de Talca: El comandante realista Ildefonso Elorregada se apodera de Talca, la cual estaba bajo el mando del español pasado a las tropas patriotas, Carlos Spano, quien murió en el centro de la plaza abrazado a la bandera chilena diciendo: "Muero por la patria, por la patria que me adoptó entre sus hijos".
19 de Marzo 1814:
Combate de El Quilo: Tuvo como lugar Ránquil, Región del Biobío, cerca de Ñipas, en la ribera sur del río Itata. En el se enfrentaron las tropas patriotas al mando de Bernardo O’Higgins contra las realistas al mando de Manuel Barañao. La batalla finalizo con la victoria patriota.
20 de Marzo 1814:
Combate de Membrillar. Fue librado en la ribera norte del río Itata. En ella se enfrentaron la división del ejército patriota chileno comandada por el coronel de ingenieros jefe de Estado Mayor, Juan Mackenna, y el ejército realista al mando de Gabino Gaínza.
29 de Marzo 1814:
Los realistas triunfan en Cancha Rayada. Durante la guerras de la independencia, Talca fue tres veces ocupada por los ejércitos enfrentados y en sus inmediaciones se libraron importantes batallas. Un destacamento patriota comando por Manuel Blanco Encalada atacó por error al grueso del ejército realista en Yerbas Buenas, arrastrando, en su huida a la capital, al resto de las fuerzas chilenas. Ello fuerza la firma de una tregua en Lircay y permite la retirada de los realistas a Concepción, donde podrán recuperar su poderío.
03 de Abril 1814:
Bernardo O'Higgins efectúa frente a las fuerzas patriotas el llamado "Paso del Maule". y Combate de Tres Montes del 7 de Abril, pequeña victoria patriota dirigida por Enrique Campino.
08 de Abril 1814:
Toma de Quechereguas: Tuvo como lugar el fundo Quechereguas. En el se enfrentaron las tropas patriotas al mando de Bernardo O’Higgins contra las tropas realistas de Gabino Gaínza. La batalla finalizo con la victoria patriota.
26 de Agosto 1814:
Combate de las Tres Acequias. Se enfrentaron los ejércitos de Bernardo O'Higgins Riquelme con los de José Miguel Carrera Verdugo, obteniendo este último el triunfo. O'Higgins derrotado se retiró a buscar más soldados, pero al saber de la llegada el país del realista Mariano Osorio, reconoció a Carrera como general en jefe del ejército.
1 y 2 de Octubre de 1814:
Batalla de Rancagua. Enfrentó a las fuerzas independentistas chilenas, al mando del general Bernardo O`Higgins, y a las tropas realistas españolas, a cargo de Mariano Osorio, a la cabeza de 5 mil soldados, se dirigía a Santiago. Bernardo O'Higgins y José Miguel Carrera lograron reunir más de tres mil hombres, pero no soldados. Con la mitad de ellos O'Higgins se encerró en la plaza de Rancagua.
10 de Octubre de 1814:
Combate de Los Papeles: Enfrentó la retaguardia patriota, que resguardaba en esos momentos a los últimos grupos de civiles que emprendieron el cruce de la cordillera con destino a Mendoza, de la persecución y seguro apresamiento por parte de la caballería realista enviada en su persecución.
Enero 1817:
Manuel Rodríguez sorprende a los españoles que resguardan Melipilla y se apodera de la ciudad, confiscando para la causa patriota, los fondos acumulados por los recaudadores de Marcó del Pont y llevándose las armas de la guarnición.
12 de Enero 1817:
Salas y Silva se apoderan de San Fernando: ciento cincuenta de sus hombres al mando de Francisco Salas asaltan de noche a San Fernando. La guarnición realista resiste el ataque; entonces Inmediatamente los montoneros pusieron en movimiento unas rastras de cueros con piedras que producían un ruido idéntico al rodado de cañones. Los realistas, creyéndose atacados por una gran fuerza militar, huyeron. Así, Salas se apoderó de San Fernando.

22 de Enero 1817:

Primer enfrentamiento de una avanzada patriota con un destacamento de los Talaveras.

25 de Enero 1817:

Un destacamento de Las Heras, se enfrenta a una unidad realista.
04 de Febrero 1817:
Combate de Achupallas: El mayor Arcos, desprendiéndose de la división de So­ler, al frente de otros 200 hombres, dispersaba a la guarnición de Las Achupallas y le hacía 3 prisioneros.
04 de Febrero 1817:
Combate de Guardia Vieja: Al ponerse el sol, el mayor Enrique Martínez atacó el puesto español de Guardia Vieja con 150 fusileros y 30 jinetes. El combate duró una hora y media a sable y bayoneta, los españoles en número de 94, tuvieron 25 muertos y 43 prisioneros.

04 de Febrero 1817:

Combate de Cumpeo: Freire ataca a un destacamento realista de 100 soldados, dirigidos por el coronel Morgado, causándole la baja de 18 hombres y la captura de otros 20.
07 de Febrero 1817:
Combate de Las Coimas: Enfrentamiento entre el realista Atero y un destacamento de Necochea.
12 de Febrero 1817:
Batalla de Chacabuco: Se llevo a cabo en la hacienda Chacabuco, el 12 de febrero de 1817, donde combatieron el Ejército de los Andes y el Ejército Realista. Finalizo con la victoria patriota y que trajo como consecuencia la recuperación de Chile a manos patriotas, de ese modo finalizo la reconquista y comenzó la Patria Nueva. El capitán San Bruno, odiado jefe de los talaveras, es capturado y fusilado menos de 24 horas después.
12 de Febrero 1817:
Liberación del Norte: Las tropas del comandante Juan Manuel Cabot, toman Copiapo, La Serena y Coquimbo.
26 de Febrero 1817:
Captura del bergantín español "Aguila": Primer barco de nuestra Escuadra. Los patriotas apresaron en Valparaíso al bergantín de comercio español "Aguila", mediante el ardid de mantener izada la bandera española en tierra; fue armado y puesto al mando del oficial irlandés de Artillería, don Raimundo Morris.
04 de Abril 1817:
Combate de Curapalihue: En este combate se enfrentaron las tropas de Juan Gregorio Las Heras por el lado de los patriotas y las tropas de Juan José Campillo por lado de los realistas. El combate finalizo con la victoria patriota.
11 de Mayo 1817:
Asalto y Toma de Nacimiento: Mientras se practicaban los reconocimientos de las fortificaciones de Talcahuano y se acumulaban los elementos para el asalto, O'Higgins dispuso la ocupación del territorio español que quedaba al sur del Biobío y de la plaza de Arauco, a fin de privar de recursos a Ordóñez. El capitán José Cienfuegos, partiendo de la villa de Los Angeles, se dirigió a la plaza de Nacimiento, que era la fortaleza más inexpugnable. El asalto empezó el 12 de mayo, y la plaza tuvo 20 bajas entre muertos y heridos. La guarnición de Nacimiento se retiró a Arauco. San Pedro se rindió sin disparar un tiro.
27 de Mayo 1817:
Toma de la plaza fortificada de Arauco: Los patriotas comandados por Ramón Freire se toman la plaza fortificada de Arauco, en Talcahuano, la cual era el centro de abastecimiento de los realistas ubicados en la zona.
01 de Junio 1817:
Combate del Cerro Gavilán: Se desarrollo en las cercanías de concepción. Por lado de los patriotas liberaban los generales Bernardo O’Higgins y Juan Gregorio Las Heras y por lado de los realistas el comandante José Ordóñez. La batalla finalizo con la victoria patriota.
23 de Julio 1817:
Asalto a Talcahuano: El coronel José M. Ordoñez rechaza el intento del general Juan Gregorio Las Heras.
10 de Septiembre 1817:
Combate de Cerro Manzano: En el cerro Manzano (al Sudeste de Talcahuano), en dos acciones sorpresivas el cuarto escuadrón de granaderos a caballo, aniquiló a una fracción enemiga de 30 hombres, de los cuales se salvó sólo uno, y a otra de 25 hombres le causó 4 muertos y le tomó 3 prisioneros.
06 de Diciembre 1817:
Sitio y Asalto de Talcahuano: Tuvo como lugar Talcahuano. En el se enfrentaron las tropas patriotas al mando de Bernardo O’Higgins contra las realistas alo mando de José Ordóñez. La batalla finalizo con la victoria realista.
15 de Marzo 1818:
Combate de Quechereguas: Tuvo como lugar Quechereguas, cerca de Molina. En el se enfrentaron las tropas patriotas al mando de Ramón Freire contra las realistas al mando de Joaquín Primo de Rivera. El combate termino con la victoria Realista.
19 de Marzo 1818:
Sorpresa de Cancha Rayada: Batalla que pone en peligro la Independencia de Chile. La fuerzas patriotas acampaban en el llano de Cancha Rayada, al norte de Talca, cuando en la noche cayeron sobre ellas los realistas y derrotaron a las fuerzas del general San Martín.
05 de Abril 1818:
Batalla de Maipú. Diecisiete días después de Cancha Rayada, en los llanos del río Maipo, el ejército dirigido por San Martín venció completamente a los realistas. Desde ese momento, la Independencia de Chile quedó definitivamente consolidada. O’Higgins había salido de la capital esa misma mañana y se dirigía hacia Maipú con unos mil milicianos alcanzando a participar en el desenlace final de la batalla. Al llegar al campo de batalla O'Higgins se abraza con San Martín dialogando lo siguiente. "O'Higgins: ¡Gloria al salvador de Chile! - San Martín: General, Chile no olvidará jamás al ilustre inválido que se presenta herido al campo de batalla".
27 de Abril 1818:
Combate Naval de Valparaíso: Entre la fragata chilena "Lautaro" y la fragata española "Esmeralda". En esta acción, por una desinteligencia, muere el comandante contratado por el gobierno de Chile, Jorge O'Brien.
28 de Octubre 1818:
Captura de la fragata "María Isabel": En este combate se enfrentaron las tropas patriotas al mando de Manuel Blanco Encalada contra las realistas, en Talcahuano. La batalla finalizo con la victoria patriota.
14 de Noviembre 1818:
Captura de cinco transportes: El comandante Blanco Encalada captura cinco transportes españoles en Talcahuano.
21 de Febrero 1819:
Inicio de la Guerra a Muerte, Combate de Santa Juana: El montonero realista Vicente Benavides derrota al teniente José A. Rivero. Se inicia la "Guerra a Muerte".
28 de Febrero 1819:
La fragata O´Higgins ataca El Callao: La escuadra chilena al mando de Cochrane, ataca el puerto de El Callao, en Perú.
01 de Marzo 1819:
Asalto de Los Angeles: Intentado por las fuerzas realistas quienes tenían una fuerza auxiliar de 3.000 indios que tomaron parte en este sitio. En la ciudad sólo había el batallón patriota "Coquimbo" sin armamentos suficientes para su defensa. Los sitiadores habían tomado el fuerte, si no hubiese sido por la oportuna intervención del mariscal Andrés Alcázar y Zapata, quien llegó con su caballería. Entró en Los Angeles el 10 de marzo, después de batir a los sitiadores, salvando la situación que ya era desesperada.
11 de Abril 1819:
Sublevación de los Prieto: Entre las turbulencias que logró provocar la propaganda carrerina, la más importante es, sin disputa, la de los hermanos Prieto, en las cordilleras de Talca.
01 de Mayo 1819:
Combate de Curalí: Fue una batalla ocurrida en el marco de la llamada Guerra a Muerte, entre tropas realistas españolas dirigidas por Vicente Benavides y patriotas del gobierno provisorio chileno liderados por el coronel Ramón Freire, desarrollado en los campos de Curalí, cerca de la ribera norte del río Biobío. Fue una sorpresa y derrota total de Benavides, quien terminó escapando hacia La Araucanía.
Marzo a Septiembre 1819:
Diversas acciones de la Guerra a Muerte: Armadas todas aquellas partidas, que rara vez pasaban de un centenar de hombres por cada parte, comenzaron a salir las urnas contra las otras y con tal brío y rapidez que durante los seis primeros meses de la guerra (de marzo a septiembre de 1819) todo el sur de Chile no parecía sino un vasto palenque de matanzas.
19 de Septiembre 1819:
Combate de Quilmo: Al saber Victoriano en Tucapel la inesperada pérdida de Chillan, sin vacilar un instante, corrió al encuentro del enemigo, no tomando acuerdo de su número y seguido del puñado de hombres que tenía a sus órdenes.
01 de Noviembre 1819:
Combate de Tritalco: Irritado Benavides por el descalabro de Quilmo, inexplicable después de las ventajas conseguidas, y por el número de muertos de los suyos, resolvió vengar la derrota de Elizondo enviando a Bocardo con sus indios para atacar a Victoriano en Chillan y quitarle de nuevo a que el pueblo y su comarca.
20 de Noviembre 1819:
Combate de Hualqui: Tuvo como lugar Hualqui, cerca de Concepción. Por lado de los patriotas estaban las tropas de José Tomás Huerta y por lado de los realistas Vicente Benavides. La batalla finalizo con la victoria patriota.
06 de Diciembre 1819:
Combate de Pileo: Fue una batalla ocurrida en el marco de la llamada Guerra a Muerte, entre realistas españoles y patriotas chilenos desarrollado en la subdelegación de Pileo.
09 de Diciembre 1819:
Asalto de Yumbel: Realizado contra la ciudad de Yumbel al atacar las tropas realistas la plaza defendida por los patriotas al mando de Quintana, quién disponía de 100 hombres y los realistas de 658. Hay noticias de que en realidad las fuerzas realistas eran de 300 fusileros y 700 indios. El ataque duró 5 horas y terminó al aparecer una partida de 200 hombres en el cerro de la Parra. En este encuentro estaba Manuel Bulnes, de 19 años de edad, que entonces tenía el grado de subteniente de Cazadores.
10 de Diciembre 1819:
Combate de El Avellano: Fue una batalla ocurrida en el marco de la llamada Guerra a Muerte, entre montoneras realistas españolas y patriotas chilenos comandadas por Pedro Andrés Alcázar en las cercanías de Los Ángeles.
29 de Diciembre 1819:
Combate de San Pedro: Tuvo como lugar el fuerte de San Pedro en las cercanías de Concepción. En el se enfrentaron las tropas patriotas al mando de Pedro Agustín Elizondo contra las realistas al mando de Vicente Benavides. La batalla finalizo con la victoria patriota.
05 de Enero 1820:
Ataque a San Carlos: Los Pincheira ignorantes de que hubiesen llegado tropas de Santiago, descendieron en la noche del 4 enero de su malal del Roble huacho, y atacaron de sorpresa la indefensa villa de San Carlos.
30 de Enero 1820:
Acciones de Palpal y Coihueco: La matanza de Monte Blanco no escarmentó a los salteadores de la montaña. Era preciso que el infatigable Victoriano, seguido como siempre de la muerte, penetrase de nuevo en sus guaridas y les persiguiese hasta en sus últimos asilos.
02 de Febrero 1820:
Toma de los fuertes de la Aguada, San Carlos y el Castillo: Lord Cochrane aparece en Corral con tres buques y se toma los fuertes de la Aguada, San Carlos y el Castillo y, después, toma a Valdivia.
03 de Febrero 1820:
Asalto y Toma de Valdivia: En este combate se enfrentaron las tropas patriotas al mando de Thomas Cochrane contra las realistas al mando de Manuelo Montoya. La batalla finalizo con la victoria patriota lo que conllevo a la recuperación de Valdivia.
18 de Febrero 1820:
Combate de Agüi: El combate de Agüi fue un enfrentamiento bélico, el cual se desarrollo entre fuerzas realistas y patriotas en la isla de Chiloé. En el los patriotas dispusieron sus fuerzas para derrotar a los Españoles que dominaban la isla de Chiloé, ya que su permanencia en la isla fue considerada por los patriotas una amenaza para la independencia de Chile.
06 de Marzo 1820:
Combate de El Toro: Tuvo como lugar la hacienda El Toro, en el se enfrentaron las tropas patriotas contra las tropas realistas al mando de Gaspar Fernández de Bobadilla. La batalla finalizo con la victoria patriota.
22 de Junio 1820:
2do Combate de Quilmo: El 22 junio se presentó en la colina de Quilmo, en el mismo sitio en que Victoriano había escarmentado a Elizondo un año atrás, el jefe de partidas Gervasio Alarcón.
20 de Agosto 1820:
Expedición Libertadora del Perú. Zarpa de Valparaíso la escuadra con 17 transportes, 9 buques de guerra y 11 lanchas cañoneras, comandados por el vicealmirante británico Lord Thomas Cochrane. Una salva de 21 cañonazos anunció la partida de la Escuadra y el director supremo Bernardo O’Higgins Riquelme, la despidió con estas palabras: “De estas cuatro tablas dependen los destinos de América”.
23 de Septiembre 1820:
Combate de El Pangal: Desarrollado en el lugar llamado Pangal, en la rivera norte del Laja, los contendientes eran las tropas de Benavides comandadas por su lugarteniente Juan Manuel Picó con un total aproximado de 1.700 hombres, y las fuerzas patriotas en número de 500 soldados al mando de Benjamín Viel Gomets y Carlos María O´Carroll.
25 de Septiembre 1820:
Combate de Tarpellanca: Tuvo lugar en Tarpellanca, en el río Laja. En el se enfrentaron las tropas patriotas al mando de Pedro Andrés Alcánzar contra las tropas realistas al mando de Vicente Benavides. La batalla finalizo con la victoria realista.
05 de Noviembre 1820:
Captura de la corbeta española "Esmeralda": Recién pasada la medianoche, Lord Cochrane se apoderó de la corbeta española "Esmeralda", en la rada de El Callao. El buque tenía 44 cañones y su conquista fue una hazaña de valor y astucia.
25 de Noviembre 1820:
Combate de Las Vegas de Talcahuano: Tuvo como lugar en las cercanías de Talcahuano. En el se enfrentaron las tropas patriotas al mando de Ramón Freire contra las tropas realistas al mando de Vicente Benavides. Finalizo con la victoria patriota.
27 de Noviembre 1820:
Combate de la Alameda de Concepción: El combate de la Alameda de Concepción fue una batalla entre patriotas y realistas. Ramón Freire se dirigió a la ciudad de concepción donde Benavides presentó batalla en el lugar. La batalla finalizo con la victoria Patriota.
27 de Noviembre 1820:
Combate de Cocharcas: La vanguardia de la Segunda División derrota a las fuerzas del guerrillero José María Zapata.
12 de Enero 1821:
Combate de Lumaco: Los indios de Venancio Coihuepán y las tropas del capitán Salazar derrotan a las montoneras realistas de Carrero y Catrileo.
10 de Octubre 1821:
Combate Vegas de Saldías: Las fuerzas revolucionarias del realista Vicente Benavides Llanos, se enfrentaron al Ejército de Chile al mando de José Joaquín Prieto Vial y comandado por Manuel Bulnes Prieto en la Batalla de Vegas de Saldías en el contexto de la Guerra a Muerte, batalla que finalizó al día siguiente con el triunfo patriota. Sin embargo, esta guerra continuó por dos años más, dirigida por Juan Manuel Picó.

15 de Noviembre 1821:

Motín de Osorno: Unos cuantos sargentos las sublevaron. El mayor Letelíer. los capitanes Baldovinos y Cartes y los tenientes Anguita. Vial, Cavallo y Alfonso que intentaron sofocar el motin, fueron muertos por los soldados.

26 de Noviembre 1821:

Combate de Hualehuaico: Las tropas de Manuel Bulnes vencen a un cuerpo realista apoyado por indigenas.

27 de Noviembre 1821:

Combate de Niblinto: Las tropas de Manuel Bulnes vencen a montoneras realistas apoyadas por indigenas.
12 de Diciembre 1821:
José Joaquín Prieto recupera Chillan: Con la formación de un nuevo regimiento y la dirección de Prieto se logra controlar el sur de Chile.
26 de Diciembre 1821:
Combate de La Imperial: No han quedado demasiados detalles de aquel terrible hecho de armas, lo que demuestra con evidencias que fue un desastre para los patriotas, dirigidos por el capitán Bulnes.
Diciembre 1821:

Nueva fisonomía de la lucha en Arauco: Campañas de Prieto, de Ruines y de Lantaño

09 de Abril 1822:
Combate de Pile: Las tropas de Clemente Lantaño y de Manuel Bulnes vencen a grupos indigenas.
Mayo 1822:

La expedición de Beauchef a Boroa: La guerra del sur hacia 1822 y 1823.

08 de Octubre 1822:
Asedio de Arauco: A las cuatro de la tarde del 8 octubre el recinto de Arauco estaba completamente rodeado por tres divisiones de indios que mandaba Ferrebú en persona.
23 de Octubre 1822:
Acción de Pitrufquén: El teniente coronel Beauchef derrota al guerrillero Palacios.
14 de Diciembre 1822:
Acción de Río Diguillín: El teniente coronel Torres derrota a las montoneras de Bocardo y Zapata.
26 de Marzo 1823:
Acción de Linares: Los Pincheira dan muerte al gobernador Sotomayor en dicha población.
21 de Febrero 1824:
Acción de Tucapel: Las bandas del cacique Venancio Coihuipán dispersan a las fuerzas que en los campos de Tucapel había reunido el cura Ferrebú.
24 de Marzo 1824:
Fracaso del canal de Chacao: La expedición del General Ramón Freire Serrano entra al canal de Chacao en su intento para la liberación de Chiloé. La expedición fracasa.
10 de Abril 1824:
Batalla de Mocopulli: En esta batalla se enfrentaron las tropas patriotas al mando del comandante Jorge Beauchef contra las tropas realistas al mando de José Rodríguez Ballesteros. La batalla finalizo con la victoria realista.
11 de Abril 1824:
Combate de Albarrada: El sargento mayor Gaspar derrota al cura Ferrebú.
20 de Abril 1824:
Acción de Colcura: Una partida proveniente del fuerte de Colcura cae sobre el campamento de una columna realista enviada por el cura Ferrebú y la dispersa.
30 de Agosto 1824:
Acción de Laraquete: Una partida proveniente del fuerte de Colcura, mandada por el comandante Gaspar, cae sobre el rancho donde dormía el cura Ferrebú y lo captura.
28 de Octubre 1824:
Acción de Coronado: Una columna patriota mandada por Lorenzo Coronado y Angel Salazar, cae sobre el rancho donde dormía el comandante Pico.
02 de Septiembre 1824:
Fusilamiento de Ferrebú y muerte de Pico: En la guerra de la frontera del Maule.
30 de Septiembre 1825:
Acción en el río Bureo: Un destacamento enviado desde Yumbel por el coronel Barnechea ataca a la montonera del comandante Senosiaín, causandole numerosas bajas.
27 de Noviembre 1825:
Sorpresa de Parral: Los Pincheira y Senosiaín caen con su montonera unida sobre el pueblo de Parral, donde había un destacamento de soldados bajo el mando del capitán Agustín Casanueva. Dicho destacamento pudo rechazar ese ataque.
27 de Noviembre 1825:
Acción de Longaví: Un destacamento patriota de dragonesal mando del comandante Manuel Jordán, trata de cerrar el paso a la montonera realista que se retiraba de Parral; perecieron el comandante jordano y 51 de sus hombres.
11 de Enero 1826:
Manuel Blanco Encalada en Ancud: Durante la Expedición de Liberación de Chiloé, aún en posesión de la corona española, el Vicealmirante Manuel Blanco Encalada entra al puerto de San Carlos de Ancud, bajo los fuegos de las baterías del Coronel español Antonio de Quintanilla.
13 de Enero 1826:
Batalla de Pudeto: Tuvo logar en Chiloé. En el se enfrentaron las tropas patriotas contra las realistas. El fin de este combate era la expulsión de los Españoles de Chiloé. La batalla finalizo con la victoria patriota.
14 de Enero 1826:
Combate de Poquillihue: Las fuerzas chilenas de Freire obligan a las realistas de Quintanilla a abandonar el fuerte de Poquillihue.
14 de Enero 1826:
Batalla de Bellavista: El Combate tuvo como lugar Chiloé. Se llevo a cabo entre el general Ramón Freire y los españoles. Su propósito fue el de incorporar la provincia de Chiloé al territorio Chileno. La batalla finalizo con la victoria patriota.
19 de Enero 1826:
Liberación de Chiloé: Con el propósito de incorporar la provincia de Chiloé al territorio de la República de Chile. Triunfan los chilenos sobre los españoles, logrando además, abrir el paso para la toma de la ciudad de San Carlos de Ancud. Las tropas chilenas encuentran dura oposición de los lugareños que son, en su mayoría absoluta, partidarios de la monarquía.
25 de Febrero 1826:
Acción de Neuqén: un destacamento mandado por el coronel Barnecheacae sobre el campamento de montoneros e indígenas de Senosiaín y de uno de los hermanos Pincheira, dispersando los y rescatando a numerosas mujeres cautivas.
31 de Agosto 1826:
Acción de Antuco: una montonera realista caer sobre el villorrio de Antuco y ejecuta al oficial Herquíñigo y a su guarnición de siete hombres.
Enero 1827:
Operaciones militares contra los Pincheira y las bandas de Senosiaín.
25 de Enero 1827:
Levantamiento de Enrique Campino: El coronel Enrique Campino ingresó a caballo al Congreso Nacional con intenciones de dar un Golpe Militar.
21 de Julio 1827:
Motín de Talca: Un escuadrón de Cazadores se sublevo, comandado por algunos cabos y sargentos.
31 de Diciembre 1827:
Acciones en San Fernando: El gobernador Silva apresó a algunos individuos afectos a la asamblea. El comandante Francisco Porras se colocó al frente de los partidarios del bando vejado, organizó algunas compañías de milicianos y aventureros y se dirigió a San Fernando.
Enero 1828:
Campaña contra Los Pincheira de 1828: El ministro de la Guerra repitió en el verano de 1828 la expedición que había realizado el año anterior contra los Pincheira, con menos fuerzas. Las pequeñas columnas comandadas por Viel y Bulnes no lograron dar alcance a los bandidos.
18 de Julio 1828:
Sublevación de Colchagua: Revolución federalista-o'higginista de Urriola. Los estanqueros y los pelucones salvan el gobierno.
25 de Agosto 1828:
Motín del Maule: Manuel Bulnes al frente de la guarnición de Parral, somete a los insurgentes al mando de Gregorio Murillo.
06 de Junio 1829:
Motín Militar: Un estrafalario motín, que debe considerarse más como incidente del proceso electoral que como pronunciamiento militar, acabó de exacerbar las pasiones, ya muy enconadas.
06 de Diciembre 1829:
Toma de Valparaíso: Portales y Rodríguez Aldea descubrieron e! plan de Novoa, y a fin de desbaratarlo, resolvieron impedir la salida de! "Aquiles", apoderándose de Valparaíso.
14 de Diciembre 1829:
Batalla de Ochagavía. La Acción de Ochagavía fue el primer choque armado producido entre tropas gubernamentales del bando pipiolo o liberal, y las del bando pelucón o conservador, acaecida durante la Guerra Civil de 1829-1830.
15 de Diciembre 1829:
La Revolución de Coquimbo: Pedro Uriarte y algunos hacendados se alzan contra el gobierno.
03 de Enero 1830:
Contrarrevolución de Sur: El coronel Cruz recupera Concepción.
02 de Marzo 1830:
Toma de Concepción: Viel se apodera de Concepción y pone sitio a Chillan y exige la rendición de Cruz.
17 de Abril 1830:
Batalla de Lircay. Este combate tuvo lugar a orillas del río Lircay, en el marco de la Guerra Civil chilena comenzada un año antes con la denominada revolución de 1829. Dicha revolución corresponde al enfrentamiento definitivo entre los estanqueros, o’higginistas y pelucones ("fuerzas conservadoras"), contra los pipiolos (liberales). Esta etapa, y con ello la denominada "anarquía chilena" (1823-1830), finalizó con la batalla de Lircay.
14 de Enero 1832:
Combate de Coyahuelo-Lagunas de Pulán: Las tropas de Manuel Bulnes caen sobre la montonera de los hermanos Pincheira, derrotando las completamente.
21 de Agosto 1836:
Captura de Buques de la Confederación: El ministro Portales envía a Victorino Garrido a tomar por asalto durante la noche el puerto de el Callao, logrando capturar tres de los seis barcos peruanos. Los botes del bergatín "Aquiles" capturaron la barca "Santa Cruz", el bergatín "Arequipeño" y la goleta "Peruviana" en el puerto peruano de El Callao, movimientos previos a la guerra contra la Confederación peruanaboliviana..Garrido se entrevista con Santa Cruz, acordando la devolución de las naves peruanas después de firmado un tratado de paz.
29 de Agosto 1836:
Sublevación de Freire: Las fuerzas chilenas lograron controlar a las sublevadas en el sur del territorio nacional, comandadas por el general Ramón Freire Serrano, quien tenía intenciones de derrocar el gobierno del presidente José Joaquín Prieto Vial y reconstruir el virreinato del Perú.
03 de Junio 1837:
Motín de Quillota: Es apresado por el Regimiento Maipo, el ministro Diego Portales, mientras pasaba revista a las tropas acantonadas en Quillota. Este hecho es conocido por la historia como el "Motín de Quillota".
06 de Junio 1837:
Combate de Cerro Barón y asesinato del Ministro Diego Portales: El Ministro se dirigió a Quillota, para revistar un cuerpo de ejército acantonado allí. De un instante a otro la oficialidad lo apresó y se amotinó contra el estadista. El coronel José Antonio Vidaurre dirigió el movimiento. Los amotinados se trasladaron a Valparaíso y se llevaron a Portales en un pequeño carruaje. En la madrugada del 6 de junio tras un combate en el cerro Barón, se escucharon los primeros disparos. El oficial Santiago Florín, que custodiaba al Ministro, le ordenó a un subordinado: ¡Baje el Ministro!. Este se arrodilló y de inmediato disparó sobre él.

11 de Septiembre 1837:

Inicio de la primera expedición; Durante la guerra contra la Confederación peruana-boliviana, zarpó la Escuadra Nacional comandada por el almirante Manuel Blanco Encalada.

29 de Septiembre 1837:

Desembarco en Quilca: Se inicia la marcha hacia Arequipa.
07 de Agosto 1838:
Segunda expedición chilena: Al mando del general Manuel Bulnes Prieto, las fuerzas chilenas se apoderaron del puerto de El Callao, durante la guerra contra la Confederación peruana - boliviana. Bulnes impuso a Perú una indemnización de 20 millones de pesos de la época, pero como los peruanos no accedieron a la petición, el general se apoderó de Lima, luego de una sangrienta batalla.
17 de Agosto 1838:
Captura de la corbeta "Socabaya": En el puerto peruano de El Callao, por las naves de la escuadra del capitán de navío Carlos García del Postigo Bulnes, durante la guerra contra la Confederación peruanaboliviana.
21 de Agosto 1838:
Combate de Portada de Guías. Luego de desembarcar la escuadra chilena, a cargo del Almirante Simpson, se llevó a cabo el combate de Portadas de Guía, adueñándose el ejército chileno de la ciudad de Lima el 21 de agosto de 1838. El General Bulnes cita un cabildo abierto, el que proclama un gobierno provisional en Perú a cargo de Agustín de Gamarra.
18 de Septiembre 1838:
Combate de Matucana. Las tropas chilenas avanzan hacia el interior del Perú, enfrentando y venciendo a las tropas de Santa Cruz.
17 de Diciembre 1838:
Combate del puente de Llac Lla: El ejercito confederado ocupó el pueblo de Recuay y a la vez el “chilenoperuano” estaba en Huaraz de donde salió mas al interior llevando centenares de enfermos, en busca de climas benignos. Al llegar al puente LlacLla fueron alcanzados por las tropas Confederadas y mientras Torraco apresuraba el paso de los enfermos, el soldado Lorenzo Colipí con 10 compañeros del batallón Carampangue, lucharon sin descanso permitiendo la evacuación desde Chiquian.
06 de Enero 1839:
Combate de Buin: En la Guerra entre la Confederación Perú-Boliviana y el Ejército Restaurador Chile-Perú. Hacia el norte de la ciudad de Lima, las tropas de la confederación se baten en un combate con el ejército chileno, desarrollándose la batalla de Huaras.
12 de Enero 1839:
Combate Naval de Casma: Ambas armadas se enfrentaron en el Combate Naval de Casma, convirtiéndose en el último con buques a velas. El triunfo chileno nos permitió el dominio del mar.
20 de Enero 1839:
Batalla de Yungay. A orillas del río Santa ocurre la decisiva en la Guerra contra la Guerra entre la Confederación Perú-Boliviana y el Ejército Restaurador Chile-Perú. El presidente Santa Cruz había fortificado el fuerte de Yungay y el cerro Pan de Azúcar, el cual fue asaltado por la infantería chilena, desatándose la Batalla de Yungay. Este día, el 20 de enero de 1839, las tropas chilenas vencen a las de la Confederación, declarándose disuelta. Las tropas del General Bulnes llegaron el 18 de febrero a Lima, dando fin a la guerra.
20 de Abril 1851:
Motín de Urriola: Un motín cívico militar estalla en las calles de Santiago de Chile, por oposición al gobierno de Bulnes y a la candidatura presidencial de Manuel Montt. Urriola y cinco mil revolucionarios se tomaron las principales calles de Santiago, mientras que el gobierno preparó una contraofensiva desde la Alameda y el Cerro Santa Lucía. El combate duró cerca de 5 horas, tras las cuales fue abatido Urriola y hubo más de 200 muertos.
25 de Septiembre 1851:
Operaciones sobre Huasco, Vallenar e Illapel: Con erogaciones forzosas de los vecinos y prorratas de caballos y elementos de transporte, logró Vicuña Mackenna reunir una partida o montonera, que llegó a contar con 150 fusileros y 172 jinetes, que, en su inconsciencia militar, creía capaces de arrollar las fuerzas que el gobierno le opusiera.
28 de Septiembre 1851:
Revolución de La Serena y Captura del "Fire Flay": La necesidad de procurarse armas y municiones, para organizar un ejército eficiente de unas dos mil plazas, se imponía al más elemental sentido común. Carrera concibió el proyecto, de dudoso éxito inmediato, de adquirirlas en Lima. Con este objeto, se apoderó a viva fuerza del pequeño vapor "Fire Flay", de propiedad de Carlos Lambert, que navegaba con bandera inglesa, sin prever las complicaciones que el acto iba a ocasionar.
14 de Octubre 1851:
Batalla de Petorca: Mientras el ejército de Vicuña Mackenna operaba en Illapel. Carrera y Arteaga, informados de que Santiago estaba desguarnecido, después del envío de las tropas al sur, resolvieron operar sobre Aconcagua, reforzarse con los cívicos de San Felipe y proseguir a la capital.
14 de Octubre 1851:
Combate de Peñuelas: En el norte, la revolución seguía prendida. No obstante, la derrota de los liberales en Petorca los hace mantenerse en la provincia de Coquimbo, al tiempo que algunos empresarios mineros proclives al gobierno deciden crear un ejército contrarrevolucionario al mando de Ignacio José Prieto, quien logra derrotarlos en Peñuelas el 14 de octubre.
28 de Octubre 1851:
Sublevaciones de Aconcagua y Valparaíso: Los caudillos de La Serena exigían a los revolucionarios de Aconcagua, Santiago y Valparaiso, que aliviaran la presión de las fuerzas que los amagaban, intentando sublevaciones en el centro mismo de los recursos del gobierno.
07 de Noviembre 1851:
Sitio de La Serena: En el momento de iniciarse el sitio, La Serena contaba con unos 600 soldados: 300 cívicos, 200 mineros, que se organizaron-en un batallón intitulado "Defensores de La Serena", y una brigada de artillería.
19 de Noviembre 1851:
Combate de Monte de Urra: El 13 de septiembre, cinco días antes de la asunción de Montt, se declaró una asonada al mando del ex candidato Cruz, quien no aceptando la derrota electoral, y temiendo que las familias conservadoras de Concepción perdieran protagonismo en la dirección del país, consiguió armar un grupo de cinco mil hombres, entre partidarios y mapuches del cacique Colipí.
24 de Noviembre 1851:
Motín de Cambiaso: Durante la noche estalló en la ciudad de Punta Arenas, XII Región, el "Motín de Cambiaso", como consecuencia de la Guerra Civil de ese año. Luego de una gran masacre, su líder el teniente Miguel José Cambiaso Tapia, organizó su huida, pero fue detenido, condenado a muerte y ajusticiado el 4 de abril de 1852.
08 de Diciembre 1851:
Sublevación de Copiapó: La provincia de Atacama había sido objeto de un largo y activo trabajo de zapa contra el orden y las autoridades, realizado por una verdadera legión de agentes enviados desde el vigoroso foco pipiolo de La Serena.
08 de Diciembre 1851:
Batalla de Loncomilla: La batalla se desarrolló en el llano cercano al río del mismo nombre, cerca de donde después se fundaría San Javier, en la provincia de Linares. El bando leal al gobierno fue dirigido por Manuel Bulnes, mientras que el bando opositor estuvo a cargo de José María de la Cruz.
08 de Enero 1852:
Acción de Linderos de Ramadilla: El teniente coronel Victorino Garrido derrota a los revolucionarios mandados por Bernardo Barahona y ocupa Copiapó el 9 de enero, poniendo fin a las acciones armadas de la revolución.
06 de Enero 1859:
Toma de Copiapó: El militar retirado Pedro Pablo Zapata se presentó, seguido de 20 hombres, a las puertas del cuartel de policía. Urrutia, quien estaba a cargo de él, lo entregó, después de un simulacro de defensa.
19 de Enero 1859:
Toma de Talca: A las doce del día, el teniente retirado Samuel Vargas y el ex sargento Valenzuela, encargados de capturar al comandante de cívicos, sargento mayor José Antonio Bustamante, se acercaron a él, en los momentos en que se dirigía al cuartel.
02 de Febrero 1859:
Asonada de Concepción: El teniente coronel Basilio Urrutia derrota a los montoneros al mando de don Juan José Alemparte.
28 de Febrero 1859:
Sitio y Toma de San Felipe: Las tropas gobiernistas, al mando del teniente coronel Tristán Valdés asaltan y derrotan a los revolucionarios que mantenían en su poder la ciudad de este el 12 de febrero.
28 de Febrero 1859:
Asonada de Valparaíso: El general Juan Vidaurre-Leal somete a los insurrectos que intentaron asaltar la intendencia y los almacenes de la aduana.
14 de Marzo 1859:
Batalla de Los Loros: En el contexto de la Guerra Civil del '59. En este episodio, las fuerzas revolucionarias de Pedro León Gallo vencen a las del gobierno.
12 de Abril 1859:
Combate de Maipón: Nicolás Tirapegui logró sublevar la guarnición de la plaza de Arauco; y con las armas que se procuró en ella, organizo una nueva montonera de 400 hombres, y se reunió con Videla en Santa Juana.
20 de Abril 1859:
Combate de Pichidegua: Las montoneras de Colchagua, Talca y Maule cesaron de constituir un peligro para las ciudades bien guarnecidas, desde que el ministro Rafael Sotomayor organizó fuertes divisiones de milicias cívicas
29 de Abril 1859:
Batalla de Cerro Grande: A 5 Kilómetros al sur de la Serena, entre las fuerzas del Gobierno y las revolucionarías de Gallo, siendo éstas derrotadas.
12 de Mayo 1859:
Recuperación de Copiapó: el teniente coronel José Antonio Villagrán derrota en las últimas fuerzas revolucionarias que mantenían la ciudad en su poder desde el 4 de enero.
04 de Enero 1862:
Captura del "Rey de la Araucanía": El Comandante Cornelio Saavedra capturó a Antoine de Tounens, el "Rey de la Araucanía". A fines de 1861, Orelie Antoine de Tounens, de nacionalidad francesa, se asentó en la Araucanía y se autoproclamó rey de la zona y de la Patagonia. Aprovechando la escasa presencia de chilenos en la zona, que abarcaba entre los ríos Biobío y Toltén, el aventurero logró convencer a algunos caciques que aún resistían la autoridad chilena, y organizó una especie de reino en la zona.

26 de Noviembre 1865:

Combate Naval de Papudo. Durante este episodio de la "guerra con España", el almirante Juan Williams Rebolledo, al mando de la Esmeralda, se apodera de la corbeta española Covadonga, frente a la rada de Valparaíso. Juan Williams Rebolledo, logró capturar a la goleta española Covadonga. Ante esta derrota, el almirante español José Manuel Pareja, líder de las fuerzas hispanas, se suicidó. Fue reemplazado por Casto Méndez Núñez.

07 de Febrero 1866:

Combate Naval de Abtao. Sostenido entre la Escuadra aliada chileno-peruana y la Escuadra Española en el canal de Chayahué, provincia de Chiloé.
02 de Marzo 1866:
Combate Naval de Huito: Los jefes peruanos temían que las fragatas lograran forzar la boca de la ensenada de Huito, y en este evento bastaban los cañones de la "Numancia" para destruir impunemente toda la escuadra aliada.

31 de Marzo 1866:

Bombardeo a Valparaíso. Fue un episodio de la Guerra Hispano-Sudamericana, durante el cual el puerto de Valparaiso fue bombardeado y parcialmente destruido por ordenes del almirante español Casto Méndez Núñez.

11 de Noviembre 1877:

Motín y Destrucción de Punta Arenas: Se ha atribuido a esta rivalidad influencia casi decisiva en el motín de los artilleros. Dublé Almeida murió en el convencimiento de que el padre Matulski fue su principal o uno de sus principales instigadores. Los cronistas, por su lado, dando de mano a esta imputación desmentida por el desarrollo y las finalidades del motín, creen que el fanatismo antirreligioso envolvió al gobernador "en vahos de infierno y olores a Lucifer".

14 de Febrero 1879:

Se inició la Guerra del Pacífico con la toma de Antofagasta -que en ese tiempo era una ciudad boliviana-, por el ejército chileno, se inició la Guerra del Pacífico (1879-1883). Este conflicto bélico, que enfrentó a Chile con Perú y Bolivia, se debió a problemas territoriales y al interés por controlar la producción del salitre -nitrato usado como fertilizante y para la fabricación de pólvora-, que era u muy buen negocio en esa época. Como Bolivia procurara apropiarse de las salitreras de Antofagasta, el Gobierno chileno ordena ocupar esa plaza. Las tropas chilenas ocupan Antofagasta: Desembarcan dos Compañías, 1 de Artillería y 1 de Artillería de marina (198 hombres) las que bajo el mando del Coronel Emilio Sotomayor y ocupan la ciudad. A partir de ese momento Antofagasta queda en poder de Chile.
16 de Febrero 1879:
La Corbeta O'Higgins ocupa Mejillones: Los buques Blanco Encalada y O'Higgins marcharon el primero a Tocopilla y Cobija en protección de los chilenos, y el segundo a Mejillones.
16 de Febrero 1879:
Ocupación de Caracoles. Un destacamento de 70 hombres de la Artillería de Marina, al mando del Capitán Francisco Carvallo, ocupa Caracoles.

20 de Marzo 1879:

Ocupación de Cobija: Las tropas chilenas toman Cobija, al mando de William Rebolledo. Los buques Blanco Encalada y O'Higgins marcharon el primero a Tocopilla y Cobija en protección de los chilenos.

21 de Marzo 1879:

Ocupación de Tocopilla: Las tropas chilenas toman control de Tocopilla. Ese día desembarca en Tocopilla la tripulación del Cochrane al mando de Enrique Simpson.

23 de Marzo 1879:

Combate de Calama Fue el primer hecho de armas de la Guerra del Pacífico. Tropas chilenas al mando del Comandante Eleuterio Ramírez se enfrentaron contra las fuerzas bolivianas comandadas por el Coronel Ladislao Cabrera, obteniendo el triunfo el Ejército chileno...Por lo anterior, se fijó este día como: "El Día de Calama". Las tropas chilenas sufren 12 bajas, 7 muertos y 5 heridos, los Bolivianos 52, 20 muertos y 32 prisioneros (entre estos últimos se encuentra un ciudadano chileno de apellido Alfaro).
25 de Marzo 1879:
Un destacamento chileno llega a Chiu Chiu.
05 de Abril 1879:
Bloqueo de Iquique: El Bloqueo al Puerto de Iquique marca la primera acción ofensiva de Chile sobre territorio peruano.

12 de Abril 1879:

Combate Naval de Chipana: Fue el primer enfrentamiento naval, entre la cañonera chilena "Magallanes" y la corbeta peruana "Unión" y la cañonera "Pilcomayo". Las naves peruanas a raíz del bloqueo y por presión popular, Prado les ordena salir como estén a practicar operaciones "inteligentes y de consecuencia" entre Antofagasta e Iquique.
18 de Abril 1879:
Bombardeo de Pisagua: Este acto más que servir para un objetivo táctico o importante, fue más que nada en represalia por el ataque a sus embarcaciones menores.
01 de Mayo 1879:
Combate de Mejillones: El Cochrane y la O’Higgins combaten con los defensores de tierra, 10 hombres bajo el mando del Teniente Coronel Graduado Luis Reina dos marinos chilenos resultan heridos por un accidente.

21 de Mayo 1879:

Combate Naval en la rada de Iquique. Mueren heroicamente el comandante de la Esmeralda, Arturo Prat, y gran parte de la tripulación. Luego de un épico combate el Huáscar hunde a la Esmeralda, mueren 146 marinos chilenos y otros 57 caen prisioneros, por el lado peruano muere un oficial y salen heridos 7 tripulantes.

21 de Mayo 1879:

Combate Naval de Punta Gruesa. En Punta Gruesa en tanto la habilidad del Comandante Condell y una buena cuota de suerte terminan con la Independencia encallada y perdida totalmente, mueren 3 chilenos y resultan heridos 6, por el lado peruano, mueren 5 y salen heridos 23 tripulantes.
26 de Mayo 1879:
Combate Naval de Antofagasta: Fue el primer bombardeo naval nocturno de la guerra. Este combate se dio durante la primera correría del blindado peruano Huáscar.
28 de Mayo 1879:
El Huáscar recaptura a la goleta "Coqueta": La nave había sido recientemente capturada por los chilenos, la embarcación marchaba rumbo a Antofagasta, son capturados tres marinos chilenos, la goleta es enviada a Arica, con tripulación de presa.
06 de Julio 1879:
La Unión en Tocopilla hunde a la barca "Matilde": Después es perseguida por el Blanco Encalada.
09 de Julio 1879:
Segundo Combate Naval frente a Iquique: No pudiendo encontrar al Abtao (que ya había solucionado sus problemas de maquinaria y cambiado su fondeadero por seguridad) intenta hundir al Matías Cousiño, pero los disparos dirigidos contra este transporte atrajeron a la cañonera "Magallanes", la que se midió valientemente contra el Huáscar a pesar de su inferioridad, la llegada del Blanco determinó que Grau emprendiera la huida. Resultan heridos 3 marinos chilenos.
18 de Julio 1879:
Incursiones del Huáscar: El Huáscar inicia una serie de incursiones contra puertos y caletas chilenos del norte (Chañaral, Carrizal, Pan de Azúcar y Huasco).
23 de Julio 1879:
El Huáscar y la Unión capturan al transporte Rimac: En el buque estaba el Regimiento Carabineros de Yungay que estaba embarcado en la nave chilena, constaba de 250 jinetes, armados y municionados; todos ellos pertenecientes a las mejores familias de Santiago.
28 de Agosto 1879:
Segundo Combate de Antofagasta: El Huáscar se acerco al puerto de Antofagasta con la intención de cortar el cable submarino para evitar la comunicación del centro de operaciones enemigas con el resto de Chile sin darse cuenta que el Abtao se encontraba entre los buques neutrales.
10 de Septiembre 1879:
Combate de Río Grande: Un destacamento del Regimiento de Caballería Chilenos "Cazadores" destroza una montonera boliviana en las cercanías de San Pedro de Atacama, muere una docena de bolivianos, y salen heridos 5 chilenos.

08 de Octubre 1879:

Combate Naval de Punta Angamos. Se enfrentaron el blindado chileno "Almirante Cochrane" al mando de Juan José Latorre Benavente, y el monitor peruano "Huáscar", comandado por el contraalmirante Miguel Grau Serrano. Fue capturado el "Huáscar", la embarcación enemiga más poderosa. Sin embargo, falleció Grau, llamado el "caballero de los mares". Perú sufre 33 muertos y 26 heridos en un épico combate.
10 de Octubre 1879:
Combate de Quillagua.
02 de Noviembre 1879:
Tropas chilenas asaltaron y se apoderaron de Pisagua. Nuestros soldados se dividieron en dos grupos, uno por la playa y otro por los cerros, así tomaron entre dos fuegos a las tropas peruanas y bolivianas. Luego de un sangriento combate, los chilenos se apoderaron de la ciudad. El Estado Mayor evalúa en un centenar los muertos aliados y 56 prisioneros.
06 de Noviembre 1879:
Combate de Agua Santa o Pampa Germanía. Después de un corto tiroteo los chilenos quedaron dueños del campo y de la línea del ferrocarril de Pisagua a Agua Santa. Los "Cazadores" despedazan el destacamento de retaguardia aliado en Pampa Germanía, los aliados pierden unos 60 hombres muertos, entre ellos el Teniente Coronel Sepúlveda, los chilenos 3 muertos y 6 heridos.
18 de Noviembre 1879:
El "Blanco Encalada" captura al barco peruano "Pilcomayo"
19 de Noviembre 1879:
Batalla de Dolores o San Francisco. Luego de diversos vaivenes el Coronel Emilio Sotomayor concentra y atrinchera sus 6.500 soldados en el Cerro San Francisco, donde es atacado por Buendia con 11 mil peruanos, venciendo los chilenos en la Batalla de Dolores o San Francisco, las tropas peruanas se retiran hacía Tarapacá.
22 de Noviembre 1879:
Las tropas chilenas ocuparon Iquique, mientras que las autoridades peruanas abandonaban la plaza, sin quemar ningún cartucho.
27 de Noviembre 1879:
Batalla de Tarapacá. La Campaña de Tarapacá, fue una de las fases de la Guerra del Pacífico, finalizó con la Batalla de Tarapacá, la que se desarrolló en la quebrada del mismo nombre. Esta campaña tenía como objetivo la posesión de la Provincia de Tarapacá. La hazaña de los soldados chilenos, permitió una victoria impensada. Chile se adueñó de la región, y la gesta tuvo un hondo efecto en la población. La valentía demostrada por Eleuterio Ramírez en el combate, lo llevó a ser elevado a héroe nacional. En el centro de San Lorenzo de Tarapacá, un monumento conmemora la contienda del 27 de noviembre de 1879; en una cripta están enterrados los soldados chilenos y un busto recuerda a Eleuterio Ramírez.
06 de Diciembre 1879:
Combate de Tambillo (San Pedro de Atacama): Un destacamento de 25 Granaderos es atacado, mueren 8 y otros 11 son tomados prisioneros, los bolivianos del "Francotiradores" sufren 2 muertos y 1 herido.
01 de Enero 1880:
Combate de Camarones: Muere un granadero y es capturado otro.
27 de Febrero 1880:
Combate Naval de Arica: Lo cierto es que más que un combate, se trata de tres acciones que ocurrieron el mismo día. En el muere el comandante del Huáscar Manuel Thompson.
09 de Marzo 1880:
El Blanco Encalada y el Loa en las islas Lobos: Hunden seis lanchas y capturan 29 animales, llevándose además prisioneros al Capitán de Corbeta Rosas y al Coronel Alaiza.
14 de Marzo 1880:
Fuerte escaramuza entre Chilenos y Peruanos en el frente de Moquegua, resultan heridos 2 soldados del regimiento "Buin" 1º de Línea y muerto 1 Gendarme de Moquegua.
21 de Marzo 1880:
Durante la noche un destacamento de 20 soldados de la Compañía de Cazadores del batallón peruano Grau incursiona sobre el campamento del regimiento de caballería chileno "Cazadores" dando muerte a 3 soldados, mientras tanto las tropas chilenas ya se han puesto en marcha para asaltar la excelente posición peruana.
22 de Marzo 1880:
Batalla de Los Angeles: Las tropas chilenas atacan y se apoderan del cerro de Los Angeles, considerado como inexpugnable. Las fuerzas peruanas estaban bajo las órdenes de Coronel Agustín Gamarra. Antes del medio día, gracias especialmente a una espectacular ascensión por senderos inaccesibles del batallón "Atacama" Nº1 las tropas chilenas derrotan completamente a las peruanas, las que sufren no menos de 28 muertos y 64 prisioneros.
01 de Abril 1880:
Ocupación de Locumba: La Patrulla de Duble Almeida ocupa el pueblo de Locumba, donde son atacados por las tropas del Coronel Albarracin, quienes matan a 3 chilenos y capturan 10, a cambio muere 1 soldado peruano y otro resulta herido.
18 de Abril 1880:
Combate de Buena Vista: Un fuerte destacamento de Caballería Chileno, bajo el mando de José Francisco Vergara destruye un grupo de milicianos peruanos y obliga al Coronel Albarracín a retirarse con los restos de su Escuadrón "Gendarmes de Tacna".
23 de Abril 1880:
Combate Naval de Torpederas en el Callao: Resulta herido el Teniente Manuel Señoret.
10 de Mayo 1880:
Segundo bombardeo del Callao: Los buques chilenos intentan sin éxito un segundo bombardeo del Callao, el monitor Huáscar resulta averiado, en tierra mueren 2 cantineras y 1 soldado, a la vez que salen heridos 24 personas. durante la Guerra del Pacífico.
25 de Mayo 1880:
Combate de torpederas en el puerto de El Callao: Hundimiento de la torpedera peruana "Independencia" y de la chilena "Janequeo", además mueren 2 marinos chilenos y 3 peruanos, salen heridos dos marinos chilenos y son capturados 7 marineros peruanos.
26 de Mayo 1880:
Batalla de Tacna o del Alto de la Alianza: El 1º Ejército del Sur Peruano y el ejército Boliviano (unos 10.000 hombres agrupados en 9 divisiones) son derrotados por el ejército chileno (14.147 hombres agrupados en 4 divisiones) los bolivianos no volverán a participar en una gran batalla contra Chile, mueren más de 500 chilenos y entre 1.000 y 1.200 aliados.
06 de Junio 1880:
Bombardeo de Arica: Se inicia el bombardeo chileno desde las baterías de tierra así como por el mar por los buques Loa, Covadonga, Magallanes y Cochrane. Las defensas peruanas utilizan la Batería Norte, Batería del Morro, Batería del Este y los cañones del monitor BAP Manco Cápac. El Cochrane recibió un impacto de un cañón Voruz de las baterías del morro, que lo hizo explotar provoncado 27 heridos, de los cuales murieron 7 después.
07 de Junio 1880:
Asalto y Toma del Morro de Arica: Las tropas chilenas toman por asalto el Morro de Arica. Ultimo reducto de los peruanos, desde entonces esta ciudad pertenece al territorio nacional. Luego de un cruento combate de alrededor de una hora y media, las tropas chilenas derrotan a la guarnición de esta plaza fuerte, mueren más del 30% de los defensores de la plaza, cumpliendo lo señalado por el Coronel Bolognesi de "luchar hasta quemar el último cartucho"
16 de Julio 1880:
Combate de Palca: Después de la Batalla de Arica, las fuerzas chilenas organizan expediciones a la sierra de Tacna, en donde se encuentra organizada las guerrillas de Pacheco Céspedes, Leoncio Prado y Gregorio Albarracin. Así se realiza el combate entre la guerrilla de Pacheco Céspedes contra el Regimiento Lautaro.
19 de Julio 1880:
Expedición de Salvo a Moquegua: Baquedano despachó contra ellos una expedición a Tarata, al mando de Barbosa, y otra a Moquegua, a las órdenes del sargento mayor Wenceslao Bulnes.
22 de Julio 1880:
Combate de Tarata: Las tropas chilenas del Coronel Barboza despedazan a los guerrilleros peruanos del Coronel Leoncio Prado, quienes sufren 26 muertos, 3 heridos y 21 Prisioneros, los chilenos por su parte sufren 1 muerto.
04 de Septiembre 1880:
La expedición Lynch: Lynch debía desembarcar en los puertos peruanos, empezando en el norte por Paita, para terminar en Quilca; internarse en los valles feraces; imponer contribuciones en dinero o en especies a la propiedad particular; inutilizar los ferrocarriles, y destruir las propiedades, cuyos dueños rehusaran pagar los cupos, teniendo cuidado de no perjudicar a los neutrales.
13 de Septiembre 1880:
Hundimiento de la "Covadonga": Alrededor de las 15:15 estalló el artefacto explosivo, que un marinero sobreviviente comparaba al estallido de cuarenta cañonazos a un tiempo, hundiéndose la Covadonga en dos minutos.
16 de Septiembre 1880:
Nuevo combate de Torpederas en el Callao: Resulta 1 herido en la chilena "Guacolda" y 1 muerto en la peruana "Urcos".
22 de Septiembre 1880:
El Cochrane bombardea Chorrillos: Buques de la escuadra chilena bombardearon los puertos peruanos de Ancón y Chancay, en represalia de la celada que hizo volar la "Covadonga", en el contexto de la Guerra del Pacífico.
23 de Septiembre 1880:
El Blanco Encalada bombardea Ancón.
23 de Septiembre 1880:
La Pilcomayo bombardea Chancay.
05 de Diciembre 1880:
Combate de lanchas en El Callao: Donde murió el aspirante a marina Juan Antonio Morel Zegers.
11 de Diciembre 1880:
Bombardeo del puerto de El Callao: Por el transporte "Angamos". Falleció el teniente Tomás Pérez al explotar un cañón.
24 de Diciembre 1880:
Combate de Pachacamac: A las 2 de la mañana un destacamento compuesto por dos compañías del “Buin”, 2 del “Esmeralda” y 200 “Cazadores” salen hacía Machay a marchas forzadas, a las 4 de la mañana llegan a Pachacamac, poco después sostienen un intenso combate con tropas peruanas emboscadas, sufriendo un muerto, un herido y con el Sargento Mayor Silva Contuso la tropa se repliega llevándose 3 soldados peruanos prisioneros.
27 de Diciembre 1880:
Combate de El Manzano o Pueblo Viejo: Entre tropas chilenas y peruanas, donde murieron los comandantes de ambos ejércitos, en el contexto de la Guerra del Pacífico. El Regimiento Curicó sorprende y prácticamente destruye a la I Brigada de Caballería “Rimac”, en el Manzano por la parte chilena muere el 2º Comandante del Curicó Teniente Coronel José Olano y son heridos 4 soldados, por la parte peruana mueren 16 soldados y son capturados 112 soldados peruanos, entre ellos el Comandante de la Brigada, Coronel Sevilla. Para celebrar el acontecimiento, por orden del día se ordena que todas las bandas de las unidades chilenas toquen el Himno Nacional inmediatamente frente a sus campamentos.
02 de Enero 1881:
Combate de Humay: Las Tropas del Comandante Echevarria atacan y causan serios daños a una montonera peruana en Humay, los chilenos pierden 5 hombres, 2 muertos y 3 heridos, entre los primeros 1 capitán.
09 de Enero 1881:
Combate de Ate: Un destacamento chileno de la II/2ª División bajo el mando del Coronel Barboza, asalta el sector escasamente defendido por los peruanos, luego de un corto combate desalojan a los defensores y quedan dueños del campo, los chilenos se retiran poco después, han sufrido 1 muerto y unos 20 heridos.
13 de Enero 1881:
Batalla de Chorrillos: Las tropas chilenas asaltan las posiciones peruanas, tras un sangriento encuentro capturan una tras otra las posiciones de Villa Santa Teresa, San Juan, Chorrillos y el Morro Solar, mueren más de 2000 hombres por bando en tal ves la batalla más grande de la historia de Latinoamérica.
15 de Enero 1881:
Batalla de Miraflores: Transcurre esta batalla en las proximidades de Lima, donde las tropas chilenas, al mando del general Baquedano, vencen a las peruanas consiguiendo de esta forma el triunfo de la guerra que se iniciara en 1879.
16 de Enero 1881:
Combate de Lurín: Una partida de caballería peruana ataca en las cercanías de Lurín a un destacamento de “Cazadores”, pero estos últimos les vencen, causandoles varias bajas.
07 de Abril 1881:
Combate de San Jeronimo: Lagos envía al Comandante José Miguel Alcérreca, al mando de una fuerza compuesta por tropas del Carabineros de Yungay y del Buin al interior. Ese mes en San Jerónimo, cerca a Santa Eulalia, se inicia la campaña de la Breña con las fuerzas organizadas por el coronel José Agustín Bedoya que se enfrentan a las fuerzas de Alcérreca, las cuales luego de un tiroteo dispersan a los hombres de Bedoya, para luego incendiar el lugar y retornar a Lima.
27 de Junio 1881:
Combate de Sangra: En la sierra peruana, las fuerzas chilenas comandadas por el capitán José Luis Araneda Carrasco, se enfrentaron al enemigo y luego de 13 horas de lucha, se retiró el ejército peruano. De los 36 "buines" que iniciaron el desigual combate, sólo 10 quedaron con vida, a los que la historia reconoce como: "Los diez de Araneda", "Los diez de Sangra".
08 de Agosto 1881:
Combate del puente Verrugas: Las guerrillas de sargento mayor José Osambela obtienen otra victoria en el puente Verrugas.
15 de Agosto 1881:
Combate del puente Purguay: Se libra el combate del puente Purhuay, saliendo de Chosica donde el nuevo batallón Zepita comandado por el teniente coronel Villegas y las guerrillas del coronel Manuel Tafur triunfan sobre las fuerzas chilenas.
02 de Septiembre 1881:
Combate de Calientes: Se produce en la región de Tacna.
03 de Septiembre 1881:
Combate de Pachía: En la región de Tacna se produce el combate, en donde las tropas chilenas derrotan a las guerrillas peruanas, dominando la región.
10 de Octubre 1881:
Combate de Motupe.
21 de Octubre 1881:
Combate de Cienaguilla.
26 de Octubre 1881:
Combate de Guadalupe.
05 de Febrero 1882:
Primer Combate de Pucará: Cáceres pasa por Tarma y Jauja y ocurre el combate con las fuerzas chilenas al mando de Del Canto. Cáceres continúa su marcha ocupando Izcuchaca, Acostambo, Huancavelica, Acobamba.
22 de Febrero 1882:
Combate de Acuchimay: Cáceres vence a las fuerzas rebeldes del coronel Arnaldo Panizo que contaba con 1.500 hombres, tomando sus tropas. Luego de este suceso Cáceres ingresa a Ayacucho.
06 de Marzo 1882:
Combate de Comas.
29 de Marzo 1882:
Combate de Pazos.
31 de Marzo 1882:
Segundo Combate de Pazos.
Marzo a Mayo 1882:
Suceden diversos enfrentamientos como los combates de: Sierralumi, Huaripampa, Huancaní, Llocllapampa, Sicaya, Chupaca, Pazos, Acostambo, Ñahuimpuquio. Las fuerzas chilenas estaban diezmadas por el tifus y la viruela, así Lynch autoriza a Del Canto a volver a Lima con el 2º de Línea trayendo a los heridos y a los enfermos. Los batallones "Pisagua" 3º de Línea y "Santiago" 5º de Línea son enviados como refuerzos.
03 de Junio 1882:
Combate de Marcavalle: Se enfrentan guerrillas peruanas con el batallón chileno Santiago destacado en Marcavalle.
28 de Junio 1882:
Nuevamente se enfrentan guerrillas peruanas con el batallón chileno Santiago destacado en Marcavalle.
09 de Julio 1882:
Segundo Combate de Pucará: Después de que los chilenos se retiran de Marcavalle, fueron perseguidos por dos compañías del Tarapacá, “Fueron empujadas sobre pucará, donde reforzados (los chilenos) por las restantes compañías de su batallón opusieron nueva resistencia.
09 y 10 de Julio 1882:
Combate de la Concepción. A las dos y media de la tarde de este día comienza el combate, considerado por el pueblo chileno, uno de los hechos más dramáticos de la Guerra del Pacífico. Se desarrolló los días 9 y 10 de julio de 1882 en el pueblo peruano de La Concepción. La guarnición completa del regimiento Chacabuco, compuesta por 77 jóvenes entre 16 y 18 años, resistió durante dos días el ataque de dos mil soldados peruanos, que tuvo como resultado la muerte de todo el contingente chileno. La valentía demostrada por los jóvenes, que mantuvo heroicamente alzada nuestra bandera, hizo que el 9 de julio fuera establecido como el día oficial de nuestro emblema patrio.
10 de Julio 1882:
Segundo Combate de La Oroya. Se enfrentan las fuerzas peruanas de Máximo Tafur y las chilenas del 3º de Línea, al mando del Teniente Francisco Meyer en el puente de La Oroya. La guarnición chilena mantiene el control del lugar.
15 de Julio 1882:
Combate de Tarmatambo. La compañía del batallón Lautaro se enfrenta en el caserío de Tarmatambo a las fuerzas dirigidas por el Coronel Juan Gastó y Máximo Tafur en el Combate de Tarmatambo.
16 de Julio 1882:
Combate de San Juan Cruz: Las fuerzas de Cáceres se enfrentan con una compañía del batallón 2° de Línea. Cáceres decide no atacar el pueblo, sino apostar la segunda división y los guerrilleros de San Jerónimo en las alturas cercanas a Tarma.
Febrero 1883:
Combate de Ungatá: Una compañía del Lautaro se enfrenta en Ungará al sur de Lima a guerrilleros locales, los chilenos son apoyados por un escuadrón de Granaderos y mantienen su posición.
14 de Marzo 1883:
Combate de Puruguay.
03 de Abril 1883:
Cáceres llega a la costa de Chancay, para luego atacar a la guarnición del Aconcagua. El coronel Urriola se retira de Chancay y se embarca en la Corbeta Chacabuco recibiendo luego refuerzos desde Lima del 3º de Línea y del Coquimbo por lo cual Cáceres se retira hacia Canta.
20 de Abril 1883:
Segundo Combate de Purhuay. Antes de ordenar una nueva ofensiva contra el ejército de Cáceres, Lynch ordenó la reparación del puente de Purhuay y la línea telegráfica que los montoneros de Chosica habían destruido lo que impedía el transito de las tropas chilenas hacia las zonas ocupadas por la resistencia peruana. Con tal misión partió de Lima el mayor Julio Quintavalla quien arribó a Chosica el 14 de abril, en los días siguientes la fuerza chilena fue constantemente hostilizada por las montoneras peruanas formadas por el batallón Guerrilleros del Rimac al mando del mayor Wenceslao Inchaústegui. El 20 de abril tuvo lugar el combate de Purhuay, a dos millas y media del puente del mismo nombre, tras el cual Quintavalla tuvo que retirarse sin haber logrado cumplir su misión y habiendo tenido 29 bajas entre muertos y heridos y 17 dispersos.
10 de Julio 1883:
Batalla de Huamachuco: Le correspondió ser el último hecho de armas que puso fin a la Guerra del Pacífico. Al ver a las fuerzas de Cáceres en el cerro Cuyulga, Gorostiaga deja el poblado de Huamachuco y se posiciona en el cerro Sazón al norte del pueblo. Se enfrentan ambos ejércitos, Gorostiaga vence a las tropas de Cáceres, quien pierde la mitad de sus hombres. Cáceres retorna a Ayacucho con el fin de organizar un nuevo ejército.
01 de Agosto 1883:
Combate de Coari: Enfrentamiento en el sur del Perú.
02 de Agosto 1883:
Combate de Mirave: Pacheco Céspedes se enfrenta al destacamento chileno al mando del Mayor Duberli de Oyarzun.
20 de Octubre 1883:
Tratado de Ancón: Tratado que pone fin a la guerra del Pacífico, de Chile contra Perú y Bolivia. Perú cede a Chile las provincias de Tacna, Arica y Tarapacá y Bolivia pierde la provincia de Antofagasta.
06 de Enero 1891:
Sublevación de la Escuadra: La Escuadra se levanta contra el Presidente José Manuel Balmaceda.
08 de Enero 1891:
Operaciones de la Escuadra en el sur: Para reunir contingentes y armas para los batallones, se emprendieron diversas expediciones. La "Esmeralda" ancló en Talcahuano e! día 8 de enero y tomó los elementos que había en el buque•escuela N° 2.
12 de Enero 1891:
Acciones en Coquimbo y La Serena: Primeras acciones de la Armada durante la Guerra Civil de 1891.
19 de Enero 1891:
Acciones en Pisagua, Zapiga, Alto Hospicio y Taltal: Primeras acciones de la Armada en el norte, durante la Guerra Civil de 1891.Conocido como el "Combate de los Abrazos", por la confusión que tuvieron los contrincantes en uno de los primeros enfrentamientos de esa guerra.
06 de Febrero 1891:
Captura de Pisagua. Los congresistas tenían su Cuartel General en la zona norte del país, tratando de avanzar hacia el centro del país. Los balmacedista intentaron frenar en esta zona a los congresistas, razón por la cual desarrollaron una serie de combates y batallas en esta región.
15 de Febrero 1891:
Batalla del Cerro Dolores o San Francisco: Las fuerzas gobiernistas afines al Presidente José Manuel Balmaceda fueron derrotadas por los congresistas, en el Cerro Dolores o San Francisco, cerca de Pisagua, provincia de Tarapacá.
17 de Febrero 1891:
Combate de Huara: Entre las tropas gobiernistas contra las congresistas en la estación de ferrocarril de Huara, que unía Iquique con Pisagua, en la I Región.
19 de Febrero 1891:
Combate de la Aduana de Iquique. Desde Iquique fueron enviadas fuerzas balmacedistas hacia el interior, por lo que esta ciudad quedó desprotegida. Aprovechando esta situación, las naves congresistas avanzaron hacia el puerto, llegando alrededor de las 05:00 hr.. A seis kilómetros de Iquique, se pudo divisar a cuatro embarcaciones congresistas alumbrando con sus proyectores los cerros para disparar sobre la tropa balmacedista que intentara descender al puerto.
07 de Marzo 1891:
Batalla de Pozo Almonte: Los balmacedistas habían perdido la mayoría de sus hombres y municiones, lo que sumado a la alta deserción de sus partidarios, generó el envío de 1.000 hombres desde Santiago.
19 de Marzo 1891:
Ocupación de Antofagasta Tacna y Arica: Apenas la provincia de Tarapacá estuvo libre de fuerzas enemigas, se planteó a los congresistas la necesidad de adueñarse inmediatamente de las provincias de Tacna y Arica, Antofagasta y Atacama.
23 de Abril 1891:
Hundimiento en Caldera del "Blanco Encalada": Los balmacedistas hunden en la rada de Caldera el barco "Blanco Encalada".
07 de Julio 1891:
Combate de Vallenar: El coronel Orrego, jefe de la división de Coquimbo, ignorando que venían en camino tropas constitucionales de infantería, dio orden al teniente coronel Almarza que atacara por sorpresa.
18 de Agosto 1891:
Desembarco en Quintero: Las fuerzas congresistas desembarcan en Quintero. 300 soldados del Pisagua N° 3, conducidos por botes que se desprendieron del "Biobio", se posesionaban sin oposición del pueblecito de Quintero.
21 de Agosto 1891:
Batalla de Concón: Fue la penúltima acción de la Guerra Civil de ese año y el primer enfrentamiento de las fuerzas revolucionarias o congresistas, comandadas por el coronel Estanislao del Canto Arteaga. Las fuerzas congresistas se concentraron en la bahía de Quintero y estaban al mando del General Estanislao del Canto.
28 de Agosto 1891:
Batalla de Placilla. La Guerra Civil de 1891 finalizó el 28 de agosto de 1891 en la Batalla de Placilla, pequeño pueblo situado a la bajada del Alto del Puerto, en el camino de Casablanca, lugar donde se enfrentaron las fuerzas que apoyaban al gobierno del presidente José Manuel Balmaceda Fernández, con las fuerzas de los congresistas o revolucionarias, obteniendo el triunfo estos últimos.

Bernardo O´Higgins

Bernardo O´Higgins

Ramon Freire

Ramon Freire

Joaquin Prieto

Joaquin Prieto

Mujeres Destacadas de la Historia de Chile


Paula Jaraquemada Alquizar: (Santiago junio de 1768 - † falleció el 7 de septiembre de 1851). Hija de Domingo de Jaraquemada y Cecilia de Alquizar, fue uno de los personajes femeninos más importantes en la lucha por la independencia de Chile. ir a Bio,,,

Francisca Javiera Eudoxia Rudecinda Carmen de los Dolores de la Carrera y Verdugo (Santiago, 1 de marzo de 1781 - † ibídem, 20 de agosto de 1862), más conocida como Javiera Carrera, fue una patriota chilena que destacó por el apoyo a la lucha por la Independencia de Chile y por bordar la primera bandera patria del país, llamada actualmente bandera de la "Patria Vieja". Los Carrera eran descendientes de vascos. ir a Bio...

Catalina de los Ríos y Lisperguer: (*Santiago de Chile, 1604 - † 1665), más conocida como La Quintrala, fue una terrateniente chilena de la época colonial, famosa por su belleza y la crueldad con la que trataba a sus inquilinos. Se convirtió en un ícono del abuso y la opresión colonial. Su figura, fuertemente mitificada, pervive en la cultura popular de Chile como el epítome de la mujer perversa y abusadora. Para tildar a una mujer de abusadora en Chile se le dice "Quintrala". ir a Bio...

Candelaria Pérez: (* Santiago de Chile, 1810 - † 28 de marzo de 1870), también conocida como Sargento Candelaria, fue una militar chilena que participó en la Guerra contra la Confederación Perú-Boliviana. ir a Bio...

Irene Morales Infante (La Chimba, Santiago, 1 de abril de 1865 — † Santiago, 25 de agosto de 1890) Militar chilena, Sargento segundo y Cantinera del Ejército de Chile durante la Guerra del Pacífico. ir a Bio...

Janequeo o Yanequén: Fue una mujer lonco, de origen mapuche-pehuenche. Esposa del Lonco Hueputan, quien murió bajo tormentos por mandato del gobernador Alonso de Sotomayor. Su preparación militar y cualidades de líder, hicieron que se ganara el apoyo de los estrategas militares de su pueblo. ir a Bio...

María Isabel Riquelme y Meza: (* Chillán Viejo, Región del Biobío, Chile 1758 - † Lima, Perú 21 de abril de 1839), fue la madre del Libertador General de Chile, Bernardo O'Higgins. ir a Bio...

Rosa O'Higgins: (* Chillán Viejo, Región del Biobío, Chile 1781 - † Lima, Perú 1850), chilena hija de Isabel Riquelme y Félix Rodríguez Rojas. En los años de la lucha de la independencia chilena adoptó el apellido de su medio hermano Bernardo O'Higgins con quien viviese sus primeros años de su niñez. ir a Bio...

Eloísa Díaz Insunza: (* Santiago de Chile, Chile, 25 de junio de 1866, † Id. 1 de noviembre de 1950), primera mujer estudiante de medicina de la Universidad de Chile y primera médica de Chile y América del Sur. ír a Bio...

Guacolda: La existencia de Guacolda, mujer de Lautaro, así como la de Fresia, mujer de Caupolicán, es materia de discusión puesto que mientras para unos es sólo una leyenda, para otros se trata de una persona real. ir a Bio...

Fresia: La existencia de Fresia, mujer de Caupolicán, así como la de Guacolda, mujer de Lautaro, es materia de discusión, puesto que sólo aparece en el poema épico "La Araucana", escrito por Alonso de Ercilla y Zúñiga (1533-1594) durante su estadía en Chile y publicado en Madrid en tres partes (1569, 1578 y 1589). ir a Bio...

Inés de Suárez o Inés Suárez: (Plasencia, Extremadura, España, 1507 - Chile, 1580) fue una mujer española reconocida en el período de la conquista de Chile y compañera del conquistador Pedro de Valdivia. ir a Bio...

Lucila de María del Perpetuo Socorro Godoy Alcayaga: Conocida por su seudónimo Gabriela Mistral (Vicuña, 7 de abril de 1889 – Nueva York, 10 de enero de 1957), fue una destacada poetisa, diplomática y pedagoga chilena. ir a Bio...

HITOS:

1865 Mujeres de Clases alta y católicas se expresan en el Periódico “El Eco de las Señoras de Santiago”

1875 Clotilde Garretón se inscribe en los registros electorales, porque cumple con las exigencias de la ley.

1877 Promulgación del Decreto Amunategui, da derecho a las mujeres para que ingresan a la Universidad.

1884 Martina Barros intelectual que comienza a dar discursos sobre el voto femenino.

armón de un cañon de 1810

armón de un cañon de 1810

Eric Hobsbawm: "El SigloXX"

El Choque de las Civilizaciones. Samuel Huntington

El Fin de la Historia. Francis Fukuyama