viernes, 25 de diciembre de 2015

Soberanos e intervenidos

Juan E. Garcés
Resumen de la obra


Introducción del autor

Los Estados -comienza explicando Garcés- se forman, existen y perecen. Son procesos que vienen complejamente determinados por hechos y circunstancias diversas, pero que tienen un factor común: la constante de enfrentamiento entre las propias fuerzas conservadoras, empeñadas en mantener la hegemonía del poder, y entre éstas y las fuerzas productivas emergentes desarrolladas, tanto por la aplicación factores de progreso en el proceso productivo, como -y es cuando más se manifiesta su presencia- por la penetración entre ellas de propósitos liberadores de la explotación de que son objeto. En esos procesos siempre aparece claramente definida la postura conservadora, poderosamente influyente en el pasado y todavía en el presente.

1918, 15 de noviembre: Alfonso XIII convoca al líder de la burguesía catalana, Francesc Cambó (Liga Catalana), para decirle:

El ejército alemán está en plena derrota, los socialistas han tomado el poder en Berlín; Viena está insubordinada y la Suiza alemana sublevada (...) Temo un estallido revolucionario en Cataluña; que los obreros se unan a los soldados (...) no veo otra manera de salvar tan difícil situación que satisfacer de un golpe las aspiraciones de Cataluña, para que los catalanes dejen de sentirse en este momento revolucionarios y mantenga su adhesión a la Monarquía. Hay que dar la autonomía a Cataluña (...) provocar un movimiento que distraiga a las masas de cualquier propósito revolucionario.

El embajador británico, al tanto de todo, habla de

"quitar la mancha que pusieron los ministros de Ana al traicionar Cataluña en 1714 (...) diga a los catalanes que Inglaterra no consentirá atropellos si reclaman su autonomía; ellos han estado con los aliados en la guerra y el resto de España con Alemania (F. Cambó, Memorias, Alianza, 1987).

Entonces, los proyectos políticos de socialistas y conservadores eran autónomos de los partidos conservadores. De todos modos, dos meses después, seguro el Monarca de que la revolución europea no alcanzaba a España, saboteó el proyecto de Estatuto catalán.

Cincuenta y ocho años después, en 1977, la "Operación Tarradellas" (éste ya se había comprometido un año antes a "acatar públicamente al Rey, la unidad de España, respetar al Ejército (...) y no ser federalista" y estaban de acuerdo el PSOE, PSUC y ER): "Propuse -dice Tarradellas- a fin de dar un sentido al movimiento en Cataluña y conservar su control, elaborar el Estatuto de Cataluña (...) en nombre del principio de autodeterminación (...). Cambó, deduce que ¡se presentara al Parlamento español para que fuera sancionado!, que "la música era revolucionaria pero la letra, era conservadora". Un lustro después, el PSUC se desintegraba y Tarradellas era agraciado con el título de Marqués.

Garcés señala la relación de estos hechos con las operaciones para mantener intervenida España más allá del régimen de dictaduraInglaterra tenía puestas sus miras.

Vueltos a situar en 1974, la atención estaba centrada en Portugal, integrada en la OTAN, que acababa de salir de la más larga dictadura europea.Entonces, se organiza en París (Suresnes), con financiación alemana (dilatada a posteriori), aprobación de Washington y conocimiento de los servicios secretos de Franco, un cónclave de jóvenes socialistas (objetivo: hacer la revolución burguesa).

Parecía pensado para "conducir la post-dictadura española hacia los puertos señalados desde los propios poderes intervencionistas". Deduce Garcés que predomina la idea de

"poner a nuestros pueblos bajo la protección de las Potencias hegemónicas (una prolongación del poder imperial), disuadir a la sociedad de la necesidad de un Estado democrático recuperador de la soberanía interna y externa (...) ¿Les marca como destino -se pregunta Garcés- la imposibilidad de construir un Estado democrático? (...) La subordinación puede ser necesaria para sectores locales con status y poder vacilante, pero con ello activan fuerzas de desintegración del propio Estado. Mayores aún si éste es plurinacional".

Resalta Garcés la preocupación por el famoso divide et impera:

"Toda Potencia imperial que haya pretendido dominar ha buscado crear Estados divididos allí donde existía una sola comunidad nacional". Y cita casos: Panamá con respecto a Colombia, la inhumanidad impuesta a los pueblos de Yugoslavia, etc. Nos recuerda que en la ONU están reconocidos más de cuarenta Estados con una población inferior a la de la sola ciudad de Valencia. Mientras más de un tercio del intercambio comercial mundial se realiza directamente entre las solas empresas multinacionales", así, ciertamente, las organizaciones administrativas de la mayor parte de los Estados son "susceptibles de subordinación y manipulación".

Sin embargo, claro está,

"a diferencia de los gobiernos, las grandes corporaciones multinacionales no están sometidas a responsabilidades políticas democráticas, ni incluso a los vaivenes de la opinión pública. En cambio sí pueden someter a los mercados y finanzas de gobiernos y Estados. Cuentan con agentes en los altos puesto de las Administraciones, en los medios de comunicación y en las agencias donde nace la información".

Rechazan toda organización que las controle. No quieren ni oír hablar de participación de los trabajadores. Desean a los Estados débiles, pasivos, lo menos participativos de sus ciudadanos. Si algún gobierno se rebela en los ámbitos controlados, las fuerzas del llamadomercado libre movilizan contra el rebelde la secuencia conocida de intervenciones encubiertas o preventivas, bloqueos financieros, represiones, militarización, dictaduras, guerras internas o externas". No obstante el dominio que ejercen sobre esos procesos, el sistema cruje por doquier, desastres humanos y ecológicos se suceden.

Garcés apuesta por una economía planificada en un orden Planetario, una Confederación de Estados inspirada en principios jurídicos democráticamente gestados e igualitarios en su aplicación. Observa el brutal contraste de su idea en las relaciones internacionales con principios basados en un derecho equivalente a la fuerza de que dispone el más fuerte.

Refiere su opinión a la forma en que España, Portugal e Hispanoamérica, fueron adaptadas a las necesidades genéricas de los centros neurálgicos de la Coalición de la Guerra Fría, sin que terminadas las dictaduras hayan visto recuperadas las funciones económicas de un Estado democrático y participativo. Las multinacionales desmantelan fábricas y sus obedientes gobiernos desmantelan medios de producción de su propiedad, permitiendo el control en España de más del 70% del sector alimentario

La nota predominante son las privatizaciones, el fin de las actividades sindicales, sociales e incluso municipales, abandono de las funciones ideológicas, entrega al capital privado de medios informativos antes de titularidad pública, con renuncia expresa del gobierno de Felipe González de entregarlos a colectivos sociales, universidades, sindicatos, etc...

En este sentido no se hizo excepción con la defensa nacional, "subordinada a la estrategia del líder de la Coalición de la Guerra Fría.Incluso la política exterior se sometió a las directrices de la Coalición, al igual que las funciones administrativas y represivas, que siguieron dependiendo de opciones decididas en órganos de dirección nacidos de la Guerra Fría, que decidieron a quienes debemos considerar amigo o adversario social, político o económico.

Quiere decirse, que todo el proceso económico queda en dependencia de decisiones externasLo decía a su manera Jacques Delors al afirmar que “el futuro de España es ser la Andalucía de Europa”.

Garcés piensa que la comunidad nacional debería rechazar ser sometida a las consecuencias de semejantes políticas. Espera que los gobiernos que son delegados de Poderes externos que nada tienen que ver con la expresión de las libertades e identidad cultural de los ciudadanos, se conviertan en blanco de la ira popular.

Intervención sí o no

Londres 1936: "es la convicción del embajador británico en España que la estabilidad del régimen de Franco es la mejor garantía para la neutralidad española, e insiste en que a la inteligencia británica se le deben poner las riendas tensas para que no se involucren con las fuerzas contrarias a Franco"... La única hipótesis para "ayudar a las fuerzas antifranquistas españolas" era "el supuesto de una invasión alemana"

Una anécdota histórica puede simbolizar esta intervención indirecta en asuntos internos: mayo de 1979, vigente ya la Constitución española, Felipe González abría su informe escrito al Congreso del PSOE, afirmando categóricamente que la democracia en España era ya una realidad consolidada, y recababa su parte de mérito en ello. Horas después, la mayoría de los mil delegados presentes votaron una moción discrepante con la línea política de González, quien se negó a formar parte de una Comisión que respondiera a la resolución congresual.

Enrique Tierno Galván subió a la tribuna a explicar a los delegados por qué debían renunciar a darse una dirección no respaldada por González: "mañana mismo los alemanes cortan la financiación al partido y en unos días más los tanques ocupan las calles de Madrid". El Congreso se levantó sin elegir una dirección. Acto seguido, González y su equipo suprimieron los controles democráticos internos, garantizándose de este modo, un apoyo del 100% de los sufragios.

Nos dice Garcés: "La corrupción reemplaza a la ideologíaLas formas mudan, el sistema permanece.”

16 de junio de 1987. Un periodista pregunta al general Díaz Losada, gobernador militar de San Sebastián, si el Ejército se sublevaría "contra un Gobierno que decidiera otorgar a una región un nivel de autonomía, de autogobierno, en la que pudiéramos estar hablando de autodeterminación". Éste contesta: "Si se acepta por parte de las instituciones de la Nación, habría que respetarlo (...)". El periodista precisó: "¿incluso habría que respetar una independencia o la creación de un Estado federal?". El General continuó: "Si las instituciones del Estado lo aceptan, habría que respetarlo". Al día siguiente, Narcís Serra, ministro de Defensa de González, cesa al general Díaz Losada".

Aquí, Garcés, no solo denuncia los perjuicios de la atomización de los Estados, sino que pone el dedo en la llaga de los procesos contrarios a la profundización democrática.

Termina su introducción, situando al lector ante lo que con más fuerza va a desarrollar a lo largo de su libro, la forma en que "la vida de nuestras generaciones ha transcurrido en paralelo a la llamada Guerra Fría", la tercera de las guerras intra-europeas del siglo XX. Las tres han sido ganadas por la coalición que pudo movilizar en su apoyo los recursos económico-militares del Nuevo Mundo. A la postre, EEUU ha contribuido a liquidar sucesivamente a todas y cada una de las Grandes Potencias de comienzos de siglo. (...) El lector interesado por conceptos cuya vigencia mantiene al Mundo en estado de guerra encontrará -nos dice- una reflexión sobre su génesis y proyección teórica y práctica, en la segunda parte del libro".

Sobre el proceso español: "Alemania absorbió a España en su zona de influencia en 1939". Inglaterra al declarar la guerra a Alemania el 3/9/39no puso en cuestión la suerte de España, Austria y Checoslovaquia, sino su ampliación a Polonia. Dio un vuelco pensando recuperar su control sobre España, a partir de junio de 1940, con la caída de Francia, después de Dinamarca, Noruega, Bélgica y Holanda.

Garcés copia del diario de José María Gil-Robles lo siguiente fechado el 3 de octubre del 42: resumimos: "(...) celebro una entrevista con el embajador y el agregado naval británico en España y Sainz Rodríguez. El embajador expone que "no sería extraño que Hitler dirija un ultimátum a Franco para establecer bases aéreas en la zona del Estrecho para impedir el abastecimiento de Malta. Si Franco accediese, Inglaterra lo consideraría casus belli. Un gobierno que apareciese integrado por fuerzas conservadoras y de sentido nacional protestando contra la invasión, sería reconocido por los Aliados, salvaría la posición de España en el orden internacional (...) Inglaterra ve con los mejores ojos la restauración de la monarquía en España."

Queda claro que Londres no cuestionaba la dictadura, ni la sublevación del 36 contra el gobierno constitucional. La propuesta de reconocer bajo protección militar anglosajona un Gobierno en el exilio tenía un carácter que lo condicionaba. Lo diría después, el 4 de enero de 1943, el agregado naval a Gil-Robles: "Inglaterra no desea una vuelta de las izquierdas". La preocupación la compartía el comandante B. H. Wyatt, el Boards of Analysis de los servicios secretos de EEUU, había estimado meses antes (31 marzo 42) que un "80% de la población española podría sin lugar a dudas ser calificada de roja".

La posición de Franco a últimos del 42 y primeros del 43 estaba decidida: " -dijo Franco al general F. Franco Salgado-Araujo- que Inglaterra está preparada para ocupar nuestras islas... En este caso atacaríamos Gibraltar y daríamos paso libre a las fuerzas alemanas para que ocupasen la zona del protectorado francés de Marruecos".

Los analistas norteamericanos en 1942 observaban cómo los ingleses pudieron mantener a Portugal separada de España y supeditada a Gran Bretaña, y cómo el intento británico de apoyar una Cataluña libre (a partir del siglo XVIII) nunca había tenido éxito. Les preocupaba una cosa: "El nacionalismo español expresado en el concepto de Hispanidad, es una amenaza potencial a los intereses norteamericanos en Hispanoamérica".

Un informe firmado el 17 de abril de 1942, microfilmado por el director del OSS (Office of Strategic Services) después de que Truman ordenase disolver la organización, delata los operativos que una Potencia moviliza para dirigir a otro Estado cuyos mecanismos de decisión están fuera de todo control democrático interno. Puntualizaba el informe la razón de no dejar copia debido a que "la naturaleza de esta comunicación requiere el más extremado secreto". Se refería al complot que se estaba urdiendo, que "no podía ser subvalorado cuando la base de Gibraltar está a merced de los cañones españoles, y que si pasará algo en Suez, la Gran Bretaña necesitaría ser apoyada plenamente en España para mantener a este país no beligerante".

El modo: comprar generales españoles en posiciones de mandoutilizando los servicios de Juan March, que vehiculizó la financiación de la insurrección contra el Gobierno constitucional español en 1936. Se trataba de "generar en los círculos del Ejército una actitud hostil a la entrada de España en la guerra, sobornando a los generales con dinero. J. March debía invocar motivos de alto patriotismo, aparentando que arriesgaba dinero propio y disimulando cuidadosamente las huellas de Gran Bretaña, presentando la iniciativa como financiada por bancos e inversores españoles, con el único objeto de ahorrar a España los horrores de otra guerra. El soborno a mandos del Ejército costó al gobierno británico, en enero de 1943 el equivalente a 17.310 millones de Ptas.

Alrededor de treinta generales llegarían a saber el respaldo de esa suma para comprarlos, pero que estaba subordinada a una condición. Del dinero se mostraba la señal de su existencia. Se convino un acuerdo de seis meses de duración, que vencía en mayo de 1941, para que los generales insistieran en mantener la neutralidad de España durante ese períodoEl enlace del gobierno británico entregaría la recompensa una vez demostrado el cumplimiento del trato. La moneda fue deposita en Nueva York. Los generales podían retirar pequeñas sumas a descontar de sus montos. Distinguían al general Aranda el famoso defensor de Oviedo, "se esperaba que éste se hiciese cargo de las Fuerzas Armadas cuandola Falange fuese derrotada. El plan era derrocar al Gobierno de mayoría falangista existente en 1940-42.

Llegado el vencimiento del acuerdo -mayo de 1941- sin liquidar lo estipulado, se condiciono prolongarlo otros seis meses "un millón más de dólares fue agregado para cubrir la participación de nuevos miembros". Vencido el segundo plazo, fue de nuevo ampliado en otros seis meses -hasta julio de 1942. Previo incremento de dos millones más de dólares (13 millones ya en total). Para es a fecha ya se sabía que Varela, Orgaz, Saliquet, Dávila, Ponte y Kindelán habían manifestado a Franco que España no debería entrar en guerra con Gran Bretaña.

Pero el Ministerio de Hacienda de Estados Unidos decidió congelar las cuentas de los beligerantes. Después de muchas dificultades, el gobierno británico logró del norteamericano poder transferir dichos fondos a una Sociedad Anónima en Suiza. March, de intermediario y con su parte, se encargó (¿lo hizo igual al financiar la insurrección de 1936?) de mantener el control británico sobre los generales durante largo tiempo. Distribuía los fondos en títulos o acciones, apenas algunas pesetas para "gastos corrientes y especiales".

Curiosamente, el 25 de marzo de 1943, los servicios secretos de EEUU reafirmaban su confianza en la dictadura de Franco, recomendando su admisión en la Coalición liderada por EEUU. Pensaban en el temor de Franco a que los generales, con el apoyo de la Iglesia, pudieran derrocarle. Confiaban en que el Ejército y la Iglesia estaban dispuestos a favorecer un régimen conservador. Eran conscientes de la baza que jugaban respaldando a Franco, símbolo de la negación de los valores democráticos que amalgamaban la ideología de la Coalición contra Alemania. Es más,en los análisis militares del RU y EEUU se abría la perspectiva de contar con Franco contra... la URSS. Sólo podían pensar en "revivir la revuelta de los antifascistas" en el supuesto de que Franco aceptara la ocupación de España por las tropas alemanas, y aun en este caso descartaban toda ayuda a los demócratas españoles. Roosevelt había recibido de Franco la expresión directa del deseo de que no ocurriera nada que perturbase las relaciones de España y EEUU". Roosevelt era sensible a la tradición, hasta entonces dominante en EEUU, de no mezclarse en las querellas internas europeas, descartaba intervenir en España en tanto no se sumara a Alemania.

Kindelán, en carta a Franco, 25 noviembre 1943: "no poseo una sola acción de sociedad anónima", pero y sin que sonase a delación, le prevenía del riesgo de desunión del Ejército que "podría desembocar en un vergonzoso caudillaje", si no hacia posible la urgencia del tránsito "al régimen monárquico", con la Regencia de Franco.

La oferta de los sobornados, ante el éxito aliado en la guerra, fue tan lejos como para pedir un pacto, por escrito, al gobierno británico que garantizase el apoyo y la ayuda a los generales, cuando derrocasen al actual gobierno poniéndolo del lado de los Aliados.

Por entonces, el Reino Unido ya no decidía por sí mismo algo tan trascendente sin previo acuerdo con EEUU, que prepara desembarcar en el Mediterráneo meridional. El teniente-coronel Solborg, había sido requerido por los británicos para discutir en Londres aspectos de operaciones especiales, en coincidencia con el capitán Hillgarth, "para discutir de un capítulo adicional de esta tragedia, o mejor diría tragicomedia". Los servicios secretos de EEUU estimaban que España estaba madura para un cambio interno, "la gente sencilla sufre, hay mucha hambre y miseria en todo el país "La situación es muy crítica y preñada de toda clase de posibilidades". Dos organizaciones detentan los resortes del Estado: Franco deberá decidir de qué lado se pone, del Ejército o de la Falange.

Los americanos habían decidido optar por un cambio limitado y controlado, tratando de evitar las reacciones de un cambio auspiciado por Juan March, consistente en sustituir a Franco por un hijo de Alfonso XIII. Casi les bastaría con marginar del poder a los germanófilos.

Su jefe de partido, Serrano Suñer [1]al frente del Ministerio de la Gobernación y de Asuntos Exteriores, partidario abierto del Eje, había sido desplazado de su cargo por la presión de los generales en mayo de 1941.
Y para abril de 1942 las posibilidades de que Alemania introdujese tropas en España eran ya muy bajas. A juicio del teniente-coronel Solborg: "la invasión encontraría la resistencia de una guerra de guerrillas (...) el sentimiento popular es pro-Aliado, y uno o dos éxitos por nuestra parte va a poner por completo a este país en nuestro redil".

Garcés se remonta a los siglos XVIII y XIX buscando un paralelo con las instalaciones en España de poderes rivales a Inglaterra. En 1700, con Felipe de Borbón, en 1808 con José de Bonaparte y un Godoy dando permiso a Francia para ingresar sus tropas en la Península. Tampoco EEUU estaba por asumir grandes riesgos. El 22 de mayo de 1942 Lauchlin Currie, consejero económico de Roosevelt, escribía al general Eisenhower, haciéndole partícipe de un pedido de españoles llamando a EEUU a realizar su proyectado desembarco en Europa por el país vasco "y de paso, apoyen un levantamiento contra Franco (...) los antiguos republicanos, muchos de los cuales sostienen guerrillas, se sublevarían para ayudar a los Aliados".

El mando militar disuadió fácilmente a Currie de insistir en la idea. Un informe de la "inteligencia" norteamericana estaba alertando: "si España quedara envuelta en la guerra, surgiría una confusa situación política propicia tanto para el levantamiento monárquico como para la sublevación republicana"...

En otras palabras, para septiembre-octubre de 1942 el mando norteamericano estimaba desaparecido el peligro habiendo sido eliminada la Falange como instrumento de poder al servicio de Alemania. La dictadura ahora era una garantía, independientemente de lo que supusiera para el pueblo español.

Relato de Ricardo de la Cierva: 3 de septiembre, "se produce uno de los más espectaculares cambios de escena de la política española contemporánea (...) Franco asume la presidencia de la Junta Política (Falange)". Los conjurados habían alcanzado la meta de un cambio limitado, tan limitado que incluso fueron destituidos los generales conjurados Galarza y Varela de los ministerios del Ejército e Interior.

Quiere decirse que Franco se había adelantado a los conspiradores, desbarataba el golpe, retenía e incrementaba su poder, en la medida que asumía como propios los intereses de Washington y de Londres, y, al mismo tiempo, dejaba al Partido Falangista en el Gabinete, útil para que siguiese controlando la población, dando así satisfacción a la Potencia rival, Alemania. Al general Muñoz Grandes, que acababa de recibir la Cruz de Hierro de manos de Hitler por su colaboración a la cabeza de la División Azul, lo dejó aguardando sin mando hasta el 3 de marzo del 43 que le asignó la burocrática misión de jefe de su Casa Militar.[2]

Washington frenó el apoyo a los servicios británicos y sus objetivos con los generales sobornados. Hasta 1975 haría del acoplamiento con Franco el vehículo para alcanzar sus intereses estratégicos en España. El 15 de noviembre, el embajador británico en Madrid informaba al Foreing Office que "el general Kindelán ha dicho que Franco, habiendo sido informado del propósito de Hitler de solicitar el paso de tropas a través de España, ha rechazado la petición después de discutirlo en Consejo de Ministros". Poco después Washington aceptaría una oferta de armas cortas, que fabricó Construcciones Aeronáuticas, que serían embarcadas en Lisboa con destino a México y recogidas en alta mar por EEUU.

Cierto que España se libró de un vasto programa de bombardeos sobre objetivos no sólo militares, sino también civiles de Madrid, Barcelona, Málaga y otras ciudades importantes, preparados por el mando militar de EEUU ante la eventualidad de la entrada de tropas alemanas en España.

Consumatum est. A partir de aquí se alternarían las propuestas de Regencia. Una, que apoyaba Alemania, la del hijo de don Jaime, primogénito de Alfonso XIII, otra la de don Juan Carlos hijo de don Juan, conde de Barcelona, hermano menor de don Jaime.

Garcés dice y con razón que un Estado encajado e integrado después en una Coalición bélica queda sometido a disciplina, a la dirección de su líder, y pierde todo o parte de su independencia exterior y el control de su política y economía internas, en la medida en que se subordina a los fines de la guerra. Las consecuencias entonces pueden ser profundas y prolongadas en un contexto internacional donde cuatro potencias -Gran Bretaña, Francia, EEUU y Alemania- han rivalizado en someter a su hegemonía a todos y cada uno de los pueblos hispánicos.


Los orígenes de la Guerra Fría.

No tiene fundamento decir que empezara como respuesta al llamado golpe de Praga de 1948. Sus orígenes son el choque por la hegemonía sobre el Continente donde periclitaba el Imperio británico. Fue la confrontación entre EEUU -Potencia naval que reemplazó progresivamente a la británica- y la Potencia que en el dominio de Centro-Europa sustituyó al Imperio alemán, la URSS. Dice Garcés que "los orígenes los pudo rastrear en la documentación de los centros de elaboración estratégica de EEUU, en conceptos gestados después de la ofensiva rusa que rompió el cerco alemán a Stalingrado en febrero de 1943. Se descubre decidido el Estado a procurar que los centros de la cruzada anti-soviética identificaran como enemigos a los sectores sociales, culturales, políticos, económicos, susceptibles de oponerse a la nueva guerra, en cualquier donde se hallaren, fuera incluso dentro del propio EEUU.

Antes de que la URSS dispusiera de la bomba atómica ya estaba fijada como prioridad "asegurar que la URSS no volverá a ser una amenaza para EEUU". Un documento (U.S. National Objetives) dirigido a la Junta de Jefes de Estado Mayor en agosto de 1947 especificaba lo siguiente:

a. Abolir la URSS y reducir la soberanía de la República a las fronteras de 1939,

b. Otorgar plena soberanía a todas las Repúblicas y a sus satélites, repatriando los ciudadanos rusos residentes en esos países;

c. Desarmar y desmilitarizar a aquellas repúblicas soviéticas y a sus satélites que han resistido a EEUU;

d. Establecer salvaguardias e inspecciones para asegurar estos fines;

e. Eliminar completamente al Partido Comunista, la autoridad de los comunistas, la influencia del comunismo en la vida pública, política, económica y social. Serán sustituidos por gobiernos formados por equipos de personas previamente escogidas por nosotros y regímenes militares, según se requiera"


EEUU desplaza al Reino Unido del Mediterráneo.

Alemania ofrece a Franco participar en el reparto de las colonias: Cuba y Filipinas se podrían bajo su soberanía. El Reino Unido había aceptado, si España favoreciera a las Naciones Unidas, acceder a la solicitud hecha por Serrano Suñer a Ribbentropp y negada por Hitler, consistente en anexionar parte de las colonias francesas en Marruecos y Argelia.

En agosto de 1943, EEUU, preparando el desembarco en Normandía, giró su política. Propuso a Gran Bretaña sumar España al bloqueo contra Alemania, pidiendo a Franco que "desplace el grueso de sus fuerzas desde Marruecos y el Sur de España al norte de España", hacia los Pirineos. Al otro lado estaban las tropas alemanas. Los servicios secretos de EEUU pensando que Franco estaba interesado en "tener una Monarquía bajo su control, y no de los ingleses", ni bajo la llave del ejército conjurado, habían avanzado a Franco, en junio de 1943, la solución que permitiría a EEUU cortocircuitar al Reino Unido y garantizar al dictador su poder local con carácter vitalicio.

Los mandos británicos disintieron: "El Gobierno de su majestad no está ansioso por invertir la política seguida hasta ahora. Hacerlo produciría tensiones en España de carácter grave que podrían dar lugar a desórdenes, y no está seguro de que los Aliados puedan enfrentar las consecuencias de tales desórdenes". La eventualidad de que los alemanes o los rusos que avanzaban sin pausa hacia el oeste atravesasen los Pirineos, ponía en cuestión las consecuencias que tendría un fin de la dictadura fuera de todo control político, conforme lo tenían programado. Fueron aún más lejos. Propusieron encender luz roja a los generales que conspiraban en España: "no sería de nuestro interés militar promover abiertamente la restauración de la Monarquía (...) pues la interferencia causaría probablemente serios desórdenes y los alemanes podrían sacar ventaja infiltrándose (...) nosotros (EEUU y GB) suplantemos a los alemanes en su privilegiada posición en España, bastaría estimular la formación de un gobierno menos adverso a los Aliados".

Franco, lejos de verse desplazado, entendía el mensaje, si se plegaba pasarían a necesitarlo. Cuando los generales, en septiembre de 1943 le plantearon reinstaurar la monarquía, ni les contestó, les replicó que “hablarían de ello en otro momento". De hecho, en el informe al Presidente de EEUU y al primer ministro británico sobre la Operación Overlord (desembarco en el Continente, para el 1 de mayo de 1944), del CombinedChiefs of Staff, de EEUU y Gran Bretaña con sede en Washington (22 de agosto de 1943), que incluía "impedir una victoria rusa independiente y completa antes que Overlord pueda estar preparada", aparecían los objetivos asignados a Franco, ninguno cuestionando su régimen de dictadura: "interrumpir el suministro de materias a Alemania, retirar la División Azul, modificar la distribución de las fuerzas en la Península, negar a los alemanes sus instalaciones de inteligencia, facilitar a los aliados la navegación aérea, etc., etc.

El 11 de octubre, después de ordenar a Franco interrumpir su ayuda bélica a Alemania y retirar la División Azul, EEUU se felicitaba: "hemos mantenido neutral a la Península Ibérica y creado en el ánimo de españoles y portugueses una conciencia de dependencia económica de nosotros.

El 2 de diciembre de 1944 Franco había concedido derechos aéreos a EEUU sobre territorio español, Río de Oro e Ifni y ruta Dakar-Casablanca. A comienzos del 44, Franco confidenciaba al monárquico conde de Rodezno un mensaje del mismo tono que cuando su rebelión contra el gobierno democrático español: "el día que caiga Alemania habrá en Europa, en particular en los Balcanes, Italia y Francia, una situación tan caótica desde el punto de vista social que los Aliados vendrán a suplicarme que pare en los Pirineos esta ola de desórdenes (...) si para ese momento yo no tengo armas, ellos mismos vendrán a ofrecérmelas".

El conde de Rodezno terminaba su conversación con una frase enigmática: "el verdadero carácter de sus relaciones con los anglosajones es un secreto entre ellos y él". La lectura de la documentación militar, inaccesible durante cuarenta años, proyecta luz sobre tal secreto. El resto, la solidaridad de la opinión pública internacional con los miles de presos políticos, los fusilamientos después de 1945, las resoluciones de condena de los Parlamentos, eran para el dictador distracciones.

La acción política británica, en víspera del desembarco en el Continente -6 de junio de 1944- anticipaba la nueva guerra contra Rusia: "los círculos conservadores españoles y portugueses, están usando los medios más extraordinarios para contrarrestar la extensión del cada vez mayor espíritu revolucionario y por restaurar la monarquía en la Península, como preludio a la campaña contra Rusia".

Juan March seguía siendo parte de la intervención británica para restablecer la monarquía. Los ingleses mantenían en Londres al Coronel Casado y a una facción del PSOE de Madrid, para devolverlo a España como candidato a ministro del Ejército.

El Gobierno del RU era en 1944 de unidad nacional. Los monárquicos españoles recababan la intervención británica al Partido Conservador. La fracción del PSOE con Casado esperaba que "Inglaterra ayudase a Indalecio Prieto, Martínez Barrios y otros socialistas que formarían con Acción Republicana el gobierno sucesor de Franco". Pero, el 24 de mayo de 1944 Churchill se encargó de aclarar la situación en la Cámara de los Comunes, con satisfacción de los militares norteamericanos: "Churchill ha decidido como política a largo plazo apoyar el gobierno de Franco -y una posible restauración de don Juan- como el mejor método de proteger las bazas británicas en España".

¿Qué hubiera pasado si tras la muerte de Roosevelt no se hubiera iniciado otra nueva guerra en Europa? Entre el 18 y 22 de agosto de 1944 en una resolución del mando militar de EEUU parecía resuelta a dejar de acomodarse con el dictador español y seguir vetando la intervención británica. El supuesto estratégico de Roosevelt contemplaba preparar a su Ejército para la paz en Europa y Asia, con la desmovilización consiguiente.

Las nuevas directrices de Roosevelt (inspiradas en la no intervención), daban a entender que una vez derrotada Alemania y "estimado que la política seguida había sido productiva en resultados beneficiosos para nuestros objetivos", EEUU no debía mezclarse en los asuntos europeos más allá de ejercer influencia moral y política. Ante cualquier eventualidad, los "tres grandes -EEUU, RU y la URSS- podían imponer una "cuarentena político-económica a cualquier díscolo"... Lo que no quiere decir que no tuvieran criterios distintos a los británicos, no lo ocultaban: "Si no adoptamos una actitud conjunta hacia las autoridades españolas, éstas van probablemente a usar uno de nosotros contra el otro". Los mandos militares de EEUU apoyaron activamente a Franco hasta su último pálpito, obteniendo del Dictador, sin costo alguno para la Coalición de la Guerra Fría, los recursos del Geographic emplacement de España.

En tanto, aquel mismo verano en pleno derrumbe alemán, Valdés Larrañaga con el acuerdo de José Luis Arrese -secretario general de Falange- proponía a Franco "deseable llegar a un acuerdo con la URSS para evitar caer dentro de la órbita británica hasta el extremo que lo ha hecho Portugal". La indiferencia que el hecho encontró en Washington contrastaba con la oposición surgida en el gobierno británico. Anthony Eden, ministro de Asuntos Exteriores, pensaba que "el gobierno soviético estaba dispuesto a adoptar un enfoque práctico de la política británica y norteamericana en España. (...) Existen pocas posibilidades de restablecer relaciones amistosas, ni siquiera normales, entre España y la URSS.(...) En todo caso, debemos dejar la reanudación de relaciones para cuando hayan desaparecido los amargos sabores dejados por la Guerra Civil.Un movimiento revolucionario de extrema izquierda conduciría al retorno del caos de la Guerra Civil. (...) De ahí que hasta que no tengamos más seguridad puede no ser de nuestro interés, pues una Embajada rusa en España podría actuar como foco para la izquierda descontenta".

Franco, en su discurso del 17 de julio de 1944, entreabrió la posibilidad de negociar un reconocimiento mutuo con la URSS. Según un informe de 26 de agosto del OSS, representantes de Stalin en Argel preguntaron al respecto a Sangroniz, cónsul general de España. El general Franco después de consultar a los embajadores aliados se retractó. En tanto, como la documentación diplomática desvela, seguían las frenéticas carreras, en favor de una u otra opción política interior, para implorar la intervención de EEUU en España, no obstante el menosprecio con que eran leídas en las cancillerías.

Juan March cree que el orden y la unidad podrían ser mantenidos (...) Gil-Robles entendía que su grupo derechista debiera desempeñar un papel más activo, tanto en el gobierno provisional como en el constitucional, a través de una coalición con la izquierda moderada". Un despacho del 8 de diciembre de 1944 diseña el propio marco al que se ajustó la transición política tras el fallecimiento de Franco en 1975. Otro del 15 de diciembre delineaba el destino que Washington marcaba a los españoles: Las fuerzas externas van a determinar el futuro de España. Los actuales intereses de EEUU y RU en el Mediterráneo muestran la necesidad de estabilidad en la Península Ibérica, por lo menos hasta que se haya podido encontrar una alternativa aceptable a Franco. (...) Suceda lo que suceda, España no va a tener un papel relevante (...) importa en la medida que está en la entrada occidental al Mediterráneo y es parada de tránsito en las rutas internacionales".

Finales del 44: responsables del OSS pedían reemplazar al jefe de contrainteligencia (Richard Sichler) en la Cataluña francesa por "contactar con los catalanes (...). Está financiando sus ambiciones separatistas (...) He señalado que el movimiento catalanista está cribado de agentes alemanes que están financiando este movimiento en círculos más bien altos, tanto en el norte de España como en el sur de Francia".

Los británicos tardaron meses en abandonar sus pretensiones de reinsertar España en su zona de influencia. Y los movimientos monárquicos en caer en la cuenta de que Londres no tenía ya en sus manos la suerte de los españoles. Vecina la Conferencia de Yalta, los generales españoles se ofrecían a las Potencias unos contra otros. Mientras el Jefe del Estado Mayor Central, general García Valiño preguntaba a Londres "si le respaldarían en caso de que decidiera oponerse a Franco, los generales Aranda y Beigbeder informaban al agregado militar de EEUU del hecho y exponían las acciones a llevar a cabo para derrocar a Franco: condena política, ruptura de relaciones, suspensión de ayuda, para ir a "una forma de gobierno similar a la de los EEUU (...) con un Presidente con poder ejecutivo a ser elegido para un período específico". Por otro lado, el agregado militar enviaba a Washington sus valoraciones: "Aranda es sin duda un hábil oportunista con ambiciones personales y es más bien un político astuto. Era un republicano (...) Después de la guerra ha apoyado a la monarquía (...) Los representantes oficiales de EEUU en España aunque consideran a Aranda un liberal, no lo consideran demasiado fiable, sospechoso de traficar en el mercado negro y propenso a hablar demasiado".

Preparando la Conferencia de Yalta, jefes del Estado Mayor de EEUU, preguntaron a su Gobierno qué pensaba de los esfuerzos británicos por promover un Bloque Británico y alinear en él a España, Portugal, Australia y Nueva Zelanda y otros satélites británicos. Pocos días antes de la Conferencia de Yalta, en febrero de 1945, Alexander Bogomolov, embajador soviético en Francia, dijo a Negrín que "la Península Ibérica iba a formar parte de la esfera de influencia anglosajona".

Los soviéticos intentaron en Yalta "forzar a británicos y norteamericanos a que rompan las relaciones diplomáticas con España: lo más que logró Stalin fueron una palabras en el comunicado de la Conferencia, que decía que España no debía pertenecer a las Naciones Unidas". Las esperanzas de los demócratas españoles mantenidas durante lustros quedaba así ya para todos desveladas. Los intereses de las Potencias nada tenían que ver con las sistemáticas, represiones, ejecuciones y exilios del pueblo español. Vendrían a reflejarlo las deliberaciones del gobierno francés en julio de 1945: "En una reunión del Consejo de Ministros, todos, excepto Bidault de Exteriores y Soustelle de Información, estaban a favor romper relaciones. Bidault argumentó la necesidad de productos españoles, en especial piritas. Había sostenido conversaciones con líderes norteamericanos y británicos. Le aconsejaron que no adoptara ninguna medida drástica. Ellos tenían ahora dominado a Franco y éste desaparecería de la escena en el momento que fuera oportuno. El tema fue votado para dar a De Gaulle un voto de confianza permitiéndole tomar las medidas que considerase necesarias para los intereses de Francia".

Ejemplos del fondo que determina los mil cuidados ante el caso de un cambio en España: 5 de abril de 1945: El Presidente de Cataluña en el exilio, Josep Irla, comunicaba que "crear un Estado democrático en España y evitar la guerra civil solo podría lograrse a través de la intervención de EEUU y RU, que sería bienvenida por la mayoría de los españoles, que espera la decisión que saque a Franco y mantenga los comunistas a raya". Apoyaba tanto acabar con Franco como eliminar la influencia comunista. Una semana después, don Juan de Borbón, conde de Barcelona, habría manifestado que "Inglaterra es favorable a una restauración monárquica, pero la postura de Washington es negativa, en gran medida porque están demasiado ocupados para preocuparse de la situación española".

Mientras, Franco seguía preparando el futuro de su régimen conforme al modelo trazado por Alemania en 1943. Intentaba nombrar Rey de España a un hijo del príncipe don Jaime (hijo del fallecido Alfonso XIII). Establecería un Consejo del Reino con el propósito no sólo de formar parte de él sino de mandarlo".

Un mes después, en abril del 45, su ministro de Asuntos Exteriores, José Félix de Lequerica, explicaba el camino que deseaba seguir: "Estamos dispuestos a dar todo lo que tenemos para continuar en el poder. Incluso acabaremos con Franco si es necesario. Lo importante es preservar el fundamento del gobierno, que no son sus miembros sino el Ejército y su influencia política para prevenir que no caigamos en la calamidad de la democracia".

Dolores Ibarruri, La Pasionaria. En París, el servicio militar de EEUU recogía del 3 de junio de 1945 la posición de la secretaria general del Partido Comunista de España: "Se opone al derrocamiento pacífico de Franco y llama a combatir: 1) porque un gobierno no puede ser libremente determinado por Cancillerías alejadas de la voluntad popular; 2) porque la Falange no va a abandonar el poder sin combatir; 3) porque el fascismo en España debe ser destruido por los propios españoles, no por la presión o intervención extranjera".

"Hay dos métodos para acabar con Franco, la fuerza o una transición en orden a otro gobierno. Mientras los comunistas y los izquierdistas españoles en Francia son partidarios de la primera, hoy Francia, los EEUU y RU estimulan la segunda".

11 de abril de 1945. Muere Franklin D. Roosevelt y entra Truman en escena. 7 de mayo: capitula el III Reich. 20 de junio: las Naciones Unidas aprueban la propuesta de México de excluir al régimen de Franco por haber sido instaurado con apoyo armado del Eje Alemania-Italia.

Franco, que preservó su poder reprimiendo al pueblo y marginando toda participación ciudadana, y ello en términos aceptados, primeramente por Inglaterra y luego con la venia de EEUU, emerge de nuevo interpretando una farándula de la que no era el director: "conversa con Arrese, Girón y Miguel Primo de Rivera. Esperaba que el Consejo Supremo de la Falange votara su desaparición como entidad política (...) en el transcurso de una reunión "muy secreta" (16 de junio) los dirigentes falangista se oponen a disolver la Falange, si fuera necesario, por la fuerza de las armas". Se siente presionado: "Los generales, dirigidos por Aranda, García Valiño, Beigbeder, Varela y Ungría, insisten que Franco deje el poder inmediata e incondicionalmente". La noche del mismo día, "se entrevista con los duques de Arión, del Infantado y de Sevilla (conde de Romanones). El duque de Rodezno, que había sido convocado, no apareció (...) Anunció que el príncipe Juan rehusaba regresar a España. Pidió que le propusieran nuevos candidatos al trono, pero no pudieron ponerse de acuerdo entre ellos. Ni siquiera el enviado del Arzobispo de Toledo. Ante el impasse propusieron a Franco "ganar tiempo" dirigiendo un discurso a la nación, para prevenir que los generales llevaran a cabo su proyectado golpe de Estado (...) anunciaría un retorno inminente a la monarquía sin especificar el nombre del futuro Rey, y cambios políticos de orientación liberal, en espera de que los EEUU acepten la solución". A toda prisa, al día siguiente reorganiza su Gabinete incorporado al mismo a la Acción Católica.

El 3 de agosto, las cuatro Potencias reunidas en Postdam en una declaración condenan la dictadura en España. En opinión de Oliveira Salazar, transmitida a Nicolás Franco por el dictador de Portugal: "la declaración de Postdam es un simple guiño a la opinión pública (...) destinado a producir efectos internos dentro de los países participantes en la Conferencia, más que en España".

Garcés reflexiona en esta parte de su libro, recordando cómo al terminar la II Guerra Mundial los ciudadanos españoles siguen privados de todos los derechos políticos: "las consecuencias de ello no se han medido ni enfatizado bastante". Menciona un aspecto de la cuestión digno de señalar, que sorprendía al embajador de EEUU en España el 8 de octubre de 1945: "todos los grupos de oposición han sido infectados por el virus de creer que la intervención extranjera salvaría la situación, que RU o los EEUU van a entrar para acabar con el régimen que ellos mismos son incapaces de tumbar (...) Es obvio que este fatalismo enerva cualquier movimiento opositor". Olvida la influencia poderosa de la intervención extranjera queriendo imponer sus modelos, como lo hacía el propio embajador Armour: "un régimen que garantizara algunas libertades básicas, contaría abrumadoramente con un pueblo desesperadamente ansioso de que le eviten la angustia y derramamiento de sangre de otras disensiones fratricidas. Semejante régimen sería una coalición de gobierno con líderes militares y, digamos, Prieto en la izquierda hasta Gil-Robles en la derecha, como lo reconocía el ex ministro de Agricultura Genuinas Fernández, dirigente en Sevilla del ala liberal de Gil-Robles".

Su modelo no difería del que hablase el agregado naval de EEUU con Juan March, mensajero de los ingleses, aunque el norteamericano no situaba a un monarca al frente del Estado, ni del diseño del embajador del III Reich, Eberhardt, en los años 1937 a 1943, nazi colaborador secreto del almirante Canaris, ni del que De Gaulle coreaba: "Mientras yo continúe a la cabeza del Gobierno francés, me opondré enérgicamente al restablecimiento de los republicanos españoles en Madrid, haré cuanto pueda para propiciar la restauración de la monarquía en España".

Fallecido Franco, ésta sería la matriz de la transición en España asistida por la Coalición de la Guerra Fría..., pero con un matiz digno de resaltar: esta vez y por primera en dos siglos, el terreno de juego, sus reglas y el desenlace no lo marcaron las Potencias europeas, lo marcó EEUU, tal como quedó el "modelo": un Rey al frente de las FFAA designado por Franco; un Ejecutivo y un Parlamento compartidos entre el ala católica liberal y la fracción socialista que se reconocía en Prieto, con Felipe González, alumno y ex correligionario del democristiano Genuinas Fernández...


La guerra preventiva contra la URSS

En septiembre de 1945, un mes después de la capitulación del Japón, con el estreno del arma atómica estallada sobre las poblaciones civiles de Hiroshima y Nagasaki, la planificación militar de EEUU empezó a asumir como supuesto preparar la nueva guerra. Aunque su estallido puede situarse entre octubre y fines del 1945, como se desprende de los estudios aprobados por el Departamento de Estrategia y Planificación y la División de Operaciones del War Departament. Un segundo episodio del comienzo se hace público en febrero-marzo de 1946, durante la visita de Churchill a EEUU y su muy publicitado discurso en Fulton sobre el telón de acero en Europa. Es falso que la decisión tuviera que ver, como durante décadas la propaganda ha repetido, con la expulsión de los partidos burgueses del gobierno de Checoslovaquia en febrero de 1948.

Los supuestos eran: "seremos atacados sin una formal declaración de guerra por un enemigo preparado adecuadamente (...); no puede haber garantía de aviso previo (...) por otra potencia dirigida a negarnos el acceso a materiales estratégicos (...); EEUU no puede depender de Aliados (...) el Imperio británico será por lo menos amistosamente neutral; EEUU tratará de confinar los ataques en regiones distintas de Norteamérica; no hay ahora ninguna nación o previsible combinación de naciones que tenga capacidad de invadir con éxito EEUU continental  durante los próximos cinco años; como tercera parte, EEUU puede ser conducido a una guerra extranjera en todo el mundo".

El supuesto político era la ruptura de la colaboración entre EEUU y URSS. Los analistas concluían, el 11 de febrero de 1946, que:

a) La URSS necesita de diez a quince años para oponerse a los EEUU con razonable posibilidad de éxito.

b) Excepto para fines puramente defensivos, la URSS evitará durante cinco años el riesgo de un conflicto armado de envergadura con EEUU. Pero el supuesto estaba condicionado por una visión ideológica proyectada como realidad virtual.

c) La política exterior soviética es de expansión, de carácter nacionalista e imperialista, sin prueba ninguna de que cambie en un futuro previsible.

d) No podemos confiar en las Naciones Unidas para salvaguardar los intereses de EEUU.

En base a este supuesto ideológico EEUU era programado para una guerra dirigida a evitar que la URSS dispusiera de tiempo para superar las devastaciones de la invasión alemana y consolidara su sistema económico: "Estas premisas deben ser usadas por el Estado Mayor del Departamento de Guerra como guía en la formulación de las premisas derivadas necesarias por parte de las agencias operativas que supervisa (...) Desde un punto de vista militar, la previsible consolidación y desarrollo del poder de la URSS es la mayor amenaza para EEUU.”

Garcés resume cómo la Administración Truman invirtió los conceptos estratégicos involucrando a EEUU de modo permanente en Europa y en todos los rincones del Planeta: "el mayor factor militar individual para la seguridad del Mundo es la seguridad militar absoluta de EEUU". Quedaban abandonadas las premisas político-militares, el secular aislamiento basado en una estructura internacional que aportara seguridad al Mundo, y a EEUU como parte de aquél defendido por Roosevelt y antes por Woodrow Wilson.

El argumento de la interferencia soviética en España no paso de ser mera propaganda. El gobierno británico, como exponía Eden en 1944, no la esperaba. El embajador soviético en París había expresado al doctor Juan Negrín en 1945 que no la esperaran de la URSS. Dolores Ibárruri, en una reunión del PCE en Toulouse el 6 de marzo de 1946 respondió a la pregunta de por qué la URSS no reconocía al gobierno republicano en el exilio: "Cualquier acción que tome la URSS en relación con España podría crear fricciones con las potencias occidentales".

Pero, tampoco los responsables militares de EEUU consideraban verosímil la intervención soviética. Así se desprende del debate entre el Departamento e Estado y los Jefes de Estado Mayor. El primero proponía que EEUU se adhiriera a la doctrina proclamada por Uruguay: intervenir en el marco de las Naciones Unidas en caso de que "la violación de los derechos fundamentales por un gobierno de fuerza, y el incumplimiento de las obligaciones por dicho gobierno, autorizarán una modificación del principio de no interferencia". Los Jefes de Estado Mayor se opusieron.

¿Por qué?: "Esa postura está aparentemente dirigida contra Argentina. Seis países hispanoamericanos han manifestado su desacuerdo. Si el pueblo argentino, abstracción hecha de su gobierno actual de tipo fascista[3], se sintiera profundamente contrariado por nuestros esfuerzos para exigir esa política, el logro de una verdadera solidaridad hemisférica puede estar seriamente en peligro. Esa solidaridad es tan esencial para la seguridad última de EEUU que no debemos adoptar una postura rígida e intransigente a este respecto".

La Strategic Policy Section del War Department también se opuso: "Si se pusiera en práctica sentaría un precedente extremadamente peligroso para las relaciones internacionales en Europa y Asia. Por ejemplo, podría dar una dimensión de legalidad a la intervención soviética en Irán o a posibles acciones futuras en Turquía".

El 21 de febrero de 1946 los Joint Chief of Staff insistieron. Fusionaron los supuestos de la estrategia tradicional británica hacia Eurasia con los de la doctrina Monroe en Iberoamérica: "La seguridad última de los EEUU se ha convertido en más dependiente que antes del mantenimiento de la unidad estratégica del Hemisferio Occidental porque ahora un solo país está en una posición dominante en el continente euroasiático (...) El Hemisferio Occidental es una entidad militar diferenciada, la integridad de la cual es un postulado fundamental de nuestra propia seguridad en caso de otra guerra".

Faltaba eliminar toda oposición a la nueva guerra dentro de EEUU. Para neutralizar los núcleos sindicales y políticos de izquierda, el 12 de marzo de 1946 los servicios de información militar recomendaban:

1. Un plan de seguridad -un año después eran promulgadas la Loyalty Order y la Taft-Hartley Act; en 1950 lo fue la Internal Security Act;
2. Lanzar una campaña de orientación psicológica;
3. Unificar el mando militar;
4. "Necesidad de elaborar de inmediato planes de guerra para acciones contra Rusia", ese mes se creó el subcomité State-War-Navy for USSR problems;
5. Programar el uso de armas atómicas "con el menor preaviso posible", ampliar la producción de armas bacteriológicas y atómicas;
6. Removilizar la industria de investigación bélica, "elaborar planes ultra-secretos para organizar y emplear a antiguos soldados de Alemania y Japón como fuerza auxiliares";
7. Reactivar la planificación combinada con los jefes de Estado Mayor británicos;
8. Activar la recién creada CIA para intervenir activamente en otros países;
9. Dar prioridad a los objetivos militares en la política exterior del gobierno de EEUU en la América hispana y Canadá;
10. Activar la mayoría de los votos occidentales en la ONU para, a través de ésta, "movilizar a una porción considerable de la opinión publica mundial" contra la URSS; 11. "Políticas positivas y dinámicas" hacia países escandinavos y China; en la Europa mediterránea (Francia, Italia y España) "debe tomarse una acción positiva de apoyo real y efectivo a los gobiernos democráticos responsables. A menos que se tome pronto, los tres pueden hacerse comunistas en un próximo futuro, puede ser demasiado tarde (...). Tenemos bastantes recursos económicos. Lo que se requiere es conciencia pública de la urgente necesidad de usar esos recursos (...). Debemos retirar la asistencia a los países controlados por los soviéticos (...) dar todo apoyo político, económico y militar al Reino Unido y a las comunicaciones esenciales de la Commonwealthbritánica".(...) "Hay un peligro ulterior, de largo alcance: que los soviéticos esparzan su ideología en África. Esto significa agravar el problema negro (en EEUU), al hacer comunistas a la raza negra".

En España serían designados como elementos democráticos responsables los apoyos a la dictadura de Franco. Y se reemplazaba el genérico redsde preguerra, por el de communists.

En 1946 se elabora también la lógica conceptual que conducía a los mandos militares a recomendar desconocer el principio de "integridad de la soberanía nacional", que "debe ser manejado con cautela (...), vamos a necesitar un colchón de estados entre el punto de salida ruso y áreas vitales como Suez y Gibraltar, que debemos ocupar si queremos tener alguna esperanza de evitar que Eurasia experimente un rápido ataque relámpago ruso".

Todavía pugnaban por un camino distinto el antiguo ayudante de Roosevelt, Benjamín Cohen, al que hacía referencia el general Lincoln el 16 de abril de 1946: "Mr. Cohen desea alguna fórmula que estabilice el área Europa Centro-Mediterráneo Oriental durante 10/25 años, para la construcción de bases militares en el Mediterráneo, de ese modo Rusia se adheriría a tal acuerdo y al cabo de ese plazo los reajustes internacionales y los políticos dentro de Rusia eliminarían las causas que ocasionan la actual disputa política". Cohen razonaba dentro de la lógica rooseveltina de preservar relaciones no antagónicas con Moscú. Que la guerra era preventiva lo confirman asimismo reiteradas estimaciones del mando militar de EEUU, como la del general Lincoln del 9 de marzo: "EEUU ha dado un brusco giro en relación a Rusia. De los esfuerzos iniciales para lograr compromisos y resolver problemas ruso-americanos, hemos pasado sin previo aviso ala total bloqueo diplomático de Rusia, no obstante, la estimación de los servicios de inteligencia es que la URSS no quiere la guerra".

En el memorándum al presidente Truman de los Chiefs of Staff del 30 de marzo sintetizaban que: "URSS no desea verse envuelta en otra guerra", (...) en el caso de hostilidades con los ingleses (...) entraríamos en guerra enseguida con la ventaja de la bomba atómica, que tendría efecto moral sobre el esfuerzo ruso (...) habiendo incluido arreglos políticos para la neutralidad de Italia, España, Francia, los Países Bajos y Escandinavia, colaboración militar con Turquía, un Japón aliado aunque no abiertamente y una China por lo menos amistosamente neutral".

Mientras la opinión pública de EEUU se creía en paz, los preparativos de guerra se intensificaban. El 13 de Junio el almirante Nimitz, Jefe de Operaciones Navales, escribía: "Los Planificadores estratégicos incluyen el léxico siguiente: "el esfuerzo de la ofensiva principal... debe consistir en una ofensiva aérea, utilizando la bomba atómica (...) Cabe la posibilidad de que la existencia de tales documentos llegue a ser sabida en algunos círculos (...) En sus planes estratégicos debiera bastar una referencia genérica a "una ofensiva aérea".

La envergadura del propósito la exponía el general Norstad ante el War College el 21 de noviembre de 9146:

I En términos de geografía militar, el área de nuestra posición defensiva es el perímetro que marca las fronteras de América Central y del sur, Panamá, Islas Británicas, Japón, Europa occidental y China.

II Áreas estratégicas para hacer la guerra" (materias primas), Sudamérica y el Medio Oriente para el petróleo; para la fusión nuclear Canadá, Congo Belga, Europa central; para estaño y caucho el sureste de Asia, Indonesia y Malasia.

III. En cuanto a hombres "los recursos de otras naciones que puedan ayudarnos, o puedan ser usados en nuestra contra (...); control de las líneas marítimas; en armamento, "el camino seguro a la victoria podemos hallarlo yendo más lejos en investigación en calidad de las armas decisivas.

IV. Calendario "debemos estar listos para una guerra a escala total, sin un instante de advertencia previa".

V. Servicio de información, un número adecuado de los mejores cerebros el país dedicados a esta tarea".

¿Por qué el riego de guerra era inminente si el potencial económico-militar soviético no estaba desarrollado? ¿Por qué la inminencia si se sabía que URSS no quería anticipar un conflicto global? La respuesta la daba el plan Pincher: el roce con el imperio británico en Eurasia: cualquier acción que amenace el control británico del Canal de Suez y le prive Oriente Medio, últimos baluartes de resistencia a la agresión rusa, son vitales para la seguridad última de EEUU".

El supuesto de la guerra tenía como fecha julio de 1947. ”El primer ataque (de la URSS) sería dirigido contra las fuerzas aliadas en Europa y el aseguramiento de la costa del Canal y los Pirineos".

España aparece utilizada en todas las opciones y escenarios de la nueva guerra. EEUU primeramente aportaría ayuda económica subordinada a reforzar la capacidad de resistencia militar del régimen. Luego proyectaba introducir doce divisiones (dos de ellas acorazadas, fuerzas navales y 890 aviones. Los factores políticos aparecen subordinados a su utilidad para el plan bélico: "Una dictadura continuaría frenando la infiltración comunista, un gobierno democrático sería menos hábil para protegerse a sí mismo de las organizaciones partidarias de los soviéticos[4]".

Para los Planificadores de la nueva guerra, todos los españoles, menos los fascistas, eran comunistas, ya fueran republicanos o demócratas: "El gobierno español en el exilio está dominado por los comunistas", pero lo cierto es que el PCE ni siquiera figuraba entre los partidos políticos que lo integraban. Para los fines de la guerra, los EEUU necesitaban que España y Portugal continuaran bajo control de Franco y Salazar.


El enrolamiento de España en la Guerra Fría

Hay una simbiosis entre la nueva guerra preventiva y la reacción conservadora en España. Ramón Serrano Suñer, perteneciente a la CEDA en 1936, jefe de la Falange y Ministro del Interior y de Asuntos Exteriores hasta 1942, dijo al agregado militar de EEUU[5]: "No es aún momento para que Franco y el Ejército pasen el gobierno a los monárquicos. Hay que ir muy lentamente (...) España debe reorientar su política hacia la de los conquistadores. Confío que EEUU no nos haga sentir su presión demasiado pronto, pues si así lo hiciera el peligro del comunismo amenazaría sombrío (...)".

Otro nexo entre los militares del régimen de Franco y sus homólogos de EEUU era la identificación del adversario con las organizaciones obreras. Existía el temor de tener que enfrentar "serios desórdenes internos, antes de la movilización total (en EEUU), bajo forma de paros laborales y sabotajes, que van a perturbar la reconversión de la industria en instalaciones claves e interrumpir el flujo de material y municiones a los servicios militares". A partir de marzo de 1946 se intensificaron en la prensa y sindicatos de EEUU los ataques contra la izquierda de su propio país.

Los restantes supuestos de la guerra preventiva no eran recíprocos, como el ofrecimiento a EEUU por parte de los dictadores de la Península Ibérica de hacer de su territorio cabeza de playa en Eurasia, en particular en caso de repliegue: "desde el punto de vista estratégico, puede ser altamente deseable ocupar la línea de los Pirineos".

Escuchemos a los generales de Franco:

-Luis Orgaz, jefe del Alto Estado Mayor, manifestaba al agregado militar de EEUU: "España podría hacer una gran contribución, con su emplazamiento estratégico, contra la política de Europa oriental bajo dominio soviético".

-Antonio Barroso, subjefe del A.E.M.: "Franco está plenamente decidido a llevar a cabo, en el momento oportuno, la eventual restauración de la monarquía".

-José Cuesta, subjefe del A.E.M.: "el pueblo español no ha progresado aún bastante su educación y experiencia política como para entender el manejo de un gobierno y ejercer sus derechos de sufragio".

-José Ungría, director de la Escuela del Estado Mayor: "cualquier cambio encierra peligro porque las masas pueden iniciar un movimiento para ganar el control del país (...), las masas de extrema izquierda pueden ganar el poder si fuera reconocido el derecho de voto en un plebiscito a todo el pueblo".

-Fernando Moreno Calderón, miembro de la Junta de Burgos en el 36 y Gobernador militar en Madrid en 1946: "En elecciones nacionales o plebiscitos, debe permitirse votar sólo a los cabezas de familia o a los que son propietarios de algo de valor".

-Antonio Castejón, teniente general jefe de la 71 División en Valladolid: "Si las Potencias occidentales intentaran forzar elecciones, sería desastroso, porque en teoría España tendría entonces un así llamado gobierno democrático... (El informe que llegaba a Washington concluía): Todos los oficiales con los que ha hablado el agregado militar, incluidos los opuestos a Franco, ve a un Bloque Occidental como la única solución y muchos han expresado la idea de que España y sus fuerzas armadas podrían y deberían ser cuña o base para una fuerte oposición Rusia".

La estrategia global de la nueva guerra tenía un sentido social y político claro, contra las organizaciones de base social popular y orientación política nacional lo mismo para España como en los EEUU. El estimativo del Joint Intelligence Committee establecía que: "la capacidad conocida de la URSS para atacar el potencial bélico interno de EEUU antes de 1950 es a través de la subversión, sabotaje, acoso políticos".

La postración de las masas populares en España era vista como provechosa para la inserción de España en los planes militares: "la dictadura tiene el apoyo del Ejército, la Iglesia, los grandes propietarios y las clases conservadoras de los negocios y finanzas. Mantiene un fuerte control policial sobre los elementos disidentes. Las masas populares no tienen armas para que se cumpla su voluntad. Los grupos políticos y laborales clandestinos son incapaces de lograr cooperar entre ellos o el apoyo del Ejército (...) No obstante, si volviera un gobierno sería también anticomunista, dado que los anarquistas y la mayor parte de los socialistas son anticomunistas y formarían los bloques más poderosos bajo uno u otro gobierno".

Es lógico preguntarse qué sentido tenía en ese contexto militarizado la declaración que hicieron pública el 4 de marzo de 1946 los gobiernos de EEUU, Gran Bretaña y Francia, que señalaba el carácter fascista de la dictadura, recomendaba la formación de un gobierno provisional que concediera una amnistía a los perseguidos, reconociera las libertades, celebrara elecciones libres y sometiera a referéndum la forma de gobierno. Mientras, por otras vías, Franco recibía garantías del alcance limitado de esa declaración.

A fines de 1947, aunque la ONU mantenía el repudio político y ostracismo del régimen, Franco no se sentía amenazado. Su ofrecimiento concreto a los mandos militares de EEUU, permitía opinar al general Eisenhower: "en caso de una nueva guerra EEUU no tendrá el apoyo activo de ninguna nación europea, excepción hecha de España". Cosa cierta en aquel entonces, pues sólo la creación de la OTAN después de 1948 permitió a EEUU integrar bajo su mando a otros ejércitos europeos.


El Bloque Occidental y España

Los analistas militares de EEUU eran conscientes de que "España, en tanto que llave del Mediterráneo, hace imperativo para los británicos prevenir que esté influenciada por cualquier potencia opuesta a los intereses de Inglaterra". En mayo de 1946, terminaban por hacer suyo el proyecto británico para España: "el regreso a una monarquía constitucional", como la solución "más masticable del problema español". Así y en interés de la nueva guerra proyectaban que, después de Franco, fuera incluida en un "Bloque Político de Europa Occidental (...) posible y ciertamente materializable, pero antes Europa occidental debe estabilizar sus condiciones políticas y económicas internas".

Es por lo tanto a partir de que las Potencias intervencionistas históricas -Francia, Inglaterra, Alemania e Italia- están desde 1945 bajo la hegemonía de EEUU, cuando se da luz verde a la evolución de España por parte de EEUU, sin cuya anuencia ninguna fracción de españoles podía ser movilizada por una Potencia contra las pretensiones de otra.

Para entonces, ya no quedaba ni rastro de las iniciativas francesa y británica. En 1930, Aríste Brian, ministro de A. Exteriores francés lanzó, sin éxito alguno, su "Memorándum para la organización de una Unión Federal Europea" entre veintiséis países, excluida la URSS. En mayo de 1940, Winston Churchill propuso la "indisoluble unión" de los gobiernos de Francia y Gran Bretaña en uno sólo "que aportara una organización conjunta de las políticas de defensa, extranjera, financiera y económica". En 1943 reemplazó la idea por la de un Consejo de Europa, rechazado por el socialista Paul H. Spaaka, ministro de A. Exteriores de Bélgica: "sería un desastre partir el Mundo en bloques rivales -uno occidental bajo influencia anglo francesa, otro oriental bajo influencia rusa-, Alemania se convertiría en la llave de la política europea, cada bloque querría asegurarse su ayuda, dándole facilidades y permitiéndole revivir, incluso su resurrección militar".

En la década de los 20 y 30, los conservadores europeos reconocían en Alemania el baluarte del orden social continental. Sólo el pacto Alemania-URSS de 1939) perturbó por un momento este escenario. Después de 1945 la ocupación militar anglo-americana rehízo a Alemania como estabilizador socioeconómico del resto de Europa.

Hasta entonces, mientras Churchill propugnaba hacer de Alemania un centro de gravedad conservador, Roosevelt desbarataba una tras otra iniciativa británica. Truman impuso el proyecto británico. Decía la propuesta británica: "sin una Alemania en orden, no puede haber una Europa en orden (...). Sólo la ocupación militar en escala sustancial puede alcanzar ese fin".

La innovación técnica permitió la ocupación atómica total de Alemania, más eficaz y menos visible que el despliegue convencional de tropas y era una garantía para los sectores conservadores de Europa. Cerrado el paréntesis abierto en junio de 1941 de colaboración anglo-americana con la URSS, ésta volvía a ser identificada como el adversario de la Europa socialmente conservadora.

Cierto que a fines de 1945, el laborista Ernest Bevin, nuevo titular del Foreing Office, continuaba defendiendo una esfera de influencia diferenciada de la de EEUU porque "éstos intentan extender este principio financiera y económicamente al Lejano Oriente, incluyendo a China y Japón", y también sobre la zona soviética, pues "la URSS parece haberse hecho a la idea de que su esfera va desde Lübeck al Adriático en el Oeste y Port Arthur en el Este (...). Si la cuestión de España fuera resuelta, el área occidental sería mejorada (...), dejaría a Gran Bretaña y Francia en el círculo exterior de Europa con nuestros amigos, Italia, Grecia, Turquía, Oriente Medio, los Dominios y nuestro imperio colonial en África". Nada más lejos de la realidad surgida a partir de la petición de intervención a EEUU en la IIGM y el abandono por parte de éste del vigente segundo principio de la doctrina Monroe que ofrecía abstenerse de "toda interferencia en los asuntos políticos de Europa".

Truman iría más allá al atribuir a EEUU un ilimitado derecho de intervención en el continente euroasiático: "Para decirlo claramente, nuestra política debe ser dirigida a restaurar la balanza del poder en Europa y Asia". A petición casualmente del gobierno laborista Attlee-Bevin en febrero y marzo de 1947, Truman hizo pública su intervención en Grecia, Turquía e Irán. En 1948, también a petición del Gabinete de Londres, aplicó idéntica política a Europa occidental con el plan Marshall, condicionando las ayudas económicas de EEUU a que los Estados europeos subordinaran sus funciones económicas al librecambismo. Quedaba clara la intervención de EEUU contra cualquier veleidad de economía europea autónoma.

Gran Bretaña abandonó el proyecto de recuperar España para su zona de influencia. ¿Quedaba abandonado el proyecto de restablecer la monarquía en España apoyando a los socialistas de la fracción Prieto? El 2 de octubre de 1948, Bevin (socialdemócrata) y Schumann (democristiano, ministro francés de A. Exteriores) coincidían en que "otro debate en la ONU sobre España sólo dividiría a las Potencias Occidentales". Dos días después el ministro del Foreing Office manifestaba al secretario de Estado de EEUU: "vamos a conspirar para poner el debate en el último lugar del orden del día, no puede haber una solución si un cambio de régimen y lo que tenemos que hacer es no despertar a los perros cuando duermen".

En nota de 20 de enero de 1949 a Franco, su asesor Luis Carrero Blanco constataba que Truman "quiere quitar de en medio todas las dificultades que puedan ofrecerse para crear un mundo anticomunista, y amedrentar con él a la URSS o aplastarla en último caso mediante una victoria militar (...), dándose a España el espaldarazo y grado que le corresponde y conviene (...). Debemos poner como condición para entrar en el Bloque Atlántico que nos devuelvan Gibraltar".

El alineamiento de Franco con la Coalición de la Guerra Fría se formalizó en 1953 con EEUU. Washington instaló bases militares permanentes e hizo reducir las funciones económicas del Estado en los mercados interno y externo imponiendo la denominada estabilización financiero-monetaria. El 30 de junio de 1959 Franco dirigía un memorándum a la OECE (Organización Europea de Cooperación Económica) y al FMI comprometiéndose a "dar una nueva dirección a la política económica a fin de alinear la economía española con los países del mundo occidental" y ofrecía España para entrar en Comunidad Económica Europea.

Muerto Franco, la continuidad del vínculo con EEUU fue institucionalizada entre 1981 y 1986 por los gobiernos de Calvo Sotelo (UCD) y González Márquez (PSOE) mediante la absorción del territorio y recursos económicos españoles por la OTAN, la CEE y la Unión Europea Occidental,continuando Gibraltar bajo soberanía británica. Alberto Oliart, ministro de Defensa, podía sentenciar en 1982 que la adhesión a la OTAN aquel año fue "la culminación de un proceso histórico desde que se concibió la alianza transatlántica" esperado para perfeccionar una relación defensiva que existía, de hecho, desde hace casi el mismo número de años".


El Post-franquismo y la Guerra Fría

Durante 35 años, los leales de 1936, y entre ellos los que entregaron Madrid con la Junta de Casado, rivalizaron en proponer la mejor fórmula para convencer, primero a Londres y París y luego a Washington que era de su interés intervenir en España. En 1948, el encargado de negocios de EEUU en Madrid, Paul Culberston, respondía que "son unos insensatos los monárquicos deseosos de que Norteamérica asfixie económicamente a España. Si eso ocurriera, caería Franco, pero la monarquía no recogería sus frutos".

Gil-Robles sintetizaba la idea el 30 de agosto de 1949: "socialistas y sindicalistas están convencidos de que nos hay más camino que apoyar al rey, sin exigir plebiscitos previos, consultas electorales ni gobiernos de concentración en un plazo de bastantes años". Lo escribió el día en que se firmó el pacto entre la Confederación de Fuerzas Monárquicas y la facción que Indalecio Prieto escindió del PSOE después de recibiera la garantía del ministro del Foreing Office, Bevin, de que si los españoles renunciaban a elegir su forma de gobierno las Potencias Occidentales intervendrían contra Franco. Y en realidad por entonces ya no creía en la intervención ni don Juan Borbón, quien cinco días antes a bordo del Azor aceptaba el proceso de restauración deseado por Franco, cuyos términos coincidían con los auspiciados por EEUU desde 1944: "la monarquía es hoy todavía una solución para las potencias extranjeras anticomunistas, y una esperanza para las izquierdas no revolucionarias".

Queda claro que EEUU nunca se sintió impaciente por acabar con la dictadura hispánica. Desde la década de los cuarenta EEUU se encargaría de ir estructurando la integración de España y Portugal en los mercados y espacios político-militares bajo su sola hegemonía, con la utilización sin trabas de bases permanentes y contando para ello con la solicitud de España de asociarse a la Comunidad Económica Europea. Laureano López Rodó, comisario del Plan de Desarrollo, ratificaría esta idea el 5 de marzo de 1962: "la solicitud de ingreso en el Mercado Común Europeo es la fase que sigue a los acuerdos con EEUU de 1953 y al Plan de Estabilización de 1959 en cuya gestación jugó un importante papel (...) ahora esperamos que EEUU apadrine también el ingreso de España en el Mercado Común". Cosa segura, una vez evitado el posible "retorno de España al aislamiento" que tanto preocupó a EEUU en 1959: "el retorno de España al aislamiento, abriría la puerta a la penetración comunista y haría retroceder o incluso destruiría todos los esfuerzos de EEUU por crear una Europa unida y fuerte".

Nada sería después así. No obstante preocupaba cómo controlar a los ciudadanos terminada la dictadura. Ello llevaría a crear las mediaciones de una transición al posfranquismo que mantuvieran los recursos de España dentro de la Alianza bélica y a merced de los intereses del capital transnacional.

El apoyo a la dictadura fue proyectado por EEUU más allá de la persona del general Franco, según directrices elaboradas para el área mediterránea por el Consejo Nacional de Seguridad el 24 de abril de 1952: "debemos procurar usar los instrumentos socioeconómicos de que disponemos de modo que reduzcan el poder explosivo de fuerzas que presionan a favor de cambios revolucionarios (...) Esto puede significar que tengamos que trabajar con y a través de los grupos dominantes actuales y, al tiempo que respaldamos su permanencia en el poder, usar nuestra influencia para inducirles a acomodarse a las nuevas fuerzas que vayan emergiendo. A medida que surjan nuevos grupos de liderazgo, debemos también obrar para asociar sus intereses a los nuestros y, en el momento que alcancen el poder, cooperar con ellos en la ejecución de programas que les ayuden a alcanzar objetivos constructivos".

La onda expansiva de la revolución social y nacional de Fidel Castro estimuló a los estrategas del Ejército de EEUU a mirar más lejos y elaborar planes para el mundo hispánico cuyos efectos se prolongarían durante el resto del siglo: "Para cuando deje de mandar Franco deben hacersepreparativos para asegurar que España continúa bajo un gobierno fuertemente prooccidental (...) En la próxima reunión del grupo de trabajo del OCB (Operations Coordination Boarding) sobre España debe considerarse incorporar este problema y recomendar al NSC la orientación de política a seguir".

Algunos ofrecimientos a colaborar en estos planes llegaron espontáneamente a los servicios de EEUU. Carlos Zaya Mariátegui, disidente con la fracción del PSOE asentada en Toulouse, aparece informando asiduamente a la embajada de EEUU sobre personas de sensibilidad socialistas susceptibles de sumarse a combatir al Partido Comunista, entre otros, Juan Raventós Carner en Barcelona, José Federico de Carvajal y Mariano Rubio Jiménez en Madrid. "A Zayas le gustaría entregar a la policía española a "Federico" (alias de Jorge Semprúm) si se le presentara la oportunidad.”

Durante el posfranquismo Felipe González sentó a Zayas en el Parlamento; hizo embajador en Francia a J. Raventós, a F. de Carvajal presidente del Senado y gobernador del Banco de España a Mariano Rubio. A Federico, convertido al anticomunismo, lo hizo ministro de Cultura. El agente interlocutor de Zayas recomendaba a Washington que "sería buena cosa que socialistas vieran a oficiales de la Embajadanorteamericana para que perciban que pueden esperar ser oídos por éstos al menos con igual simpatía que ellos piensan hallar sólo en el Labour Party británico".


Intervenciones Preventivas

Febrero de 1961. Por primera vez desde 1939, pudo una organización obrera organizar una huelga prolongada en la cuenca hullera de Asturias, que fue duramente reprimida por Manuel Fraga Iribarne. EEUU evaluó la huelga como una señal de alarma. EEUU denominaba intervención preventiva la eventual evolución adversa a los intereses de EEUU en los países necesitados de regímenes dictatoriales: "lo que se necesita es una estrategia de intervención premilitar, intervención indirecta y acción positiva para conformar el curso político y fortalecer a los grupos comprometidos a nuestro lado, antes de que la situación llegue a ser tan grave que plantee la cuestión de la intervención militar directa".

El general F. Franco Salgado Araujo, secretario personal de Franco, en un diálogo con éste, anotó el 29 de mayo de 1967: "La obsesión de la CIAes que España tolere, y legalice después, dos partidos, uno de carácter socialista y otro democrático para cumplir el deber de prever el futuro, pues de lo contrario al régimen débil sucederá el caos, y a éste el comunismo. Su excelencia me dice: "El gobierno está bien informado de estas actividades, que sigue de cerca".

En Portugal la trayectoria de Mario Soares es intercambiable con la de otros líderes cooptados de España e IberoaméricaEn la década de los sesenta, Soares entraba en relación con la CIA. En 1973 el gobierno de Bonn patrocinó la fundación de un Partido Socialista Portugués. En 1974, derrocada la dictadura por el Movimiento de las Forças Armadas, Soares recibiría ayuda clandestina directa del gobierno de EEUU y sus aliados europeos, e indirecta a través de empresas y fundaciones alemanas y de otros países. A partir de 1976 recibió estipendios para uso "discrecional" de Bettino Craxi (Italia), Carlos A. Pérez (Venezuela), Mitterrand (Francia) y de F. González en 1981 y 82. El financiamiento clandestino tenía como fin poner al partido a su disposición, cooptar a dirigentes incondicionales, marginar a los críticos, acabar con la influencia del MFA, marginar al Partido Comunista Portugués y reinstalar la economía y los recursos dentro de las coordenadas de la OTAN y sus aliados.


La jefatura vitalicia del Estado y de las FFAA

Otoño de 1976: en España se sucedieron las movilizaciones de protesta en torno a Vascongadas y los juicios del Tribunal Militar de Burgos contra nacionalistas vascos. Marzo de 1971: Nixon encarga al agregado militar en Italia y coronel de los servicios de inteligencia, Vernon  Walters, la misión de transmitir a Franco que "España era vital para Occidente y Nixon no quería ver desarrollarse una situación caótica o anárquica,expresando la esperanza de ver entronizado a Juan Carlos, conservando Franco la Jefatura vitalicia de las FFAA y desprendiéndose de la función de Gobierno para asegurar una transición pacífica y ordenada que el propio Franco supervisaría". El Dictador dio garantías a Nixon: "La sucesión se llevará a cabo en orden. No hay alternativa al Príncipe. Las FFAA no dejarán que las cosas estén fuera de control".

Vernon A. Walters (al que se imputó el golpe en Brasil (1964) contra el presidente Joao Goulart, siendo agregado militar y que llegaría a serdirector adjunto de la CIA en 1973 -con la intervención en el derrocamiento de Allende-, entró en contacto con mandos militares en 1971 en Madrid: "los oficiales dudaban que Franco pusiera al Príncipe en el trono antes de morir. Creían que Franco nombraría un Primer Ministro. No creían que hubiera disturbios si Franco moría y que las FFAA podrían manejar fácilmente los problemas. Fue una experiencia estupenda y única".

Junio de 1973: Franco cumplió con la segunda opción ofrecida por Nixon designando presidente del Gobierno a Luis Carrero Blanco, pero la identificación de éste con el Dictador podía dificultar la necesidad de mantener la estabilidad interna durante a transición al posfranquismoLa contradicción se resolvió en diciembre de 1973: en medio de movilizaciones sociales, el almirante Carrero voló por los aires dentro de su automóvil. Franco, tras enterrar a Carrero y homenajearle se apresuró a decir en público que "no hay mal que por bien no venga". Acto seguido alejó del gobierno a todos los hombres del almirante y despejó el camino hacia una monarquía más próxima al prototipo auspiciado por EEUU. Laureano López Rodó (del Opus Dei) diría después: "Hay quienes afirman -Fernández Miranda entre ellos- que Franco quiso que no quedara rastro de la política de Carrero".

Si Franco estabilizó España mediante los instrumentos de una cruel dictadura, su sucesor debía lograrlo dentro de un sistema de partidos políticos. Desde los años sesenta se aplicaron los planes de cooptar, financiar y proteger a equipos de variadas etiquetas, para organizarpartidos políticos a legalizar después con vistas a ocupar espacios electorales. A los electores se les asignaba la función de consumidores en el mercadeo de voto. Todo ello conforme a la teoría según la cual un cambio político limitado y responsable requiere el control de la Potenciaintervencionista.

Cuando la inesperada revolución de los claveles, democrática y endógena, de los capitanes del Movimiento das Forças Armadas (MFA), derrocó sin un tiro la dictadura de cuatro décadas en un país fundador de la OTAN, las estructuras de la Coalición bélica se movilizaron para aislarla y ahogarla. Era un peligro para España, donde decenas de capitanes y comandantes se estaban asociando en 1974 en una clandestina Unión Militar Democrática (UMD). Kissinger, secretario de Estado de EEUU, se mostraba partidario de aplicar a los portugueses el castigo dado a Chile medio año antes. Willy Brandt entendía que "Europa no toleraría un Pinochet", temiendo que tendría efectos negativos para el Continente europeo, mientras se trataba de reunificar Alemania, mediante la aproximación-distensión entre los Bloques del Oeste y del Este, cuya política desembocaría en la Conferencia de Helsinki en 1975. El gobierno de la RFA propuso usar métodos distintos para reintegrar a Portugal en la disciplina de la Coalición y evitar en España otra revolución democrática: penetrar en los Estados ibéricos a través...[6]                 


Si desde 1946 los hechos desmentían la retórica de los gobiernos de Francia, Reino Unido y EEUU, quienes vocalizaban idénticos principios en 1975-76 ¿lo hacían por lealtad a los derechos democráticos de los españoles? El posfranquismo no puede entenderse cabalmente sin considerar los intereses externos y una ciudadanía privada durante cuatro décadas de organizaciones y derechos políticos, ante la que se dieron a la luz equipos cooptados, que han satisfecho con prioridad, más que las espectativas o compromisos con sus electores o afiliados de recuperar la soberanía, las exigencias de sus fuentes de sostenimiento.

Junta Democrática (formada en 1974) y Coordinación Democrática (marzo de 1976), abogaban por la formación de un gobierno provisional y referéndum sobre la forma de Estado. En una reunión del arco de representantes políticos (3 de noviembre de 1976), el representante de Felipe González, Luis González Llorente, rechazaba el proyecto de restauración de la monarquía agregando que la oposición estaba en condiciones de denunciar y hacer frente al referéndum convocado por Adolfo Suárez para legitimar la reforma del régimen. Asistíamos a una operación de imagen que buscaba atraer votos para después reconducir al país a un puerto distinto.

Una encuesta por sectores realizada en 1970 sobre el sistema preferido para después de Franco reflejaba:

Sistema          Estudiantes    Abogados          Empleados      Médicos     Obreros

República             76               53                        45                     43  

Rég.actual            01               08                        37                     20            55

M. borbónica        11               23                        05                      08            05

M. carlista             -                 01                        01                        -               -

Monarquía            05              10                         07                      19             06

Los gobiernos de la OTAN ya habían resuelto que a Franco le sucediera la persona por él elegida. La restauración de la monarquía había quedado enmarcada en las coordenadas que EEUU delineaba para España, desde que en 1948 don Juan de Borbón confiara a Franco la formación de su hijo (Franco lo designó sucesor en julio de 1969, sorprendiendo al conde de Barcelona). En 1976, como antes y después de 1945, las Potencias no querían oír hablar de que los españoles recuperaran soberanía para elegir sus formas de Estado y de gobierno, pese a que pasadas tres décadas se hacía patente que la mayoría de los españoles seguía reivindicando su soberanía interna y externa, sus libertades y valores cívicos que la prolongada dictadura no había logrado erradicar.

El éxito de la operación sucesoria dependió siempre de la neutralización de quienes reivindicaban el derecho de los ciudadanos a recuperar sus libertades. La puesta en práctica de esta operación fue más fácil después de 1975 cuando los líderes democráticos históricos habían desaparecido, ejecutados o muertos en el exilio. Mientras que Felipe González recibía de las Potencias la misión de trabajar por la aceptación del jefe del Estado designado por Franco. La operación sucesoria halló resistencia, pero fue relativamente sencilla. De la noche a la mañana los equipos de González y Carrillo abandonaron las consignas de gobierno provisional, referéndum sobre la forma de Estado.

De este modo, una vez que el conde de Barcelona cedía la legitimidad dinástica a su hijo (14 de mayo de 1977), el 15 de junio de 1977 se abrieron por fin las urnas para las elecciones parlamentarias, pero sin reconocer a los ciudadanos la libertad de elegir la forma de Estado y de gobierno. Los propios jefes políticos designaron a los candidatos en listas cerradas y bloqueadas de ámbito provincial. Asegurado así el control del Parlamento todo sucedería con mayor facilidad. En 1978, ordenarían a sus parlamentarios votar la forma monárquica del Estado.

Parte de la operación consistió en traer de Francia a Madrid, a propuesta del gobierno de Adolfo Suárez, después de las elecciones, a Josep Tarradellas para que fuera reconocido como presidente de la Generalitat catalana: "Soy -diría Tarradellas- un defensor inquebrantable de la monarquía de Su Majestad". El embajador de Francia reconocería que con "la llegada de Tarradellas a Barcelona se impidió en Cataluña que volviera a ser popular la izquierda frente populista.

En las elecciones parlamentarias de octubre de 1982 González Márquez repetiría la operación para alcanzar otro objetivo, esta vez con menoscabo de la soberanía exterior. Mientras en público se mostraba partidario de retirar a España de la Coalición bélica, conseguida la mayoría absoluta en el Parlamento ordenó a sus hombres votar la...[7] ...sobre territorio, economía y recursos españoles, habían consumado la sustitución del régimen del Dictador, sin arriesgar el sistema de poder construido desde 1939. ¿A qué riesgos aludían? A que los ciudadanos asumieran el protagonismo del cambio y lo condujeran hacia horizontes distintos de los programados. Para evitar tal riesgo los planificadores previeron disponer de personas a sueldo, comprometidas a conducir el cambio de régimen, e institucionalizarlo, sin devolver sus derechos nacionales y democráticos a unos ciudadanos deliberadamente mantenidos en un nivel bajo de movilización y rígidamente encuadrados.

La teorización de semejante proceso de cambio controlado es muy conocida. Entre sus divulgadores sobresale el del asesor del Pentágono y del Departamento de Estado Samuel P. Huntington, también asesor de la Comisión Trilateral


La comisión Trilateral

El 4 de noviembre de 1976 llega al poder Jimmy Carter (demócrata) derrotando al sucesor de Richard Nixon, Gerald Ford (republicano), con su equipo formado en torno a la Comisión Trilateral, creada en octubre de 1973 e impulsada por el grupo económico Rockefeller.

Sean McBride, premio Nóbel de la Paz y ex ministro de A. Exteriores de Irlanda, lo describe así: "El Presidente de EEUU no es el amo, es el criado. A veces se piensa que el amo es el Pentágono. No, es el criado. Pero entonces, ¿quién es el amo? El amo es un conjunto de empresas transnacionales y de bancos (...) David Rockefeller, profundamente introducido en los negocios petrolíferos, fundó la "Trilateral" en 1973 que corresponde a tres partes del mundo: EEUU y Canadá en América del Norte, las naciones de Europa Occidental y Japón (...) Representa la mayor concentración de riqueza y poder económico que se haya reunido jamás en la historia del mundo. Representa el sistema que más se aproxima hoy a un gobierno mundial".

La Administración Carter adoptó en política exterior la denominada doctrina de democracia controladaPara Samuel Huntington, exponente de una concepción elitista temerosa de las consecuencias de la extensión de la democracia a todos los ciudadanos (las masas): "la democracia es sólo una de las maneras de constituir la autoridad, y no es necesariamente aplicable universalmente. El funcionamiento efectivo de un sistema democrático requiere cierto nivel de apatía y de no participación por parte de algunos individuos y grupos".

Es la escuela de pensamiento conocida en la década de los sesenta como de la modernización construida por sociólogos al servicio de la Guerra Fría, y cuyas investigaciones eran financiadas desde los presupuestos del Pentágono, para quienes: "el incremento de la participación política puede someter los regímenes a presiones tales que les conduzcan a adoptar políticas contrarias a los intereses de EEUU. Incluso puede facilitar la llegada al poder de grupos opuestos a los intereses de la política exterior de EEUU.

En mayo de 1975, pasado un mes de la Revolución democrática portuguesa y medio año antes del fallecimiento de Franco, la Trilateral había celebrado una publicitada reunión en la que influyentes miembros -entre ellos Carter, Brzezinski y el presidente de los sindicatos de la RFA-,consideraron que un eventual acceso al gobierno de Francia e Italia de una coalición de izquierda que incluyera al Partido Comunista, vaciaría de sustancia a la Alianza Atlántica. La contingencia estaba en el ambiente.

Según Willy Brandt Europa no tenía por delante más de veinte años de democracia, después tendría que optar entre "el Politburó...[8]...conclusiones de la Trilateral de 1975 fueron un calco de las medidas aplicadas a España:

a) descentralizar la cosa pública;

b) hacer de los Parlamentos órganos técnicos desideologizados; personalizar el poder para reducir la participación;

c) hacer de los partidos órganos de gestión, permitiendo la financiación por empresas y desde los fondos públicos;

e) reducir la influencia de los periodistas en los medios de comunicación;

f) reducir la financiación de Universidades, que generan excedentes de licenciados,

g) combatir en las empresas la presión por la autogestión o participación de los trabajadores;

h) no confiar al azar el funcionamiento democrático;

i) establecer una especie de Pacto Atlántico en el terreno ideológico, que contenga la excesiva voluntad de cambio en los países con exceso de democracia".

En la España mediterránea, sin variar las pautas estratégicas de Truman sobre la península para la Guerra Fría, la aplicación de la Trilateralsignificaría sustituir la movilización en torno a reivindicaciones de soberanía y libertades democráticas por la apatía e indiferencia, inherentes a una democracia controlada, que sin alterar las estructuras socioeconómicas facilitara la circulación de capital internacional. Es decir, cambiarían los medios: las políticas aplicadas por Kissinger entre 1968 y 1974, de represión sangrienta a las organizaciones y países rebeldes, serían sustituidas por políticas de impulso a formas de gobierno menos entusiastas respecto a la aplicación de la tortura y la cárcel de modo masivo. De este cambio se beneficiarían algunos países de dictaduras sostenidas por la Coalición de la Guerra Fría, con España, Grecia, Nicaragua, Bolivia, Ecuador, Corea del Sur, Irán.

Así, de la política del gobierno Carlos Arias-Manuel Fraga (noviembre 1975-julio 1976): cambio político muy limitado, restricción de los principios democráticos, de la legalización de sindicatos o del reconocimiento de las nacionalidades, se pasó a la legalización de los grupos políticos y sindicatos avenidos al cambio, a la convocatoria de elecciones a Cortes e inicio del reconocimiento autonómico. A los exponentes republicanos vascos, gallegos, y otras nacionalidades, no se les reconocieron los derechos políticos hasta después del 15 de junio de 1977 cuando el espacio electoral y el Parlamento estuvieron ocupados por los comprometidos con la programada reforma. La base sería un Parlamento asentado en torno de un polo centro-derecha y otro de centro-izquierda.

El caso del Partido Comunista fue uno de los más simbólicos. Kissinger preveía mantenerlo sin legalizar hasta que los grupos cooptados ocuparan el espacio electoral de la izquierda. Elegido Carter en noviembre del 76 le ofrecieron participar en las elecciones a cambio de abandonar su programa de "ruptura democrática" e instauración de un gobierno provisional encargado de convocar elecciones y someter a referéndum la forma de Estado. Finalmente, legalizado el Partido, el equipo de Carrillo asumió los objetivos del "consenso" UCD-AP-PSOE, núcleos nacionalistas de Vascongadas y Cataluña.


Constitución y eutanasia del Estado Nación

Muerto el Dictador, se procedió a reformar las estructuras del Franquismo y no a romper con su obra, lo que hubiera requerido la plena recuperación de la soberanía por la Nación y los ciudadanos. Desde la intervención germano-italiana, quedaron aplastadas la soberanía democrática y las bases de la conciencia de "Nación".

La transición fue una reforma que en la práctica no se propuso nacionalizar el Estado y enraizarlo en la Nación mediante la devolución a los ciudadanos de su plena soberanía interior y exterior. A los españoles se les redactó un texto constitucional preparado para la integración-disolución del Estado en el sistema europeo de Guerra Fría.

Ninguna Constitución europea incluye el equivalente español del art. 96.1: las disposiciones de los tratados internacionales "sólo podrán ser derogadas, modificadas o suspendidas en la forma prevista en los propios tratados o de acuerdo con las normas del Derecho Internacional. En EEUU, cualquier tratado puede ser anulado por una decisión legislativa posterior, y ningún tratado puede autorizar lo que la Constitución prohíbe. La sucesión franquista se llevó a cabo de modo que se dificultara, e imposibilitara, un proyecto nacional o una política exterior no alineada o neutral.

En España, un Gabinete con mayoría en las Cortes tiene manos libres para cualquier pacto con Poderes extranjeros. De esta forma se institucionalizó una vía de desmantelamiento progresivo del Estado en el sistema internacional construido durante la Guerra Fría. El andamiaje del sistema de gestión interna queda así articulado como la prolongación local de los centros de decisión supraestatales.

Desde esta perspectiva, tan lógico es que el Estado haya renunciado al privilegio que ostentaba desde 1478 de participar en la designación de Obispos católicos, como que en 1976 abrogase las normas legales que le permitían actuar sobre la actividad económica interior, o que la Constitución haya posibilitado a una mayoría poder ceder competencias propias de la soberanía nacional sin hacer obligatorio su refrendo por los ciudadanos (art.93). Está en la lógica de los hechos que las Potencias promuevan subordinar las nacionalidades a sus propios centros de decisión económica y estratégica, directamente, reduciendo así lo que reste de "Estado español" a simple mediación administrativa. Así, los intereses más integrados en las estructuras supranacionales podrían estimular, sin chocar con norma legal alguna, la progresiva eutanasia de la conciencia de Estado y Nación de los españoles.

Mientras que en la mayoría de los países capitalistas se exige que los tratados económicos o comerciales sean aprobados por el Parlamento, en España un Gobierno puede ceder, o enajenar, o dejar en concesión a entidades extranjeras sectores neurálgicos del patrimonio económico común, sin que el Parlamento tenga que autorizarlo. Por contra, se eleva a rango constitucional el mito de la "libertad de empresa...[9] ...dándose cauce formal a eventuales intervenciones militares ante situaciones críticas en los órganos del Estado, lo que distancia a la Constitución española de las europeas y americanas y la aproxima a las dictadas en regímenes de dictadura.


El Golpe de Estado de 1981

Jimmy Carter terminó su período de Administración demócrata con una inflexión en su política exterior informada por la directriz 59 del Consejo Nacional de Seguridad (25/07/1980) que se podía interpretar como preparatoria de iniciativas militares para una eventual guerra nuclear limitada en Europa.

Por aquel mismo mes de julio, y no casualmente, se iniciaba la operación de asedio y derribo del gobierno español presidido por Adolfo Suárez, que se vería intensificada a partir de la victoria del candidato Ronald Reagan en las elecciones presidenciales de noviembre del mismo año.

Todo permite concluir que hubo una relación de causalidad, tanto en la política exterior de los primeros años de Carter y la reforma política de 1977-78 en España, como entre la llegada a la Casa Blanca del Partido Republicano (20/01/1981) y la inmediata clausura de la etapa reformista del gobierno de Suárez que culminó con la dimisión de éste último y el golpe militar de enero-febrero de 1981.

La elección de Ronald Reagan significó que la política exterior de EEUU adoptase las medidas siguientes:

a) Incremento del gasto militar: los 108.000 millones de dólares de 1978 se proyectó elevarlos a 300.000 para 1985;

b) Incremento movilizador de los regímenes o movimientos antidemocráticos y conservadores de África, Hispanoamérica y Asia del Sur;

c) Respaldo a gobiernos y organizaciones incondicionales de EEUU, aunque ejercieran el poder de forma inhumana, y relevo en los gobiernos antes apoyados por Carter a veces de modo dramático (el presidente de Portugal, Sa Carneiro se cayó en las postrimerías de 1980 y su sucesor dimitía en agosto del mismo año; Jaime Roldós, presidente del Ecuador, cayó con un avión en mayor de 1981; Omar Torrijos de Panamá se estrellaba en agosto; Golbery do Couto e Silva, jefe de la Casa Civil de Brasil, seguía en agosto el ejemplo de Adolfo Suárez; Juan Kirkpatrick, hacia una gira de apoyo a las dictaduras de Uruguay, Argentina y Chile explicando las suspicacias de la Administración Carter hacia ella.

España, a finales de 1980, era un caso que ofrecía la mayor seguridad al sistema norteamericano. Gobierno y oposición aceptaban las bases militares y las inversiones en España. Como a poco se vería, la UCD se ofrecía para incorporar España a la OTAN y a las instituciones de la Guerra Fría. González y Carrillo, aunque verbalmente en desacuerdo con el ingreso en la OTAN, de hecho no movilizaban a la opinión pública, mientras se manifestaban de acuerdo con cuestiones como las cesiones al capital multinacional, al tiempo que excluían de sus programas toda referencia a "nacionalizar".

El sistema español funcionaba bajo las pautas políticas, militares y económicas de desmovilización social y apatía política.

¿Qué puso de manifiesto el golpe de Estado del 23 de febrero de 1981?:

1) Que el acceso de Reagan, con el general Haig en la Secretaría de Estado, apoyó el golpe de Estado;

2) Que los centros de poder españoles colaboraron en la preparación del contexto sociopolítico necesario para el golpe;

3) Que los principales dirigentes políticos estuvieron involucrados para que el golpe desembocase en un gobierno llamado de concentración nacional presidido por un General que invocaría la defensa del orden constitucional.

La intervención militar

Está claro que EEUU respaldó la dictadura de Franco hasta el último aliento de éste el 20 de noviembre de 1975[10]Está claro que la Administración Carter-Brzezinski y la OTAN se interesaron por instalar en España un régimen liberalizante mientras se creaban partidos políticos dependientes de los centros de la propia Coalición, sobre todo de la RFAla Fundación Conrad Adenauer había financiado a los democristianos; la Fundación Neumann financiaba a los liberales; la socialdemócrata Friedrich Ebert al equipo de Felipe González.

Sin embargo, hubo un cambio radical en la política de EEUU que no permitió a Adolfo Suárez sobrevivir más de una semana después de que Jimmy Carter saliera de la Presidencia. El 29 de enero de 1981, de un modo tan inesperado como inexplicado, Suárez renunciaba a la Presidencia del gobierno y de UCD.

El 15 de marzo de 1981pasados los hechos, la prensa informó que algunos de los españoles comprometidos con el golpe militar habían viajado a Washington entre noviembre de 1980 y febrero de 1981 invitados por el equipo de Reagan para consultar o ser consultados sobre el intento, recibiendo promesas de ayuda. Lo cierto es que una conspiración de capitanes generales y generales de Estado Mayor a suboficiales, pasando por coroneles, capitanes y tenientes de las FFAA y de la Guardia Civil, además de decenas de civiles, es imposible que pasase desapercibida de los servicios de información, sobre todo norteamericanos. Menos, cuando uno de los golpistas mejor situados, el jefe del Estado Mayor de la División Acorazada de Brunete, el coronel San Martín, procedía de los servicios de información de Carrero Blanco y tenía la reputación de estar relacionado con los norteamericanos.

Desde hacía tres años, en 1978, un oficial, el coronel Federico Quintero, especializado en información y próximo a los servicios norteamericanos, había desvelado a sus superiores que fue contactado en una conspiración relacionada con el teniente coronel Tejero que preparaba un golpe militar para noviembre de 1978. Se refería a la "operación galaxia" (El País: 21/11/1978). Contaban con apoderarse de Adolfo Suárez, para forzar una "salida política" consistente en un "gobierno de salvación nacional", invocando como legitimación el art. 8 e la Constitución y comprometiéndose a "solucionar la crisis" provocada por los propios golpistas.

Con todo este arsenal de noticias es imposible pensar que los servicios secretos ignorasen la preparación del golpe, e inimaginable, también, que el general Alfonso Armada -con 15 años de colaboración con don Juan Carlos de Borbón- hubiera aceptado encabezar un proceso de intervención militar sin consultar a EEUU. Tejero declararía ante el Juez Instructor que "tanto el gobierno de EEUU como el Vaticano habían sido sondeados por el general Armada".

Cuesta pensar que los servicios de EEUU ignorasen una conspiración que se demostró ramificada, primero en Turquía y después en Portugal y España. Un cable de la agencia France Press (5/03/1981) se refería a un grupo de 250 portugueses de extrema derecha que cruzaron la frontera española esperando el triunfo del golpe en España para hacer un llamamiento al Ejército portugués favorable a un golpe similar al turco. Existe el dato del ministro de Defensa español que no pudo desmentir ante el Congreso el 17 de marzo de 1981 que la base aérea de EEUU en Torrejón fue puesta en estado de alerta el domingo anterior al golpe. Mas: el secretario de Estado de EEUU, general Haig, consultado por los periodistas mientras Tejero secuestraba a ministros y diputados en el Congreso, se limitaba a decir que "se trataba de un asunto interno de España".

El Diario de Noticias (Lisboa 28/03/1981) recogía el rumor de la presunta preparación en noviembre de 1980 en Madrid de ambos golpes, en Portugal para el 25 de abril, abortado con el fracaso del golpe español. Se daba como fecha del comienzo de ambas conspiraciones justo el mes en que Reagan fue elegido presidente de EEUU. En este sentido no podemos dejar de evocar los esfuerzos que hacían en Portugal, Mario Soares de manera personal, el Partido Socialdemócrata y la Democracia Cristiana -contra la voluntad de la mayoría del Partido Socialista-, para lograr la inmediata dimisión del presidente de la República y, al no lograrlo, retirarle en todo caso la jefatura de las FFAA a Ramalho Eanes, último dique a la ofensiva de la derecha militar contra los restos de la revolución del 25 de abril de 1974.

Sábado Gráfico (12/05/1981) hilaba las conspiraciones con la primera vuelta de las elecciones presidenciales francesas. ¿Era esta militarización de la Península Ibérica una ayuda colateral a la reelección del candidato de la derecha, Valery Giscard d`Estaing, frente al de la coalición socialista-comunista, Francois Mitterrand?

Pero hay más. El informe oficial del Ministerio de Defensa presentado al Congreso el 17 de marzo de 1981, confirmó que el golpe de Tejero y Milans de 23 de febrero se adelantó a los preparativos de otro de mayor envergadura y fecha posterior. Lo cierto es que el 30 de abril las tropas de la región militar de Madrid fueron acuarteladas. Y que el 4 de mayo un general y un policía nacional eran asesinados en Madrid y dos guardias civiles en Barcelona. La escalada culminaba el jueves 7 de mayo con el intento de asesinato del Teniente General Valenzuela[11], jefe de la Casa Militar del Rey. Esa tarde acuartelaron las tropas hasta el anochecer. Al día siguiente se sentía en el ambiente el riego de insurrección. Pero no la hubo ni en España ni en Portugal. El 10 de mayo ganaba en Francia la coalición de izquierdas.

En Italia, el 21 de mayo se hacía pública la lista de la Logia Propaganda-2, acusada de preparar un golpe de Estado para reformar la Constitución, destituir a Sandro Pertini y sustituirlo por un democristiano que confiaría la Jefatura del Gobierno a otro socialdemócrata dispuesto a debilitar los sindicatos y restringir las libertades civiles.

En España, el capitán general Milans de Bosch, había informado el 18 de enero sobre el golpe a otros conspiradores. Semanas antes del golpe, más de diez generales se reunieron en Madrid para planear el operativo del golpe. En diciembre de 1980, la esposa de Tejero había comprado los seis autobuses que trasladarían a los guardias civiles para el asalto al Congreso. Una revista de temas turísticos, Spic[12], en su edición del 5 de febrero anunciaba en clave un golpe militar para el lunes 23 de febrero a la hora exacta en que Tejero irrumpió en el Congreso.

Más datos: para que el dimitido Gobierno Suárez se hallara en pleno dentro del hemiciclo, se requería que en la sesión del viernes 20 no fuera investido como presidente Leopoldo Calvo Sotelo, quien recoge en su Memoria viva de la transición que "desde mi casa, el 17 de febrero, llamó Pío Cabanillas a Jordi Pujol y tuvo con él este diálogo:

-Jordi ¿Por qué no votáis en primera votación a Calvo Sotelo;

-Ahora no podemos; ya se verá más tarde;

-No es prudente ir a la segunda votación, ¿Qué temes que pueda suceder entre una y otra?;

-No, nada. A lo mejor un revuelo de entorchados".

El domingo, día 22 de febrero, el comandante Pardo de la División Acorazada de Madrid se entrevistó en Valencia con el capitán general Milans del Bosch, quien diría al primero que "el lunes 23 se produciría en Madrid un hecho de extraordinaria gravedad ante lo cual no había más remedio que garantizar el orden y la seguridad de la I Región (Madrid), y que la III (Valencia) ya estaba preparada. A las 8 de la mañana del lunes 23, oficiales del Estado Mayor de la III Región ultimaban los planes "como estaba previsto de antemano por Milans de Bosch".

A las 4 de la tarde, el general Torres Rojas, gobernador militar de La Coruña, aparecía en el recinto de la División Acorazada de Madrid y convocaba con la mayor facilidad a los jefes del Cuartel General y al Estado Mayor de la misma. A la misma, en la I Comandancia Móvil de la Guardia Civil, en Valdemoro, Madrid, se repartieron fusiles entre guardias seleccionados horas antes para ocupar el Congreso de los Diputados.

Se hace imposible pensar que los servicios de información militar, el CESID y el JUJEM, los Estados Mayores del Ejército y de la Guardia Civil dejaran de percibir los preparativos, hasta el punto de que, a las 6,22 de la tarde, la totalidad de los ministros se vieran sorprendidos en el Congreso por Tejero.

Antes, el 17 de diciembre de 1980, El Alcázar había publicado que el colectivo Almendros preparaba una conspiración militar. A mediados de enero de 1980, El Heraldo Español titulaba su portada a toda plana: "Ha llegado la hora". El 22 de enero y el 1 de febrero de 1981, con el mismo seudónimo se precisaba esa información. El día 8, bajo el título "Situación límite" situado en primera página firmaba otro articulo el teniente general Fernando de Santiago y Díaz de Mendívil, ministro de Defensa entre 1975 y 1977. El 19 de febrero, El Heraldo Español anunciaba bajo el titular "El Plan De Gaulle... al revés", que el general Armada iba a presidir un nuevo Gobierno auspiciado por Felipe González.

El 25 de enero, vísperas de la dimisión de Suárez, el presidente de la patronal catalana, Alfredo Molins lanzaba un duro ataque: "Este Gobierno no se comporta como nosotros creemos que debería comportarse (...) es necesario un Gobierno que gobierne con autoridad". Quince días antes del golpe, en medios empresariales catalanes ya se hablaba de un Gobierno de concentración que sería presidido por el general Armada.

El 19 de enero, el coronel Ibáñez, del Estado Mayor de Milans de Bosch, visitó a Armada en Lérida "para comunicarle el resultado de una entrevista, en la que se había decidido al aplazamiento de la ocupación del Congreso. Armada informó de su próximo nombramiento como segundo jefe del Estado Mayor del Ejército".

El 29 de enero, Emilio Romero en ABC publicaba que el general Armada se estaba proyectando a la Presidencia del Gobierno.

Adolfo Suárez dimitió el 26 de enero y se publicó el 29. De inmediato, el general Armada fue catapultado al puesto de segundo Jefe del Estado Mayor del EjércitoCatorce días después se reorganizaba la estructura de mando del Ejército de Tierra. Se centralizó la dependencia de la estructura de fuerza -capitanías generales-, y de las unidades de la Reserva General en la persona del jefe del Estado Mayor, y ponía al frente del Estado Mayor General y Especial del Ejército... al general Armada.
Hay que recordar, que Adolfo Suárez contribuyó a que el Rey cesara a Armada de su puesto de Secretario General de la Casa Real, el 29 de octubre de 1977, prefiriendo tener a éste lejos de Madrid. Ahora, caía Suárez y subía Armada.

Según las conclusiones de Milans de Bosch ante el Juez Instructor del sumario, el 10 de enero de 1981, aquél había mantenido una reunión con Armada en Valencia donde "se habló de una operación política encaminada al nombramiento de Armada como jefe de Gobierno". En una reunión ulterior, el día 18, en presencia de Tejero, del general Torres Rojas y de otros conjurados, se consideró que en una fecha ulterior el partido de Felipe González presentaría en el Congreso una moción contra el Presidente del Gobierno: "acudirían a la sesión la totalidad de los diputados y sería el momento apropiado para tomar el Congreso". Sobrevenida la dimisión de Suárez, Alfonso Guerra, el 12 de febrero, hizo público que Felipe González "no descarta la posibilidad de una moción de censura" contra su sucesor Calvo Sotelo.

Esta claro que si el golpe sólo hubiera tenido como objetivo desplazar a Adolfo Suárez de la Presidencia del Gobierno, no se habría llevado a cabo, salvo que persiguiese fines más ambiciosas, toda vez que Suárez se adelantó renunció voluntariamente haciendo público un mensaje donde decía: "un político debe saber en qué momento el precio que el pueblo ha de pagar por su permanencia y su continuidad es superior al precio que siempre implica el cambio de la persona (...) yo no quiero que el sistema democrático de convivencia sea, una vez más, un paréntesis en la historia de España".

La dimisión de Suárez tuvo que influir, sin duda, en la situación asumida por los conspiradores. Al día siguiente, el Partido Comunista pedía un gobierno de coalición Suárez-González. Blas Piñar, veía el sustituto de Suárez en Landelino Lavilla. Álvarez de Miranda, democristiano, se había pronunciado favorable a que UCD se coaligase con González. Pero el propio Calvo Sotelo en la sesión parlamentaria de investidura dejó claro su rechazo a González al afirmar que "la transición ha terminado". En esto coincidía con la dirección de UCD y con los partidos nacionalistas de Vascongadas y Cataluña.

Al mismo tiempo, González y Carrillo coincidían en excluir una coalición socialista-comunista. El más interesado en que González accediese al gobierno de España era el canciller Helmut Schmidt. Su ministro de Hacienda y el presidente de la Confederación General de Sindicatos habían convocado una discreta reunión con Carlos Ferrer Salat, presidente de la CEOE, pero éste comunicó "a sus interlocutores socialdemócratas alemanes que, a su modo de ver, el momento no era favorable para que el PSOE asuma ahora el encargo de formar Gobierno".

¿Cuál era entonces el objetivo de la conspiración?: "la propuesta de resolver la situación en el Congreso mediante la formación de un Gobierno presidido por Armada la expresó éste a los generales reunidos en el cuartel general, después de una conversación telefónica con Milans (...) Armada pidió un ejemplar de la Constitución para estudiar el posible encaje legal de la fórmula". Al regreso de Armada al Cuartel General del Ejército informó a Gabeiras que "el Ejército está dividido y no se más solución que la de formar un gobierno presidido por él (Armada), para lo que se presta a ir a las Cortes y hacer tal propuesta, si se le autoriza".

Armada dice que “se le permitió presentar su fórmula a título personal, nunca como propuesta de la superioridad (...) Fernández Campo confirmó que el Rey habló con Gabeiras y con Armada, y que después le pasó el teléfono y Armada le dijo que (...) había que evitar la división del Ejército, para lo que él (Armada) consentía en sacrificarse ofreciéndose para presidir un gobierno". Extraña forma de resolver el problema creado por la insurrección de la que el propio Armada formaba parte.

Armada, ya en el campo de los hechos, no entró directamente en el Congreso sino que hizo escala en el hotel Palace, convertido en puesto de mando de los generales que comandaban los cuerpos militarizados. Alas 23:40 "reiteró (a Aramburu y Sáenz de Santamaría) su apreciación de que algunas capitanías podían estar a favor de Milans, y expuso la oferta que iba a hacer a Tejero de un gobierno de transición presidido por él" y recibió vía franca al edificio del Congreso.


¿Quién paró al General Armada?

¿Qué supuestos permitían a Armada ingresar en el Congreso con un propósito tan preciso, y contar con la luz verde del mando militar y del Palacio Real?

Armada declararía después ante el Fiscal togado que "Creía necesario resolver la situación de emergencia que se había producido, porque en aquella situación la Constitución estaba vulnerada por Tejero y había que restablecer la normalidad"...

Sin embargo, existía constancia de que Armada, dos días antes, el sábado 21 de febrero, se había descubierto ante Tejero como cabeza de la operación. Concluye el Fiscal togado que "en la madrugada del 21 de febrero se celebra en Madrid una reunión a la que asisten Armada y el procesado comandante de Infantería, designado en el CESID, José Cortina Prieto (...) Cortina informa que están redactados hasta los decretos-leyes que entrarán en vigor en su momento y que, transcurridas dos horas desde la ocupación del Congreso, llegaría una autoridad militar que sería aceptada por distintos grupos parlamentarios".

En su comparecencia ante el Juez Instructor, Tejero declaró que en la reunión del día 21 "Cortina le indica que todo va a salir bien, que los socialistas no van a dar la menor guerra (...) Los socialistas del Congreso son más bien socialdemócratas y ven también la necesidad de un golpe de timón".

Prosigue el Fiscal togado: "Después de esta entrevista Tejero consulta por teléfono con Milans, quien le ordena que obedezca a Armada, y Tejero informa a Milans que se había fijado la fecha del 23 de febrero para la operación, y que precisamente la había fijado Cortina". El propio Milans parece haber intuido algo nuevo en Cortina: "mantiene una conversación con Armada, quien le confirma que Cortina era el hombre de su confianza". Sería esto el antecedente inmediato de la divergencia en la noche del 23 al 24 de febrero entre Tejero y Armada acerca del desenlace del golpe. A Tejero se le confió la misión de ocupar el Congreso y retener al Gobierno y a los diputados, pero no conocía el desarrollo planificado para después, le habían dicho que el nuevo "gobierno sería sólo de militares".

Si ésta fue la artimaña para instrumentar a Tejero como percutor para el golpe, la dirección del operativo subvaloró la autonomía de la oficialidad intermedia. Una vez rota la disciplina en la cadena de mando, Tejero sabía que su misión duraba "hasta que llegase una autoridad militar que pronunciase la consigna Duque de Ahumada".

Tejero tenía su confianza puesta en Milans de Bosch y preguntó a Armada "si el general Milans formará parte del Gobierno. Armada contestó que ni él ni ningún militar, solamente él como presidente". Tejero debió ver claro en ese instante. Le habían ilusionado con un golpe militar "contra el sistema" y ahora descubría que había sido utilizado como excusa. Pidió aclaraciones a Armada. Este le dijo que en el gobierno estarían Felipe González, Múgica Herzog, Solé Tura y otro de UCD. Tejero, desengañado, fue tan abrupto como su respuesta: "Ordenó a dos guardias civiles que condujesen a Armada a la salida y que no entrará sin su permiso".

A partir de ese momento, Tejero intentó proseguir el golpe militar. Improvisó un manifiesto que pidió divulgasen por radio (La Voz de Madrid) los oficiales de la División Acorazada Brunete, pero no lograron salir al aire. Intentó que lo imprimiera El Alcázar, y tampoco lo consiguió. Recurrió a Milans. A las 01,35, llegaba al Congreso en apoyo del golpe el comandante Pardo Zancada, de la División Acorazada, al frente de 113 hombres y 4 capitanes.

En Valencia, Milans, vacilante, a las 2,30 del martes 24, ocho horas después de que Tejero ocupara el Congreso, al manifestarle el propio Rey por teléfono y telex que no aceptaba la formación de un Gabinete Militar, retiraba los tanques de la calle, pero no levantaba el Bando militar. "Juro -había dicho el Rey- que no abdicaré la Corona ni abandonaré España, quien se subleve está dispuesto a provocar una guerra civil (...)". Milans consultó con otros capitales generales y fue entre las 04:00y las 05:00 h. cuando comprendió que ya no le secundaban ni sus propios oficialesA las 05:00 Milans retiraba el Bando y renunciaba a seguir.

medianoche, el Rey había transmitido un mensaje radio-televisado rechazando un desenlace que no respetase la Constitución. La intención del mando militar central que preparó la intervención era respetar la fachada de la Constitución. Puessi Armada hubiera tenido éxito, la Junta de Jefes de Estado Mayor hubiera invocado el art. 8 que atribuye a las FFAA "la misión de defender el ordenamiento constitucional".

Tejero, desde dentro del Congreso, había dado lugar al desbaratamiento de la "operación Armada". Diez horas después, aislado y tras el abandono de Milans, pactaría su rendición con el propio Armada. Milans y Tejero, habiendo pretendido finalmente forzar la formación de un Gabinete Militar, que suspendería las libertades públicas, chocaron con la lógica del desarrollo previsto por los conspiradores para llevar a cabo, con Armada, el golpe de Estado... (..[13].)...el orden que la misma determina".

El comunicado silenciaba la sublevación de Milans, su Bando militar y la ocupación de la calle con los tanques de la III Región. Describía como un simple "suceso" el secuestro de todo el Gobierno y de los diputados, y no se pronunciaba en contra de la operación Armada, ni sobre propósito de éste de personarse en el Congreso una hora después, está claro que con el acuerdo de la JUJEM, dispuesto a proponer la investidura de un Gobierno provisional que restableciera el "orden constitucional".

Al día siguiente del secuestro del Congreso, Adolfo Suárez -todavía presidente en funciones- criticó a la JUJEM que hubiera "reaccionado tan tarde y de manera tan confusa". La confusión podía derivar de las dos lógicas contrapuestas del golpe, la de Tejero y la de Armada, y quizá también de la inesperada reacción del Jefe del Estado, después de que la insurrección se hubiera iniciado invocando su nombre. Era cierto que los tres centros de la operación, el proyecto político-militar de Armada, Tejero y sus hombres y el mando sublevado de la II Región, tenían en común que reconocían a don Juan Carlos de Borbón la Jefatura del Estado y de las FFAA. Pero la insurrección quedó sin cabeza política en cuanto el Jefe del Estado la desautorizó.

Cabe preguntarse de nuevo acerca del objetivo del golpe. Pues, a la inversa de otras experiencias golpistas determinadas por situaciones de aguda movilización social alrededor de reivindicaciones políticas, económicas y culturales, la de febrero de 1981 no tenía una justificación clara.En España, no sólo predominaba la pasividad popular, sino que a la actividad de los equipos políticos le favorecía la pasividad; no le preocupaba defraudar expectativas o reivindicaciones populares. La desmovilización cívica, desafiliación política, abandono de cuadros e indiferencia o retraimiento eran generalizados ante los gestos y obras de quienes protagonizaban la reforma política iniciada el 15 de junio de 1977. Así, un puñado de guardias civiles secuestraba a los dirigentes del sistema político en medio de la apatía de la población a la que, sin embargo, angustiaba la amenaza que encerraba el fácil y protegido golpe de fuerza.

Para Adolfo Suárez "al general Armada la idea de presidir un gobierno de coalición se la sugirió un destacado socialista". En el verano de 1980 abundaban los comentarios de prensa acerca de que desde el entorno de Felipe González se promovía a un general para la Presidencia de un gobierno de coalición. Suárez, desde Lima en julio de 1980 había comentado a un periodista que conocía "la iniciativa socialista de situar a un militar al frente del Ejecutivo".

Juan Raventós, diputado socialista por Barcelona, señalaba en la revista Interviú a Suárez como un obstáculo a eliminar de la Presidencia del Gobierno. A finales de octubre, Raventós y Enrique Múgica se reunían en Lérida con el general Armada. El 6 de noviembre, Enrique Barón Crespo, diputado socialista por Madrid, anunciaba que "es lógico pensar que en España puede haber Gobierno de coalición (con González) hasta el 2000", no obstante existir una resolución del Comité Federal contraria.

En el mismo sentido se había manifestado Felipe González, veía "inexorable ser oposición (...) A la presencia socialista en el Gobierno se oponen radicalmente numerosas personalidades de la derecha sociológica". Si embargo, todo cambió de repenteEl mismo Felipe González, presentando un libro de Fernando Morán habló de la "formación, en breve plazo, de una nueva mayoría parlamentaria, con inclusión de los socialistas".

¿De dónde provenía la seguridad de GonzálezLa UCD no había dado ninguna señal de ofrecimiento. La única noticia de intranquilidad la había emitido Joaquín Prieto como una confidencia de Felipe González: "existe la sensación de que el estamento militar no soportará la actual escalada terrorista sin que se produzca algún tipo de intervención en los asuntos de la vida pública, que incluso podrían justificarse constitucionalmente".Pero el precipitante de la caída de Suárez no pudo ser la actividad terrorista, que no manifestaba una intensidad particular por entonces.

Cierto que Miguel Herrero Rodríguez de Miñón, Presidente del grupo parlamentario de UCD estimulaba el reemplazo de Suárez, y que éste había reconocido que la división de UCD y el hostigamiento desde otros sectores le llevaron a dimitir, haciéndose a un lado ante la ofensiva militar en marcha. La novedad más bien procedía del seno de las fuerzas de seguridad del Estado, incluso cuando ya Suárez había caído: el 13 de febrero de 1980, por primera vez después de la muerte de Franco, un detenido político en manos de la policía fue atormentado hasta la muerte -Joseba Arregui, nacionalista vasco- como buscando provocar la respuesta violenta de otros vascos.

El 7 de noviembre de 1980Felipe González descartaba la eventualidad de que su incorporación a una coalición de Gobierno derivara de una oferta de UCD: "el PSOE solamente asumirá tareas de gobierno en coalición en una situación de extrema gravedad. El PSOE no quiere esa coalición, pero el agravamiento de la situación puede hacerla necesaria a corto plazo". Pero, cinco días después, apenas pasados dos días de que Willy Brandt pasase por Madrid, la prensa publicó una insólita carta personal de González afirmando que no se trataba de negociar con UCD una coalición de Gobierno, sino que su acceso a éste se daría en una eventual emergencia peligrosa para la democracia".

Quienes han estudiado este golpe de Estado son casi unánimes en afirmar que en la conversación de Armada con Múgica y Raventós en Lérida transcendió "la disposición del Armada favorable a la formación de un Gobierno PSOE-UCD, presidido por un independiente, presumiblemente militar, y con el apoyo del Parlamento. Los socialistas se manifestaron de acuerdo". Calvo Sotelo declararía a la prensa (23/02/1996) que Raventós ofreció al general Armada la presidencia del Gobierno, en un golpe que se llamaba blando o constitucional. El 25 de junio de 1990, había declarado a la revista Tiempo que "la operación Armada era un montaje constitucional en el que estaba previsto una segunda moción de censura y un gobierno de concentración". Después se sabría que Armada tenía previsto asignar carteras ministeriales a miembros del equipo de González.

A mediados de enero de 1981, González había anunciado en El Socialista (2101/1981): "esta primavera la derecha atravesará una fuerte crisis y para junio podría producirse una nueva configuración de la derecha (...) pero para el mes de mayo los socialistas presentaremos actualizado un programa con una política económica más contundente y más audaz"...

Una de las líneas de la conspiración original tenía programada su culminación precisamente en mayo de 1981. ¿Quién instrumentaba a quién? En todo caso, en la mañana del martes 24 de febrero Adolfo Suárez propuso al Rey y a los partidos que le permitiesen continuar tres meses al frente del Gobierno para desmantelar la trama del golpe. González se opuso y explicó al día siguiente que había llegado el momento para el acceso del partido a un gobierno de coalición, y se ofreció a UCD, a Calvo Sotelo y a Jordi Pujol para integrar en el gobierno autónomo al partido de González, lo que hizo ratificar por el Comité Federal de su partido. Pero... dos días antes el general Armada había sido arrestado, y el nuevo presidente de Gobierno, al igual que la Ejecutiva de UCD y el presidente de la Generalitat, rechazaron la solicitud de González.


España y la OTAN

Hay indicios de que todo el operativo del golpe pudo responder a un diseño global que sobrepasaba el marco de la Península Ibérica: la preparación de Europa para un plan estratégico al inicio del gobierno de Reagan, en un momento en que Europa occidental era presionada para que aumentara sus gastos militares y aceptará la instalación de las armas atómicas en el llamado teatro de batalla europeo. Años después transcendería que los planes militares de Reagan asumían la inminente entrada de tropas soviéticas en Irán, seguida de una guerra en Europa entre la OTAN y el Pacto de Varsovia. El 16 de octubre de 1981 Reagan declararía: "Se puede considerar la posibilidad de utilizar armas tácticas nucleares contra tropas en el campo de batalla europeo, sin que ello conduzca a las grandes potencias a apretar el botón".

La militarización del Mediterráneo era pues, una línea de presión a finales de 1980 y comienzos del 81. Turquía era militarizada tras el derroque de su gobierno liberal. Grecia era llevada a reintegrar sus FFAA en la OTAN, de donde había salido en 1974. Reagan autorizaba la venta a Marruecos de 108 blindados M-60, 20 cazas F-5 y seis aviones de reconocimiento 0V-10. Seis meses después Marruecos estimulaba un golpe militar en Mauritania. En abril, el general Haig impulsaba a los árabes a crear bases norteamericanas de aviso contra Argelia, Libia e Irán. En mayo, se descubría en Italia la trama golpista de la Logia Propaganda-2, que influenciaría -según el cardenal de Filadelfia Krol- en la decisión de los cardenales a favor de un polaco como Papa".

[14]...en febrero de 1981? A Suárez se le reprochaba que al frente del Gobierno hubiera dado largas a algo tan capital para las estrategias de EEUU en Europa como la OTAN. Calvo Sotelo se apresuró a aprobar la entrada de España en la OTAN. "Para mi -diría Calvo Sotelo- estaba claro desde 1977 que había que incorporar a España a la Comunidad Europea y a la Alianza Atlántica. ¿Lo veía tan claro Adolfo Suárez en los años de su Presidencia?" ¿Captó Calvo Sotelo el doble juego y lenguaje de Felipe González para con la OTAN?

Calvo Sotelo dibuja en sus Memorias a Felipe como cicateramente adverso a la OTAN, hasta, dice, que "aprendió la cuestión". Pero está claro que González la tenía aprendida. Ahora, sólo se trataba de no aparecer como adalid de la OTAN. González necesitaba los votos de un electorado, adverso al ingreso de España, para alcanzar el Gobierno. Una vez instalado en aquél (fines de 1982), en el subsiguiente Congreso de su Partido (1984) hizo borrar del programa la oposición socialista al ingreso en la OTAN. Mientras, se dedico pacientemente a cambiar la mente de una fracción de electores e invertir el signo de la mayoría, lo que no logró hasta 1986, momento en que convocó el referéndum. ¿Cuantos eran los que desconocían el compromiso personal contraído ocultamente por González de alistar España a la OTAN en cuanto éste accediese al poder?


Partidos Políticos

El régimen de Franco empezó a insertarse formalmente en las instituciones construidas en Europa después de la II Guerra a partir de 1959 con su inclusión en la OCDE, años después de la concesión en 1953 de bases militares a EEUU.

Tras el fallecimiento de Franco (1975), el objetivo de la reforma política subsiguiente ha gravitado en torno al mantenimiento del status quo social interno y del estratégico externo[15]. Sin embargo, en plena Guerra Fría, EEUU deseaba absorber el territorio y las FFAA españolas dentro de su estructura militar sobre Europa: la OTAN. Antes, sucesivos intentos de gobiernos norteamericanos se habían estrellado ante la resistencia de algunos gobiernos aliados que exigían que España tuviera un régimen no dictatorial. Desaparecido Franco, se procedió a anclar a España militar, económica y políticamente en las instituciones supranacionales creadas por la Coalición de la Guerra Fríalo que requería reemplazar la superestructura jurídico-política por otra homologable con regímenes liberales.

El proceso se llevó a cabo en 1976-77 actualizando los planes congelados desde 1942-46, de restaurar la monarquía y fortalecer las estructuras socioeconómicas mediante su legitimación democráticaQuiere decirse, que la devolución de los derechos civiles a la ciudadanía española tuvo lugar bajo la supervisión directa y controlada de los intereses beneficiarios de aquellos planes. Es la cara desconocida de la historia del posfranquismo, de la que poco ha transcendido".
Para compensar la debilidad de los equipos legalizados en 1977, en particular los protagonistas que aceptaron pactar la reforma (AP, UCD, PSOE, PC, nacionalistas vascos y catalanes), se desmontó el andamiaje jurídico-formal de algunas instituciones del Estado heredado. Mientras, en paralelo, se potenciaba que los equipos más protegidos se organizasen en asociaciones paraestatales distanciadas de su base social específica, actual o potencial, y pudieran crear círculos concéntricos de clientela e incluso asalariados mediante las asignaciones directas, públicas o secretas (empresas privadas nacionales y extranjeras, Estado, financiación procedente del seno de la Coalición de la Guerra Fría). Fue un proceso llamado de consenso, apoyo y ayuda, que permitió al sistema de poder mundial penetrar fácilmente en España, auxiliar a los partidos cooptados y apartar al lugar más lejano a los que menos interesaba, como el PC o los núcleos de las nacionalidades periféricas.

El resultado sería, como describió O.K.Flechtheim el nuevo entramado político prefabricado: "una transformación interna de los partidos (...) que evolucionaron del tipo de agrupación democrática de afiliados, fuertemente impregnada de ideología, a aquel de una institución casi estatal, dirigida en gran medida jerárquicamente (...) Esta objetivación y desideologización de los partidos va casualmente de la mano, con una renuncia progresiva a la realización de reformas estructurales profundas en la sociedad y la economía".

La independencia de las cúpulas de los partidos respecto de sus miembros y electores ha facilitado su actuación al margen de referencias de clase. Como dijera J. Agnoli: "La técnica de la paz social no puede prosperar sin esta enajenación de las organizaciones políticas y sus dirigentes respecto a las mismas grandes masas que dicen representar. (...) Se desarrolla un mecanismo de dominación de nuevo cuño (...) en el que entran centros de poder objetivados y autoritarios circulando entre sí, en una relación de competencia".

Son partidos que aunque parezcan pelear por conquistar posiciones de poder, son parte de una unidad simbiótica, recurso de un bipartidismo imperfecto volcado sobre el "centro", es decir, sobre el mantenimiento del statu quo ante garantes en fin de la paz social del sistema capitalista. Así, en España se ha podido reproducir los que Lelio Basso veía en la Italia de 1962 y que permite preguntarse si es el camino hacia el logro principal del fascismo, cuya razón principal consiste en imposibilitar toda democratización socializante.

En 1928 G. Leibholz hallaba en la práctica de la concertación social el punto de convergencia entre sectores políticos que negaban la dicotomía trabajo-capital y buscaban soluciones corporativistas de los conflictos sociales a través del Estado. En la España franquista se trató de amagar las contradicciones entre capital y trabajo mediante sindicatos integrados en el sistema. Complemento indispensable de la manipulación parlamentaria, en paralelo con el aislamiento de la oposición fundamental al régimen franquista, la neutralización o destrucción de la dimensión de clase de los sindicatos fue buscado por la vía de su integración en pactos como el de la Moncloa -1977- o el Acuerdo Nacional sobre empleo -1981. El proceso de cambio giró precisamente en torno de cómo contener, neutralizar, a las organizaciones de trabajadores. Cuando éstas empezaron a reaccionar ya habían pasado los años necesarios para tener a los españoles integrados-subordinados dentro de engranajes, internos y supranacionales. Sin embargo, la huelga general de los sindicatos contra la política del PSOE -14/12/1988 y 27/01/1994-, mostraban el límite social que la reforma no pudo franquear.

El PSOE en su XXVIII Congreso de marzo de 1979 votó mayoritariamente contra lo que intuía como proyecto encubierto en la cúpula del Partido, voto que fue respondido con una sistemática purga que lo inhabilitó como partido de masas y de acción socialista, reduciéndolo a un aparato de gestión de presupuestos públicos y ejecución de la programada transición posfranquista. El PCE estalló en tres fragmentos en 1981-82 tras perder el 65% de la militancia de 1979. (pág.221)

¿Cómo evolucionó la situación? Entre 1980 y 1988 aumentó el paro forzoso en un 100%, llegando a afectar al 22 % de la población activa; la participación salarial en el PIB se redujo del 53 al 49%; la deuda pública se elevó del 12,9% del PIB en 1975 al 46,2% en 1986, mientras el crónico déficit comercial se incrementaba en España tras el ingreso en la CEE. En esa crisis influyó la derrota de Jimmy Carter de 1980 en EEUU. Ronald Reagan aplicó sus propios proyectos a España y su contorno. Para entonces, los socialdemócratas alemanes habían sido desplazados por la coalición democristiana-liberal, lo que tuvo también el subsiguiente reflejo en España. La crónica fechada en Bonn el 26 de enero de 1982clarificaba una de las razones de la liquidación de UCD.

Garrigues Walker, miembro de la Trilateral, comentaba en Sábado Gráfico (24/03/1982): "En la ayuda del Partido Liberal alemán hay una parte financiera (...) otra es el entrenamiento de cuadros (...) donaciones para reuniones, etc. (...) estamos discutiendo con ellos trasladar la idea de los Clubs -no partidos- a Iberoamérica y, en particular, México". Garrigues había visitado Bonn con Eduardo Punset, coincidiendo con los dirigentes del Partido Liberal alemán en "dar un impulso al liberalismo en España, (...) los liberales alemanes no conciben un partido como UCD, donde caben todos los partidos representados en el Parlamento federal alemán".

Estaba ocurriendo en 1977-1980, que el proyecto de 1944-1945 de bipartidismo para España: un eje centro-izquierda como interlocutor de otro de centro-derecha e ir en caso de necesidad a una gran coalición, había sido modificado por la política de la Administración de Reagan, lo que hacía impracticable el intento de Carrillo de adoptar el compromesso storico buscado por Berlinguer en la Italia de 1978-1980, algo que ya no era asimilable en los parámetros de la Coalición de la Guerra Fría. González había destapado paulatinamente sus metas y re-emergían formas políticas arcaizantes; el cambio de régimen había logrado integrar plenamente España en las estructuras de la Coalición de la Guerra Fría.


Técnicas electorales

1977, los españoles tienen el derecho de elegir a sus gobernantes después de 41 años, pero los controles internacionales y filtros personales que prepararon las elecciones parlamentarias, se plasmaron en técnicas de mediatización del ejercicio del sufragio. De modo que el resultado del restablecido derecho de voto no escapara de las manos de los equipos pagados y encargados para conducir la reforma política.

Se huyó como del diablo de restablecer la circunscripción electoral unipersonal existente hasta la dictadura; se reemplazó por la de Provincias. Al electorado se le obligó a escoger entre listas cerradas y bloqueadas en ocasiones con más de cuarenta nombres. La ciudadanía, no pudiendo elegir a su diputado nominalmente tampoco lo puede controlary ningún diputado específico tiene electores ante quienes responder del desempeño de su mandato... Su acceso al Parlamento es fruto de su cooptación por el jefe del partido; a partir de ese momento su preocupación es contentar al jefe.

Otra medida fue no poner techo ni control eficaz a los gastos electorales. Así, el marketing, la publicidad electoral pudo ser financiada desde los centros de decisión de la Coalición de la Guerra Fría. Después, se crearía una burocracia asalariada costeada por los presupuestos del Estado, aportaciones clandestinas de empresas privadas nacionales y extranjeras respaldantes de los equipos a sueldo. Las subvenciones del Estado a partidos, 1977-1994, directas y por gastos electorales, sumaron 111.548 millones de pesetas: más de 41.000 al PSOE, 30.000 al PP, 6.901 a IU,6.000 a UCD, 4.936 al CDS, 1.842 al PNV, 5.250 a CIU, etc., etc.

Otra medida técnica consistió en evitar el sistema de representación proporcional integral. Se favoreció la conformación de mayorías absolutas que redujeran el pluralismo en la dirección del Estado y disminuyeran la representación parlamentaria de las opciones electorales no cooptadas. Señalado este objetivo, la ley electoral fue diseñada a su medida: proporcionalidad corregida; una sola vuelta; sobre-representación de las provincias rurales menos pobladas en desmedro de las de mayor concentración industrial y urbana.

Fruto de estas técnicas han sido un Parlamento y partidos distanciados cuando no desacreditados en su función de representatividad. Hasta 1994 el Parlamento no fue autorizado a formar una comisión de investigación. Ni en los congresos y órganos de dirección del equipo de González, ni de los otros partidos cooptados, nadie arriesgó su salario pidiendo al jefe explicaciones acerca del origen de los miles de millones que financiaban la organización y sus campañas electorales; como tampoco osó preguntar sobre sus relaciones con el general Armada y el golpe de Estado para derrocar al gobierno de Suárez; o el porqué de ciertas opciones estratégicas y no otras, etcétera.


De nuevo, Alemania

Europa termina el siglo XX en un contexto estratégico comparable al de comienzo de siglo. Hoy, al igual que en 1904, Alemania es la potencia predominante en Europa; Gran Bretaña le contrapone su voluntad de alianza con preferente con EEUU; Francia explora en Moscú un equilibrio europeo autónomo de Alemania y compatible con la alianza con EEUU que contrapese el poder del nuevo Berlín. La diferencia respecto de 1904 es que, desde mediados de 1945, EEUU ha asumido las constantes básicas de la estrategia británica y de ello depende la evolución en gran medida del futuro de los pueblos del Viejo Continente.

Charles de Gaulle decía que "la II Guerra la ha ganado un país, los demás hemos perdido todos". Truman sentó las bases de su política hacia el Continente euroasiático sobre conceptos estratégicos gestados en el Imperio británico, con el estímulo de los propios dirigentes británicos, ya enzarzados como Churchill contra la URSS (discurso de Fulton, Kansas, 5 de marzo de 1945), o los laboristas Atlee y Ernest Bevin favorables a renovar el respaldo a la dictadura del general Franco.

La Administración Truman y las siguientes sustituyeron a Gran Bretaña en el control militar de los mares en torno a Eurasia y sus pueblos costeros. La SEATO, CENTO, OTAN, las guerras por el control de cabezas de puente en Corea, Vietnam. Golfo Pérsico, configuran un diseño global en el que la pieza central continuaba siendo evitar una alianza independiente entre la Europa occidental y la Oriental.


Alemania se reunifica, 1989

Durante la cumbre en Yalta de febrero de 1945, Roosevelt dirigió un mensaje extraordinariamente entusiasta al Congreso de EEUU: "Se acabaron las zonas de influencia". Veía la construcción de la paz en Europa y de la futura ONU, asentadas en la cooperación anglo-soviética-norteamericana. Tuvieron que pasar 45 años hasta el 9 de septiembre de 1990 en que Georges Bush, a su vuelta del encuentro en Helsinki con Gorbachov, anunciase otra vez al Congreso norteamericano el "nuevo orden que está naciendo en el mundo (...) ningún dictador puede contar ya con la confrontación Este-Oeste para impedir una acción concertada de la ONU contra la agresión". Tres días después se suscribía en Moscú el Tratado Final con respecto a Alemania, y le devolvían su soberanía. Al día siguiente, 13 de septiembre de 1990, Alemania y la URSS suscribían un Tratado de Amistad y Cooperación.

Era el fin de la guerra de 45 años de EEUU y la URSS. Parecía que la ONU retornaba a sus orígenes y que EEUU perdía la hegemonía absoluta de 1945. El canciller Kohl hablaba de "el país más poderoso de Europa". ¿Quién había ganado la larga Guerra Fría? Según Gorbachov, el Mundo. Según los norteamericanos, ellos. Otros pensaban que Alemania y Japón. William Apleman, historiador de la Universidad de Wisconsin, antes de su fallecimiento en 1989, planteaba a sus discípulos un interrogante: "lo relevante no es si EEUU ha ganado la guerra, sino que la URSSsúbitamente ha decidido no continuarla. La gran cuestión es saber por qué".

El siglo XX es el siglo de Alemania. Termina como empezó. Revigorizada la infraestructura industrial alemana, remilitarizado el país por Truman para ponerlo al servicio de la Guerra Fría, nueve lustros después, ante la resignación del Kremlin y la impotencia de Londres, la RFA terminaba absorbiendo la "zona" soviética -la RDA. Las estructuras y el mapa estratégico económico de Europa empezaban a cambiar de nuevo.

La Thatcher describe en sus Memorias (1993) el desconcierto y temor que la imparable unificación alemana en 1989-1990 provocaba tanto a ella como a Francois Mitterrand. Alemania, que fue aplastada dos veces por una coalición apoyada en EEUU, hacía depender su renacimiento de que EEUU entrara en conflicto con la URSS. Luego de reunificada necesita mantener su entendimiento simultáneamente con EEUU y con Rusia, en una Europa, donde la RFA pueda prolongar sus relaciones más allá de los Urales, hasta Vladivostok. El Tratado firmado en 1990 en Moscú lo permitía, al renunciar a la guerra como instrumento de política exterior, al armamento nuclear, biológico y químico, y comprometerse a reducir sus FFAA hasta un techo de 370 000 hombres. 1898-1990 era el comienzo del fin de la "pequeña Europa" de la CEE construida durante la Guerra Fría. (pág. 229)


El segundo pacto germano soviético, 1990

Pocas veces un acto diplomático fue seguido de efectos tan devastadores, mundiales, como la firma del Pacto de No Agresión y Neutralidad (23/08/1030) entre Alemania y la URSS. Cayó el gobierno Suzuki del Japón y con igual rapidez la política pro-germana de Chamberlain. Ocho días después, Gran Bretaña declaraba la guerra a Alemania. Por entonces, los Estados Mayores europeos, aunque temían la influencia de la revolución social soviética, menospreciaban olímpicamente la capacidad económica y militar de la URSS. La conciliación británica hacia Alemania había tenido como único objetivo, no solamente aislar a la URSS o reprimir a las organizaciones obreras del resto de Europa, sino también evitar la guerra y continuar así excluyendo a EEUU de Europa y del Imperio británico.

Pasados 51 años, la RFA y la URSS (13/09/1990) volvían a firmar un Tratado de Amistad y Cooperación por veinte años renovables. El pacto bilateral, nada resaltado, reingresaba a la URSS en la política europea y condicionaba de inmediato y para el futuro las relaciones externas del Viejo Mundo, en particular con las Potencias anglosajonas. Una primera derivación cabe verla en la exhibición militar con que el Reino Unido y EEUU resolvieron la crisis del Golfo. Demostración de fuerza que parecía dirigida no tanto a impresionar a un país del Tercer Mundo como a Europa y Japón. Cierto que el pacto, distinto del convenido el año 1939 tras fracasar los intentos de la URSS de establecer con Londres y París una estructura colectiva de seguridad europea, nacía integrado en el marco colectivo de la Conferencia de Seguridad y Cooperación Europea. Pero, al mismo tiempo, entrañaba la des-vitalización de la estrategia angloamericana desde la primera presidencia Truman, la institucionalizada a partir de 1949 en la OTAN.

¿Había variado el posicionamiento anglo-norteamericano adverso a una Europa unida en su independencia? Sin duda, no. Pero ahora tal Europa sería "entera y libre" en la medida en que el Este y Rusia quedaran integrados dentro de la zona de influencia norteamericana. Era la visión del gobierno Bush al hablar de "la unidad de Europa". Por esa unidad, militar, Alemania (y Japón) y la URSS no apostaron decididamente ni se situaron abiertamente en contra, cuando EEUU decidió la acción militar contra Irak (1989-1990) por el control del petróleo. De haber procedido negativamente hubieran promovido a primera línea la potencialidad económica-política de la emergente "gran Europa", potencialidad, que, además, aparecía incompatible con los conceptos estratégicos británicos tradicionales.


EEUU en el Golfo Pérsico, 1991

2 de agosto de 1990: Irak invade Kuwait, una provincia amputada de Bagdad por los británicos. Los gobiernos europeos no aceptan intervenir bajo la disciplina de la OTAN mandada por un general norteamericano. EEUU ve frustrado su intento de reconvertir la OTAN en auxiliar de su política fuera del perímetro europeo-occidental. Ve la negativa como indicio -desaparecida la URSS- de un tanteo por el fin de la OTAN, en el momento que Bush está reorientando su política exterior para dar prioridad a objetivos de guerra económica, incluso contra Estados de su propia Coalición.

La crisis del Golfo estallaba en medio de la acelerada emergencia de una nueva realidad europea, potencialmente autónoma respecto de EEUU y Gran Bretaña. Si la tutela británica sobre el petróleo del Golfo había sido progresivamente cedida desde 1946 a EEUU, es un homenaje a la inercia de las constantes estrategias británicas que, en 1990-1991, el Gabinete de Londres respaldara sin reservas a EEUU, mientras los gobiernos delContinente, con su centro de gravedad en Alemania, buscaban vías y modos autónomos para resolver la ocupación de Kuwait por Irak.

La crisis en torno al petróleo estalló cuando Europa sólo disponía de las estructuras económicas o militares construidas durante su división a lo largo de la Guerra Fría. El presidente de Francia acababa de plantear (31/12/18989) explorar una conferencia europea que, al incluir a la URSS, podría extenderse a lo largo de Eurasia. El intento de converger en una acción concertada, paneuropea y de siglo positivo para el resto de la Comunidad Internacional, sin exacerbar el sentimiento árabe contra los antiguos poderes coloniales tenía que contar con el Consejo de Seguridad de la ONU. Pero en 1991 enmudecieron las leyes bajo el estrepitoso poder de las armas. La Administración Bush priorizó la acción por el control militar del petróleo árabe, impidiendo que los medios político-económicos de que disponía el Consejo de Seguridad pudiesen terminar con la anexión de Kuwait. Algunos países europeos recordaron a EEUU los art. 5 y 6 del Pacto Atlántico de 1949 que limitaban la operatividad de la OTAN a los casos "de ataque armado sobrevenido en Europa o América del Norte". Igualmente, el Pacto de defensa mutua de la UEO, en su art. 5 circunscribe la aplicabilidad de su vertiente militar al solo supuesto "de una agresión armada en Europa". Pero, el hecho de que la Administración Truman hubiera designado a la URSS como el enemigo", permitiéndole superar la oposición de los Estados víctimas del III Reich a rearmar a los alemanes y subordinar las unidades de la RFA al mando de la OTAN, permitiría después desvirtuar el art.8.3 del Tratado: "concertación entre las partes ante una situación que pueda constituir una amenaza contra la paz, en cualquier lugar donde ello ocurra, o ponga en peligro la estabilidad económica"

El art. 8 sirvió para burlar el limite geográfico que el art. 5 imponía a la actividad militar de la UEO y para obviar la interpretación que impone el art. 5 en caso de "agresión armada" a alguno de sus "Estados miembros", supuesto éste que se dijo que concurría... puesto que Irak había invadido a Kuwait.

Algunos dirigentes europeos vieron como un precedente útil para el futuro abrir las compuertas a futuras intervenciones militares europeas autónomas fuera del marco específico original, pero dado que ningún Estado europeo occidental había sido víctima de agresión armada por parte de Irak, ¿quién definiría el concepto "peligra la estabilidad económica", o es que los anglosajones lo interpretaban como casus belli para antiguos Estados coloniales? ¿Era el precio del petróleo? No. El 2 de agosto de 1990 estaba 2 dólares más barato que en 1973, antes que aumentará a favor de la guerra árabe-israelí sin que la UEO, ni la OTAN, ni EEUU movilizaran sus ejércitos, como tampoco lo hicieron cuando la OPEP dobló los precios en 1979.

Alemania se benefició políticamente. Sin disparar tiros ni enviar un marino al Golfo, el impulso bélico de Bush y sus socios británicos, se veía libre del impedimento escrito en su Constitución que prohibía a sus FFAA actuar fuera del perímetro de Europa. Ocurrió sin embargo, que mientras Kohl se proponía obedecer de inmediato el apremiante requerimiento de EEUU de apoyo militar, su ministro de Asuntos Exteriores, Genscher, se alzó con habilidad invocando la traba legal y logró, a un tiempo, el triple hito de evitar a la flota germana el conflicto del Golfo y el consentimiento de los Estados de la UEO para modificar la Constitución de la RFA.

Muy pronto, la divisa alemana cotizaba a su nivel histórico más alto: 1, 45 marcos por dólar. Después, aparecería en el International Herald Tribune (13/7/1994), que el Tribunal Constitucional de Alemania osó plantear, que alcanzado el fin para el que los Parlamentos ratificaron el tratado constitutivo de la OTAN, los nuevos fines que se asignaran a la Coalición bélica tras la desintegración de la URSS debieran ser sometidos también a ratificación en los Parlamentos de los Estados miembros de la OTAN.


La instrumentación de la ONU

Las repercusiones de aquel agosto de 1990 se hicieron sentir en la ONU. El Consejo de Seguridad adoptó la Resolución 665, contenida de potencialidades que iban más allá del problema circunstancial de Irak. El punto 4 de la Resolución: que "los Estados interesados coordinen su acción (militar) utilizando el mecanismo del Comité del Estado Mayor", insinuaba por primera vez desde 1945 que la ONU podría verse dotada de instrumentos para cumplir su misión Ideal. ¿Iba la ONU por fin, a disponer de los medios que su Carta le otorga? La esperanza fue una ilusión.En noviembre siguiente, la Resolución 687 frustraba la potencialidad de la 665: el Consejo de Seguridad abdicaba de la conducción de las operaciones militares, en favor del gobierno de EEUU.

La crisis del Golfo puso al día el debate sobre si el Mundo podía superar la intervención de unos Estados por otros. En los nueve lustros de Guerra Fría, EEUU no causó una sola baja a los soviéticos ni estos a aquellos. Pero, 18 millones de personas fueron inmoladas en guerras en el Tercer Mundo y centenares de millones fueron sometidos a inhumanas dictaduras sostenidas desde Potencias intervencionistas. Paralelamente, los recursos del Planeta sufrían una degradación acelerada. Gorbachov había intentado desplazar la dirección de los asuntos mundiales hacia una ONU revitalizada, seguido, dubitativamente, por otros Estados, desde Francia a China.

Todo dependía del camino distinto del de la Guerra Fría que quisiera seguir la Administración de EEUU. De los dirigentes norteamericanos dependía que se impusieran sobre los árabes los probados métodos de terror y muerte en masa, como con aséptico léxico urgía Henry Kissinger: inmediata "destrucción progresiva de los recursos militares de Irak". Todo fue desoído: la cooperación internacional que ofrecía a EEUU la opción de alcanzar un compromiso dialogado; las publicaciones liberales en EEUU, como The Nation que calificaban la acción militar de "impúdica intervención imperial"; la opinión de congresistas sosteniendo que "EEUU no debe ser el gendarme del Mundo"; las palabras de conservadores que preconizaban el retorno a la no intervención en el Viejo Mundo, tradición de EEUU interrumpida desde Truman. En Le Monde (5/9/1990) Jean Pierre Chevenèment, ministro francés de Defensa, preveía que el número de muertos superaría los 100.000.

El momento nunca fue más favorable. Había aparecido el nuevo Libro blanco sobre la defensa nipón, por primera vez no mencionaba la tradicional "amenaza soviética". Eiji Suzuki, presidente de la organización patronal japonés Nikkeiren, pedía a su gobierno que "deje de rechazar cooperar con la URSS en el terreno económico". Edwar Shevarnadze, ministros de Asuntos Exteriores soviético, proponía en Vladivostok, camino de Tokio, que los ministros homólogos de la zona Asia-Pacífico se reunieran en la ONU para negociar la creación de nuevas estructuras regionales, insistiendo en "la capacidad de la URSS para integrar Europa y Asia en razón de su situación geográfica única". Espectro, claro está, que ha angustiado a los estrategas británicos durante siglos. Los alumnos de Karl Haushofer, el geopolítico de Munich que en la década de los veinte y treinta propiciaba liberar el Continente del poder del Imperio británico a través de una pan-unión euroasiática ampliada al Japón, tuvieron que estar atentos probablemente a las señales contrarias que se sucedían en 1990.

Todo era adverso. La administración Bush estaba dispuesta a superponer la fuerza militar sobre las base propuestas en Helsinki por la URSS en septiembre de 1990: no intervención en los Estados, reducción del armamento estratégico a un nivel defensivo, coalición duradera en el Consejo de Seguridad bajo los principios de la ONU.

La exhibición militar de EEUU suponía mostrar quién era el hegemón en el Planeta. La gran operación de castigo sobre Irak que descargó durante cuarenta días, con sus noches, mayor número de toneladas de bombas -y más destructoras- que las encajadas por Alemania entre 1939 y 1945, aparece así como un escarmiento ejemplarizado ante el ilusorio propósito de reordenamiento internacional entonces en curso. Cuando EEUU abrió el fuego el 16 de febrero de 1991, ciertos intereses dentro de EEUU lo celebraron. En Israel más. Antes, ya se habían pronunciado: The Wall Street Journal había pedido en un editorial que Bush "tome Bagdad e instale un MacArthur como regente".

La dirección de la URSS orientaba sus iniciativas hacia medidas políticas. La petición de ayuda financiera a Europa y Japón, no recibió la respuesta esperada, se anunciaban nuevos tiempos. Alemania se negó en un principio a subsidiar el despliegue arguyendo que esperaba la decisión del Consejo de Seguridad, y reiterando, al igual que Japón, que no enviaría tropas por respeto a su Constitución. Los endeudados EEUU no se arredraron ante el hecho de tener que costear por sí solos su brillante expedición. De hecho y para la Historia, Bush asumió el negro propósito de ahogar en sangre y fuego las inmensas posibilidades que abría el fin de la guerra en que estaba instalado el Mundo desde 1945.

Se sabía que la intervención del Pacto de Varsovia en Checoslovaquia en 1968 causó la cifra exacta de 95 muertos. Pero la pequeña Nicaragua, había acudido en 1984 al Tribunal Internacional de Justicia tras sufrir decenas de miles de muertos por la intervención de EEUU y enormes pérdidas de materiales. Viene al caso decir, que a diferencia de lo ocurrido después de 1989 en Europa oriental, a ningún responsable gubernamental español o hispanoamericano, que se proclaman soberanos, se le ocurrió pedir ni excusas ni compensaciones al gobierno de EEUU, por los centenares de miles de víctimas humanas, pérdidas de libertades, dictaduras y daños materiales que en sus respectivos países causó la intervención directa o indirecta de EEUU durante los trágicos años de la Guerra Fría, y sigue siendo importante recordar, el asedio, embargo y cerco impuesto a Cuba desde hace más de tres décadas.

En 1990-1991, EEUU resolvió la invasión de Irak sobre Kuwait mediante una singular solución: destruir la infraestructura de uno y otro país, asesinar en cinco semanas más de cien mil personas, provocar la miseria derivada y sobrevenida de millones de otras, y, sobre todo, girar por completo hasta invertir las nuevas posibilidades de las relaciones internacionales. No había un nuevo orden. Se trataba de agravar las divisiones en Oriente Próximo, dividir más a los árabes entre sí y a estos con Israel, enfrentar a los europeos occidentales unos con otros y a todos con Europa oriental, obligar al Consejo de Seguridad a declinar sus responsabilidades político-militares, estimular la tendencia recesiva en las economías de Europa y Asia, poner al 75_% de la producción de las OPEP bajo control de EEUU, sofocar la perestroika en la URSS y agudizar la desintegración del Estado soviético, dar prioridad al recurso a las armas como único medio de solución de diferencias internacionales, legitimar la intervención de las Potencias ex coloniales en los Estados según las zonas de influencia y remodelar la OTAN para intervenir a su través sobre países de ambos hemisferios.

El Gobierno de EEUU estaba materializando las premisas de la "New American Century" predicada por George Bush durante su campaña presidencial de 1988. Tenía en su contra el voto del 48% de los senadores norteamericanos. Y en casi ningún Parlamento de la Europa coaligada contaba con más de un 10% de votos favorables, porcentaje que era aún menor en las antiguas colonias. Y era lógico. Esa política, aunque encerraba los gérmenes de nuevos y graves conflictos, mostraba la voluntad de reafirmar mediante sucesivas iniciativas los postulados estratégicos que habían servido de guía par la acción militar de EEUU en el Caribe -invasión de Panamá e diciembre de 1989- y acto seguido en el Golfo.

Tenía como fin:

- Prolongar la ocupación angloamericana de Alemania con tropas y armamento nuclear, bajo el mando norteamericano ejercido a través de la OTAN y extender el protectorado militar de EEUU desde los ríos Elba-Saale hasta la frontera rusa.

- Estimular la división y desintegración completa de la URSS sin riesgos de descontrol sobre armas y materiales estratégicos.

- Intervenir por detrás en los asuntos internos de los países del Pacto de Varsovia, incluida la URSS, promocionando núcleos políticos y económicos favorables a la estrategia de EEUU.

- Ampliar la influencia política hasta los Urales, y aún más al Este, a través de OTAN readaptada a la desintegración del poder militar de la antigua URSS.

Impedir que Francia y Alemania se doten de una estructura militar unificada independiente de EEUU/OTAN, y que sus equipos militares dependan de EEUU.

Interferir los planes de la unidad de Europa Occidental (CEE), en favor de una zona de librecambio abierta a EEUU:

Desarrollar campañas psicológicas contrarias a la idea de Mitterrand de la confederación europea o a la de Gorbachov de construir una casa común, y destinadas a mantener, o crear, inseguridad e incertidumbre en las relaciones entre pueblos y Estados de Europa del Este y del Oeste.John Major había declarado al Daly Telegraph (18/6/1991) el compromiso del Reino Unido por hacer cuanto estuviera en su mano por impedir la emergencia de un Estado federal en Europa. La Thatcher en Chicago y Nueva York, en junio de 1991, alertaba contra los "enanos europeos con aspiraciones imperialistas".

-Reforzar el control sobre Iberoamérica y las regiones periféricas de Eurasia.

Con estas medidas, en calendario paralelo con el progreso de la unificación alemana durante 1989, clave de la hipotética futura unidad de Europa, los estrategas de EEUU daban los pasos que desembocarían en acciones sucesivas: la ya mencionada de Panamá (20/12/1989) con la ocupación del Canal, la iniciativa sobre Canadá, México y el resto de América para absorberlos en una zona de librecambio (1990), el completo aislamiento de Cuba, y, finalmente, el incremento del control sobre la principal zona de aprovisionamiento petrolífero de Europa occidental y del Japón, el Golfo Pérsico.


La OTAN, clave de la bóveda de EEUU en Europa

John Mayor se comprometió ante la Cámara de los Comunes a no dar nunca su acuerdo a una "Europa superstate". William H. Taft. IV, delegado de EEUU ante la OTAN, igualmente opuesto a esa perspectiva, bajo la aparente concesión de acceder a que "a Unión Europea Occidental tenga un papel que jugar en la defensa de Europa, advertía el 8 de febrero de 1991 que "cualquier movimiento para desplazar a la OTAN como principal organismo para la seguridad regional, reduciría el respaldo de EEUU a la alianza (...) sólo la OTAN, y nada más que la OTAN, puede equilibrar el tamaño y la capacidad de la URSS, tanto en tiempos de cooperación como en tiempos de tensión. El público de EEUU no entendería lo que pasa si los europeos dejaran de usar la OTAN, o empezaran a reemplazarla con otras estructuras para llevar a cabo sus tareas históricas".

De la postura norteamericana derivaban proyecciones conocidas como las anteriormente señaladas: una Europa dividida; EEUU liderando el Continente desde al Atlántico al Pacífico a través de la OTAN; una UEO subordinada a la  OTAN para facilitar a EEUU su actuación sobre los territorios de los antiguos Imperios austro-húngaros -Europa Central-, turco (Oriente Medio y Próximo), ruso (Europa oriental, Asia) y las antiguas colonias de países europeos, sin contar con Hispanoamérica, ya asignada a la zona de influencia exclusiva de EEUU. La cooperación lograda por EEUU en la guerra del Golfo podría, así, servir de modelo para intervenciones futuras en otras regiones.

La orientación de EEUU posterior a la reunificación alemana y al segundo pacto germano-soviético no dejaba de ser entendida en Moscú. Vsevolod Ovchinnikov, una semana antes de los bombardeos sobre Irak escribía en Pravda (9/2/1991) un artículo titulado "Petróleo que huele a sangre": "Me temo que la misión aprobada por la ONU puede ser transformada en una acción neo-colonial con fines diferentes. Es decir, ocupar posiciones clave en la lucha por los recursos energéticos, asegurando de este modo a los monopolios de UUEE una posición predominante en la economía mundial". Opinión que corroboraría el general Colin Powell, jefe del Estado Mayor conjunto, al asignar a EEUU el papel campeonísimo sobre todos los rincones del Planeta: "Uno tiene que dejar a un lado el contexto que hemos venido usando durante los pasados 40 años. (...) El objetivo de nuestros planes es que somos una superpotencia. Somos el actor principal en el teatro del Mundo, con responsabilidades alrededor del Mundo, con intereses alrededor del Mundo".

Son patéticas las palabras de Shevardnadze explicando en Washington las reacciones que observó en Moscú, que le llevaron a dimitir de Asuntos Exteriores el 20 de diciembre de 1990: "era criticado por hacer excesivas concesiones en el área de desarme sin concesiones de la otra parte", y así: "por la reunificación de Alemania (...) por echar abajo la estructura entera de la comunidad socialista (...) por dar preferencia en política exterior a valores humanísticos estratégicos contrapuestos a valores de clase o nacionales[16]. Me decían que eso era distanciarse de los principios marxistas-leninistas. Lo que pasó fue que nadie me defendió, nadie rechazó tales críticas".

Lo que resulta inconcebible es que la intervención en el Golfo no provocara en la URSS el descarrilamiento de reformas de cuyo éxito dependía su desenvolvimiento como Estado. De hecho, no es casual que fuera en los últimos días de 1990 y principalmente de enero de 1991 -en las fechas que el Consejo de Seguridad de la ONU cedía la dirección militar en el Golfo (¡¡¡con el voto favorable de Shevardnadze!!!) cuando en Moscú emergieron a los puestos dirigentes las cabezas del golpe de Estado de agosto siguiente: Gennadi Janayev, Valentin S. Pavlov, Booris K. Pugo.

Tampoco fue casual que durante el desarrollo del golpe contra Gorbachov, los servicios de información de EEUU estuvieran dando apoyo al presidente de la Federación Rusa, Boris Yeltsin, manteniéndolo informado de la correlación de fuerzas en el ejército soviético. Ni que, abortada la insurrección, Yeltsin procediera inmediatamente a disolver el PCUS y confiscar sus propiedades. El PCUS creó el Estado soviético y sus FFAA, la estructura y la organización del primero sostenían las otras dos. Disuelto el PCUS el22 de agosto de 1991, cuatro meses después se disolvía en consecuencia la URSS, fenecía el Estado soviético y comenzaba la desintegración de la URSS.

En 1991, Alemania y Japón dijeron NO al envío de tropas al Golfo bajo mando norteamericano. Kohl, camino de Washington el viernes 17 de mayo de 1991, se proponía reafirmar ante Bush su fidelidad "a lo que todos los presidentes desde Kennedy han pedido: que creemos una política europea común de defensa y seguridad como medio de fortalecer el pilar europeo de la Alianza Atlántica". Pero esos conceptos habían sido elaborados cuando Alemania y Europa estaban divididas, ¿Tenían idéntico significado ahora, con Alemania reunificada y el Pacto de No agresión que había firmado con la URSS?

Kohl, cuidadoso, no olvidó decir el mismo día que "los norteamericanos no tienen por qué angustiarse, los dos países necesitamos fortalecer la seguridad europea bajo el techo de la OTAN". Palabras sin el menor parecido con las pronunciadas por W. H. Taft, el embajador de EEUU ante la OTAN, claramente explicativas de que la UEO debería contribuir a mantener la división interna de Europa mientras EEUU, desde dentro de la OTAN, dirigía la Europa entera.

Coincidiendo con la caída del muro, el embajador universalizaba las competencias de la OTAN, propugnaba responsabilizarla de la combinación de todas las estructuras europeas y del Mundo, militares, políticas y económicas, de "la CEE, del Grupo de los Siete (que incluye Japón), del Grupo de los 24, del Consejo de Europa, del GATT (que incluye el Tercer Mundo)". Ni alemanes ni franceses recogieron la invitación. Parecía que en 1989 la realidad de los europeos había cambiado más que la no pervivencia de los clásicos conceptos estratégicos de origen británico.

Kohl, en su discurso en Washington el 20 de mayo de 1991 procuraba tranquilizar: su "gobierno no desea de ningún modo ver debilitada a la duradera Alianza Atlántica, menos aún reemplazada por una estructura europea". Pero a pesar del escarmiento sobre la cabeza de Irak, también decía que "tropas alemanas estarán en el futuro en condiciones de actuar fuera del perímetro de la OTAN sólo bajo los auspicios de la ONU, o dela UEO." Dejaba claro, que no bajo bandera o mando de EEUU (...) salvo que se creara una base constitucional para la involucración". Legitimación por último aportada en 1993 y 1994 al resolver el Tribunal Constitucional una consulta del Bundestag.


La alternativa alemana

La CEE era el principal instrumento económico construido sobre el dividido solar europeo con apoyo norteamericano y por razones estratégicas propias de EEUU.

¿Podía sobrevivir en las estructuras que fueron creadas al servicio de la Guerra Fría?

Nacida seis años después que la OTAN y dos después que el Pacto de Varsovia, el fin que se dio en 1956 era crear un mercado común (CEE) de bienes y servicios en la zona bajo tutela militar de EEUU. Un objetivo adicional es crear la Unión Económica y Monetaria (UEM). El calendario propuesto por Jacques Delors se inició en 1990. Mas el proyecto continuaba anclado en los presupuestos políticos y económicos sentados desde 1945 por EEUU.

Sin embargo, quienes echaron el freno a la UEM serían cinco de los ministros de Finanzas reunidos en Roma. Dos de ellos merecían atención -Alemania y el Reino Unido-, los tres restantes seguían su turno -España, Portugal y Grecia. Las objeciones las expresaron en términos económicosJhon Major y el Banco Federal alemán: "si la Comunidad -dijo el primero- tratara de llegar demasiado pronto a la unión monetaria, sin una previa convergencia económica mayor, serán intolerables las tensiones y sacudidas sobre nuestras economías".

Para los alemanes "la transición a una nueva fase monetaria debe hacerse (...) previa garantía de que el resto de la Comunidad ha logrado el mismo nivel de estabilidad que la RFA". Los británicos se tomaban tiempo mientras oteaban en la independencia de los Estados del Este en busca de impulsos adicionales para preservar la propia. Ahora, la "casa común europea propuesta por Gorbachov ofrecía a Londres oportunidades antes no existentes.

En otro lado, los alemanes deseaban manos libres durante un tiempo para imantar los capitales del resto de la CEE en pro de la robustez del deutsschmark, con vistas a sustituir en Alemania del Este el capital social por privado. Mitterrand pedía a los alemanes el 25 de septiembre de 1990 que "entiendan que Francia mantendrá una política exterior independiente en defensa de sus intereses vitales en todo el Mundo".

El final de la división de Europa sacudió el entramado de la CEE. Jacques Delors, alarmado, señalaba en París el 25 de septiembre de 1990: "si Alemania pudiera emerger como un poder en solitario (...) en ese momento el destino de gran parte de Europa dependería de los políticos germanos". Para evitarlo, J. Delors propuso una concepción de la CEE ajustada en sus fines a los mismos de los norteamericanos en 1945: lograr la "europeización" de Alemania a través de estructuras como la de la CEE, diseñadas para solucionar el problema alemán. Hoy, pese al objeto de los vencedores de 1945, Alemania se encuentra en tránsito hacia su objetivo: la propia autodeterminación.

La arquitectura creada en Europa como instrumento de intervención durante los 45 años de la Guerra Fría se ve desbordada, cada día más inadaptada, lo mismo la OTAN y la CEE en el Oeste, como lo fueron para el Este el Pacto de Varsovia y la CAME. Distanciándose cada vez más del inmovilismo de la Guerra Fría, dos corrientes de fondo se entrecruzan hoy en Europa. Por un lado, la que explora fórmulas institucionales capaces de afirmarla frente a EEUU (y, en otro nivel, a Japón). Por otro lado, la que impulsa la desintegración de las estructuras estatales que históricamente rivalizaron por la hegemonía sobre el Continente. La primera se reveló en la respuesta de Francia y Alemania ante la suspensión de pagos de EEUU por la decisión de los ministros de Agricultura de la Comunidad Europea de mantener las subvenciones a su agricultura. La segunda exterioriza la crisis de las estructuras estatales históricas. De las centralizadas y de las descentralizadas. Casos como el de España, donde no por haber desmembrado a la nacionalidad castellana, núcleo centrípeto del Estado-Nación, en diez gobiernos autónomos se ha superado la inadaptación de las nacionalidades vasca y catalana en las estructuras estatales.


De Yalta a Malta

La reunión en Malta (2-3/12/1989) de los presidentes de la URSS y EEUU, a pesar de ser informal, sin orden del día ni firma de acuerdos, emergió como símbolo de cambio en las relaciones entre ambos. Georges Bush había declarado el 22 de noviembre anterior: "América desea que los soviéticos se sumen a nosotros para ir hacia una nueva asociación (...) ayudar a los pueblos de Europa a alcanzar un nuevo destino en una Europa pacífica, entera y libre".

Un histórico encuentro, pues venía precedido por revoluciones incruentas en Polonia, Hungría, Checoslovaquia, Bulgaria. Un año antes Gorbachov había anunciado en la ONU que la "sobrevivencia y autopreservación del género humano (...) la idea de democratizar el orden mundial ha convertido en una poderosa fuerza socio-política, el uso de la fuerza no puede ser más un instrumento de política exterior, la libertad de elección es un principio universal que debe ser permitido sin excepciones". Y estimando que "toda interferencia en los desarrollos internos de los países tendría las más destructivas consecuencias para el establecimiento de un orden pacífico", ofrecía "desmilitarizar las relaciones internacionales en una Comunidad de Estados que esté basa en el Imperio de la Ley".

Anunciaba la reducción unilateral de sus tropas en 500.000 hombres, la retirada y desmovilización de seis divisiones de tanques y unidades de asalto de la RDA, Checoslovaquia y Hungría; la reducción de 50.000 hombres y 5.000 tanques de las fuerzas soviéticas estacionadas en estos países, más otros 5.000 tanques en la URSS, 8.500 sistemas de artillería y 800 aviones de combate, dentro de una "estructura que se convertiría en claramente defensiva".

Gorbachov llegaba a Malta con el ejemplo de la desmovilización de 256.000 soldados. Dos semanas después, el 15 de diciembre de 1989, el secretario de la ONU recibía la confirmación de repatriar 625.000 soldados antes del 2.000. Ese mismo día, el Soviet Supremo aprobaba reducir el presupuesto de Defensa en un 8,2%, a pesar de que el previsto era ya notablemente inferior al de EEUU en un 57%...

El mundo asistía a una insólita sucesión de cambio de régimen político y de afirmaciones de independencia, Todos los partidos comunistas de Europa cambiaban su modelo organizativo por otro de reconocimiento de las pluralidades internas. Malta y Yalta admitían cierto paralelismo. En ambas conferencias la URSS aceptó repatriar sus tropas, la no intervención y libre determinación de los pueblos, la celebración de elecciones libres en sus Estados vecinos. Hay que recordar que en 1945 la URSS apoyó elecciones libres en Hungría, Bulgaria, Finlandia y Austria -perdidas por los respectivos partidos comunistas, no hizo uso del derecho a estacionar tropas en Finlandia, retiró el Ejército de Checoslovaquia a fines del 45, cortó sus enlaces ferroviarios militares a través de Polonia, respetó su compromiso de no intervenir en Italia, Francia o en la guerra civil de Grecia. Pero la Administración Truman sepultó el espíritu de Yalta, rompió los acuerdos suscritos y viró hacia el control de Europa entera obsesionada por acabar con el sistema económico-político soviético nada más conocer la invención de la bomba atómica y sentir el poder del rayo en sus manos.

La Administración Bush no dejaba de ver el espíritu de Malta como el resultado de cuarenta años de guerra contra la Potencia europea rebelde. En EEUU hacía mucho tiempo que habían sido desplazados del poder los soportes del New Deal rooseveltiano, la pretensión de poner término a las esferas de influencia, ahora, la pax americana se planteaba a propósito de mantener Norteamérica su estatus de primus inter pares en 1989 buscando explorar nuevas vías en el viejo Continente, mientras que la URSS de Gorbachov proponía un orden mundial distinto; para Europa, un proyecto común de estructura sin guerras frías ni calientes. EEUU no rechazó de plano la solicitud de la URSS de acceder a la economía mundial ingresando en el FMI y en el GATT -la URSS participó en la Conferencia de Bretton-Woods que creó el FMI en 1944 -del que fue apartado después.

Desde el punto de vista militar podría pensarse que Malta fue el reencuentro con el espíritu de Yalta en una realidad de paridad atómica entre la URSS y EEUU. Malta contenía significado un paso en la clausura de la etapa militar iniciada en la Conferencia de Postdam -el arma atómica como instrumento de chantaje político- y el comienzo de otra basada en la constatación de que la guerra atómica no es medio para imponer hegemonía, el orden mundial debiendo asentarse sobre bases nuevas. De donde hubiera podido seguirse la sustitución de la estructura defensiva de una Europa fortificada en trincheras, por otra de seguridad compartida. En Postdam (un día después del ensayo atómico en Álamo Gordo el 16 de julio de 1945), la URSS rechazó tamaña ofensiva, y a falta de armamento atómico opuso a EEUU el acuartelamiento progresivo de los pueblos y Estados donde el Ejército Rojo había entrado en su avance triunfal hacia la capital del III Reich.

Ahora, volvían a imponerse intereses favorables a reconfigurar la cadena de Estados que sirviera de tapón-división entre la Europa occidental (bajo control de la OTAN y de la CEE) y la URSS. De nada servía, por ejemplo, para el ex jefe del Gobierno Michel Debré (neogaullista), que la RDA, tres semanas después de destituir a Eric Honnecker, cediendo a la presión popular, abriera el muro de Berlín (9/11/1989).

Debré veía con preocupación el acontecimiento porque "permitiría la reunificación". Giscar d`Estaing (conservador) evocaba "la muerte de la CEE. El peso de un eventual Estado alemán unificado sería incompatible con nuestras instituciones". Michel Rocard (socialdemócrata) urgía abalanzarse sobre los mercados de Europa oriental: "nuestras grandes empresas estaban presentes en todas partes antes de caer el Telón de Acero". Mitterrand convocaba una reunión urgente de jefes de Estado y de la CEE para tratar de evitar la reunificación alemana. En fin, políticas todas que veían en la perpetuación de la OTAN (y del Pacto de Varsovia) un medio de contener a una Alemania en vías de reunificarse y de recuperar su soberanía. Margaret Thatcher pedía la continuidad de la OTAN, pero usaba la dinámica en la "masa Oriental" para preservar la independencia británica. Adenauer decía preferir "el control total sobre media Alemania más que el control a medias (con los comunistas) sobre Alemania entera". Bush concertaba con Kohl hablar positivamente "sobre el "principio" de la reunificación, a pesar de que eso es anatema para muchos aliados de la OTAN".
En ese nuevo contexto de cooperación con la URSS, EEUU quería mantener su esfera de influencia mientras Moscú renunciaba a la suya en Europa del Este. Gorbachov buscaba el camino para acuerdos económicos y de seguridad de ámbito paneuropeo del modo que le era viable, ora asociando a Washington en la Conferencia de Seguridad y Cooperación Europea (CSCE) como marco institucional de los dos bloques, ora abriendo relaciones directas con la OTAN y la CEE.

Malta al igual que Yalta tenía a Alemania como fondo. Merece recordar las dos respuestas alemanas a la apertura del muro de Berlín. Willy Brandt (socialdemócrata) afirmaba que "muchos en la RDA odian ser comprados. Son alérgicos a la sospecha surgida de que el producto de su trabajo pueda ser vendido como activo de la quiebra". Helmuthh Kohl (democristiano) explicaba en sus diez puntos al Parlamento (28/11/1989): "instaurar estructuras confedérales entre los dos Estados d Alemania, con el fin de crear después una federación, lo que significa un orden federal en Alemania" (...) la CAE no debe acabar en el Elba, debe estar abierta a una RDA democrática y a otros Estados democráticos".

Dictaba también a la RDA lo que debería hacer si deseaba ayuda económica: "un cambio fundamental en el sistema político y económico, terminar con el monopolio del poder del Partido Socialista Unificado".  La URSS veía la reunificación "en el contexto de un proceso más amplio de superación de la división de Europa que incluye la disolución simultánea de la OTAN y del Pacto de Varsovia". Edward Shevardnadze fue más contundente: "la parte soviética considera inaceptable dictar al Estado soberano de Alemania Oriental cómo debe desarrollar sus relaciones con el otro Estado Alemán".

En 1989 los democristianos alemanes pedían anexionar la Alemania entera, como dijera Conrad Adenauer. EEUU ajustó sus intereses a esta nueva premisa. En Yalta se aprobó mantener desmilitarizado y unido el Estado alemán -aunque debilitándolo mediante una estructura federal, y su ocupación por tropas de la Coalición Antigermana debía mantenerse durante sólo dos años adicionales. En Malta EEUU proponía por primera vez a la URSS la reducción de sus respectivas tropas en Europa. Y la hacía horas después de que Kohl hubiera pedido simultanear la unificación alemana con "pasos rápidos en el desarme y control de armamentos y sobreponerse a la OTAN y el Pacto de Varsovia. Un alto funcionario alemán había hablado de que "la más probable petición del Kremlin a cambio de aceptar la reunificación sería una Alemania neutral, un paso que implica el colapso de ambas alianzas en Europa y levantar un sistema de seguridad global totalmente nuevo. La posibilidad de tal oferta por Moscú es la mayor preocupación de nuestros aliados, que temen que Alemania Occidental sea incapaz de resistir el cebo". Al día siguiente (29/11/1989), el secretario de Estado James Baker III se apresuraba a disponer que la reunificación alemana "debe producirse en el contexto del continuado alineamiento de Alemania con la OTAN y una CEE cada vez integrada. No debe haber trueque de neutralidad por unidad".

El gobierno de Bush vio la posibilidad de extender la OTAN hacia el Este. El gobierno de Kohl veía lo mismo pero deseaba hacerlo con el asentimiento de EEUU.


Asimetrías entre Bush y Gorbachov

El encuentro en Malta tuvo lugar tras reiteradas condenas retroactivas por el Soviet Supremo. El presidente Bush había anunciado por televisión su viaje a Malta reivindicando el legado acumulado por EEUU con la aplicación de la doctrina Truman y proclamando la perennidad de la OTAN: "ayudamos a reconstruir un continente a través del Plan Marshall y construimos un escudo, la OTAN (...) América es fuerte, y cuarenta años de perseverancia y paciencia están dando finalmente resultado". Ofrecía ayuda a Hungría y Polonia si se ajustaban "a una sociedad de mercado libre, abriendo el camino a la inversión de EEUU". Dijo más: "Estoy extendiendo la mano a Gorbachov, pidiéndole que trabaje conmigo en derribar las últimas barreras a un mundo nuevo de libertad. Permitidnos ir más allá de la contención y, de una vez por todas, acabar la Guerra Fría (...) Podemos ayudar a los pueblos de Europa a alcanzar un nuevo destino, en una Europa pacífica, entera y libre". Con "entera y libre", ya utilizada en el 40 aniversario de la OTAN en Bruselas en mayo de 1989, la Administración Bush aparentaba inclinarse ante la marcha alemana hacia el Este pero de hecho se ponía al frente, reconduciéndola a expandir la CEE y la propia OTAN hacia Oriente.

Una Europa "entera y libre". Querían decir, así lo expuso el secretario de Estado James Baker III: "una comunidad de naciones libres (...) Sus fronteras no han sido puestas por la geografía (...) sino por el logro de las libertades democráticas". ¿Formaría parte de esta "Nueva Europa" los EEUU? Este era el propósito. Tal Europa comprendería los Estados de la OCDE e incluso algunos neutrales: "Hoy corre desde Montreal, San Francisco, y Roma hasta Tokio, Helsinki y Melbourne (...) En Bruselas, los líderes de la OTAN se han comprometido a realizar una Europa entera y libre". Era una formulación a propósito de retroceder el sistema económico-ideológico del poder estatal de la URSS. De nuevo se percibía aquí, en trasfondo, constantes estratégicas británicas: lograr retroceder los beneficios territoriales que obtuvo la URSS del Pacto de no Agresión y Neutralidad de 23 de agosto de 1939 con Alemania; restablecer alguna versión del "cinturón sanitario" emergido den Versalles en 1919; desintegrar la URSS en tanto que Estado. Se trataba no sólo de no poner fin a la división de Europa sino de crear las condiciones para una nueva confrontación. Gracias a la libertad de prensa de EEUU se conoce que la Administración Bush pretendía "hacer frente una Europa modelada tanto por la influencia económica y el potencial alemanes como por la presencia militar rusa".

El concepto "paneuropeo" francés de lograr encorsetar a Alemania imponiendo la plena integración político-económica de la CEE para 1992, era una concepción que entroncaba con los esfuerzos posteriores a la revolución bolchevique tendientes a separar Rusia de la Europa capitalista. Ahora, explicaba ambiguamente el secretario de defensa del Pentágono Dick Cheney: "queremos una Europa entera y libre de intimidación. (...)los intereses soviéticos no van a coincidir con los de EEUU, sus objetivos a largo plazo van a permanecer, de continuar siendo el poder militar más fuerte en el continente euroasiático (...) Si nos obligamos nosotros mismos a salir de Europa, no volveremos fácilmente".

Estaban alumbrando lo viejos rescoldos de la Conferencia de Versalles en 1919, es decir, la división de Europa entre Potencias cuyo "equilibrio" reposa en repartirse los pueblos en zonas de influencia.

Ahora, tan pronto la URSS favoreció los cambios de regímenes en Polonia, Hungría, la RDA, Bulgaria y Checoslovaquia, el Kohl avanzó su plan de 10 puntos de anexión de la RDA. Francia se apresuró a declararlo unilateral. Mitterrand avanzó otro gesto, su visita a Gorbachov en Kiev el 6 de diciembre y el respaldo a la iniciativa soviética de convocar una reunión de la Conferencia de Cooperación y Seguridad Europea para 1990. La cuestión alemana jugaría un papel nada despreciable en la decisión soviética de convocar una nueva conferencia de Helsinki. Curiosamente, se desataron una tras otra propuestas de retroceso de la reunificación alemana.

El 3 de diciembre de 1989, Vernon A. Walters, General y embajador de EEUU en la RFA, desplazaba la unidad para "dentro de cinco años". Al día siguiente, lo hacia Margaret Thatcher aumentando el plazo a 10 0 15 años. Los franceses descartaban la idea misma de un calendario. Kohl acusaba recibo el 15 de diciembre: "haremos bien en tener esto presente si queremos seguir tranquilos en el futuro". Para EEUU, la división debía terminar, pero de forma que las estructuras dependientes de EEUU no fueran reemplazadas por otras genuinamente europeas.

Así, en Malta, se querían reforzar los pilares creados en 1945 para construir una New Europe dentro de un New Atlanticism, pese a las iniciativas de la propuesta unilateral de la URSS sobre reducción de armamentos y tropas, la idea de EEUU de reafirmar la continuidad de su esfera de influencia sobre Europa a través de la OTAN y una CEE ligada a EEUU "por tratados u otras formas", que mantuvieran su naturaleza de anexo dela OTAN. Europa unida quería decir, una OTAN con EEUU proyectada sobre las otras Europas provenientes de la EFTA, COMECON y no alineada, y también sobre los conflictos regionales del Tercer Mundo.

¿Era posible una Europa independiente dentro de la OTAN? De Gaulle se lo preguntó y respondió no, ni siquiera la de Francia. Tanto es así que su preocupación le llevó a retirar las tropas francesas del mando militar integrado de la OTAN en 1966, paso previo al probable abandono de la Alianza Atlántica si no hubiera dimitido en 1969. Sin embargo, tres décadas después, la iniciativa de EEUU en Malta continuaba subordinando a la OTAN la definición de los intereses nacionales europeosBush pensaba en una estructura mundial con centro no en Naciones Unidas, sino en EEUU. Veía el continente euroasiático como un rival a mantener dividido: tres masas diferenciadas (china, la Europa occidental de la OTAN-CEE, y la central rusa, ligadas cada una de ellas por una alianza o entente bilateral con EEUU. Y con Hispanoamérica, como una reserva hegemónica de EEUU, fuera de la influencia británica como la diseñó Roosevelt. Después de Malta Panamá fue invadida por enésima vez y sometida al control de EEUU el 20 de diciembre de 1989.

Las diferencias de concepto eran notables. Camino de Malta, Gorbachov había dicho en Roma que "todo intento de sacar provechos egoístas de la llegada de este cambio verdaderamente histórico, de usar lo que está pasando en provecho propio, de inclinar los acontecimientos en ventaja propia, está preñado de caos". Para Bush la libertad de Europa significaba incorporar la zona oriental al "mercado libre". Gorbachov ponía el énfasis en acabar la confrontación; construir la "casa común europea", la "comunidad de Estados democráticos y soberanos". Gorbachov proponía liberar el Mediterráneo de flotas bélicas. No aceptaba el proyectado Sistema de defensa Estratégico (SDI). Su razonamiento no era compatible con el proceso de desintegración de los Estados-Nación en la CEE-OTAN, ni con los modelos de hegemonía perpetua de EEUU mediante la división de los Estados de Europa y Asia. Bregaba por la disolución de las coaliciones bélicas. De aquí que ambas concepciones se dibujasen tan claramente divergentes.


Más allá de la “contención

Los conceptos teóricos de la Guerra Fría no podrían considerarse abandonados mientras los estrategas del Pentágono mantuviesen vigente el supuesto de estar listos para la guerra total y absoluta en cada instante.

Tras la intervención de Panamá por EEUU, el Reino Unido la respaldó y la Francia socialdemócrata se sumaba contra el veto de la ONU que condenaba la invasión y ordenaba la retirada de tropas. EEUU ensayaba el bombardeo F-117 indetectable por radar, mataba a más de 3.000 civiles y 200 soldados panameños. Los tres gobiernos que vetaban en la ONU la condena de la intervención de EEUU en panamá, el mismo día manifestaban al gobierno de la URSS que "entenderían que el Pacto de Varsovia enviara ayuda militar a Rumania". EEUU, Reino Unido y Francia reafirmaban así el principio de Palmerston según el cual si a cada Potencia le correspondía su zona de influencia, cualquier intervención había que considerarla "estabilizadora", incluso legítima. Los tres parecían decir que necesitaban de la complicidad de la URSS para mantener los basamentos del edificio salido de la Guerra Fría. El fiasco fue tremendo cuando los diputados del Soviet Supremo aprobaron enviar auxilio humanitario a Rumania y rechazaron por unanimidad enviar tropas. Quedaba claro que el mayor interés por prolongar la división de Europa (y el Mundo) en zonas de influencia guardaba coherencia con las posiciones de los gobiernos de las tres Potencias occidentales.

El 24 de diciembre de 1989, Gorbachov se dirigía al Soviet Supremo: "la opción es entre libertad y reforma (...) Hemos escogido la primera y no vamos a abandonarla". En la misma sesión, significativamente, aprobaban la legitimidad del Pacto de Neutralidad y No Agresión suscrito el 23 de agosto de 1939 entre Alemania y la URSS, pero condenaban el protocolo secreto anexo por el que se repartían el Este de Europa. Querían decir, que reafirmaban retrospectivamente la política de no haber iniciado la guerra de 1939. EEUU, Gran Bretaña y Francia se encontraban, así, sin contraparte alguna en el Este para seguir justificando su empecinado intervencionismo en Europa y fuera de Europa.

Días después, el 31 de diciembre, el presidente Mitterrand innovaba y evocaba, por primera vez, el horizonte "No demasiado lejano" de una confederación europea incluida Rusia. ¿Había advertido que así podía evitarse la hegemonía alemana? En los años treinta, los gobiernos franceses, incluso el del socialdemócrata León Blum rechazaron cualquier acuerdo con la URSS. Todos los gobiernos franceses desde 1940 hasta Mitterrand, con excepción de Charles de Gaulle, practicaron el seguidismo respecto de EEUU, y cuatro décadas después Francia llegaba a un estadio comparable al dilema que conoció la generación Blum: facilitar la emergencia de Alemania como superpoder europeo, o inclinarse ante ella. Todavía, Mitterrand, como si de pronto tuviera prisa, el 6 de diciembre en Kiev se sumó a la iniciativa soviética de convocar la Conferenciade Seguridad y Cooperación Europea. Gorbachov le había pedido que le ayudase "a evitar la reunificación alemana (...) Kohl la quiera a cualquier precio, no entiende que a corto plazo eso conducirá a la militarización del poder en Moscú y a la guerra en el continente". Diez días después, el mismo Mitterrand aceptaba el deseo de EEUU de atribuir un papel político a la OTAN -como confiándole la tutela sobre la RFA, cuando esta última hacia tiempo que se apoyaba en EEUU. Simultáneamente, franceses y británicos intentaban limitar los acuerdos de desarme entre la URSS y EEUU.

El 2 de febrero de 1990, en un impresionante zigzag, Gorbachov abandonaba a su suerte a la RDA, a cambio de apoyo económico de la RFA a la URSS. El 3 de abril, aceptaba reunificar Alemania dentro de la OTAN -para que "quede firmemente sujeta tanto por las tropas americanas como por las soviéticas". ¡Era consciente Gorbachov de que estaba permitiendo a EEUU alcanzar la meta que se había fijado desde Truman en Alemania!


Entre EEUU y Alemania

En Postdam (julio-agosto de 1945) Truman exigió a la URSS optar entre aceptar las normas de EEUU para Europa, o resistirlas, teniendo así que asumir el costo de aislarse del sistema mundial, y tener que desviar recursos masivos al gasto militar. A la luz de la documentación considerada, queda claro que la guerra preventiva subsiguiente tenía como objetivos marginar a la URSS del escenario europeo, retrotraer sus fronteras a las del 23 de agosto de 1939 (tratado de Brest-Livostk, 1918), cambiar su sistema político y desintegrarla por último como Estado.

EEUU negoció en Postdam exhibiendo el monopolio atómico. En 1989, EEUU había alcanzado sus objetivos de la Guerra Fría. El Imperio británico se había desvanecido[17]. Las esferas de influencia en Europa y Asia habían cambiado de manos, EEUU y la URSS habían reducido su supremacía relativa y enfrentaban serios problemas económicos. Cierto es que EEUU había podido capturar los mercados mundiales, orientar su producción, comercio y finanzas, pero había desaparecido su superioridad nuclear de 1945 y estaba fuertemente lastrada por el crecimiento del producto militar ya que invertía en la "defensa de Europa" 500.000 millones de dólares. Había indicios de que núcleos importantes del gran capital estaban cansados, no estaban interesados en la producción de guerra. Recordemos que la Administración Reagan que terminaba su período en 1989 había proyectado la cruzada contra el "imperio del mal", con un gasto superior a los dos billones de dólares en armas. Por entonces, en 1986, el endeudamiento de los siete principales países capitalistas había superado los seis billones de dólares.

La URSS dedicaba en 1989 el 15,6% del presupuesto a la partida militar. El costo de la Guerra Fría contribuyó a la crisis. Tenía una deuda externa de 7,26%, mientras que el déficit fiscal sobrepasaba el 6,2% de PIB y la caída de los precios del petróleo mermaba su entrada de divisas.

En EEUU los mayores bancos estuvieron amenazados, 79 quebraron en 1986, 120 en 195, 138 en 1986, 184 en 1987, 221 en 1988; más de 1.000 Cajas de Ahorro lo hicieron en los mismos años. El déficit de Reagan sobrepasó los 200.000 millones de dólares. La deuda externa sobrepasaba los 400.000 millones en 1986. EEUU había pasado de ser el primero acreedor mundial en los años veinte, a ser el primer deudor mundial en 1982.El monto de la deuda interna había superado ya en el primer trimestre de 1988 los 10,3 billones de dólares. En contraste, la especulación financiera avanzaba más rápido que las actividades. En 1985 Reagan había devaluado el dólar para elevar la exportación. Washington pedía a Japón y a la RFA que activaran sus economías e incrementaran la deprimida demanda internacional, lo que no surtía efecto en la concertación económica dentro de la Coalición de la Guerra Fría. Tokio y Bonn se resistían a asumir el pago del déficit comercial y fiscal de EEUU. Mientras, se reducían los precios de las materias primas y aumentaba la deuda interna y externa de los Estados. El déficit comercial de EEUU para 1987 era estimado en 160.000 millones de dólares, y el presupuestario en otros 148.000 millones. El crac de la Bolsa de Nueva York el 19 de octubre de 1987 volatilizó más de un billón de dólares en 24 horas -tres veces toda la deuda externa iberoamericana.

La crisis económica estimuló a la segunda Administración Reagan y a la dirección de la URSS a reducir sus gastos militares. Reagan y Gorbachov reunidos en Islandia en 1986 abrieron el camino hacia la destrucción parcial de armas nucleares (acuerdo de Washington, 9 de diciembre de 1987).

Alemania y Japón dominan la economía, con las consiguientes consecuencias políticas y militares. Alemania busca coordinar, si no dirigir desde dentro de la CEE a quienes tenían en Europa oriental importantes mercados financieros antes de 1914 y 1939, como Francia y Bélgica. Y es comprensible que persiga estos propósitos bajo protección militar de EEUU pero disminuyendo su dependencia.

Todo cambiaba. La búsqueda de medios de cooperación entre Washington y Moscú, inéditos desde Truman, hacía insostenible el subeje París-Bonn, al mismo tiempo que aumentaba el margen de libertad de Japón y la RFA hacia China y Europa oriental. La situación presentaba obsoletos los bloques bélicos de la Guerra Fría -OTAN, Pacto de Varsovia, Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca (TIAR) etc.-, y generaba clima favorable al fortalecimiento de las Naciones Unidas.

Respecto a España y Portugal, la suerte de ambas dependía de que perdurase o no la Coalición bélica entre EEUU, Francia, el Reino Unido y la RFA, pues los sectores que dirigían el posalazarismo y el posfranquismo tenderían a seguir las directrices que aquellas les marquen en la OTAN y la CEE. Para España, que tenía sus centros neurálgicos ocupados desde 1977 por personas o equipos cooptados por la socialdemocracia alemana, sería determinante que Alemania lograse arrastrar tras de sí al resto de la Coalición bélica sin fragmentarla.

La Coalición se reinventaba. El líder laborista explicaba en las elecciones de mayo-junio de 1987 que los británicos deberían programar su defensa de armamento convencional, y puesto que una guerra nuclear sería el "punto final" agregaba que un gobierno británico nunca debería ordenar su uso ni pedir a otro (EEUU) que lo hiciera en su lugar. Consideraba "inconcebible que la URSS ataque a Europa occidental". El ministro de Defensa británico replicó que una doctrina semejante "conduciría inexorablemente a la ruptura de la OTAN y a la emergencia de una Gran Bretaña neutralista". Cierto, pues entrañaría abandonar conceptos heredados de la estrategia imperial británica, como los que condujeron al propio Labour Party en 1948 a pedir a EEUU que creara la OTAN.


Mirando adelante

Desaparecida la URSS, la estrategia tradicional de Londres (y Washington) era hacer partidarias a Francia y Alemania de mantener dividido el continente europeo. En la medida que esta división continuara siendo una meta común, serviría para prolongar entre los aliados el acuerdo de compartir sin mayores disputas su intervención sobre España y Portugal. Mientras perduren las luchas por la hegemonía sobre Europa, británicos, franceses, rusos y otros, recelaran de la potencialidad expansionista de cualquier otro, y buscarán coaligarse con quienes compartan su inquietud. Este fue el caso francés, la propuesta de Maurice Schumann (democristiano) en 1951 de crear la Comunidad Europea del Carbón y del Acero, coincidía con la idea del secretario de estado de Truman de "atraer a Alemania a una relación económica con Europa Occidental”. Eso la atará y sentará la base que apartará los temores de que Alemania pueda quedar suelta y dispararse con una política independiente o prorrusa".

En cuanto a EEUU, mientras no le lleven a modificar sus políticas externas, continuará intentando dominar los continentes, controlar los mares, el espacio atmosférico y el extraatmosférico. Rusia se veía como potencia gozne del continente euroasiático.

Pero todo tendría que evaluarse de nuevo. El 7 de mayo de 1989, The Washington Post exponía la opinión del director de la CIA, Richard Helms, quien veía llegar el fin del mundo, su mundo: "glasnot y perestroika han tocado la cuerda alemana de la reunificación, esto va a ser absolutamente mortal para la OTAN, y para nosotros y para todos los demás".

Brzezinski, el polaco-norteamericano, proponía agrupar en torno a Francia en alianza con EEUU el Oeste y el Centro de Europa recién desprendido de la esfera soviética, manteniendo aislada a la URSS. Henry Kissinger había propuesto una alianza europea conservadora dentro de la OTAN para perpetuar la división pero concediendo a EEUU el papel tradicional británico. Ambas propuestas, de la Kissinger y Brzezinski, eran meras adaptaciones de las que desde el siglo XIX han desembocado en sucesivas guerras hegemónicas. En contraste, Robert McNamara, se alejaba de la herencia conceptual británica y franco-polaca al sugerir una vía compatible con la unidad europea -y alemana- y su prerrequisito: el fin de la guerra de EEUU con la URSS. Para ello evocaba el legado no experimentado de Roosevelt plasmado en la Carta Atlántica de 1945 que fue truncado en la primavera de 1945: renunciar a la dominación-agresión de un Estado sobre otro (...) en pro de la coordinación a través de la ONU".

La reunificación de Alemania encerraba en su lógica superar la OTAN y el Pacto de Varsovia; requería desmontar el doble andamiaje militar; exigía acabar la guerra iniciada en 1945; crear condiciones de seguridad para todos los Estados; replantear Europa sobre basas de cooperación, democracia socioeconómica y política. Era una fascinante tarea. La URSS de Andropov había pospuesto en Berlín el 4 de enero de 1983 la disolución simultánea del Pacto de Varsovia y de la OTAN, sin hallar respuesta. Gorbachov había propuesto en 1984-85 retirar de Europa los misiles de alcance intermedio, lo que fue aceptado por EEUU en 1987. El Pacto de Varsovia reiteró a la OTAN su propuesta de disolución simultánea. Una semana después, Bush proponía retirar de la OTAN 30.000 soldados norteamericanos, pero, al mismo tiempo, afirmaba que EEUU era un poder Europeo. Además, faltaba el acuerdo de retornar a todas las tropas asentadas en Alemania desde 1945. Sólo dieron su acuerdo cumplido en 1994, Moscú en 1990 y París en 1992. EEUU y el Reino Unido no dieron su acuerdo, manteniéndose bajo el paraguas de la OTAN.

La paz en Europa exige superar su división pero también la hegemonía de un Estado sobre otro. La realidad contingente ha demostrado que Alemania y Europa han permanecido divididas en tanto los sistemas socioeconómicos y políticos no evolucionaron hacia sistemas no antagónicos. No obstante, un importante asesor de Kohl declaraba que "la derecha y la izquierda, por razones distintas, están llegando a conclusiones más o menos iguales sobre una Alemania reunificada y neutralizada".

Sin embargo, los intereses dominantes en la Europa de la OTAN tienen como proyecto político, económico y militar el del capital internacional, ello pese a que el sistema sostuviese sobrepasada ya en 1987 la cifra de 15 millones de personas sin trabajo en la Europa de la OCDE, "más de 31 millones en el conjunto de países de ésta última, unos 100 en el Mundo, además de casi otros 500 de subempleados y 881 adicionales viviendo por debajo del nivel de miseria. Tal sistema no halla soluciones; peor aún, encierra en su propia lógica el riesgo de nuevas hecatombes. Y es un hecho que los sectores sociales conservadores europeos persisten en su tradicional objetivo: impedir alternativas democráticas y socializantes dentro y fuera de sus países. Disolver el Pacto de Varsovia sí, pero no la OTAN. Crearuna estructura militar europeo-occidental opuesta a Rusia, basada en un eje en torno de Alemania. En otras palabras, el gran condicionante es si -y cuándo- EEUU y Europa (Rusia incluida) estarán dirigidas por una coalición de intereses compatible con la cooperación y la paz; cuándo, en fin, los estrategas de EEUU se desprenderán de conceptos imperiales británicos concebidos y dirigidos a dividir y enfrentar Eurasia consigo misma.


Estrategias mundiales e intervención

Vivimos una época construida sobre la expansión universal de formas culturales y organizativas creadas desde el siglo XV en torno del capitalismo mercantil e industrial. Las estructuras de dominación interna e internacional fundadas en la empresa -privada o pública- culminan en un mercado planetario integrado. El siglo XVIII conoció la reconfiguración de los centros hegemónicos y el asentamiento de Estados que han perdurado hasta hoy. Kant señalaba que la paz no sería posible mientras algún Estado independiente pudiera ser adquirido por otro mediante herencia, cambio, compra o donación; el derecho internacional debiera fundarse en una federación "constituyendo un Estado de naciones que, aumentando sin cesar, llegue por fin a contener en su seno a todos los pueblos de la tierra".

Dos siglos después estos ideales no han perdido vigencia. Sigue presente la intervención de un Estado en los asuntos de jurisdicción interna de otro. Entendiendo por intervención la "identidad de quienes adoptan las decisiones que afectan al conjunto de la sociedad y/o a los procesos a través de los cuales aquellas decisiones son adaptadas". Existe reconocida la No intervención, en derecho internacional, como un principio (ONU, 21 de diciembre de 1965 y 4 de octubre de 1970). La economía que desea dominar sobre la de otras naciones tiende a incrementar el poder de su propio Estado, y a reducir o destruir el de los otros, reduciéndolos al estatus de simple mercado. En la medida en que se debilite la ascendencia de EEUU sobre la CEE, los Estados europeos hasta ese momento subordinados intentarán restablecer su dominación sobre las economías de otros Estados. Así, y no obstante las previsibles resistencias de los perjudicados, la lucha por los mercados seguirá abierta.


La lucha por la hegemonía en el continente euroasiático

La interrelación de las economías europeas, la integración de sus mercados, era ya tan acusada a fines de la Edad Media que el historiador Fernand Braudel remonta hasta 1450 el comienzo del primer ciclo largo en los precios de productos básicos. Las fechas de los siguientes las encuentra en 1650, 1817 y hacia 1974.

El primer ciclo lo inicia la expansión ultramarina de Europa, con las expediciones de Portugal y España, y la hegemonía española en el Mediterráneo, Europa, América, África y Asia.

El segundo (1650-1817) viene marcado por la depresión prolongada de 1650-1750 y el combate hegemónico empezado entre los Países Bajos, Austria, Francia e Inglaterra por el reparto de los territorios de la Corona Española. Mientras, Japón, Rusia y EEUU creaban sistemas económicos no subordinados al "mundo" europeo.

El tercero, después de 1817, Gran Bretaña incorporó en su zona a la mayor parte de la antigua América española, y compartió con Francia la hegemonía sobre España. Tras la emergencia del III Imperio alemán (hacia 1870) y la frustración de la revolución demócrata en España (1864-1874), el control económico y político sobre España fue materia de desacuerdos entre Francia, GB, Alemania e Italia. Hasta que en 1945, todos sin excepción quedaron bajo la influencia de EEUU, mientras esta era ejercida desde el siglo XIX sobre Hispanoamérica y las islas del pacífico oriental.

El sistema de equilibrio europeo después de 1648-1714 (tratados de Westfalia y Utrecht) reposaba en el reparto de pueblos hasta entonces confederados bajo la Corona Española. Tras las guerras napoleónicas, uno de los pilares del equilibrio mundial construido en 1814-1821 consistió para Gran Bretaña en sustraer al Continente europeo los recursos de las Repúblicas hispanoamericanas. En 1913 Gran Bretaña ofrecía a Alemania repartirse el Imperio portugués, sin que ello evitara la guerra por la hegemonía. EEUU terminaba creando su imperio ultramarino en 1898 a raíz de la guerra con España por el dominio de Cuba, Puerto Rico, Filipinas y otras islas del Pacífico.

Cuestión central de cada ciclo fue dónde se situaba el centro hegemónico y el de la potencia rival o alternativa. Si entre 1700 y 1814 Francia intentaba ser la dominante, su rival, Gran Bretaña, se esforzaba por debilitar y desintegrar al estado cliente de Paris, España.

Si entre 1814 y 1830 la alianza de Rusia, Prusia y Austria era hegemónica en el Continente, la rival, Gran Bretaña, opuso en 1823 su veto a que las tropas rusas ingresaran en España para apoyar a los legitimistas que pedían auxilio ruso para la monarquía.

Aunque entre 1830 y 1866 no hubo en Europa un centro militar hegemónico, el Poder financiero y naval del Reino Unido reguló el nivel y modalidades de la intervención de Francia en España. Tal vez por eso Londres prefirió financiar[18] una intervención francesa que derrocara al gobierno constitucional español.

Estrategia inglesa en Europa e Iberoamérica

La historia diplomática británica es extraordinaria. Ha construido políticas que preservaron su independencia e intereses, hasta convertirlas en principio estratégicos de proyección mundial, vigentes aún hoy en día.

El siglo XVII español y portugués no conoce un fenómeno equivalente a las experiencias revolucionarias que preludian el ulterior cambio socioeconómico del XVIII británico. Lo mismo ocurre con el desarrollo burgués de la Francia de Luis XIV que desembocaría en el jacobinismo revolucionario. Ambas realidades históricas permitieron el intervencionismo de los Estados. El XVII terminó con una España aliada de Inglaterra. En 1670 la diplomacia española se había resignado a dejar de invocar el Tratado de Tordesillas y reconocía a las colonias inglesas instaladas en América del Norte, a cambio de ayuda de Inglaterra en caso de guerra.

El XVIII comenzó marcado por el carácter de unas élites hispanas incapaces de dar por sí mismas una dirección al Estado. Un sector de la nobleza y del alto clero abandonó de pronto su papel en las alianzas continentales y marítimas. Se aceptaron las pretensiones de sentar en el trono de España a un nieto de Luis XIV, enfrentando a Castilla con el resto hispánico partidario de aliarse con los Estados rivales de París (germanos y británicos). Esta ruptura política dio lugar al desamparo de la dirección de la administración española.

El fortuito acceso en plena guerra (1702-1714) al trono de Austria de Carlos, pretendiente al de España, despertó la prevención británica, hasta el punto de olvidarse Ana de Inglaterra del Tratado de Tordesillas permitiendo a las tropas francesas la toma del último reducto de Carlos de Guerra, Barcelona. Entronizado Felipe V de Borbón suprimió instituciones y libertades, borró del mapa político la Confederación Aragonesa por Decreto de 1707 y 1716. Francia extendió su influencia en la península (excepto Portugal) y sobre los virreinatos de América y Oceanía. Austria anexionó las provincias españolas en Europa del Norte y el Mediterráneo. Inglaterra anexionó Gibraltar y Menorca, absorbió Portugal en su zona de influencia, abriéndose una entrada en los mercados de la América hispana y atribuyéndose derecho de veto sobre eventuales cambios de soberanía en esta última. Los pueblos iberoamericanos cambiaron de fase histórica.


La América que no llegó a nacer

El desarrollo de una política económica y diplomática española complementaria de la de Francia, a lo largo del siglo XVIII, estimuló la enemiga del Reino Unido, rival de Francia. Ambas naciones pugnaban por la hegemonía de la América Española. Francia alertaba a España sobre colonos ingleses de Pennsylvania, Nueva York y Carolina que se proponían ocupar las minas de Nueva España.

Sin más, pocos meses después Francia empezó a desplegar tropas en el golfo de México. Así nacía la Luisiana en 1702, y Europa, para re-controlar el trono del llamado "Reino de los Dos Mundos", se instalaba en la guerra general durante tres lustros. España terminaría subvencionando la revolución de los colonos contra Londres (1776), sólo porque convenía a Francia. El conde de Aranda, embajador español en París, había recomendado la neutralidad española y el reconocimiento de Estados Unidos a cambio de que garantizaran las fronteras de los territorios limítrofes bajo jurisdicción española, Luisiana, desde el golfo de México hasta Canadá. El ministerio español prefirió poner a los nacientes EEUU bajo el protectorado de Francia.

Tras cumplir la orden de firmar el tratado de paz con Inglaterra (1783) que reconocía la independencia de EEUU, Aranda, propuso conceder de inmediato la independencia de los "españoles americanos": "La independencia de las colonias ha sido reconocida por Francia y España, y esto para mí es un motivo de dolor y temores muy fundados, si acaso no acontecen algunos trastornos todavía más funestos en nuestras Américas justificados por lo que ha acontecido en todos los siglos y en todas las naciones que han comenzado a levantarse".El ministro Floridablanca, le respondió categórico: "Los indios y los que están allá pueden gritar si gustan, que V.E. sepa que nuestros indios están más seguros en estos momentos que nunca".

Aranda aconsejaba crear tres reinos independientes vinculados entre sí y apoyados en España, asegurando a la masa continental de cada uno de ellos disponer de costas sobre los Océanos Pacífico y Atlántico. ¿Habría sido distinta la suerte de América de haberse concedido a fines del XVIII la independencia a los virreinatos?

Aranda decía en 1783: "El primer paso de esta potencia (EEUU), cuando haya llegado a engrandecerse, será apoderarse de las Floridas para dominar el Golfo de México. Después de habernos hecho dificultoso el comercio con la Nueva España, aspirará a la conquista de este vasto imperio".

Se anticipaba en dos años a la visión estratégica de Thomas Jefferson en 1786, a la sazón presidente en París y que con el tiempo llegaría a ser el tercer presidente de EEUU: "Esos países no pueden estar en mejores manos. Mi temor es que son demasiado débiles para conservarlos hasta que nuestra población haya avanzado bastante para ganárselos, pieza a pieza".[19]

La independencia de las 13 colonias norteamericanas tuvo lugar en una coyuntura de división político-económica intra-europea, polarizada entre Inglaterra y Francia. Los franceses y sus aliados (españoles y holandeses) ayudaron militar y financieramente a los insurrectos contra Londres. Pero EEUU optó por mantenerse independiente y neutral respecto a las Potencias europeas[20].

Por aquél tiempo, Aranda[21] expuso al gobierno en su Memoria de 23 de febrero de 1793 su idea de mantener la neutralidad en las rivalidades europeas. Y lo hacía dos meses antes de que G. Washington declarara neutral a EEUU en la guerra de coalición de los Tronos contra la Franciarevolucionaria: "La neutralidad armada nos sólo es conveniente con respecto a la contienda de Europa, sino que nos conviene también para nuestros Estados de América (...) No se piense que nuestra América esté tan inocente como en los siglos pasados (...) tienen libros que los instruyen de las nuevas máximas de la libertad, y no faltarán propagandistas que irán a persuadirles si llega el caso". Pero su reemplazo al frente del Gobierno significó el abandono de la política de neutralidad.

Manuel Godoy se sumó en noviembre de 1792 a la Coalición de los Tronos en guerra contra la Francia revolucionaria. El eco llegó desde París a Washington, atrajo el interés del Secretario de Estado, Jefferson: "Nos han dicho (...) que Francia pretende enviar una importante fuerza al comienzo de la primavera para ofrecer la independencia a la América Española". El 23 de junio de 1793, Jefferson escribía a J. Madison sobre la posible inminencia de una declaración de guerra de EEUU a España.

Tres años duró la guerra de la Coalición de los Tronos, que se saldó para España con el Tratado de Basilea de 22 de julio de 1795: París anexionaba el resto de la isla de Santo Domingo[22]. Pero, acto seguido, Godoy establecía la alianza con Francia (tratados de San Ildefonso, 1796 y 1800), de consecuencias catastróficas para los pueblos de España e Iberoamérica. Godoy cedió en secreto la Luisiana a París. El enrolamiento de España culminaría con el aniquilamiento de la flota en Cabo de San Vicente (1797) y Trafalgar (1805).

Con el tratado de Fontainebleau (1807), Godoy cedió a Francia el norte de Portugal, hecho que derivó en ocupación francesa de la península, y el levantamiento de los pueblos de España e Hispanoamérica contra José Bonaparte, con el hundimiento de las estructuras del Estado, guerras civiles en ambos hemisferios, instauración de un francés al frente de España y las Indias, con la réplica feroz de la Royal Navy cerrando el Mediterráneo y el Atlántico para cortar el paso de España hacía América.

John Adams, segundo presidente de EEUU, recomendaba una estrategia comparable a la de Aranda -frustrada- para evitar la intervención: "Nada puede preservarnos si no es nuestra inflexible neutralidad. Las negociaciones públicas y las intrigas secretas de los ingleses y franceses han sido usadas durante siglos en cada corte y país de Europa (...) Si los convencemos de que nuestra vinculación a la neutralidad es inmodificable, nos dejarán tranquilos; pero en tanto exista la esperanza, en cualquier potencia de seducirnos para que entremos en la guerra de su lado, seremos despedazados y convulsionados por sus maniobras". Adams, desestimó así ingresar en la Coalición bélica de Gran Bretaña contra Francia yrecabar, a cambio, apoyo inglés a la invasión y anexión de los territorios hispanoamericanos por EEUU.

La coalición-subordinación de 1700, renovada en 1808 permitió a los franceses mediatizar a los altos cargos de la administración española que rivalizaban en servilismo, al punto de que ni franceses ni españoles llegaron a prever que los pueblos hispánicos se rebelarían contra el vasallaje. Desmoronadas por segunda vez en un siglo las estructuras del Estado, España europea se sumergió en la cruel y destructiva guerra de 1808-1812, y la España americana en las guerras civiles que -dos décadas después- culminaría en una independencia cuarteada, matriz de sucesivas guerras intestinas.

La alianza española con la potencia hegemónica culminó en dos derrumbes del Estado y subsiguientes guerras civiles. Las instituciones estatales se hundieron en Europa y en América. Mientras París proyectaba en 1810 anexionarse Aragón y Cataluña, EEUU esperaba recibir de Francia "las Floridas y quizás Cuba, para prevenir nuestra ayuda a México y demás provincias". EEUU ya había alcanzado el golfo de México con la compra a París de la Luisiana, doblando así su territorio.

Francia había incumplido su contrato vendiéndola sin autorización española. Carlos IV había renunciado a reclamara ante Francia los derechos sobre el este del Mississipi.

El hundimiento de la administración española y su Estado en 1808 no permitió generar un poder autónomo del de las potencias, ni en su parte europea ni en la americana de los criollos -menos aún de los indígenas.

El 18 de mayo de 1809 España pedía a Londres la interposición de la Royal Navy para disuadir a EEUU de aprovecharse para anexionarse "toda la América española" -del golfo de México al estrecho de Magallanes. Los territorios españoles pasaron a depender de las rivalidades entre las potencias europeas y EEUU. La Península Ibérica quedó, definitivamente dependiente de la rivalidad entre Londres y París.

Robert Castlereagh, ministro inglés de Exteriores, presionó a Madrid para que cediera la Florida a EEUU, a cambio de la no anexión de Cuba y Tejas. En 1819, Fernando VII aceptó la anexión. Tres años después EEUU esgrimía el peligro revolucionario de la isla para justificar la necesidad de anexionársela. Londres se veía apremiado a anexionar Cuba antes de que lo hiciera EEUU o Francia.

En el Congreso de Viena (1814.1815), los británicos velaron por que nadie predominase en el Continente europeo y por el respeto a las fronteras establecidas. Austria necesitaba que se respetasen los Tronos y las dinastías, permitiendo el derecho a intervenir[23] en los Estados para garantizar el orden social. Alejandro I compartía esta preocupación. No obstante, cuando en 1815 el Zar propuso garantizar a Luis XVIII de Borbón el trono de París, Castlereagh se opuso: "representaría una interferencia demasiado grande e indisimulada de los Soberanos Aliados en los asuntos internos de Francia". Lo decía habiendo vetado a la familia Bonaparte gobernar de nuevo en Francia. De este modo se pretendía reintegrar a Francia en la alianza del Trono y del Altar.

En 1816, mientras el republicano José Miguel Carrera hipotecaba su patrimonio dirigiéndose a EEUU para armar a los independentistas, el argentino Juan Martín Pueyrredón, prestando oídos a agentes franceses enviaba a París a Valentín Gómez aceptando el interés de entronizar en Argentina a un miembro de la familia Borbón. EEUU se consideró perjudicado por "los anhelos de Buenos Aires de un príncipe europeo". En 1820...[24], oídos al derrocamiento de Pueyrredón.

Si en 1808 los pueblos hispánicos fueron los primeros en levantarse contra el sistema europeo de Napoleón, el levantamiento liberal que nutrió la Constitución de Cádiz de 1812 (símbolo de la resistencia a la Alianza Europea) repercutiría también en 1820 en Europa, Portugal, Nápoles, Piamonte. En enero, el ejército expedicionario de América se negó a embarcar[25] y, en Cabezas de San Juan (Cádiz), se pronunció por el restablecimiento de la Constitución.

El 29 de febrero, la Gaceta Patriótica del Ejército Nacional, publicada en Madrid por Antonio Galiano y Evaristo San Miguel, a la pregunta ¿Qué debería hacer un Gobierno que ahora se estableciera en España?, contestaban: "enviar agentes a las Américas para tratar de que la independencia (...) quedase asegurada de un modo pacífico, y que se celebrasen tratados de amistad y comercio tan íntimos como deben reinar entre los pueblos con quienes son más comunes el origen, las costumbres, la religión y el idioma".

Paralelamente y en el mismo sentido, el general en jefe del Ejército expedicionario de Costa Firme se adelantaba a firmar un armisticio con "su excelencia el presidente de Colombia, Simón Bolívar, como jefe de la República".

               
Castlereagh: Dividir la "Masa Oriental" de la "Masa Occidental"

El reconocimiento de las repúblicas hispanoamericanas era contrario a las ambiciones de la Alianza Europea. El 30 de abril de 1820 lo declaraba el zar Alejandro I al embajador de España: "ni en el Nuevo ni el Viejo Mundo pueden prosperar las Constituciones si no han sido otorgadas por la benevolencia de los Soberanos, como una concesión voluntaria. Nos el Zar condenamos, con la reprobación más enérgica, los medios revolucionarios usados para dar nuevas instituciones a España. El actual gobierno español tiene que ofrecer expiaciones a los pueblos de los dos Hemisferios".

Seguidamente se proponía enviar un ejército para derrocar al gobierno español.

El ministro inglés, Castlereagh estudió la iniciativa rusa en el State Paper de 5 de mayo de 1820, condensación de varios siglos de diplomacia y conocido como el fundamento de la política exterior británica. Pero, por más que la propuesta fuera presentada por Moscú y Viena como medida contra un peligro revolucionario para Europa, el dirigente británico ponía en duda que fuera deseable la actuación unánime de las potencias en todos los temas políticos. Para él "la solución del problema radicaba en cómo impedir la fusión o confusión entre la "Masa Oriental" y la "Masa Occidental".

Esta negativa británica a intervenir llevó a los absolutistas españoles a mirar hacia Rusia en búsqueda de auxilio, pero ello era contrario a la estrategia inglesa que se negaba a admitir que tropas de la Eastern Mass se desplazaran hacia la retaguardia de la Western Mass, aunque fuera para derrocar a un gobierno constitucional...

Castlereagh opuso al Kremlin el principio según el cual "cada Estado debe apoyar su seguridad en su propio sistema político, y no en gobiernos extranjeros".[26]

A Castlereagh le que realmente le preocupaba era que la Alianza Europea sentara el precedente de un centro de poder supraestatal. El Ejército ruso contaba desde 1812 con los efectivos más numerosos Estimaba que Viena y Moscú magnificaban la influencia de la revolución española como coartada de su intervención. Sin embargo la no intervención distaba de ser absoluta. A su embajador en Madrid le ordenaban abstenerse de intervenir u opinar "salvo si la vida de Fernando VI corriera peligro o Madrid preparara una ofensiva hacia Portugal".

Tratando de neutralizar el acuerdo de intervención de Austria sobre Nápoles, instruyó a sus embajadores de Rusia, Austria y Prusia (19/1/1821) en el sentido de que el gobierno inglés no reconocía el sistema federativo liderado por Rusia, nación que no disponía del ejército más poderoso.Por la misma razón se opuso a que Moscú interviniera en apoyo de cristiano ortodoxos griegos sublevados contra la dominación turca. Un siglo más tarde Winston Churchill haría pública esta política: "Durante cuatrocientos años la política exterior de Inglaterra ha sido oponerse a la Potencia más fuerte, más agresiva, más dominante del Continente (...), la cuestión no es si se trata de España, de la monarquía francesa, del Imperio francés, del Imperio alemán o del régimen de Hitler. No tiene nada que ver con gobiernos o naciones; lo único que importa es el más fuerte o potencialmente dominante (...)".[27]

En 1945, Churchill y Attlee intervendrían de nuevo en Grecia contra un supuesto respaldo ruso a una rama del espíritu organizado de insurreccióna las guerrillas antifascistas de Vafíadhis "Markos" en 1946.


La alianza Europea y la América Española

Mientras los absolutistas españoles y Fernando VII se esforzaban en lograr que el recién instaurado gobierno borbónico de París y los germanos se sumaran al propósito intervencionista de Moscú, París decidía respaldar la oposición inglesa a que el Zar enviara su ejército a España. La cuestión era que París deseaba intervenir en su provecho exclusivo, no de la Alianza Europea u otro de sus miembros.

Durante el Congreso de Verona, Rusia fue portavoz de los absolutistas españoles y propuso, de nuevo, enviar un ejército de la Alianza para acabar con el gobierno constitucional de los españoles. Inglaterra mantuvo el reto, instruyó al duque de Wellington para que "franca y perentoriamente declarara que ninguna interferencia semejante, en cualquier forma, contaría con la participación de su Majestad[28]".

La resistencia obedecía a la voluntad de evitar que Rusia interviniese tanto en el oeste de Europa como en la América Española. Al propio tiempo, Moscú deseaba intervenir para contrarrestar la influencia anglosajona en América. Finalmente, Inglaterra se retiró del Congreso de Verona. El compromiso del Zar con los legitimistas, el fuerte anhelo de París de asumir protagonismo, el deseo ferviente de los germanos por mantener su colaboración con los rusos, terminaron por decidir el 22 de noviembre de 1822 la intervención conjunta en España o Nápoles: "destruir el sistema de gobierno representativo de cualquier Estado de Europa donde exista (...) suprimir la libertad de imprenta (...) sostener las disposiciones que el clero esté autorizado a poner en ejecución para mantener la autoridad de los príncipes(...)".

Tras el Acuerdo, Austria intentó una vía media entre el intervencionismo ruso y la oposición inglesa, dirigiendo un ultimátum ultrajante al gobierno de Madrid: rendirse para evitar la invasión. Francia envió su propio ultimátum. La respuesta del gobierno español, el 9 de enero de 1823, fue otra: "la Nación española se halla gobernada por una Constitución (...) no se ha mezclado nunca en las instituciones y régimen interior de otra ninguna (...) y no reconocerá jamás en ninguna Potencia del derecho de intervenir ni de mezclarse en sus negocios".

El ministro francés Chateaubriand había preparado no sólo intervenir en España sino imponerle una Carta Constitucional semejante a la otorgada por Luis XVIII de Borbón a los franceses, cosa que alarmó a los británicos y puso en crisis a la Alianza. Para Canning, sucesor de Castlereagh, la invasión francesa tenía como fin: "aterrorizar a los revolucionarios de Francia aplastando a los de España". Ante la intervención francesa de 1823, a diferencia de lo ocurrido en las de 1702 y 1808, Inglaterra, para evitar que España terminase recuperando las Indias, concentró su flota en la desembocadura del Tajo; exigió a París garantías de que:

1. El Ejército francés se abstendría de ingresar en Portugal,

2. No ocuparía indefinidamente España, retirándose tras derrocar al gobierno constitucional,

3. La Alianza Europea se comprometería a no restablecer el poder español en el continente americano".


Los ingleses y la Doctrina Monroe

Francia aceptó, pero fue evasiva en cuanto a renunciar a la América Hispana. Inglaterra reaccionó pidiendo a EEUU respaldo contra una eventual intervención europea en Hispanoamérica a través de España. Por primera vez, en 1823, Londres y EEUU coincidieron en que la isla anglosajonadebía llegar de Terranova a Magallanes, excluyendo de ese territorio cualquier poder europeo.

La coincidencia de Washington-Londres marcaría la pauta de una duradera política. James Monroe, presidente de EEUU, era partidario de condenar la intervención en España y Grecia, en prevención de su prolongación sobre la América hispana. La posición de Francia expuesta a primeros de 1823 tenía asimismo un alcance global que perduraría más de un siglo. "Nuestra real política -decía Chateaubriand- es la política de Rusia, mediante la cual nosotros contrapesamos a dos enemigos declarados: Austria e Inglaterra".

El presidente James Monroe era partidario, de condenar la intervención europea en Grecia y la propia España. Quería evitar cualquier prolongación del intervencionismo europeo a las Américas españolas y se impuso el criterio del secretario de Estado, John Quincy Adams, asumido por Monroe, es decir EEUU se abstendría de intervenir en los asuntos europeos (invasión y derrocamiento del gobierno de España), a cambio de que la Alianza Europea tampoco interviniese en la América Española. Así, cortaba a los europeos continentales el camino hacia América.

Inglaterra, aprovechó para negociar con Francia en el momento que ésta ocupaba España en octubre de 1823, para negociar el compromiso de que no intentaría restablecer el poder español en América. Así, sin la colaboración de Francia, Rusia se abstendría siempre de actuar en solitario.

Finalmente, Monroe, tranquilo ya al saber que Francia se había inclinado ante el veto inglés, en su mensaje anual al Congreso insertó los tres principios de una política exterior largamente sostenida:

1) El continente americano no debía ser considerado objeto de colonizaciones futuras por ninguna potencia europea;

2) En contrapartida, EEUU se abstendría de intervenir en los asuntos internos de Europa. Adams fue luego más restrictivo: "nuestra postura no se extenderá más allá de un compromiso mutuo de las Partes con el pacto de mantener la aplicación en el territorio propio" (...)

México, Brasil, Colombia y otros países protestaron, pidiendo a EEUU comprometerse en caso de "reconquista" por la Alianza Europea después de intervenida España. Londres replicó con un despacho a su embajador en Washington (8/2/1826), que definiría la política de Gran Bretaña en América hasta 1895: "La pretensión e EEUU de ponerse a la cabeza de la Confederación de todas las Américas, e inclinar esa Confederación contra Europa (Inglaterra incluida), no es una pretensión identificada con nuestros intereses, o que podamos aceptar como tolerable".



Inglaterra aísla Hispanoamérica de la Alianza Europea

Inglaterra aceptó en 1823 la autoridad de Francia sobre España, pero se reservó la hegemonía sobre la América española, Portugal y su ImperiosEstaba persuadida de que Francia mantenía el ánimo de recuperar la América hispana. Para impedirlo reconoció su independencia en 1824. La Alianza protestó. Rusia y Austria quisieron forzar a Inglaterra a restablecer el control sobre Hispanoamérica. El 4 de julio de 1824 Inglaterra se pronunció: “lo tocante a la América Española es una cuestión marítima y comercial, y por consiguiente de la competencia de Inglaterra y la influencia de las potencias europeas terminaba allí donde se hallan los límites del Continente".

No obstante, en 1825 Francia intentó anexionar Cuba, lo impidió la Royal Navy. Cuba era la "perla de las antillas" más deseada de EEUU, que se había opuesto a que interviniesen en la isla México y Colombia para liberar a los esclavos. El único acuerdo entre EEUU, Francia y Gran Bretaña era que Cuba no debía ser independiente, mientras continuaba bajo la jurisdicción de España.

Portugal había propuesto a España el 14 de septiembre de 1822 una alianza si Francia les invadía. Londres se pronunció en estos términos: "la firma de una alianza ofensiva con otro Poder (España) para actuar contra un tercero (Francia) privaría a Portugal de tener derecho a invocar la ayuda de su Majestad (británica)". Londres conocía que la Alianza iba a ocupar España.

Lo ocurrido en España y Portugal es sabido. Derrocados los gobiernos constitucionales en ambos países, el 27 de junio de 1823 Fernando VII decretaba la "purificación" de los empleados públicos, atormentaba y mataba a los constitucionalistas, exhibía al general Rafael de Riego en una jaula en su traslado a Madrid donde sería arrastrado por las calles y colgado de la horca. El gobierno español reanudó la guerra contra los republicanos de América, hasta que las tropas realistas fueron derrotadas en Ayacucho en diciembre de 1824... En Portugal, el gobierno absolutista ofreció un ejército para recuperar Brasil de la independencia que se había dado con la cooperación británica.

La intervención en España en 1808 había sido el precipitante de la insurrección general. Con la segunda intervención por la Alianza el universo cultural hispánico terminó ingresando en una fase de fracturas internas económicas, políticas y militares.

En 1823, Canning, ministro inglés, resumía su política respecto a España: "Yo busqué materiales de compensación en otro hemisferio. Al contemplar España, tal como nuestros antepasados la habían conocido, resolví que si Francia tenía a España, ello no debería ser España con las Indias. Hice nacer el Nuevo Mundo para restablecer el equilibrio del Viejo". La España intervenida fue aislada y enfrentados los españoles con los sectores democratizantes en las nuevas Repúblicas hispanoamericanas al tiempo que éstas eran divididas entre sí.


La frustración de Bolívar

La historia muestra el trato implacable recibido por los pueblos que entraron en contacto con otros de organización superior. En 1492 España sometió sucesivamente a todos los pueblos de América. No sustituyó sus estructuras por otras, sólidas y representativas, capaces de evitar a sus pueblos la suerte de ser subordinados al expansionismo de otros. España vivió lo propio cuando en 1808 contempló el hundimiento de su Estado. Las subsiguientes guerras civiles, en la Península y la América Española, imposibilitaron la creación de una organización estatal digna de tal nombre. Fue un problema que percibió Bolívar tras su triunfo definitivo sobre los realistas. Desvanecido en Ayacucho vio desvanecerse y dispersarse los centros de decisión criollos. Al hacer balance de su obra en 1825, Bolívar pedía a los ingleses que protegiese a la Américaespañola: "Este país no está en condiciones de ser gobernado por el pueblo (...), es el menos dotado de todos para gobiernos republicanos (...) Debemos buscar alivio en Inglaterra (...), y yo estoy dispuesto a dar mi apoyo a cualquier Soberano que Inglaterra pueda darnos".

Muy al contrario, el nacimiento de EEUU a fines del XVIII se vio favorecido, por la guerra que enfrentaba a Londres con Francia y España. El conflicto fue decisivo para la unión de los colonos contra Londres, y para la arquitectura política de George Washington, Thomas Jefferson y John Adams. Propuestos a impedir su intervención por una u otra Potencia imperial, aprovecharon las divisiones europeas para consolidar la independencia de la joven Nación.

Durante tres lustros, desde el derrumbe estatal de 1808, el destino de la América hispánica fue objeto de negociación entre Gabinetes peleando por concretar las zonas de influencia. Ingleses y franceses coincidían en dotar a los nuevos Estados de gobiernos monárquicos. Adams instruía a su embajador en Buenos Aires para que se promoviesen formas de gobierno republicanas con el fin de aislar la América hispana de Europa.

En contraposición, el primer ministro británico escribía el 8 de diciembre de 1823 a Wellington: "si permitimos a estos nuevos Estados consolidar su sistema, será fatal para nuestra grandeza en muy pocos años, si no peligroso para nuestra seguridad".

Adams estaba siendo informado de que con motivo del Congreso convocado en el Istmo de Panamá para 1926, "la influencia de Inglaterra en los asuntos de estos países era evidente (...) y si ahora se le permite ser un miembro (...), el destino de los nuevos Estados estará de una vez por todas en sus manos (...)".

Pero Bolívar era favorable a la influencia de Gran Bretaña y abogaba por una Federación de la América meridional, a diferencia de la de los EEUU, cosa que a su juicio podía evitar "que los americanos deban entrar en el Congreso del Istmo

Mientras los criollos se sentían atemorizados: la población de color hasta el momento sobrepasaba a la blanca y esta veía amenazada su seguridad y contemplaba con recelo la extendida creencia por la que cada clase de habitantes empezó a sentir que tenían los mismos derechos.

Quince años después de guerrear por su independencia, Bolívar llegaba a la conclusión de que debía poner a la antigua América española bajo la autoridad de Gran Bretaña "para su preservación y seguridad general".

El agente británico respaldaba el plan de Bolívar, pero por otras razones: "la consecuencia de rehusarles nuestra protección sería la destrucción de nuestra influencia en provecho del engrandecimiento de EEUU". Los ingleses propusieron a Bolívar que debía ser designado Presidente vitalicio y, después, nombrar como sucesor a un príncipe europeo.

A finales de 1829 llegó a Lima el agente de EEUU Samuel Larned, e informaba que Bolívar tenía partidarios nuevos Estados que le reconocían como su Jefe, miraban hacia él para la "consumación de sus planes", su influencia "se manifestaba por sí misma enemiga de los intereses y buen nombre de EEUU, y de su gobierno". Los agentes de EEUU se movían entre los muchos adversarios criollos de Bolívar. En 1830 estimularon que éstos se amotinaran en Perú contra los británicos, confiscaran sus propiedades y suspendieran el pago de la deuda contraída con Londres. En enero de aquel año Bolívar había renunciado a la Presidencia de Gran Colombia. Descorazonado, entre el sentimiento de soledad y el de haber "arado en el mar", buscó refugio cerca de Santa Marta y murió en diciembre siguiente, en casa de un amigo español[29].


Palmerston y la no-intervención

La revolución de París (1830) acabó con la Alianza Europea. Francia e Inglaterra negociaron sus áreas de influencia. Inglaterra se reservó Portugal, y compartió con Francia la hegemonía sobre España. Muerto Fernando VII en septiembre de 1833, los absolutistas favorables a Carlos buscaron apoyo ruso y germánico. Los partidarios de Isabel pidieron la intervención de Francia e Inglaterra que se pusieron de acuerdo en integrar a España y Portugal en la Cuádruple Alianza (abril de 1834). La guerra civil dinástica duró siete años. El resto del XIX, el mercado español dependería del anglo-francés en los dos tercios de sus exportaciones, la mayoría de las importaciones y el financiamiento de la deuda interna y externa".

Después de Castlereagh y Canning, Palmerston justificó su intervención en España en nombre "de la justicia y el derecho". Para Palmerston, la no intervención sólo era aplicable sobre pueblos fuera de la influencia británica. En lo concerniente a los pueblos ibéricos, la "no intervención" británica significaba la interferencia directa de Londres, incluida la armada.

La hispanización de la intervención franco-británica fue convenida en el Tratado de la Cuádruple Alianza: las reinas de España y Portugal se auxiliarían mutuamente para expulsar a sus respectivos rivales (don Miguel en Portugal, don Carlos en España). Describían el plan como un "poderosos contrapeso a la Santa Alianza del Este", destinado a mejorar las instituciones de los Estados Ibéricos y ayudarles a adquirir los "inestimables privilegios del gobierno representativo", concepto que más adelante se aplicaría en el Nuevo Mundo. En nombre del valor universal de los gobiernos constitucionales, y del deber de desarrollarlos, intervendría EEUU: en 1914 en México, en 1915 en la República Dominicana y en Haití.

La doctrina británica de los equilibrios estratégicos (entre su masa "occidental" y la "oriental") siguió aplicada durante el siglo XIX. La sumisión de España a dicha doctrina fue norma en los siglos XIX y XX salvo raras excepciones, como cuando Narváez ordenó en abril de 1848 la expulsión del embajador Inglés Henry Bulwer porque ofendía "la dignidad de una nación libre e independiente".

La integración de España en la Alianza sirvió para subyugarla más. El 13 de septiembre de 1935, el embajador británico Villiers, preocupado por “las manifestaciones de los constitucionalistas", le comunicó al Conde de Toreno[30] que su gobierno debía dimitir.
Aquella misma tarde, la Reina Regente prometió al inglés que encargaría a Juan Álvarez Mendizábal formar un nuevo Ministerio. El propio Villiers fue encargado de convencer a las "Juntas revolucionarias" de Barcelona y Cádiz para que se disolvieran y reconocieran al gobierno de Mendizábal.

Posteriormente el embajador francés prometía a su vez su apoyo a la Reina si pedía la renuncia de Mendizábal y lo reemplazaba al frente del Gobierno de España por el patrocinado de Francia, Francisco Javier Istúriz.

El cambio se llevó a cabo y el 13 de mayo de 1836, Villiers informaba a su gobierno: "cuando aconsejé a la Reina respondió que era demasiado tarde para mudar su decisión, pues había empeñado su palabra con M. de Rayneval (embajador francés)".

Entre 1834 y 1847 el gobierno español descubrió que la manera más fácil y rápida de resolver sus problemas internos era que se los solucionaran otros. Pidió a los aliados en cinco ocasiones que intervinieran en el norte para combatir a los carlistas. En agosto de 1835 intervinieron la Legión Extranjera Francesa y voluntarios ingleses e irlandeses, pero no a satisfacción del gobierno español que consideró la negativa del envío de 10 000 soldados al sur de los Pirineos como un incumplimiento del tratado de la Cuádruple Alianza. En 1837 el gabinete Istúriz pidió la intervención francesa -declinada por París- para acabar con "republicanos" y "anarquistas".

Siglo y medio después, en 1988, Felipe González, Primer Ministro de España declararía: "lo único que ha conseguido disminuir realmente las acciones de ETA ha sido el trabajo de las fuerzas de seguridad y la cooperación francesa". Más de un centenar de simpatizantes de ETA refugiados en Francia fueron entregados. Doce terroristas y doce inocentes eran asesinados en territorio francés por servicios parapoliciales financiados con fondos reservados del Ministerio del Interior, los autodenominados GAL. Joan Raventós i Carner, vinculado en 1980-81 a la operación Armada,ocuparía la embajada en París entre 1983 y 1985. Después, en abril de 1995, la Audiencia Nacional procesaría a altos cargos del equipo de González por organizar los Grupos Antiterroristas de Liberalización y cometer 56 delitos.

Con Mendizábal, Inglaterra pretendía el control de los mercados españoles. Villiers informó a Palmerston el 28 de noviembre de 1835 que "había vuelto a hablar sobre la necesidad de fondos para llevar a delante la guerra Carlista; entonces Mendizábal propuso hacer un tratado con nosotros que satisfaría los intereses comerciales británicos". España se endeudaría por un millón y medio de libras con los bancos ingleses para rearmar su ejército. Según el acuerdo España sólo devolvería el capital del préstamo, mientras que Inglaterra pagaría los intereses a cambio de una reducción de los impuestos a la importación en las aduanas españolas para determinados productos británicos. Pero el acuerdo se desmoronó por la intervención airada de Francia, que obligó a Palmerston a no ratificar el tratado, ante la amenaza francesa "de prolongar sin límites la guerra civil en España".

Mientras, entre 1853-55, Pierre Soulé, embajador de EEUU, ensayaba una operación probada en las repúblicas hispanoamericanas: simpatizar con las revueltas en Barcelona, Madrid, Zaragoza y otras ciudades españolas, e invocar la solidaridad de ideas para debilitar más a España y lograr que éste cediera Cuba a EEUU.

Soulé explicaba así a su gobierno los contactos con generales españoles: "ellos someten a nuestra consideración que les ayudemos con trescientos mil dólares. Con esta ayuda no me cabe duda que lograrán el control del Gobierno y harán por nosotros lo que no está en nuestras manos hacer, pacíficamente al menos". El embajador de Londres informaba que el de EEUU había ofrecido al monarca español la misma suma, trescientos mil dólares, para que nombrara un Gabinete “favorable a la venta de Cuba a EEUU".

Queda claro que en la década de los ´20 del siglo XIX surgió una rivalidad en las potencias dentro de la Alianza Europea tras la independencia de la América continental por ganar su control. Pero durante la década siguiente la pugna entre las potencias europeas de Oriente y Occidente fue sobre las personas a poner al frente de España, de su política interna y comercial y para ello se mantenía enzarzados a los españoles en guerras civiles, con los "isabelinos" promocionados por los occidentales y los "carlistas" por los orientales.

Francia, hacía valer su derecho a colocar en el trono de Madrid a un príncipe francés. Los germanos, aunque frustradas sus expectativas en las guerras de 1702-1714 y de 1835-1840, no renunciaban a designar al jefe del Estado en EspañaLos ingleses se reservaban el derecho a intervenir si veían afectados sus intereses por acontecimientos internos de otros Estados.

Inglaterra, como en 1702-1714, fue árbitro durante el siglo XIX -y hasta 1939-, de la rivalidad entre franceses y germanos por el control sobre el jefe político-militar al frente de España, y el garante de mantener divididos a España y Portugal. Cuando en 1854 los gobiernos se plantearon acordar la unión de ambos Estados, vetó toda posibilidad. En 1846 mediatizó quién debía ser el marido de la infanta doña Luisa, hermana del monarca español y por tanto de la línea de sucesión.

El gobierno de Londres decidió que el rey consorte de España no fuera alemán ni francés. Sorprendió su conclusión de que fuera un español, el infante don Enrique. Francia opuso su veto: le consideraba demasiado progresista y poco sumiso. Y don Enrique quedó excluido. La política inglesa siguió el mismo patrón hacía las repúblicas hispanoamericanas. Vigiló el expansionismo del Poder rival tanto en Europa como en América. Su desvelo se centró particularmente en México: "El Gobierno de Su Majestad no puede nunca ver con indiferencia que toda la costa al Norte del Golfo de México (...) caiga en manos de los norteamericanos, que adquirirían así los medios para, en caso de ruptura con Inglaterra, destruir todo nuestro comercio con el Golfo".

La política exterior española durante la mayor parte del siglo XIX fue una combinación de insomnio imperial y de satelización material. Después de que en septiembre de 1896 fuera derrocada Isabel II, el Ejército, liberales y progresistas elaboraron la Constitución de 1896 según los postulados parlamentaristas. Llegada la hora de designar al Jefe político y militar del Estado, miraron hacia las Potencias más que a la propia sociedad.

Para atajar las presiones republicanas, el almirante Topete y la fracción conservadora propusieron nombrar Rey al duque de Montpensier -francés, cuñado de Isabel II, hijo del destronado Luis Felipe de Orleáns y pretendiente al Trono de Francia. Vetado por Napoleón III -no quería un rey de los Orleáns ni tampoco una forma republicana de gobierno- el gobierno de España ofreció la jefatura a un príncipe prusiano Hoehenzollern, que fue también vetado por Francia con la exigencia de nombrar Rey a Alfonso de Borbón -hijo de la derrocada Isabel II. El gobierno español recurrió al de Italia recién nacida como Estado para que mediara entre las Potencias evitando que fueran los representantes republicanos de la Naciónquienes eligieran al Jefe del Estado, a lo que se oponía Prim: "cuando llegue el Rey todo se arreglará. Encerraremos a los malvados que sueñan con planes liberticidas y que confunden el progreso con el desorden, y la libertad con el libertinaje".

En 1868 los 37 diputados republicanos de las provincias aragonesas habían propuesto a las Cortes Constituyentes que "los Estados Unidos de Europa, que son el ideal de nuestro siglo, pueden y deben comenzar en España". Entre los firmantes se hallaban Pi y Margall y Emilio Castelar, ambos elegidos presidentes de la República que se proclamaría en 1873.

Prim y sus aliados progresistas-demócratas llevaron a nombrar Rey de España a un príncipe italiano, un Saboya, a pesar de la fuerte oposición de republicanos, internacionalistas, radicales y carlistas. La disputa entre germanos y franceses en 1870 por la Corona española fue tan seria que derivó en pretexto para entrar ambos en guerra, al igual que ciento setenta años antes. Pero ahora con la diferencia de que Inglaterra se abstuvo al no considerar afectados sus intereses.

En febrero de 1873 abdicó Amadeo Saboya y retornó a su patria. El Senado y el Congreso españoles proclaman la República, que sólo fue reconocida por EEUU y Suiza. El 5 de Septiembre de 1873, Nicolás Salmerón dimitía ante las Cortes Constituyentes: "vivimos en un completo aislamiento; casi todas Europa nos considera un verdadero peligro (...) no puede haber otra política aceptable a las naciones europeas, más que la representada por la derecha". Poco meses después, un golpe militar proclamaba rey a Alfonso de Borbón, patrocinado por Francia.

Cabe señalar que la burguesía española ha sido tan colonialista como la de otras potencias, aunque en situación subordinada. Andrés Borrego lo había resumido: "La conservación de las colonias es una de las preciosas condiciones del mantenimiento del escaso poder que nos ha quedado (...) hemos perdido el continente americano (...) aún nos quedan las Antillas y en Asia dos imperios poderosos. La última de las calamidades, y esta sería irreparable, fuera perder Cuba y Filipinas, por las mismas causas que perdimos México, Costa Firme, Perú y Buenos Aires".

La visión de los demócratas republicanos contrastaba con la de los autocalificados liberales, si bien reconocían derechos iguales a los súbditos de ambos hemisferios, no por ello eran menos imperialistas. A la propuesta de Prim de otorgar la autonomía a Cuba (también pensó venderla a EEUU) ningún partido de su coalición quiso oír hablar de autonomía. Ha sido una constante histórica la incapacidad de las clases dominantes españolas de asumir pacíficamente las reivindicaciones democráticas del pueblo. Alternativamente, el sueño imperial apuntaba hacia África. O`Donell lanzó su campaña para desviar la atención de la oposición a la política de su Gabinete de Unión Liberal. Dos décadas después, Sagasta ambicionaba participar en el reparto europeo de África. Pero en la Conferencia de Berlín (1884-1885) las Potencias dieron tal portazo a las pretensiones sobre África del embajador español que éste, avergonzado, se suicidó.


1895, Inglaterra reconoce la Doctrina Monroe

El siglo XIX culminó con Inglaterra reconociendo la hegemonía de EEUU en Iberoamérica. Una disputa fronteriza surgida entre Estados iberoamericanos llevó a Cleveland, presidente de EEUU, a sostener ante el Congreso el 17 de diciembre de 1898 que la actitud del Reino Unido vulneraba los intereses de EEUU y amenazó con declarar la guerra. Dos meses después Londres aceptaba el arbitraje impuesto por EEUU. La fecha de 1898 corresponde a la aceptación británica, por primera vez, de la pretensión de EEUU de dominar sobre Cuba.

1895-1898 fueron los años en que los ingleses cambiaron su estrategia imperial renunciando a toda hegemonía sobre la América Española. ¿Por qué? Porque querían ganarse el apoyo de EEUU ante el emergente Imperio alemán.

Mientras, el gobierno español se mantenía en guerra contra los independentistas de Cuba y Filipinas, confiando en que la Alianza Europea apoyara a España contra las pretensiones de EEUU sobre ambas islas. El káiser Wilhelm II ordenó el 28 de septiembre de 1897 preparar una intervención en favor de España para "evitar que el sistema monárquico peligrara en caso de que España perdiera el control de Cuba". Pero el 7 de octubre pedía que fuera Austria-Hungría quien encabezara la intervención en los asuntos de Cuba. El 26 de marzo de 1898 el gobierno español propuso a las potencias europeas que mediaran entre EEUU y España, acción que abortó el Reino Unido, ya decidido a facilitar la cesión de Cuba a EEUU.

Tras la declaración de guerra de EEUU a España, las alianzas en Europa bailaron en torno al botín. Josep Chamberlain proponía una Alianza a EEUU. España pedía a Alemania, Francia y Rusia que recibieran en depósito las Filipinas, sin que éstas lo aceptaran. El 1 de julio de 1898 Alemania proponía a los Estados continentales y a EEUU repartirse las islas españolas del Pacífico. El ofrecimiento a EEUU consistía en el reparto de las islas, reservándose para sí Samoa, las Carolinas y derechos marítimos sobre Filipinas y Perú.

La respuesta de EEUU fue auspiciadora: "creemos que las aspiraciones alemanas son legítimas y vemos en la expansión territorial alemana un medio de aportar a la humanidad las bendiciones de la civilización". El 10 de septiembre el gobierno español acordaba con el de Alemania la venta de las Carolinas. En noviembre protestó porque EEUU quería comprar Filipinas y Zulú por 200 millones de pesetas, y de nuevo pidió la intervención alemana y rusa, que fue por ambas rechazada. Alemania insistió en la compra de las Ladrones, Fernando Poo y una de las Islas Canarias. El 4 de febrero de 1899 se formalizó la compra por veinticinco millones, sin las Canarias y con una opción sobre Fernando Poo. Ocupado Puerto Rico y Cuba por EEUU, el general gobernador de esta última, Leonard Wood, escribía a Theodore Roosevelt: "bajo la enmienda Platt queda poca o ninguna independencia real para Cuba (...) Está completamente en nuestras manos, y creo que ningún gobierno europeo por el momento piensa que sea otra cosa distinta de una mera dependencia de EEUU". Mientras, en Filipinas morían 200 000 independentistas luchando contra la ocupación de EEUU...


Los ingleses y la división de Europa

La política secular de Inglaterra se ha traducido en el siglo XX en un objetivo: dividir Alemania de Rusia, dividir Europa. La independencia de las potencias navales anglosajonas requiere mantener divididas, política y militarmente, las regiones costeras e Europa y Asia, por un lado, y la región continental que es bisagra del planeta (Heartland).

Tras la guerra intraeuropea de 1914-18, Halford J. Mackinder -geógrafo, parlamentario y director de London Scholl- of Economics, escritor de un breve ensayo publicado en 1904: "The Geographical Pivot History"- formulaba su apotegma: "Quien impera en la bisagra del Continente manda sobre el Mundo Insular: Quien impera en el Mundo Insular manda sobre el Mundo".

Sobrevenida la Revolución de Octubre en Rusia, Mackinder fue consejero durante 1919 del general ruso "blanco" Antonov Denikin. Aquél año publicó un estudio teorizando que "la línea a través de Alemania que la historia muestra como la frontera entre el Este y el Oeste es precisamente la línea que a partir de otros fundamentos hemos tomado como delimitando en sentido estratégico la Tierra Interior (Heartland) y la Tierra Costera (Coastland). En la Europa del oeste hay dos componentes principales, el románico y el teutónico, pero mientras que pueda excluirse en los tiempos actuales la conquista de Francia e Inglaterra, no hay ningún obstáculo físico al expansionismo germano sobre los pueblos románicos o eslavos".

Alemania y Rusia, bisagra de Europa

Mackinder sintetizaba así en 1919 la política británica destinada a evitar la unificación de Eurasia: "Si Prusia hubiera ganado la Gran Guerra (1914-18), su intención habría sido que la Europa continental desde Portugal a Kazán, con la adición de la Tierra Interior asiática, se hubiera convertido en la base naval desde la cual hubiera combatido a Gran Bretaña y Norteamérica en la siguiente guerra (...) Si Alemania llegara a aliarse con Rusia podría dominar sobre el (Heartland), lo que a su vez posibilitaría mandar en la "Isla Mundial (Eurasia y África) y amenazar el poder imperial británico".

La pervivencia británica requería que el resto del Mundo se aliara en torno a un eje británico para conseguir "cabezas de puente en Europa occidental", Egipto, India, Corea, "de modo que las flotas exteriores apoyen a ejércitos que obliguen a los aliados del Heartland a desplegar fuerzas terrestres y prevenir así que éstas no concentren todas sus fuerzas en flotas amenazadoras para los británicos...” Durante la Guerra Fría, la OTAN, CENTO y SEATO serían creadas dentro de esta concepción estratégica.

En 1943-44, los estrategas británicos no perdieron tiempo para avanzar los cimientos de la división Europea. Aunque Truman asumió en 1947 la responsabilidad de dividir la Alemania ocupada, es sabido que la iniciativa correspondió al gobierno británico: "Será ventajoso dividir el país en áreas de ocupación cuyos confines coincidan con las líneas por donde cabe suponer que se desarrollarán aquellas tendencias divisionarias", precisamente en los ríos Elba y Saale.

La propuesta no fue aceptada por Roosevelt, cuya visión del Mundo de posguerra distaba de la británica. Pero la repentina muerte de Roosevelt dejó el campo libre a los británicos, permitiendo que la división -las líneas de demarcación entre lo que serían las futuras RFA y RDA fueron originalmente trazadas en el Estado Mayor británico- sirviese de base a la Guerra Fría y a las constantes estratégicas británicas.

Durante la Guerra Fría la división de los germanos en tres Estados y la del Continente europeo en bloques excluyentes, eran coherentes con la política secular británica. Además, prolongaban la voluntad del Tratado de Versalles de aislar la Rusia de los soviets respecto del resto de Europa.


Inglaterra contra la alianza germano-rusa

La estrategia británica, siempre ha intentado evitar la alianza germano-rusa, se mantuvo igualmente alerta para impedir que la Guerra Fría pudiese dar lugar a una Europa hegemonizada por EEUU. Si en 1914 se declaró contraria a ser mero espectador en la guerra que acababa de declarar Alemania a Rusia "para prevenir que el resto de Europa Occidental caiga bajo un solo poder", en 1943, la misma coherencia llevaba a Mackinder a anticipar lo que sería, poco después, la causa desencadenante de la Guerra Fría: "si la URSS emerge como conquistadora de Alemania, será el mayor poder terrestre del Globo. Más aún, será el Poder en la posición defensiva más fuerte estratégicamente. La Tierra Interior es la mayor fortaleza natural de la Tierra. Por primera vez en la historia está manejada por una guarnición suficiente tanto en número como en calidad".

Comprensible, por lo tanto, que tanto el tory Churchill como el laborista Attlee, hayan auspiciado poner bajo el protectorado de EEUU la mayor parte de Europa. Fue Ernest Bevin, socialdemócrata, quien el 4 de junio de 1948 requería a Truman para que sobrepasara las resistencias dentro de EEUU y creará lo que sería la OTAN. Y sería Edward Heath, líder conservador, quien propondría en 1969 a EEUU que dentro de la OTAN se podría asignar Europa con confianza "a una fuerza nuclear francobritánica y dotar a la RFA de armamento atómico propio".


Simetría estratégica entre Alemania e Inglaterra

Fue la exigencia de la Pax Britannica durante el siglo XX lo que condicionó el nacimiento del Imperio alemán y con él la generación de las ansias expansionistas de mercado y territoriales germanas. Los más influyentes geopolíticos alemanes conceptualizaron la estrategia imperial de Alemania en términos simétricamente inversos a la británica, promoviendo la alianza con Rusia y Japón en respuesta al énfasis británico en impedir la colaboración entre los pueblos de la Tierra Central. El II y III Reich incluyeron en su necesidad de "espacio vital" a colonias del Pacífico y especialmente del continente africano, por cuya razón atribuían singular importancia al dominio sobre España y Portugal (envolviendo de paso a Francia).

El Pacto germano-soviético de 23 de agosto de 1939 y el soviético-japonés de 13 de abril de 1941, fueron consecuentemente elogiados por Karl Haushofer. Para Johannes Kühn, "la vieja y geográficamente imposible concepción de una Europa que llegara hasta los Urales debiera haber sido descartada hace tiempo. El gigantesco continente, formado por Europa y Asia juntas, no posee fronteras naturales verticales fundamentales".

Durante la década de los treinta, hasta el 23 de agosto de 1939, la élite británica fue complaciente con Alemania. En mayo de 1936, dos meses antes de la intervención alemana contra la segunda República española, Thomas Jones, ex secretario del Gabinete y muy próximo al premier Stanley Baldwin, escribía: "Hitler (...) está pidiendo una alianza con nosotros para conformar un baluarte contra la irradiación (rusa) del comunismo".

Tal condescendencia británica era explicada al Presidente de Francia por Louis Aubert, miembro de la delegación francesa en las Naciones Unidas, como una razón que radicaba en "la condescendencia de Inglaterra ante una política italo-germánica deseosa de que la derrota de Moscú se extienda, más allá de Checoslovaquia, hasta España, y que ha proclamado, por boca de Mussolini, que no tolerará que en España se establezca un régimen contrario a su ideología".

Tan alto era el interés de los círculos imperiales británicos y franceses en usar el fascismo germano-italiano contra los revolucionarios europeos, que cedieron a Alemania e Italia el dominio sobre pueblos hasta entonces en su propia zona de influencia. España incluida seguiría siendo objeto del recurrente empeño de las Potencias por impedir a los españoles elegir democráticamente su forma de gobierno.

Londres condescendía en la medida que Alemania apuntaba contra la URSS, e igualmente lo hacía París: "Rusia, país de Asia, debe ser rechazada fuera de los asuntos de Europa continental (...) convenía dejar el campo libre a las ambiciones de Alemania en Rusia". Londres había firmado un tratado naval con Alemania en 1935 y aceptado sucesivas ampliaciones de la zona de influencia germana -desde España a Austria y Checoslovaquia.

Tuvo por tanto que sorprender enormemente el Pacto ruso-germánico de no agresión. La temida alianza en la Heartland parecía hecha. Todo se precipitó. Diez días después, el Reino Unido declaraba la guerra a Alemania, y en las horas siguientes lo hacía el de Francia.

El historiador británico A. J. P. Taylor explica la declaración de guerra del gabinete Chamberlain como un accidente, una equivocación propia de una incompetencia, fruto más de la tozudez que del cálculo de Hitler quien no quería ni esperaba esa consecuencia. Taylor remueve los hechos sin descubrir una respuesta razonable, ni se explica por qué el gobierno británico no vio la utilidad de la ayuda que le había ofrecido la URSS antes del 23 de agosto de 1929: "si la diplomacia británica aspiraba seriamente a una alianza con la Rusia Soviética en 1929, en ese caso las negociaciones con ese fin fueron las transacciones más incompetentes desde que lord North perdiera las colonias americanas".

Donde Taylor vio incompetencia más bien hubo coherencia, sobre todo si contrastamos nuestra hipótesis con hechos concordantes anteriores, coetáneos y ulteriores. Recordemos que en 1918 el ministro Winston Churchill, antes del armisticio del 11 de noviembre, quiso rearmar a Alemania contra la URSS, y en 1919, siendo secretario de Guerra, propuso formalmente en la Conferencia de Paz de París enviar tropas contra el gobierno de la URSS (bolchevique). Iniciativa que fue apoyada por Francia, pero rechazada por EEUU. El mismo Harold Mackinder propuso al premier Lloyd George en 1919 “acabar militarmente con el Estado soviético o reducirlo a su mínima expresión geográfica".

Los dirigentes soviéticos pudieron concluir que los británicos deseaban lanzar a Alemania contra la URSS. Por lo demás, las expectativas inglesas y los temores soviéticos respecto de las reales intenciones de Hitler tenían fundamento. En su libro Mein Kampf escrito en 1922 Hitler apuntaba una alianza germano-británica para alcanzar el objetivo concretado en el libro XIV, escrito en 1927: la anexión alemana de los Estados y territorios rusos limítrofes.

Múltiples testimonio corroboran que Alemania no programó la guerra contra el Reino Unido[31]. Cuando Hitler informó a sus generales que destruiría Polonia -ésta se había opuesto a incorporase al Pacto Anti-KOMINTERN por temor a ser vasallo de Alemania- creía que ni Francia ni el Reino Unido combatirían por Polonia. Su mayor temor era que la URSS lograra una Triple Entente con Londres y París. Hitler había asegurado verbalmente a Mussolini, con motivo de la firma del Pacto de Acero el 22 de mayo de 1939, que no habría guerra general en Europa antes de 1942 ó 1943.


Chamberlain, una apuesta europea sin Moscú ni Washington

Tampoco el Reino Unido tenía previsto el conflicto bélico con Alemania. El 31 de marzo de 1939 Neville Chamberlain, al declarar su respaldo a Polonia lo hacía con el ánimo de que ésta accediese a la propuesta alemana de participar en el Pacto Anti-KOMINTERN. Al mismo tiempo los historiadores insisten en que Moscú hasta fines de agosto dio prioridad a un acuerdo con el Reino Unido y Francia, que se dilucidó entre el 12 y el 21 de agosto, con la llegada a Moscú de una delegación francobritánica sin poderes para suscribir pacto alguno. La URSS entendía que una alianza en guerra contra Alemania le obligaría a lanzar sus tropas a través de Polonia y Rumania hasta territorio alemán. Los británicos pedían que las tropas soviéticas no salieran de sus fronteras y se limitaran a abastecer al ejército polaco. Cuando los soviéticos solicitaron definir las cosas, los británicos rechazaron toda definición o compromiso al respecto. Aquel mismo 12 de agosto, Hitler estaba diciendo a Ciano, ministro de Mussolini, que pensaba atacar Polonia a fines de agosto y "estaba completamente seguro de que las democracias occidentales (...) no irían a una guerra general"

En agosto de 1939 Neville Chamberlain no quería una alianza militar con la URSS. El "orden fascista" en el continente era hasta tal punto aceptado en los círculos británicos que una de las principales razones de su apaciguamiento hacia Alemania e Italia era sencillamente evitar una guerra entre países capitalistas; una guerra que provocaría el progreso del partido laborista y de los sindicatos, e incluso el del poder de EEUU en Europa. Mientras que la URSS era vista como la perturbadora del orden social, los imperios europeos tenían además presente el alto costo para ellos de la guerra de 1914-18 y la ventaja recogida por EEUU. Con el Tratado de Versalles en 1918 se pensaba construir una Alemania capaz de oponerse al poder de los revolucionarios europeos. A finales de 1938 y comienzos de 1939, Chamberlain buscaba favorecer la conformación de un Bloque Económico Europeo en torno a los "cuatro grandes" -R.U., Francia, Alemania e Italia-, dirigido contra la entonces todavía única potencia económica rival, EEUU de Norteamérica.

Tanto Chamberlain como Hitler razonaban en términos de una Europa cuyo rival económico era EEUU. La rivalidad comercial de EEUU era lo que más preocupaba a los tories. Lord Londonderrey, ministro entre 1931-36, escribía a Chamberlain estimulándole a una cooperación entre Alemania, el Reino Unido, Francia e Italia, aunque ello no gustara a la opinión pública estadounidense. En los días en que era liquidado el Frente Popular en España, Chamberlain continuaba esperanzado en hacer buenos negocios con Alemania.

En 1938-39, el presidente Roosevelt se situaba respecto de España de modo equiparable al del gobierno británico en 1821-23: contrario a la invasión de España por la Alianza Europea. No compartía el temor inglés por la revolución española, que justificaba la intervención germano-italiana contra los comunistas españoles. Roosevelt invitaba a Chamberlain a colaborar con la URSS frente a la expansión de Alemania...

Los dirigentes británicos y franceses mantenían su confianza en que los alemanes contribuirían a liberar a Rusia de bolcheviques. El 15 de marzo de 1939 las tropas alemanas entraban en Praga, dos semanas después las de Franco en Madrid, y el 16 de abril las de Italia en Albania, siempre con el beneplácito inglés, Chamberlain rechazaba las sucesivas propuestas soviéticas de alianza defensiva frente a Alemania.

El caso español tuvo que ver con el brusco viraje soviético respecto del III Reich en 1939. Los testimonios apuntan  a que el viraje tuvo lugar inmediatamente después de la decisión británica (seguida por Francia) de liquidar a los comunistas pro-soviéticos españoles, mediante el reconocimiento de Franco (27 de febrero de 1939) y el estímulo a la insurrección del coronel Casado y la fracción Besteiro-Prieto del PSOE para acelerar la rendición a los Alzados el 5 de marzo. En diciembre de 1938, la URSS había firmado la más importante venta de armamento al Frente Popular, que bloqueado en los Pirineos, no pudo ser utilizado.

No es difícil entender el significado de la decisión británico-francesa de reconocer a Franco en febrero de 1939 y empujar la guerra civil española hacia la derrota de los prosoviéticos, cuando un tercio del territorio se hallaba todavía bajo control del gobierno comunista. Desde julio de 1936 el único frente militar abierto en Europa contra el expansionismo germánico se hallaba en la Península Ibérica. La derrota de los comunistas españoles fortalecería la máquina de guerra de Alemania si ésta atacaba a la URSS.


Polonia como pretexto

La decisión británica de liquidar el comunismo en España parece capital en su giro hacia el acomodo con Alemania. La decisión tuvo que influir en la URSS, necesitada de mantener un segundo frente en el oeste. Chamberlain había concedido más importancia al hecho de no firmar una alianza con la URSS, pensando que ésta sería atacada por Alemania y Londres quedaría fuera de la guerra si no luchaba por la independencia de Polonia. Hitler firmó el pacto con la URSS convencido de que evitaba el conflicto con el único poder susceptible de oponerse a la anexión de Polonia. Moscú creía que evitaba la invasión germana. Antes, Francia no había atacado a Alemania mientras Polonia resistía. Londres no había vendido a Polonia ni una granada para sostener su resistencia a las presiones de Alemania, ni le proporcionó ayuda material después de ser invadida el 1 de septiembre.

El inesperado pacto Alemania-URSS produjo efectos devastadores en cadena. En Alemania y Japón los militares anti-soviéticos quedaron aislados. En Tokio cayó el Gobierno que había basado su alianza con Alemania dando por seguro que ésta atacaría a la URSS. En Londres se derrumbó la estrategia hasta ese día sostenida por el gabinete Chamberlain. De repente, en lugar de la mutua destrucción de germanos y soviéticos con que especulaban Londres y París, Polonia desaparecía dentro de un acuerdo de reparto germano-soviético.

Lord Palmerston, uno de los políticos imperialistas más brutales, había replicado a un primer ministro: "por desagradables que puedan ser ahora nuestras relaciones con Prusia, debemos mantenerlas pues detrás amenaza una Rusia que puede reunir Europa y Asia oriental y nosotros no podemos hacer frente a semejante situación".

No obstante, en enero de 1942 la URSS reiteró en Moscú a Anthony Eden, ministro de exteriores, su oferta de 1939 de un acuerdo de seguridad, rechazado por Churchill y los jefes militares confiados en que los soviéticos no resistirían a las tropas alemanas en su avance hacia el Este. Después de la victoria soviética en Stalingrado en enero de 1943, Churchill confidenciaba a un miembro de su equipo: "el verdadero problema ahora es Rusia. No logro hacérselo ver a los norteamericanos".

Volvía a plantearse el fondo real antagónico ante la emergencia del Poder soviético. Fue el móvil que unió a cuantos se opusieron a Hitler desde dentro de las instituciones del III Reich pensando siempre en ofrecer al Reino Unido la paz junto con la garantía de continuar la guerra contra la URSS. En Moscú surgieron sospechas en 1944-45 de que los británicos perseguían una paz por separado con Alemania. Churchill lo reconoció públicamente: "telegrafié a Montgomery que tuviera cuidado de recoger el armamento alemán, y almacenarlo de modo que pudiera ser distribuido de nuevo a los soldados alemanes con los que tendríamos que trabajar si continuaba el avance soviético". Llego a manifestar a lord Halifax, embajador en EEUU, que “antes de la rendición del III Reich había estado preparando a los alemanes para usarlos contra los soviéticos".

Un documento inédito en los Archivos Nacionales de EEUU recoge el escrito del analista del ejército de EEUU resumiendo los conceptos de los nazis interrogados en la capitulación de Alemania. "El Partido Nazi era una institución que forzó a los angloamericanos a destruir a Alemania; ahora ha sido barrido y su lugar en la lucha contra el bolchevismo ha sido ocupado por los Aliados. Alemania debe por lo tanto ayudar a los Aliados y oponerse a los rusos. Engañando a los Aliados a reconstruir Alemania como baluarte contra los rusos, Alemania recuperará su lugar como Gran Potencia".

Otras declaraciones seguían así: "Para ellos el 7 de mayo de 1945 no es más que otro episodio en la eterna lucha de Alemania por dominar. Vieron su país destruido y reconstruido, y albergan la creencia de que puede repetirse". "Alemania ha perdido otra guerra, pero no ha perdido las posibilidades de hacer otra". "Algunos generales alemanes esperan que los Aliados van a aceptar usarlos en la administración local para prevenir un levantamiento comunista"... "Alemania aún considera que la lucha no ha terminado esperan "enredar a toda costa a los Aliados con los rusos (...) Ha comenzado una campaña de rumores de que en un momento dado los Aliados atacará, a los rusos (...) Esta es una campaña fría y perfectamente calculada. Emerge más bien de la determinación de probar que la concepción de la historia de Hitler era acertada".

Una Europa Alemana

La política del II Reich no brotaba de la nada, estaba en línea de continuidad con las opciones estratégicas concebidas durante la segunda mitad del siglo XIX. Alemania necesitaba controlar España a través de un monarca designado por ella, lo que fue decisivo para que Bismarck provocara la guerra con Francia de 1870.

En noviembre de 1942 analistas norteamericanos señalaban, que "una de las razones de Hitler para ganar la guerra "civil" para Franco era la de usar la España fascista como títere e instrumento en Iberoamérica, Puerto Rico y Filipinas".

El 5 de noviembre de 1937 Hitler expuso su política a largo plazo al Gran Estado Mayor concebida como un testamento para el caso de que le sobreviniera la muerte: "...la tendencia ascendente causada en la economía mundial por la carrera armamentista, no puede conformar la base permanente para un acuerdo económico, y este último es asimismo obstaculizado por la perturbación económica provocada por el bolchevismo.(...) Para Inglaterra y Francia un sólido coloso alemán en el centro de Europa sería intolerable (...) la cuestión alemana sólo puede resolverse por la fuerza (...) El problema alemán debe ser resuelto no después de 1943-45. No se trata de conquistas pueblos sino espacio vital para la agricultura y conseguir territorio productor de materias primas en Europa (...) Nuestro primer objetivo debe ser conquistar simultáneamente Checoslovaquia y Austria (...) que con toda probabilidad Inglaterra y Francia, silenciosamente ya dan por perdidas (...) Tras recientes experiencias en el curso de la guerra de España (...) la prolongación de la guerra durante tres años más cabe dentro de los limites de lo posible(...) no es deseable una victoria de Franco al 100%. (...) Como nuestros intereses están dirigidos a la continuidad de la guerra en España, la misión de nuestra política futura debe ser fortalecer a Italia en su pelea por agarrar las Islas Baleares".

Dos semanas después de estas expresiones se veían en París los primeros ministros de Francia, Edouard Daladier y de Gran Bretaña, Neville Chamberlain para considerar cómo disuadir a Italia de aliarse con Alemania. Daladier expuso el ultimátum de Italia: "Mussolini ha firmado que quería la victoria de Franco y que no concebía otra solución distinta de la guerra (...), ha hecho de la victoria de Franco una condición sine qua non de su aproximación a Francia". Chamberlain se limitó a decir: "pasemos a otro punto del día".

El 25 de septiembre de 1938, el gobierno de Londres obtenía de Franco que, en caso de guerra entre el Reino Unido e Italia y/o Alemania, España no sería beligerante. Cuatro días después, ambos primeros ministros aceptaban entregar Checoslovaquia a Alemania. El 16 de noviembre Chamberlain firmaba un acuerdo con Italia aceptando el precio: consentir a las aspiraciones de Italia sobre España y Abisinia.

En la minuta de las declaraciones de quien fuera embajador en Gran Bretaña, Joachim von Ribbentropp, y, después, ya como ministro de Exteriores, negociara el famoso acuerdo germano-soviético de agosto de 1939, aflora lo siguiente: "la política de reproche hacia Rusia fue diseñada para establecer la paz en Europa y permitir a Alemania llegar a una alianza con el Imperio Británico sobre bases de igualdad y llevar a cabo los planes de Hitler de tener a casi todos los alemanes en un sólo Imperio".

Hitler quería un entendimiento con Inglaterra, no quería invadirla, perseguía un acuerdo que dejara claro que ni el prestigio británico ni el del Imperio debían ser menoscabados. Quería presentar la oferta personalmente, y así lo hizo en su discurso en el Reichstag en julio de 1940.

Pero la oferta fue rechazada por el premier británico. Luego Hitler reaccionó firmando una alianza con Japón, al igual que previamente habíareaccionado firmando una alianza con Italia cuando Eden y sir John Simon rechazaron el arreglo con el Imperio que él había ofrecido durante su visita a Alemania en 1936. (...) Hitler nunca cambió de idea. Incluso en los últimos días de la guerra hablaba sobre llegar a un entendimiento con el Imperio británico.


La visión del Office Strategic Services (OSS) sobre Europa

En agosto de 1944 el OSS partía de un postulado propio de la lógica de los imperios: "Las tres grandes potencias (EEUU, Gran Bretaña y la URSS) tienen interese vitales en el Lejano Oriente así como en Europa, que serán tratados de manera mutuamente satisfactoria o buscados unilateralmente de forma tal que el Mundo sea dividido en conflictivas esferas de influencia. (...) si una solución satisfactoria no puede hallarse en Alemania y Europa, cada una de las tres potencias intentará actuar del modo que mejor convenga al fortalecimiento de la posición de poder de cada una".

A lo largo de la Guerra Fría prevaleció la hipótesis de rivalidad imperial contenida en el análisis del OSS. Contemplaba cinco supuestos susceptibles de desembocar en una guerra entre anglosajones y soviéticos": "la emergencia de una Alemania independiente agresiva", que Alemania se alineara o aliara con la URSS.

Evitarlo requeriría “una integración de la industria alemana dentro de una economía más amplia en Europa central y occidental, y si la estructura política de los países afectados no es demasiado diferente, lo más probable es que Alemania buscará una orientación europea más que rusa". Así, el director del OSS, William J. Donovan, avanzaba en 1944 una de las premisas que asumiría después la Comunidad Europea y, en 1991, el Tratado de Maastricht.

Donovan adelantaba, asimismo, uno de los supuestos que desembocarían en la creación de la OTAN cinco años después: "Si se cediera a Polonia el territorio alemán al este del Oder, ello crearía en el resto de Alemania un irredentismo tan agudo que dominaría tanto la estructura política interna como la exterior de Alemania. Semejante política debe tener como fin crear un sistema de alianzas con las potencias occidentales contra Rusia".

Para el supuesto de una Alemania próspera no utilizada para dominar Europa, el análisis del OSS avanzaba la condición: limitar el intervencionismo en los asuntos internos de otros Estados. Lo que no fue la norma durante los nueve lustros de Guerra Fría, ya que el intervencionismo orientó a los EEUU durante toda ella. Medio año antes de que la IIGM terminase, de nuevo fue el director del OSS quien el 3 de noviembre de 1944 trazaría la pauta que asumirían las sucesivas administraciones de EEUU desde Truman: "dividir y dominar a Alemania (...) A condición de que no haya un "bloque" germano, los individuos alemanes pueden estar seguros de que los Aliados estarán a favor de que tengan condiciones de vida decentes y la oportunidad de ser felices en lo personal (...) Los alemanes deben percibir que los Aliados están firmemente determinados a dividir Alemania, de modo que no pueda revivir su antigua tradición nacionalista y militarista".


Roosevelt y la paz en Europa

La Segunda Guerra Mundial fue continuación de la primerala lucha de Alemania con Gran Bretaña, Francia y Rusia por la hegemonía de Europa.Para Roosevelt representaba, derrotar el expansionismo germano. Para Inglaterra tenía además como fin contener a las fuerzas antiimperialistas y socializantes, contener a la URSS.

Los planes de Roosevelt para después de la guerra eran los del presidente Woodrow Wilson en la primera guerra mundial, inspirarse en los principios de John Quincy Adams: "que las naciones se pongan de acuerdo en adoptar la doctrina del presidente Monroe: que ninguna nación debe tratar de extender su política sobre otra nación o pueblo, que cada pueblo sea libre de determinar su propia política, su propia vía de desarrollo, sin ataduras, sin amenazas, sin intimidaciones".

Estos principios fueron negados por la Administración Truman y siguientes a lo largo de la Guerra Fría. Para Roosevelt, los movimientos socializantes en Europa no eran adversarios de EEUU.

En la Conferencia de Teherán de 1943 Roosevelt proponía a Stalin iniciativas conducentes a desmantelar el colonialismo británico y francés[32]. ¿Cómo explicar que tras su repentino  fallecimiento de Roosevelt (14-4-1945), su sucesor Harry S. Truman sostuviera la política opuesta?

En 1941 los Estados Mayores de EEUU no tenían ningún plan estratégico respecto al continente europeo. La opinión pública norteamericana era contraria a toda implicación en las disputas entre Estados europeos. El general Lincoln recordaba el 30 de enero de 1947 que "el primer plan que trató de una guerra global y de ayuda a nuestros aliados (...) provocó tal tormenta de comentarios públicos que de no haber surgido Pearl Harbor varios de los más altos almirantes y generales hubieran comparecido ante un Tribunal Militar".

La primera Junta de Jefes de Estado Mayor de EEUU fue creada por Roosevelt aquel mismo mes de diciembre de 1941, tras su primera reunión con Churchill después de que Alemania declarara la guerra a EEUU. Fue en el trabajo día a día del Estado Mayor Combinado donde los tradicionales conceptos estratégicos británicos fueron pasando a los mandos norteamericanos. Se mantuvieron las discrepancias e incompatibilidades hasta la muerte de Roosevelt. Este, el 17 de noviembre de 1943, se opuso a dividir Alemania en tres "esferas de responsabilidad" Con su desaparición los postulados británicos respecto de Eurasia emergen entre los mandos militares norteamericanos y, con ellos, las premisas conceptuales de las alianzas de la Guerra Fría.

Roosevelt había expuesto sus propias alternativas para el fin de la guerra: repatriación de las divisiones de EEUU, dejando a británicos y franceses resolver sus problemas, mantener en caso de fuerza un retén de las cuatro Potencias para seguridad del orden por el método de la "cuarentena". Para hacer posible su plan, sostenía que era importante limitar el área de ocupación de EEUU al noroeste de Alemania. A una pregunta del general Marshall sobre la cuantía de tropas mantendría en Europa, el Presidente respondió que por lo menos un millón, un año, quizás dos. Cuatro días después, el 23 de noviembre de 1943, el secretario de Estado Mr. Hull explicaba el modo de hacer factible la autodeterminación de los pueblos liberados de Europa. El plan de Roosevelt era antagónico con el plan británico de división de Europa en esferas de influencia: "instalar comisiones políticas conjuntas para mejorar los plebiscitos y lo que se refiere a estatutos que aseguren a los polacos y otros pueblos que su libertad no quedará comprometida por la ocupación militar (...) Debe ofrecerse a los rusos un puesto en la comisión que se ocupará del problema de Francia en contrapartida a la aceptación de comisiones en Europa central y Polonia".

En el mismo memorándum se leen otras dos proposiciones políticas: "el deseo del Presidente es que la Indochina francesa debiera convertirse en un Mandato en vez de reintegrarse en el Imperio francés. Este enfoque acentúa en parte la actitud de nuestro Departamento de Estado hacia el Comité francés. Ese Comité es reconocidamente imperialista. Tiene como uno de sus objetivos reconstruir el Imperio francés en su totalidad".

El 25 de noviembre de 1943 el Comité de Planes de Guerra insistió en sus propuestas al Presidente, bajo el supuesto de que "la ocupación de Europa se prolongara, con toda probabilidad, varios años". Roosevelt mantuvo el rechazo a las "áreas de influencia" propuestas por los británicos por lo que insistió 21 de noviembre de 1944: "No quiero que EEUU tenga en la posguerra la carga de reconstruir Francia, Italia y los Balcanes (...) una tarea en la que los británicos se hallan más vitalmente interesados que nosotros. (...), nuestro principal problema no es tomar partido en los problemas internos de Europa del Sur, sino más bien participar en eliminar a Alemania a con el posible e incluso probable costo de una tercera guerra mundial (...) En lo que respecta a la seguridad de Gran Bretaña frente a Alemania (...) Los británicos tienen tiempo más que suficiente para resolverlo (...) los norteamericanos serán más que felices si retiran todas sus tropas de Europa...

Pero Roosevelt tenía opositores. El general Dwight D. Eisenhower deseaba que "todas las fuerzas británico-americanas permanecieran en Europa bajo el control de un Comandante en Jefe Aliado, de modo que el Combined Chiefs of Staff (anglo-americano) pudiera usarlas como lo estimara oportuno". La presión sobre Roosevelt aumentó el 2 de agosto de 1944, por parte de John McCloy (secretario de Guerra), Edward R. Stettinius (secretario de Estado) y Harry Hopkins (asesor personal).


Los conservadores europeos piden la intervención de EEUU

Llama la atención el contraste entre algunas estrategias político-militares impulsadas por Roosevelt y las que emanaban de sus FFAA que de modo sutil acogía los planteamientos europeos más conservadores. Cierto que más de dos años antes de la derrota de Alemania se estaban oyendo voces pidiendo a EEUU dinero para continuar sus políticas de la década de los treinta alineando sus políticas contra la URSS. Concretamente, Félix Goin, en nombre de la dirección del Partido Socialista Francés, escribía a W. P. Maddox -jefe del OSS en Londres- pidiendo dinero "para un partido que va a centrar toda su política exterior global en torno de los países anglosajones". Era una posición en contraste con la opinión de Charles de Gaulle, partidario de incrementar la autonomía de Francia mediante un acuerdo europeo que incluyera a la URSS, aspecto que logró firmando con Moscú en diciembre de 1944 un tratado de alianza y asistencia recíproca por veinte años. De Gaulle concebía la seguridad europea, impidiendo la restauración alemana; sin convertir a Francia en protectorado de EEUU; e incorporando a la URSS al escenario europeo.

Cuando De Gaulle, contrario al rearme alemán, fue abocado a dimitir en enero de 1946, le reemplazó precisamente el social demócrata Félix Goin. Sería, pues, el Partido Socialista Francés quien apoyaría enrolar a Francia en OTAN y en la Comunidad Europea de Defensa. Otro dirigente galo se dirigió a Allen Dulles, el citado jefe del OSS en Europa para que EEUU controlara Francia porque "muchos trabajadores influenciados por la propaganda comunista, puede que tras la liberación quieran emanciparse de toda tutela y reivindicar el poder".

Otro social demócrata alemán, Wilhelm Ditterman, diputado entre 1912 y 1933 y vicepresidente del Bundestag entre 1920 y 1925, se ofrecía en estos términos: "en tanto que exdirigente de los sindicatos, espero volver a jugar un papel en mi país tras el derrocamiento del actual régimen, y ofrezco mis servicios creyendo que pueden ser de utilidad para que establezcamos relaciones con antiguos sindicalistas, socialistas y otros".

Desde Italia el liberal Altiero Spinelli decía a Dulles que "Italia no debe ser gobernada por curas, ni comunistas o marxistas, la garantía de un desarrollo democrático de Italia radica en la formación de un gobierno extraordinario bajo control provisional y con la ayuda de los Aliados". Líderes de la derecha italiana pedían a Dulles que EEUU interviniera, aduciendo que "los partidos de izquierda se inclinan a enfatizar los éxitos rusos y crear un sentimiento de desconfianza hacia los angloamericanos para conducir al país a escoger un régimen político parecido al ruso"...

El propio Papa Pío XII, por su lado, en noviembre siguiente indicaba al coronel Sarnoff de la RCA "su esperanza de que ni EEUU ni el Reino Unido se retirarían de Italia hasta la formación de un gobierno estable".

En puro contraste con estas posiciones, el 18 de agosto de 1944 el OSS informaba de la ruptura del socialista Pietro Nenni, (socialista) con el Partido Comunista Italiano al comprobar "que la URSS no está interesada en Italia y no puede contar con que aquella presione en favor de una revolución social en Italia".

Nada correspondía, ciertamente, con la opinión extendida en EEUU por el Comité formado por la revista Time para la posguerra formado en 1943 encargado de elaborar una "estrategia para la paz". Una publicación del Comité, de la serie IV, Relaciones con Europa, que era leída por más de medio millón de norteamericanos y utilizadas por más de 400 escuelas y universidades, citada en el Congreso, valorada por personalidades como Nelson A. Rockefeller o el almirante Nimitz, se refería a la propuesta norteamericana de "crear una nueva Europa (...) sin ninguna combinación interna (...) sin inhibiciones y sin agentes intermediarios (...) Rusia preferirá la paz de Europa a que ésta sea comunista (...) nadie va a ayudar a Alemania a volver a ser un fuerte poder militar (...) cada nación continental debe abjurar del uso de la fuerza en sus relaciones exteriores y aceptar la Jurisdicción del Tribunal Europeo; una Declaración de Derechos Humanos... (...) cada país europeo deberá ser protegido en su elección de un régimen económico. Tanto los americanos como los rusos debe entender que esto no es de su incumbencia".

El significativo sector de EEUU partidario de estas ideas no propiciaba en 1943 dividir Europa, ni perseguir o derrocar a regímenes u organizaciones no capitalistas. Para este sector el interés americano era primariamente el de la seguridad. "Nuestros intereses económicos reales son de importancia claramente secundaria.” En agosto de 1944, para el general W. J. Donovan, director del OSS, el fortalecimiento de la relación intraeuropea implicaba, a largo plazo, alguna forma de unión integrada por Gran Bretaña y Rusia.

Vincular el futuro de la política de EEUU a los intereses del Imperio británico significaba encaminar a EEUU hacia una guerra con la URSS. Sinembargo, la deriva de los análisis del OSS terminaba enlazando con las corrientes del gabinete Chamberlain en la década de los treinta, y la de sus antecesores desde 1918, en cuanto aconsejaba revigorizar Alemania y oponerla a la URSS: "Si en el primer período de posguerra las relaciones entre Gran Bretaña y Rusia son tensas, aquella intentará ganarse la lealtad de Alemania; puede buscar mejorar su posición de poder en el continente a través de una serie de medidas que, espero yo de los británicos, pueden conducir a la inclusión de Alemania en una agrupación de las potencias europeas. Sin embargo, dado que el mayor interés para la seguridad rusa a largo plazo radica en asegurar que Alemania no será usada como base y parte en operaciones militares contra la URSS, debemos asumir que ésta debería adoptar medidas efectivas para prevenir que Alemania como unidad, se adhiera a tal conglomerado de poder".

Era un análisis que asumía premisas en las antípodas de las aprobadas el 15 de septiembre siguiente en la Conferencia de Québec, a propuesta de Roosevelt, en el llamado Plan Morgenthau para desmilitarizar Alemania y "eliminar su posición económica de poder en Europa". Todavía en la Conferencia de Yalta -febrero de 1945- EEUU, el Reino Unido y la URSS aprobaron para la "Europa liberada" un escenario también contrario al patrocinado por el OSS.

Pero es en los análisis de los servicios secretos norteamericanos donde hallamos plasmada la razón de construir la Europa de la Guerra Fría, que llevó finalmente al gobierno de EEUU a dejar de lado los planes de Québec y Yalta, sustituyéndolos por los defendidos desde 1917 por los conservadores británicos y continentales.

Así, un año antes del final de la segunda guerra, el citado proyecto del OSS terminaba sentando las bases conceptuales del despliegue de poder militar de EEUU por todos los continentes, con independencia de la evolución europea y sin que la URSS apareciese como pretexto del propuesto despliegue: “EEUU debe asegurar su posición en el Atlántico; extender la protección de los accesos al Caribecoordinar planes de defensa con los países hispanoamericanos manteniendo instalaciones militares, y así lo mismo en Canadá oriental, Terranova, Groenlandia e Islandia; desarrollar una base en África occidental; asegurarse en el Pacífico desarrollando instalaciones en Alaska y las Aleutianas; adquirir y construir bases en las islas bajo mandato del Japón, y en el Lejano Oriente.

Curiosamente, en el mismo análisis del OSS se consideraba un escenario alternativo que reposaba en reconocer un papel dominante a los sectores populares y democráticos, pero que sería sofocado bajo el peso de la Guerra Fría: "Un poderoso movimiento hacia la izquierda se está produciendo en casi todos los países europeos (...) terminada la guerra, Europa va a mostrar una estructura más homogénea que en cualquier otro período anterior desde hace 150 años (...) Existe una alta probabilidad de que movimientos de izquierda adquieran creciente importancia (...), hay menos probabilidad de Revolución bolchevique y orientación hacia Rusia. Una resuelta política en apoyo de tales grupos puede dar a estos países una clara inclinación occidental".

Churchill, expresión imperialista de tres siglos, más partidario de Mussolini, Hitler y Franco que de las demandas populares no podía compartir las expectativas de Donovan. Churchill sólo se opuso al fascismo debido al expansionismo territorial alemán, no debido al régimen hitleriano: "si yo fuera italiano -declaró tras visitar a Mussolini antes de 1927- estoy seguro que habría estado incondicionalmente con usted desde el comienzo al fin de su triunfal combate contra los bestiales apetitos y pasiones del leninismo".

En contraste con el rechazo que encontraron los presidentes Wilson y Roosevelt, el triunfo de los intereses europeos se confirma cuando los conceptos de la estrategia británica fueron finalmente asumidos por Truman.

De forma caricaturesca puede decirse que la proyección de la política de EEUU en la América Española desde el siglo XIX, en versión europea se llamaría a partir de 1945: III Cuerpo de Ejército estacionado en Alemania, VI Flota en el Mediterráneo, Plan Marshall y lo que al mismo tiempo siguió: OTAN, CEE, bases militares en Madrid, Andalucía y Aragón, etc., de consecuencias en general que han determinado la historia reciente de España.


La Guerra Fría cierra el paréntesis abierto en agosto de 1939

La Guerra Fría puede verse como la continuación de las políticas conservadoras anteriores a agosto de 1939, sembradas en los Estados Mayores de las FFAA de EEUU por renovar la hegemonía británica sobre Europa mediante la división "occidental" y "oriental" de más peso que sobre las estimaciones sobre un "peligro ruso". Se sabían las intenciones y capacidad previsible de los rusos: "para alcanzar el máximo de recuperación y desarrollo económico, la URSS limitará los gastos militares al nivel de 1938 (...) una política de acomodamiento con la URSS es aceptable (...) las motivaciones de la política exterior soviética son el temor de un cerco capitalista (...) no tiene una fuerte motivación para una expansión territorial o de influencia (...) puede cooperar en una organización general para preservar la paz..."

Sin embargo, dos meses después de la muerte de Roosevelt, el 6 de julio de 1945, diez días antes e la experiencia atómica de Álamo Gordo y dela Conferencia de Postdam y un mes antes de la destrucción de Hiroshima, la Sección de Estrategia presentaba a los Jefes de Estado Mayor un enfoque completamente distinto, que asumía como premisa irreversible la rivalidad entre sistemas que iba a alimentar la prolongada ocupación y decisión de Europa: "EEUU y Rusia serán las dos potencias militares más fuertes del Mundo. (...) El curso de los acontecimientos abierto a la URSS sería emprender la conquista de Europa, Asia, o ambas. El control angloamericano de Europa disminuirá rápidamente con la retirada de sus tropas... (...) Cabe esperar que los soviéticos intenten fortalecer su posición en Iberoamérica y EEUU...".

Ahora, la imputación del propósito de controlar Iberoamérica o el propio EEUU desde Europa, era atribuida por primera vez a la URSS en vez de a Alemania: "EEUU debe procurar evitar que cualquiera otra potencia o coalición acumule tal fuerza que representa una amenaza (...) nuestra política en Europa y Asia debe ser la de oponernos a la expansión de Rusia..."

Así se imponía asumir que EEUU se hallaba en confrontación con la URSS. No obstante, el diseño bélico encontraba un obstáculo mayúsculo. Concebida la amenaza como cosa casi propia de los EEUU, éste debía asumir todo apoyo de recursos. Y constaba que el gobierno de EEUU -heredero de la política de paz de Roosevelt- había ordenado la repatriación de sus divisiones, cosa que consternaba a los planificadores de la futura guerra. Había que crear una causa fuerte y oportuna para cambiar la política del gobierno de EEUU e influir sobre la opinión pública:"agarrar el poder mundial", como expresión de la ideología imperialista y de su consecuente estrategia sustentada en la continuación de la guerra: "Los esfuerzos soviéticos buscan un único fin: poder (...) La cuestión no es comunismo o capitalismo, es supervivencia nacional o dominación por una gran potencia. La base de la política soviética es la expansión por todo el Mundo (...) lograr el poder mundial (...) Europa, Asia, después África, Sudamérica o Norteamérica". El análisis terminaba recomendando modificar la guerra iniciada por el Reino Unido contra Alemania y asumir un protagonismo propio en una nueva guerra contra la URSS: "En general debemos adoptar una postura individual en relación a Rusia, y no como aliados de Gran Bretaña". En un margen de este documento, escribió el general G.A. Lincoln: "sabemos rematadamente bien que el único enemigo asiático del que debemos guardarnos es Rusia".

Desde el ángulo de la guerra en Asia y de la decisión de calcinar las ciudades japonesas de Hiroshima y Nagasaki, da luz el informe existente en los archivos de la América British Conversations: "El 20 de junio de 1945 Japón había decidido (...) `cerrar la guerra de una vez por todas` (...) Desafortunadamente, eligieron a Rusia como intermediaria para negociar la paz (...) El 8 de agosto Rusia declaraba la guerra a Japón. El 9 de agosto, Suzuki presentaba al Emperador dos alternativas: declarar la guerra a Rusia, o aceptar la Declaración de Postdam. La última opción fue la decidida (...) El lanzamiento de la bomba atómica fue el pretexto aprovechado por todos los líderes como razón para finalizar la guerra, pero la cadena de acontecimientos hacen casi seguro que los japoneses hubieran capitulado tras la sola entrada de Rusia en la guerra". Esta información respalda la creencia de que "el destinatario político de las bombas sobre Japón del 6 y 9 de agosto de 1945 era, en propiedad, la Unión Soviética".

El arma atómica era una bendición para los partidarios y estrategos de la nueva guerra. Y se sabía, según el informe presentado por el mayor general Norstad al presidente Truman, que se consideraba "improbable que los soviéticos deliberadamente planeen entrar en un gran conflicto armado".

Se sabe que los supuestos estratégicos de la nueva guerra estaban ya elaborados cuando todavía Alemania y Japón no habían capitulado, un año antes de que el gobierno Truman sustituyera las directrices respecto de la URSS convirtiéndolo de aliado en adversario (febrero-marzo de 1946), dos años antes de ser lanzado el Plan Marshall (1947), tres años antes de crear la Organización para la Cooperación Económica Europea (OCEE, después OCDE), y cuatro años antes de la constitución de la OTAN. La conversión de aquellos supuestos en política oficial después de 1945 es la historia diplomática, económica y militar del Mundo desde entonces. La nueva doctrina, opuesta 180 grados a la aprobada por Roosevelt, preconizaría la guerra preventiva contra el Mundo entero: "Las FFAA de EEUU deben ser las mejores entrenadas del Mundo (...) no podemos permitir que la idea equivocada y peligrosa de evitar una actitud agresiva permita que el primer golpe nos lo den a nosotros". Los instrumentos para la hegemonía mundial de EEUU consistían en "desarrollar y mantener un sistema de bases lejanas (...) fuerzas móviles de expansión rápida(...) un sistema de inteligencia que asegure información (...) Promover la investigación, desarrollo y equipamiento de nuevas armas,...". Los planes de guerra de EEUU asumían los supuestos estratégicos tradicionales británicos: "destruir la capacidad de la URSS (...) acabar con el Estado soviético (...) abolir la URSS en tanto que federación de repúblicas, eliminar completamente el Partido Comunista", y también el objetivo anhelado por Londres desde el siglo XIX: dividir las nacionalidades y pueblos reunidos por Rusia bajo los zares, "conceder plena soberanía a todas las repúblicas soviéticas y estimular gobiernos independientes; desarmar y desmilitarizar completamente esas repúblicas (...)"

Por supuesto, ni el Congreso ni la opinión pública de EEUU llegaron a conocer que esas eran las nuevas metas de su país. El 10 de diciembre de 1947, el general A. C. Wedemeyer, director de Planes y Operaciones, rechazaba abiertamente las propuestas de Roosevelt (contrarias a las de Churchill) acordadas con la URSS en Teherán (1943) y Yalta (1945), condenaba la política de Roosevelt de respaldar a Tito; loaba a Churchill por haber logrado que EEUU quedara ligada a la política británica: "en el Mundo actual -exponía Wedemeyer, asumiendo los conceptos de Mackinder (1904) sobre el peligro de una alianza germano-rusa- hay dos grupos ideológicos divergentes incapaces de hallar una solución pacífica (...)estamos prácticamente en guerra con el grupo de la Unión Soviética (...) la actual política de la URSS, de naturaleza defensiva, puede continuar rehabilitando durante los próximos años las inmensas áreas devastadas por la guerra: asimilando y adoctrinando a las nuevas poblaciones (...),puede esforzarse por lograr el último objetivo que ha sido consistentemente expuesto a lo largo de la Historia por Marx, como `dominio del Mundo`".

No existe en los escritos de Carlos Marx una propuesta parecida a los conceptos geopolíticos expresados gratuitamente por el geógrafo británico Mackinder, completamente incoherentes con el análisis marxista del cambio histórico. Si es por el contrario evidente el propósito del general Wedemeyer contenido en su lección magistral de 1947 cuando se felicita de que por primera vez en la historia, las relaciones y recursos internacionales de la entera Humanidad estaban en vías de ser militarizados: "nosotros, los Planificadores Militares, estamos ahora en posición de determinar Cómo, Cuándo y Dónde (...) pueden ser empleados con más eficacia para asegurar el logro de nuestros objetivos de dominación mundial". Mientras, la recién creada CIA, no obstante su análisis del 26 de septiembre de 1947 donde partía de premisas según las cuales "entre las potencias extranjeras, sólo la URSS tiene capacidad para amenazar la seguridad de EEUU", afirmaba que "la URSS es improbable que recurra a una agresión militar en las circunstancias presentes (...) el mayor peligro para la seguridad de EEUU es la posibilidad de colapso económico en Europa Occidental y el consiguiente acceso al poder de elementos comunistas", entendiendo por "comunistas" las organizaciones obreras y populares en el sentido más amplio, "las izquierdas".

A este escenario, concluía el estudio de la CIA, "la imposición de controles efectivos de la OTAN debiera atender a contrarrestar adversas implicaciones de la re-militarización en la RFA" contrarrestables con la creación de la OTAN como guardián de Alemania. El acuerdo de la Junta de Jefes de Estado Mayor de 29 de abril de 1947 delineaba la futura Europa de la OTAN y la CEE como caparazón alrededor de los germanos.

Terminaba el ciclo largo de Europa como centro imperial del Mundo. La URSS y EEUU habían hecho añicos el III Reich. Comenzaba la emancipación de los pueblos colonizados en Asia y África. En 1945 se proclamaba independiente la Indonesia holandesa, en 1947 la Indiabritánica, en 1946 iniciaba sus veintiséis años de guerra liberadora la Indochina francesa. Francia era derrotada en Argelia (1954-1962). Comenzaba el fin del Imperio británico en África, con la independencia de Ghana (1957), del Congo belga en 1960, Mozambique-Angola-Guinea Bissau en 1974 la del portugués. Las conferencias de Bandung (1955,1961), Acra (1958), Conakry (1960), marcaron el deseo de los pueblos liberados.

La expansión del independentismo tuvo que jugar un gran papel en la visión estructural para el reforzamiento occidental en Europa: "Sin la ayuda alemana los países de la Europa occidental difícilmente contendrán a los ejércitos de nuestro adversario ideológico (...) Con una Alemania resucitada (...), había una posibilidad. Más aún, la completa recuperación de la industria alemana, en particular la minería y el carbón, es esencial para la recuperación económica de Francia (...) El pueblo alemán es el enemigo natural de la URSS y del comunismo (...) Otros países (...) Italia y España son de primera importancia (...) en la ruta petrolera y de las facilidades operativas en el Oriente Próximo (...) EEUU desea el derecho abases en Ecuador, Francia y las más esenciales en España y Portugal. Para la seguridad de EEUU, la ayuda debe ser ampliada, por este orden, a Gran Bretaña, Francia, Alemania, Italia, Grecia, Turquía, Austria, Japón, Bélgica, Países Bajos, Hispanoamérica, España, Corea, China, Filipinas, Canadá (...)".

El programa de ayuda se institucionalizaría en 1948 en el Consejo de Europa, en 1951 en la Comunidad Europea del Carbón y del Acero (CECA) y en 1957 en la CEE (Tratado de Roma). El 20 de marzo de 1949 el Dpto. de Estado precisaba que "el Pacto del Atlántico Norte es un complemento necesario de la amplia coordinación económica ahora en curso del Programa de Recuperación Europea". La CIA había estimado que, a la vista de la capacidad de los partidos de izquierda en Italia y Francia, "está aún lejos de ser segura la eficacia última del Programa".

Una variante militar del Programa tomó forma en Sudamérica, con el Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca (1951), en el sureste asiático con la OTASE (Manila, 1954), y en el Oriente Próximo con el CENTO (Bagdad, 1955).

El 20 de abril de 1949 hacía balance la CIA: "la recuperación económica de Europa occidental y el éxito de la OTAN han modificado las posiciones relativas de EEUU y de la URSS (...) En Francia han disminuido por debajo de su nivel crítico la capacidad tanto de los comunistas como de los gaullistas para capitalizar el descontento popular (...) En Italia se ha reducido la receptividad masiva a los comunistas (...) Estos avances han beneficiado la conducción de la "Guerra Fría" por EEUU".

Se dio luz verde a la Europa integrada en la Coalición de la Guerra Fría para que colonizara África a cambio de que ningún país concibiera un programa económico, a corto o largo plazo, sin el permiso de EEUU. Por el contrario, decisiones unilaterales de EEUU han sido puestas en práctica en Europa ininterrumpidamente. El desarrollo de la tecnología bélica posterior a 1945 puso el armamento estratégico bajo el monopolio de EEUU. El estacionamiento de tropas y el aprovisionamiento de armamento convencional, convirtió a los ejércitos europeos en auxiliares del de EEUU.

Las cabezas atómicas en los países de la OTAN están bajo control exclusivo de EEUU, su VI flota en el Mediterráneo nunca ha sido incorporada al mando de la OTAN. El poder atómico y naval están bajo control único de EEUU, las comunicaciones entre los ejércitos de la OTAN usan códigos conocidos de Norteamérica, pero las comunicaciones entre el Pentágono y OTAN usan códigos inaccesibles a los aliados europeos.

Sólo Francia -debido a la suma de votos gaullistas y comunistas- se negó a ratificar el Tratado de París de 1952 que preveía crear una fuerza bajo la dirección de la OTAN. En 1969, dimitido De Gaulle, Francia volvió a la dependencia y a la disciplina de la Coalición de la Guerra Fría bajo EEUU.

En 1945 se iniciaba el período de la hegemonía cultural e ideológica de EEUU. Profesionales de las ciencias psicológicas, sociales y políticas fueron contratados para perfeccionar las técnicas audiovisuales y nuevos métodos de control sociopolítico sobre los pueblos dominados y de la propia Norteamérica.

Truman creó el MIT - Massachusetts Institute of Technology y el CNIS - Centro de Estudios Internacionales, los laboratorios pensantes de la CIA. El Ejército financió investigaciones universitarias en psicología social, lucha psicológica y desarrollo político, con 8,2 millones de dólares en 1965, 8,3 en 1966, 3,6 adicionales de la Marina, más 2 de la Agencia Internacional de Desarrollo. Veinte proyectos universitarios dedicaron 5,7 millones de dólares. El Pentágono gastó más de 10 millones en 1960 y llegó a los 160 en 1966, año en que crearon el CRESS - Centro de Investigaciones en Sistemas Sociales, dotado con 1.000 millones. Las principales agencias de opinión mundial, antes del 39 en manos inglesas, pasaron a control de EEUU caso de la agencia REUTER.

Del informe del Comité de Planificación Política sobre la utilización de Alemania se había impuesto la opción de promover la hegemonía de Alemania, pero fragmentada y bajo tutela de EEUU. Truman, al igual que hicieron los ingleses después de Versalles, quería hacer de Alemania un ariete contra las organizaciones populares o contestatarias del sistema capitalista. Quedaban archivados todos los planes de Roosevelt y sin efectola Carta del Atlántico de 1941, el Plan Morgenthau de 1944, la Declaración de la Europa Liberada (Yalta de 1945: "destruir los últimos vestigios del nazifascismo, y establecer las instituciones democráticas que cada país escoja). En Londres de 1948, la Conferencia de los Seis (EEUU, G. Bretaña, Francia y los tres del Benelux) formalizó la reconstrucción acelerada del poder alemán bajo control anglo-americano-francés, permitiendo a la RFA alistar tropas "bajo el mando de la OTAN" y sin armamento atómico.

Habían triunfado las instrucciones de 1948 del National Security Council: "Es vital para la seguridad de EEUU la derrota de las fuerzas del comunismo mundial (...); tomar la delantera y organizar una contraofensiva de amplitud mundial dirigida a fortalecer las fuerzas anticomunistas del mundo no soviético, y a minar el vigor de las fuerzas comunistas en el mundo soviético (...); reconstruir la industria de armas; mantener la superioridad absoluta de EEUU en armas atómicas (...); continuar con vigor un programa de información interna a fin de asegurar la comprensión pública y el apoyo suprapartidos de nuestra política exterior(...); estimular instituciones federalistas que permitan revivir la vida nacional de los pueblos".

La propuesta del NSC insistía en los objetivos de los planificadores militares de 1947: acabar con los consejos obreros (soviets), dividir la URSSen Estados independientes.

En política exterior se trataba de crear "una asociación de Estados anticomunistas" (...); elevar la potencia militar de naciones no comunistas (...); animar y ayudar a ciudadanos y organizaciones privados de EEUU a subvencionar movimientos sindicales no comunistas (...); intensificar el actual Programa exterior de información anticomunistas; desarrollar una campaña ideológica vigorosa y efectiva; desarrollar y aplicar un programa coordinado de ayuda a los movimientos clandestinos de resistencia en países del otro lado del telón de acero".

¿Que había cambiado después de 1945 para sumergir al Mundo en la guerra preventiva y política que fue la Guerra Fría? Cundía el temor de que "el peligro de conquista política es aún mayor que el peligro militar (...) es esta guerra política la que va a ser decisiva". Véase el ejemplo: el 19 de diciembre de 1947 la National S. Council ordenaba a la CIA operar en Italia para imposibilitar que el Partido Comunista Italiano pudiera ganar las eleccionesGeorge Kennan, Dep. de Estado, recomendaba la intervención militar de EEUU si Italia "votaba mal". Todo lo resumía la posición de Reagan en 1968 proclamando que "los voluntarios norteamericanos de la Brigada Lincoln que combatieron contra la intervención germanía-italiana de 1936 en España, se habían puesto del lado equivocado".


Alemania dividida, Europa fragmentada

OTAN y CEE, bastiones de la Guerra Fría, encontraron resistencia. De Gaulle y algunas organizaciones socio-políticas se resistían a ceder soberanía nacional; la izquierda francesa clamaba contra la pérdida de libertad y la imposición capitalista. Laborista británicos, socialistas daneses y griegos votaron contra la absorción en la CEE. Noruega, en 1972 (y 1994) rechazó su ingreso en la CEE.

La razón era que la cabeza estratégica militar y económica (OTAN-CEE) estuviese en EEUU y representara los intereses conservadores heredados del siglo XIX, y fundamentados en la división de Europa. Aunque debilitaron y limitaron los postulados más calientes de la Guerra Fría, se constató (CIA del 16 de marzo de 1949) "la satisfacción de un viejo deseo francés -una alianza defensiva con EEUU. Para el Benelux significará que sus lazos estratégicos con Francia y G. Bretaña van a reverdecer. Para el R. Unido será una nueva etapa (...) de la seguridad del R. Unido y EEUU (...) Italia para fijarla definitivamente en la órbita occidental (...) España es considerada deseable por los EEUU en términos militares (...)".

Los gobiernos de Thatcher (conservador), de Mitterrand (socialdemócrata) y de Kohl (democristiano) suplicaron en 1987 y 1988 a EEUU que mantuviera sus tropas y armas atómicas en la CEE. Sería Helmut Schmidt (socialdemócrata) quien avanzase que los ejércitos francés y alemán unificados (un eje hegemónico Bonn-París) reemplazasen en su día al de EEUU en la conducción de la CEE. Frank Carlucci, secretario de defensa de EEUU, recordaba que "no existe otro basamento político-militar común a la Europa de la OTAN que el aportado por la Potencia que la construyó. La Thatcher deseaba que las relaciones germano-francesas "no tomen mayor amplitud". La aspiración de un proyecto desbordaba el marco de la CEE. Se había dicho: la CEE está en Europa, no es Europa, no puede ser Europa mientras sus estructuras estén fraccionadas y dependan de Norteamérica. Hasta el fin de la Guerra Fría no se abrirían otros horizontes al conjunto de los europeos.

En estas perspectivas de Europa dividida se entiende cuánto servía a la Coalición de la Guerra Fría que sus clientes en España sostuvieran que el ingreso de España en "la CEE es ser Europa", y en 1986 que votar sí en el referéndum sobre el ingreso de España en la OTAN significaba decir sí... a Europa.
Después de la Guerra Fría

Albert Einstein, angustiado ante las consecuencias de la Guerra Fría declaró: "El poder que hoy posee un país, mañana lo tendrán también otros. Las instalaciones industriales por más complejas que sean, pueden ser reproducidas; la capacidad inventiva y los recursos económicos pueden ser explotados bajo otros sistemas de gobierno (...), el riesgo de guerra atómica persistirá. (...) Aún nos queda un poco de tiempo para considerar distintas vías que conduzcan al establecimiento de una federación de naciones donde los hombres puedan desarrollar y usar sus capacidades creativas al servicio del género humano".

Mantener y reorientar contra la URSS a la Coalición Bélica nacida frente a Alemania después de 1945 requirió destruir los sectores de izquierda y liberales dentro de EEUU. Fue una derrota de la izquierda que discurrió en paralelo al lanzamiento de la Guerra Fría.

En 1992 desaparecieron los fundamentos aparentes que dieron vida a la OTAN, es decir mantener a Alemania dividida y ocupada y destruir a la Unión Soviética. Pero ahora, como razón de fondo, emergen intereses económicos y estratégicos: dificultades propias del sistema capitalista para asegurar el pleno empleo, degradación de las condiciones asociales y de la naturaleza en los países industrializados, tendencia a la renacionalización de políticas económicas y estrategias, brotes de guerra económica entre las propias potencias aliadas durante la Guerra Fría, migraciones masivas de África, Asia, etc...

Anthony Lake, consejero de Seguridad de Clinton, declaraba el 21 de septiembre de 1993, su esperanza de que "las practicas del multilateralismo puedan algún día hacer posible que el imperio de la ley juegue un papel más civilizado en la conducta de las Naciones". Al mismo tiempo se fijaba un límite: "Un factor prioritario debe determinar cuándo EEUU actuará multilateralmente o unilateralmente, y ese factor es el interés de EEUU".

Si todos los Estados no son iguales ante la LEY, no hay Derecho internacional. Idealista es pretender que el Mundo se incline duraderamente ante un Estado individual. Idealista es que todos identifiquen su interés con el de EEUU, mientras los mandos militares de EEUU contemplaban el Mundo a sus pies. Es el caso de la legislación que fundamentó las políticas de EEUU hacia la antigua URSS, y también de las intervenciones clandestinas en asuntos internos de otros países contra las organizaciones de izquierdas, comunistas, demócratas independientes, nacionalistas, cualquiera en cualquier Continente que no se identificara con los fines de la Coalición de la Guerra Fría. Para Lake, "a la doctrina de contención debe suceder una estrategia de ampliación, de ampliación de la libre comunidad mundial de democracias". No invocaba en su programa el concepto "capitalismo". Capitalismo no es sinónimo universal de democracia. Capitalismo y socialismo son conceptualmente contrapuestos. Socialismo y democracia no, tampoco socialismo y mercado...

¿Cuál es la misión de la aún más que compleja infraestructura intervencionista de que dispone EEUU al término de la Guerra Fría? Truman desmovilizó el OSS en agosto de 1945. La URSS desmontó el KGB en 1992-93. No hay indicio alguno de que Washington vaya a reducir el papel dela CIA y la National Security Agency, esforzadamente dedicadas a impedir la proliferación nuclear y la expansión de los mercados de las otras naciones y que reposan en la voluntad de EEUU de sostener su hegemonía militar sobre el Planeta y en su capacidad para financiarla.

El borrador del Defense Planning Guidance del Pentágono de 1992 explicaba que “para asegurar una zona de economía de mercado en paz y prosperidad que abarque más de dos tercios de la economía mundial (…) EEUU debe disuadir a las naciones industrializadas más avanzadas de discutir nuestro liderazgo o aspirar siquiera a un papel mundial o regional más amplio".
Esa auto-imposición obliga a EEUU a gastar en "seguridad" más que el resto del Mundo junto. ¿Hasta cuándo la sociedad de EEUU aguantará objetiva o subjetivamente semejante gasto? ¿Hasta cuándo aguantará el resto del Mundo el protectorado de EEUU? La Pax Americana, la imposición de identificar la paz y la prosperidad con el capitalismo terminará vencida por una realidad que está sembrando las semillas de su propia destrucción.


Guerras económicas

La guerra Fría tuvo como fin estratégico y razón de ser para EEUU y su Coalición mantener el modelo económico capitalista y el libre comercio. No tenían otro sentido las directrices del National Security Council 5902/1 de 15 de noviembre de 1960: "impulsar a las naciones (...) a que reconozcan que (...) las técnicas económicas influenciadas por comunistas conducen a la supresión de la libertad e iniciativa individual; que basen sus economías en un sistema privado de libre empresa". La guerra fría, que discurrió paralela a la acción en EEUU contra la izquierda en 1945-48, había elevado a la URSS a epicentro del mal; legitimada políticamente con la derrota de la izquierda, sus promotores presentaron a la URSS ante la opinión pública como "la Potencia enemiga".     

Desaparecido el pretexto de la URSS, emergerían con más claridad los intereses de EEUU incompatibles con la soberanía e independencia de los Estados.

Ejemplos: Kohl visita Pekín y firma en noviembre inversiones por 4.000 millones de dólares, desoyendo la política norteamericana que exigía anteponer cambios en la política interior de China; el primer ministro de Japón rechazaba abrir su mercado interior a EEUU, siendo amenazado por éste con represalias e incremento de los aranceles de importación; el Tratado de Libre Comercio con México y Canadá (TLC, 17 de diciembre de 1993) simboliza otro ejemplo de los intereses contradictorios, expresados en la voluntad de mantener a todo el Continente dentro de la zona de influencia de EEUU. El día que entraba en vigor el TLC -1 de enero de 1994- se levantaba en armas la población sometida del Estado de Chiapas.

Los estrategas de EEUU del "Estado de Seguridad Económica" alternativo al promovido durante la guerra fría -el libre comercio en una economía sin fronteras- , pensaron que éste podría ocupar también a los hombres e intereses que sostuvieron la guerra 1945-1991. Se trataba, pues, de instrumentar las políticas para reducir la capacidad negociadora de sindicatos y trabajadores asalariados e impulsar su reestructuración y tratarlos como simple mercancía para el beneficio empresarial, en cuanto que se avecinaba un problema: ahora, dentro y fuera de EEUU la economía globalizada podría impulsar alianzas de intereses desconocidas, imposibles, a lo largo de la guerra fría.

Francia y EEUU se adelantaron a dotar a la OMC -sucesora del GATT- de facultades para sancionar a los Estados que utilizasen los bajos salarios en Asia y su ausencia de sindicatos para competir con la industria europea. La economía globalizada intervenía sobre otros Estados, al mismo tiempo quelas empresas mundializadas favorecían la desregulación de mercados y el desmantelamiento de los Estados.

Así, lejos de favorecer libertades, altos niveles de educación, comunicaciones y bienestar, en los países explotados o marginados durante la guerra fría -las tres cuartas partes de la Humanidad-, se impondría impedir que la competitividad de estos países, por supuesto que basada en la sobreexplotación y el aumento de su capacidad importadora, pudiese ser controlada y sus Estados intervenidos.



La ruleta rusa

La historia política enseña que la destrucción del enemigo conlleva riesgos y consecuencias imprevisibles. El Comité de Guerra del Pentágono había establecido en agosto de 1947 como meta de la Guerra Fría "abolir la URSS (...) reducir la soberanía de sus Repúblicas a las fronteras de 1939; reemplazar los gobiernos comunistas por gobiernos y regímenes formados por equipos de personas previamente escogidas por nosotros y regímenes militares".

Lo cierto es que el vuelco y desmembración de la URSS tan perseguidos por Occidente para imponer en la zona un sistema capitalista la hundió económica, social y políticamente, permitiendo que emergieran en dirección al poder a grupos de personas las más depravadas. La privatización permitió que las actividades productivas y distributivas pasasen al dominio de empresas del crimen organizado.

Marshall Goldman de la Universidad de Harvard estimaba que "La mafia rusa concentraba en sus manos entre el 70 y 80% de las empresas privadas". Un informe pasado a Yeltsin en 1994 señalaba que esas empresas privadas y bancos comerciales pagaban del 10 al 20% de su cifra de negocios a organizaciones criminales, las cuales tenían bajo su control a unas 40,000 empresas, 2,000 de ellas en el sector público.

Recolectar semejante tributo daba trabajo a más de diez mil personas en San Petersburgo, 500 de ellas criminales cualificados. El 50% de la población quedó en la pobreza, que tuvo que reconocer el propio Yeltsin el 10 de junio de 1994Casi todas las repúblicas, excepto las armadas atómicamente, Bielorrusia, Ucrania, Kazajstán y la propia Federación Rusa, fueron empujadas a destrozarse en guerras civiles.
         .
Todo discurría conforme a los propósitos del Pentágono, hasta el domingo 19 de septiembre de 1993. Los polacos votaron a favor de una mayoría de partidos de carácter comunista, contraviniendo el objetivo de "reemplazar los anteriores gobiernos Comunistas por gobiernos formados por equipos de personas previamente escogidas por nosotros y regímenes militares, según se requiera".

Como si de un aviso se hubiera tratado, dos días después y previa consulta a Washington Yeltsin dio un golpe de Estado. Asumió plenos poderes y, sin que la Constitución le concediese esta facultad, ordenó al Congreso disolverse. La orden fue declarada nula por el Tribunal Constitucional, que aplicando el artículo que permitía destituir al Presidente por violar la Ley de las Leyes, nombró jefe de Estado a Alexander Rutskoi. Yeltsin, situándose fuera de la Ley, ordenó en la madrugada del 4 de octubre bombardear y asaltar el Parlamento. Los gobiernos de la CEE y EEUU se apresuraron a dar respaldo político al insurrecto. Diez horas después, 500 personas yacían acribilladas por las tropas asaltantes en el interior del Parlamento. Yeltsin decretaba el toque de queda en Moscú, imponía la censura, prohibía medios de comunicación y partidos de oposición.

Rusia quedaba bajo la dictadura prevista en el objetivo del Pentágono, aunque no del todo. Faltó que fuera militarEl objetivo era imponer gobiernos militares y proceder a la desmembración total, pero las FFAA rusas no aceptaron subordinarse a los deseos que abrigaba EEUUU de imponer un gobierno de ese carácter.

Cabe preguntarse qué garantías recibieron los gobiernos autónomos de Eslovenia, Croacia y Bosnia para estimularles a desmantelar Yugoeslavia en abril de 1990. La guerra civil en los Balcanes contenía ingredientes susceptibles de convertirse en lo que la Guerra Civil Española significó para la II GM: un ensayo criminal, una etapa.


¿Bosnia como pretexto?  

A favor de la tragedia yugoeslava estaba EEUU. Tras el logro de Kohl del reconocimiento de la secesión de Croacia por parte de la CEE en 1991, EEUU puso en práctica lo que Bush había previsto dos años antes: ampliar el área de acción de la OTAN hasta transformar la Coalición en un instrumento de intervención militar sobre toda Europa y el Mundo.

Así, vencidas las resistencias de Canadá y Reino Unido logró que la OTAN aprobase lanzar un ultimátum a los serbio-bosnios para que levantasen el cerco de Sarajevo. En 1991 lograría con la UEO la acción sobre el Golfo Pérsico que contribuyó a acabar con Gorbachov y abrir brecha a la desintegración de la URSS. La intervención de la OTAN en Europa oriental puso manifiestamente de relieve las intenciones dominantes de EEUU a través de la OTAN, hizo que en Moscú apareciesen reacciones adversas, hasta el punto que Rusia vetó una propuesta de EEUU en el Consejo de Seguridad de la ONU.

La unilateralidad de norteamericana se hacía cada vez más patente. EEUU estaba empujando a la OTAN a situarse contra una de las partes de la guerra civil yugoslava, la serbia. Con el beneplácito de la Francia del eje París-Bonn, EEUU estaba sumando la potencia de fuego de la OTAN a la política germana hacia los Balcanes. Esto despertó el reflejo británico. La OTAN marginaba a Londres (y Moscú) -era una contradicción en su seno: el Primer Ministro británico viajaba a Rusia- y era su primera intervención fuera de su perímetro. EEUU se lanzó a reconocer la independencia de Macedonia. Grecia cerraba el paso al mar por Salónica. Alemania empujó al resto de la CEE a protestar ante Atenas, apareciendo fisuras. Rusia convenció a los serbio-bosnios, que retiraron su artillería de Sarajevo. El general ruso Deinekine declaró que la primera bomba lanzada por la OTAN en Sarajevo "significará el inicio de la guerra en Europa". No obstante, alguien deseaba que la OTAN estrenase su intervención sin fronteras. Para lograrlo lanzaba de improviso un ataque a las 18.22 horas de un domingo. Los bandos serbio y musulmán habían estado hablando en balde de "parar totalmente las hostilidades", como declaraba Charles E. Rodman, mediador de EEUU: "han hecho desaparecer totalmente esa expectativa".

Aquél mismo domingo, los rusos marginados protestaban pidiendo reunir el Consejo de Seguridad. Yeltsin en línea con la Duma rusa declaraba que "sólo un acuerdo en Bosnia puede poner fin a la guerra". La protesta rusa fue recibida con un nuevo bombardeo de Goradzde y la respuesta del secretario de la OTAN Manfred Wörner: "Hasta el momento sólo hemos usado dos aviones. Tenemos más de 100 en Italia, de modo que aviso a todos que renuncien a la idea de respondernos".

Esta posición llevó a la Duma rusa a replicar que "Rusia debía tomar las medidas adecuadas, incluido dejar de participar en las sanciones (contra Serbia)", que ya había pedido el Senado de EEUU favorable a levantar el embargo de armas a los bosnio-musulmanes. Cuando el Senado recibió el respaldo de la Cámara de Representantes de EEUU, Kozirev, ministro de Exteriores ruso, declaró: "si una Potencia o ambas empiezan a apoyar a sus clientes, eso retrotraerá el Mundo a los peores años de la Guerra Fría, o a una nueva guerra mundial".

Desde la segunda mitad de 1993 apuntaba en el horizonte una nueva confrontación, pausadamente los corceles de guerra parecían estar siendo enjaezados. Volvía a actuar la dinámica dominante de la lógica interna de la "estrategia británica". Bajo la propuesta de ampliar el perímetro de la OTAN hacia el Este, absorbiendo Checoslovaquia, Hungría, Polonia, Eslovaquia, pero excluyendo a Rusia, se podía entrever la clara intención política de mantener dividido el gozne entre Asia y Europa.

Esta voluntad de dominio mediante combinaciones de esa estrategia conceptualmente británica conocida como el "Gran Juego", generó sucesivos conflictos históricos hasta desembocar en la Guerra Fría, y los volvería a generar después.

A pesar del hundimiento de la URSS, emergía en Rusia la previsible resistencia de quienes rechazaban esos "gobiernos formados por equipos de personas previamente escogidas por EEUU y regímenes militares, según se requiera". El primer paso estaba dado con el desmantelamiento de tres Estados -RDA, Yugoslavia, Checoslovaquia- que haría más profundo y prolongado el efecto de la súbita desintegración del cuarto Estado, el verdadero objetivo de la Guerra Fría: la URSS.

La estrategia británica de división y dominio había sido interiorizada por el Pentágono, interesado en estabilizar Rusia mediante una solución al estilo Pinochet (ruptura de la cadena militar, terror de masas, guerra civil y dictadura subordinada a la Potencia intervencionista). Dicha estrategia encontraba extrañas adhesiones como la de Vladimir Zhirinovski en diciembre de 1993, que proponía dividir el Mundo en cuatro zonas de influencia: Hispanoamérica para EEUU; Europa centro-occidental y África, para Alemania; Asia oriental, para Japón (con China), que encontró una difusión muy favorable en todas las lenguas.

Zhirinovski estaba tocando la melodía generada por campos de fuerza geopolíticos elaborados durante los primeros años de la República de Weimar, contrapunto de los conceptualizados por Mackinder. Zhirinovski proponía una Alemania "libre sin limitaciones". Es decir, Alemania, Rusia y Japón, precisamente los imperios desintegrados en las tres guerras generales en las que EEUU entró de la mano de los ingleses.

Sin embargo, la espectacular derrota en Rusia de los equipos respaldados por las potencias capitalistas en diciembre de 1993, obligaba a reflexionar. En la Conferencia del 10/11 de enero de 1993, EEUU contuvo su deseo de absorber los países fronterizos de Rusia en la OTAN.

Clinton se apresuró a decir: "la seguridad no debe basarse en la división de Europa sino en su integración (...) no queremos dar la impresión de que estamos creando otra línea de división en Europa", e hizo una propuesta de "Asociación para la Paz" abierta a todos los Estados del extinto Pacto de Varsovia, Rusia incluida. La propuesta saltó por los aires con el bombardeo de la OTAN sobre los serbios de Bosnia. Pavel Grachov, ministro de Defensa, declaraba haber dejado de apoyar la adhesión de Rusia a la "Asociación para la Paz tras los últimos acontecimientos en Bosnia-Herzegovina (...) Tenemos la impresión de que nuestros socios están actuando a nuestras espaldas".

El 7 de mayo de 1994 Grachov y Kozirev sostenían que la OTAN debería quedar subordinada a la Conferencia de Seguridad y Cooperación Europea – CSCE y no pretender reemplazarla como sistema de seguridad colectiva. Cinco días después el gobierno ruso criticaba la exclusión de Rusia de la oferta de asociación que la UEO había formulado a Polonia, Hungría, Chequia, Eslovaquia, Bulgaria, Rumania, Estonia, Lituania y Letonia.

Cabía preguntarse qué impresionaba más, si la ambición de los estrategas de la OTAN o la magnitud del riesgo a que exponían al Mundo sin equivalente alguno con las propuestas hechas en 1989 y 1991 por el Partido Comunista y el gobierno soviético, cuando aceptaron retirar sus tropas de Alemania y Europa oriental, disolver el Pacto de Varsovia y el COMECOM, permitir que la RFA anexionara a la RDA y que de la URSS se independizaran cuantas Repúblicas lo desearan -incluso las que estaban bajo soberanía del Kremlin desde antes que EEUU naciera a fines del siglo XVIII. Pero, ciertamente, ahora la OTAN resultaba de la invocación de un futurible: "contener la invasión de Europa occidental por la URSS"; extender las fronteras de la OTAN hasta las de Rusia.

Estaba claro que la Asociación para la Paz firmada por el Kremlin de 1994 presuponía que Rusia sería excluida de la OTAN. Obviamente, su ingreso en pie de igualdad con los demás Estados hubiera significado que la razón de ser que dio vida a la OTAN/CEE había dejado de existir. Nada más absurdo, pues seguía existiendo con fuerza, el secular propósito económico, traducido ahora, como ejemplo, por el mercado de armas que las empresas occidentales tenían que ganar del que perdían las rusas, y por la quimérica idea de imponer la seguridad militar absoluta de un solo Estado sobre el Planeta: "revitalizar la seguridad nacional de EEUU requiere una política que prosiga el compromiso de la Nación en un papel dirigente y activo en la OTAN (...) y en facilitar la transición de Polonia, Hungría (etc. etc)".
Se había supuesto que esa política alcanzaría su expresión más inteligente "en Bosnia donde confirmaremos que somos capaces de trabajar como aliados con las fuerzas rusas". Kokohin, viceministro de Defensa ruso anticipaba el 3 de febrero de 1996: "muchos piensan en Rusia que los planes de expansión de la OTAN están concebidos exactamente para dar el golpe definitivo al enemigo de la Guerra Fría".


Iberoamérica, España y Portugal

Entre las mayores víctimas de la Guerra Fría, de sus precedentes y de sus consecuencias se encontraban los pueblos hispánicos, donde "lo que acaece no cuenta", como confirmó Henry Kissinger a Gabriel Valdés, ministro de Exteriores (democristiano) de Chile.

Pero cuenta aún menos un Estado como España, donde sus dirigentes se han dedicado desde el siglo XVIII a no generar más estímulos que ver garantizada su protección por una u otra de las potencias de turno, hasta tal punto que los españoles terminaron aislados de su esfera cultural en Asia, África y América. Durante el siglo XX los intereses que confluyeron en la Guerra Civil han mantenido su dominación local, sin solución de continuidad en la medida que se subordinaban a las sucesivas Potencias dominantes. Así, las posibilidades que abría el fin de la Guerra Fría quedaban fuera del alcance de los españoles, portugueses y sudamericanos en la medida que continuaban subordinados a rejuvenecidas zonas, o sub-zonas, de influencia.

"Ne soyez pas myopes, l`Espagne est en vente"[33], fue un eslogan de la campaña impulsada por el francés Jacques Delors, presidente de la CEE, entre consorcios empresariales. Ni un solo responsable español le salió al paso. A nadie en el establishment español se le oyó balbucear que los dirigentes de otros países no podían dictar su política a los ciudadanos de otro Estrado. Nadie replicó ni sintió vergüenza oyendo decir a Delors en el verano de 1988, que el 80% de las decisiones sociales y económicas de los Estados de la CEE se tomarían en Bruselas.

¿Que destino esperaba a los pueblos sin Estado digno de tal nombre, gobernados desde un centro de poder que ni les responde democráticamente ni pueden controlar? Bastó que en marzo de 1994 el gobierno español tratara de mantener el porcentaje hasta entonces vigente en la toma de decisiones -limitado a 23 el número de votos susceptible de bloquear una resolución- para que Klaus Kinkel, ministro de Exteriores alemán, afirmara que estaba "dispuesto a romperle el espinazo a España." Una semana después, el 27 de marzo, Felipe González Márquez aceptaba que la minoría de bloqueo se levara de 23 a 27 votos.

¿Cabe hablar de independencia de un Estado cuando no se tiene conciencia de estar intervenidos? En el régimen de partidos de la España posfranquista las pocas personas que confeccionaron las listas cerradas y bloqueadas que dominaban el Parlamento nacieron con estipendios alemanes, y rivalizaban entre ellos por ver quien recibía más marcos alemanes.

Durante los días previos al referéndum de 1986 sobre la OTAN, el ex canciller Willy Brandt (socialdemócrata) hizo publicitar lo que los españoles debían votar. A esta campaña se sumaron el canciller Kohl (democristiano) y el ministro de Exteriores Genscher (liberal) diciendo a los españoles que el ingreso en la CEE obligaba a subordinarse a la OTAN.

Todo iba a seguir siendo como en la España de 1796 con la alianza europea y el Tratado de San Ildefonso; igual que con la absorción en 1939 de España en la alianza germano-italiana contra la URSS[34]; y ahora con su ingreso en la OTAN y en una concepción federal de la CEE, en 1981-86, que entrañaba potencialidades de deslegitimación y desintegración del Estado comparables con el intervencionismo secularmente aceptado por élites dominantes, que razonaban y seguían razonando conforme a la premisa de que la soberanía popular y nacional habían fenecido.

Aquella dictadura a la que los españoles fueron sometidos había deslegitimado el Estado y la conciencia de identificación con la Nación a tal grado que, fallecido Franco en 1975, el régimen que le sucedió se protegió bajo el alero político-económico de la CEE y el militar de la OTAN[35].

Cuando en 1985 Ralph Dahrendorf previno a Felipe González Márquez sobre "el altísimo precio que tendría que pagar España para entrar en la CEE si aceptaba las condiciones que Alemania y Francia le imponían", González le contestó que "estaba dispuesto a aceptar cualquier acuerdo". Pero, ¿quien imponía el acuerdo? Recordemos que González había sido cooptado desde el Eje París-Bonn en la operación de Suresnes de 1974, comoparte de un proceso en que las élites dirigentes de la Dictadura, ya desgastadas y moralmente aisladas de la sociedad, estaban siendo necesariamente relevadas por gente a sueldo de la política generada por la Guerra Fría.

Alberto Oliart, el ministro de Defensa que suscribió la extensión de la OTAN a España en 1981, postulaba que "una Europa efectivamente unida(...) podría convertirse en una gran potencia militar (...) si la Unión Europea fracasase, la misma existencia de España entraría en peligro (...) Si se rompe el proceso de unidad europea, vamos al desastre".

Ya no hacían falta élites ni organizaciones verdaderamente representativas. De todo se ocuparía la burocracia de Bruselas, nada realista, funcional a los intereses que imponían políticas económicas recesionistas, subordinando las condiciones sociales de la población al capital financiero, cuando en España el desempleo sobrepasaba el 22%, y sometiendo a España a la lógica de los mercados que precisa el desmantelamiento de los Estados al considerarlos un estorbo para la especulación de capitales provenientes de la mundialización financiera.

Ni la CEE ni la OTAN eran nacidas para preservar la libertad nacional de los Estados y la de sus ciudadanos. Las naciones deben darse los medios propios de frenar la ambición de quienes desean dominarlas. Españoles y portugueses fueron puestos bajo la férula de personajes cooptados que fueron situados al frente de "partidos" dedicados a mantener la sociedad al margen de la toma de decisiones sobre su presente y su futuro.

A los españoles el derecho al voto secuestrado en 1936 les sería devuelto en 1977, pero obligándoles a pasar por los filtros políticos elaborados por personas pagadas -directa o indirectamente- desde el seno de la Coalición de la Guerra Fría. Financiación oculta y, por tanto, de origen inconfesable, usada discrecionalmente por los cooptados para sentar su dominio sobre el sistema político local. Fallecido el Dictador, lo españoles continuaron dentro de la CEE y la OTAN bajo la tutela de las mismas Potencias que respaldaron a Franco.

En Hispanoamérica el reflejo sería el mismo. El líder de la Coalición de la Guerra Fría dispondría devolver el voto a los chilenos, cuando el Dictador había perdido el control sobre una población rebelada y estaba disponible el relevo cooptado entre antiguos cuadros de los partidos avenidos.

Bettino Craxi y Giulio Andreoti sirvieron para desviar de los Presupuestos italianos millones de dólares hacia un Proyecto Sur-Chile. Buscaron y lograron impedir que re-emergieran las alianzas republicano-socialistas sucedidas en el país andino desde 1937 a 1973. Pagaron para llevar a la Presidencia a Patricio Aylwin. El sistema cuyo futuro inquietaba a Ricardo Núñez, secretario del PS-Renovado, receptor del dinero de Craxi tuvo como argamasa a individuos que aceptaron la tutela militar sobre el Estado, dejar impunes crímenes contra la Humanidad, marginar a los ciudadanos de la dirección efectiva de la cosa pública, mantener la salvaguardias pretendidamente constitucionales contra la soberanía popular, corromper en suma la tradición antes de la Dictadura de honestidad en los cuadros políticos.

En países como Guatemala y un vasto etcétera la coexistencia de organizaciones paramilitares permitiría continuar asesinando y torturando impunemente. El 18 de mayo de 1994 la Corte Suprema de Venezuela ordenaba finalmente el ingreso en prisión de Carlos Andrés Pérez, presidente de la República, acusado un año antes por intervenciones encubiertas de la Guerra Fría en Iberoamérica, España y Portugal, por la vía de la Internacional Socialista.

En la Italia de Craxi la Magistratura ordenaba la busca y captura de éste, líder máximo del Partido Socialista y vicepresidente de la Internacional Socialista acusado en más de sesenta procesos donde estaba implicado por corrupción y luego condenado a cárcel por colaborar en la quiebra fraudulenta del Banco Ambrosiano.

Se estaba cerrando un ciclo con el ejercicio ya en marcha de los comprometidos, los propios personajes cooptados aquí y allá para abortar cualquier alternativa republicana-social y democrática, permitiendo la manipulación de los valores democráticos, devaluando los símbolos de la izquierda, desmovilizando a los ciudadanos. Era el modo de colmar la aportación que los financieros habían hecho para situar en el poder político a los cooptados.

¿Pueden todavía crear Iberoamericanos, españoles y portugueses proyectos nacionales?

Difícilmente, si sus élites y organizaciones representativas no son endógenas. Esta es la realidad que nos rodea y domina. Para preservar su libertad nacional y la de sus ciudadanos, las naciones deben darse los medios de frenar la ambición de quienes desean dominarlas.


[1] ¿De qué fue Serrano Súñer rehén, para aceptar, tanto él como Falange, aquella pérdida de poder? ¿Cedió el poder para evitar un posible enfrentamiento abierto entre Falange y el ejército? ¿Hubo algún escándalo que le forzase a aceptar su dimisión? La tesis de la excesiva germanofilia no basta para explicar el hecho. Algunos piensan que el cese vino como castigo a un desliz personal: ¿Era Carmen Díez de Rivera, jefa de gabinete de Adolfo Suárez en los momentos cruciales de la transición, la hija ilegítima de Ramón Serrano Súñer y la marquesa de Llanzol? Lo era, y el gran trauma de su vida fue enterarse cuando ya había iniciado una relación amorosa con su medio hermano Ramón Serrano Súñer y Polo. Lo explica Ana Romero en "Historia de Carmen" (Planeta), libro redactado con la complicidad y el estímulo de la política fallecida en noviembre de 1999. Serrano Suñer fue destituido el 3-9-1942. Carmen nació el 29-8-1942 unos días antes del cese oficial de Serrano Suñer. El atentado de Begoña obra de dos falangistas que se usa como excusa para la destitución de Serrano ocurrió el 16-8-1942, siendo ejecutado uno de los autores, Domínguez, el 24-8-1942. Por las fechas vemos que hay una sospechosa y definitiva cercanía entre el nacimiento de Carmen y la destitución de Serrano Suñer.

-Mayo de 1942: Posible conocimiento por la inteligencia española del affaire Serrano con la marquesa de Llanzol. Como hecho curioso y posible confirmación tenemos que con fecha de 11 de mayo se reintroduce el delito de adulterio en el código penal.
-Junio/Julio de 1942, derrota del Eje en el Alamein. Alemania ya no es invencible.  Destitución de Muñoz Grandes al frente de la División Azul e intento alemán por mantenerle operativo (se habla de intentos serios de desestabilizar y derribar a Franco en julio) hasta que en invierno se confirma el fracaso en Leningrado y el Frente Ruso. Los aliados desembarcan en el norte de África y Franco ve que conviene cada vez más mostrarse aliadófilo en el Oeste, aunque se siga luchando contra los comunistas en el Este.
-Agosto de 1942: hechos de Begoña y nacimiento de Carmen, hija natural de Serrano Suñer.
-3 de septiembre de 1942: destitución del cuñadísimo.  

El otro motivo esgrimido para la dimisión de Serrano fue la bomba de Begoña, politizada íntegramente. Los agresores son juzgados, dos de ellos -Calleja y Domínguez-, condenados a muerte y este último, fusilado. Algunos jefes del carlismo franquista abandonan las filas de FET y de las JONS. El General Varela y el Ministro de la Gobernación, Valentín Galarza -ambos monárquicos- envían sin conocimiento de Franco una circular a altos mandos militares, pretendiendo que reaccionen como si se tratase de un atentado contra el Ejército. Serrano Suñer estaba en Castellón y entre Serrano y Varela, enfrentados, se perfila una crisis en la que intervendrá Carrero. El 20 de agosto Franco preside una concentración falangista en Vigo. Habla de «peleas mezquinas», de «torpes luchas entre hermanos», y se refiere a que en España «intentan retoñar pasiones y miserias». Tres días después, en La Coruña, el mismo Franco se pregunta: «Camaradas del Ejército y de la Falange, ¿habrá diferencias que puedan desunirnos?» Evidentemente, las había. El 27 de agosto Franco regresa a El Pardo y medita cuidadosamente la crisis. Carrero está con él. El 3 de septiembre el cambio de Gobierno está prácticamente resuelto, aunque con dificultades. Al monárquico Valentín Galarza es sencillo sustituirle en Gobernación: iría Blas Pérez González. Sin embargo, la sustitución del también monárquico General Varela, Ministro del Ejército, crea problemas. Franco ofrece el cargo al General Carlos Asensio Cabanillas, Jefe del Estado Mayor Central, que rehúsa. Sucesivamente invita a otros Generales para ocupar la cartera, a lo que se niegan uno tras otro. En vista de ello Carrero sugiere a Franco que no consulte el nombramiento, sino que lo considere como un destino militar. Así lo hace Franco nombrando al General Asensio, quien no pudo ya sino aceptar. Con esta solución en el Ejército, Franco se daba por satisfecho y se disponía a «cerrar la crisis». Sin embargo, Carrero le indica que a su juicio es necesario el relevo de otro Ministro, el de Asuntos Exteriores, Serrano Suñer, que por su condición de Presidente de la Junta Política era la persona más destacada del Partido. Carrero argumentó una teoría de compensaciones, de equilibrio, para añadir: «No puede haber ni vencedores ni vencidos. Si después de lo ocurrido no sale del Gobierno Serrano Suñer, los españoles dirán que quien manda en este país es él y no Vuestra Excelencia.» Franco reaccionó en el acto: cayó Serrano Suñer y él asumió personalmente la presidencia de la Junta Política, tal como le había recomendado Carrero en su informe del mes de mayo anterior; de otra parte, nombró Ministro de Asuntos Exteriores al General Francisco Gómez Jordana. Fuente MUNDOHISTORIA
[2] Estos dos últimos párrafos ponen en evidencia a aquellos que le han negado a Franco inteligencia política suficiente para gobernar durante 40 años.
[3] ¿De dónde sacaba EEUU que el gobierno de Perón fuese fascista?
[4] Ese razonamiento debería valer tanto para la infiltración comunista como para la infiltración liberal
[5] El suceso tuvo lugar el 21 de enero y 6 de marzo de 1946 -en casa de Antonio Luna, uno de los agentes que coordinó el golpe de Casado y la entrega de Madrid a Franco en 1939
[6] El texto en Word proviene de una copia en PDF que se encuentra en mal estado y a la que le faltan párrafos como en este caso. Por contexto creo que el original hacía referencia a absorber las reivindicaciones más extremistas dentro de un sistema dominado por dos grandes partidos amparado y consentido por OTAN/EEUU. 
[7] Falta la parte final del texto.
[8] Falta una parte del texto
[9] Falta una parte del texto
[10] Eso es muy discutible. El caso del Sahara español lo desmiente
[11] El atentado fue obra de ETA.
[13] Falta parte del texto
[14] Falta una parte del texto
[15] “…Que todo cambie para que todo siga igual

[16] Shevardnadze  se entregó por completo al anglosajón, él fue quien forzó la independencia de Georgia. Se merece el golpe de Estado que sus amos le hicieron para apartarle del poder.
[17] En lo territorial si. En lo económico y lo político, es evidente que no.
[18] Recordemos dos cosas, en primer lugar, que la Casa Rothschild llevaba en España desde la Guerra de la Independencia y no quería más cambios en el estatus político español que los que ella pudiese liderar para seguir monopolizando el negocio minero y posteriormente el ferroviario. En segundo lugar, la Casa Rothschild era una fuerte red establecida en Frankfurt, Viena, Londres, Nápoles y París. En cada una de estas ciudades un hijo del fundador, Meyer Amschel Rothschild, ejercía presión sobre los respectivos gobiernos y cortes a través de sus préstamos. En tendido esto se explica más fácilmente que “Londres” financiara una intervención “francesa”.

[19] Así nos quería pagar el favor que le hicimos frente a Inglaterra, el “amigo americano”…
[20] … y así se lo pagó a los franceses.
[21] El Conde de Aranda fue uno de los masones más recalcitrantes que mangonearon a la Corona Española.
[22] Tras haberse retirado de las Provincias Vascongadas tal y como especificó uno de los acuerdos  más vergonzosos de los Borbones
[23] El principio de no intervención se mantenía, al menos en teoría, desde el tratado de Westfalia. 
[24] Falta una parte del texto
[25] ¿Hubo una mano negra alentando a Riego a sublevarse contra la Corona Española en vez de embarcar para América a intentar recuperar las posesiones de ultramar?
[26] No se puede hacer gala de mayor cinismo.
[27] Se trata, en esencia, de la política exterior veneciana en toda su magnitud.
[28] Inglaterra era ya la fachada para los intereses de la Casa Rothschild en España. A modo de resumen puede indicarse que la cronología de los negocios de la Casa Rothschild en nuestro país se remonta a la financiación del ejército de Wellington durante la Guerra de Independencia, aunque su presencia en España no se consolidaría definitivamente hasta 1835. En ese año, la Casa pudo culminar un largo proceso de desencuentros con Fernando VII y los primeros gobiernos liberales al hacerse oficialmente con la contrata de comercialización del mercurio de las minas de Almadén que, junto a las minas de Idria, le permitieron ejercer un monopolio efectivo de la oferta mundial de mercurio durante más de noventa años. A partir de entonces los banqueros establecieron una agencia en Madrid, bajo la dirección del Daniel Weisweiller, que logró hacerse con una parte importante del negocio de financiación de la Guerra Carlista, asociado con los más señeros representantes de la nueva elite financiera de la capital. Fuente: “La red de negocios de la Casa Rothschild en España como una estructura de toma de decisiones y de gestión empresarial”. Miguel A. López-Morell. Universidad de Murcia. José María O’Kean Alonso. Universidad Pablo de Olavide.


[29] Sobre la muerte de Bolívar siempre ha planeado la larga mano de la masonería en la que entró apadrinado por Francisco de Miranda. No tardó en formarse una opinión propia y condenar la masonería como lo expresa contundentemente en su carta a el general Santander:”Pero usted tiene la culpa, porque no los ha sabido tratar por las majaderías de masones, y por los ataques a sus principios por parte de los amigos de usted mismo. Conmigo siempre están bien porque los lisonjeo, y los sujeto en los límites que me parecen justos. Malditos sean los masones y los tales filósofos charlatanes.“ Bolívar se convirtió en enemigo acérrimo de la masonería y la prohibió por decreto, el 8 de Diciembre de 1828, al comprobar que era una sociedad conspiradora al servicio de intereses ocultos:”Habiendo acreditado la experiencia, tanto en Colombia como en otras naciones que las sociedades secretas solo sirven para preparar trastornos políticos, perturbando la paz pública; y ocultándose todas sus operaciones, con el velo del misterio, hacen suponer que no son buenas ni útiles a la sociedad.” Decretó que se prohibieran en la Gran Colombia todas las asociaciones o fraternidades secretas, sea cual fuere sus denominaciones”. También abolió la libertad de culto y restituyo la autoridad de la Iglesia Católica.
[30] En Junio de 1835 la Reina nombra Presidente del Gobierno a José María Queipo de Llano Ruiz de Saravia, Conde de Toreno. Un cargo que ejercerá tan sólo durante tres meses, pues en septiembre de ese año un Pronunciamiento auspiciado por los progresistas, herederos de los exaltados del Trienio,  lo desplaza del poder. Durante ese trimestre Toreno centra su acción de gobierno en la guerra civil, con no poco éxito, pues las tropas liberales obtienen sonadas victorias sobre las carlistas, sobre todo después de la muerte de Zumalacárregui. El otro eje de su política fue el arreglo de la Hacienda, para lo que no dudó en proseguir la desamortización de los bienes eclesiásticos e incluso en expulsar de nuevo a los Jesuitas, como durante el reinado de Carlos III había hecho otro Conde asturiano: Campomanes. Esta medida ponía de relieve que su gradual conversión al liberalismo conservador era muy matizada. Lo mismo que su decisión de nombrar Ministro de Hacienda a Mendizábal, un conocido progresista, que acabó sustituyéndolo al frente del Gobierno en Septiembre de 1835. Toreno, sin embargo, continuó en la política como destacado miembro de la oposición conservadora, hasta que el motín de La Granja, en agosto de 1836, le obligó a marcharse de nuevo al exilio. Pero esta vez huyendo de los progresistas. Fuente http://hc.rediris.es/05/Numero05.html?id=13
[31] Aunque Inglaterra y Francia declararon la guerra a Alemania el 3 de septiembre de 1939, no se puede decir que ayudasen militarmente a Polonia en las siguientes dos semanas. Algunos aviones británicos volaron sobre Alemania lanzando octavillas con propaganda pero no se prestó ayuda militar a Polonia. Francia no lanzó ningún ataque y hasta abril de 1940, la RAF recibió órdenes estrictas de no bombardear a la Wehrmacht bajo ningún concepto. Es evidente que aquella estrategia (no bombardear al enemigo) respondía a una componenda de carácter político porque también la Luftwaffe recibió órdenes similares por parte de Hitler en el mismo periodo. Cuando algunos miembros del Parlamento británico presionaron para que la RAF bombardease los depósitos de munición alemanes en la Selva Negra, el ministro del Aire, Kingsley Wood rechazó la sugerencia y declaró: "¿Señoría, sabe usted lo que es la propiedad privada? ¿Quizá su señoría me pedirá próximamente que bombardee Essen?". Essen era la localidad donde se fabricaban los cañones Krupp. (Carroll Quigley, Tragedy and Hope, Pág. 667)
[32] Diez años antes, las cúpulas de la defensa de EEUU estaban trabajando en una Hipótesis de Guerra contra Gran Bretaña y Japón. Esto se conoció como el Plan Rojo. Fue desclasificado en 1962. El nombre se debe al color de cada país en conflicto: EEUU (Azul); Gran Bretaña (Rojo); Canadá (Carmín); Australia / N Zelanda (Escarlata); Japón (Naranja); Méjico (Verde); Alemania (Negro).

Según el Plan, el Conflicto se originaba porque Rojo (G Bretaña) buscaba eliminar a Azul (EEUU) como competidor en el comercio mundial y privarlo de la libertad de los mares (recordar Memo Abr.19 de US Navy a Wilson y la amenaza del Almirante Benson a los británicos).

El Documento comienza diciendo: “La causa más probable de guerra entre Rojo (G Bretaña) y Azul (EEUU) es la penetración económica de Azul en constante aumento y expansión, en regiones dominadas por el comercio Rojo, a tal magnitud como para que, ene el futuro amenace el modo Rojo de vida y obligue a su ruina económica... la política exterior de Azul está principalmente preocupada con el aumento del comercio exterior de Azul y demanda trato igual en todas las dependencias políticas (colonias) y países controlados por Rojo, y acceso sin restricción a las fuentes de materias primas (de Rojo). Entra en conflicto con la política exterior de Rojo en este particular.” Fuente: Los Protocolos de la Corona Británica, E. Schmidt y H. Ricciardelli
[33] No sean miopes, España está en venta
[34] Se echa de menos un comentario que explique las pretensiones de poder de la URSS en España y su férreo control sobre el PCE durante todo el siglo XX
[35] Esta es la típica sandez “roja”. La dictadura no surge de la nada una mañana de julio de 1936. La guerra civil no hubiera tenido lugar si la República hubiera obrado como tal y no se hubiese puesto al servicio de la masonería o de la URSS. El franquismo fue una experiencia soberana durante los 40 años siguientes, tanto es así que muerto el General, las élites a sueldo de Europa desmontaron lo mejor del Estado y regalaron parte de nuestra soberanía.
Publicar un comentario

Fiestas y celebraciones tipicas de Chile

Fiestas y Celebraciones
de la Republica de Chile

Fiestas Patrias:

Se celebran durante todo el mes de septiembre, pero especialmente los días 18 y 19, con ramadas, juegos populares y desfiles; entre éstos el más importante es la Parada Militar que se realiza en Santiago, en la elipse del Parque O’Higgins el día 19 de septiembre, Día del Ejército.
En algunas localidades se celebra el llamado “18 chico” el fin de semana siguiente a las Fiestas Patrias; en estas fechas es también tradicional la fiesta de la Pampilla en Coquimbo.

Fiesta de la Vendimia:

Al final de la temporada de cosecha de uvas se reúnen hombres y mujeres vendimiadores en una gran fiesta. En ella se mencionan España y Francia, tanto en los brindis como en las canciones que los acompañan; ello se entiende al relacionarlo con la llegada de las primeras cepas de origen español y los primeros técnicos franceses.

Putre:

Carnaval de Putre: Esta celebración se realiza en los últimos días de febrero, antes de cuaresma. Acuden a ella habitantes aimaras de los poblados altiplánicos. Además de música y comida, hay bailes, máscaras y disfraces que representan la cosmovisión andina.

Codpa:

Fiesta de la vendimia de Codpa: Entre marzo y abril se realiza, en la localidad de Codpa, la fiesta de la vendimia de las uvas con las cuales se elabora el vino pintatani, grueso y frutoso.

Caspana:

Enfloramiento del ganado: Entre enero y marzo, se realiza en todos los corrales familiares del poblado andino de Caspana una particular ceremonia que incluye bailes, cantos y rogativas, en la cual se coloca lana a los animales.

Chiu Chiu:

Via crucis en Chiu Chiu: Entre marzo y abril, para Viernes Santo, se realiza en el pueblo altiplánico de Chiu Chiu un tradicional via crucis español que incorpora elementos criollos haciendo de la celebración un interesante espectáculo.

La Tirana:

Fiesta de la Tirana: Esta fiesta religiosa se lleva a cabo cada 16 de julio en la localidad nortina de La Tirana. La celebración se realiza en honor a la Virgen del Carmen y es una de las más importantes y conocidas del país. Destaca por los bailes, los cantos, la gran cantidad de fieles venidos de todo el país y en especial por las máscaras y disfraces de múltiples colores.

Pica:

Fiesta de Reyes: Se realiza en la localidad de Pica, a 117 km. al sureste de Iquique a 1.300 m. sobre el nivel del mar. Su celebración se extiende a grandes ciudades como Arica e Iquique, en las cuales los adornos navideños de casas y locales comerciales se mantienen hasta dicha fecha.

Aiquina:

Virgen de Guadalupe de Aiquina, 8 de septiembre. Se celebra en el poblado de Aiquina, ubicado a 75 km. al noreste de Calama y a 2.980 m. de altura. La fiesta tiene una duración de cinco días y se inicia tres días antes de la fecha indicada.

San Pedro de Atacama:

Carnaval atacameño: Durante la segunda semana de febrero, tanto en San Pedro de Atacama, como en Chiu Chiu, Caspana y los demás pueblos atacameños de la zona, se celebra un carnaval con disfraces, bailes típicos y degustación de gastronomía y bebidas típicas de la región.

Vallenar:

Fiesta del Roto Chileno: El fin de semana más cercano al 20 de enero se celebra en la quebrada de Pinte, hacia el interior de Vallenar, un festival costumbrista organizado por la junta de vecinos en el que se realizan competencias típicas chilenas.

El Tránsito:

Fiesta huasa de El Tránsito: Durante la segunda semana de febrero el club de huasos de la localidad de El Tránsito realiza una fiesta que consiste en competencias campesinas y espectáculos folclóricos.

San Félix:

Fiesta de la vendimia de San Félix: Durante todo febrero en el pueblo de San Félix, a doscientos kilómetros de Copiapó, en el valle del río El Carmen, se realiza la principal fiesta de la zona, que es organizada por la junta de vecinos. A los bailes en la plaza los fines de semana acuden habitantes de todo el valle y culmina con un festival gastronómico y un concurso de artesanías locales.

San Fernando/Copiapó:

La Candelaria, primer domingo de febrero. Su celebración se efectúa en la localidad de San Fernando, a 4 km. al este de Copiapó. También es venerada en otros puntos del país. La Virgen de la Candelaria se representa con una vela en las manos como símbolo de la purificación de la mujer. Es una de las fiestas más antiguas del norte y reúne a fieles de todo el país y de naciones limítrofes.

Tierra Amarilla:

Fiesta del Toro Pullay: En la localidad de Tierra Amarilla se celebra, a finales de febrero, esta antigua fiesta costumbrista con comparsas por las calles que acompañan a personajes disfrazados que representan el bien y el mal.

Los Choros:

San José Obrero: El santo carpintero es celebrado el 19 de marzo en Los Choros con una fiesta religiosa que cuenta con bailes chinos de la zona y de otras localidades y regiones.

La Serena:

Virgen del Rosario: Con cantos antiguos y tradicionales se manifiesta el 8 de enero en la localidad de Diaguitas, en La Serena, la devoción a la Virgen del Rosario. Una fiesta y una procesión cierran esta celebración.

Salamanca:

Señor de la Tierra: El segundo domingo del mes de enero se celebra en la localidad precordillerana de Cunlagua, cercana a Salamanca, la Fiesta del Señor de la Tierra, la más importante de la comuna y en la cual se pueden apreciar las faenas agrícolas y ganaderas.

Monte Patria:

Festival de Tulahuén: A 45 minutos hacia la cordillera desde Monte Patria se realiza, durante la segunda semana de febrero, una exposición de vinos, quesos y tejidos.

Vicuña:

Fiesta de la vendimia en el Valle del Elqui: Durante todo febrero en Vicuña se celebra la vendimia con bailes, música y actividades campestres. En Paihuano se realizan fiestas típicas, como la pampilla de verano, la noche de estrellas y el Festival de la Voz de la Uva.

Sotaquí:

Fiesta del Niño Dios, 6 de enero. Se celebra en el pueblo de Sotaquí, ubicado a 8 km. de Ovalle. En ella toman parte creyentes chilenos y argentinos. Destacan las hermandades de danzantes ataviados con vistosos trajes de vivos colores y muy adornados.

Combarbalá:

Encuentro artístico de Combarbalá: Durante semana santa en la localidad de Combarbalá, pueblo dedicado a la explotación de la piedra combarbalita, en la Región de Coquimbo, se realiza un encuentro de pintores y escultores nacionales y regionales.

La Ligua:

Tejidos de La Ligua: Cada mes de enero, durante una semana se realiza una feria de los tradicionales tejidos de La Ligua, organizada por la Municipalidad en la Plaza de Armas.

Calle Larga:

Fiesta en Calle Larga: En el mes de enero, en la localidad de Calle Larga se realiza una fiesta en torno a la cosecha del trigo. La actividad se inicia acumulando las gavillas y seleccionando las yeguas. Durante la trilla hay bailes campesinos, competencias, actuación de conjuntos folclóricos y gastronomía típica.

Olmué:

Festival del Huaso de Olmué: A fines de enero se realiza en Olmué este tradicional festival de la canción folclórica, uno de los más importantes del país, organizado por la Municipalidad.

San Bernardo:

Festival de San Bernardo: La última semana de enero tiene lugar el Festival Nacional de Folclor de San Bernardo, la competencia musical más importante en este género. Durante cinco días se presentan grupos nacionales y extranjeros en el anfiteatro de San Bernardo.

Culiprán:

Festival del choclo cabello rubio: Esta festividad que se realiza durante febrero en la localidad de Culiprán, famosa por su producción de choclos, reúne a las familias de los campesinos para la compra de productos agrícolas. Este es uno de los eventos más importantes de la zona para los agricultores de la comuna de Melipilla.

Los Andes:

Fiesta huasa y trilla a yeguas: En la primera semana de febrero, en San Esteban, Los Andes, se realiza un festival folclórico que se festeja con trilla de yeguas, carreras a la chilena y otras competencias campesinas, además de comidas típicas. Gran cantidad de público se reune en el Parque Municipal La Hermita.

Limache:

Virgen de las Cuarenta Horas: En el último domingo de febrero, gran cantidad de fieles se dirige a la parroquia Santa Cruz de Limache, donde, durante cuarenta horas, se celebra esta fiesta religiosa en honor a la virgen.

Casablanca:

Encuentro Nacional de Payadores: A mediados de marzo, durante dos días, se celebra en Casablanca, un encuentro nacional de payadores, al cual acuden cultores y estudiosos de esta expresión folclórica de todo el país.

Virgen de Lo Vásquez:

Virgen de Lo Vásquez, 8 de diciembre. Esta festividad se realiza en el Santuario de Lo Vásquez, a 32 km. de Valparaíso. Es la más significativa de las fiestas de V Región. Gran cantidad de peregrinos llegan a ella a pagar sus mandas.

San Felipe:

Fiesta de la vendimia en San Felipe: Con motivo de la vendimia, durante marzo se desarrolla en San Felipe una fiesta tradicional con actividades culturales y folclore, en la que participa un numeroso público.

Zona Central:

Fiesta de Cuasimodo: La fiesta de Cuasimodo, que se celebra entre marzo y abril, adquiere gran colorido y masividad en las localidades de Lo Abarca, Cuncumén, Lo Barnechea, Llay Llay, Casablanca, Maipú, Talagante, Conchalí e Isla de Maipo. En esta celebración religiosa callejera, que se realiza el domingo siguiente a la Pascua de Resurrección, el sacerdote lleva la comunión a los enfermos, acompañado por huasos en carros, caballos y bicicletas, adornados con flores, papeles, banderas chilenas y otras estampas.

San Clemente:

Encuentro chileno-argentino: Durante la primera quincena de enero se realiza el Encuentro chileno-argentino en el límite fronterizo Paso Pehuenche, en San Clemente. Se trata de un evento organizado por las municipalidades de ambos lados de la cordillera (San Clemente en Chile y Malargue en Argentina). Incluye música folclórica, bailes y competencias deportivas.

Cauquenes:

Fiesta de San Sebastián: Entre el 15 y el 21 de enero se celebra en Colbún la Fiesta de San Sebastián, en la que fieles y devotos peregrinan durante una semana para pagar favores y mandas al santo en la localidad de Panimávida. El 20 de enero se celebra al mismo santo en una peregrinación hasta Pelluhue, en Cauquenes.

Cachivo:

San Sebastián de Cachivo: El 20 de enero y el 20 de marzo, en Cachivo, camino a Las Lomas, se celebra a San Sebastián con una fiesta de gran colorido en la que intervienen gran cantidad de tradiciones locales. Miles de personas llegan a pagar sus mandas hasta el santuario, ya sea caminando, en carretelas o a caballo.

Pelluhue:

Festival de la Trilla: La última semana de enero, en el gimnasio municipal de Pelluhue, se celebra un festival de la canción con la participación de destacados folcloristas nacionales. Se trata de un certamen competitivo de gran nivel y trayectoria.

Quiñipeumo:

Festival de la Sandía: La última semana de enero se realiza en el pueblo de Quiñipeumo, Maule, este festival que reúne a agricultores y campesinos en torno al folclor. Juegos criollos, competencias deportivas y musicales, además de la elección de reina, forman parte de la celebración.

Pelluhue:

Trillas a yegua suelta en Pelluhue: A fines de enero y principios de febrero en la localidad de Pelluhue se realiza la trilla a yegua suelta con encuentros campesinos costumbristas, amenizados por grupos folclóricos y cantores populares. El dueño de casa, con apoyo de la municipalidad, ofrece comida y tragos típicos.

Amerillo:

Carnaval del agua: A fines de enero e inicios de febrero, en la localidad de Amerillo, por la ruta internacional El Pehuenche, se realiza una fiesta tradicional que incluye elección de reina, juegos criollos y un espectáculo artístico bailable.

Licantén:

Rodeo oficial de Licantén: El rodeo de Licantén, que se celebra la primera semana de febrero es el más importante del sector. De él salen representantes para la competencia nacional y regional. Hay demostraciones de riendas y amansaduras.

Linares:

Feria internacional de artesanía de Linares: Durante la segunda quincena de febrero se realiza en Linares una feria de artesanía que reúne exponentes seleccionados de la artesanía tradicional de diferentes países.

Coihueco:

Coihueco y sus raíces criollas: Durante la primera quincena de enero se realiza en Coihueco, Chillán, una fiesta de tres días para mostrar la música, el baile, la gastronomía y las actividades campesinas tradicionales de la zona. El evento se realiza en un escenario flotante en el embalse de Coihueco.

Yumbel:

San Sebastián de Yumbel: El 20 de enero y el 20 de marzo se celebra a San Sebastián en Yumbel. Miles de peregrinos, que recorren largas distancias caminando, e incluso de rodillas, llegan de todo el país a rezar y a pagar sus mandas a la iglesia parroquial, donde se encuentra la imagen del santo, en una muestra impresionante de devoción religiosa popular.

Santa Cruz:

Fiesta de la vendimia en Santa Cruz: Con motivo de la vendimia, durante marzo se desarrolla en Santa Cruz una fiesta tradicional con actividades culturales y folclore, en la que participa un numeroso público.

San Ignacio:

Rodeo oficial de San Ignacio: El primer fin de semana de febrero, en la medialuna de San Ignacio, se realiza un rodeo de alto nivel, que cuenta con la participación de destacadas colleras a nivel regional y nacional. Es organizado por el Club de Huasos Rodeo Chileno.

Yungay:

Fiesta de la Candelaria en Yungay: En la capilla de Yungay, a 69 kilómetros de Chillán, se celebra el 2 de febrero una misa en honor a la Virgen de la Candelaria, en la que se bendice la imagen de la divinidad. En la cercana localidad de Pangal del Bajo se realiza una fiesta criolla con ramadas, vinos y comidas típicas.

Tirúa:

Feria costumbrista de Tirúa: En la comuna de Tirúa se realiza, durante la primera quincena de febrero, una feria costumbrista con actividades culturales, muestra de artesanías, productos agrícolas y degustación de comidas típicas.

Puerto Saavedra:

Fiesta de San Sebastián en Puerto Saavedra: El 20 de enero se celebra en la localidad de Puerto Saavedra una fiesta religiosa en honor a San Sebastián con abundante comercio.

Carahue:

Semana de Trovolhue: La cuarta semana de enero se celebra la semana de Trovolhue, en la localidad cercana a Carahue. La celebración incluye gastronomía, folclor y recreación.

Villarrica:

Muestra mapuche de Villarrica: Durante el verano se realiza una exposición en la feria mapuche de Villarrica. Allí se pueden encontrar trabajos de importantes artesanos, además de la reproducción a escala real de una ruca construida en totora y junquillo.

Futrono:

Nguillatún en Futrono: En la localidad de Futrono, a orillas del Lago Ranco, en la Región de los Lagos, desde el 12 hasta el 14 de febrero se realiza un nguillatún mapuche. Se trata de un ritual colectivo de acción de gracias y petición por las cosechas y el bienestar de la comunidad.

Niebla:

Encuentro costumbrista de la Costa: A 20 minutos de Valdivia, en Niebla, se realiza durante la segunda y la tercera semana de febrero un encuentro cultural, costumbrista y gastronómico en el cual se venden comidas típicas y artesanía.

Frutillar:

Exposición de artesanía local de Frutillar: Entre el 15 de enero y el 15 de febrero se realiza en el Colegio Bernardo Phillippi de Frutillar una muestra de artesanía local organizada por la Municipalidad.

Frutillar:

Fiesta criolla de los colonos en Frutillar: El primer domingo de febrero tiene lugar en la Colonia La Radio, en Frutillar, una festividad que incluye carreras a la chilena, juegos criollos, cabalgatas, paseos en carretón y espectáculos folclóricos. Hay un gran despliegue de comidas típicas: asados al palo de cerdo, de cordero y de vacuno, anticuchos, cazuelas, curanto, empanadas, sopaipillas, pastel de choclo, tortillas, kuchen, tortas, mote con huesillos, entre otras cosas.

Carelmapu:

Fiesta de la Candelaria en Carelmapu: El 2 de febrero se realiza, en honor a la Virgen de la Candelaria, una peregrinación de feligreses en la localidad de Carelmapu. Llegan allí gran cantidad de embarcaciones engalanadas, provenientes de la Isla de Chiloé. La celebración dura un día entero.

Caulín:

Festival santuario de las aves Caulín: Durante todos los fines de semana del verano, en la localidad de Caulín, a 9 kilómetros del Canal de Chacao, se lleva a cabo una fiesta costumbrista incorporada dentro de las actividades turísticas de Ancud que incluye artesanía, folclor y gastronomía.

Castro:

Fiesta tradicional de Nercón: Gastronomía, folclor y faenas tradicionales forman parte de la fiesta campesina que el 5 de febrero tiene lugar en Nercón, a pocos minutos de Castro. Al otro dia la celebración se repite en La Estancia, a 5 kilómetros de Castro.

Llau Llau:

Maja chilota: El 13 de febrero en la localidad chilota de Llau Llau, se realizan faenas tradicionales y una fiesta campesina para la elaboración y degustación de la chicha de manzana.

Quemchi:

Festivales costumbristas chilotes: A mediados de febrero, durante el fin de semana, en la localidad de Quemchi, a 60 kilómetros de Ancud, se organiza un festival musical que incluye gastronomía y artesania. En tanto, el tercer fin de semana del mes se realiza en el Parque Municipal de Castro el Festival Costumbrista Chilote, que incluye muestra cultural, folclor, faenas típicas, artesanía, gastronomía, y exposición de las distintas variedades de papas nativas. En Puerto Natales todos los años, en febrero, el Centro Hijos de Chiloé, que agrupa a inmigrantes de la isla, organiza un encuentro musical que busca preservar las costumbres chilotas.

Punta Arenas:

Ganado de Punta Arenas: La primera semana de febrero, durante tres días se realiza la Feria Ganadera Expogama en Punta Arenas, organizada por la Asociación de Ganaderos de Magallanes. Incluye exposición de ganado y gastronomía local.

banderas y escudos de Chile

banderas y escudos de Chile

cuatro siglos de uniformes en chile

Batallas y combates en la Historia de Chile

1485:
Batalla del río Maule: Los mapuches detienen el avance de los incas que lleguen en su dominación hasta las márgenes del río Maule. Tal acción hace que los habitantes del sur del Maule sean conocidos por los incas como "poromaucas, palabra que se españolizó como promaucaes. Existe una duda razonable sobre la fecha, que bien podría ser hacia 1520.

Septiembre 1536:

Batalla de Reinohuelén: Combate librado en 1536 entre conquistadores españoles al mando de Gómez de Alvarado y guerreros mapuches, en la confluencia de los ríos Ñuble e Itata, en Chile.
Enero 1541:
Combate del Mapocho: Don Pedro de Valdivia se puso en contacto con el cacique Vitacura, principal representante de los incas en estas tierras, manifestándole la intención de levantar una ciudad en la isla del cerro Huelen. El consentimiento de Vitacura provocó la indignación del cacique Michimalonco.

Enero 1541:

Escaramuzas en Aconcagua: Diversos enfrentamientos contra las fuerzas de Michimalonco, quien tendió variadas emboscadas a los expedicionarios y lo mismo hicieron Catiputo, Tanjalongo y otros caciques subalternos.
Mayo 1541:
Conquista de la fortaleza de Paidahuén: Pedro de Valdivia se dirige contra Michimalonco, Como rescate para recuperar la libertad, este ofrece los lavaderos de oro de Marga-Marga.
Agosto 1541:
Desastre de Con Con: Los caciques Trangolonco y Chigalmanga, queman un bergantín en construcción en la desembocadura del Estero Marga-Marga, matan a los españoles, negros e indios peruanos, escapando sólo Gonzalo de los Ríos con un esclavo negro.. Se desata un levantamiento general que comprende los valles de Aconcagua y Cachapoal.

11 de Septiembre 1541:

Destrucción de Santiago: Michimalonco, como caudillo (toqui) general de los indios de la comarca, encabezó contra la recién fundada ciudad de Santiago del Nuevo Extremo, un asalto el 11 de septiembre de 1541 que terminó en fracaso, merced a la sostenida resistencia de los españoles que guarnecían la plaza. En la defensa de la ciudad, se señaló particularmente doña Inés de Suárez que no dudó en dar muerte a Quilicanta y a siete caciques picunches entre los que se contaba el Cacique Apoquindo, prisioneros de los españoles que el ejército indígena pugnaba por libertar. De lo desigual del combate da fe la desproporción en el número de los combatientes, que fue de unos 10.000, por parte de los picunches, y de 55 soldados, más 5.000 yanaconas auxiliares, por los españoles.
Febrero 1544:
Combates en el Cachapoal y en el Maipo: Hasta esta fecha, Valdivia no había podido reconocer su gobernación más allá del Cachapoal, y su dominio efectivo sólo abarcaba los alrededores de Santiago, y con menor seguridad, el valle de Quillota. Con los refuerzos que le trajo Monroy, resolvió extenderlo hasta el sur sin trazarse límites y hacia el norte, hasta La Serena.

Agosto 1544:

Combate en el Limari: Pero Gómez se había encaminado al valle de Aconcagua con el propósito de someter a los indios radicados en él. Michimalongo lo obligó a retroceder hasta Santiago y el gobernador tuvo que dirigirse personalmente contra el célebre cacique.

20 de Febrero 1546:

Combate de Quilacura: Fue una batalla en la guerra de Arauco, combate nocturno, a cuatro leguas del Río Biobío, entre la expedición española de Pedro de Valdivia y una fuerza de guerreros mapuches, liderada por el toqui Malloquete. En este enfrentamiento fue capturado un mozalbete llamado Lautaro.

11 de Enero 1549:

Destrucción de La Serena: Cuando recién comenzaba a cimentar su historia, una sublevación de los indígenas provoca la muerte a casi todos los españoles (escapando, al parecer sólo un sobreviviente llamado Juan Cisternas), destruyendo e incendiando el poblado como represalia del mal trato recibido por los diaguitas de parte de los conquistadores españoles.

24 de Enero 1550:

Expedición a Arauco: Iba a empezar la guerra de Arauco. Cuarenta mil guerreros mapuches van a luchar durante tres siglos por el predominio y la supervivencia contra el invasor español y sus descendientes y contra los antiguos señores del suelo los representantes del pueblo chincha-chileno ahora aliado del nuevo invasor.

22 de Febrero 1550:

Combate de Andalién: Pedro de Valdivia, en su avance al sur, desea fundar una ciudad en la zona de Penco. En su intento es detenido por los mapuches y después de duro combate, los derrota. El ataque ocurrió en la noche y sólo se alcanzó la victoria una vez dejar los caballos y pelear aquí en lucha cuerpo a cuerpo.
12 de Marzo 1550:
Batalla de Penco: Fue una batalla entre 60.000 Mapuches bajo comando de su toqui Ainavillo con sus aliados de Arauco y de Tucapel y contra 200 españoles de Pedro de Valdivia con una gran cantidad de Yanaconas incluyendo 300 auxiliares de Mapochoes bsjo ordenes de su líder Michimalonco que defendía la fortaleza recosntruida en Penco.

14 Diciembre 1553:

Combate de Purén: Los indios se dieron cuenta del debilitamiento de los españoles y que, a pesar de su disimulo, no sabían ocultar su contento ante la proximidad de la venganza. La forma como se desarrolló la rebelión, manifiesta que venía preparándose desde hacía tiempo, pero los detalles nos son desconocidos.

25 de Diciembre 1553:

Batalla de Tucapel: Pedro de Valdivia muere a los 51 años, el conquistador español y sus soldados son derrotados y todos muertos por las huestes araucanas de Lautaro.
26 de Diciembre 1553:.
Los 14 de la Fama: Se conoce con este nombre al grupo de trece soldados españoles más su capitán, Juan Gómez de Almagro, que sostuvieron una dura resistencia en la cordillera de Nahuelbuta al ataque del fuerte San Diego de Tucapel en Cañete, provincia de Arauco por el toqui Lautaro y sus huestes.

26 de Febrero 1554:

Batalla de Marihueñu: Victoria mapuche bajo el mando de Lautaro. El sur de Chile queda en manos de los mapuches. Los españoles abandonan la ciudad de Concepción.
27 de Febrero 1554:
Destrucción de Concepción: Luego de la derrota de Marihueno, el espanto y la desazón se apoderaron de los habitantes de Concepción que sólo atinaron a huir. Los caminos que conducían a Santiago, comenzaron a llenarse de la gente que escapaba en medio de una confusión indescriptible.
02 de Noviembre 1555:
Expedición de Villagra y Defensa de La Imperial: Pedro de Villagra, que había quedado en La Imperial con 150 hombres empezó por fortificar y pertrechar la ciudad. La rodeó de fosos y de parapetos, y distribuyó la, gente en cuadrillas, cada una Con su caudillo y con la orden precisa de lo que debía hacer en caso de asalto. Pero los indios, distraídos con el triunfo de Marigüeñu o no sintiéndose capaces de atacar a los españoles dentro de la ciudad, no la asaltaron ni establecieron un sitio en regla.
12 de Diciembre 1555:
Segundo ataque a Concepción: A pesar de la mortandad, Lautaro pudo reunir un ejército que, po¬siblemente, fluctuaba alrededor de unos 4.000 mapuches, y atacó a Los Confines (Angol). Los españoles huyeron a La Imperial sin intentar si¬quiera la resistencia. Inmediatamente, el generalísimo mapuche dirigió su ejército sobre Concepción.
14 de Noviembre 1556:
Acción de Mataquito: Lautaro, habiendo cruzado el Maule, acampa en Mataquito. Diego Cano, enviado por el cabildo de Santiago sostiene contra él y es derrotado.

01 de Abril 1557:

Muere el cacique Lautaro en el combate de Peteroa. El y sus hombres fueron atacados por sorpresa en el pucará de Petorca.
09 de Agosto 1557:
Ataque al Fuerte San Luis: Tras la victoria de Peteroa, los españoles procedieron a levantar un fuerte que llamaron San Luis el que estuvo mandado por don Garcia Hurtado de Mendoza en las cercanías de la destruida Concepción, es decir donde hoy se levanta el puerto de Talcahuano. Ahí fueron atacados por tres escuadrones araucanos que estaban al mando de los toqui Grecolano, Petegolen y Tucapel.

08 de Noviembre 1557:

Batalla de Lagunillas: Fue la primera batalla en que las tropas del virrey Andrés Hurtado de Mendoza libraron contra los araucanos del cacique Caupolicán..En este enfrentamiento fue tomado prisionero el caudillo Galvarino, que, como castigo, sufrió la amputación de ambas manos.

30 de Noviembre 1557:

Batalla de Millarapue. El caudillo mapuche Caupolicán es derrotado por los españoles. Galvarino cae nuevamente prisionero y es ahorcado. Las fuerzas realistas acamparon en Millarapue, al interior de la Araucanía el 29 de noviembre. Los mapuches al mando de Caupolicán intentaron un ataque en la alborada del 30 de noviembre, por sorpresa al campamento enemigo. El número de atacantes era de 3.000 a 10.000 al frente de ellos venía Galvarino, que se mostraba con sus dos brazos cortados azuzando las pasiones de sus camaradas.
20 de Enero 1558:
Batalla de Cayucupil: Aquella mañana del 20 de enero lentamente ingresaban al desfiladero de Cayucupil o Quebrada de Puren llevando grandes cantidades de pertrechos. Cuando se hallaban a mitad de la Quebrada de Puren fueron atacados por cientos de mapuches que desde una altura superior arrojaban descumunales piedras y cuanto objeto ofensivo encontraban, causando numerosas bajas.

05 de Febrero 1558:

Sitio y Batalla del Fuerte de Cañete: Cañete fue rodeado y sitiado por más de 15.000 mapuches que establecieron un sitio al fuerte. La idea de Caupolicán era dejar morir de hambre a los sitiados. Andresillo abrió las puertas del fuerte y se introdujó una masa de mapuches en forma silenciosa, cuando ya casi estaban todos al interior del fuerte fueron recibidos por descargas de fusilería en forma alternada que dejaron una gran mortandad entre los atacantes que fugaron en desbandada.

13 de Diciembre 1558:

Batalla de Quiapo: Unos mil quinientos mapuches al mando del cacique Petegolen se dieron a la tarea de levantar un fuerte en los llanos de Quiapo ubicado en las cercanías de la Ensenada del Carnero, al norte de Lebu y muy próximo de donde los españoles tenían levantado un formidable recinto militar desde el cual como punta de lanza clavado en el pecho de los mapuche apoyaban las incursiones que en forma continua realizaban a las tribus para desalentarlos.

30 de Diciembre 1558:

Batalla del Fuerte de Arauco: La brillante victoria conseguida en Lincoya gracias a las especiales condiciones de estratega que tenía el toqui Petegolen, digno émulo de Lautaro, lo entusiasmaron para seguir en la lucha levantando un fuerte frente al de los españoles. Mas estos con la trágica experiencia de Lincoya, no hicieron movimiento bélico alguno y aceptaron con resignación la provocación de los indios. Hasta que un dia cansados de ser insultados desafiaron a los aborígenes a una batalla de caballería a muerte. En una planicie situada entre ambas fuerzas se libraría la primera batalla de caballería entre peninsulares y araucanos.

16 de Enero 1563:

Batalla Del Fuerte Lincoya: Un grupo de batidores exploró el terreno y comprobó que la fortificación mapuche adolecía de un grave defecto que facilitaba un ataque de caballería. Además que al ser de madera sería fácil incendiarla. Participó la artillería que con su cañoneo causo un incendio y bajas entre los indios. Tras el ablandamiento que fue brutal entró en acción la caballería al mando de don Pedro de Villagra.

Enero 1563:

Derrota de Catiray o Mareguano: Don Pedro de Villagra al llegar a Catiray fueron interceptados por una numerosa guerrilla araucana, trabándose en un sangrienta lucha donde los españoles perdieron 42 hombres debiendo emprender la retirada en franca derrota hacia el fuerte de Arauco llevando varios heridos.
24 de Enero 1563:
Asalto de Angol: Ese día llegó la primera a la vista de Angol. Avendaño, que mandaba en la Ciudad, dejó en ella a los soldados más heridos para que la defendieran de la más pequeña de las dos columnas que la amagaban.
03 de Febrero 1563:
Asalto a la Plaza de Arauco: Los mapuches se presentaron frente a Arauco. Pedro de Villagrá intentó repetir la defensa de La Imperial en 1554, dando golpes contundentes a los asaltantes. El y sus capitanes los derrotaron repetidas veces, pero al día siguiente amanecían más cerca de las murallas y más numerosos.
15 de Abril 1563:
Segundo Sitio de Arauco: Terminada la recolección de las cosechas, los mapuches se presentaron delante de Arauco en abril de 1563. Esta vez venían preparados para poner en la plaza un sitio en regla.

22 de Enero 1564:

Combate del pucará de Lebotacal: Los mapuches construyeron un pucará en Lebotacala a algunos kilómetros de Concepción. Luego de un breve combate logró desbaratarlo, pero fue informado de una concentración de 3.000 indios comarcanos al mando de un cacique de nombre Loble que estaba casi a las puertas de Concepción.

24 de Enero 1564:

Combate de Angol: Los mapuches, entusiasmados con la alianza de los indios de la zona comprendida entre Itata y el Maule, resolvieron destruir a Angol antes de iniciar el sitio de Concepción.
Febrero 1564:
Cerco de Concepción: Los caciques Millalelmu y Loble establecieron el cerco al fuerte de Concepción, encerrando a Villagra y toda la población en las empalizadas. El sitio duró alrededor de dos meses de continuas escaramuzas.
17 de Febrero 1565:
Segunda Combate de Reinohuelen: En el mismo lugar donde 29 años antes las fuerzas promaucaes (indios que Vivian al norte del Biobio) pero igualmente buenos guerreros que rechazaron la avanzada enviada por don Diego de Almagro al mando de Gómez de Alvarado en 1536 impidiéndole seguir al sur. Tres décadas después a mediados de febrero de 1565 una columna compuesta por 152 hombres de caballería y 700 indios amigos al mando de don Pedro de Villagra y de don Pedro Fernández de Córdova atacaron un fuerte que tenían los indios promaucaes.
19 de Febrero 1565:
Combate de Tolmillan: Dos días después de la batalla de Reinohuelen llegaba a marcha forzada el cacique Loble que venía a socorrer a sus compañeros que combatían en Reinohuelen, ignorando que estos habían sido derrotados y que los españoles le tenían tendida una emboscada en las cercanías del actual pueblo de Tormillan.
Marzo 1567:
Ataque al pucara de Cañete: Los indios habían construido un pucará en los cerros vecinos a Cañete, y el general comprendía que una rebelión se aproximaba. Sin consultar a la Audiencia, resolvió destruirlo antes que la concentración de los indígenas hiciera el asalto más difícil.
07 de Enero 1569:
2da Batalla de Catiray o Mareguano: En esta segunda contienda librada en este punto de la cordillera oriental de Nahuelbuta entre 220 soldados españoles y 600 yanaconas al mando del gobernador Melchor Bravo de Saravia, contra dos mil indios al mando de los caciques Lonconaval y Millalemo que unieron sus fuerzas para enfrentar al invasor.
Septiembre 1570:
Derrota de Purén: A toda prisa se dirigian 200 soldados españoles al mando de don Miguel Avendaño de Velasco a socorrer a los castellanos amenazados por los mapuches de ser arrollados en cualquier momento en Angol. No se habían alejado mucho del río Puren cuando fueron atacados por un batallón al mando del cacique Pailacar, que entró violentamente en batalla, poniendo en serios aprietos a los conquistadores.
08 de Marzo 1577:
Primera Campaña de Quiroga: El plan de pacificación que se iba a poner en práctica era obra del virrey del Perú, y Quiroga lo había aceptado con entusiasmo. Consistía en una enérgica campaña a través de Arauco, llevando el ejército concentrado. Se tomaría prisioneros a los indios más belicosos; se ejecutaría a uno que otro cabecilla, y los demás serían "trasladados a la provincia de Coquimbo, desgobernándolos.
27 de Noviembre 1578:
Segunda Campaña de Quiroga: A pesar de la extraordinaria crudeza del invierno de 1578, las hostilidades de los indígenas no cesaron. Amagaban el campamento en canoas y caían sobre los caballos durante el pastoreo y sobre los grupos que iban al campo a recoger comida.
20 de Diciembre 1584:
Campaña de Sotomayor: Estas fuerzas hicieron algunas campeadas sin importancia, que ni siquiera merecerían mencionarse, a no mediar la trampa en que estuvo a punto de perecer Bernal de! Mercado.
10 de Enero 1597:
Campaña de Oñez de Loyola: El nuevo mandatario se encontró imposibilitado para reabrir la campaña de Arauco. Logró, sin embargo, enviar al sur unos doscientos arcabuceros, al mando de su hermano Luis y dé Lorenzo Bernal del Mercado.

23 de Diciembre 1598:

Batalla de Curalaba: Esta batalla se convirtió en el inicio efectivo de la Rebelión Mapuche de 1598 que terminó finalmente con todas las ciudades al sur del río Biobío, excepto Concepción.
22 de Enero 1599:
Rebelión General del pueblo Mapuche: La sublevación se propagó con la rapidez del fuego que ha hecho por largo tiempo su camino subterráneo. El espíritu de rebeldía asomó casi instantáneamente desde el Maule hasta Osorno. Los españoles se encontraron pronto encerrados en las ciudades y fuertes, sin poder auxiliarse unos a otros.
06 de Abril 1599:
Batalla de Quilacoya: En Quilacoya junto al río Biobio pelentaro fue interceptado por las fuerzas españolas del recién designado gobernador don Pedro de Vizcarra, quien cayó por sorpresa sobre los mapuches, propinándole una contundente derrota.
09 de Octubre 1599:
Ataque a Chillán: Chillán fue atacada resultando muertos 4 españoles y llevándose los indios 30 mujeres y niños. La cifra total de muertos ascendía ya a 200 españoles, siete ciudades arrasadas, sitiadas o despobladas.
26 de Noviembre 1599:
Asalto de Valdivia: La derrota sufrida en Quilacoya no amilanó al cacique Pelantaro y decidió rehabilitarse y vengarse de esa derrota. Para ello cambio su estrategia en noventa grados, decidiendo no atacar Concepción y dirigir su accionar hacia Valdivia que por mucho tiempo vivía en paz. Pelantaro planificó el ataque a esta última ciudad con toda calma, sin dejar pasar un solo detalle, al igual como lo hubiera hecho el mas sagaz estratega moderno.
Noviembre 1601:
Muerte del coronel Francisco del Campo: El coronel resolvió trasladarse a Castro con todos los pobladores. Se dirigió personalmente con 60 soldados a la isla, a disponer los auxilios y las comidas "para llevar tantas mujeres, niños y trastes de casas y haciendas como tenían, y llegando a la primera bahía se alojó y repartió la gente a buscar algunas piraguas en que pasar aquel brazo de mar", quedando él con muy pocos soldados.
07 de Febrero 1602:
Destrucción de la ciudad de Villarrica: Los defensores de Villarrica al mando del capitán Rodrigo de Bastidas decidieron vender cara su existencia, cuando supieron que los indios lanzarían el ataque final antes que llegaran los refuerzos españoles. Los heroicos defensores resistieron los primeros ataques indígenas y lo harían hasta la muerte.
Enero 1603:
Campaña de 1603: En la campaña del verano de 1602: se construyó diversos fuertes en las márgenes del Biobío, en lugares bien escogidos y dispuestos en forma de poderlos socorrer. En la misma temporada procuró afianzar el dominio español, al norte de ese río, con numerosas expediciones; de suerte que al llegar el gobernador a Santiago, en junio de 1602, ya se consideraba definitivamente salvada esta parte del territorio.
Febrero 1603:
Asalto del Fuerte Santa Fe: Cuando llegó el momento de destruir el odiado fuerte de Santa Fe una noche silenciosamente lo indios se aproximaron al fuerte, pero fueron descubierto por un centinela que dio la alarma. Desde ese instante la batalla fue general, los mapuches fueron rechazados, pero volvieron con mas furia emprendiendo un sangriento asalto que resultó estéril. Mas toda la noche pujaron por ingresar y fueron rechazados. Comprendieron entonces que había que someter al fuerte a un durísimo sitio. Así se hizo y una hambruna que tuvo a muy mal traer a los sitiados.
Diciembre 1603:
Batalla Ciénagas De Lumaco: Después de sembrar el terror en las tribus retornó Alonso de Ribera al norte, siendo interceptado en un lugar cenagoso en Lumaco, donde los indios le presentaron un plan estratégico enseñado por Lautaro con excelentes resultados. Este consistía en internarse en el pantano donde la caballería no podía llegar porque se hundía en el barro. Pero olvidaron que el Gobernador Ribera era experto en el arte de la guerra, ordenando entonces que los yanaconas cubrieran con totora el camino y mandó la infantería, que con sus arcabuces dejó la mortandad.

Enero 1604:

Campaña de 1604 y 1605: En su penúltima campaña, la de la primavera de 1603 y verano de 1604, Ribera fundó un nuevo fuerte en el vado de Chepe, a la desembocadura del Biobío, que bautizó con el nombre de San Pedro de la Paz; y el 24 de diciembre fundó otro que denominó Nacimiento.
Diciembre 1605:
Campaña de 1606: García Ramón abrió su primera campaña en la primavera de 1605. Habla partido de Santiago el 6 de diciembre al frente de mil doscientos hombres, enterados con el contingente de España y los militares de los términos de la capital. En el sur le aguardaba otro ejército vecino a mil hombres, distribuidos en los fuertes. En Concepción recibió el socorro remitido por el virrey del Perú, con el cual pagó sus cuentas y atendió a los primeros gastos de la campaña.
Marzo 1606:
Desastre de Angol: Núñez de Pineda tenía orden de sacar de los fuertes hasta trescientos soldados, si los refuerzos de México no llegaban; pero temió debilitar mucho las guarniciones y se limitó a retirar ciento cuarenta y tres, para enterar doscientos.
Septiembre 1606:
Batalla de Boroa o de Palo Seco: La batalla se produjo cuando una guarnición española al mando del capitán Juan Rodulfo Lísperguer fue emboscada al salir del fuerte por entre 3.000 a 6.000 guerreros mapuches ocultos en los bosques ceranos muriendo todos los hispanos.
Febrero 1608:
Campaña de 1608: En las correrías del verano de 1608, García Ramón había contado con el recurso de unas mil lanzas amigas y había devastado los campos de los enemigos hasta reducirlos por la miseria a venir de paz y a establecerse en las inmediaciones de los fuertes, sin traspasar el radio de acción de estos establecimientos.
Diciembre 1610:
La Guerra defensiva de Luis de Valdivia: El padre Valdivia llegó al Callao a mediados de 1611, trayendo los despachos del gobernador para Alonso de Ribera y la real cédula de 8 de diciembre de 1610, que dejaba al criterio del virrey del Perú ensayar por tres a cuatro años la guerra defenslva.
1621:
Campaña Militar de Osores de Ulloa: Osores de Ulloa empezó por restablecer la disciplina en el ejército condenando a muerte a los desertores que logró capturar, y expurgando la oficialidad. Cuando creyó estar preparado, pasando por sobre las órdenes del rey dispuso una expedición, cuyo mando confió al maestre de campo Núñez de Pineda, a las ciénagas de Purén.
24 de Enero 1626:
Cesación de la guerra defensiva: En efecto, el 24 de enero de 1626, recibía Fernández de Córdoba una real cédula expedida en Madrid el 13 de abril de 1625, por la cual Felipe IV ordenaba reanudar la guerra con los mapuches y someter a esclavitud a los prisioneros.
1627:
Contraofensiva mapuche dirigida por Lientur: Como era de esperarlo, la contraofensiva araucana no tardó en de­sencadenarse. La dirigió un indio llamado Lientur, que hasta ese momento habla peleado como amigo en el campo español.
15 de Mayo 1629:
Desastre de Las Cangrejeras: Lientur jefe militar mapuche que luchó en la Guerra de Arauco. Su mayor victoria fue la Batalla de las Cangrejeras. Su actividad bélica concluyó cuando llevó a que los españoles firmaran paces temporales con la nación mapuche en el Parlamento de Quillín.
14 de Mayo 1630:
Sorpresa de Los Robles: Lazo de la Vega logró reclutar unos 150 españoles voluntarios en Santiago que pensaba sumarlos a los ya 1.600 soldados acantonados en el sur. Su idea era internarse en el mismo corazón de Arauco y dar una batalla armagedónica a los mapuches para terminar de una vez por todas con la guerra. El pánico general cundió cuando la población supo de las osadas intenciones del gobernador y el Cabildo le rogó que desisitiese de hacer ese tipo de guerra, pero fue inútil, Lazo de la Vega quería esa batalla decisiva.
13 de Enero 1631:
Batalla de La Albarrada: Lazo de la Vega salió del fuerte y eligiendo cuidadosamente el terreno fue a tender su línea de batalla en Petaco. La acción se inició con una carga de un escuadrón de indígenas que fueron contenidos con fusileros alternados protegidos por lanceros. Una vigorosa carga de caballería fue contenida por los escuadrones mapuches y el combate por unos instantes se tornó indeciso.
1632:
Campañas militares de 1631-1632-1633-1634: A la salida del invierno de 1631 las armas españolas habían tenido algunos éxitos locales de cierta importancia. Los indios auxiliares dieron muerte en el valle de Elicura a Quempuante.
06 de Enero 1641:
Parlamento de Quillin: El gobernador de Chile, Francisco López de Zúñiga, se reúnen en el llano de Quilín con los mapuches para firmar los acuerdos que reconocían la independencia de los indios, la devolución de cautivos españoles, el permiso para evangelizar el territorio indígena y sellar una alianza contra los enemigos del exterior. En favor de los mapuches se pactan la despoblación de Angol y la vuelta de la frontera a la línea del Biobío.
Enero 1651:
Las paces de Boroa: Acuña Y Cabrera, como la mayoría de sus predecesores, no tenia siquiera idea de los problemas que le aguardaban en su gobierno, y, a diferencia de ellos, tampoco era capaz de formársela.
14 de Febrero 1654:
Batalla de Río Bueno: Casi medio siglo de relativa calma vivieron los conquistadores, cuando en 1654 el ambicioso gobernador Antonio de Acuña y Cabrera envió a su cuñado, el maestre de campo don Juan Salazar con una fuerza de 900 españoles y 3.000 yanaconas atacaron al sur del río Bueno donde fueron rechazados por los huilliches, que los obligaron a repasar el citado río donde hicieron un puente de balsas para cruzarlo hacia el norte.
14 de Enero 1656:
Campaña mapuche del mestizo Alejo: Un soldado mestizo, que servía en el ejército español, generalmente conocido con el nombre de "el mestizo Alejo", había manifestado mucha viveza intelectual, valor, iniciativa y deseos de surgir. Solicitó que se le ascendiera a oficial, y como se le contestara con una repulsa, abandonó las filas y se pasó a los indios.
20 de Enero 1656:
Victoria de Conuco: Al sur del Biobío resistían las guarniciones de Valdivia y de Boroa. Los defensores de Valdivia recibieron provisiones por mar, y no sólo lograron rechazar los ataques de los roncos, sino que pudieron alejarlos de los alrededores de la ciudad.
Abril 1664:
Campaña militar de 1664: Tomás Calderón, que sucedió a Carrera como cuartel maestre, hizo una correría por Ilicura y Cayucupil, al llegar la primavera, y regresó con 300 cautivos, que se vendieron como esclavos, sin haber librado verdadero combate.
13 de Diciembre 1680:
Bartolomé Sharp incendia La Serena: En la mañana Sharp desembarcaba con 35 hombres en el puerto de Coquimbo para hacer agua y leña. Hecha la provisión, se encaminó a La Serena al frente de su pelotón.
1692:
Rebelión de Millapán: González de Poveda tenía prohibición real de hacer la guerra militar contra los mapuches a causa de la influencia de los mismos jesuitas ante la corte. Sin embargo, se alzó un cacique de la región de Maquegua, llamado Millapán quien realizó varios asesinatos a españoles. Poveda viendo que la insurrección iba creciendo se dio cuenta que si no actuaba pronto, la situación se desbordaría, así que después de negociar con autoridades eclesiásticas y con el apoyo de la población, sacó hacia el sur, una fuerza expedicionaria de 1.600 hombres, más 2.000 auxiliares. Viendo la determinación española, y la fuerza que se sustentaba, los indios corrieron a dar la paz en el Parlamento de Choque-Choque.
09 de Marzo 1723:
Abandono de los Fuertes al sur del río Bio-Bio: La rebelión se inició el 9 de marzo de 1723 con el asesinato del capitán de amigos Pascual Delgado en Quechereguas. Delgado era considerado uno de los máximos exponentes del sistema monopólico, odiado por su soberbia y los castigos "crueles y arbitrarios" que aplicaba.
Tras este suceso se generalizó el alzamiento, multiplicándose por toda la frontera del Biobío las incursiones de saqueo, el abijeato y el incendio de haciendas. Los fuertes españoles se hallaron de pronto incomunicados unos con otros. La rebelión terminó con el Parlamento de Negrete de 1726, en el que ambas partes firmaron la paces y establecieron un sistema de ferias regladas.
1766:
Levantamiento mapuche de 1766: Se produce una gran rebelión de los mapuche por oposición a la idea de reducirlos como pueblos.
1769:
Batalla de Laja:
1770:
Batalla de Negrete:
Marzo 1793:
Parlamento de Negrete, entre el Gobernador Ambrosio O´Higgins y 161 Toquis Araucanos.
01 de Abril 1811:
Motín de Figueroa: Ese día, las tropas del cuartel de San Pablo se insubordinaron y desconocieron el mando de Juan de Dios Vial y Juan Miguel Benavente. A los gritos de ¡Viva el Rey!, ¡Muera la Junta!, los soldados declararon que solamente obedecerían las órdenes de Figueroa.
01 de Abril 1813:
Toma de Concepción: A las 9 de la mañana del 2 de abril, supo en el camino que Antonio Pareja había desembarcado, y se había apoderado de Concepción. Carrera continuó su marcha. Por donde quiera que pasaba, organizaba tropas, buscaba pertrechos y víveres; y por medio de confinaciones, limpiaba la tierra de sarracenos, como entonces se denominaba a los partidarios de España. A las 8 de la noche del 5, estaba en Talca, y establecía allí su cuartel general.
24 de Abril 1813:
Combate de Linares: Las fuerzas de Pareja son rechazadas por las de Carrera. Elorreaga, cuya inteligente iniciativa se exteriorizó desde sus primeros actos en el servicio, intentó un reconocimiento, trabándose en un combate a distancia con las avanzadas patriotas, a las cuales hizo dos bajas. Atacado por fuerzas muy superiores, se retiró al sur.
26 de Abril 1813:
Batalla o Desastre de Yerbas Buenas: También se le denomina Sorpresa de Yerbas Buenas. En la batalla se enfrentaron las fuerzas chilenas al mando del coronel Juan de Dios Puga y las fuerzas españolas al mando del brigadier Antonio Pareja.
15 de Mayo 1813:
Combate de San Carlos: Tuvo como lugar San Carlos, en las cercanías de Chillán. En el se enfrentaron las tropas patriotas al mando de José Miguel Carrera contra las realistas al mando de Juan Francisco Sánchez. La batalla finalizo con la victoria realista.
28 de Mayo 1813:
Combate de Talcahuano: José Miguel Carrera, general del ejercito patriota, derrota a los realistas.
08 de Junio 1813:
Captura de la fragata española "Thomas": Poco más tarde, el 7 de junio, apareció en la bahía la fragata "Thomas", que venía del Callao, conduciendo algunos jefes y oficiales, pertrechos y dinero para Pareja. Ignorando la caída de la plaza en poder de los patriotas, fondeó en el puerto de Tomé. Al amanecer del día 8, los oficiales